Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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sábado, 6 de diciembre de 2025

"Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo" (Lc 1, 28).

 


El próxmo lunes 8 de diciembre celebramos la solemnidad de la Inmaculada, "comienzo e imagen de la Iglesia, esposa de Cristo, llena de juventud y de limpia hermosura" (Prefacio), y precede siempre al pueblo de Dios en la peregrinación de la fe hacia el reino de los cielos (cf. Lumen gentium, 58; Redemptoris Mater, 2).


En su homilía del 8 de diciembre de 2004 con ocasión del 150 aniversario e la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepcion el Papa Juan Pablo II expresaba : “La Inmaculada Concepción de la Madre del Redentor es obra sublime de la santísima Trinidad! Pío IX, en la bula Ineffabilis Deus, recuerda que el Omnipotente estableció "con el mismo decreto el origen de María y la encarnación de la divina Sabiduría" (Pii IX Pontificis Maximi Acta, Pars prima, p. 559). El "sí" de la Virgen al anuncio del ángel se sitúa en lo concreto de nuestra condición terrena, como humilde obsequio a la voluntad divina de salvar a la humanidad, no de la historia, sino en la historia. En efecto, preservada inmune de toda mancha de pecado original, la "nueva Eva" se benefició de modo singular de la obra de Cristo como perfectísimo Mediador y Redentor. Ella, la primera redimida por su Hijo, partícipa en plenitud de su santidad, ya es lo que toda la Iglesia desea y espera ser. Es el icono escatológico de la Iglesia. En la concepción inmaculada de María la Iglesia ve proyectarse, anticipada en su miembro más noble, la gracia salvadora de la Pascua. En el acontecimiento de la Encarnación encuentra indisolublemente unidos al Hijo y a la Madre: "Al que es su Señor y su Cabeza y a la que, pronunciando el primer "fiat" de la nueva alianza, prefigura su condición de esposa y madre" (Redemptoris Mater, 1).”


Al comienzo mismo de su pontificado, en el Ángelus del 8 de diciembre de 1978, Juan Pablo II recordaba las palabras del Papa Pio IX proclamando aquella Bula:
"Con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y con la Nuestra, declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que afirma que la Santísima Virgen María, desde el primer instante de su concepción, por gracia singular y por privilegio que le concedió el Dios Omnipotente, en previsión de los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, fue preservada inmune de toda mancha de pecado original, es verdad revelada por Dios y por esto debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles" (Bula Inefiabilis Deus).”


Con la definición del dogma de la Concepcion Inmaculada de la Virgen Maria culminaba “un largo proceso de reflexión eclesial, bajo el impulso del Espíritu Santo, sobre la figura de la Virgen María, que permitió conocer, de modo más profundo, las inmensas riquezas con las que fue adornada para que pudiera ser digna Madre del Hijo eterno de Dios”

 

Cuatro años después que Pio IX proclamara la doctrina de la Iglesia sobre la Inmaculada Concepción la Virgen Maria eligió a una humilde jovencita que “respiraba inocencia, sencillez, bondad" y que vio a la Virgen 18 veces en la Gruta de Massabielle, para confirmarle algo que la Iglesia sabia pero la jovencita en ese momento no comprendía “Yo soy la Inmaculada Concepcion” le dijo. En realidad la Virgen ya la había elegido casi coincidentemente con esa proclamación pues a partir de 1854 varios acontecimientos vienen a trastornar la vida de la familia de Bernardita.

 Invito visitar: Catequesis de Juan Pablo II - La Inmaculada Concepción de la Virgen María – sitio franciscano

Y mi post Yo soy la Inmaculada Concepcion

 

 


jueves, 14 de agosto de 2025

San Maximiliano Kolbe: El amor a la Inmaculada centro de su vida espirituial.

 


«Te saludo, llena de gracia, el Señor es contigo» (Lc 1, 28). 

Mientras estas palabras del saludo del Ángel resuenan suavemente en nuestro alma, deseo dirigir la mirada: junto con vosotros, queridos hermanos y hermanas, sobre el misterio de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María con los ojos espirituales de San Maximiliano Kolbe. El dedicó todas las obras de su vida y de su vocación a la Inmaculada. Y por eso en este año, en el que ha sido elevado a la gloria de los Santos: él está mucho más cerca en la Solemnidad de la Inmaculada de quien amo definirse «militante».

El amor a la Inmaculada fue, en efecto, el centro de su vida espiritual, el fecundo principio animador de su actividad apostólica. El modelo sublime de la Inmaculada iluminó y guió su intensa existencia sobre los caminos del mundo e hizo de su muerte heroica en el campo de exterminio de Auschwitz un espléndido testimonio cristiano y sacerdotal. Con la intuición del santo y la finura del teólogo, Maximiliano Kolbe meditó con agudeza extraordinaria el misterio de la Concepción Inmaculada de María a la luz de la Sagrada Escritura, del Magisterio y de la Liturgia de la Iglesia, sacando admirables lecciones de vida. Ha sido para nuestro tiempo profeta y apóstol de una nueva «era mariana», destinada a hacer brillar con fuerte luz en el mundo entero a Cristo y su Evangelio.

Esta misión que él llevó adelante con ardor y dedicación, «lo clasifica —como afirmó Pablo VI en la homilía para su Beatificación— entre los grandes Santos y los espíritus videntes que han comprendido, venerado y cantado el Misterio de María» (lnsegnamenti di Paolo VI, IX, 1971, p. 909). Asimismo, conocedor de la profundidad inagotable del misterio de la Concepción Inmaculada, para la que «las palabras humanas no son capaces de expresar Aquella que ha llegado a ser verdadera Madre de Dios» (Gli escritti di Massimiliano Kolbe, eroe di Oswiecjm e Beato della Chiesa, Vol. 3, Edizione Cittá di Vita, Firenze, 1975, v. III, p. 690), su mayor dolor era que la Inmaculada no fuera suficientemente conocida y amada a imitación de Jesucristo y como nos enseña la tradición de la Iglesia y el ejemplo de los Santos. En efecto, amando a María, nosotros honramos a Dios que la elevó a la dignidad de Madre de su propio Hijo hecho Hombre y nos unimos a Jesucristo que la amó como Madre; no la amaremos nunca como El la amó: «Jesús ha sido el primero en honrarla como su Madre y nosotros debemos imitarle también en esto. No renunciemos nunca a igualarle en el amor con que Jesús la amó» (Ibidem v. 11, p. 351). El amor a María, afirma el P. Maximiliano, es el camino más sencillo y más fácil para santificamos, realizando nuestra vocación cristiana. El amor de que habla no es, en verdad, sentimentalismo superficial, sino que es esfuerzo generoso es donación de toda la persona, como él mismo nos demostró con su vida de fidelidad evangélica hasta su muerte heroica.

(Dela Homilia del Papa Juan Pablo II en la Basilica de Santa Maria la Mayor el 8de diciembre de 1982)

 

San Maximiliano Maria Kolbe

 


Hoy 14 de agosto, recordamos a San Maximiliano Maria Kolbe, significativamente en la vigilia de la Fiesta de la Asunción de la Virgen Maria, aniversario de su muerte, “sacrificio de amor, que dió su vida en el campo de concentración de Auschwitz, ofreciéndose por otro prisionero al que no conocía, un padre de familia!” (Juan Pablo II: ¡Levantaos, Vamos!)

Kolbe, un santo que “como pocos, había sido penetrado por el misterio de la divina elección de María. Su corazón y su pensamiento se concentraron de forma particular en torno al «nuevo comienzo», que fue en la historia de la humanidad –por obra del Redentor– la Inmaculada Concepción de la Madre de su encarnación terrena.

«El significado de Madre –escribía– lo sabemos, pero el de Madre de Dios no lo podemos comprender con la inteligencia, con la mente limitada. Sólo Dios mismo comprende perfectamente qué significa “Inmaculada”... La Inmaculada Concepción está llena de misterios consoladores» (M. Kolbe, Carta del 12 de abril de 1933).

Maximiliano Kolbe penetró en este misterio de forma particularmente profunda, particularmente sintética: no de forma abstracta, sino a través del vivo contexto de Dios-Trinidad, Dios que es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y a través del vivo contexto de los designios salvíficos de Dios para el mundo. Escuchemos de nuevo sus palabras: «Busquemos cada vez más, cada día más, acercarnos a la Inmaculada; de este modo nos acercaremos cada vez más al Sacratísimo Corazón de Jesús, a Dios Padre, a toda la Santísima Trinidad, porque ninguna criatura está tan cercana a Dios como la Inmaculada. Así acercaremos también todos los que nos son cercanos en el corazón a la Inmaculada y al buen Dios» (M. Kolbe, Carta desde Nagasaki, 6 de abril de 1934). (de la homilia de Juan Pablo II en Niepokalanów, la Ciudad de la Inmaculada, complejo fundado por el P. Kolbe en 1927, Niepokalanów ese lugar donde, en continua obediencia al Espíritu de verdad, a ejemplo de la Inmaculada, el hombre se iba formando día a día, de manera que el Santo superase al hombre no sólo en función de la vida y del apostolado, sino también en función de una muerte de mártir «por el hermano»”.

Decia el Papa  Benedicto en su audiencia del 13de agosto de 2008 de Maximiliano María Kolbe. “Aparentemente su existencia se podría considerar una derrota, pero precisamente en su martirio resplandece el fulgor del amor que vence las tinieblas del egoísmo y del odio. A San Maximiliano Kolbe se le atribuyen las siguientes palabras que habría pronunciado en el pleno furor de la persecución nazi: "El odio no es una fuerza creativa: lo es sólo el amor". El generoso ofrecimiento que hizo de sí en cambio de un compañero de prisión, ofrecimiento que culminó con la muerte en el búnker del hambre, el 14 de agosto de 1941, fue una prueba heroica de amor.”

Maximiliano Maria Kolbe fue beatificado por el Santo Padre Paolo VI el 17 de octubre de 1971, en presencia del hombre a quien Kolbe le habia salvado la vida, y del Cardenal Karol Wojtyla.

 


D
efinido por el Papa Pablo VI como un "mártir del amor", Kolbe ofreció su vida a cambio de un padre de familia, Franciszek Gajowniczek, que más tarde recordaría aquellos dramáticos momentos con estas palabras: "Kolbe se salió de la fila, arriesgándose a morir al instante, para pedir al Lagerfhurer que me sustituyera. Era impensable que la propuesta fuera aceptada, de hecho era mucho más probable que el sacerdote se sumara a los diez seleccionados para morir juntos de hambre y sed. ¡Pero no! En contra del reglamento, Kolbe me salvó la vida".

Maximiliano Maria Kolbe fue proclamado santo y mártir el 10 de octubre de 1982 por Juan Pablo II, en presencia del hombre a quien le habia salvado la vida.

San Maximiliano Kolbe, patrono de los radioaficionados




 

 

viernes, 6 de diciembre de 2024

"Yo soy la Inmaculada Concepción".

 


Era el año que se celebraba el 150º Aniversario de la definición solemne del dogma proclamado el 8 de diciembre de 1984 por Pío IX "Ineffabilis Deus"sobre la Inmaculada Concepciòn.


Era la última peregrinación del Siervo de Dios Juan Pablo II a la gruta de Massabielle
Su última celebración de la solemnidad de la Inmaculada entre nosotros y desde Lourdes, en la  homilia de la Santa Misa nos recordaba:
  

Hoy la Iglesia celebra la gloriosa Asunción de María al cielo en cuerpo y alma.

Los dogmas de la Inmaculada Concepción y la Asunción están íntimamente unidos entre sí. Ambos proclaman la gloria de Cristo Redentor y la santidad de María, cuyo destino humano ya desde ahora está perfecta y definitivamente realizado en Dios. "Cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros", nos ha dicho Jesús (Jn 14, 3).

María es la prenda del cumplimiento de la promesa de Cristo. Su Asunción se convierte así, para nosotros, en "signo de esperanza segura y de consuelo" (cf.  Lumen Gentium, 68)

 Y, como siempre, tenia palabras para todos:

“La Virgen Inmaculada nos habla también a nosotros... Escuchémosla. Escuchad ante todo vosotros, jóvenes, que buscáis una respuesta capaz de dar sentido a vuestra vida. Aquí la podéis encontrar. Es una respuesta exigente, pero es la única respuesta que vale. En ella reside el secreto de la alegría verdadera y de la paz.

Desde esta gruta os hago una llamada especial a vosotras, las mujeres. Al aparecerse en la gruta, María encomendó su mensaje a una muchacha, como para subrayar la misión peculiar que corresponde a la mujer en nuestro tiempo, tentado por el materialismo y la secularización: ser en la sociedad de hoy testigo de los valores esenciales que sólo se perciben con los ojos del corazón. A vosotras, las mujeres, corresponde ser centinelas del Invisible.

 A todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, os dirijo un apremiante llamamiento para que hagáis todo cuanto esté a vuestro alcance a fin de que la vida, toda vida, sea respetada desde la concepción hasta su término natural. La vida es un don sagrado, del que nadie puede hacerse dueño.

La Virgen de Lourdes tiene, por último, un mensaje para todos.

Es este: sed mujeres y hombres libres. Pero recordad: la libertad humana es una libertad marcada por el pecado. Ella misma necesita también ser liberada. Cristo es su liberador, pues "para ser libres nos ha liberado" (Ga 5, 1). Defended vuestra libertad. Sabemos que para esto podemos contar con Aquella que, al no haber cedido jamás al pecado, es la única criatura perfectamente libre. A ella os encomiendo.

 

Caminad con María por las sendas de la plena realización de vuestra humanidad.”

viernes, 9 de febrero de 2024

Lourdes, símbolo de esperanza y de gracia

 


Lourdes ha sido el lugar de la última peregrinación del Papa Juan Pablo II fuera de Italia. A su llegada a la gruta de Massabielle, el 14 de agosto de 2004, hizo leer su mensaje al cardenal Etchegaray: iba dirigido a los enfermos.

Estoy con vosotros…Comparto con vosotros un tiempo de la vida marcado por el sufrimiento físico, pero no por esto menos fecundo….siempre he tenido gran confianza en la ofrenda, en la oración y en el sacrifico de los que sufren.

 Se veía que el Papa era un hombre marcado por el sufrimiento. Se alojaba en el “Hospedaje Nuestra Señora”, reservado para las personas enfermas y disminuidas, los voluntarios y los empleados que trabajan allí aun conservan un recuerdo estremecedor.

 Por el coraje que destilaba, por su modo de ser radiante y por el recogimiento que de el emanaba, el Papa inspiraba dignidad a todos aquellos seres enfermos que lo veían, fuese en persona o por televisión.

¿Por qué fue el Papa Juan Pablo II a Lourdes en el año 2004? ¿Volvía considerando que su primera peregrinación había tenido lugar en 1983? El Papa quería destacar, con su peregrinación a Lourdes, el 150 aniversario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción.

La coincidencia entre una declaración solemne del Magisterio de la Iglesia y una revelación privada, evidentemente con algunos años de diferencia, es sin duda un hecho único en la Historia de la Iglesia. Menos de cuatro años después de la magnífica ceremonia del 8 de febrero de 1854, en Roma, en San Pedro, Bernardette Soubirous, de frágil y delicada salud, proveniente de una familia empobrecida, oye a una Señora que en una gruta fétida le dice:  “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Era el 25 de marzo de 1858.

Las revelaciones hechas a Bernardette Soubirous no son objeto de fe, aunque hubiesen sido declaradas autenticas por Mons. Laurence, en 1862. No obstante ello, Pio IX no podía dejar de ver en el hecho de Lourdes la aplicación de la verdad de fe promulgada durante su pontificado, sin duda alguna previa consulta con obispos y teólogos.

 Siguiendo este ejemplo, todos los demás papas manifestaron el mismo afecto por el santuario de Lourdes, siempre mencionado entre los primeros santuarios marianos en los escritos de Roma.

El vínculo entre Lourdes y la Inmaculada Concepción es así evidente. En cuanto a la presencia de los enfermos en Lourdes, esta se remonta al momento mismo de la apariciones: es parte del carisma de Lourdes.

Durante su primera peregrinación a Lourdes, el 15 de agosto de 1983, el Papa Juan Pablo II se había dirigido a los enfermos en un tono fuertemente personal. El les hablaba del sufrimiento como una realidad de mil rostros frente a la cual cada uno reacciona de distinta manera. Había individuado tres distintos estados para asumir el sufrimiento por parte de aquellos que lo experimentan:

- Tomar conciencia con lucidez sin minimizarlo y sin acentuarlo

-  Aceptarlo, amparados en la certeza que le Señor os invita a seguir estando activos de acuerdo a vuestras posibilidades, a pesar de la enfermedad, y si están disminuidos echar mano de todas vuestras aptitudes y talentos, a pesar de vuestra incapacidad.

 Adoptar le gesto más bello  que existe: ofrecerse a si mismos.

Expresándose de esta manera, el Papa Juan Pablo II hablaba basado en su propia experiencia, pues había sufrido largamente a consecuencia del atentado del cual fue víctima el 13 de mayo de 1981. El hombre de 1983 parecía haber recobrado plenamente la salud. En 2004, se había transformado en testigo viviente de aquello que había enseñado hacia 21 años frente a la misma gruta.

El 11 de febrero, fecha de la primera aparición y fiesta de Nuestra  Señora de Lourdes, fue escogida por el Papa Juan Pablo II como el día de  todo aquello que se refiere a la enfermedad y  a la salud. El 11 de febrero de 1984 firmo, entre otros, su carta sobre el sufrimiento salvífico. Al año siguiente, instituía ese mismo día el Consejo Pontificio para la pastoral de la Salud y todos los años el 11 de febrero se celebra la Jornada Mundial del Enfermo, siempre la celebración principal tenga lugar cada año en un continente diferente.

Lourdes, lugar predilecto de los enfermos. Lourdes, lugar predilecto por la fe en la Inmaculada Concepción. ¿Son independientes estas dos características, una de la otra? No, responde el papa Juan Pablo II en el Mensaje escrito para la Jornada mundialdel enfermo el 21 de febrero de 2004, celebrada por segunda vez en Lourdes, por expresa voluntad del Santo Padre.

La Inmaculada Concepción es, por tanto, la autora prometedora del día radiante de Cristo, que con su muerte y  resurrección, restablecerá la plena armonía entre Dios y la humanidad. Si Jesus es el manantial de la vida que vence a la muerte, Maria es la madre cariñosa que sale al paso de las expectativas de sus hijos, obteniendo para ellos la salud el alma y del cuero.

 Este es el mensaje que el Santuario de Lourdes presenta constantemente….

 El efecto de la gracia de la Inmaculada Concepción consiste en la gloria de la Asunción, cuyas curaciones son signos precursores. La herencia que hemos recibido del Papa Juan Pablo II en Lourdes se revela, pues, en su doble naturaleza de enseñanza y de testimonio. Tanto uno como otro forman parte del mensaje de Lourdes.

(Jacques Perrier, fue nombrado obispo coadjutor de Tarbes y Lourdes el 30 de mayo de 1997 y custodio de la Gruta en 2007. En septiembre de 2008 con motivo del 150 aniversario de las apariciones de Lourdes, acogió la visita del Papa Benedicto.)

 

 (publicado en Totus Tuus,  Nr 2 feb 2007, Revista de la Postulación de la Causa de Beatificacion y Canonización de Juan Pablo II)

 

 

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jueves, 7 de diciembre de 2023

La Inmaculada Concepción de la Madre del Redentor

 


Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo" (Lc 1, 28).

 “Contemplamos hoy a la humilde joven de Nazaret, santa e inmaculada ante Dios por el amor (cf. Ef 1, 4), el "amor" que, en su fuente originaria, es Dios mismo, uno y trino.

 ¡La Inmaculada Concepción de la Madre del Redentor es obra sublime de la santísima Trinidad! Pío IX, en la bula Ineffabilis Deus, recuerda que el Omnipotente estableció "con el mismo decreto el origen de María y la encarnación de la divina Sabiduría" (Pii IX Pontificis Maximi Acta, Pars prima, p. 559). 

El "sí" de la Virgen al anuncio del ángel se sitúa en lo concreto de nuestra condición terrena, como humilde obsequio a la voluntad divina de salvar a la humanidad, no de la historia, sino en la historia. En efecto, preservada inmune de toda mancha de pecado original, la "nueva Eva" se benefició de modo singular de la obra de Cristo como perfectísimo Mediador y Redentor. Ella, la primera redimida por su Hijo, partícipe en plenitud de su santidad, ya es lo que toda la Iglesia desea y espera ser. Es el icono escatológico de la Iglesia. 

Por eso la Inmaculada, que es "comienzo e imagen de la Iglesia, esposa de Cristo, llena de juventud y de limpia hermosura" (Prefacio), precede siempre al pueblo de Dios en la peregrinación de la fe hacia el reino de los cielos (cf. Lumen gentium, 58; Redemptoris Mater, 2). 

En la concepción inmaculada de María la Iglesia ve proyectarse, anticipada en su miembro más noble, la gracia salvadora de la Pascua. 

En el acontecimiento de la Encarnación encuentra indisolublemente unidos al Hijo y a la Madre:  "Al que es su Señor y su Cabeza y a la que, pronunciando el primer "fiat" de la nueva alianza, prefigura su condición de esposa y madre" (Redemptoris Mater, 1). 

A ti, Virgen inmaculada, predestinada por Dios sobre toda otra criatura como abogada de gracia y modelo de santidad para su pueblo, te renuevo hoy, de modo especial, la consagración de toda la Iglesia. 

Guía tú a sus hijos en la peregrinación de la fe, haciéndolos cada vez más obedientes y fieles a la palabra de Dios. 

Acompaña tú a todos los cristianos por el camino de la conversión y de la santidad, en la lucha contra el pecado y en la búsqueda de la verdadera belleza, que es siempre huella y reflejo de la Belleza divina. 

Obtén tú, una vez más, paz y salvación para todas las gentes. El Padre eterno, que te escogió para ser la Madre inmaculada del Redentor, renueve también en nuestro tiempo, por medio de ti, las maravillas de su amor misericordioso. Amén.”

 

(de la Homilía de Juan Pablo II en la Santa Misa con ocasión del 150º aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción)  

viernes, 7 de octubre de 2022

Se cumplen 40 años de la canonización del padre Maximiliano Maria Kolbe «mártir del amor» (10 de octubre de 1982)

 


Se cumplen 40 años de la canonización del padre Maximiliano Maria Kolbe  «mártir del amor» (10 de octubre de 1982)

 

Hacia finales de julio de 1941, después que los prisioneros, destinados a morir de hambre, habían sido puestos en fila por orden del jefe del campo, este hombre, Maximiliano María Kolbe, se presentó espontáneamente, declarándose dispuesto a ir a la muerte en sustitución de uno de ellos. Esta disponibilidad fue aceptada, y al padre Maximiliano, después de dos semanas de tormentos a causa del hambre, le fue quitada la vida con una inyección mortal, el 14 de agosto de 1941.

Todo esto sucedía en el campo de concentración de Auschwitz (Oswiecim), , entre ellas la Sierva de Dios Edith Stein (la carmelita sor Teresa Benedicta de la Cruz), [fue canonizada por Juan Pablo II el 11 de octubre de 1998]. La desobediencia al mandamiento de Dios creador de la vida: «No matarás», causó en ese lugar la inmensa hecatombe de tantos inocentes. En nuestros días, pues, nuestra época ha quedado así horriblemente marcada por el exterminio del hombre inocente.

 

El padre Maximiliano Kolbe, prisionero del campo de concentración, reivindicó, en el lugar de la muerte, el derecho a la vida de un hombre inocente Franciszek Gajowniczek [presente en la ceremonia de canonizacion] El padre Kolbe reivindicó su derecho a la vida, declarando la disponibilidad de ir él mismo a la muerte en su lugar, ya que ese hombre era un padre de familia y su vida era necesaria para sus seres queridos. De este modo, el padre Maximiliano María Kolbe reafirmó así el derecho exclusivo del Creador sobre la vida del hombre inocente y dio testimonio de Cristo y del amor. Así, escribe, en efecto, el Apóstol Juan: «En esto hemos conocido la caridad: en que Él dio su vida por nosotros; y nosotros debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos» (1 Jn 3,16).

 

El padre Maximiliano, al que la Iglesia venera ya como «Beato» desde 1971, al dar su vida por un hermano, se asemeja a Cristo de manera particular.

 

(…)

 

La inspiración de toda su vida fue la Inmaculada, a la que confiaba su amor por Cristo y su deseo del martirio. En el misterio de la Inmaculada Concepción se desvelaba a los ojos de su alma aquel mundo maravilloso y sobrenatural de la gracia de Dios ofrecida al hombre. La fe y las obras de toda la vida del padre Maximiliano indican que entendía su colaboración con la gracia como una milicia bajo el signo de la Inmaculada Concepción. La característica mariana es particularmente expresiva en la vida y en la santidad del padre Kolbe. Con esta señal quedó marcado todo su apostolado, tanto en su patria como en las misiones. En Polonia y en Japón fueron centro de este apostolado las especiales ciudades de la Inmaculada («Niepokalonów», polaco, «Mugenzai no Sono», japonés)

 

(..)

Los hombres miraban lo que sucedía en el campo de «Auschwitz» (Oswiecim). Y, aunque a sus ojos les parecía que «moría» un compañero de su tormento, aunque humanamente podían considerar su «partida de este mundo» como «una desgracia», sin embargo, en su conciencia ésta no era simplemente «la muerte».

Maximiliano no murió, «dio la vida... por el hermano».


(de la Homilía de Juan Pablo II el día de la canonización) 

 

 

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sábado, 26 de marzo de 2022

Consagracion de Rusia y Ucrania 25 de marzo 2022 (4 de 4)

 



El 21 de marzo pasado el Papa Francisco escribió una carta a  todos los Obispos invitándolos a unirse a la plenaria de consagración de Rusia y Ucrania a la Virgen Maria.   La Santa Sede ha publicado el texto de la oración de Consagración y encomienda de la humanidad, especialmente de Rusia y Ucrania, al Inmaculado Corazón de María que el Papa Francisco pronunció al final de la Liturgia de la Penitencia en la Basílica de San Pedro, en la tarde del viernes 25 de marzo, fiesta de la Anunciación.La liturgia comenzó a las 17:00 horas (hora de Roma), mientras que la consagración tuvo lugar hacia las 18:30 horas. En este contexto, el Papa pidió a todos los obispos y sacerdotes del mundo que se unan a él en esta oración.

"Una oración pública y coral, que une a toda la Iglesia, para implorar la paz y consagrar al Corazón Inmaculado de María a la humanidad entera y en especial a Rusia y Ucrania, mientras desgraciadamente aun arrecian los combates y los bombardeos que se cobran víctimas entre la población civil ucraniana. Un gesto simple, humilde de quien cree y confía en el poder de la oración y no en el de las armas.” La llamo Andrea Tornelli 


Acoge, oh Madre, nuestra súplica.

Tú, estrella del mar, no nos dejes naufragar en la tormenta de la guerra.

Tú, arca de la nueva alianza, inspira proyectos y caminos de reconciliación.

Tú, “tierra del Cielo”, vuelve a traer la armonía de Dios al mundo.

Extingue el odio, aplaca la venganza, enséñanos a perdonar.

Líbranos de la guerra, preserva al mundo de la amenaza nuclear.

Reina del Rosario, despierta en nosotros la necesidad de orar y de amar.

Reina de la familia humana, muestra a los pueblos la senda de la fraternidad.

Reina de la paz, obtén para el mundo la paz.

 

Texto completo de la Celebración penitencial y Acto de consagración al Inmaculado Corazon de Maria. Alli en el sitio de la Santa Sede se pueden ver también fotografías y el librito completo de la celebración, con todos los enlaces correspondientes.

 

 

viernes, 25 de marzo de 2022

Consagración de Rusia y Ucrania este 25 de marzo de 2022 (3 de 4)

 


(tomado de FB del padre Sebastián Zagari, párroco Parroquia San Roque, San Pedro, PBA  - CAMINO A LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA Y UCRANIA DE ESTE 25 DE MARZO)

7/6/1981: Después del atentado contra su vida, que tuvo lugar el 13 de mayo de 1981 y frente al cual afirmó que "una mano materna guió la trayectoria de la bala y el Papa moribundo se detuvo en el umbral de la muerte", San Juan Pablo II compuso él mismo la oración de consagración del mundo que fue leída el día de Pentecostés de ese año.

13/5/1982: Al visitar por primera vez el Santuario de Fátima para dar gracias a la Virgen, renovó la consagración del mundo a su Inmaculado Corazón: "Vengo aquí hoy, porque precisamente este día del año pasado, en la Plaza de San Pedro en Roma, sucedió el atentado contra la vida del Papa, coincidiendo misteriosamente con el aniversario de la primera aparición en Fátima... Consagrar el mundo al Corazón Inmaculado de María, significa aproximarnos, mediante la intercesión de la Madre, de la propia Fuente de Vida, nacida en el Gólgota. Este Manantial brota ininterrumpidamente, saliendo de él la redención y la gracia. En él se realiza continuamente la reparación por los pecados del mundo...".

En el Ángelus del 16 de octubre de 1983 el Papa San Juan Pablo II, luego de haber pedido a todos los obispos del mundo que se unieran a él, en la clausura del Jubileo de la Redención, consagra solemnemente todo el mundo al Inmaculado Corazón de María. 

"...Oh Madre de los hombres y de los pueblos, tú que conoces todos sus sufrimientos y esperanzas, tú que sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre las tinieblas que invaden el mundo contemporáneo, acoge nuestro grito, que, movidos por el Espíritu Santo, elevamos directamente a tu corazón; abraza con amor de Madre y de Sierva del Señor, este mundo humano nuestro, que te confiamos y consagramos, llenos de inquietud por la suerte terrena y eterna de los hombres y de los pueblos. De modo especial te confiamos y consagramos aquellos hombres y aquellas naciones, que tienen necesidad particular de esta entrega y de esta consagración... El poder de esta consagración dura por siempre, abarca a todos los hombres, pueblos y naciones, y supera todo el mal que el Espíritu de las tinieblas es capaz de sembrar en el corazón del hombre y en su historia; y que, de hecho, ha sembrado en nuestro tiempo... Madre de la Iglesia: ilumina al Pueblo de Dios en los caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad. Ilumina especialmente a los pueblos de los que tú esperas nuestra consagración y nuestro ofrecimiento...."


domingo, 6 de diciembre de 2020

"Tota pulchra es Maria": Toda hermosa eres, oh María.

 

(Imagen Inmaculada de Wikipedia)

"Tota pulchra es Maria": Toda hermosa eres, oh María.

La Iglesia celebra hoy la Inmaculada Concepción de la bienaventurada Virgen María. Si Cristo es el día que no conoce ocaso, María es su aurora resplandeciente de belleza.

María, elegida para ser la Madre del Verbo encarnado, es al mismo tiempo la primicia de su obra redentora. La gracia de Cristo Redentor actuó anticipadamente en ella, preservándola del pecado original y de todo contagio de culpa.

Por eso, María es la "llena de gracia" (Lc 1, 28), como afirma el ángel cuando le lleva el anuncio de su maternidad divina. La mente humana no puede pretender comprender un prodigio y un misterio tan grandes. La fe nos revela que la Inmaculada Concepción de la Virgen es prenda de salvación para toda criatura humana, peregrina en la tierra. La fe nos recuerda también que, en virtud de su singularísima condición, María es nuestro apoyo inquebrantable en la dura lucha contra el pecado y sus consecuencias.

Juan Pablo II Ángelus 8 de diciembre 2003 Solemnidad de la Inmaculada


 

sábado, 8 de diciembre de 2018

Maria Inmaculada, la bienaventurada



(Imagen de  Peter Paul Rubens Wikimedia)

María es la Inmaculada por un don gratuito de la gracia de Dios, que encontró en Ella perfecta disponibilidad y colaboración. En este sentido es «bienaventurada» porque «ha creído» (Lc 1, 45), porque tuvo una fe firme en Dios. María representa el «resto de Israel», esa raíz santa que los profetas anunciaron. En ella encuentran acogida las promesas de la antigua Alianza. En María la Palabra de Dios encuentra escucha, recepción, respuesta; halla aquel «sí» que le permite hacerse carne y venir a habitar entre nosotros. En María la humanidad, la historia, se abren realmente a Dios, acogen su gracia, están dispuestas a hacer su voluntad. María es expresión genuina de la Gracia. Ella representa el nuevo Israel, que las Escrituras del Antiguo Testamento describen con el símbolo de la esposa. Y san Pablo retoma este lenguaje en la Carta a los Efesios donde habla del matrimonio y dice que «Cristo amó a su Iglesia: Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para presentarse a Él mismo la Iglesia toda gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada» (5, 25-27). Los Padres de la Iglesia desarrollaron esta imagen y así la doctrina de la Inmaculada nació primero en referencia a la Iglesia virgen-madre, y sucesivamente a María. Así escribe poéticamente Efrén el Sirio: «Igual que los cuerpos mismos pecaron y mueren, y la tierra, su madre, está maldita (cf. Gn 3, 17-19), así, a causa de este cuerpo que es la Iglesia incorruptible, su tierra está bendita desde el inicio. Esta tierra es el cuerpo de María, templo en el cual se ha puesto una semilla» (Diatessaron 4, 15: SC 121, 102).

La luz que promana de la figura de María nos ayuda también a comprender el verdadero sentido del pecado original. En María está plenamente viva y operante esa relación con Dios que el pecado rompe. En Ella no existe oposición alguna entre Dios y su ser: existe plena comunión, pleno acuerdo. Existe un «sí» recíproco, de Dios a ella y de ella a Dios. María está libre del pecado porque es toda de Dios, totalmente expropiada para Él. Está llena de su Gracia, de su Amor.

En conclusión, la doctrina de la Inmaculada Concepción de María expresa la certeza de fe de que las promesas de Dios se han cumplido: su alianza no fracasa, sino que ha producido una raíz santa, de la que ha brotado el Fruto bendito de todo el universo, Jesús, el Salvador. La Inmaculada demuestra que la Gracia es capaz de suscitar una respuesta; que la fidelidad de Dios sabe generar una fe verdadera y buena.

(Benedicto XVI  Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen Maria – Ángelus Plaza San Pedro 8 de diciembre de 2012)

viernes, 8 de diciembre de 2017

Inmaculada Concepción : “La primera heredera de la santidad de su Hijo”

(imagen Wikimedia)


“….Este momento decisivo en la historia de la salvación es precisamente la "Inmaculada Concepción". Dios en su amor eterno eligió desde la eternidad al hombre: lo eligió en su Hijo. Dios eligió al hombre para que pueda alcanzar la plenitud del bien, mediante la participación en su misma vida: Vida divina, a través de la gracia. Lo eligió desde la eternidad, e irreversiblemente. Ni el pecado original, ni toda la historia de culpas personales y de pecados sociales han podido disuadir al Eterno Padre de este plan de amor. No han podido anular la elección de nosotros en el Hijo, Verbo consustancial al Padre. Porque esta elección debía tomar forma en la Encarnación y porque el Hijo de Dios debía hacerse hombre por nuestra salvación; precisamente por eso el Padre Eterno eligió para El, entre los hom­bres, a su Madre. Cada uno de nosotros es hombre por ser concebido y nacer del seno materno. El Padre Eterno eligió el mismo camino para la humanidad de su Hijo Eterno. Eligió a su Madre del pueblo al que, desde siglos, había confiado particularmente sus misterios y promesas. La eligió de la estirpe de David y al mismo tiempo de toda la humanidad. La eligió de estirpe real y a la vez de entre la gente pobre.

La eligió desde el principio, desde el primer momento de su concepción, haciéndola digna de la maternidad divina, a la que sería llamada en el tiempo establecido. La hizo la primera heredera de la santidad de su propio Hijo. La primera entre los redimidos con su Sangre, recibida de Ella, humanamente hablando. La hizo inmaculada en el momento mismo de la concepción.


La Iglesia entera contempla hoy el misterio de la Inmaculada Concepción y se alegra en él. Este es un día singular en el tiempo de Adviento.”

miércoles, 7 de diciembre de 2016

"Salve, llena de gracia, el Señor es contigo" (Lc 1, 28).


“"Salve, llena de gracia, el Señor es contigo" (Lc 1, 28).

Estas son las palabras de Dios que el Ángel dirige a una pobre muchacha de Nazaret, llamada Miriam (María), cuyos padres, según la tradición, eran Joaquín y Ana, y que desde sus más tiernos años deseaba pertenecer sin reserva, completamente, al Señor, como atestigua la conmemoración de la Presentación, que se celebra cada año el 21 de noviembre.
Salve, llena de gracia. ¿Qué significan estas palabras? El evangelista San Lucas escribe que María (Miriam), al oír estas palabras pronunciadas por el Ángel, "se turbó y discurría qué podría significar aquella salutación" (Lc 1, 29).
Estas palabras expresan una elección singular. Gracia significa una plenitud particular de la creación a través de la cual el ser, que se asemeja a Dios, participa de la misma vida íntima de Dios. Gracia quiere decir el amor y el don de Dios mismo, el don totalmente libre ("dado gratuitamente") por el que Dios confía al hombre su misterio, dándole, al mismo tiempo, la capacidad de poder ser testigo del misterio, de colmar con él su ser humano, la vida, los pensamientos, la voluntad y el corazón.
La plenitud de gracia es Cristo mismo. María de Nazaret recibe a Cristo, y juntamente con Cristo y por Cristo recibe la participación más plena en el misterio eterno, en la vida íntima de Dios: del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Esta participación es la más plena de todo lo creado, supera cuanto separa al hombre de Dios. Excluye también el pecado original: la herencia de Adán. Cristo, que es el artífice de la vida divina, es decir, de la gracia en cada hombre, mediante la redención que llevó a cabo, debe ser particularmente generoso con su Madre. Debe redimirla del pecado de modo singularmente sobreabundante ("copiosa apud eum redemptio: en Él está abundante redención", Sal 129, 7). Esta generosidad del Hijo para con su Madre comienza en el momento mismo de su existencia. 
Se llama Inmaculada Concepción.”


sábado, 8 de diciembre de 2012

Mujeres hermosas








 





 



 

Son solo algunas ….

Pero Ella,  la Inmaculada, es la más hermosa, excelso modelo de santidad! Tota pulchra Maria!
“Obtén tú, una vez más, paz y salvación para todas las gentes. El Padre eterno, que te escogió para ser la Madre inmaculada del Redentor, renueve también en nuestro tiempo, por medio de ti, las maravillas de su amor misericordioso. Amén” (Juan Pablo II) 

“Que os acompañe la Santísima Virgen, la «tota pulchra» que innumerables artistas han plasmado y que el gran Dante contempla en el fulgor del Paraíso como « belleza, que alegraba los ojos de todos los otros santos »[27].” (Juan Pablo II Carta a los artistas)