Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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sábado, 12 de abril de 2025

Un Domingo de Ramos especial 12 de abril de 1987 - Clausura de la JMJ y despedida de Juan Pablo II - hace 38 años

 


Un 12 de abril partía ….ya no volvería, pero se quedaba con nosotros, en nuestros corazones para siempre.

Sin quitarle importancia a las visitas realizadas durante la febril actividad de la semana,  aquel Domingo de Ramos de 1987 (y la anoche anterior – la noche de la Vigilia de los Jóvenes)  el pueblo de Dios de la Argentina pudo vivenciar el regalo con el que culminaba su visita: una multitud de jóvenes fervientes y entusiastas de la Argentina y del mundo (alrededor de  un millón – muchas veces me pregunto donde han quedado ese millón o mas de jóvenes!!!) participando de una ceremonia  que era presidida por la gran cruz , aquella que había encabezado todas las ceremonias del Año Santo de la Redención y que el Domingo de Resurrección el Santo Padre entregara “a un grupo de jóvenes, diciéndoles:

“Queridísimos jóvenes, al final del Año Santo os confío el signo mismo de este Año Jubilar. ¡La cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como señal del amor de nuestro Señor Jesucristo a la humanidad, y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado está la salvación y la redención”.  

 

La JMJ 1987 fue honrada con otro privilegio: presente también estaba la autentica imagen de nuestra Madre de Lujan, traída en procesión por los jóvenes desde Lujan para la clausura de la Jornada Mundial de la Juventud.  Además era la primera vez en la historia moderna del papado que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma,  fue verdaderamente un Domingo de Ramos muy especial.

En su homilía el Papa recordaba los comienzos de las JMJ: “En el Año Santo de la Redención 1983-1984, multitud de jóvenes de distintos países y continentes acudieron en peregrinación a Roma, el Domingo de Ramos, para celebrar aquel Jubileo conmigo. Fue una jornada maravillosa e inolvidable, que volvimos a revivir el año siguiente, con ocasión del Año Internacional de la Juventud. Desde entonces el Domingo de Ramos ha sido proclamado como Jornada de la Juventud para la Iglesia, en todo el mundo. Este año la vivimos juntos aquí, en Buenos Aires…”

En esa homilía,  que sin dudas,  debe leerse completa terminaba diciéndonos:

Dejaos abrazar por el misterio del Hijo del hombre, por el misterio de Cristo muerto y resucitado. ¡Dejaos abrazar por el misterio pascual!

Dejad que este misterio penetre, hasta el fondo, en vuestras vidas, en vuestra conciencia, en vuestra sensibilidad, en vuestros corazones, de modo que dé el verdadero sentido a toda vuestra conducta.

El misterio pascual es misterio salvífico, creador. Sólo desde el misterio de Cristo puede entenderse plenamente al hombre; sólo desde Cristo muerto y resucitado puede el hombre comprender su vocación divina y alcanzar su destino último y definitivo.

Dejad, pues, que el misterio pascual actúe en vosotros. Para el hombre, y especialmente para el joven, es esencial conocerse a sí mismo, saber cuál es su valor, su verdadero valor, cuál es el significado de su existencia, de su vida, saber cuál es su vocación. Sólo así puede definir el sentido de su propia vida. Sólo acogiendo el misterio pascual en vuestras vidas podréis “responder a cualquiera que os pida razón de la esperanza que está en vosotros” (1P 3, 15). Sólo acogiendo a Cristo, muerto y resucitado, podréis responder a los grandes y nobles anhelos de vuestro corazón.

¡Jóvenes: Cristo, la Iglesia, el mundo esperan el testimonio de vuestras vidas, fundadas en la verdad que Cristo nos ha revelado!

¡Jóvenes: El Papa os agradece vuestro testimonio, y os anima a que seáis siempre testigos del amor de Dios, sembradores de esperanza y constructores de paz!  “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6, 68).

Aquel que se entregó a Sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte de cruz, El solo tiene palabras de vida eterna. Acoged sus palabras. Aprendedlas. Edificad vuestras vidas teniendo siempre presentes las palabras y la vida de Cristo. Más aún: aprended a ser Cristo mismo, identificados con El en todo.”

Al terminar la misa, el Papa «envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco representantes de los cinco continentes. Luego Su Santidad rezo el Ángelus  con los fieles y dirigiéndose a la imagen de la Virgen de Luján  pronunció el  Acto de consagración a Nuestra Señora ante Ella. 


 

Concluida la ceremonia del Domingo de Ramos y finalizada la JMJ 1987 el Santo Padre Juan Pablo II se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina. Luego tuvo un encuentro con el mundo de la cultura argentina en el Teatro Colón

 


Ya en el aeropuerto de Ezeiza pronuncio un breve discurso de despedida y partió…..

no sin antes decirnos: 

Podéis estar seguros de que os llevo a todos muy dentro de mi corazón” 

 impartiéndonos la su Bendición Apostólica.

 

¡Hasta siempre, Argentina!  

fueron sus últimas palabras.

 Este es un reposteo,  con leves ajustes,  del Viaje de Juan Pablo II a la Argentina1987

Viaje de Juan Pablo II a Uruguay, Chile y Argentina y la II JMJ


 

 

viernes, 11 de abril de 2025

Juan Pablo II en la Argentina 1987 - Vigilia JMJ 1987 Buenos Aires hace 38 años – Un llamado a ser «operadores de paz »

 


“Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él” (1Jn 4, 16)                  (Lema de la JMJ 1987 Buenos Aires  tomado de la primera Carta del Apóstol San Juan.)

 

Ya se acercaba la gran ceremonia de la Clausura de  la Jornada Mundial de la Juventud en Buenos Aires, pero aun faltaba la gran fiesta de los jóvenes, esa inmensa alegría que significaba para el Papa encontrarse con los jóvenes, la Vigilia previa ala Clausura,  que es cuando el Papa verdaderamente dialogaba de corazón a corazón con los jóvenes,  como si lo hiciese con cada uno de ellos frente a frente y  les abría su corazón para que ellos abrieran el suyo al mundo.

 

Estamos cumpliendo 38 años desde aquella inolvidable Vigilia en la avenida 9 de Julio,   la noche del sábado 11 de abril cuando el Santo Padre Juan Pablo II mantuvo su encuentro multitudinario con los jóvenes del mundo. En su discurso el Papa pidió conversión, fidelidad, generosidad y esperanza, en fin “una civilización de amor”,  y dijo  “que el problema de la humanidad que más le preocupa es pensar que los hombres aun no conocen a Cristo ni la verdad del amor de Dios.”

Era una noche fría, aunque el calor y la alegría  de los jóvenes reconfortaban al Papa;  el cardenal Pironio sonriente le acerco un  “poncho” …como no iba a ponérselo! 



Era el abrigo que simbólicamente representaba el calor de todos  los presentes y el de todos aquellos que hubiesen querido estar allí….Nunca se había visto tal cantidad de jóvenes en las calles de Buenos Aires….   Hubo cantos, rezos, meditación guitarras, mate y  un breve descanso para aguardar el mensaje del Vicario de Cristo en aquella Vigilia inolvidable.

 

Dándole la bienvenida a todos los jóvenes del mundo expresaba el Papa “¡Qué alegría poder reunirme con vosotros esta tarde, al término de un día tan intenso  y casi al final de mi visita pastoral a Uruguay, Chile y Argentina, que culmina mañana, Domingo de Ramos, con la celebración de la Jornada mundial de la Juventud! Este encuentro de la víspera nos introduce en el clima propio de esa Jornada, que es un clima de fe en el amor que Dios nos tiene.” 

 

“Pensad que el Señor cuenta con vuestra vida de fe – manifestada en obras y palabras – …… Os invito ahora a cada uno personalmente, a que dirijáis una confiada y sincera petición a Dios, como aquel ciego de Jericó que dijo a Jesús: “Señor que vea” (Lc 18, 41). ¡Que vea yo, Señor, cuál es tu voluntad para mí en cada momento, y sobre todo que vea en qué consiste ese designio de amor para toda mi vida, que es mi vocación. Y dame generosidad para decirte que sí y serte fiel, en el camino que quieras indicarme: como sacerdote, como religioso o religiosa, o como laico que sea sal y luz en mi trabajo, en mi familia, en todo el mundo.”

 

“Levántate y anda”  (Mt 4, 16)   era el segundo tema y recordaba palabras de la .  (Celebración de la Palabra en Santo Domingo, III, n. 2, 12 de octubre de 1984). “Desde tu fidelidad a Cristo, resiste a quienes quieren ahogar tu vocación de esperanza” En estas palabras, he querido expresar también por qué es América Latina el “continente de la esperanza”: por la fidelidad a Cristo, que este continente expresa en la gran mayoría de sus habitantes, por su fidelidad a la única esperanza, que es la cruz de Cristo.    Salve, oh cruz, nuestra única esperanza (Hymnus ad Vespras Hebdomadae Sanctae).   Una esperanza que es única y universal.”

 

“El mundo necesita, hoy más que nunca, vuestra alegría y vuestro servicio, vuestra vida limpia y vuestro trabajo, vuestra fortaleza y vuestra entrega, para construir una nueva sociedad, más justa, más fraterna, más humana y más cristiana: la nueva civilización del amor, que se despliega en servicio a todos los hombres. Construiréis así la civilización de la vida y de la verdad, de la libertad y la justicia, del amor, la reconciliación y la paz”.

 

“Os consta cuánto me preocupa la paz del mundo y cómo he realizado con vosotros mismos, en distintas ocasiones, un itinerario evangélico de la paz. Sabéis bien que la paz es un don de Dios – ¡Jesucristo es “nuestra paz”! –, que hemos de pedir con insistencia.   Pero, además debemos construirla entre todos, y esto exige, también, de cada uno de nosotros, una profunda conversión interior. Por eso, queridos jóvenes, hoy quiero comprometeros de nuevo a ser «operadores de paz », por los caminos de la justicia, la libertad y el amor .”

 

Viaje de Juan Pablo II a Uruguay, Chile y Argentina y la II JMJ

Este es un reposteo,  con leves ajustes,  del Viaje de Juan Pablo II a la Argentina 1987 - 

miércoles, 25 de mayo de 2022

Juan Pablo II Consagración de la Argentina a la Virgen de Lujan

 


Un nuevo Día de la Patria celebramos hoy 25 de Mayo. Siempre me gusta recordar la oraciónde San Juan Pablo II con ocasión de la Consagración de la Argentina a la Virgende Lujan,   con su mirada especial puesta sobre los jóvenes argentinos y los del mundo entero, en su visita a la Argentina en 1987, cuando se celebro aquí aquella tan inolvidable Jornada Mundial de la Juventud.

 Hoy necesitamos seguir rogando por una patria en paz, sin rencores ni odio para marchar juntos en justicia y libertad para el bien de todos los habitantes de este bendito suelo.  En aquel viaje el Santo Padre no visito Lujan, pero al estar regresando desde Rosario el Santo Padre expreso su deseo de ver Lujan y previa autorización de vuelo se descendió para sobrevolar la Basílica. Mientras sobrevolaban la Basílica recordamos también aquellas palabras al  Comandante de la Aeronave, Comodoro Alberto Vianna  "La salvación del mundo partirá de la Argentina". 

 

¡Dios te salve, María, llena de gracia,

Madre del Redentor!

Ante tu imagen de la Pura y Limpia Concepción,

Virgen de Luján, Patrona de Argentina,

me postro en este día aquí, en Buenos Aires,

con todos los hijos de esta patria querida,

cuyas miradas y cuyos corazones convergen hacia Ti;

con todos los jóvenes de Latinoamérica

que agradecen tus desvelos maternales,

prodigados sin cesar en la evangelización del continente

en su pasado, presente y futuro;

con todos los jóvenes del mundo,

congregados espiritualmente aquí,

por un compromiso de fe y de amor;

para ser testigos de Cristo tu Hijo

en el tercer milenio de la historia cristiana,

iluminados por tu ejemplo, joven Virgen de Nazaret,

que abriste las puertas de la historia al Redentor del hombre,

con tu fe en la Palabra, con tu cooperación maternal.

2. ¡Dichosa tú porque has creído!

En el día del triunfo de Jesús,

que hace su entrada en Jerusalén manso y humilde,

aclamado como Rey por los sencillos,

te aclamamos también a Ti,

que sobresales entre los humildes y pobres del Señor;

son éstos los que confían contigo en sus promesas,

y esperan de E1 la salvación.

Te invocamos como Virgen fiel y Madre amorosa,

Virgen del Calvario y de la Pascua,

modelo de la fe y de la caridad de la Iglesia,

unida siempre, como Tú,

en la cruz y en la gloria, a su Señor.

3. ¡Madre de Cristo y Madre de la Iglesia!

Te acogemos en nuestro corazón,

como herencia preciosa que Jesús nos confió desde la cruz.

Y en cuanto discípulos de tu Hijo,

nos confiamos sin reservas a tu solicitud

porque eres la Madre del Redentor y Madre de los redimidos.

Te encomiendo y te consagro, Virgen de Luján,

la patria argentina, pacificada y reconciliada,

las esperanzas y anhelos de este pueblo,

la Iglesia con sus Pastores y sus fieles,

las familias para que crezcan en santidad,

los jóvenes para que encuentren la plenitud de su vocación,

humana y cristiana,

en una sociedad que cultive sin desfallecimiento

los valores del espíritu.

Te encomiendo a todos los que sufren,

a los pobres, a los enfermos, a los marginados;

a los que la violencia separó para siempre de nuestra compañía,

pero permanecen presentes ante el Señor de la historia

y son hijos tuyos, Virgen de Luján, Madre de la Vida.

Haz que Argentina entera sea fiel al Evangelio,

y abra de par en par su corazón

a Cristo, el Redentor del hombre,

la Esperanza de la humanidad.

4. ¡Dios te salve, Virgen de la Esperanza!

Te encomiendo a todos los jóvenes del mundo,

esperanza de la Iglesia y de sus Pastores;

evangelizadores del tercer milenio,

testigos de la fe y del amor de Cristo

en nuestra sociedad y entre la juventud.

Haz que, con la ayuda de la gracia,

sean capaces de responder, como Tú,

a las promesas de Cristo,

con una entrega generosa y una colaboración fiel.

Haz que, como Tú, sepan interpretar los anhelos de la humanidad;

para que sean presencia saladora en nuestro mundo

Aquel que, por tu amor de Madre, es para siempre

el Emmanuel, el Dios con nosotros,

y por la victoria de su cruz y de su resurrección

está ya para siempre con nosotros,

hasta el final de los tiempos.

Amén.

(Consagración de Argentina a la Virgen de Luján Oración de Juan Pablo IIdurante su visita de 1987)

sábado, 30 de enero de 2021

Redemptoris Mater – la plenitud del tiempo y la peregrinación (palabras de Juan Pablo II en Corrientes, Argentina)

 


“Cuando “ vino la plenitud del tiempo ”, cuando el Mensajero divino transmitió a la Virgen de Nazaret la voluntad del Padre Eterno, cuando María respondió “hágase” (fíat); entonces comenzó aquella particular peregrinación, que nace del corazón de la Mujer, bajo el soplo esponsal del Espíritu Santo.

“María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá... a la casa de Zacarías” (Lc 1, 39). Fue allá para saludar a su prima Isabel, de más edad que Ella, que estaba esperando dar a luz a un hijo: Juan Bautista.

Por su parte, Isabel, al responder al saludo de María con aquellas palabras inspiradas, llenas de veneración hacia la Madre del Señor, alaba la fe de la Virgen de Nazaret: “Dichosa la que ha creído que se cumplirá lo que le ha dicho de parte del Señor” (Ibíd., 1, 45) .

De este modo, la visita de María en Ain-Karim asume un significado realmente profético. En efecto, vislumbramos en ella la primera etapa de esta peregrinación mediante la fe, que tiene su inicio en el momento mismo de la Anunciación.

Esta peregrinación mediante la fe constituye la idea guía del Año Mariano, que anuncié el día 1 de enero pasado, y que se inaugurará en la próxima solemnidad de Pentecostés.

Desde el día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo vino sobre los Apóstoles en el Cenáculo de Jerusalén, María no sólo participa en la peregrinación mediante la fe de toda la Iglesia, sino que Ella misma “avanza” precediendo y guiando maternalmente a todo el Pueblo de Dios, a lo largo y ancho de la tierra.

“La Madre de Jesús, de la misma manera que, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es imagen y principio de la Iglesia que habrá de tener su cumplimiento en la vida futura, así en la tierra precede con su luz al peregrinante Pueblo de Dios como signo de esperanza cierta de consuelo” (Lumen gentium, 68), Son palabras del Concilio Vaticano II que, por aludir a esta verdad, he querido desarrollar en la Encíclica Redemptoris Mater, publicada, con ocasión del Año Mariano, en la reciente solemnidad de la Anunciación.

El punto de apoyo, en tierra argentina, de esta peregrinación mediante la fe, lo constituyen todas las generaciones que han fijado y fijan su mirada en la Madre de Dios, como “Madre del Señor” y “modelo de la Iglesia”.

La peregrinación de la Iglesia y de cada cristiano hacia la casa del Padre, se manifiesta y realiza, de modo agradable a Dios, en las peregrinaciones de los cristianos a los santuarios marianos. Los santuarios son como hitos que orientan ese caminar de los hijos de Dios sobre la tierra, precedidos y acompañados por la mirada afectuosa y alentadora de la Madre del Redentor.

Durante mi primer viaje a la Argentina tuve la dicha de acudir al santuario nacional de Luján, para encomendaros a María en momentos especialmente difíciles para vuestra querida nación. E1 próximo Domingo de Ramos, en el marco de la Jornada mundial de la Juventud –con la que culminará esta segunda visita–, la misma imagen de la Madre de Dios vendrá, desde Luján, al encuentro de los jóvenes que peregrinan en la fe, en tantos otros lugares de la tierra.

Hoy está también entre nosotros la imagen de María, que ha llegado desde su santuario de Itatí, verdadero centro espiritual de todo el litoral. Mi ánimo se llena de gozo y de agradecimiento al Señor al considerar que, a lo largo de los siglos, los hijos de esta tierra han sabido hallar en la Virgen la guía y el modelo seguro para seguir a Jesús.”

(Juan Pablo II Santa Misa en Corrientes, Argentina)

 

martes, 9 de julio de 2019

Juan Pablo II en la Argentina. La moralidad publica.



Hoy 9 de Julio,  que celebramos en la Argentina el día de la Declaración de la Independencia   es oportuno recordar las palabras que el Papa Juan Pablo II dirigiera a los gobernantes argentinos en su discurso del 6 de abril de 1987 en la Casa Rosada.         

“Ante quienes rigen los destinos del país y están dedicados de lleno a la actividad política, judicial y administrativa, quisiera hoy atestiguar que la Iglesia tiene en gran aprecio tan importante tarea El Concilio Vaticano II afirma que la política es un arte “difícil y nobilísimo” (Gaudium et spes, 75), Esta dignidad del quehacer político se pone de relieve por sí sola; basta considerar su finalidad propia, esto es, servir al hombre y a la comunidad, y promover sin cesar sus derechos y legítimas aspiraciones. De aquí se sigue la preeminencia de los valores morales y de la dimensión ética, que ha de ser salvaguardada, no obstante las contingencias del obrar humano o de los intereses contrapuestos.
El poder político que constituye el vínculo natural y necesario para asegurar la cohesión del cuerpo social, debe tener como finalidad la realización del bien común.
Es verdad que no todos los ámbitos de la vida personal y social caen bajo la competencia directa de la política; pero no es menos cierto que uno de los deberes no eximibles de esta actividad específica, además de observar el debido respeto a las legítimas libertades de los individuos, de las familias y de los grupos subsidiarios, es crear y potenciar en provecho de todas las condiciones sociales que favorezcan el bien auténtico y completo de la persona, sola o asociada, obviando al mismo tiempo cuanto se oponga u obstaculice a la expresión de sus auténticas dimensiones o al ejercicio de sus legítimos derechos (Mater et Magistra, 65).
Dentro de ese amplio marco de condiciones que configuran el bien común de la sociedad civil, corresponde ciertamente al Estado prestar una particular atención a la moralidad pública, a través de oportunas disposiciones legislativas, administrativas y judiciales, que aseguren un ambiente social de respeto de las normas éticas, sin las cuales es imposible una digna convivencia humana. Es ésta una tarea particularmente urgente en la sociedad contemporánea, ya que se ve afectada en lo vivo por una grave crisis de valores que repercute negativamente en amplios sectores de la vida personal y de la misma sociedad. La exigencia inmediata de valores morales, que a su vez han de informar la gestión de los poderes públicos, es una decidida opción por la verdad y la justicia en la libertad, lo cual ha de reflejarse en los instrumentos institucionales y legales que ordenan la vida ciudadana. Por ello, será siempre deber insoslayable de la autoridad pública la tutela y promoción de los derechos humanos, incluso en situaciones de extrema conflictividad, huyendo de la frecuente tentación de responder a la violencia con la violencia.
Por otra parte, el fomento ininterrumpido de la moralidad pública es inseparable de las demás funciones del Estado. En efecto, sabemos muy bien que un deterioro progresivo de la moralidad pública crea peligros más o menos latentes contra los derechos y libertades del hombre, incluso contra la seguridad ciudadana; además pone en entredicho importantes valores de la educación y de la cultura común y. en definitiva, debilita los ideales que dan cohesión y sentido a la vida nacional.”

FELIZ DIA DE LA PATRIA!!!!!

sábado, 25 de mayo de 2013

Juan Pablo II a los argentinos: La verdad, aquella síntesis superadora


“Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn 8, 32) leemos en el Evangelio de San Juan. Las tensiones y conflictos que puedan aparecer en el panorama social son una invitación urgente, a menudo dolorosa, a que asumáis vuestra responsabilidad de hombres de cultura. He aquí un desafío para vuestro talento: mostrar a la sociedad que los enfrentamientos y las incomprensiones van frecuentemente ligadas a la ignorancia y al desconocimiento mutuo entre las partes: poner de manifiesto que la verdad es aquella síntesis superadora, capaz de resolver los problemas reales y los conflictos, de tal manera que los sectores rivales puedan reconocer su propia parte en un proyecto más íntegro y armónico, que abrace e incluya a todos en un esfuerzo común de civilización.

Soy consciente –como vosotros– de que esta tarea es ardua. No se trata de llegar a entendimientos ocasionales, más o menos superficiales, sino que es necesario ir a las raíces de los conflictos para descubrir y rescatar las diversas partes de verdad y recomponerlas en su unidad indivisible para que puedan expresar toda su profundidad. Esta labor exige paciencia, dedicación, espíritu tolerante y pluralista. A veces se experimentará el dolor de ver que desfallecen los ánimos, pero nunca ha de faltar la esperanza de llegar a superar los problemas que hoy nos aquejan.

No podemos olvidar que, en vuestro país ha existido siempre, desde sus comienzos, un particular interés por la cultura. Fue una decisión clarividente, tomada por las autoridades, desde épocas tempranas, la de empeñarse por hacer llegar la educación a todos los sectores de la población. El camino por recorrer en este campo es aún largo y difícil; pero no por eso os debe faltar el tesón y el entusiasmo, conscientes de que vuestras aportaciones no caerán en el vacío, sino que serán piedras sillares en la construcción de ese gran edificio que es la cultura de un pueblo.”


viernes, 20 de julio de 2012

Un nuevo sol – Himno II JMJ Buenos Aires 1987 Juan Pablo II en la Argentina (27)



UN NUEVO SOL – 



El día del amigo se celebra en casi todas las Américas en diferentes fechas. En la Argentina lo festejamos hoy.  En Europa es menos común, pero no importa este post va dedicado a todos los amigos del blog de cualquier parte del mundo!

Feliz día del amigo! 
y un pedido especial de oración por las victimas (y sus familias) de la violencia en el Teatro Aurora de Denver, USA




Lo sabemos: el camino es el amor 


Una tierra que no tiene fronteras
sino manos que juntas formarán
una cadena más fuerte
que la guerra y que la muerte.


Lo sabemos: el camino es el amor


Una patria más justa y más fraterna
donde todos construyamos la unidad
donde nadie es desplazado,
porque todos son llamados.

Lo sabemos...


Un nuevo sol se levanta
sobre la nueva civilización
que nace hoy.
Una cadena más fuerte
que el odio y que la muerte
lo sabemos: el camino es el amor.



La justicia es la fuerza de la paz
el amor, quien hace perdonar.
La verdad, la fuerza que nos da liberación.

Lo sabemos...


El que tiene comparte su riqueza
y el que sabe no impone su verdad.
El que manda entiende
que el poder es un servicio.

Lo sabemos...


El que cree contagia con su vida
y el dolor se cubre con amor
porque el hombre se siente solidario
solidario con el mundo.

Lo sabemos... 

domingo, 29 de abril de 2012

Juan Pablo II y la Argentina 1987 (26) testimonios



Como último capítulo de los viajesdel Beato Juan Pablo II a la Argentina (1982 y 1987)    y creo que oportuno pues se acerca el primer aniversario de su beatificación,   incluyo algunos testimonios que en su momento fueron publicados en el diario La Nación. Todos los autores me concedieron su permiso para volver a publicarlos en este blog. Muchas gracias nuevamente a todos ellos.

Pbro. Hernán Quijano Guesalaga
"Permítanme compartir esta fotografía que tuve oportunidad de tomar muy cerca del Papa Juan Pablo II cuando visitó la ciudad de Paraná en abril de 1987. Como sacerdote me tocó ayudar en la preparación del encuentro del Santo Padre con una multitud de alrededor de 100.000 personas en el aeropuerto de Paraná. Aficionado a la fotografía, cuando subí a la terraza del edificio del aeropuerto, desde donde él nos dirigiría su palabra, llevé mi cámara sin saber de antemano si iba a tener oportunidad de hacer alguna toma que valiera la pena. Como homenaje a quienes vivimos ese encuentro con emoción y fe en Paraná, va este retrato de Juan Pablo junto a la imagen de la Virgen del Rosario, nuestra Patrona. La alegría de este rostro que nos miraba con gozo de padre nos evocó entonces al gozo con que el Padre Dios siempre mira a sus hijos, a los que cuida."  (me falta la fotografía)
 (el padre Quijano Guesalaga amablemente me envió un agregado de sus recuerdos, pero los “gremlins”  me jugaron una mala pasada y no está por ningún lado….
Marcelo Acrogliano
"En aquella noche de junio, como tantos, pasamos la noche en el Monumento a los Españoles, esperando la Misa del sábado por la mañana."
"Durante la vigilia, además de mucha oración, los clásicos apretujes por tanta gente. Allí conocí a quien hoy es mi esposa y madre de nuestros cuatro hijos."
"Amor, que nació bendecido por Juan Pablo, y que años después, en la 9 de Julio, bendecía nuestro primer embarazo."
"Su presencia, cambió nuestras vidas. Embarga la emoción del recuerdo; su mirada llena de Paz, desde el Papa Móvil, cuando fuimos a verlo pasar por Leandro Alem."
"El TOTUS TUUS, que por aquellos años para mí eran sólo palabras, y que luego de más de 25 años, enseñaron un estilo de vida."
Rafael Pineda, Rosario
"En varias oportunidades he tenido la gracia especial de estar cerca de Su Santidad: en sus dos viajes a la Argentina y en varias oportunidades en Roma, en mayo de 1992 y más recientemente en junio de 2003. También estuvimos celebrando su cumpleaños el 18 de mayo de 1992."
"De todas estas oportunidades tengo grabado en mi corazón y en mi mente el encuentro de la mañana del 22 de mayo de 1992. Era jueves, Roma se despedía de la mayoría de los fieles que habíamos asistido a la Beatificación del que hoy es San Josemaría Escriva y junto a Susana, mi esposa, teníamos una invitación para asistir a la misa privada de las 7 de la mañana en su Capilla personal. Es de imaginar la ansiedad que se había apoderado de nosotros tras conseguir el tan deseado encuentro con el Papa. Seríamos unos 20 asistentes, entre españoles, franceses, americanos y africanos. Al entrar, vimos al Papa orando en su reclinatorio con una concentración propia de lo que es, el "Dulce Cristo en la Tierra". Pocos minutos antes de las 7, Don Estanislao, su secretario, lo tocó y fue como si el Papa volviera a la tierra desde su Cielo. Se revistió y celebró la misa junto a varios sacerdotes y al Arzobispo de Filadelfia. Comulgamos personalmente de sus manos y, terminada la celebración, volvió a su reclinatorio para la acción de gracias después de la misa. Todos se retiraron - tal vez nosotros también debimos haberlo hecho -pero nos quedamos allí, solos junto a él en una acción de gracias irrepetible. Cuantos minutos pasaron, no podría asegurarlo; la emoción, indescriptible."
"Sentí que me tocaban el hombro; Don Estanislao me decía "deben acompañarme", y lo seguimos hasta la Biblioteca; ese lugar inmensamente grande pero también, inmensamente simple, donde el Papa recibe al más alto de los dignatarios o al mas simple de los fieles. Allí se había gestado el "cambio político" del mundo. Una nueva emoción, que no se puede describir con palabras."
"Nos ordenaron por idiomas para facilitar la comunicación con Su Santidad. Los primeros eramos los que hablabamos español. Una señora con su madre anciana y su pequeña hija y luego nosotros. Se abrió la puerta y entró Juan Pablo II y al ver a la anciana tomó su cara entre sus manos, le besó la frente y le dijo "la nonna !!!"... Luego se acercó a nosotros "¿De dónde son?" Santidad, de Rosario, Argentina, "Ah, Rosario, Mons. López, el Monumento a la Bandera" (donde había celebrado misa años antes). Nos bendijo, nos acarició en la cara a los dos; por un instante lo tomé de la mano para prolongar el encuentro. Nos dió un rosario a cada uno y un libro y siguió su camino para repetir su bendición y su cariño con todos."
"Terminada la audiencia saludó de lejos a todos y cuando pasó al lado nuestro, con la mano en alto nos dijo chau."
Marcela Hereñú de Monateri
"Desde enero de 2001 a febrero de 2003 viví junto a mi familia en la ciudad de Roma debido a un traslado laboral de mi esposo. En la Cuaresma del 2002 me invitaron en la Iglesia Argentina a participar de una nueva experiencia: la 1era Misión Evangelizadora de misioneros latinamericanos para latinoamericanos residentes en Roma. Así me convertí por esos días en misionera."
"Al terminar la Misión hubo una Audiencia Papal en el Aula Paulo IV para todos los que habíamos participado de ella. El día anterior el Padre Alberto Tartabini, quien era en ese momento el Vice rector del Colegio Sacerdotal Argentino, me telefoneó para informarme que habían decidido que era yo quien en nombre de la Argentina iba a saludar a Su Santidad en la Audiencia."
"Esa fue la noche más larga de mi vida."
"La Audiencia fue preciosa y atípica ya que cada país había llevado de regalo a Juan Pablo II lo mejor de sus danzas y costumbres. Hasta que llegó el momento maravilloso en que los "bacia mani" ("besa manos" así se denominan a las personas que en cada Audiencia pasan a besar la mano del Papa) pasáramos ordenadamente a saludar."
"Nunca olvidaré la mirada del Papa, la dulzura de sus ojos, en la que ví el reflejo de los míos, que lo miraban extasiada. Recordé en ese momento que él -muy sabiamente- cuando inició su Papado dijo que no quería más las reverencias y las demostraciones protocolares que se acostumbraban, si no solamente un apretón de manos y una mirada a los ojos, porque en éstos está el mensaje que se quiera transmitir, más allá de la lengua."
"Y sí, sentí todo un mensaje de amor, de paz, de alegría y también pude decirle lo maravilloso que era estar ahí, que lo amaba y que necesitábamos de él. Sé que alrededor había mucha gente, que fue solo unos minutos, o tal vez segundos; pero para mí, no había ni tiempo ni espacio. Sólo recuerdo que unos ojos me miraban y me dijeron las palabras más maravillosas que jamás había escuchado antes."
"Una mirada especial, porque en ella se puede ver la mirada de Dios, sin dudas."
(al preguntarle a Marcela si podía publicar su carta me respondió:
“ Por supuesto puede publicar mi carta a Crónica de Lectores de La Nación  y la foto. Si escribiera un nuevo testimonio sobre aquel hermoso momento, le aseguro que volvería a escribir lo mismo, solo podría cambiarle el final, diciendo que “he tenido el honor inmerecido de ver mi mirada reflejada  en los ojos a un santo y espero, algún día, volver a verlo en el Cielo”
Paz y Bien

sábado, 14 de abril de 2012

Juan Pablo II en la Argentina - Consagración de Argentina a la Virgen de Luján (Argentina 25)



1.¡Dios te salve, María, llena de gracia, 
Madre del Redentor!

Ante tu imagen de la Pura y Limpia Concepción, 
Virgen de Luján, Patrona de Argentina,
 
me postro en este día aquí, en Buenos Aires,
 
con todos los hijos de esta patria querida,
 
cuyas miradas y cuyos corazones convergen hacia Ti;
 
con todos los jóvenes de Latinoamérica
 
que agradecen tus desvelos maternales,
 
prodigados sin cesar en la evangelización del continente
 
en su pasado, presente y futuro;
 
con todos los jóvenes del mundo,
 
congregados espiritualmente aquí,
 
por un compromiso de fe y de amor;
 
para ser testigos de Cristo tu Hijo
 
en el tercer milenio de la historia cristiana,
 
iluminados por tu ejemplo, joven Virgen de Nazaret,
 
que abriste las puertas de la historia al Redentor del hombre,
 
con tu fe en la Palabra, con tu cooperación maternal.

2. ¡Dichosa tú porque has creído!
En el día del triunfo de Jesús, 
que hace su entrada en Jerusalén manso y humilde,
 
aclamado como Rey por los sencillos,
 
te aclamamos también a Ti,
 
que sobresales entre los humildes y pobres del Señor;
 
son éstos los que confían contigo en sus promesas,
 
y esperan de E1 la salvación.
 
Te invocamos como Virgen fiel y Madre amorosa,
 
Virgen del Calvario y de la Pascua,
 
modelo de la fe y de la caridad de la Iglesia,
 
unida siempre, como Tú,
 
en la cruz y en la gloria, a su Señor.

3. ¡Madre de Cristo y Madre de la Iglesia!
Te acogemos en nuestro corazón, 
como herencia preciosa que Jesús nos confió desde la cruz.
 
Y en cuanto discípulos de tu Hijo,
 
nos confiamos sin reservas a tu solicitud
 
porque eres la Madre del Redentor y Madre de los redimidos.
Te encomiendo y te consagro, Virgen de Luján, 
la patria argentina, pacificada y reconciliada,
 
las esperanzas y anhelos de este pueblo,
 
la Iglesia con sus Pastores y sus fieles,
 
las familias para que crezcan en santidad,
los jóvenes para que encuentren la plenitud de su vocación,
 
humana y cristiana,
 
en una sociedad que cultive sin desfallecimiento
los valores del espíritu.
 
Te encomiendo a todos los que sufren,
 
a los pobres, a los enfermos, a los marginados;
 
a los que la violencia separó para siempre de nuestra compañía,
 
pero permanecen presentes ante el Señor de la historia
 
y son hijos tuyos, Virgen de Luján, Madre de la Vida.
 
Haz que Argentina entera sea fiel al Evangelio,
 
y abra de par en par su corazón
 
a Cristo, el Redentor del hombre,
 
la Esperanza de la humanidad.

4. ¡Dios te salve, Virgen de la Esperanza!
Te encomiendo a todos los jóvenes del mundo, 
esperanza de la Iglesia y de sus Pastores;
 
evangelizadores del tercer milenio,
 
testigos de la fe y del amor de Cristo
 
en nuestra sociedad y entre la juventud.
 
Haz que, con la ayuda de la gracia,
 
sean capaces de responder, como Tú,
 
a las promesas de Cristo,
 
con una entrega generosa y una colaboración fiel.
 
Haz que, como Tú, sepan interpretar los anhelos de la humanidad;
 
para que sean presencia saladora en nuestro mundo
 
Aquel que, por tu amor de Madre, es para siempre
 
el Emmanuel, el Dios con nosotros,
 
y por la victoria de su cruz y de su resurrección
 
está ya para siempre con nosotros,
 
hasta el final de los tiempos.
 
Amén.