Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
Mostrando entradas con la etiqueta Aparecida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aparecida. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de noviembre de 2011

Juan Pablo II - Santuario Nacional de Aparecida





Continuando con sus peregrinaciones espirituales a los Santuarios marianos del mundo - durante el Año Mariano 1987-1988 - en el Ángelus del 21 de febrero de 1988 el Santo Padre Juan Pablo II se arrodillaba “a los pies de "Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción Aparecida, Reina y Patrona de Brasil” y resumía brevemente la historia de la devoción.



Asi decía el beato Juan Pablo II:


"La devoción de la Virgen Aparecida está arraigada desde hace mucho en el corazón de los brasileños. Los orígenes del santuario se remontan a los tiempos en los que tres pescadores encontraron una pequeña estatua de la Virgen, de color oscuro y con el rostro sonriente, que vieron emerger de las aguas, atrapada en las redes, con las cuales pudieron luego recoger una pesca muy abundante. Los tres reconocieron en el suceso un signo de la protección especial de la Virgen. Desde ese día la Virgen Aparecida está constantemente presente en los corazones, en las familias, en la Iglesia y en la historia del pueblo brasileño, como Madre "Aparecida", esto es, donada por Dios.
Más de cinco millones de peregrinos van cada año a manifestar su amor a la Virgen Aparecida. Miran a su Madre como hijos, y ven en sus manos recogidas en oración la actitud de Aquella que adora, que cree, que espera, que ama, que está totalmente disponible a la voluntad divina y dispuesta a servir a todo el que se dirige a Ella; ven en su sonrisa la alegría de quien vive con Dios, la felicidad de quien se hace esclava y acepta llevar con Cristo el peso de cada día; ven en Ella la bondad de un corazón que se abre a sus sufrimientos y a sus esperanzas, que tiene compasión por los pecadores y los llama a la conversión; ven, finalmente, en Ella a la medianera que intercede por el bien de sus hijos, reavivando su fe y caridad.”
Y terminaba su peregrinación deseando que los “brasileños de hoy, como los de ayer, encuentren en la devoción a la Virgen Aparecida el estimulo y la ayuda para llevar una vida de coherencia cristiana adhiriéndose a la Palabra de Dios y sirviendo a los hermanos”



Coincidiendo con la 3er peregrinación Nacional de Jóvenes del 14-15 de noviembre 2011 el Santuario de Aparecida acogerá este fin de semana los símbolos máximos de las JMJ : la Cruz de las JMJ y el Icono de María, traídos en procesión desde Guaratinguetá (SP) simbolos que se encuentran peregrinando por Brasil - sede de las próximas JMJ 2013 .

miércoles, 13 de octubre de 2010

Plegaria de Juan Pablo II a Nuestra Señora de Aparecida


Señora Aparecida, un hijo vuestro
que os pertenece sin reserva —totus tuus!—
llamado por misterioso designio de la Providenciaa
ser Vicario de Vuestro Hijo en la tierra,
quiere dirigirse a Vos, en este momento.
El recuerda, con emoción, por el color moreno
de esa vuestra imagen, otra representación vuestra,
¡la Virgen Negra de Jasna Góra!
Madre de Dios y nuestra,
proteged a la Iglesia, al Papa, a los obispos, a los sacerdotes
y a todo el pueblo fiel; ¡acoged bajo vuestro manto protector
a los religiosos, religiosas, a las familias,
a los niños, a los jóvenes y a sus educadores!
Salud de los enfermos y Consoladora de los afligidos,
sed consuelo de los que sufren en el cuerpo o en el alma;
sed luz de los que buscan a Cristo,
Redentor del hombre; todos los hombres
mostradles que sois la Madre de nuestra confianza.
Reina de la paz y Espejo de justicia,
¡alcanzad para el mundo la paz,
haced que Brasil tenga paz duradera,
que los hombres convivan siempre como hermanos,
como hijos de Dios!
Nuestra Señora Aparecida
bendecid este vuestro santuario y a quienes en él trabajen,
bendecid a este pueblo que aquí reza y canta,
bendecid a todo vuestros hijos,
bendecid a Brasil.
Amén.

martes, 12 de octubre de 2010

Nuestra Señora de Aparecida


Hoy también es la fiesta litúrgica de Nuestra Señora de Aparecida.
En su segundo viaje pastoral a Latinoamérica Juan Pablo II (el primero fue México en 1979), venia por primera vez a Brasil en una visita que duraría entre el 30 de junio y el 12 de julio de 1980. Había un motivo principal que era la inauguración del Congreso Eucarístico en Fortaleza, pero en realidad se dieron varias coincidencias como diría el santo Padre a su regreso: El 25 aniversario de la institución del Consejo de los Episcopados de América Latina (CELAM), la solemne consagración de la basílica del primer santuario mariano de Brasil en Aparecida y el Congreso Eucarístico Nacional en Fortaleza.
Un viaje diferente que el primero a México, pero este tampoco era fácil. Una Iglesia dividida, alrededores urbanos poblados de favelas y una enorme brecha entre ricos y pobres.

El 4 de julio el Santo Padre se detuvo en el Santuario Nacional de Aparecida, en una “peregrinación al corazón del pueblo, donde la Madre de la Divina Revelación (María Aparecida) presenta incesantemente al pueblo su Hijo en el Evangelio y en la Eucaristía”.
Allí expresaba que “cuando se preparaba espiritualmente para su peregrinación a Aparecida había leído con “religiosa atención, , la sencilla y encantadora historia de la imagen que aquí veneramos”. Había leído acerca de la “inútil tarea de los tres pescadores que no encontraban peces en las aguas de Paraíba, en aquel lejano 1717, del inesperado encuentro del cuerpo y, después, de la cabeza de la pequeña imagen de cerámica ennegrecida por el lodo y la pesca abundante que siguió al hallazgo. Y el culto iniciado a Nuestra Señora de la Concepción la imagen de aquella estatua trigueña, cariñosamente llamada "la Aparecida".
“Del primitivo y tosco oratorio —el "altar de palos" de los viejos documentos— a la capilla que lo sustituyó y a los diversos sucesivos aditamentos, hasta la basílica antigua construida en 1908, los templos materiales aquí levantados son siempre obra y símbolo de la fe del pueblo brasileño y de su amor para con la Santísima Virgen.”
Con el correr del tiempo comenzaron a llegar peregrinos de todas las clases sociales de distintas regiones del país.
“¿Qué buscaban los antiguos romeros? ¿Qué buscan los peregrinos de hoy?” Se preguntaba el Santo Padre: “Lo mismo que buscaban en el día, más o menos remoto, del bautismo: la fe y los medios para alimentarla. Buscan los sacramentos de la Iglesia., sobre todo la reconciliación con Dios y el alimento eucarístico. Y vuelven fortalecidos y agradecidos a la Señora, Madre de Dios y Madre nuestra.”
Nuestra Señora de la Concepción Aparecida fue solemnemente coronada en 1904 y declarada Patrona principal de Brasil en 1930. En 1967 el Santo Padre Pablo VI le concediò al Santuario la Rosa de Oro, “queriendo con tal gesto honrar a la Virgen en este lugar sagrado y estimular el culto mariano.”
Hoy el Santuario de Aparecida (el Santuario brasileño mas importante y uno de los mas grandes del mundo) es visitado anualmente por unos 8 millones de peregrinos.