Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 16 de octubre de 2020

PLEGARIA A LA VIRGEN MARÍA de San Juan Pablo II para el III Congreso Mariano Argentino

 


¡Santa María, Virgen y Madre!

El Señor te ha bendecido

más que a todas las mujeres de la tierra:

nuestro pueblo, lleno de alegría, celebra tu gloría.

Tú has concebido primero en tu corazón, por medio de la fe

y luego en tu seno virginal, al Hijo del Altísimo

y lo has dado a luz por obra del Espíritu Santo,

convirtiéndote en Madre de Dios.

Tú, al pie de la cruz de tu Hijo,

mientras el dolor traspasaba tu alma,

mostrando tu esperanza inquebrantable,

has cooperado en nuestra restauración en la gracia,

y eres Madre nuestra.

Tú, que nos has dado ejemplo en tu hogar de Nazaret,

haz que en el santuario de nuestras familias

sea siempre bendecida y respetada la vida concebida

y que reine en ellas la concordia y el amor cristiano.

Tú, que eres signo de esperanza y consuelo para todos,

ayúdanos a renovar espiritualmente nuestro país,

amando y respetando a nuestros hermanos,

haciéndonos promotores de verdad, de justicia, de libertad y de paz.

Tú, a quien todas las generaciones llaman bienaventurada,

concede a todos los hombres caminar juntos,

sin desfallecer y superando obstáculos,

hasta encontrarnos unidos en la casa del Padre.

Santa María, Virgen y Madre,

recibe la alabanza y el agradecimiento

de este pueblo argentino que a lo largo de su historia

ha experimentado eficazmente tu valiosa intercesión.

Amén.

Vaticano, 1 de enero de 1980.

Plegaria a la Virgen María en vista del Congreso Mariano nacional argentino (1 de enero de 1980) 

 (Tercer  Congreso  Mariano Nacional “A Cristo por María” realizado en la segunda semana de octubre de 1980 en la ciudad de Mendoza).


miércoles, 18 de julio de 2012

Plegaria de Juan Pablo II por la Nueva Evangelización de América Latina - Evangelización, nueva evangelización y colegialidad a partir del Concilio Vaticano II Juan Pablo II (6)


(Zurbarán : Inmaculada Concepción)



María Santísima, Madre de nuestra América, 
por la predicación del Evangelio
nuestros pueblos conocen que son hermanos
y que Tú eres la Inmaculada y llena de gracia.

Con certeza filial sabemos
que en tu oído está el anuncio del ángel,
en tus labios, el cántico de alabanza,
en tus brazos, Dios hecho Niño,
en tu corazón, la cruz del Gólgota,
en tu frente, la luz y fuego del Espíritu Santo,
y bajo tus pies, la serpiente derrotada.

Madre nuestra Santísima,
en esta hora de Nueva Evangelización,
ruega por nosotros al Redentor del hombre;
que Él nos rescate del pecado
y de cuanto nos esclaviza;
que nos una con el vínculo de la fidelidad
a la Iglesia y a los Pastores que la guían.

Muestra tu amor de Madre a los pobres,
a los que sufren y a cuantos buscan el reino de tu Hijo.
Alienta nuestros esfuerzos por construir
el continente de la esperanza solidaria,
en la verdad, la justicia y el amor.

Agradecemos profundamente el don de la fe
y glorificamos contigo al Padre de las misericordias,
por tu Hijo Jesús, en el Espíritu Santo.
Amén.
(Beato Juan Pablo II en el Estadio de Santo Domingo 12 de octubre de 1984)

lunes, 14 de noviembre de 2011

Plegaria del Beato Juan Pablo II por la nueva evangelización de América Latina



María Santísima, Madre de nuestra América,

por la predicación del Evangelio

nuestros pueblos conocen que son hermanos

y que Tú eres la Inmaculada y llena de gracia.

Con certeza filial sabemos

que en tu oído está el anuncio del ángel,

en tus labios, el cántico de alabanza,

en tus brazos, Dios hecho Niño,

en tu corazón, la cruz del Gólgota,

en tu frente, la luz y fuego del Espíritu Santo,

y bajo tus pies, la serpiente derrotada.


Madre nuestra Santísima,

en esta hora de Nueva Evangelización,

ruega por nosotros al Redentor del hombre;

que Él nos rescate del pecado

y de cuanto nos esclaviza;

que nos una con el vínculo de la fidelidad

a la Iglesia y a los Pastores que la guían.


Muestra tu amor de Madre a los pobres,

a los que sufren y a cuantos buscan el reino de tu Hijo.

Alienta nuestros esfuerzos por construir

el continente de la esperanza solidaria,

en la verdad, la justicia y el amor.


Agradecemos profundamente el don de la fe

y glorificamos contigo al Padre de las misericordias,

por tu Hijo Jesús, en el Espíritu Santo.
Amén.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Plegaria de Juan Pablo II a Nuestra Señora de Aparecida


Señora Aparecida, un hijo vuestro
que os pertenece sin reserva —totus tuus!—
llamado por misterioso designio de la Providenciaa
ser Vicario de Vuestro Hijo en la tierra,
quiere dirigirse a Vos, en este momento.
El recuerda, con emoción, por el color moreno
de esa vuestra imagen, otra representación vuestra,
¡la Virgen Negra de Jasna Góra!
Madre de Dios y nuestra,
proteged a la Iglesia, al Papa, a los obispos, a los sacerdotes
y a todo el pueblo fiel; ¡acoged bajo vuestro manto protector
a los religiosos, religiosas, a las familias,
a los niños, a los jóvenes y a sus educadores!
Salud de los enfermos y Consoladora de los afligidos,
sed consuelo de los que sufren en el cuerpo o en el alma;
sed luz de los que buscan a Cristo,
Redentor del hombre; todos los hombres
mostradles que sois la Madre de nuestra confianza.
Reina de la paz y Espejo de justicia,
¡alcanzad para el mundo la paz,
haced que Brasil tenga paz duradera,
que los hombres convivan siempre como hermanos,
como hijos de Dios!
Nuestra Señora Aparecida
bendecid este vuestro santuario y a quienes en él trabajen,
bendecid a este pueblo que aquí reza y canta,
bendecid a todo vuestros hijos,
bendecid a Brasil.
Amén.