Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 28 de mayo de 2010

Juan Pablo II y Luján - el testamento del “borrico de la Virgen de Luján” Mons. Juan Antonio Presas (3 de 3)




“Alabado sea Jesucrito!
Sea ésta carta mi testamento y mi última voluntad.
Creo y adoro a la Santa Trinidad. El Señor Dios me ha colmado de bienes en todo el curso de mi larga existencia; tampoco faltaron cruces, pero con la gracia de Cristo Jesús todo sigue adelante.
Que la Santísima Virgen María, Madre de Dios y mía, a quien amo con todo el corazón y de quien ha escrito mucho en sus títulos del Buen Viaje y Luján, me dé su mano para entrar en el Reino.
Que el Glorioso Patriarca San José, mi Ángel Custodio y los Santos protectores míos no me olviden.
Amo a la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana y en Ella fui bautizado y recibí mi sacerdocio; mil gracias.
Gracias doy a mis padres, hermanos, familiares, sacerdotes, amigos de aquí y del Reino de España, que tanto me han atendido y querido. Doy gracias a mi maestro, el Reverendo señor cura párroco Edmundo Vanini. También a la gran maestra, señorita Virginia Gamba. Particularmente doy gracias al Padre Ismael Calcagno. Quiero nombrar en justicia a dos sobrinas: Carmen e Isabel, porque en este tiempo me han sostenido. Como quiero mucho a la Escuela Parroquial de Morón, fundada por mi en 1952, expreso mi admiración por la terminación tan regia de la obra que ha efectuado mi sucesor, Monseñor Raúl Trotz, actual Párroco de Morón, y le doy muchas gracias. Ya que acabo de nombrar cosas hermosas no dejo de hacer lo propio con el Señor Obispo, Monseñor Justo Oscar Laguna, porque en todas las fiestas de la Virgen María ha querido adornar a nuestra Patrona, la Virgen del Buen Viaje. Dios bendiga a la Ciudad de La Plata, mi querida ciudad natal y bautismal, a la querida y estimada población de Morón, su centro parroquial, donde estuve tanto años, y a la Ciudad de Luján, ciudad de mis amores. Pido a todos que sepan perdonar mis defectos.
Mis bienes son pocos: libros, ropas y papeles. Ruego que mis papeles personales los rompan. La ropa vaya a la Casa de la Caridad de la Diócesis de Morón. Libros, cuadros y estampas de Luján vayan a la Basílica y especialmente los derechos que me pertenecen como autor de varias obras mariano lujanenses, las que podrán ser reeditadas, glosadas, compiladas o de cualquier modo modificadas para su mejor comercialización. Al Obispado de Morón todas los derechos que me pertenecen como autor de mis obras referidas a la Virgen del Buen Viaje y a la Historia de Morón y el resto de mis publicaciones las que también podrán ser reeditadas, glosadas, compiladas o de cualquier modo modificadas para su mejor comercialización.
Un borrico que hallarán en mi mesa de estudio y que es mi retrato de tantos años lo mandan como exvoto a la Virgen de Luján.
Mis cuentas están en orden, no adeudo ni me deben cosa alguna de importancia.
Mi cadáver sea sepultado donde les sea más fácil a mis albaceas.
Mis albaceas son: la Señorita María Ceferina Terragni y el Presbítero José Antonio María Sciurano.
Finalmente, pido a todos recen por mí a la Virgen Inmaculada un Ave María, y que Ella me alcance un buen viaje al Reino de Cristo Jesús.
En el corazón maternal de María dejo todo. Magnificat! Ven Señor Jesús!

Juan Antonio Presas"El borrico de la Virgen de Luján"
Ituzaingó, 3 de diciembre de 2004

jueves, 27 de mayo de 2010

Juan Pablo II y Luján - escribe el “borrico de la Virgen de Luján” Mons. Juan Antonio Presas (2 de 3)


“Su segunda visita al País se cumplió en el mes de abril de 1987 y quiso que la imagen auténtica de Nuestra Señora de Luján estuviese presente en la Capital, para formular una solemne consagración del País. Se celebraba en Buenos Aires la Jornada Mundial de la Juventud.
El Papa junto a la Santa Imagen leyó la siguiente oración: “Ante tu imagen de la Pura y Limpia Concepción, Virgen de Luján, Patrona de la Argentina, me postro en este día aquí, en Buenos Aires, con todos los hijos de esta Patria querida, cuyas miradas y cuyos corazones convergen hacia ti. Te encomiendo y te consagro, Virgen de Luján, la Patria Argentina, pacificada y reconciliada, las esperanzas y los anhelos de este pueblo, la Iglesia con sus pastores y fieles, las familias para que crezcan en santidad, los jóvenes para que encuentren la plenitud de su vocación. Te encomiendo a todos los que sufren, a los pobres, a los enfermos, a los marginados. Virgen de Luján, Madre de la vida, haz que la Argentina entera sea fiel al Evangelio, y abra de par en par su corazón a Cristo, el Redentor del hombre”.

Las palabras y las dos visitas de Juan Pablo II han infundido nueva llama en el pueblo argentino, reforzado y aumentado en las almas el cariño y el amor a la Santa Virgen de Luján. Un hecho muy importante debemos anotar aquí. Cuando nuestra Nacion y la República de Chile por cuestiones de límites en las islas y el mar austral se hallaban a punto de declararse la guerra, pidió nuestro País con la aceptación del gobierno chileno, la mediación papal: y fue el Cardenal Antonio Samoré el encargado de representar al Papa en el estudio de las negociaciones del Beagle. EL Cardenal Samoré al comenzar sus gestiones visitó el Santuario de Luján y luego en Chile el de Maipú, donde tiene su trono la Patrona de Chile. Juan Pablo II se expresaba en 12 de diciembre de 1980 en estos términos: “Como no va a ofrecernos su protección Aquella a quien vuestro pueblo ha dado el Título de Emperatriz de América? ¿Cómo no va a escuchar María Santísima las oraciones de sus hijos argentinos y chilenos, que con tanto cariño y con tanta confianza a Ella acuden en Lujan y Maipú? Felizmente la Virgen puso su mano y se consolidó la paz.
Otro hecho del Santo Padre que nos habla de su estima a Luján tuvo lugar en junio de 1987, al celebrarse la apertura del Año Mariano Universal. Quiso Su Santidad abrirlo con el rezo del Santo Rosario, transmitido por Mundovisión en 16 Santuarios Marianos del mundo católico. Uno de ellos fue Luján. Nuestro Santuario tuvo la dicha en esa ocasión de que su nombre y el de su Santa Imagen recorriesen el mundo entero. El final del acto, con el canto de la Salve y el adiós al Papa, con el agitar de banderitas y pañuelos, fue realmente emocionante.

El domingo 11 de agoto de 1991, el Papa desde su Palacio Apostólico de Castelgandolfo anuncia a los peregrinos que en el próximo V Centenario de la evangelización de América deseaba hacer, con ocasión del rezo dominical del Ángelus, un recorrido por los distintos santuarios marianos del mundo iberoamericano. Y el 1 de septiembre y desde le mismo lugar, decía: “Continuando en nuestro recorrido espiritual por los distintos santuarios marianos de Iberoamèrica, hoy me postro a los pies de Nuestra Señora de Luján, en Argentina, y le imploro que proteja siempre a los hijos de aquella amada Nación y de todo América Latina”.
Y el domingo 22 de marzo de 1992 volvía el Papa a peregrinar espiritualmente al “Santuario Nacional de Nuestra Señora de Luján” y le pedía a la Virgen Santísima “descubrir nuestra misión cristiana” y agregaba que “su Santuario encerraba un mensaje de fe y esperanza para toda América Latina”.
Como final del capitulo traigamos esta anécdota. El jueves 11 de mayo de 1989 en Roma, un sacerdote argentino tuvo la dicha de concelebrar con el Santo Padre en su Capilla privada y al saludarlo luego personalmente le dijo: “Santo Padre. Soy argentino. No olvide a Luján”. Un instante de emotiva espera y enseguida el Papa, levantando la mano, como para afirmar su palabra, respondió: “Encomiéndeme a la Virgen de Lujan”. Sabemos que dicho peregrino procura cumplir tal pedido.”
Juan Antonio Presas

miércoles, 26 de mayo de 2010

Juan Pablo II y Luján - escribe el “borrico de la Virgen de Luján” Mons. Juan Antonio Presas (1 de 3)

Mucho antes que nuestra patria soñara con ser libre ya nuestra Madre y Patrona la Virgen de Lujan había decidido quedarse con nosotros.

Mons. Antonio Presas llegó a Morón en 1942 y allí ejerció el ministerio durante 47 años. Fue nombrado Párroco de la Inmaculada Concepción del Buen Viaje el 7 de noviembre de 1951, pero tomó posesión canónica en la festividad de Nuestra Señora de Luján del año siguiente. Escribiò extensamente sobre el pueblo y la Iglesia de Morón, dedicó gran parte de su tiempo a los temas marianos y fue un estudioso de referencia en temas lujanenses.

En uno de sus libros “Historial del Luján-Mariano” escribe sobre el Papa Juan Pablo II y Luján. Transcribo sus palabras:
“Muchísimas veces el Papa Juan Pablo II ha recordado y mencionado a Nuestra Señora de Luján. La primera vez que tenemos noticia fue en Mèxico el 27 de enero de 1979, en el Santuario de Guadalupe.
Después, son numerosas las referencias a Nuestra Señora de Luján, sobre todo en las visitas de nuestros Obispos a Roma; y conocemos ya las citas a nuestras peregrinaciones juveniles. Pero, imposible callar aquí un párrafo pronunciado en Zaragoza, que en su brevedad canta elocuentemente nuestra historia mariana hispanoamericana. “Decir España – afirma el Papa es decir María. Es decir: el Pilar, Covadonga, Aranzazu, Montserrat, Valvanera… Y decir Ibero América, es decir también María. Es decir: Guadalupe, Altagracia, Lujàn, la Aparecida, Copacabana, el Carmen…”

Realmente Luján es el gran Santuario de Maria en la Argentina, la casa de nuestra Madre del Cielo. Por eso, cuando el Santo Padre busca en 1982 un lugar centro para transmitir su palabra al país, palabras de paz y bien, elije Lujan, como punto base de acogida.
Los motivos que indujeron al Papa a venir a la Argentina tan inesperadamente son bien conocidos. En guerra la Argentina con Inglaterra por las Islas Malvinas la visita del Santo Padre a la Gran Bretaña, país oficialmente no católico, era mal interpretada por algunos. El santo Padre quiso corregir tal error y con su presencia mostrarnos su gran amistad. Llegó a nuestra tierra como mensajero de la paz.
En un gesto de cariño Juan Pablo II ofrendó a nuestra Señora la Rosa de Oro, y ante un público inmenso que en aquel día de invierno, 11 de junio de 1982, había aguantado mil incomodidades por el frío y el agua, entre otras ideas que omitimos, dijo particularmente sobre Nuestra Señora y su Santuario:
“Ante la hermosa Basílica “de la Pura y Limpia Concepción” de Luján nos consagramos para orar junto al altar del Señor. A la Madre de Cristo y de cada uno de nosotros. Ella que, desde los años 1630, acompaña aquí a cuantos se le acercan para implorar su protección, queremos suplicar hoy aliento, esperanza, fraternidad. Ante esta bendita Imagen de María, a la que mostraron su devoción mis predecesores Urbano VIII, Clemente XI, León XIII, Pío XI, Pío XII, viene también a postrarse en comunión de amor filial con vosotros, el Sucesor de San Pedro en la cátedra de Roma. En este instante el Obispo de Roma quiere estar entre vosotros como peregrino, a los pies de la Madre de Dios, en Luján, Santuario de la Nación Argentina Desde este lugar, en que mi predecesor Pío XII creyó llegar “al fondo del alma del gran pueblo argentino”, seguid trabajando en la fe y en el amor”.