Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

martes, 12 de octubre de 2010

Nuestra Señora de Aparecida


Hoy también es la fiesta litúrgica de Nuestra Señora de Aparecida.
En su segundo viaje pastoral a Latinoamérica Juan Pablo II (el primero fue México en 1979), venia por primera vez a Brasil en una visita que duraría entre el 30 de junio y el 12 de julio de 1980. Había un motivo principal que era la inauguración del Congreso Eucarístico en Fortaleza, pero en realidad se dieron varias coincidencias como diría el santo Padre a su regreso: El 25 aniversario de la institución del Consejo de los Episcopados de América Latina (CELAM), la solemne consagración de la basílica del primer santuario mariano de Brasil en Aparecida y el Congreso Eucarístico Nacional en Fortaleza.
Un viaje diferente que el primero a México, pero este tampoco era fácil. Una Iglesia dividida, alrededores urbanos poblados de favelas y una enorme brecha entre ricos y pobres.

El 4 de julio el Santo Padre se detuvo en el Santuario Nacional de Aparecida, en una “peregrinación al corazón del pueblo, donde la Madre de la Divina Revelación (María Aparecida) presenta incesantemente al pueblo su Hijo en el Evangelio y en la Eucaristía”.
Allí expresaba que “cuando se preparaba espiritualmente para su peregrinación a Aparecida había leído con “religiosa atención, , la sencilla y encantadora historia de la imagen que aquí veneramos”. Había leído acerca de la “inútil tarea de los tres pescadores que no encontraban peces en las aguas de Paraíba, en aquel lejano 1717, del inesperado encuentro del cuerpo y, después, de la cabeza de la pequeña imagen de cerámica ennegrecida por el lodo y la pesca abundante que siguió al hallazgo. Y el culto iniciado a Nuestra Señora de la Concepción la imagen de aquella estatua trigueña, cariñosamente llamada "la Aparecida".
“Del primitivo y tosco oratorio —el "altar de palos" de los viejos documentos— a la capilla que lo sustituyó y a los diversos sucesivos aditamentos, hasta la basílica antigua construida en 1908, los templos materiales aquí levantados son siempre obra y símbolo de la fe del pueblo brasileño y de su amor para con la Santísima Virgen.”
Con el correr del tiempo comenzaron a llegar peregrinos de todas las clases sociales de distintas regiones del país.
“¿Qué buscaban los antiguos romeros? ¿Qué buscan los peregrinos de hoy?” Se preguntaba el Santo Padre: “Lo mismo que buscaban en el día, más o menos remoto, del bautismo: la fe y los medios para alimentarla. Buscan los sacramentos de la Iglesia., sobre todo la reconciliación con Dios y el alimento eucarístico. Y vuelven fortalecidos y agradecidos a la Señora, Madre de Dios y Madre nuestra.”
Nuestra Señora de la Concepción Aparecida fue solemnemente coronada en 1904 y declarada Patrona principal de Brasil en 1930. En 1967 el Santo Padre Pablo VI le concediò al Santuario la Rosa de Oro, “queriendo con tal gesto honrar a la Virgen en este lugar sagrado y estimular el culto mariano.”
Hoy el Santuario de Aparecida (el Santuario brasileño mas importante y uno de los mas grandes del mundo) es visitado anualmente por unos 8 millones de peregrinos.

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