Llamados a ser santos

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“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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miércoles, 24 de septiembre de 2025

Juan Pablo II en Eslovenia por 2da vez - beatificación obispo Slomšek – Recuerdos imborrables (reposteo)

 


La Iglesia eslovena celebra hoy la memoria litúrgica del Beato Anton Martin Slomsek y recuerda aquellos inolvidables momentos del 19 de septiembre de 1999 cuando el Papa Juan Pablo II, en emotiva ceremonia,   lo proclamaba beato en la ciudad de Maribor, Eslovenia. El Obispo Anton Martin Slomsek, era entonces el primer hijo de la nación eslovena en ser elevado a la gloria de los altares. (El 13 de junio de 2010 sería proclamado beato el mártir Alojzij Grozde)

El 19 de septiembre de 1999 todos los caminos de Eslovenia y países vecinos llevaban a la explanada de Betnava en Maribor, donde el Santo Padre Juan Pablo II, beatificaría al “primer hijo de la nación eslovena en ser elevado a la gloria de los altares”. La visita fue muy breve: tan sólo un día, pero toda Eslovenia era una fiesta.

Habían pasado tres años de su primera visita en 1996. “La santidad es la única fuerza que vence al mundo” nos había dicho entonces. 

Ahora venía a presentarnos un modelo de santidad esloveno, el obispo Anton Martin Slomšek, “un sarmiento que dio frutos abundantes de santidad cristiana, de singular riqueza cultural y de notable amor a la patria”. “En el nuevo beato – decía Juan Pablo II en su homilía - resplandecen, ante todo, los valores de la santidad cristiana. Siguiendo las huellas de Cristo, se hizo buen samaritano del pueblo esloveno … fiel y dócil a la Iglesia,  profundamente abierto al ecumenismo,  y en Europa central fue uno de los primeros en trabajar por la unidad de los cristianos”.


Habíamos salido muy temprano de Ljubljana (alrededor de las 5 am) hacia la plaza donde nos esperaba el bus. Todavía era de noche oscura, con fuerte lluvia. Aunque veníamos equipadas íbamos pensando cómo nos ubicaríamos allí (porque todos teníamos lugares predestinados) en medio del predio, la lluvia y el barro del parque. Las parroquias se encargaban de la logística, incluida la distribución de  agregados (una banqueta de cartón plegable, agua y  banderines).



Lluvia durante todo el viaje casi hasta  Maribor, si bien llegando había  amainado un poco . Allí  organizados,   encolumnados sobre un carril (el otro quedaba libre para los automóviles de invitados),  entre cantos y rezos,  íbamos moviéndonos lentamente,  como ondulantes ríos,  hacia nuestros respectivos lugares . De repente sucedió algo.  Se detiene un auto,  sorprendidas escuchamos “vamos rápido suban!!”  Era un amigo (parte del gobierno en ese momento ) de mi cuñado con su esposa. “Vamos suban, venimos sin  hijos”. Una de las hijas se había quedado en casa, la otra cantaba en el coro y ya estaba en el lugar,  y el hijo dedicado desde temprano como auxiliar de la  organización de los invitados. Había sucedido un pequeño milagro (que ya comente en otro post) : ya no nos harían falta las banquetas plegables y nos esperaba la tercer fila de los invitados, (en sillas por supuesto) un regalo del cielo. Hasta el dia de hoy me cuesta comprenderlo. En primer fila el Presidente Kučan y su esposa, en la segunda su ministro (*) con la esposa y detrás de ellos los asientos destinados a sus hijos que ocupamos nosotras.   Detrás nuestro el Ministro de Finanzas y una fila más atrás quien después sería Primer Ministro de Eslovenia,  Janez Janša!

 


Todo tan  cerca!! El altar, el coro, los invitados importantes y la gran pantalla donde pudimos ver la  llegada del Santo Padre y esos increíbles momentos cuando se abría la escotilla del avión,  se partían las nubes y aparecía el sol. 



El  maravilloso y tradicional repique de campanas, era acompañado, allí en el prado, por las voces de 2500 integrantes de coros de toda Eslovenia, que bajo la batuta del profesor Joze Trost de Ljubljana, entonaban el majestuoso “Jubilate Deo”; luego seguirían “Tu eres Pedro, la Piedra” “Este es el día que hizo el Señor” y “Maria, madre amada” dando comienzo a la solemne ceremonia con la participación de unos 200.000 fieles, entre ellos 800 sacerdotes, 55 arzobispos y obispos, 3 cardenales, 800 religiosas, 2100 monaguillos, 2000 scouts, 1500 inválidos, 800 catecúmenos, 320 auxiliares, 1600 invitados especiales.

Había llegado el tan esperado momento y el obispo de Maribor Franc Kramberger solicitaba al Santo Padre, en nombre de todo el pueblo esloveno, que proclamase beato al obispo Slomsek. Pronto se correría el velo y veríamos el  gran cuadro completo.

“Seguid las huellas de este compatriota vuestro, íntegro y generoso, que anhelaba conocer la voluntad de Dios y cumplirla a toda costa. Su firmeza interior y su optimismo evangélico estaban arraigados en una sólida fe en la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre el mal.” nos decía el Santo Padre en su homilía. “Sed constructores de paz también dentro de Europa. El proceso de unificación, en el que el continente está comprometido, no puede basarse sólo en intereses económicos; también debe encontrar inspiración en los valores cristianos, en los que se arraigan sus raíces más antiguas y auténticas. Una Europa atenta al hombre y al pleno respeto de sus derechos es la meta a la que hay que dirigir los esfuerzos. Ojalá que la vieja Europa transmita a las nuevas generaciones la antorcha de la civilización humana y cristiana, que iluminó los pasos de sus antepasados durante el milenio que está a punto de concluir”

Durante la Eucaristía no puedo olvidar el momento de la comunión. Estuve por escapar y tratar de recibirla del mismo Juan Pablo II pero me detuvieron allí mismo en mi fila diciendo que no me dejarían pasar. Que hubiera ocurrido si lo intentaba? Nunca lo sabre!

En el Ángelus el Santo Padre recordaba los tres santuarios marianos más celebres de Eslovenia : Monte Santo, Brezje y Ptujska Gora y por la tarde, en el encuentro con los sacerdotes, religiosos y laicos en la catedral de Maribor, donde descansan los restos mortales del venerado obispo y nuevo beato Antón Martin Slomsek, el Santo Padre recordaba otras “personas que en este pueblo esloveno se han distinguido por sus virtudes… por ejemplo, los obispos Friderik Baraga, Janez Gnidovec y Anton Vovk; en el padre Vendelin Vosnjak; y en el joven Lojze Grozde”.


Después de rezar en la capilla de la Catedral ante los restos del nuevo beato el Santo Padre dirigió un mensaje a los 340 delegados del Sínodo de obispos, concluyendo este viaje apostólico tan breve, pero tan intenso ese mismo día.


El Obispo de Maribor Franc Kramberger lo despedía con un sincero y sencillo saludo esloveno “Santo Padre, a Dios gracias por todo lo que hemos vivido hoy junto a Usted y con Usted”

Juan Pablo II Eslovenia nunca lo olvidará!

Y nosotras tampoco. Había sido un día  pleno, magnifico, majestuoso, único,  que quedara grabado para siempre. Un verdadero cántico del Salmo 118:24- “Este es el dia que hizo el Señor, alegrémonos y regocijémonos en  él”.

 

(*)  Lojze Peterle, quien en mayo de 1990 fue Presidente del primer gobierno elegido democráticamente – coalición DEMOS –  un año antes elegido presidente del nuevo partido de la democracia cristiana SKD, los años 1993-1994 vicepresidente de gobierno y canciller y canciller también en 2000 y diutado y miembro de la UE durante años.

 

 

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martes, 24 de septiembre de 2024

El obispo Anton Martin Slomšek, buen samaritano de su pueblo

 


La Iglesia eslovena celebra hoy la memoria litúrgica del Beato Anton Martin Slomsek y recuerda aquellos inolvidables momentos del 19 de septiembre de 1999 cuando el Papa Juan Pablo II, en emotiva ceremonia,   lo proclamaba beato en la ciudad de Maribor, Eslovenia. El Obispo Anton Martin Slomsek, era entonces el primer hijo de la nación eslovena en ser elevado a la gloria de los altares. (El 13 de junio de 2010 fue proclamado beato el mártir Alojzij Grozde) 

 Él fue un sarmiento que dio frutos abundantes de santidad cristiana, de singular riqueza cultural y de notable amor a la patria. Por eso está hoy ante nosotros como espléndido ejemplo de vivencia concreta del Evangelio.

En el nuevo beato resplandecen, ante todo, los valores de la santidad cristiana. Siguiendo las huellas de Cristo, se hizo buen samaritano del pueblo esloveno. Atento a las exigencias de la formación del clero y de los fieles, con celo apostólico que sigue siendo hoy un ejemplo para nosotros, evangelizó incansablemente, animando las misiones populares, suscitando numerosas cofradías, predicando ejercicios espirituales y difundiendo cantos populares y escritos religiosos. Fue, en el sentido más genuino de la expresión, un pastor católico, al que los superiores eclesiásticos encomendaron importantes tareas pastorales, incluso en otras regiones del Estado de entonces.

 Monseñor Slomsek, fiel y dócil a la Iglesia, estuvo profundamente abierto al ecumenismo y en Europa central fue uno de los primeros en trabajar por la unidad de los cristianos. Ojalá que su celo por la unidad estimule el compromiso ecuménico, para que los cristianos de esta Europa, a la que tanto amó, lleguen a cruzar el umbral del tercer milenio "si no del todo unidos, al menos mucho más próximos a superar las divisiones del segundo milenio" (Tertio millennio adveniente, 34).”

 

 (Juan Pablo II en la homilía de la Misa de beatificación – 19 de septiembre de 1999 en Maribor, Eslovenia)

 

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jueves, 18 de noviembre de 2021

Juan Pablo II en Eslovenia por 2da vez - beatificación obispo Slomšek – Recuerdos imborrables

 



 El 19 de septiembre de 1999 todos los caminos de Eslovenia y países vecinos llevaban a la explanada de Betnava en Maribor, donde el Santo Padre Juan Pablo II, beatificaría al “primer hijo de la nación eslovena en ser elevado a la gloria de los altares”. La visita fue muy breve: tan sólo un día, pero toda Eslovenia era una fiesta.

Habían pasado tres años de su primera visita en 1996. “La santidad es la única fuerza que vence al mundo” nos había dicho entonces. Ahora venía a presentarnos un modelo de santidad esloveno, el obispo Anton Martin Slomšek, “un sarmiento que dio frutos abundantes de santidad cristiana, de singular riqueza cultural y de notable amor a la patria”. “En el nuevo beato – decía Juan Pablo II en su homilía - resplandecen, ante todo, los valores de la santidad cristiana. Siguiendo las huellas de Cristo, se hizo buen samaritano del pueblo esloveno … fiel y dócil a la Iglesia,  profundamente abierto al ecumenismo,  y en Europa central fue uno de los primeros en trabajar por la unidad de los cristianos”.


Habíamos salido muy temprano de Ljubljana (alrededor de las 5 am) hacia la plaza donde nos esperaba el bus. Todavía era de noche oscura con lluvia. Aunque veníamos equipadas íbamos pensando cómo nos ubicaríamos allí (porque todos teníamos lugares predestinados) en medio del predio, la lluvia y el barro del parque. Las parroquias organizaban logística y la distribución de  agregados (una banqueta de cartón plegable, agua y  banderines). Todo el viaje en lluvia casi hasta  Maribor si bien llegando había  amainado la lluvia.  Allí  organizados,   encolumnados en un carril (el otro quedaba para los automóviles de invitados),  entre cantos y rezos,  íbamos moviéndonos lentamente,  como ondulantes ríos,  hacia nuestros respectivos lugares .

De repente sucedió algo.  Se detiene un auto,  sorprendidas escuchamos “vamos rápido suban!!”  Era un amigo (parte del gobierno en ese momento) de mi cuñado con su esposa. “Vamos suban, venimos sin  hijos”. Una de las hijas se había quedado en casa, la otra cantaba en el coro y ya estaba en el lugar,  y el hijo dedicado desde temprano como auxiliar de la  organización de los invitados. Había sucedido un pequeño milagro (que ya comente en otro post) : ya no nos harían falta las banquetas plegables y nos esperaba la tercer fila de los invitados, (en sillas por supuesto) un regalo del cielo. Hasta el dia de hoy me cuesta comprenderlo. En primer fila el presidente y su esposa, en la segunda su ministro con la esposa y detrás de ellos los asientos destinados a sus hijos que ocupamos nosotras.   Detrás nuestro el Ministro de Finanzas y una fila más atrás quien es hoy el Primer Ministro de Eslovenia!




Todo tan  cerca!! El altar, el coro, los invitados importantes y la gran pantalla donde pudimos ver la  llegada del Santo Padre; al tiempo que se abría la escotilla del avión se partían las nubes y aparecía el sol. El  maravilloso y tradicional repique de campanas, era acompañado, allí en el prado, por las voces de 2500 integrantes de coros de toda Eslovenia, que bajo la batuta del profesor Joze Trost de Ljubljana, entonaban el majestuoso “Jubilate Deo”; luego seguirían “Tu eres Pedro, la Piedra” “Este es el día que hizo el Señor” y “Maria, madre amada” dando comienzo a la solemne ceremonia con la participación de unos 200.000 fieles, entre ellos 800 sacerdotes, 55 arzobispos y obispos, 3 cardenales, 800 religiosas, 2100 monaguillos, 2000 scouts, 1500 inválidos, 800 catecúmenos, 320 auxiliares, 1600 invitados especiales.



Había llegado el tan esperado momento y el obispo de Maribor Franc Kramberger solicitaba al Santo Padre, en nombre de todo el pueblo esloveno, que proclamase beato al obispo Slomsek. Pronto se correría el velo y veríamos el  gran cuadro completo.

“Seguid las huellas de este compatriota vuestro, íntegro y generoso, que anhelaba conocer la voluntad de Dios y cumplirla a toda costa. Su firmeza interior y su optimismo evangélico estaban arraigados en una sólida fe en la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre el mal.” nos decía el Santo Padre en su homilía. “Sed constructores de paz también dentro de Europa. El proceso de unificación, en el que el continente está comprometido, no puede basarse sólo en intereses económicos; también debe encontrar inspiración en los valores cristianos, en los que se arraigan sus raíces más antiguas y auténticas. Una Europa atenta al hombre y al pleno respeto de sus derechos es la meta a la que hay que dirigir los esfuerzos. Ojalá que la vieja Europa transmita a las nuevas generaciones la antorcha de la civilización humana y cristiana, que iluminó los pasos de sus antepasados durante el milenio que está a punto de concluir”

Durante la Eucaristía no puedo olvidar el momento de la comunión. Estuve por escapar y tratar de recibirla del mismo Juan Pablo II pero me detuvieron allí mismo en mi fila diciendo que no me dejarían pasar. Que hubiera ocurrido si lo intentaba? Nunca lo sabre!

En el Ángelus el Santo Padre recordaba los tres santuarios marianos más celebres de Eslovenia : Monte Santo, Brezje y Ptujska Gora y por la tarde, en el encuentro con los sacerdotes, religiosos y laicos en la catedral de Maribor, donde descansan los restos mortales del venerado obispo y nuevo beato Antón Martin Slomsek, el Santo Padre recordaba otras “personas que en este pueblo esloveno se han distinguido por sus virtudes… por ejemplo, los obispos Friderik Baraga, Janez Gnidovec y Anton Vovk; en el padre Vendelin Vosnjak; y en el joven Lojze Grozde”.

Después de rezar en la capilla de la Catedral ante los restos del nuevo beato el Santo Padre dirigió un mensaje a los 340 delegados del Sínodo de obispos, concluyendo este viaje apostólico tan breve, pero tan intenso ese mismo día.



El Obispo de Maribor Franc Kramberger lo despedía con un sincero y sencillo saludo esloveno “Santo Padre, a Dios gracias por todo lo que hemos vivido hoy junto a Usted y con Usted”


Juan Pablo II Eslovenia nunca lo olvidará!


Y nosotras tampoco. Había sido un día  pleno, magnifico, majestuoso, único,  que quedara grabado para siempre. Un verdadero cántico del Salmo 118:24- “Este es el dia que hizo el Señor, alegrémonos y regocijémonos en  él”.


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Primer visita de Juan Pablo II a Eslovenia
Visita del primer ministro de Eslovenia al santo Padre Benedicto XVI


sábado, 19 de septiembre de 2009

10 años de la beatificación del Obispo Slomšek y la 2da visita de Juan Pablo II a Eslovenia

En el marco de los festejos del año de Slomsek, el 4 de este mes de septiembre se celebraban los 150 años de su llegada a Maribor. Hoy la Iglesia eslovena esta de fiesta otra vez. De gran fiesta, aunque la celebración principal se llevara a cabo el sábado 26 de septiembre.
Hoy conmemoramos el 10 aniversario de la beatificación del Obispo Slomšek por parte del Siervo de Dios Juan Pablo II que para la ocasión visitaba Eslovenia por segunda vez.
Y si pude relatar aquella visita de una manera un poco especial y quizás algo subjetiva fue porque estuve allí presenciando la ceremonia en un lugar verdaderamente privilegiado. Todavía no lo puede creer pero hay momentos inexplicables en la vida. Hoy les cuento brevemente aquella historia que fue quizás una tenue chispa que dio inicio a un lento, silencioso comienzo de mis pasos siguiendo las huellas de Juan Pablo II:.

Si soy honesta conmigo misma ni siquiera recuerdo si mi viaje estaba planeado para estar presente en la beatificación.
Cuando estuve allí, por supuesto ya era un hecho. Con mi amiga que vive en Eslovenia cumplimos con todos los preparativos de reservas en su parroquia de Ljubljana, retiramos los ticket y entradas correspondientes, con banderines y hasta una pequeña banqueta de papel corrugado.
El domingo 19 de septiembre cuando partimos hacia la Plaza del Congreso (Kongresnik trg) donde estaban estacionados los autobuses, aun estaba oscuro, llovía y el pronóstico era malo pero se fuè amortiguado por el clima de alegría de los peregrinos.
En el ómnibus se rezo y canto mucho y hubo tiempo para intercambiar amenas charlas.
Ya no llovía cuando llegamos a Maribor, pero el cielo continuaba amenazante y por momentos peligroso.
Bajamos de los buses y en una interminable y gruesa fila integrábamos uno de los flancos que de diferentes puntos se iba acercando al predio del inolvidable encuentro en los prados de Betnava.
Dos tercios de la calle estaba destinada para peregrinos a pie y el otro pedazo para los autos de privilegio que podían llegar hasta muy cerca del lugar mismo (autoridades eclesiasticas, civiles e invitados especiales).
De repente se detiene un auto y nos llaman, con nuestros nombres. Pero era tal la sorpresa que no podiamos creer que fuesemos nosotras. ·Vamos rápido suban. Estamos sin los chicos, uno canta en el coro, otro esta entre los voluntarios…”Y subimos sin cobrar conciencia lo que nos esperaba: tercera fila de invitados especiales (en la primera Presidente, Primer Ministro, etc) Todavía me emociono cuando lo recuerdo y vuelvo a presenciarlo….
Un día que ha quedado grabado en mi profundamente en imágenes y en vivencias.
Es casi imposible explicarlo. Guardo la publicación de esa visita como un preciado tesoro.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Antón Martin Slomšek - 150 años

La Iglesia y todo el pueblo esloveno celebran hoy el 150 aniversario de la llegada del Obispo Antón Martin Slomšek a Maribor el 4.9.1859.Anoche se recordaba en Maribor la vigilia de la noche del 3 de septiembre de 1859 cuando el tañer de las campanas de todas las iglesias de la región anunciaba la buena nueva de la creación del nuevo obispado. Día de fiesta en el cual la Iglesia eslovena recuerda el momento que el Obispo Slomšek hablo por primera vez como Obispo de Maribor, un acontecimiento de importancia pastoral y nacional-histórica a la vez pues el traslado de la sede episcopal de St. Andraz a Maribor, fruto de un largo y paciente trabajo del Obispo Slomšek, fue doblemente importante: Slomšek no solo fue celoso y fiel pastor de su pueblo sino también educador y férreo defensor de la identidad eslovena. Con su nombramiento en Maribor anexaba a su sede episcopal unos 200.000 fieles eslovenos que antes pertenecían al Obispado de Graz (Austria).
El mismo año de su llegada agrupó a sacerdotes y profesores eslovenos e inauguró un seminario y una escuela de teología, primer instituto superior en Maribor, antecesor de la actual Universidad de Maribor.
Las celebraciones del 150º aniversario, organizadas por el Arzobispado de Maribor, comenzaron oficialmente el 14 de septiembre de 2008 al anunciar el Arzobispo metropolitano dr. Franc Kramberger el Año de Slomšek. En el transcurso del año se realizaron diversas actividades, una misión y un foro pastoral a comienzos de este año - que contaron con un invitado y orador de honor el cardenal Franc Rode - varios simposios, una película documental, exposiciones y actividades varias (p.ej. campaña por la buena lectura) y estos días esta teniendo lugar el Festival de Maribor. Se está preparando también la traza del “Camino de Slomšek” uniendo los lugares de la vida y obra de Slomšek desde su pueblo natal en Slom pri Ponikvi pasando por su trabajo pastoral en Bizeljsko, Nova Cerkev, Vuzenice, Celje y extendiéndose a territorio ahora austriaco como Celovec (Klagenfurt) donde Slomsek habia estudiado y fue ordenado sacerdote, Salzburg donde fue consagrado obispo y St. Andraz na Koroskem donde realizo su tarea pastoral durante 13 años; trasladándose desde allí a la sede episcopal de Maribor el 4 de septiembre de 1859. El próximo 24 de septiembre, día que la Iglesia recuerda al beato Slomšek, beatificado por el Siervo de Dios Juan Pablo II el 19 de septiembre de 1999 , comenzará la festividad oficial bajo el lema “Slomšek – pastor del futuro” culminando las celebraciones el sábado 26.9.2009 en el estadio “Ljudski vrt” en Maribor con la concelebración de la Santa Misa presidida por el nuncio apostólico en Eslovenia Mons. Santos Abril y Castelló. La radio católica Ognjisce invita a acompañar sus programas en honor al beato Antón Martin Slomšek durante todo este periodo e invita a la vigilia de oración la noche del 23 de septiembre.