Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
Mostrando entradas con la etiqueta Lujan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lujan. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de mayo de 2026

8 de mayo Nuestra Señora de Lujan

 


Hoy celebramos la fiesta de la Patrona de la Argentina, Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción del Rio Lujan, conocida como la Virgen de Lujan, nuestra Virgencita de Lujan.



La imagen de la Virgen es brasileña, hecha en terracota (tierra cocida) en el valle de Paraiba, San Pablo, donde en el siglo XVII, había una importante producción de esculturas de ese material. Mide 38 cm. Está de pie sobre un nimbo de nubes donde aparecen cuatro cabezas de ángeles. A ambos lados de la figura se ven las puntas de la luna en cuarto creciente y tiene las manos juntas sobre el pecho

Venida de Brasil escogió quedarse a orillas del Rio Luján allá por 1630 y ahora la veneramos en el Santuario de Lujan.Provincia de Buenos Aires, Argentina y en el corazón de todos los argentinos, dondequiera que estén.



En la Basílica de Luján descansan los restos del Siervo de Dios Cardenal Eduardo Francisco Pironio (nacido el mismo año que Karol Wojtyla: 1920) Nombrado Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos en 1984, organizó las primeras Jornadas mundiales de la Juventud y murió en Roma el 5 de febrero de 1998. El 23 de junio de 2006 en el Aula de la Conciliación del Palacio Apostólico del Laterano, sede del Vicariato de Roma y bajo la presidencia del Cardenal Camillo Ruini tuvo lugar la ceremonia de apertura de su proceso de beatificación.

En 1886 el el Padre Salvaire, enviado por el Arzobispo de Buenos Aires, Mons. Aneiros, viajó a Roma y pidió personalmente al Papa León XIII la bendición de la corona de la Virgen de Luján. La solemne coronación tuvo lugar el 8 de Mayo de 1887. El 11 de Junio de 1982 Juan Pablo II oro ante Ella el y coloco ante su bendita imagen la Rosa de Oro como distinción excepcional papal. Venia a “ orar por todos aquellos que han perdido la vida: por las víctimas de ambas partes; por las familias que sufren, como lo hice igualmente en Gran Bretaña” “por la paz, por una digna y justa solución del conflicto armado" entre la Argentina y Gran Bretaña por las Islas Malvinas.

Virgencita de Lujan
Madre de los que vivimos
En esta tierra argentina.
Gracias por quedarte con nosotros
Estamos como Jesús, en la cruz:
Doloridos. Pero esperando la vida.
Sostén nuestros brazos,
Cúbrenos con tu manto.
Cuida a tu pueblo
Virgencita de Lujan,
Somos tus hijos. Amen

miércoles, 25 de mayo de 2022

Juan Pablo II Consagración de la Argentina a la Virgen de Lujan

 


Un nuevo Día de la Patria celebramos hoy 25 de Mayo. Siempre me gusta recordar la oraciónde San Juan Pablo II con ocasión de la Consagración de la Argentina a la Virgende Lujan,   con su mirada especial puesta sobre los jóvenes argentinos y los del mundo entero, en su visita a la Argentina en 1987, cuando se celebro aquí aquella tan inolvidable Jornada Mundial de la Juventud.

 Hoy necesitamos seguir rogando por una patria en paz, sin rencores ni odio para marchar juntos en justicia y libertad para el bien de todos los habitantes de este bendito suelo.  En aquel viaje el Santo Padre no visito Lujan, pero al estar regresando desde Rosario el Santo Padre expreso su deseo de ver Lujan y previa autorización de vuelo se descendió para sobrevolar la Basílica. Mientras sobrevolaban la Basílica recordamos también aquellas palabras al  Comandante de la Aeronave, Comodoro Alberto Vianna  "La salvación del mundo partirá de la Argentina". 

 

¡Dios te salve, María, llena de gracia,

Madre del Redentor!

Ante tu imagen de la Pura y Limpia Concepción,

Virgen de Luján, Patrona de Argentina,

me postro en este día aquí, en Buenos Aires,

con todos los hijos de esta patria querida,

cuyas miradas y cuyos corazones convergen hacia Ti;

con todos los jóvenes de Latinoamérica

que agradecen tus desvelos maternales,

prodigados sin cesar en la evangelización del continente

en su pasado, presente y futuro;

con todos los jóvenes del mundo,

congregados espiritualmente aquí,

por un compromiso de fe y de amor;

para ser testigos de Cristo tu Hijo

en el tercer milenio de la historia cristiana,

iluminados por tu ejemplo, joven Virgen de Nazaret,

que abriste las puertas de la historia al Redentor del hombre,

con tu fe en la Palabra, con tu cooperación maternal.

2. ¡Dichosa tú porque has creído!

En el día del triunfo de Jesús,

que hace su entrada en Jerusalén manso y humilde,

aclamado como Rey por los sencillos,

te aclamamos también a Ti,

que sobresales entre los humildes y pobres del Señor;

son éstos los que confían contigo en sus promesas,

y esperan de E1 la salvación.

Te invocamos como Virgen fiel y Madre amorosa,

Virgen del Calvario y de la Pascua,

modelo de la fe y de la caridad de la Iglesia,

unida siempre, como Tú,

en la cruz y en la gloria, a su Señor.

3. ¡Madre de Cristo y Madre de la Iglesia!

Te acogemos en nuestro corazón,

como herencia preciosa que Jesús nos confió desde la cruz.

Y en cuanto discípulos de tu Hijo,

nos confiamos sin reservas a tu solicitud

porque eres la Madre del Redentor y Madre de los redimidos.

Te encomiendo y te consagro, Virgen de Luján,

la patria argentina, pacificada y reconciliada,

las esperanzas y anhelos de este pueblo,

la Iglesia con sus Pastores y sus fieles,

las familias para que crezcan en santidad,

los jóvenes para que encuentren la plenitud de su vocación,

humana y cristiana,

en una sociedad que cultive sin desfallecimiento

los valores del espíritu.

Te encomiendo a todos los que sufren,

a los pobres, a los enfermos, a los marginados;

a los que la violencia separó para siempre de nuestra compañía,

pero permanecen presentes ante el Señor de la historia

y son hijos tuyos, Virgen de Luján, Madre de la Vida.

Haz que Argentina entera sea fiel al Evangelio,

y abra de par en par su corazón

a Cristo, el Redentor del hombre,

la Esperanza de la humanidad.

4. ¡Dios te salve, Virgen de la Esperanza!

Te encomiendo a todos los jóvenes del mundo,

esperanza de la Iglesia y de sus Pastores;

evangelizadores del tercer milenio,

testigos de la fe y del amor de Cristo

en nuestra sociedad y entre la juventud.

Haz que, con la ayuda de la gracia,

sean capaces de responder, como Tú,

a las promesas de Cristo,

con una entrega generosa y una colaboración fiel.

Haz que, como Tú, sepan interpretar los anhelos de la humanidad;

para que sean presencia saladora en nuestro mundo

Aquel que, por tu amor de Madre, es para siempre

el Emmanuel, el Dios con nosotros,

y por la victoria de su cruz y de su resurrección

está ya para siempre con nosotros,

hasta el final de los tiempos.

Amén.

(Consagración de Argentina a la Virgen de Luján Oración de Juan Pablo IIdurante su visita de 1987)

viernes, 8 de mayo de 2020

Juan Pablo II ante la “Pura y Limpia Concepcion” de Lujan



Ante la hermosa basílica de la “Pura y Limpia Concepción” de Luján nos congregamos esta tarde para orar junto al altar del Señor.
A la Madre de Cristo y Madre de cada uno de nosotros queremos pedir que presente a su Hijo el ansia actual de nuestros corazones doloridos y sedientos de paz.
A Ella que, desde los años de 1630, acompaña aquí maternalmente a cuantos se la acercan para implorar su protección, queremos suplicar hoy aliento, esperanza, fraternidad.
 (…)
Meditando sobre el misterio de la elevación de cada hombre en Cristo: de cada hijo de esta nación, de cada hijo de la humanidad, repito con vosotros las palabras de María:
Grandes cosas ha hecho por nosotros el Poderoso, (cf. Lc 1, 49)  “cuyo nombre es santo. / Su misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen. /Desplegó el poder de su brazo y dispersó a los que se engríen con los pensamientos de su corazón... / Acogió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia. /Según lo que había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre”.


¡Hijos e hijas del Pueblo de Dios!

¡Hijos e hijas de la tierra argentina, que os encontráis reunidos en este santuario de Luján! ¡Dad gracias al Dios de vuestros padres por la elevación de cada hombre en Cristo, Hijo de Dios!
Desde este lugar, en el que mi predecesor Pío XII creyó llegar “al fondo del alma del gran pueblo argentino”, seguid creciendo en la fe y en el amor al hombre.
Y Tú, Madre, escucha a tus hijos e hijas de la nación argentina, que acogen como dirigidas a ellos las palabras pronunciadas desde la cruz: ¡He ahí a tu hijo! ¡He ahí a tu Madre!
En el misterio de la redención, Cristo mismo nos confió a Ti, a todos y cada uno.


miércoles, 8 de mayo de 2019

El dia que Juan Pablo II viajo en colectivo en Lujan


La Policía Federal protestó. Argumentaban que no se podía transportar al Santo Padre en un colectivo sin la más mínima seguridad. Ordenaron revisarlo y un montón de policías se subieron al coche. ¡Casi me lo desarman! Tan puntillosa fue la revisión que hasta me desmontaron los fierros que sostenían la boletera...
Yo no podía más de los nervios. Tras eso, se acercó una persona que me indicó que por un tema de seguridad nacional debía sí o sí tapar con algo los destinos pintados en el cartel luminoso. Uno de ellos era "Cuartel 5°" y justo estábamos en guerra con los ingleses... Salí corriendo y encontré un negocio abierto. Conseguí dos banderas argentinas y las montamos como pudimos sobre los carteles.
Entretanto, acomodaron un asiento junto al mío, para que la gente pueda ver mejor a Juan Pablo II y que él tuviera una vista, digamos, privilegiada. Pero el asiento resultó un tanto incómodo, porque hubo que ponerlo cerca de la palanca de cambios la cual, otra no quedaba, le quedaría al Papa entre las piernas.
Yo seguía muy nervioso. En un momento, comenzaron a salir obispos y los colectivos se llenaron. De repente veo una marea de flashes que, lo juro, enceguecían: llegaba el Papa.
Saludó a todos y se acercó al coche por su parte delantera, pero caminó a lo largo del coche y se subió por la puerta de atrás para saludar, uno a uno, a todos los obispos y cardenales que estaban ya acomodados dentro del coche.


Yo ya estaba acomodado en mi asiento y él vino y se sentó a mi lado. Lo único que atiné a hacer fue tenderle la mano y el me la tomó, como tranquilizándome. Apuntamos para salir y lo que vi era sorprendente: había personas y personas apiñadas una arriba de la otra. ¡No se veía ni la calle!
Salimos primero, con las motos policiales que nos abrían paso. Yo había recibido la orden de no abrir las puertas pasara lo que pasase. Les indiqué a los motociclistas que me abrieran paso por delante y por los costados y comenzamos a avanzar. La gente era una marea humana, gritaba y cantaba... ¡No se veía nada! Y el Papa bendecía, a ambos lados de la calle.

viernes, 8 de mayo de 2015

Oración de Juan Pablo II a la Virgen de Luján

¡Dios te salve, María, llena de gracia,
Madre del Redentor!
Ante tu imagen de la Pura y Limpia Concepción,
Virgen de Luján, Patrona de Argentina,
me postro en este día aquí, en Buenos Aires,
con todos los hijos de esta patria querida,
cuyas miradas y cuyos corazones convergen hacia Ti;
con todos los jóvenes de Latinoamérica
que agradecen tus desvelos maternales,
prodigados sin cesar en la evangelización del continente
en su pasado, presente y futuro;
con todos los jóvenes del mundo,
congregados espiritualmente aquí,
por un compromiso de fe y de amor;
para ser testigos de Cristo tu Hijo
en el tercer milenio de la historia cristiana,
iluminados por tu ejemplo, joven Virgen de Nazaret,
que abriste las puertas de la historia al Redentor del hombre,
con tu fe en la Palabra, con tu cooperación maternal.
2. ¡Dichosa tú porque has creído!
En el día del triunfo de Jesús,
que hace su entrada en Jerusalén manso y humilde,
aclamado como Rey por los sencillos,
te aclamamos también a Ti,
que sobresales entre los humildes y pobres del Señor;
son éstos los que confían contigo en sus promesas,
y esperan de E1 la salvación.
Te invocamos como Virgen fiel y Madre amorosa,
Virgen del Calvario y de la Pascua,
modelo de la fe y de la caridad de la Iglesia,
unida siempre, como Tú,
en la cruz y en la gloria, a su Señor.
3. ¡Madre de Cristo y Madre de la Iglesia!
Te acogemos en nuestro corazón,
como herencia preciosa que Jesús nos confió desde la cruz.
Y en cuanto discípulos de tu Hijo,
nos confiamos sin reservas a tu solicitud
porque eres la Madre del Redentor y Madre de los redimidos.
Te encomiendo y te consagro, Virgen de Luján,
la patria argentina, pacificada y reconciliada,
las esperanzas y anhelos de este pueblo,
la Iglesia con sus Pastores y sus fieles,
las familias para que crezcan en santidad,
los jóvenes para que encuentren la plenitud de su vocación,
humana y cristiana,
en una sociedad que cultive sin desfallecimiento
los valores del espíritu.
Te encomiendo a todos los que sufren,
a los pobres, a los enfermos, a los marginados;
a los que la violencia separó para siempre de nuestra compañía,
pero permanecen presentes ante el Señor de la historia
y son hijos tuyos, Virgen de Luján, Madre de la Vida.
Haz que Argentina entera sea fiel al Evangelio,
y abra de par en par su corazón
a Cristo, el Redentor del hombre,
la Esperanza de la humanidad.
4. ¡Dios te salve, Virgen de la Esperanza!
Te encomiendo a todos los jóvenes del mundo,
esperanza de la Iglesia y de sus Pastores;
evangelizadores del tercer milenio,
testigos de la fe y del amor de Cristo
en nuestra sociedad y entre la juventud.
Haz que, con la ayuda de la gracia,
sean capaces de responder, como Tú,
a las promesas de Cristo,
con una entrega generosa y una colaboración fiel.
Haz que, como Tú, sepan interpretar los anhelos de la humanidad;
para que sean presencia saladora en nuestro mundo
Aquel que, por tu amor de Madre, es para siempre
el Emmanuel, el Dios con nosotros,
y por la victoria de su cruz y de su resurrección
está ya para siempre con nosotros,
hasta el final de los tiempos.
Amén.

jueves, 8 de mayo de 2014

Nuestra Señora de Luján y el negro Manuel

Hoy la argentina celebra a su Santa Patrona Nuestra Señora de Luján,   aquella Virgencita que al pasar por Buenos Aires quiso quedarse aquí cerca en la estancia de Rosendo…. Rosendo fue quien luego le confió el cuidado de la imagen al joven negro llamado Manuel quien había sido testigo de aquella “decisión” de la Virgen de quedarse en el “Lugar del Milagro”. La imagen fue más tarde fue trasladada a orillas del rio Lujan.

No sabemos mucho del negro Manuel pero la Basílica de Luján guarda en su pagina oficial una breve historia, de la cual extraigo una parte. 

 Hacia el año 1638 el negro Manuel contrajo matrimonio con una mujer criolla, llamada Beatriz, esclava de la familia González Filiano.   El matrimonio fue celebrado en la humilde Ermita de la Concepción del río Luján. Beatriz fue una fiel compañera y lo secundó plenamente en el empeño por mantener vivo el culto a la Santísima Virgen en la apartada Ermita de Rosendo. Beatriz falleció antes de 1670. 

Doña Ana de Matas, mientras levantaba los planos para la Capilla prometida abrió también un pequeño oratorio, que atendía el negro Manuel. Parece ser que así como la Reina Celestial se valió de la sencillez de un pobre indio llamado Juan Diego para promover el culto a la Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe (que también es de la Concepción), así también quiso valerse de este negro llamado Manuel, de rara candidez y simplicidad, para propagar los cultos de la Imagen de Nuestra Señora de Luján.
Todo el cuidado del negro era el aseo de su altar, el encenderle velas y ungir con el sebo de su lámpara a los enfermos que venían de partes diferentes a buscar en la Virgen su remedio; y no pocas veces con efectos maravillosos. Su inocente simplicidad era tal que algunas veces trataba a la Santísima Virgen con extremada familiaridad. Fue el caso que, habiéndose hecho ya el pequeño Oratorio a la Virgen contiguo a la casa de Matas, y estando ya colocada en su nicho la Imagen, reparó el negro Manuel que algunas noches faltaba del nicho, y por la mañana ya la encontraba en él, pero llena de rocío muchas veces y otras con el manto y vestido llenos de abrojos y cadillos, y por las fimbrias polvo y algún barro, y en estas ocasiones le decía: Señora mía, ¿qué necesidad tenéis Vos de salir de casa para remediar cualquiera necesidad siendo tan poderosa? ¿y, como Vos sois tan amiga de los pecadores, que salís en busca de ellos, cuando véis que os tratan tan mal? Con aquellas pintas o señales del vestido quería indicamos y damos a entender Nuestra Señora que en beneficio de los mortales daba pasos, como por sus pies y que su Corazón maternal iba en busca de los pobres pecadores, para convertirlos y llevarlos al cielo. Y nuestro bendito negro Manuel con los cadillos, abrojos, barro y polvo, que sacudía del vestido de la Virgen, obraba maravillas en bien de los devotos.
Uno de los más famosos milagros obrados por el negro Manuel y seguramente el más celebrado fue la curación del Padre Pedro de Montalbo, quien estando gravemente enfermo decidió dedicar una novena a la milagrosa Señora de Lujan y visitar su Capilla.  Alli el negro Manuel le ungió el pecho con el aceite de la lámpara d ela Santa Imagen consolándole que :  La Virgen Santísima le quiere para su Capellán; el prometió, si le daba la salud, serlo toda su vida.
El negro Manuel llego a ser  amigo y consejero de todos los habitantes de la zona. Ayudó no poco a la prosecución de la obra de la Capilla, cuyos cimientos bendijera un fraile Carmelita y que el licenciado Pedro Montalbo tomara con mucho afán hasta verla terminada, y así el bendito negro continuó en servicio de la gran Señora hasta el final de sus días. Hallándose en la última enfermedad dijo un día a los presentes: Mi Ama, la Santísima Virgen, me ha revelado que he de morir un viernes y que al sábado siguiente me llevará a la Gloria. En efecto, su muerte aconteció en el día que había dicho, y es de creer piadosamente que se cumplió su vaticinio por entero.  Murió en olor de santidad, por cuyo motivo logró su cuerpo sepultura detrás del altar mayor del Santuario que el Capellán Pedro de Montalbo terminara de edificar, descansando a los pies de su bien amada Imagen de Nuestra Señora de Luján.  Su muerte aconteció en la primera mitad del año del Señor de 1686.”

Más información en Pueblo de Marìadonde también se puede leer el prólogo del libro del padre Federico Burbridge titulado El negro Manuel el hijo fiel de  Nuestra Señora de Luján.

Invito leer posts etiquetadeos  Luján

martes, 8 de mayo de 2012

Juan Pablo II y Nuestra Señora de Lujan en dos momentos diferentes



Hoy la Argentina le rindió homenaje a su Santa Patrona Nuestra Señora de Lujan y celebró los 125 años de su coronación,  el 8 de mayo de 1887. 

El Beato Juan Pablo II oró ante Nuestra Señora de Lujan en las dos visitas apostólicas 
   
Dos visitas y dos momentos muy diferentes:

En 1982  : la Argentina en pleno conflicto con Gran Bretaña, una página negra en la historia argentina. Un viaje muy breve,  una ocasión muy triste. 

En 1987 : otra Argentina,  un mundo diferente, una Argentina pacificada y reconciliada.  Un día de inmensa alegría y Consagraciónde la Argentina a la Virgen de Lujan,  con ocasión de la Clausura de la Jornada Mundial de la Juventud en Buenos Aires. 
Aquel día la Virgen misma - como privilegio especial - había venido a su encuentro para estar allí sobre la Avenida 9 de Julio junto al Papa en medio de los jóvenes de la Argentina y del mundo. 

viernes, 28 de mayo de 2010

Juan Pablo II y Luján - el testamento del “borrico de la Virgen de Luján” Mons. Juan Antonio Presas (3 de 3)




“Alabado sea Jesucrito!
Sea ésta carta mi testamento y mi última voluntad.
Creo y adoro a la Santa Trinidad. El Señor Dios me ha colmado de bienes en todo el curso de mi larga existencia; tampoco faltaron cruces, pero con la gracia de Cristo Jesús todo sigue adelante.
Que la Santísima Virgen María, Madre de Dios y mía, a quien amo con todo el corazón y de quien ha escrito mucho en sus títulos del Buen Viaje y Luján, me dé su mano para entrar en el Reino.
Que el Glorioso Patriarca San José, mi Ángel Custodio y los Santos protectores míos no me olviden.
Amo a la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana y en Ella fui bautizado y recibí mi sacerdocio; mil gracias.
Gracias doy a mis padres, hermanos, familiares, sacerdotes, amigos de aquí y del Reino de España, que tanto me han atendido y querido. Doy gracias a mi maestro, el Reverendo señor cura párroco Edmundo Vanini. También a la gran maestra, señorita Virginia Gamba. Particularmente doy gracias al Padre Ismael Calcagno. Quiero nombrar en justicia a dos sobrinas: Carmen e Isabel, porque en este tiempo me han sostenido. Como quiero mucho a la Escuela Parroquial de Morón, fundada por mi en 1952, expreso mi admiración por la terminación tan regia de la obra que ha efectuado mi sucesor, Monseñor Raúl Trotz, actual Párroco de Morón, y le doy muchas gracias. Ya que acabo de nombrar cosas hermosas no dejo de hacer lo propio con el Señor Obispo, Monseñor Justo Oscar Laguna, porque en todas las fiestas de la Virgen María ha querido adornar a nuestra Patrona, la Virgen del Buen Viaje. Dios bendiga a la Ciudad de La Plata, mi querida ciudad natal y bautismal, a la querida y estimada población de Morón, su centro parroquial, donde estuve tanto años, y a la Ciudad de Luján, ciudad de mis amores. Pido a todos que sepan perdonar mis defectos.
Mis bienes son pocos: libros, ropas y papeles. Ruego que mis papeles personales los rompan. La ropa vaya a la Casa de la Caridad de la Diócesis de Morón. Libros, cuadros y estampas de Luján vayan a la Basílica y especialmente los derechos que me pertenecen como autor de varias obras mariano lujanenses, las que podrán ser reeditadas, glosadas, compiladas o de cualquier modo modificadas para su mejor comercialización. Al Obispado de Morón todas los derechos que me pertenecen como autor de mis obras referidas a la Virgen del Buen Viaje y a la Historia de Morón y el resto de mis publicaciones las que también podrán ser reeditadas, glosadas, compiladas o de cualquier modo modificadas para su mejor comercialización.
Un borrico que hallarán en mi mesa de estudio y que es mi retrato de tantos años lo mandan como exvoto a la Virgen de Luján.
Mis cuentas están en orden, no adeudo ni me deben cosa alguna de importancia.
Mi cadáver sea sepultado donde les sea más fácil a mis albaceas.
Mis albaceas son: la Señorita María Ceferina Terragni y el Presbítero José Antonio María Sciurano.
Finalmente, pido a todos recen por mí a la Virgen Inmaculada un Ave María, y que Ella me alcance un buen viaje al Reino de Cristo Jesús.
En el corazón maternal de María dejo todo. Magnificat! Ven Señor Jesús!

Juan Antonio Presas"El borrico de la Virgen de Luján"
Ituzaingó, 3 de diciembre de 2004

jueves, 27 de mayo de 2010

Juan Pablo II y Luján - escribe el “borrico de la Virgen de Luján” Mons. Juan Antonio Presas (2 de 3)


“Su segunda visita al País se cumplió en el mes de abril de 1987 y quiso que la imagen auténtica de Nuestra Señora de Luján estuviese presente en la Capital, para formular una solemne consagración del País. Se celebraba en Buenos Aires la Jornada Mundial de la Juventud.
El Papa junto a la Santa Imagen leyó la siguiente oración: “Ante tu imagen de la Pura y Limpia Concepción, Virgen de Luján, Patrona de la Argentina, me postro en este día aquí, en Buenos Aires, con todos los hijos de esta Patria querida, cuyas miradas y cuyos corazones convergen hacia ti. Te encomiendo y te consagro, Virgen de Luján, la Patria Argentina, pacificada y reconciliada, las esperanzas y los anhelos de este pueblo, la Iglesia con sus pastores y fieles, las familias para que crezcan en santidad, los jóvenes para que encuentren la plenitud de su vocación. Te encomiendo a todos los que sufren, a los pobres, a los enfermos, a los marginados. Virgen de Luján, Madre de la vida, haz que la Argentina entera sea fiel al Evangelio, y abra de par en par su corazón a Cristo, el Redentor del hombre”.

Las palabras y las dos visitas de Juan Pablo II han infundido nueva llama en el pueblo argentino, reforzado y aumentado en las almas el cariño y el amor a la Santa Virgen de Luján. Un hecho muy importante debemos anotar aquí. Cuando nuestra Nacion y la República de Chile por cuestiones de límites en las islas y el mar austral se hallaban a punto de declararse la guerra, pidió nuestro País con la aceptación del gobierno chileno, la mediación papal: y fue el Cardenal Antonio Samoré el encargado de representar al Papa en el estudio de las negociaciones del Beagle. EL Cardenal Samoré al comenzar sus gestiones visitó el Santuario de Luján y luego en Chile el de Maipú, donde tiene su trono la Patrona de Chile. Juan Pablo II se expresaba en 12 de diciembre de 1980 en estos términos: “Como no va a ofrecernos su protección Aquella a quien vuestro pueblo ha dado el Título de Emperatriz de América? ¿Cómo no va a escuchar María Santísima las oraciones de sus hijos argentinos y chilenos, que con tanto cariño y con tanta confianza a Ella acuden en Lujan y Maipú? Felizmente la Virgen puso su mano y se consolidó la paz.
Otro hecho del Santo Padre que nos habla de su estima a Luján tuvo lugar en junio de 1987, al celebrarse la apertura del Año Mariano Universal. Quiso Su Santidad abrirlo con el rezo del Santo Rosario, transmitido por Mundovisión en 16 Santuarios Marianos del mundo católico. Uno de ellos fue Luján. Nuestro Santuario tuvo la dicha en esa ocasión de que su nombre y el de su Santa Imagen recorriesen el mundo entero. El final del acto, con el canto de la Salve y el adiós al Papa, con el agitar de banderitas y pañuelos, fue realmente emocionante.

El domingo 11 de agoto de 1991, el Papa desde su Palacio Apostólico de Castelgandolfo anuncia a los peregrinos que en el próximo V Centenario de la evangelización de América deseaba hacer, con ocasión del rezo dominical del Ángelus, un recorrido por los distintos santuarios marianos del mundo iberoamericano. Y el 1 de septiembre y desde le mismo lugar, decía: “Continuando en nuestro recorrido espiritual por los distintos santuarios marianos de Iberoamèrica, hoy me postro a los pies de Nuestra Señora de Luján, en Argentina, y le imploro que proteja siempre a los hijos de aquella amada Nación y de todo América Latina”.
Y el domingo 22 de marzo de 1992 volvía el Papa a peregrinar espiritualmente al “Santuario Nacional de Nuestra Señora de Luján” y le pedía a la Virgen Santísima “descubrir nuestra misión cristiana” y agregaba que “su Santuario encerraba un mensaje de fe y esperanza para toda América Latina”.
Como final del capitulo traigamos esta anécdota. El jueves 11 de mayo de 1989 en Roma, un sacerdote argentino tuvo la dicha de concelebrar con el Santo Padre en su Capilla privada y al saludarlo luego personalmente le dijo: “Santo Padre. Soy argentino. No olvide a Luján”. Un instante de emotiva espera y enseguida el Papa, levantando la mano, como para afirmar su palabra, respondió: “Encomiéndeme a la Virgen de Lujan”. Sabemos que dicho peregrino procura cumplir tal pedido.”
Juan Antonio Presas

miércoles, 26 de mayo de 2010

Juan Pablo II y Luján - escribe el “borrico de la Virgen de Luján” Mons. Juan Antonio Presas (1 de 3)

Mucho antes que nuestra patria soñara con ser libre ya nuestra Madre y Patrona la Virgen de Lujan había decidido quedarse con nosotros.

Mons. Antonio Presas llegó a Morón en 1942 y allí ejerció el ministerio durante 47 años. Fue nombrado Párroco de la Inmaculada Concepción del Buen Viaje el 7 de noviembre de 1951, pero tomó posesión canónica en la festividad de Nuestra Señora de Luján del año siguiente. Escribiò extensamente sobre el pueblo y la Iglesia de Morón, dedicó gran parte de su tiempo a los temas marianos y fue un estudioso de referencia en temas lujanenses.

En uno de sus libros “Historial del Luján-Mariano” escribe sobre el Papa Juan Pablo II y Luján. Transcribo sus palabras:
“Muchísimas veces el Papa Juan Pablo II ha recordado y mencionado a Nuestra Señora de Luján. La primera vez que tenemos noticia fue en Mèxico el 27 de enero de 1979, en el Santuario de Guadalupe.
Después, son numerosas las referencias a Nuestra Señora de Luján, sobre todo en las visitas de nuestros Obispos a Roma; y conocemos ya las citas a nuestras peregrinaciones juveniles. Pero, imposible callar aquí un párrafo pronunciado en Zaragoza, que en su brevedad canta elocuentemente nuestra historia mariana hispanoamericana. “Decir España – afirma el Papa es decir María. Es decir: el Pilar, Covadonga, Aranzazu, Montserrat, Valvanera… Y decir Ibero América, es decir también María. Es decir: Guadalupe, Altagracia, Lujàn, la Aparecida, Copacabana, el Carmen…”

Realmente Luján es el gran Santuario de Maria en la Argentina, la casa de nuestra Madre del Cielo. Por eso, cuando el Santo Padre busca en 1982 un lugar centro para transmitir su palabra al país, palabras de paz y bien, elije Lujan, como punto base de acogida.
Los motivos que indujeron al Papa a venir a la Argentina tan inesperadamente son bien conocidos. En guerra la Argentina con Inglaterra por las Islas Malvinas la visita del Santo Padre a la Gran Bretaña, país oficialmente no católico, era mal interpretada por algunos. El santo Padre quiso corregir tal error y con su presencia mostrarnos su gran amistad. Llegó a nuestra tierra como mensajero de la paz.
En un gesto de cariño Juan Pablo II ofrendó a nuestra Señora la Rosa de Oro, y ante un público inmenso que en aquel día de invierno, 11 de junio de 1982, había aguantado mil incomodidades por el frío y el agua, entre otras ideas que omitimos, dijo particularmente sobre Nuestra Señora y su Santuario:
“Ante la hermosa Basílica “de la Pura y Limpia Concepción” de Luján nos consagramos para orar junto al altar del Señor. A la Madre de Cristo y de cada uno de nosotros. Ella que, desde los años 1630, acompaña aquí a cuantos se le acercan para implorar su protección, queremos suplicar hoy aliento, esperanza, fraternidad. Ante esta bendita Imagen de María, a la que mostraron su devoción mis predecesores Urbano VIII, Clemente XI, León XIII, Pío XI, Pío XII, viene también a postrarse en comunión de amor filial con vosotros, el Sucesor de San Pedro en la cátedra de Roma. En este instante el Obispo de Roma quiere estar entre vosotros como peregrino, a los pies de la Madre de Dios, en Luján, Santuario de la Nación Argentina Desde este lugar, en que mi predecesor Pío XII creyó llegar “al fondo del alma del gran pueblo argentino”, seguid trabajando en la fe y en el amor”.