Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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sábado, 6 de diciembre de 2025

"Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo" (Lc 1, 28).

 


El próxmo lunes 8 de diciembre celebramos la solemnidad de la Inmaculada, "comienzo e imagen de la Iglesia, esposa de Cristo, llena de juventud y de limpia hermosura" (Prefacio), y precede siempre al pueblo de Dios en la peregrinación de la fe hacia el reino de los cielos (cf. Lumen gentium, 58; Redemptoris Mater, 2).


En su homilía del 8 de diciembre de 2004 con ocasión del 150 aniversario e la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepcion el Papa Juan Pablo II expresaba : “La Inmaculada Concepción de la Madre del Redentor es obra sublime de la santísima Trinidad! Pío IX, en la bula Ineffabilis Deus, recuerda que el Omnipotente estableció "con el mismo decreto el origen de María y la encarnación de la divina Sabiduría" (Pii IX Pontificis Maximi Acta, Pars prima, p. 559). El "sí" de la Virgen al anuncio del ángel se sitúa en lo concreto de nuestra condición terrena, como humilde obsequio a la voluntad divina de salvar a la humanidad, no de la historia, sino en la historia. En efecto, preservada inmune de toda mancha de pecado original, la "nueva Eva" se benefició de modo singular de la obra de Cristo como perfectísimo Mediador y Redentor. Ella, la primera redimida por su Hijo, partícipa en plenitud de su santidad, ya es lo que toda la Iglesia desea y espera ser. Es el icono escatológico de la Iglesia. En la concepción inmaculada de María la Iglesia ve proyectarse, anticipada en su miembro más noble, la gracia salvadora de la Pascua. En el acontecimiento de la Encarnación encuentra indisolublemente unidos al Hijo y a la Madre: "Al que es su Señor y su Cabeza y a la que, pronunciando el primer "fiat" de la nueva alianza, prefigura su condición de esposa y madre" (Redemptoris Mater, 1).”


Al comienzo mismo de su pontificado, en el Ángelus del 8 de diciembre de 1978, Juan Pablo II recordaba las palabras del Papa Pio IX proclamando aquella Bula:
"Con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y con la Nuestra, declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que afirma que la Santísima Virgen María, desde el primer instante de su concepción, por gracia singular y por privilegio que le concedió el Dios Omnipotente, en previsión de los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, fue preservada inmune de toda mancha de pecado original, es verdad revelada por Dios y por esto debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles" (Bula Inefiabilis Deus).”


Con la definición del dogma de la Concepcion Inmaculada de la Virgen Maria culminaba “un largo proceso de reflexión eclesial, bajo el impulso del Espíritu Santo, sobre la figura de la Virgen María, que permitió conocer, de modo más profundo, las inmensas riquezas con las que fue adornada para que pudiera ser digna Madre del Hijo eterno de Dios”

 

Cuatro años después que Pio IX proclamara la doctrina de la Iglesia sobre la Inmaculada Concepción la Virgen Maria eligió a una humilde jovencita que “respiraba inocencia, sencillez, bondad" y que vio a la Virgen 18 veces en la Gruta de Massabielle, para confirmarle algo que la Iglesia sabia pero la jovencita en ese momento no comprendía “Yo soy la Inmaculada Concepcion” le dijo. En realidad la Virgen ya la había elegido casi coincidentemente con esa proclamación pues a partir de 1854 varios acontecimientos vienen a trastornar la vida de la familia de Bernardita.

 Invito visitar: Catequesis de Juan Pablo II - La Inmaculada Concepción de la Virgen María – sitio franciscano

Y mi post Yo soy la Inmaculada Concepcion

 

 


viernes, 10 de febrero de 2023

El Mensaje de Lourdes

 


“Se llama "Mensaje de Lourdes" a los gestos y palabras que intercambiaron la Virgen y Bernardita, en la Gruta de Massabielle, durante las 18 Apariciones, del 11 de febrero al 16 de julio de 1858. Para captar y comprender el "Mensaje de Lourdes", conviene conocer el contexto de las Apariciones.” leemos en el sitio oficial del Santuario de Lourdes:

“El hecho de que María se apareciera en una gruta sucia y obscura, en un cubil de cerdos, en ese lugar llamado Massabielle, la peña vieja, es para decirnos que Dios viene a encontrarse con nosotros allí donde estamos, en medio de nuestras miserias, de nuestras causas perdidas. 

La Gruta no es solamente el lugar geográfico de los acontecimientos; es también un lugar donde Dios hace signos para manifestarnos su amor. Es un lugar donde Dios quiere transmitirnos un mensaje, que no es otro que el del Evangelio. El centro del Mensaje de Lourdes es que Dios viene para decirnos que nos ama. Dios nos ama tal como somos, con nuestros éxitos y también con nuestras debilidades, nuestras heridas y nuestros fracasos.”

En la tercera Aparición, el 18 de febrero, la Virgen habla por primera vez. A Bernardita que le tiende una hoja de papel y un lápiz para que escriba su nombre, la "Señora" replica: "lo que tengo que decirle, no es necesario escribirlo". Es una frase extraordinaria. Significa que Maria quiere entablar con Bernardita una relación del orden del amor, que se sitúa en el corazón. El corazón, en la Biblia, significa el centro de la personalidad, de lo que hay de más profundo en la persona. Bernardita abre su corazón a este mensaje de amor.

La segunda frase de la Virgen fue: ¿"Quiere usted hacerme el favor de venir aquí durante quince días?" Bernardita queda desconcertada Fue la primera vez que alguien me trató de usted, dirá luego. Y explicará esta expresión añadiendo: "Me miraba como una persona mira a otra persona". El hombre, creado a la imagen y a la semejanza de Dios, es una persona. Bernardita, sintiéndose así respetada y amada, experimenta el hecho de ser ella misma una persona. Todos somos dignos a los ojos de Dios; porque Dios ama a cada uno”



Mensaje sencillo, lleno de amor que nos invita a ser conscientes que Dios nos ama, comprender el amor de Maria, a confiarles nuestras alegrías y tristezas, logros y fracasos, abrir nuestro corazón a los demás, anunciar sin cansancio el Evangelio….

 

 

viernes, 11 de febrero de 2022

Benedicto XVI : La “simple muchacha” y el lugar sagrado de Lourdes

 




En su mensaje en el Santuario de Lourdes el Santo Padre Benedicto XVI engarzó magistralmente el misterio de la Cruz con Maria; la sencillez de la “simple muchacha” Bernardita con el lugar sagrado de Lourdes; y nuestras súplicas a la Señora. La Cruz y Maria

 

“…en la primera aparición a Bernadette, María comienza su encuentro con la señal de la Cruz… una iniciación a los misterios de la fe. La señal de la Cruz ….de alguna forma el compendio de nuestra fe. En el mundo, hay un amor más fuerte que la muerte…un amor más fuerte que el mal que nos amenaza. Este misterio de la universalidad del amor de Dios por los hombres, es el que María reveló aquí, en Lourdes…Al levantar los ojos hacia el Crucificado, adoramos a Aquel que vino para quitar el pecado del mundo y darnos la vida eterna. La Iglesia nos invita a levantar con orgullo la Cruz gloriosa para que el mundo vea hasta dónde ha llegado el amor del Crucificado por los hombres. Nos invita a dar gracias a Dios porque de un árbol portador de muerte, ha surgido de nuevo la vida. Sobre este árbol, Jesús nos revela su majestad soberana, nos revela que Él es el exaltado en la gloria. Sí, “venid a adorarlo”. Para acoger en nuestras vidas la Cruz gloriosa, la celebración del jubileo de las apariciones de Nuestra Señora en Lourdes nos ha permitido entrar en una senda de fe y conversión… Al acoger a su Hijo, que Ella nos muestra, nos sumergimos en una fuente viva en la que la fe puede encontrar un renovado vigor, en la que la Iglesia puede fortalecerse para proclamar cada vez con más audacia el misterio de Cristo. Jesús, nacido de María, es el Hijo de Dios, el único Salvador de todos los hombres, vivo y operante en su Iglesia y en el mundo” 

 

Esa “simple muchacha” llamada Bernardita

El recorrido jubilar tras las huellas de Bernadette recuerda lo esencial del mensaje de Lourdes…. Bernadette era la primogénita de una familia muy pobre, sin sabiduría ni poder, de salud frágil. María la eligió para transmitir su mensaje de conversión, de oración y penitencia, en total sintonía con la palabra de Jesús: "Porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla"… una auténtica catequesis la que también a nosotros se nos propone, bajo la mirada de María”.

 

El lugar sagrado de Lourdes

La vocación primera del santuario de Lourdes es ser un lugar de encuentro con Dios en la oración, y un lugar de servicio fraterno, especialmente por la acogida a los enfermos, a los pobres y a todos los que sufren…. María sale a nuestro encuentro como Madre…. Mediante la luz que brota de su rostro, se trasparenta la misericordia de Dios... María nos recuerda aquí que la oración, intensa y humilde, confiada y perseverante debe tener un puesto central en nuestra vida cristiana. La oración es indispensable para acoger la fuerza de Cristo. “Quien reza no desperdicia su tiempo, aunque todo haga pensar en una situación de emergencia y parezca impulsar sólo a la acción” (Deus caritas est, n. 36)..Lourdes es un lugar de luz, porque es lugar de comunión, esperanza y conversión”.

 

Nuestras súplicas

las intenciones que presentamos subrayan nuestra profunda comunión con todos los que sufren. Pensamos en las víctimas inocentes que padecen la violencia, la guerra, el terrorismo, la penuria, o que sufren las consecuencias de la injusticia, de las plagas, de las calamidades, del odio y de la opresión, de la violación de su dignidad humana y de sus derechos fundamentales, de su libertad de actuar y de pensar. Pensamos también en quienes tienen problemas familiares o en quienes sufren por el desempleo, la enfermedad, la discapacidad, la soledad o por su situación de inmigrantes. No quiero olvidar a los que sufren a causa del nombre de Cristo y que mueren por Él”.

 

Viaje apostólico a Francia con ocasión del 150° aniversario de las apariciones de Lourdes (12-15 de septiembre de 2008

 

 

viernes, 15 de noviembre de 2013

“Bernardette no nos engaño” de Vittorio Messori en español

Finalmente tenemos en versión española el libro de este gran escritor y periodista, sobre Bernardette, libro que fue publicado en idioma original italiano ya en el 2012. 

Ayer jueves 14 de noviembre Vittorio Messori,  bienconocido en este blog, presentaba en la Parroquia de Maria Virgen Madre de Madrid,  la versión al español titulada Bernadette no nos engañó. Una investigación histórica sobre la verdad de Lourdes, publicado por LibrosLibres. 

Comenta Juan Luis Vazques en Libertad en Religion  que Messori en su libro dice que «Lourdes no es Blancanieves», que no es una mera devoción piadosa.
-Aun siendo un devoto de Lourdes, mi profesión de historiador me ha llevado a hacer un estudio histórico. He examinado todos los documentos sobre Lourdes, para responder a todas las objeciones que se han hecho a estas apariciones: que si todo lo organizaron los padres, o los curas, que si Bernadette era una niña fantasiosa que quería salir del anonimato y de la pobreza, que si todo fue un engaño del diablo... Mi libro es un estudio histórico que responde a estas objeciones, y he llegado a la conclusión de que Bernadette no nos ha engañado, ni se ha engañado a sí misma. Llego a la conclusión de que Lourdes es verdad.

Mas adelante citando palabras del mismo Messori Vazques revela la relación de Messori con Maria y brevemente cita al Papa Benedicto XVI con quien mantenía una fluida relación.

A la pregunta de ¿Quién es María para usted? Messori responde: 
-Tengo la relación que tiene cualquier católico, la de un hijo con su Madre, una Madre a quien acogerme, sobre todo en momentos de necesidad. Yo soy amigo de Benedicto XVI, quien, cuando era cardenal, me confesó que, para él, la devoción mariana había sido progresiva a lo largo de su vida, pues de joven dudaba si se estaba exagerando con esta devoción. Con los años, ha ido descubriendo la importancia de la Madre de Jesús, y que Ella es una garantía de la verdad de su Hijo. Me explicaba que los cuatro dogmas sobre María, en realidad, son dogmas sobre Jesús. Este ir poco a poco ha sido también mi camino, ¡y ya llevo escritos cuatro libros sobre María! Ratzinger me ha enseñado que, tal como sea tu fe en María, así de sólida y segura será tu fe en Cristo. María no es un accesorio; la presencia de María es esencial para creer en Cristo.



Recordamos las profundas palabras de aquella emotiva visita del Beato Juan Pablo II (la última)  a Lourdes. 
ya “enfermo entre los enfermos”  afirmaba: “ Al aparecerse a Bernardita en la gruta de Massabielle, la Virgen María entabló un diálogo entre el cielo y la tierra, que se ha prolongado a lo largo del tiempo y que dura aún. María pidió a la joven que se viniera aquí en procesión, como para significar que este diálogo no podía limitarse a las palabras, sino que debía traducirse en un caminar con ella en la peregrinación de la fe, la esperanza y el amor.”


miércoles, 27 de marzo de 2013

Vittorio Messori sobre Bernardette de Lourdes



El 11 de febrero pasado,  cuando se cumplían 155 años de la primera aparición en Lourdes, el 11 de febrero de 1858,  nos sacudió la noticia de la renuncia del Santo Padre Benedicto XVI. A partir de entonces los posts del blog fueron dedicados a esta renuncia, a los días posteriores, al conclave y a la elección del nuevo Papa Francisco. Hoy después de este “intermezzo” como lo llame en mi post anterior retomo la trayectoria natural del blog. Un poco tardíamente dedico este post a Vittorio Messori que el 21 de enero pasado presentó su libro Bernardette no nos engaño, libro que fue anunciado como “extraordinario, fruto de treinta años de estudio, investigación y todo tipo de análisis para responder a una sola y decisiva pregunta: Bernardette es creíble?”

Transcribo parte de la entrevista concedida por el autor a Famiglia Cristiana  (y que podemos leer completa en castellano en Moral y Luces)

¿Por qué indagar hoy sobre lo sucedido en Lourdes?

Porque en esta delicada situación histórica muchas de nuestras iglesias están casi desiertas, mientras que delante de aquella gruta desfilan, rezan, lloran y se convierten entre cinco y seis millones de peregrinos al año. ¿Son acaso todos víctimas de un terrible engaño?

¿Qué respuesta se ha dado a sí mismo?

Que lo que ha sucedido en Lourdes es verdad. Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, la Virgen María se ha aparecido dieciocho veces a una niña de 1.40 de estatura asmática, analfabeta, que no había estudiado el catecismo ni hecho la Primera Comunión, cuyo padre había terminado en la cárcel y cuya madre tenía fama de borrachina. Bernadette Soubirous era hija del pueblo normal, no de la presuntuosa burgesía o de la noble aristocracia francesa.

Los cristianos no están obligados a creer en las apariciones marianas…

Es verdad. Nuestra fe se basa en las apariciones del Resucitado a los apóstoles, contadas por los grandes cronistas que son los evangelistas. Las apariciones son una ayuda, un don gratuito. Somos libres de aceptarlo o no hacerlo. María hace su trabajo de madre.

En la cruz, Jesús fue explícito: «Hijo, he ahí a tu madre; madre, he ahí a tu hijo». Nos ha confiado a ella, y ella no nos abandona. No es casualidad que las apariciones aprobadas por la Iglesia tengan lugar siempre en momentos históricos precisos en los que están en riesgo la fe y la Iglesia. Lourdes, en 1858, asiste a la difusión de las teorías de Charles Darwin, de Karl Marx, de Renan. Fátima, en 1917, precede (y anuncia) la Revolución de Octubre, es decir, el advenimiento del comunismo.

Banneux, en 1933, es coetáneo al ascenso al poder de Adolf Hitler. Más cercano a nosotros, en Kibeho, Ruanda, la Virgen se ha aparecido entre 1981 y 1989, en la víspera de las matanzas de 1994. Existe una especie de calendario mariano que acompaña a la historia y conduce a Cristo. Comenzamos de nuevo con el problema de los problemas. El mundo ha perdido la fe o, cuando la tiene, es débil o escasa.

¿Qué remedios sugiere?

Proponer el Evangelio, con convicción y al mismo tiempo con calma y rigor. Sin desanimarse si el mundo lo rechaza sin conocerlo. Es tiempo de volver a presentar las razones para creer. Por tanto, sostengo que es el momento de redescubrir la apologética.”

Invito visitar mis post etiquetados Lourdes  y pienso en las apariciones en Medjugorje....

viernes, 12 de febrero de 2010

Las apariciones de María en Lourdes (I)


“El 11 de febrero de 1858, hacía frío en el "calabozo", la pieza donde había encontrado refugio la familia Soubirous con sus nueve niños: Bernardita iba con algunas amigas a buscar leña seca a la gruta de Massabielle, en las orillas del río Gave. De repente vio en el hueco de la roca a una señora bellísima. De estatura media y aspecto muy joven, el óvalo de su rostro era de una gracia celestial y sus ojos azules de una dulzura que harían derretirse el corazón de cualquiera. Sus labios respiraban bondad y mansedumbre divinas Presa de un estremecimiento sobrenatural y llena de alegría, Bernardita no se atreve a acercarse, con la Señora reza el rosario y luego ella desaparece. Cuando sale del éxtasis, presionada por sus compañeras deja escapar el secreto que hubiese querido guardar sólo para ella. La madre de Bernardita se enteró y creyendo que era una ilusión de su hija le prohíbe volver a la roca de Massabielle. Pero el domingo siguiente Bernardita se deja llevar por sus amigas y va con ellas a la gruta. Al llegar la niña exclama: ¡"Ahí está!, se le acerca y le lanza un poco de agua bendita diciéndole "si usted viene de parte de Dios, quédese si no váyase: La Señora se puso a reír, cuenta Bernardita, "y cuanto más agua bendita le echaba, más sonreía".
Dom Antoine Marie osb, Abad de Claraval


(seguir leyendo en Marie de Nazareth)

lunes, 9 de marzo de 2009

La canción de Bernardette (2da parte del prefacio al libro)


(continuación de 1 – prefacio al libro escrito por el autor mismo)

Fueron momentos, repito, de miedo muy intenso. Pero también de significativa importancia para mí, porque llegue a conocer la maravillosa historia de la niña Bernardette Soubirous y los asombrosos hechos que se referían a las curaciones en Lourdes. Un día en medio de mi angustia hice una promesa. Prometí que si lograba huir de aquella situación desesperante y llegaba a las costas seguras de América, dejaría de lado todo otro compromiso, y cantaría, lo mejor que pudiese un canto a Bernardette.
El libro es el cumplimiento de mi promesa. En nuestros tiempos un poema épico solo puede aspirar al género de la novela. La canción de Bernardette es una novela pero no es una obra de ficción. Al leer los hechos aquí descriptos, el lector escéptico se preguntara con mayor razón que cuando se refiere a narraciones épicas históricas: “Que hay de verdad?” “Que ha sido inventado?” Mi respuesta es la siguiente: todos los hechos importantes que constituyen el corazón de esta obra tuvieron lugar en el mundo real. Considerando que la fecha es bastante cercana - 80 años (1) la historia misma arroja luz sobre los hechos y es confirmada por amigos y enemigos y observadores objetivos a través de testimonios fehacientes. Mi historia no ha cambiado en nada esta parte de la verdad.
Me he permitido, en cambio, cierta libertad creativa solo en aquellas partes donde lo escrito, como obra de arte, exigía ciertos compendios cronológicos o donde hacía falta encender una chispa de la sustancia misma.
Me he permitido cantar el canto a Bernardette, aunque no soy católico sino judío, y he extraído coraje para esta empresa de una promesa inconciente mucho mas antigua que la mía. Ya cuando escribí mis primeros versos prometí que siempre y en todas partes en todo lo que escribiese recordaría y ensalzaría el misterio divino y la sacralidad del hombre – sin tener en cuenta aquel periodo pasado de desprecios, odios e indiferencia en cuanto a los valores ulteriores de la mortalidad de nuestro ser
”.
Franz Werfel
Los Angeles, Mayo 1941

(1) escrito en 1941.

(traducido de Ignatius Insight - tengo el libro en esloveno y sé que lo tengo en español, pero no lo puedo encontrar ;)

martes, 24 de febrero de 2009

La Canción de Bernardettte

La Canción de Bernardettte narra la historia de las milagrosas visiones de santa Bernardita Soubirous en Lourdes, Francia en 1858 contada por Franz Werfel (1890-1945) poeta, escritor y novelista judío de origen checo convertido en refugiado durante la guerra, que debió escapar para salvar su vida. Werfel escribió esta historia en cumplimiento de la promesa que hiciera en Lourdes. El prefacio al libro escrito por él mismo es un manifiesto de agradecimiento y entereza.

1ra parte (que transcribo traducida de Ignatius Insight):
Los últimos días de junio de 1940, huyendo de nuestros enemigos mortales después de la caída de Francia, llegamos a la ciudad de Lourdes. Ambos, mi esposa y yo, confiábamos escapar a tiempo para cruzar la frontera española hacia Portugal. Pero como todos los cónsules unánimemente rechazaban otorgar las visas que necesitabamos, no quedaba otra alternativa que regresar, con gran dificultad, hacia el interior de Francia la misma noche que las tropas nacionales socialistas ocupaban la ciudad fronteriza de Hendaya. Los departamentos de los Pirineos se habían convertido en un pandemonio – un verdadero caos. Los millones de esta extraña migración de gentes deambulaban por las calles obstruyendo ciudades y pueblos: franceses, belgas, holandeses, polacos, checos, austriacos, exilados alemanes y mezclados entre ellos soldados de los ejércitos derrotados. La escasa comida solo alcazaba para mitigar los ataques extremos de hambre. No había manera de encontrar un techo. Cualquiera que conseguía una silla tapizada para el descanso nocturno era objeto de envidia. Eran interminables las filas de autos de fugitivos cargados hasta el extremo con vajilla, colchones y camas: no había donde conseguir gasolina. Una familia radicada en Pau nos dijo que Lourdes era el lugar donde quizás con algo de suerte aún podríamos encontrar techo. Como la famosa ciudad distaba tan solo 30 kms de allì se nos aconsejo ir a golpear a sus puertas, consejo que seguimos y finalmente logramos alojarnos.
Fue de esta manera que la Providencia me trajo a Lourdes, la ciudad de la historia milagrosa de la cual hasta entonces yo solamente tenia una vaga idea. Nos escondimos durante varias semanas en la ciudad pirenaica. Eran tiempos de grandes temores. La radio británica anuncio que yo había sido asesinado por las fuerzas socialistas nacionales. Y yo no tenia dudas que esa hubiese sido mi suerte de haber caído en manos enemigas. Un artículo del Armisticio estipulaba que ciertos civiles debían ser entregados a los socialistas nacionales. Quienes serian estos civiles sino quienes habían luchado contra esa peste de los tiempos modernos a partir de sus modestos comienzos. En los ojos de mis amigos leía la misma convicción aunque sus palabras tratasen de serenarme. Algunos de los más avezados pretendían saber los nombres de aquellos que serian entregados y el orden mismo debidamente documentado. En semejantes momentos los límites entre acción y rumor se superponen. Los informes mas aceptados predecían una y otra vez la ocupación de los Pirineos al dia siguiente. Cada mañana al despertarme la msma sensación: ignoraba si siguia siendo un hombre libre o un prisionero condenado a muerte
.
(cont. 2da parte)