Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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miércoles, 23 de octubre de 2013

Maurizio Mirilli: “aún siento sobre mi aquella imposición de manos”




Ayer, con ocasión de celebrarse el recuerdo litúrgico de Juan Pablo II Alessandro Gisotti de  Radiogiornale Vaticana entrevistó a Don Maurizio Mirilli,   Director para la pastoral juvenil de Roma,  y entre los últimos sacerdotes que fueron ordenados por el Papa Wojtyla.

Mirilli: He estado entre los últimos en ser ordenado sacerdote por el mismo Juan Pablo II, el 2 de mayo del 2004.   De aquel dia naturalmente recuerdo la emoción de mi ordenación:  aquella imposición de manos sobre mi cabeza – durante la ordenación, - de parte de un Papa enfermo, que debía permanecer sentado y además con dificultades en el habla… Aun siento aquellas manos sobre mi cabeza.  Me arrodillé para darle la paz, porque a él le costaba levantarse y tenía dificultades para hablar. Apoyé mis manos sobre los brazos de la silla y el puso sus manos sobre las mias: me las estrechó fuertemente, fuerte, fuerte. Me miró a los ojos, y con aquella mirada penetrante, sentí que me quería decir: “ahora te toca a ti!, Fuerza, coraje, no tengas miedo!”

Gisotti:  El 22 de octubre de 1978, hace 35 años, ha sido precisamente ese grito el de la Plaza San Pedro: “No tengáis miedo! Abrir, abrid de par en par las puertas a Cristo”. Palabras que de alguna manera han sido el estilo de todo su Pontificado, de todo su testimonio, también de santidad. El coraje que se destila al estar con Jesùs….

Mirilli:  Y si,  aún si no podía hablar más,  aquel estrechar de manos eran la expresión – como decir – el lenguaje de los gestos de aquel “No tengáis  miedo!” Aquel no tengáis miedo que ha quedado grabado para siempre – creo – en todos. También en mi.  Y es una invitación que sigue llevando adelante el actual Papa Francisco y que es un aliento para todos.

Gisotti: El 25 de abril del año próximo, Karol Wojtyla, junto a Angelo Roncalli, serán canonizados por el Papa Francisco. De alguna manera se confirma aquel “Santo súbito” de los fieles de Dios el 8 de abril de 2005, con ocasión de su funeral.  Es la expresión del sentido de las palabras de cómo el pueblo de Dios vivenció la santidad de un hombre….


Mirilli: Es precisamente como el dicho “Vox populi, vox Dei”. Realmente la voz del pueblo de Dios indudablemente ha tenido su influencia en el proceso de la canonización tan rápido. Aún hoy sentimos aquella voz, aquella mirada, aquel aliento, aquellas visitas pastorales alrededor del mundo, pero también en nuestras parroquias romanas.  Un Papa que realmente se encontró con todos y en todos ha dejado el signo.

Gisotti: El Papa Wojtyla será canonizado el domingo de la Divina Misericordia: bien podemos resaltar también el llamado tan frecuente del Papa Francisco a la Divina Misericordia. También aquí existe una fuerte unión con su predecesor, que por otra parte considero significativo….

Mirilli: Si, es una unión fuertísima. Y es como si, de alguna manera, el mandato lanzado por el Papa Juan Pablo II, con la creación de esta fiesta de la Divina Misericordia, hubiese salido de la practica pastoral y operativa del Papa Francisco, quien nos invita a volcar en la concreción de nuestro ser sacerdotal, de nuestro vivir la Iglesia, una fiesta que ha sido querida por el Papa Juan Pablo II. Una fiesta que,  ahora de alguna manera,  nos manifiesta la pastoral del Papa Francisco.

martes, 22 de octubre de 2013



Si bien este día,  tan especial para este blog,   la memoria litúrgica del beato Juan Pablo II se celebra oficialmente solo en Polonia y en Roma, con la canonización ahora tan cercana no podemos menos que celebrarla aquí y en todo el mundo, conscientes de la gran responsabilidad de tener dos Papas santos al mismo tiempo. Con más razón aún hoy que a su vez recordamos los 35 años del inicio del Pontificado de Juan Pablo II.

Grandes tiempos para la Iglesia en momentos difíciles para el mundo cristiano en general en medio de un vendaval de invitaciones, tentaciones y grandes promesas todas centradas en el ego, en placeres momentáneos, efímeros, a menudo tan vacíos....    

No obstante estamos viviendo un gran tiempo para la Iglesia, privilegiado para la Argentina.  Ambos Papas serán canonizados por un Papa argentino el Papa Francisco, que a diario toca a las puertas de nuestro corazón con sus homilías - meditaciones cotidianas en Santa Marta, hablando como quien dice cosas al paso, casi conversando con los presentes, pero cuántas recetas, cuántas verdades, cuántas posibilidades de remendar nuestras almas doloridas y tantas veces agobiadas por  vivir centrados en nosotros mismos,  olvidándonos del otro, del anciano o enfermo, del niño abandonado y de la calle, los desempleados, los sin nombre…., olvidándonos de agradecer y de alabar a Dios.

Quien hubiera imaginado que nuestro querido cardenal Bergoglio que caminaba por nuestras calles, viajaba en nuestros medios de transporte público y  rechazaba ofertas de comodidades sería quien canonizara  no a uno sino a dos Papas!

Recuerdo con inmensa emoción y agradecimiento haber tenido el privilegio de estar presente el día de la beatificación de mi querido Juan Pablo II. Una plaza San Pedro que era todo alegría, un dia brillante, un sueño cumplido. Ahora llega el último paso de lo que es el proceso en si, y después la gran responsabilidad de vivir acorde a su ejemplo, profundizar sus mensajes, y  a vivir santamente como dice Chiara Amirante, fundadora de la comunidad “Nuevos horizontes”, entrevistada por Alesandro Gisotti de Radio Vaticana:

“Juan Pablo II, ha sido ante todo un gigante de la santidad, ha sido verdaderamente un hombre extraordinario: ha dejado un sello en la historia, en el corazón de cada uno de nosotros que hemos tenido, de uno u otro modo, la posibilidad de vivir tantos momentos de gracia y de verdad que él ha sabido regalarnos. Que me dice este día mientras me recuerda que todos estamos llamados a la santidad. Muchas veces pensamos: “Y bien hay personas extraordinarias: Juan Pablo II, San Francisco, Santa Teresita, Santa Teresa….”  Ellos eran personas extraordinarias llamadas a la santidad, y nos olvidamos sin embargo,  que “nuestra santificación es voluntad de Dios”, como nos revela la Palabra de Dios. Esta vocación inconmensurable de cada cristiano – que es la santidad – me recuerda la de Juan Pablo II.
El “No temáis” que él encarnó ante todo con su vida, ha abierto las puertas a Cristo hasta llevar a poder repetir con San Pablo ““Ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí” (Ga 2,20)  En cada encuentro con él, me ha estremecido esa experiencia tan fuerte de encontrar al hombre que sentía esa profunda comunión con Cristo crucificado.”
Y hablando de su propia misión Amirante agrega:  “ Cuando yo andaba por las calles de las “zonas calientes” también muy peligrosas, naturalmente sentía un poco de miedo pero el amor hacia los hermanos que también encarnan una presencia particular de Cristo crucificado era más fuerte”.  

Invito visitar mis posts Causa beatificación y canonización JPII 
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