Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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miércoles, 20 de octubre de 2010

Benedicto XVI - quien dijo que era un Papa no querido?

Me refiero a la visita del Santo Padre Benedicto XVI al Reino Unido - con estos comentarios con bastante atraso por cierto debido a mis vacaciones esos dias aunque algo ya postee - pero no quería dejar de recomendar algunos enlaces, agregandole un motivo adicional: mi eterno respeto y admiración por el Rev. Patrick Gould, pastor anglicano, esposo de una colega, pionero entre los suyos por su interés en la unión entre cristianos, cuando las posibilidades eran si no imposibles, absolutamente remotas. Desde su patria eterna seguramente habrá esbozado una sonrisa y acompañado al Santo Padre espiritualmente en cada uno de sus pasos.

Nuestro mundo tiene evidentemente tanta necesidad de acercamiento entre hermanos que hasta los medios mas hostiles (aunque no todos) han quedado impactados por la presencia del Papa Benedicto XVI en el Reino Unido, su llamado genuino de ecumenismo, su incesante búsqueda de unión, diálogo y comprensión. Este pontificado de Benedicto XVI nos lleva de sorpresa en sorpresa y supongo deja boquiabiertos a los representantes de la prensa, cuando todos esperaban un pontificado “transitorio” el Papa Benedicto nos esta llenando de riqueza.

Dejo aquí algunos enlaces de lo publicado en diferentes blogs los dias de la visita y posteriores, para quienes no lo han leido - no se lo pierdan!

En Forum Libertas leo que “El papa conquisto a todos en Gran Bretaña, a la multitud que lo siguió y a la prensa, en general a toda la prensa no solo británica sino internacional.”

En Scriptor que fue “Increíble la recepción de la prensa británica” Benedicto XVI: “¿Rottweiller? No, es un abuelo santo
sobre los prejuicios de la prensa y la realidad del viaje de Benedicto XVI al Reino Unido

Y Benedicto XVI y John Henry Newman, hoy, sobre la verdad y la conciencia

En La Buhardilla de Jerònimo El corazón hablo al corazón, desmintiendo todos los temores de la visita.

Y acerca de los resultados de su visita: “En Escocia: Notable aumento de participación en las Misas desde la visita del Santo Padre

El Papa Benedicto mismo, a su regreso, en la Audiencia General del 22 de septiembre hablo del viaje diciendo que “ Fue una visita oficial y, al mismo tiempo, una peregrinación al corazón de la historia….. un acontecimiento histórico, que ha marcado una nueva fase importante en el largo y complejo camino de las relaciones entre esas poblaciones y la Santa Sede.” Después de recibir una “cordial acogida” en todas partes expresò que el culmen de su visita al Reino Unido fue la beatificación del cardenal John Henry Newman, hijo ilustre de Inglaterra, que estuvo precedida y preparada por una vigilia especial de oración en un clima de profundo recogimiento. Alentò a la comunidad catòlica y le hablo “al corazón de todos los habitantes del Reino Unido, sin excluir a nadie, de la verdadera realidad del hombre, de sus necesidades más profundas y de su destino último.”

lunes, 11 de octubre de 2010

Benedicto XVI en el Reino Unido - necesidad de “diálogo de vida y diálogo de acción”


“Como seguidores de tradiciones religiosas diferentes que trabajamos juntos por el bien de toda la comunidad, ponemos de relieve la gran importancia de nuestra cooperación en común, que complementa el aspecto personal de nuestro continuo diálogo.”
[…]
En el plano espiritual, todos nosotros, por caminos diferentes, estamos personalmente comprometidos en un recorrido que da una respuesta al interrogante más importante: el relativo al sentido último de nuestra existencia humana. El anhelo por lo sagrado es la búsqueda de la cosa necesaria y la única que puede satisfacer las aspiraciones del corazón humano. En el siglo quinto, San Agustín describió esta búsqueda con las siguientes palabras: “Nos hiciste Señor para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti” (Confesiones, libro I, 1). Cuando nos embarcamos en esta aventura, nos damos cuenta cada vez más de que la iniciativa no depende de nosotros, sino del Señor: no se trata tanto de que le buscamos a Él, sino que es Él quien nos busca a nosotros; más aún es quien ha puesto en nuestros corazones ese anhelo de Él.”
[…]
Desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia Católica ha dado especial relieve a la importancia del diálogo y la colaboración con los miembros de otras religiones. Y para que sea fecundo, es necesario que haya reciprocidad en cuantos dialogan y en los seguidores de otras religiones.
[…]
Este tipo de diálogo necesita llevarse a cabo en distintos niveles y no se debería limitar a discusiones formales. El diálogo de vida implica sencillamente vivir uno junto al otro y aprender el uno del otro de tal forma que se crezca en el conocimiento y el respeto recíproco. El diálogo de acción nos reúne en formas concretas de colaboración, y aplicamos nuestra dimensión religiosa a la tarea de la promoción del desarrollo humano integral, trabajando por la paz, la justicia y la utilización de la creación. Este tipo de diálogo puede incluir la búsqueda conjunta de maneras de defender la vida humana en todas sus etapas y también la manera de asegurar que no se excluya de la vida social la dimensión religiosa de individuos y comunidades. Después, en el ámbito de las conversaciones formales, existe no sólo la necesidad de coloquios teológicos, sino también la de compartir nuestra riqueza espiritual, hablando sobre nuestra experiencia de oración y contemplación y expresando la alegría mutua del encuentro con el amor divino.”

(Discurso del Santo Padre Benedicto XVI en su viaje apostólico al Reino Unido
– Encuentro con representantes del clero y fieles de otras religiones – Londres 17 de septiembre 2010)

domingo, 10 de octubre de 2010

Newman y su pasión por la verdad


Por estar de vacaciones me perdí el fantástico Viaje apostólico al Reino Unido - 16-19 de septimembre 2010 del Santo Padre Benedicto XVI. Voy revisando noticias y leyendo de a poco textos y blogs. Copio aquí textualmente unas palabras de la Vigilia de Oración por la beatificación del Cardenal John Henry Newman

“Al final de su vida, Newman describe el trabajo de su vida como una lucha contra la creciente tendencia a percibir la religión como un asunto puramente privado y subjetivo, una cuestión de opinión personal. He aquí la primera lección que podemos aprender de su vida: en nuestros días, cuando un relativismo intelectual y moral amenaza con minar la base misma de nuestra sociedad, Newman nos recuerda que, como hombres y mujeres a imagen y semejanza de Dios, fuimos creados para conocer la verdad, y encontrar en esta verdad nuestra libertad última y el cumplimiento de nuestras aspiraciones humanas más profundas. En una palabra, estamos destinados a conocer a Cristo, que es "el camino, y la verdad, y la vida" (Jn 14,6).
La vida de Newman nos enseña también que la pasión por la verdad, la honestidad intelectual y la auténtica conversión son costosas. No podemos guardar para nosotros mismos la verdad que nos hace libres; hay que dar testimonio de ella, que pide ser escuchada, y al final su poder de convicción proviene de sí misma y no de la elocuencia humana o de los argumentos que la expongan.
[…] En nuestro tiempo, el precio que hay que pagar por la fidelidad al Evangelio ya no es ser ahorcado, descoyuntado y descuartizado, pero a menudo implica ser excluido, ridiculizado o parodiado. Y, sin embargo, la Iglesia no puede sustraerse a la misión de anunciar a Cristo y su Evangelio como verdad salvadora, fuente de nuestra felicidad definitiva como individuos y fundamento de una sociedad justa y humana.
Newman nos enseña que si hemos aceptado la verdad de Cristo y nos hemos comprometido con él, no puede haber separación entre lo que creemos y lo que vivimos. Cada uno de nuestros pensamientos, palabras y obras deben buscar la gloria de Dios y la extensión de su Reino. Newman comprendió esto, y fue el gran valedor de la misión profética de los laicos cristianos. Vio claramente que lo que hacemos no es tanto aceptar la verdad en un acto puramente intelectual, sino abrazarla en una dinámica espiritual que penetra hasta la esencia de nuestro ser. Verdad que se transmite no sólo por la enseñanza formal, por importante que ésta sea, sino también por el testimonio de una vida íntegra, fiel y santa; y los que viven en y por la verdad instintivamente reconocen lo que es falso y, precisamente como falso, perjudicial para la belleza y la bondad que acompañan el esplendor de la verdad, veritatis splendor.”