Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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martes, 5 de noviembre de 2013

“He vivido con un santo” de Stanislaw Dziwisz y Gianfranco Svidercoschi


Ayer, 4 de noviembre, festividad del santo patrono del Beato Juan Pablo, san Carlos Borromeo, fue presentado en el salón Juan Pablo II, contiguo a la Iglesia de San Estanislao, iglesia nacional polaca de Roma, el libro “He vivido con un santo” (en versión italiana, publicada por Rizzoli que estará disponible a partir de mañana en las librerías). Presentes se encontraban el cardenal Camillo Ruini, el profesor Andrea Riccardi, Mons. Paolo Ptasznik y el periodista y escritor Gian Franco Svidercoschi.

“He vivido con un santo” es una obra del cardenal Stanislaw Dziwisz, Arzobispo de Cracovia, escrito en forma de conversacòn con el periodista Gianfranco Svidercoschi. A ocho años de la muerte de Juan Pablo II su secretario recuerda momentos de la vida del hombre a cuyo lado ha estado durante casi 40 años y que será canonizado el proximo 27 de abril. 
DeboraDonnini de Radio Vaticana ha preparado el siguiente texto/entrevista a tres personalidades cercanas al cardenal Dziwisz y al Papa Juan Pablo II: el Rector de la Iglesia San Estanislao Paolo Ptasznik, el cardenal Camillo Ruini que tanto apreciaba al Papa Juan Pablo II y el escritor y periodista Gian Franco Svidercoschi, ya familiar de este blog.  

Texto de Radio Vaticana/Debora Donnini:  (en mi traducciòn al español)

“La profunda unión con el Señor, la pasión por el Evangelio y por el hombre, el repudio por las ideologías, el entusiasmo misionero.... son algunas de las características de la vida de Karol Wojtyla tratadas en el libro “He vivido con un santo” en el cual se entretejen recuerdos de momentos “`históricos” de Karol Wojtyla como Arzobispo de Cracovia y sobretodo como Papa con aquellos de su profundo amor a Cristo, de atención a la persona, de oración. En el centro mismo está la Misa. Se sobreentendía – recuerda el purpurado en el libro – que no solamente era el momento central de su vida cotidiana....sino una necesidad mas profunda de su alma”.

Lo confirma también Mons. Paolo Ptasznik, durante años colaborador de Juan Pablo II y responsable de la sección polaca de la Secretaria de Estado:
 
La oración era la base de todas sus actividades. El vivía su fe no como una confesión de verdad, sino como una relación concreta con Jesucristo  Por eso, buscaba estarle cerca y escuchar al Señor en todo momento y mediante este encuentro encontrar las soluciones a los problemas y las iniciativas que debía emprender en la Iglesia. Ante todo para el la Santa Misa era un momento especial. Podíamos vivenciarlo tanto en su capilla como durante los viajes y las celebraciones públicas.

Uno de los mas estrechos colaboradores de Juan Pablo II fue el cardenal Camillo Ruini, cardenal vicario entre 1991 y 2008. En su discurso recordaba como Juan Pablo II veía a la Iglesia como “casa y escuela de comunión”,  cuya gran tarea fuese la evangelización. “El cardenal Dziwisz, que ha vivido en primera persona las relaciones entre la Curia y el Papa Wojtyla, observa que – dice el cardenal Ruini – después de las dificultades iniciales en aceptar al “papa polaco”, estas relaciones fueron buenas.   No se  había llegado, sin embargo, aun a la madurez apropiada para una reforma general de la Curia romana y la Curia misma no estaba preparada para ser reconducida “a su función efectiva de servicio al Papa y a los obispos” y convertirse en “un autentico instrumento de comunión entre la Santa Sede y las Iglesias locales”. Al cardenal Runi, le hemos preguntado que fue lo que más le impresionó del libro:

Ruini: Me ha impresionado el análisis exhaustivo que nos ofrece el cardenal Stanislaw Dziwisz. Se nota claramente que en estos ocho años, a partir de la muerte de Juan Pablo II, él ha continuado, si bien de otra manera,  viviendo con Karol. Y asi ha podido interiorizarse aun más  profundamente en la herencia que Juan Pablo II nos ha dejado, una herencia que se expresa ante todo en el gran proyecto de Iglesia que Juan Pablo II inició,que ha puesto en camino y que debe continuar.

Donnini: El cardenal Dziwisz recuerda lo que dice entonces el cardenal Ratzinger en la homilía con ocasión de los funerales de Juan Pablo II: Juan Pablo II ha abierto a Cristo a la sociedad, la cultura, los sistemas políticos y económicos.... esto usted lo ve como un verdadero testimonio?

Ruini: Si lo he notado especialmente con referencia a Italia, pero no solamente aquí  De cualquier manera Juan Pablo II fue un Papa que le ha dado a la Iglesia un protagonismo que antes nunca había tenido.

Donnini: A Gianfranco Svidercoschi le preguntamos cual es la novedad, el sentido de este libro-entrevista con el cardenal Dziwisz:

Svidercoschi: El sentido del libro esta sobretodo en el hecho que Don Estanislao quiere ofrecer un testimonio de la santidad de Juan Pablo II, una santidad que llego a ser heroica en ciertos periodos – como fue el periodo del casi martirio al momento del atentado – o una santidad que Don Estanislao define como dimensión mística, como por ejemplo hacia el final, en el periodo  del sufrimiento.....  Pero lo que mas me ha impresionado ha sido como comenta la santidad ordinaria, normal, que es para todos.  No hay pues ninguna diferencia entre el hombre de Dios, el hombre de oración y después el Papa de los grandes gestos públicos, el Papa que se encontraba con los grandes de la tierra. El por otra parte cuando hablaba con los jóvenes los exhortaba a ir contracorriente y ser santos. Nosotros pensamos que la santidad esta reservada solamente a los místicos o a los grandes mártires, pero es algo que debemos hacer todos los días. Y el ha abierto por cierto las puertas a los laicos.  Ademas, ha creado también las bases para una espiritualidad propia de los laicos.

Donnini: En base a lo que le ha comentado el cardenal Dziwisz, que fue lo que más le ha impresionado en cuanto al acento que Juan Pablo II ponía sobre la importancia de la evangelización, de la misión de la Iglesia?

Svidercoschi:  El espacio que el le ha dado a esta Iglesia abierta a los laicos, tal como ya lo había hecho en Cracovia, y a los nuevos protagonistas de la Iglesia, porque la Iglesia ahora esta cambiando de piel precisamente gracias a estos nuevos protagonistas, a quienes Juan Pablo II le ha dado espacio: a los jóvenes  con la creación de la Jornada Mundial de la Juventud, los nuevos movimientos, que el defendió de alguna manera ya sea de los peligros propios del sectarismo interno sea de ciertas hostilidades,  en cuanto a la mujer sobre todo. El nos ha dado una definición del  genio femenino  que era mil veces superior a todo lo que estaba haciendo el nuevo feminismo. Y después la defensa de la mujer, del matrimonio, de la vida.... Yo creo que esto, sobretodo, fue lo que hablaba más de Wojtyla, trasladar este acento de  una Iglesia muy institucional hacia  una Iglesia mas de comunión, mas de familia y mas abierta a los laicos

martes, 1 de octubre de 2013

Encuentro Internacional por la paz de la Comunidad de Sant´Egidio "la ONU del Trastevere"


Hoy concluye el encuentro internacional por la paz “El coraje de la esperanza:  religiones y culturas en dialogo”  - en directo en el sitio oficial de Sant Egidio . Allí también  se podrán leer todas las ponencias de las mesas redondas -  de esa comunidad “sin fronteras ni muros” realizando un trabajo maravilloso,  nacida a partir de aquel encuentro por lapaz en Asis en 1986, según palabras  desu fundador el profesor Andrea Riccardi al inicio del encuentro:

“Desde la oración de Asís de 1986 hemos experimentado la fuerza de paz que esconde el encuentro y la oración año tras año hasta hoy. Fue una intuición profética del beato Juan Pablo II que se ha convertido en una realidad que viven hombres y mujeres de varias religiones. El acto de hoy es un encuentro festivo que se convierte en fuerza de esperanza en la vida diaria de cada uno de los líderes, que a veces deben hacer frente a oposición, limitaciones vitales y mentales. Dialogar hace crecer la valentía de la esperanza, enseña que el invierno puede terminar y ayuda a no resignarse a las tradiciones de distancia o a las nuevas contraposiciones.”  Y le agradecía al Papa Francisco por “el don de su acogida y de su palabra de esperanza, que Le convierten en compañero de nuestro camino.”


(el fundador de Sant Egidio Andrea Riccardi saludando al Papa Francisco)


(el más próximo en primera fila rabino Abraham Skorka, amigo del Papa Francisco)

El Papa Francisco en su Mensaje debienvenida agradecia al profesor Andrea Riccardi sus palabras y a la “Comunidad de Sant'Egidio, por haber seguido tenazmente el camino trazado por el beato Juan Pablo II en el histórico encuentro de Asís: mantener encendida la lámpara de la esperanza, rezando y trabajando por la paz. Corría el año 1986, el mundo todavía estaba marcado por la división en bloques opuestos, y en aquel contexto el Papa invitó a los líderes religiosos a rezar por la paz: no unos contra otros, sino unos junto a otros. Aquello no podía y no debía quedarse en un acto aislado. Ustedes han continuado ese camino y han aumentado su proyección, porque han sumado al diálogo a significativas personalidades de todas las religiones y a exponentes no creyentes y humanistas. Precisamente estos días sentimos que el mundo necesita el "espíritu" que fue el alma de aquel histórico encuentro. ¿Por qué? Porque necesita enormemente la paz. ¡No! Nunca podemos resignarnos ante el dolor de enteros pueblos, rehenes de la guerra, de la miseria y de la explotación. No podemos asistir indiferentes e impotentes al drama de niños, familias y ancianos afectados por la violencia. No podemos dejar que el terrorismo se apodere del corazón de unos pocos violentos para sembrar el dolor y la muerte de muchos. De manera especial decimos con fuerza, todos, continuamente, que no puede haber justificación religiosa alguna de la violencia. No puede haber justificación religiosa alguna de la violencia, se manifieste como se manifieste. Como destacaba el papa Benedicto XVI hace dos años, en la 25 edición del encuentro de Asís, hay que eliminar toda forma de violencia de matriz religiosa, y al mismo tiempo hay que vigilar para que el mundo no sea presa de aquella violencia que contiene todo proyecto de civilización que se basa en el "no" a Dios.”

Invito seguir la clausura en vivo
La ceremonia de oración se llevó a cabo en diferentes lugares cercanos a la plaza del Campidoglio, donde terminados los encuentros se realizaba la ceremonia final.    No pude estar “presente” on line todo el tiempo pero me emocionó la súplica del patriarca sirio por la paz en Siria y por todos aquellos sacerdotes de quienes no se tienen noticias, la oración del obispo de Pakistán suplicando a todos orar por la paz y los cristianos en Pakistán; la súplica por aquellos que escapan de sus países en busca de un lugar más digno para vivir y la de aquellos del Islam que han aprendido a proteger a los cristianos. 
La ceremonia de clausura en la plaza del Campidoglio fue una verdadera fiesta de la paz!
El próximo encuentro será en la ciudad de Antwerpen, Holanda.


Oh Padre tu que puedes todo, todo,  ayúdanos! Dónanos la fortaleza de tu Santo Espíritu para construir la paz.


viernes, 4 de diciembre de 2009

Un Papa que viene de lejos (3) Compañero de los judios (2)

(tomado del capìtulo I Un Papa que llega de lejos del libro de Andrea Ricvardi *JUAN PABLO II: UN PAPA CRISMATICO recientemente publicado por EDUCA y presentado por el cardenal Stanislaw Dziwisz durante su visita a Buenos Aires)
¿Se puede hablar de un filosemitismo de Wojtyla? Juan Pablo II tiene una relación diferente de la de sus predecesores con el mundo judío: se ha forjado en la cohabitación judío-polaca, que ha dado lugar por un lado a episodios de antisemitismo, pero por el otro, a una historia de la vida común. Wojtyla recuerda esta vida común que habla de una Polonia acogedora, caracterizada por la libertad de religión y por la diversidad étnico-religiosa. Frente a las manifestaciones de antisemitismo en Wadowice, el profesor de liceo de los jóvenes Wojtyla y Kluger, había recordado en una lección un pasaje de Adam Mickiewicz en 1848: “A Israel…nuestro hermano mayor, estima y ayuda en su camino hacia el bien y el bienestar eternos, y en todas las cuestiones iguales derechos…”
En 1987 encontrando a los judíos en Varsovia, Wojtyla dijo: “EL Papa qua viene de Polonia tiene una particular relación con todo esto (es decir con la Shoa), porque lo ha vivido en cierto sentido junto a ustedes, aquì en esta tierra”.
Ha sido el primer Papa que ha visitado la sinagoga de Roma (y parece haber sido un deseo suyo mas que una invitación de la comunidad romana), ha sido el Papa que reconoció oficialmente al Estado de Israel en 1993. Un Papa con un sentido particular de la función religiosa del judaísmo contemporáneo. Lo había demostrado desde Cracovia, cuando en 1969, pidió visitar la sinagoga de la sobreviviente comunidad de la ciudad, hecho inusual en la Polonia de la época. Sucedió después de la campaña antisemita organizada por el gobierno polaco como consecuencia de la guerra de los Seis Días (a la cual Wojtyla y Wyszynski se habían opuesto).

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Un Papa que viene de lejos (2) l compañero de los judiios

(tomado del capìtulo i Un Papa que llega de lejos del libro de Andrea Ricvardi *JUAN PABLO II: UN PAPA CRISMATICO recientemente publicado por EDUCA y presentado por el cardenal Stanislaw Dziwisz durante su visita a Buenos Aires)
El compañero de los judíos

En las conversaciones con Andrè Frossard, en ocasión de su primer libro-entrevista, Juan Pablo II explica cómo los totalitarismos crean los mártires. En un cierto momento Frossard pregunta con relación a los judíos asesinados: “Entonces, Santo Padre, ¿habría al menos seis millones mas de santos”? La respuesta, sin lugar a dudas, es “Si”. Aquí se expresa el sentido sagrado de la memoria de la Shoa. El Papa, de hecho, ha sido un testigo de la cohabitación entre polacos y judíos primero y luego de la matanza de los mismos judíos durante la ocupación alemana de Polonia. A diferencia de Pablo VI, que tenía un conocimiento no inmediato del judaísmo, para Wojtyla los judíos han sido los compañeros de la escuela – en cuanto de su clase – y los amigos de la juventud. La historia narrada por Gian Franco Svidercoschi, del amigo judío del Papa, Jerzy Kluger, sobreviviente de la matanza y reencontrado en Roma mas tarde, es un acontecimiento emblemático de esta convivencia. Justamente a él, escribe el Papa Wojtyla: “tengo aun en los ojos las filas de los fieles, que le día festivo se dirigían a la sinagoga a rezar”. El Papa recuerda la fe de los judíos, el antisemitismo, su gran sufrimiento.
* iniciador de la Comunidad Sant Egidio

lunes, 30 de noviembre de 2009

Un Papa que viene de lejos (1) Una personalidad que viene del sufrimiento


(tomado del capìtulo I Un Papa que llega de lejos del libro de Andrea Ricvardi *JUAN PABLO II: UN PAPA CRISMATICO recientemente publicado por EDUCA y presentado por el cardenal Stanislaw Dziwisz durante su visita a Buenos Aires)


El futuro hombre Juan Pablo II no era un hombre de Curia: era ajeno a las rupturas entre italianos y extraño a las polarizaciones occidentales. No era ni un progresista ni un conservador. Se lo habría podido definir como un católico del postconcilio, pero esta categoría no tenia demasiado curso. La suya era una personalidad poliédrica y vivaz, cubierta con un carácter manso y casi tímido, a pesar de la serena seguridad de sus convicciones. Leyendo las meditaciones que hizo en 1974 al papa y a la Curtía, publicadas en italiano por la Universidad Católica de Milán, compiladas por Giuseppe Lazzati (amigo del cardenal Wojtyla) con el titulo Signo de contradizione , se encuentra mucho del pensamiento de Juan Pablo II. Su densa reflexión muestra un pensamiento original, marcado por la historia y por la experiencia de vida, pero también por una vena mística, presente ya en el joven Wojtyla estudioso de san Juan de la Cruz, que había considerado para si la posibilidad de una vida contemplativa.


El cardenal de Cracovia había recordado, en 1974, al auditorio curial que la experiencia del catolicismo polaco – en nombre del cual hablaba – era de gran vivacidad. A menudo en Polonia el numero de los jóvenes que pedían participar de los ejercicios espirituales superaba la disponibilidad de los lugares. “Y aquellos jóvenes de los que estoy hablando vienen muchas veces de las “grandes tinieblas” que los circundan, tinieblas constituidas por todo el sistema laicista y antirreligioso de la educación oficial”. Su testimonio venia de un catolicismo de pueblo y de una iglesia que luchaba en el sufrimiento. El cardenal de Cracovia también había recordado a Pablo VI y a la Curia que “los campos de concentración permanecerán siendo por siempre como los símbolos reales del infierno sobre la tierra. En ello se ha expresado al máximo el mal que el hombre es capaz de hacer a otro hombre”. El tema del mundo concentracionario había entrado poco en el magisterio pontificio., Por la experiencia cristiana de Wojtyla los “tiempos de prueba” habían sido la opresión nazi y las “grandes tinieblas” del ateismo. Maximiliano Kolbe – notaba el cardenal – había ofrecido su vida por otro hombre, en el marco del máximo mal representado por el universo concentracionario. “Murió un hombre, pero la humanidad se salvó” – concluía con un rasgo casia cristo-céntrico.


En el discurso de Wojtyal estaban presentes los grandes desafíos lanzados al cristianismo de los sistemas ateos, de las persecuciones, pero también de una vida que prescinde de Dios. Frente a una curia romana en dificultad, aquellas palabras manifestaban una fuerte convicción. Se podía entrever aquella parte de espiritualidad y aquel temple de hombre de oración, que emergen luego a lo largo de su pontificado. Wojtyal escribía al padre de Lubac, en plena crisis de la Iglesia, en 1999, con una nota de optimismo. “Tampoco yo pierdo la esperanza que la gran crisis que nos sacude dolorosamente conducirá a la humanidad a la vía real. Quizás esta no esté aún abierta, pero hemos esperado firmemente, esperamos siempre …”. Karol Wojtyla testimoniaba una convicción, madurada en una espiritualidad personal profunda y en una historia de casi cuarenta años de sufrimiento de una Iglesia y de un pueblo”.


* iniciador de la Comunidad Sant Egidio