Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
Mostrando entradas con la etiqueta Venezuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Venezuela. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de junio de 2026

Oración a Nuestra Señora de Coromoto por Venezuela – Juan Pablo II

 


«Tu eres el orgullo de nuestro pueblo» (Jdt 15, 9).

 Desde el 8 de septiembre de 1652, Santa María de Coromoto acompaña la fe de los indios y los blancos, de los mestizos y los negros de la tierra venezolana. A Ella, la Madre tan amada, le digo una vez más: «Tú que has entrado tan adentro en los corazones de los fieles a través de la señal de tu presencia, ... vive como en tu casa en estos corazones, también en el futuro» (Homilía en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, 27 de enero de 1979).  

Juan Pablo II en la Homilia de la Santa Misa con ocasión de la inauguración del nuevo Santuario de Nuestra Señora de Coromoto – en su segunda visita a Venezuela) 10 de febrero de 1996) 

 

A los pies de Nuestra Señora quiero depositar una vez más todas estas súplicas:

Virgen y Madre nuestra de Coromoto,
que siempre has preservado la fe del pueblo venezolano,
en tus manos pongo sus alegrías y esperanzas,
las tristezas y sufrimientos de todos tus hijos.

Implora sobre los Obispos y presbíteros los dones del Espíritu,
para que, fieles a sus promesas sacerdotales,
sean infatigables mensajeros de la Buena Nueva,
especialmente entre los más pobres y necesitados.

Infunde en los religiosos y religiosas
el ejemplo de tu entrega total a Dios,
para que en el servicio abnegado a los hermanos
los acompañen en sus trabajos y necesidades.

Madre de la Iglesia, alienta a los fieles laicos,
comprometidos en la Nueva Evangelización,
para que, con la promoción humana y
la evangelización de la cultura,
sean auténticos apóstoles en el Tercer Milenio.

Protege a todas las familias venezolanas
para que sean verdaderas iglesias domésticas,
donde se custodie el tesoro de la fe y de la vida,
se enseñe y se practique siempre la caridad fraterna.

Ayuda a los católicos a ser sal y luz para los demás,
como auténticos testigos de Cristo, presencia salvadora del Señor,
fuente de paz, de alegría y de esperanza.

Reina y Madre Santa de Coromoto,
ilumina a quienes rigen los destinos de Venezuela,
para que trabajen por el progreso de todos,
salvaguardando los valores morales y sociales cristianos.

Ayuda a todos y cada uno de tus hijos e hijas,
para que con Cristo, nuestro Señor y Hermano,
caminen juntos hacia el Padre
en la unidad del Espíritu Santo.

Amén.

 

martes, 12 de noviembre de 2019

Juan Pablo II en Venezuela : Decir NO cuando corresponde




“Sed así vosotros los primeros en hacer lo que está en vuestro poder para mejorar vuestra situación. Dios quiere que os elevéis en lo humano y en lo espiritual. Para ello tened principios claros de comportamiento.
No vaciléis en decir NO a la explotación, venga de donde viniese, que os quiera convertir en objetos; 

NO al caciquismo que os quiera utilizar como simple clientela, en determinados momentos. Decid 

NO a la violencia que nada construye; 
NO a la hamponería, 
NO a la prostitución, 
NO a la pornografía, 
NO a la droga, 
NO al alcoholismo.

 Evitad la sensualidad y el desenfreno; recordad que sólo la familia monógama y la paternidad responsable según las normas de la Iglesia son cimientos de una sociedad ordenada. No olvidéis las viejas tradiciones de austeridad, de religiosidad, de trabajo esforzado de vuestros hogares. 
Tened a Dios presente en vuestra vida. Educad cristianamente a vuestros hijos. Rechazad la indiferencia religiosa, las ideologías extremistas que predican odio, venganza y ateísmo o que, desde otro ángulo, se ponen al servicio de despotismos, de la concupiscencia del poder o del dinero.”


sábado, 6 de octubre de 2012

Juan Pablo II «una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y sobre la base de una auténtica concepción de la persona humana»


Con motivo de elecciones presidenciales en Venezuela recordamos algunas palabras del Beato Juan Pablo II con o ocasión de la VII Cumbre iberoamericana, que se celebraba en la isla venezolana de Margarita 28 de octubre de 1997 con el tema central  «Los valores éticos de la democracia»  

la fotografía es del blog Bella Señora de Coromoto


Decia Juan Pablo II
 “Las estructuras político-jurídicas han de dar «a todos los ciudadanos, cada vez mejor y sin discriminación alguna la posibilidad efectiva de participar libre y activamente en el establecimiento de los fundamentos jurídicos de la comunidad política, en el gobierno del Estado, en la determinación de los campos y límites de las diferentes instituciones y en la elección de los gobernantes» (Conc. ecum. Vat. II, const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 75), lo cual comporta para los mismos ciudadanos «el derecho y el deber de utilizar su sufragio libre para promover el bien común» (Conc. ecum. Vat. II const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 75). Para ello es necesario que cada persona tenga no sólo derecho a pensar y propagar sus ideas, y a asociarse con libertad para la acción política, sino que tenga también derecho a vivir según su conciencia rectamente formada, sin perjudicar a los demás ni a uno mismo, y todo esto en virtud de la plena dignidad de la persona humana.
La participación efectiva, consciente y responsable de los ciudadanos en la vida pública no puede detenerse en declaraciones formales, sino que exige una acción continua para que los derechos proclamados puedan ser ejercidos realmente. Ello comporta un decidido compromiso en favor de los derechos fundamentales de la persona, civiles, sociales, culturales y políticos, y «la promoción de las personas concretas, mediante la educación y la formación en los verdaderos ideales» (enc. Centesimus annus, 46).
En el ejercicio democrático de la responsabilidad política tienen ciertamente importancia las orientaciones de las mayorías, si bien aquellas no han de considerarse siempre como el último y exclusivo criterio de acción. Hay unos fundamentos éticos y jurídicos anteriores, que justifican precisamente la participación de todos los ciudadanos, y que no pueden ser violados sin renegar de la estructura democrática misma.
Suele suceder que, en nombre del derecho a la libertad, se intenta conculcar la libertad de las personas, bien porque las mayorías niegan los legítimos derechos de las minorías, bien porque atentan a derechos de la persona que ningún poder humano está autorizado a violar: «especialmente el derecho a la vida en todas las fases de la existencia; los derechos de la familia, como comunidad social básica o “célula de la sociedad”; la justicia en las relaciones laborales, los derechos concernientes a la vida de la comunidad política en cuanto tal, así como los basados en la vocación trascendente del ser humano, empezando por el derecho a la libertad de profesar y practicar el propio credo religioso» (enc. Sollicitudo rei socialis, 33).
La Iglesia enseña que, «una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y sobre la base de una auténtica concepción de la persona humana» (enc. Centesimus annus, 46). Y, sin embargo, asistimos a un deterioro de este sistema cuando a través del mismo se buscan sólo situaciones de poder en vez del auténtico servicio al pueblo; cuando las mayorías olvidan la presencia y los derechos de las minorías imponiéndose sobre ellas y provocando actitudes de resentimiento y rechazo. Por eso, si no hay plena libertad para todos, muchos se sentirán como esclavizados. Es decir, mientras no se produzca el desarrollo dé la auténtica libertad es imposible que se llegue verdaderamente a una eficaz cultura de la paz.”

“¡Reina de la Paz! Salva a las naciones y a los pueblos de todo el continente, que tanto confían en Ti, de las guerras, del odio y de la subversión.” 

jueves, 11 de septiembre de 2008

Nuestra Señora de Coromoto


La Iglesia y el pueblo de Venezuela honran a su santa patrona Nuestra Señora de Coromoto tres veces por año, el 2 de febrero y el 8 y 11 de septiembre. El nuevo Santuario de Nuestra Señora de Coromoto fue consagrado el 7 de enero de 1996 e inaugurado con la solemne Eucaristía presidida por el Santo Padre Juan Pablo II, el 10 de febrero de 1996, con la ocasión de su visita apostólica a Venezuela.



En momentos que el pueblo de Venezuela se enfrenta a una difícil situación política me permito transcribir aquí una parte del texto de la homilía del Cardenal Jorge Urosa Savino Arzobispo de Caracas, durante la celebración eucarística del 20 de octubre de 2007 en la Basílica de Nuestra señora de Coromoto.

Mis queridos hermanos:
con alegría y profundo fervor exclamamos:
¡Salve Aurora Jubilosa, de una Patria soberana! ¡Salve, gloriosa Virgen María, madre de Dios y madre nuestra!; ¡Salve, Virgen de Coromoto! ¡Salve, Virgen de los llanos!

Acudimos a ti hoy para reafirmar nuestra fe en Jesucristo, como pediste al pueblo venezolano en estas sabanas en 1652. Acudimos a tu Basílica para reafirmar nuestra alegría de ser hijos de Dios, y nuestra fidelidad como discípulos de Jesucristo. Hoy queremos también reafirmar nuestra decisión de proclamar, de difundir, enseñar a los niños en las familias y en las Escuelas, a los jóvenes, a todos los venezolanos, el Evangelio luminoso de Jesucristo. Reafirmamos nuestro deseo de continuar la Nueva Evangelización que nos pide el Papa Juan Pablo II, el Concilio Plenario de Venezuela y el Documento de Aparecida. Queremos anunciar que Dios es amor, que estamos llamados a la vida sobrenatural y a la felicidad eterna; que somos hermanos y debemos vivir en el amor, practicando los Mandamientos de la Ley de Dios y practicando las virtudes cristianas; queremos reafirmar nuestra voluntad de trabajar por la paz, promoviendo siempre la libertad, la justicia y la solidaridad…

martes, 12 de febrero de 2008

Juan Pablo II y Venezuela - 1996 despedida



El 11 de febrero de 1996 el Santo Padre Juan Pablo II celebró la Santa Misa por la Evangelización de los Pueblos en el Aeropuerto «La Carlota», donde miles de personas ya habian acampado la noche anterior para participar de la multitudinaria Santa Misa celebrada en el marco del trienio de preparación al V Centenario de la llegada de la fe cristiana a Venezuela. Era el dia de su despedida del país de las orquídeas y su querido pueblo venezolano a quien invitó renovar el Compromiso por la Nueva Evangelización exhortándoles que para la tan deseada renovación de la sociedad venezolana y la superación de las crisis y dificultades,es necesario que las personas, los hogares y los diversos sectores de la Nación participen de la fuerza del Evangelio.

Mientras ese domingo 11 de febrero de 1996 tenia lugar la principal ceremonia de la IV Jornada Mundial del enfermo en México, en Caracas el Santo Padre en el Ángelus celebrado en el Aeropuerto «La Carlota» recordó que “La Iglesia, en su solicitud pastoral por quienes padecen en su cuerpo, se acerca a ellos con la misma ternura y caridad que tenía Cristo. La enfermedad es una cruz, a veces muy pesada, pero unida a la de Cristo se transforma en fuente de salvación, de vida y resurrección para el propio enfermo y para los demás. Por eso, invito a todos los que sufren a ofrecer generosamente esa prueba junto con Cristo sufriente y con María”.

Pero el broche de oro de su despedida, el recuerdo que llevaria consigo para su propio aliento y esperanza de un futuro mejor para America Latina fue el Encuentro con los jóvenes en la avenida Los Próceres de Caracas.

¡Jóvenes, abrid las puertas de vuestro corazón a Cristo! Él nunca defrauda. Él es el Camino de la paz, la Verdad que nos hace libres y la Vida que nos colma de alegría (cf. Missale romanum, «Prex eucharistica»…..Ante el miedo al futuro, al compromiso, al fracaso... Él es la roca firme (cf. 1 Co 10, 4). Frente a doctrinas falaces y destructivas del ser humano, Él es la luz que viene de lo alto (cf. Lc 1, 78). Ante la tentación de los ídolos del poder, del dinero y del placer, Él nos hace libres (cf Ga 5, 1). ¡Jesús es el único Salvador y no hay otro nombre bajo el cielo por el que podamos salvarnos! (Hch 4, 12)…. abrir las puertas a Cristo es sentirse miembros vivos de la Iglesia, de esta Iglesia joven, pujante y fiel a su misión, que en Venezuela avanza desde hace ya casi cinco siglos, aun en medio de no pocas dificultades, por los caminos del Evangelio.

«El futuro del mundo y de la Iglesia pertenece a las jóvenes generaciones que, nacidas en este siglo, serán maduras en el próximo, el primero del nuevo milenio» (Tertio Millennio Adveniente, 58). Sí sois capaces de seguir a Cristo por el camino de las bienaventuranzas evangélicas, tendréis la alegría de contribuir a la renovación espiritual y moral de Venezuela con la fuerza transformadora del amor cristiano.

Se llevaba la sincera acogida de los jóvenes venezolanos grabada profundamente en su corazón, como todos y cada uno de los encuentros con los jóvenes en su peregrinar por el mundo, vivencia de experiencias enriquecedoras que lo dotaban de alas y fortalecian su espíritu ante tantas adversidades e injusticias. En América Latina, el continente de la Esperanza, redescubrió la base para apuntalar sus propias esperanzas. Aquí, en el continente de Maria, donde nuestra amada Madre, que a lo largo y ancho de toda America Latina vestida con distintas ropas, engalanada con diferentes coronas, es visitada por gentes de todos los colores y sigue protegiéndonos a todos por igual.

Juan Pablo II retornaría a Roma agradecido y emocionado. Su estancia en Venezuela habia sido breve y se habia limitado a Guanare y Caracas, con un encuentro con los recluidos en el Retén de Catia. En Guanare habia comprobado la honda devoción mariana, expresada en el amor a la Virgen de Coromoto, tan arraigada en la vida de los venezolanos y en Caracas los habia visto comprometidos de forma seria y decidida en la evangelización, que siendo siempre necesaria, lo es aún más ante los actuales y apremiantes desafíos. Partía con la esperanza de que Venezuela, con la ayuda de Dios y el esfuerzo incansable de sus hijos, tiene por delante un futuro mejor al amparo de su Madre, firmemente convencido que María es la primera evangelizadora de América Latina y a Ella, al retornar a Roma, junto al sepulcro de San Pedro le suplico nuevamente Virgen María, Madre de los hombres y de los pueblos te encomiendo de nuevo a tus hijos e hijas de América Latina.

domingo, 10 de febrero de 2008

Juan Pablo II y Venezuela - 10 de febrero 1996


En la mañana del 10 de febrero de 1996, segundo dia de su visita apostólica a Venezuela, Juan Pablo II partió para Guanare, lugar donde “cantaré con vosotros las glorias de la Madre del Señor a la cual veneráis bajo la advocación de Nuestra Señora de Coromoto” según habia dicho en sus palabras de bienvenida. Inauguraba el nuevo Santuario Nacional de Nuestra Señora de Coromoto, y oficiaba la Santa Misa en su honor.

«Tu eres el orgullo de nuestro pueblo» (Jdt 15, 9)

El tema central de su homilia fue la Madre de Dios que ha establecido su morada en medio de su pueblo. Precisamente alli en Coromoto se reunian para venerar a Santa Maria de Coromoto, Patrona de Venezuela, la que habia coronado en su viaje anterior y que viene acompañando al pueblo venezolano desde el 8 de septiembre de 1652. En la homilía reiteró su súplica de 1979 «Tú que has entrado tan adentro en los corazones de los fieles a través de la señal de tu presencia, ... vive como en tu casa en estos corazones, también en el futuro» (Homilía en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, 27 de enero de 1979).
Al concluir su homilía deposito ante Nuestra Señora sus súplicas para el pueblo venezolano.

Ese mismo dia a su regreso a Caracas se realizó el encuentro con los representantes de la vida social, cultural, politica y economica de Venezuela en el Teatro “Teresa Carreño”. Juan Pablo II tuvo palabras especiales y específicas para los representantes y responsables de todos los estratos del pueblo venezolano. Les hablo de la cultura de la vida y les exhortó a trabajar incansablemente por el verdadero bien del país. Considerando que “en el momento presente se han debilitado aspectos fundamentales y la jerarquía de valores les recordó que “no debe olvidarse que el proceso de empobrecimiento material conduce muchas veces a un empobrecimiento moral y espiritual de las personas y de los grupos sociales, especialmente de los jóvenes y adolescentes.
“Venezolanos – les dijo - aunque sean serias las dificultades e inmensos los desafíos, grande ha de ser vuestro empeño. Ante un presente con incertidumbres y un futuro con interrogantes, haced valer las propias capacidades con imaginación y sobre todo con generosidad, confiando en Dios: Dios ama al hombre”. Venezuela ocupa un lugar de relieve en un gran continente lleno de esperanza. Afrontando sin miedo los retos de vuestra historia, alzando los ojos a lo Alto y con un corazón solidario, caminad con paso firme hacia el Tercer Milenio, aportando generosamente vuestros talentos a la construcción de un nuevo orden más justo por ser más humano”.
¡Que Jesucristo, «Salvador y Evangelizador» (
Tertio Millennio Adveniente, 40), os guíe y bendiga en este camino!
Invito visitar el blog Salaespera con generosa descripción del Santuario de Nuestra Señora de Coromoto.
También la pagina Venezuela tuya con muchas fotografias del Santuario.

sábado, 9 de febrero de 2008

Juan Pablo II en Venezuela 1996 - llegada

En su segunda visita a Venezuela, donde ya habia estado en 1985, el Santo Padre Juan Pablo II llegaba al Aeropuerto Internacional «Simón Bolívar» de Maiquetía el Viernes 9 de febrero de 1996.
En su discurso de bienvenida expresó Con sumo gozo vuelvo a Venezuela, la «tierra de gracia», como la llamó Cristóbal Colón al unir el viejo mundo con las tierras americanas.

Era la ultima etapa de su viaje apostólico a Guatemala, Nicaragua, El Salvador y Venezuela. En el aeropuerto fue recibido por el entonces presidente Rafael Caldera. Venia con la confianza de encontrarse con una Iglesia comprometida en llevar a cabo la Nueva Evangelización.



El mismo dia de su llegada se encontró con los presos de la cárcel Reten de Catia a quienes se dirigió con afecto y comprensión y les animó a acoger la invitación al cambio de vida que el Evangelio, Buena Noticia, propone a cada persona, y a que no os dejéis vencer por el pesimismo o el desaliento.

martes, 29 de enero de 2008

Juan Pablo II y Venezuela, 1985 Oración a Nuestra Señora de Coromoto


A Ti, Madre Santísima, que has sido la protectora de la fe del pueblo venezolano, te confío hoy la fe de este pueblo. Defiéndela contra los peligros del laicismo, de los ataques que la amenazan, del consumismo, de la visión horizontalista de la vida que atenta contra su vigor.
En tus manos, oh María, Madre de Cristo y nuestra, pongo las alegrías y las tristezas, las esperanzas y sufrimientos, los desvelos y necesidades de todas las familias venezolanas. Cuida en ellas la vida, aun la no nacida, protege a sus niños y jóvenes, conforta a sus enfermos y ancianos, aumenta el amor de los esposos, para que caminen siempre en la luz de tu Hijo y busquen la estabilidad de su unión en el sacramento. Asiste asimismo a las familias emigrantes, especialmente a las venidas de Cuba, de la República Dominicana, de Colombia, del Ecuador y de Europa, que son las más numerosas.
Te encomiendo, oh María, Madre de la Iglesia, a los ministros de tu Hijo, a las almas consagradas, a los que sintieron la llamada a su servicio y al de sus hermanos. Alienta sus anhelos apostólicos, afianza su fidelidad, inspírales deseos de santidad, acompaña su generosa entrega eclesial. Te confío también el problema de la escasez de vocaciones.
Inspira a esta Iglesia para que redoble su vitalidad, suscitando en su seno abundantes y selectas vocaciones. Bendice a cuantos con su trabajo honrado procuran el bienestar de los hermanos: al campesino y al obrero, al empresario y al artesano, a los profesionales y a quienes tienen responsabilidades de dirección en la sociedad. Ayúdales a ejercer su misión con gran sentido de honradez, diligencia y moralidad, escuchando el fuerte clamor de justicia que brota de tantos corazones.
Virgen Santa de Coromoto, en unión colegial con mis hermanos obispos de Venezuela, te pido: ilumina los destinos de Venezuela; guía esta noble nación, por los caminos de la paz y del progreso cristiano; ayuda a todos sus hijos, para que de la mano con Cristo, nuestro Señor y Hermano, caminen hacia el Padre común en la unidad del Espíritu Santo. Amén.

Juan Pablo II y Venezuela, Viaje apostólico 1985

Según la tradición en el año 1651 la Santisima Virgen se le apareció al cacique de los Coromotos – el 1º de mayo de 1942 fue declarada Patrona de Venezuela por el Episcopado Nacional. Foto Templo Votivo y Santuario Nacional consagrado por S. S. el papa Juan Pablo II en 1996 y nombrado Basílica Menor por S. S. el papa Benedicto XVI en 2007

En otro viaje a Latinoamérica Juan Pablo II visitaría Venezuela, Ecuador, Perú, Trinidad y Tobago en 1985En la ceremonia de bienvenida en el Aeropuerto de Caracas el sábado 26 de enero de 1985 expresaba su alegria que la Divina Providencia le permitiera volver a tierras latinoamericanas. Iniciaba su viaje en suelo venezolano, para continuarlo en Ecuador, Peru y Trinidad-Tobago.

Se encontraba otra vez en esta bendita tierra…. en la que viendo el caudal inmenso del Orinoco, Colón creyó hallarse ante «otro mundo de donde puede ser tan acrecentada nuestra fe» (Carta a los Reyes Católicos sobre su tercer viaje), la tierra de Simón Bolivar, cuyo anhelo fue construir en este continente una gran nación, menos por su extensión y riqueza que por su libertad y gloria (Carta de Bolívar, Kingston, septiembre de 1815).


Lo traía un “objetivo bien preciso: tratar de consolidar aquella primera siembra evangélica que se operó en las playas de Cumaná, y que halló pronto expresión visible en la primera diócesis, la de Coro, declarada Ciudad Pontificia por uno de mis predecesores, que según él debía ser «seminario espiritual» para todo su territorio” y lo relacionaba con una proyección concreta sobre los objetivos que habia marcado en su reciente visita a República Dominicana, como preparación al V centenario de la evangelización de América, al que quería dar su aporte personal. Queria «renovar el país por la conversión del corazón». Y agregaba “En este importante y delicado momento de la historia latinoamericana y venezolana, querría impulsar con mi presencia esos objetivos de renovación, que se traduzcan en nuevas metas de recuperación de la integridad familiar, en términos de mayor justicia social, en una búsqueda de nuevas iniciativas en campo de educación de trabajo y de convivencia cívica. No podemos, sin embargo, olvidar que la primera meta a perseguir es la del mayor enriquecimiento interior de la persona, para que con fe en su espíritu y con iluminada conciencia de su vocación temporal y eterna, adopte ante Dios y frente a la realidad humana actitudes coherentes. Actitudes que van mucho más allá de horizontes meramente materialistas. Encomendaba a Nuestra Madre y Señora de Coromoto, patrona de Venezuela, todas esas intenciones y cada uno de los pasos de su viaje.

Venezuela está viviendo un momento difícil. En nombre de la “verdad y la dignidad del pueblo latinoamericano” se propagan sentimientos de odio y rencor entre hermanos internamente y hacia el exterior. Ante esta situación Venezuela “reclama a gritos, por boca de sus niños y jóvenes, que se termine con los odios, los insultos y las descalificaciones y que sus hijos e hijas se reconcilien, se respeten y vivan en paz” (Arzobispos y Obispos de Venezuela –julio 2007)
Al volver a leer las palabras proféticas de total actualidad de Juan Pablo II «renovar el país por la conversión del corazón» suplicamos a Nuestra Señora de Coromoto su proteccion para que Venezuela pueda ser toda suya y que “proteja a Venezuela y la “siga guiando y acompañando en este peregrinar hacia un futuro siempre mejor y nos aliente en el compromiso de hacer realidad las aspiraciones de una Venezuela más humana y más cristiana, para que Jesucristo sea para todos “el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6)” . Mensaje de los Arzobispos y Obispos de Venezuela
Invito visitar: