
Africa fascinante: en mis años soñadores Saint Exupery, su cielo estrellado, sus misteriosos vuelos nocturnos, su Principito que imaginé deslizándose por las dunas; después el corazón del África profunda de Conrad, la espiritual del misionero del Sahara Charles de Foucauld, los santos misioneros eslovenos, aventureros de Dios que me deleitaban con sus valientes “hazañas”; la incógnita de la muerte de Dag Hammarskjold y sus memorias - mi libro de cabecera; siempre el África del apartheid …….películas sobre el problema racial mis favoritas ……para nunca olvidar el inmenso mar de arenas movedizas cuando los vuelos de Swissair hacian escala en Dakar……pero eran otros tiempos….no conocía o no me preocupaba la otra cara, las hambrunas del África y otras, ni nuestra desidia ante las condiciones a la vuelta de la esquina hasta que un día me topé con tremendas injusticias y la cruda realidad en un país que debiera ser un paraíso…. y aquí pude ver en persona no ya la pobreza sino la miseria misma en las villas de Buenos Aires y su condición explotada políticamente… acompañando las noticias del otro lado del mundo mas “civilizado” con botes y pateras, cayucos o lo que sea llegando al destino soñado de las costas europeas a menudo semivacíos …rostros desesperadamente inexpresivos que parten el alma algunos…. otros inconvenientemente esperanzados….. en busca de una vida mejor, de una vida digna, de una vida…. no ya solo de pan….para ser deportados.
En una de sus tantas
intervenciones ante la FAO Juan Pablo II decía en su ultimo discurso ante la cumbre mundial : “La anterior cumbre, celebrada en 1996, ya había constatado que el hambre y la desnutrición no son sólo fenómenos naturales o estructurales de ciertas áreas geográficas; más bien, han de considerarse como la consecuencia de una situación más compleja de subdesarrollo, debida a la inercia y al egoísmo de los hombres”. Y el Santo Padre Benedicto XVI decia recientemente “hambre y la malnutrición «son inaceptables» en un mundo que dispone de niveles de producción, recursos y conocimientos suficientes para poner final «a tal drama y a sus consecuencias».
Aún así son escalofriantes las palabras del capellan de la
ONG SOS Infancia española: “He visto morir niños por desnutrición en las montañas de Panchimalco, San Salvador. No me lo contaron…algunos murieron en mis brazos. Todavía oigo el pitido de su débil voz agonizando. Ví niños muy pequeños en Bogotá que vagaban por las calles drogándose con cola, niños en los semáforos tragando gasolina para luego encenderla en sus bocas y así hacer de reclamo pidiendo unas monedas… Niños sometidos a abusos… no me lo contaron, lo ví. Y mientras siguen muriendo de hambre, mientras ellos son explotados, tú y yo dormimos tranquilos, comemos, rezamos al mismo Dios y nos consideramos buenas personas. He visto también el mundo donde sobra comida, donde los niños van al colegio, juegan, ríen, en fin, se sienten queridos”
Una llamada a la reflexión.
En ese espiritu y cumpliendo con esta misión en el sentido más amplio del llamado supieron construir otro mundo dos hijos de San Vicente de Paul, argentinos, de padres eslovenos llegados a comienzos de los años 50 a la Argentina en busca de pan y libertad, que han hecho de sus vidas un canto de amor al prójimo, testimonios concretos de caridad evangélica en el sur del sur en distintas coordenadas del mundo uno en Madagascar otro en San Carlos de Bariloche, Argentina.
“Si pudimos en Africa …….alli donde el pan se partía en veinte pedazos” dice el
padre Pedro Opeka, Akamasoa, “Tenemos un centro de acogida por el que ya pasaron 200 mil personas y a todas les dimos una respuesta inmediata y concreta. Creamos 17 barrios con saneamiento, espacios verdes, infraestructura deportiva y dos cementerios. Hay un millar de personas construyendo sus propias casas y unas 2.500 trabajando en las canteras, de las que sacamos piedras y adoquines que les vendemos a empresas. También tenemos talleres de formación profesional de carpintería, mecánica automotriz, confección, bordado y artesanado…”
Hace 15 años la comunidad se propuso un desafio: construir un gimnasio que ofrezca alternativas sanas de deporte y recreación a los niños, jóvenes y familias

de una zona pobre de Bariloche…comenzamos a soñar con un espacio para que los jóvenes no tengan sólo la opción de las patotas, pero no nos quedamos sólo con el sueño... dicen de la
Parroquia de la Medalla Milagrosa de Bariloche, cuyo mentor, director espiritual, jefe de obra….es el padre Branko Jan. Parecia algo irrealizable, pero se pusieron a trabajar. Y así, vendiendo manzanas, kilo tras kilo, casa por casa, en los fríos días de invierno y en aquellos que invitaban a pasear por los lagos... Un esfuerzo grande de toda la comunidad de la Medalla...con la ayuda de muchos benefactores el 7 de septiembre pasado este sueño se hizo realidad. Hicieron rodar la pelota por primera vez. Las obras siguen en curso, pero el proyecto ya es imparable.
Podría seguir escribiendo pero se haría interminable. Por eso invito visitar al menos alguna de estas páginas:
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