Llamados a ser santos

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“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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martes, 11 de febrero de 2025

Nuestra Señora de Lourdes – despedida de Juan Pablo II

 


La despedida – 14 de agosto 2004

  Al arrodillarme aquí, en la gruta de Massabielle, siento con emoción que he llegado a la meta de mi peregrinación. Esta gruta, donde se apareció la Virgen María, es el corazón de Lourdes. Hace pensar en la cueva del monte Horeb, donde Elías se encontró con el Señor, que le habló en el "susurro de una brisa suave"(1 R 19, 12).

Aquí la Virgen invitó a Bernardita a rezar el rosario, desgranando ella misma las cuentas. Así, esta gruta se ha convertido en la cátedra de una sorprendente escuela de oración, en la que Maria enseña a todos a contemplar con ardiente amor el rostro de Cristo.

Por eso, Lourdes es el lugar donde oran de rodillas los creyentes de Francia y de muchas otras naciones de Europa y del mundo entero.

Esta tarde, también nosotros, peregrinos en Lourdes, queremos recorrer de nuevo, orando juntamente con la Virgen, los "misterios" en los que Jesús se manifiesta "como luz del mundo". Recordemos su promesa:  "El que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida" (Jn 8, 12

Queremos aprender de la humilde esclava del Señor la disponibilidad dócil a la escucha y el esfuerzo generoso por acoger en nuestra vida la enseñanza de Cristo.

En particular, meditando en la participación de la Madre del Señor en la misión redentora de su Hijo, os invito a orar por las vocaciones al sacerdocio y a la virginidad por el reino de Dios, a fin de que los que han sido llamados respondan con disponibilidad y perseverancia.

Contemplando a la santísima Virgen María, digamos con Bernardita:  "Mi buena Madre, ten misericordia de mí; me entrego totalmente a ti, para que me des a tu Hijo querido, al que quiero amar con todo mi corazón. Mi buena Madre, dame un corazón que arda completamente por Jesús”.

 

(Juan Pablo II peregrinación al Santuario de Lourdes  (Francia) 14-15 de agosto de 2004)

 

 

Invito visitar posts

Juan Pablo II y Lourdes (1) 

Juan Pablo II y Lourdes (2)

Juan Pablo II y Lourdes (3)
Oración de Juan Pablo II a Nuestra Señora de Lourdes

La canción de Bernardette (1)

La canción de Bernardette (2)

Jornada Mundial del Enfermo

El Santo Padre Benedicto XVI peregrina a Lourdes

Viaje apostólico de Benedicto XVI al Santuario de Lourdes

 

lunes, 7 de octubre de 2024

La sonrisa de Maria

 


Celebramos hoy la festividad de Nuestra Señora del Rosario y queria compartir con los lectores del blog este trozo de ternura de la homilía del Santo Padre Benedicto XVI en la Santa Misa con los enfermos celebrada en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario en Lourdes con ocasión de su viaje apostólico a Francia para el 150º aniversario de las apariciones de Lourdes

"El salmista, vislumbrando de lejos el vínculo maternal que une a la Madre de Cristo con el pueblo creyente, profetiza a propósito de la Virgen María que “los más ricos del pueblo buscan tu sonrisa” (Sal 44,13). De este modo, movidos por la Palabra inspirada de la Escritura, los cristianos han buscado siempre la sonrisa de Nuestra Señora, esa sonrisa que los artistas en la Edad Media han sabido representar y resaltar tan prodigiosamente. Este sonreír de María es para todos; pero se dirige muy especialmente a quienes sufren, para que encuentren en Ella consuelo y sosiego. Buscar la sonrisa de María no es sentimentalismo devoto o desfasado, sino más bien la expresión justa de la relación viva y profundamente humana que nos une con la que Cristo nos ha dado como Madre.


Desear contemplar la sonrisa de la Virgen no es dejarse llevar por una imaginación descontrolada. La Escritura misma nos la desvela en los labios de María cuando entona el Magnificat: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador” (Lc 1,46-47). Cuando la Virgen María da gracias a Dios nos convierte en testigos. María, anticipadamente, comparte con nosotros, sus futuros hijos, la alegría que vive su corazón, para que se convierta también en la nuestra. Cada vez que se recita el Magnificat nos hace testigos de su sonrisa. Aquí, en Lourdes, durante la aparición del miércoles, 3 de marzo de 1858, Bernadette contempla de un modo totalmente particular esa sonrisa de María. Ésa fue la primera respuesta que la Hermosa Señora dio a la joven vidente que quería saber su identidad. Antes de presentarse a ella algunos días más tarde como “la Inmaculada Concepción”, María le dio a conocer primero su sonrisa, como si fuera la puerta de entrada más adecuada para la revelación de su misterio.
En la sonrisa que nos dirige la más destacada de todas las criaturas, se refleja nuestra dignidad de hijos de Dios (…) es reflejo verdadero de la ternura de Dios, es fuente de esperanza inquebrantable."

 

En el apartado que dirigía especialmente a los enfermos y a los que sufren el Santo Padre Benedicto XVI alentaba:


Quisiera decir humildemente a los que sufren y a los que luchan, y están tentados de dar la espalda a la vida: ¡Volveos a María! En la sonrisa de la Virgen está misteriosamente escondida la fuerza para continuar la lucha contra la enfermedad y a favor de la vida. También junto a Ella se encuentra la gracia de aceptar sin miedo ni amargura el dejar este mundo, a la hora que Dios quiera.


Qué acertada fue la intuición de esa hermosa figura espiritual francesa, Dom Jean-Baptiste Chautard, quien en El alma de todo apostolado, proponía al cristiano fervoroso encontrarse frecuentemente con la Virgen María “con la mirada”. Sí, buscar la sonrisa de la Virgen María no es un infantilismo piadoso, es la aspiración, dice el salmo 44, de los que son “los más ricos del pueblo” (44,13).


“Los más ricos” se entiende en el orden de la fe, los que tienen mayor madurez espiritual y saben reconocer precisamente su debilidad y su pobreza ante Dios. En una manifestación tan simple de ternura como la sonrisa, nos damos cuenta de que nuestra única riqueza es el amor que Dios nos regala y que pasa por el corazón de la que ha llegado a ser nuestra Madre. Buscar esa sonrisa es ante todo acoger la gratuidad del amor; es también saber provocar esa sonrisa con nuestros esfuerzos por vivir según la Palabra de su Hijo amado, del mismo modo que un niño trata de hacer brotar la sonrisa de su madre haciendo lo que le gusta. Y sabemos lo que agrada a María por las palabras que dirigió a los sirvientes de Caná:  “Haced lo que Él os diga” (Jn 2,5).

Invito visitar : Lourdes en directo las 24 horas del dia

 

viernes, 9 de febrero de 2024

Lourdes, símbolo de esperanza y de gracia

 


Lourdes ha sido el lugar de la última peregrinación del Papa Juan Pablo II fuera de Italia. A su llegada a la gruta de Massabielle, el 14 de agosto de 2004, hizo leer su mensaje al cardenal Etchegaray: iba dirigido a los enfermos.

Estoy con vosotros…Comparto con vosotros un tiempo de la vida marcado por el sufrimiento físico, pero no por esto menos fecundo….siempre he tenido gran confianza en la ofrenda, en la oración y en el sacrifico de los que sufren.

 Se veía que el Papa era un hombre marcado por el sufrimiento. Se alojaba en el “Hospedaje Nuestra Señora”, reservado para las personas enfermas y disminuidas, los voluntarios y los empleados que trabajan allí aun conservan un recuerdo estremecedor.

 Por el coraje que destilaba, por su modo de ser radiante y por el recogimiento que de el emanaba, el Papa inspiraba dignidad a todos aquellos seres enfermos que lo veían, fuese en persona o por televisión.

¿Por qué fue el Papa Juan Pablo II a Lourdes en el año 2004? ¿Volvía considerando que su primera peregrinación había tenido lugar en 1983? El Papa quería destacar, con su peregrinación a Lourdes, el 150 aniversario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción.

La coincidencia entre una declaración solemne del Magisterio de la Iglesia y una revelación privada, evidentemente con algunos años de diferencia, es sin duda un hecho único en la Historia de la Iglesia. Menos de cuatro años después de la magnífica ceremonia del 8 de febrero de 1854, en Roma, en San Pedro, Bernardette Soubirous, de frágil y delicada salud, proveniente de una familia empobrecida, oye a una Señora que en una gruta fétida le dice:  “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Era el 25 de marzo de 1858.

Las revelaciones hechas a Bernardette Soubirous no son objeto de fe, aunque hubiesen sido declaradas autenticas por Mons. Laurence, en 1862. No obstante ello, Pio IX no podía dejar de ver en el hecho de Lourdes la aplicación de la verdad de fe promulgada durante su pontificado, sin duda alguna previa consulta con obispos y teólogos.

 Siguiendo este ejemplo, todos los demás papas manifestaron el mismo afecto por el santuario de Lourdes, siempre mencionado entre los primeros santuarios marianos en los escritos de Roma.

El vínculo entre Lourdes y la Inmaculada Concepción es así evidente. En cuanto a la presencia de los enfermos en Lourdes, esta se remonta al momento mismo de la apariciones: es parte del carisma de Lourdes.

Durante su primera peregrinación a Lourdes, el 15 de agosto de 1983, el Papa Juan Pablo II se había dirigido a los enfermos en un tono fuertemente personal. El les hablaba del sufrimiento como una realidad de mil rostros frente a la cual cada uno reacciona de distinta manera. Había individuado tres distintos estados para asumir el sufrimiento por parte de aquellos que lo experimentan:

- Tomar conciencia con lucidez sin minimizarlo y sin acentuarlo

-  Aceptarlo, amparados en la certeza que le Señor os invita a seguir estando activos de acuerdo a vuestras posibilidades, a pesar de la enfermedad, y si están disminuidos echar mano de todas vuestras aptitudes y talentos, a pesar de vuestra incapacidad.

 Adoptar le gesto más bello  que existe: ofrecerse a si mismos.

Expresándose de esta manera, el Papa Juan Pablo II hablaba basado en su propia experiencia, pues había sufrido largamente a consecuencia del atentado del cual fue víctima el 13 de mayo de 1981. El hombre de 1983 parecía haber recobrado plenamente la salud. En 2004, se había transformado en testigo viviente de aquello que había enseñado hacia 21 años frente a la misma gruta.

El 11 de febrero, fecha de la primera aparición y fiesta de Nuestra  Señora de Lourdes, fue escogida por el Papa Juan Pablo II como el día de  todo aquello que se refiere a la enfermedad y  a la salud. El 11 de febrero de 1984 firmo, entre otros, su carta sobre el sufrimiento salvífico. Al año siguiente, instituía ese mismo día el Consejo Pontificio para la pastoral de la Salud y todos los años el 11 de febrero se celebra la Jornada Mundial del Enfermo, siempre la celebración principal tenga lugar cada año en un continente diferente.

Lourdes, lugar predilecto de los enfermos. Lourdes, lugar predilecto por la fe en la Inmaculada Concepción. ¿Son independientes estas dos características, una de la otra? No, responde el papa Juan Pablo II en el Mensaje escrito para la Jornada mundialdel enfermo el 21 de febrero de 2004, celebrada por segunda vez en Lourdes, por expresa voluntad del Santo Padre.

La Inmaculada Concepción es, por tanto, la autora prometedora del día radiante de Cristo, que con su muerte y  resurrección, restablecerá la plena armonía entre Dios y la humanidad. Si Jesus es el manantial de la vida que vence a la muerte, Maria es la madre cariñosa que sale al paso de las expectativas de sus hijos, obteniendo para ellos la salud el alma y del cuero.

 Este es el mensaje que el Santuario de Lourdes presenta constantemente….

 El efecto de la gracia de la Inmaculada Concepción consiste en la gloria de la Asunción, cuyas curaciones son signos precursores. La herencia que hemos recibido del Papa Juan Pablo II en Lourdes se revela, pues, en su doble naturaleza de enseñanza y de testimonio. Tanto uno como otro forman parte del mensaje de Lourdes.

(Jacques Perrier, fue nombrado obispo coadjutor de Tarbes y Lourdes el 30 de mayo de 1997 y custodio de la Gruta en 2007. En septiembre de 2008 con motivo del 150 aniversario de las apariciones de Lourdes, acogió la visita del Papa Benedicto.)

 

 (publicado en Totus Tuus,  Nr 2 feb 2007, Revista de la Postulación de la Causa de Beatificacion y Canonización de Juan Pablo II)

 

 

 .

viernes, 10 de febrero de 2023

El Mensaje de Lourdes

 


“Se llama "Mensaje de Lourdes" a los gestos y palabras que intercambiaron la Virgen y Bernardita, en la Gruta de Massabielle, durante las 18 Apariciones, del 11 de febrero al 16 de julio de 1858. Para captar y comprender el "Mensaje de Lourdes", conviene conocer el contexto de las Apariciones.” leemos en el sitio oficial del Santuario de Lourdes:

“El hecho de que María se apareciera en una gruta sucia y obscura, en un cubil de cerdos, en ese lugar llamado Massabielle, la peña vieja, es para decirnos que Dios viene a encontrarse con nosotros allí donde estamos, en medio de nuestras miserias, de nuestras causas perdidas. 

La Gruta no es solamente el lugar geográfico de los acontecimientos; es también un lugar donde Dios hace signos para manifestarnos su amor. Es un lugar donde Dios quiere transmitirnos un mensaje, que no es otro que el del Evangelio. El centro del Mensaje de Lourdes es que Dios viene para decirnos que nos ama. Dios nos ama tal como somos, con nuestros éxitos y también con nuestras debilidades, nuestras heridas y nuestros fracasos.”

En la tercera Aparición, el 18 de febrero, la Virgen habla por primera vez. A Bernardita que le tiende una hoja de papel y un lápiz para que escriba su nombre, la "Señora" replica: "lo que tengo que decirle, no es necesario escribirlo". Es una frase extraordinaria. Significa que Maria quiere entablar con Bernardita una relación del orden del amor, que se sitúa en el corazón. El corazón, en la Biblia, significa el centro de la personalidad, de lo que hay de más profundo en la persona. Bernardita abre su corazón a este mensaje de amor.

La segunda frase de la Virgen fue: ¿"Quiere usted hacerme el favor de venir aquí durante quince días?" Bernardita queda desconcertada Fue la primera vez que alguien me trató de usted, dirá luego. Y explicará esta expresión añadiendo: "Me miraba como una persona mira a otra persona". El hombre, creado a la imagen y a la semejanza de Dios, es una persona. Bernardita, sintiéndose así respetada y amada, experimenta el hecho de ser ella misma una persona. Todos somos dignos a los ojos de Dios; porque Dios ama a cada uno”



Mensaje sencillo, lleno de amor que nos invita a ser conscientes que Dios nos ama, comprender el amor de Maria, a confiarles nuestras alegrías y tristezas, logros y fracasos, abrir nuestro corazón a los demás, anunciar sin cansancio el Evangelio….

 

 

viernes, 11 de febrero de 2022

Benedicto XVI : La “simple muchacha” y el lugar sagrado de Lourdes

 




En su mensaje en el Santuario de Lourdes el Santo Padre Benedicto XVI engarzó magistralmente el misterio de la Cruz con Maria; la sencillez de la “simple muchacha” Bernardita con el lugar sagrado de Lourdes; y nuestras súplicas a la Señora. La Cruz y Maria

 

“…en la primera aparición a Bernadette, María comienza su encuentro con la señal de la Cruz… una iniciación a los misterios de la fe. La señal de la Cruz ….de alguna forma el compendio de nuestra fe. En el mundo, hay un amor más fuerte que la muerte…un amor más fuerte que el mal que nos amenaza. Este misterio de la universalidad del amor de Dios por los hombres, es el que María reveló aquí, en Lourdes…Al levantar los ojos hacia el Crucificado, adoramos a Aquel que vino para quitar el pecado del mundo y darnos la vida eterna. La Iglesia nos invita a levantar con orgullo la Cruz gloriosa para que el mundo vea hasta dónde ha llegado el amor del Crucificado por los hombres. Nos invita a dar gracias a Dios porque de un árbol portador de muerte, ha surgido de nuevo la vida. Sobre este árbol, Jesús nos revela su majestad soberana, nos revela que Él es el exaltado en la gloria. Sí, “venid a adorarlo”. Para acoger en nuestras vidas la Cruz gloriosa, la celebración del jubileo de las apariciones de Nuestra Señora en Lourdes nos ha permitido entrar en una senda de fe y conversión… Al acoger a su Hijo, que Ella nos muestra, nos sumergimos en una fuente viva en la que la fe puede encontrar un renovado vigor, en la que la Iglesia puede fortalecerse para proclamar cada vez con más audacia el misterio de Cristo. Jesús, nacido de María, es el Hijo de Dios, el único Salvador de todos los hombres, vivo y operante en su Iglesia y en el mundo” 

 

Esa “simple muchacha” llamada Bernardita

El recorrido jubilar tras las huellas de Bernadette recuerda lo esencial del mensaje de Lourdes…. Bernadette era la primogénita de una familia muy pobre, sin sabiduría ni poder, de salud frágil. María la eligió para transmitir su mensaje de conversión, de oración y penitencia, en total sintonía con la palabra de Jesús: "Porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla"… una auténtica catequesis la que también a nosotros se nos propone, bajo la mirada de María”.

 

El lugar sagrado de Lourdes

La vocación primera del santuario de Lourdes es ser un lugar de encuentro con Dios en la oración, y un lugar de servicio fraterno, especialmente por la acogida a los enfermos, a los pobres y a todos los que sufren…. María sale a nuestro encuentro como Madre…. Mediante la luz que brota de su rostro, se trasparenta la misericordia de Dios... María nos recuerda aquí que la oración, intensa y humilde, confiada y perseverante debe tener un puesto central en nuestra vida cristiana. La oración es indispensable para acoger la fuerza de Cristo. “Quien reza no desperdicia su tiempo, aunque todo haga pensar en una situación de emergencia y parezca impulsar sólo a la acción” (Deus caritas est, n. 36)..Lourdes es un lugar de luz, porque es lugar de comunión, esperanza y conversión”.

 

Nuestras súplicas

las intenciones que presentamos subrayan nuestra profunda comunión con todos los que sufren. Pensamos en las víctimas inocentes que padecen la violencia, la guerra, el terrorismo, la penuria, o que sufren las consecuencias de la injusticia, de las plagas, de las calamidades, del odio y de la opresión, de la violación de su dignidad humana y de sus derechos fundamentales, de su libertad de actuar y de pensar. Pensamos también en quienes tienen problemas familiares o en quienes sufren por el desempleo, la enfermedad, la discapacidad, la soledad o por su situación de inmigrantes. No quiero olvidar a los que sufren a causa del nombre de Cristo y que mueren por Él”.

 

Viaje apostólico a Francia con ocasión del 150° aniversario de las apariciones de Lourdes (12-15 de septiembre de 2008

 

 

martes, 11 de febrero de 2020

La gruta de Massabielle – el corazón de Lourdes


Al arrodillarme aquí, en la gruta de Massabielle, siento con emoción que he llegado a la meta de mi peregrinación. Esta gruta, donde se apareció la Virgen María, es el corazón de Lourdes. Hace pensar en la cueva del monte Horeb, donde Elías se encontró con el Señor, que le habló en el "susurro de una brisa suave" (1 R 19, 12).

Aquí la Virgen invitó a Bernardita a rezar el rosario, desgranando ella misma las cuentas. Así, esta gruta se ha convertido en la cátedra de una sorprendente escuela de oración, en la que María enseña a todos a contemplar con ardiente amor el rostro de Cristo.
Por eso, Lourdes es el lugar donde oran de rodillas los creyentes de Francia y de muchas otras naciones de Europa y del mundo entero.

Esta tarde, también nosotros, peregrinos en Lourdes, queremos recorrer de nuevo, orando juntamente con la Virgen, los "misterios" en los que Jesús se manifiesta "como luz del mundo". Recordemos su promesa:  "El que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida" (Jn 8, 12).

Queremos aprender de la humilde esclava del Señor la disponibilidad dócil a la escucha y el esfuerzo generoso por acoger en nuestra vida la enseñanza de Cristo.

En particular, meditando en la participación de la Madre del Señor en la misión redentora de su Hijo, os invito a orar por las vocaciones al sacerdocio y a la virginidad por el reino de Dios, a fin de que los que han sido llamados respondan con disponibilidad y perseverancia.

Contemplando a la santísima Virgen María, digamos con Bernardita:  "Mi buena Madre, ten misericordia de mí; me entrego totalmente a ti, para que me des a tu Hijo querido, al que quiero amar con todo mi corazón. Mi buena Madre, dame un corazón que arda completamente por Jesús".

Sábado 14 de agosto de 2004



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miércoles, 11 de febrero de 2015

11 de febrero Nuestra Señora de Lourdes – institución de la Jornada Mundial del Enfermo




“La comunidad cristiana ha dirigido siempre una atención particular a los enfermos y al mundo del sufrimiento en sus múltiples manifestaciones. En el surco de tan larga tradición, la Iglesia universal se prepara para celebrar, con espíritu de servicio renovado, la primera Jornada mundial del enfermo, en cuanto ocasión peculiar para crecer en la actitud de escucha, de reflexión y decompromiso real ante el gran misterio del dolor y de la enfermedad.
Esta Jornada, que desde el próximo mes de febrero se celebrará todos los años en la conmemoración de Santa María, Virgen de Lourdes, quiere ser para todos los creyentes "un momento fuerte de oración, participación y ofrecimiento del sufrimiento para el bien de la Iglesia, así como de invitación a todos para que reconozcan en el rostro del hermano enfermo el santo rostro de Cristo que, sufriendo, muriendo y resucitando, realizó la salvación de la humanidad" (Carta por la que se instituía la Jornada mundial del enfermo, 13 mayo 1992, n. 3).
La Jornada, además, pretende implicar a todos los hombres de buena voluntad, pues las preguntas de fondo que se plantean ante la realidad del sufrimiento y la llamada a aportar alivio, tanto desde el punto de vista físico como espiritual, a quien está enfermo, no afectan solamente a los creyentes sino que interpelan a toda la humanidad, marcada con los límites de la condición mortal.
2. Nos preparamos, lamentablemente, a celebrar esta primera Jornada mundial en circunstancias para algunos dramáticas: los acontecimientos de estos meses, al tiempo que subrayan la urgencia de la oración para implorar la ayuda del cielo, reclaman al deber de poner por obra iniciativas nuevas y urgentes de ayuda con respecto a los que sufren y no pueden esperar.
Ante todos están las tristísimas imágenes de personas y poblaciones que, destrozados por guerras y conflictos, sucumben bajo el peso de calamidades fácilmente evitables. ¿Cómo retirar la mirada de los rostros implorantes de tantos seres humanos, sobre todo niños, reducidos a espectros de sí mismos por las peripecias de todo tipo en las que, a pesar suyo, se ven envueltos a causa del egoísmo y la violencia? Y ¿cómo olvidar a los que en los centros de hospitalización y de asistencia -hospitales, clínicas, leproserías, centros de minusválidos, casas para ancianos- o en sus propios domicilios, conocen el calvario de padecimientos a menudo ignorados, no siempre aliviados adecuadamente y a veces incluso agravados por la carencia de una ayuda adecuada?
3. La enfermedad, que en la experiencia diaria se percibe como una frustración de la fuerza vital natural, se convierte para los creyentes en una invitación a "leer" la nueva y difícil situación, en la perspectiva propia de la fe. Fuera de ella, por otra parte, ¿cómo se puede descubrir, en el momento de la prueba, la aportación constructiva del dolor?, ¿cómo dar significado y valor a la angustia, a la inquietud, a los males físicos y psíquicos que acompañan a nuestra condición mortal?, y ¿qué justificación se puede encontrar para el declive de la vejez y para la meta final de la muerte que, a pesar de los progresos científicos y tecnológicos siguen subsistiendo inexorablemente?
Sí, solamente en Cristo, Verbo encarnado, redentor del hombre y vencedor de la muerte, es posible encontrar la respuesta satisfactoria para esas preguntas fundamentales.
A la luz de la muerte y resurrección de Cristo la enfermedad no aparece ya como hecho exclusivamente negativo: más bien, se contempla como una "visita de Dios", como una ocasión "para provocar amor, para hacer nacer obras de amor al prójimo, para transformar toda la civilización humana en la civilización del amor" (Carta apostólica Salvifici doloris, 30; cf. L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 19 de febrero de 1984, p. 16).

La historia de la Iglesia y de la espiritualidad cristiana ofrece un amplísimo testimonio de eso. A través de todos los siglos se han escrito páginas admirables de heroísmo en el sufrimiento aceptado y ofrecido en unión con Cristo. Y se han llenado páginas no menos espléndidas mediante el servicio humilde hacia los pobres y los enfermos, en cuya carne herida ha se ha reconocido la presencia de Cristo, pobre y crucificado.”


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martes, 11 de febrero de 2014

Nuestra Señora de Lourdes – Jornada Mundial del Enfermo


Hoy celebramos la fiesta de la Virgen de Lourdes, íntimamente ligada a los enfermos y a quienes acuden a ella para pedir gracias, bendiciones y curaciones.  Con justa razón el Beato Juan Pablo II el 13 de mayo de 1992 invitó a instituir la Jornada Mundial del Enfermo a celebrarse el 11 de febrero de cada año, dia de la memoria de Nuestra Señora de Lourdes. 

En ese Mensaje decía: “Así como escogí el 11 febrero de 1984 para publicar la carta apostólica Salvifici doloris, acerca del significado cristiano del sufrimiento humano y para instituir, el año siguiente, este Consejo pontificio para la pastoral de los agentes sanitarios, considero significativo fijar esa misma fecha para la celebración de la Jornada mundial del enfermo. En efecto, "con María, Madre de Cristo, que estaba junto a la cruz, nos detenemos ante todas las cruces del hombre de hoy" (Salvifici doloris, 31). Y Lourdes, uno de los santuarios marianos más queridos para el pueblo cristiano, es lugar y, a la vez, símbolo de esperanza y de gracia en el sentido de la aceptación y el ofrecimiento del sufrimiento salvífico.”

Precisamente hoy se cumplen 30 años de la publicación de la aquella Carta apostólica del Beato Juan Pablo II.

Invito visitar TV Lourdes en vivo desdeel Santuario donde durante todo el día tienen lugar diferentes celebraciones y oraciones en todos los idiomas. A las  A las 15.15 (hasta las 15.30) hora local de Lourdes se rezara en español.

Leemos en la página web del Santuario de Lourdes que “Lo que más llama la atención al peregrino de Lourdes, y sobre todo al simple visitante, es la presencia de los enfermos en el Santuario.¿Qué sería Lourdes sin ellos? Están por todas partes ocupan el primer lugar. Con todo, Lourdes no se parece en nada un hospital a cielo abierto. Todos los maltratados por la vida encuentran un consuelo, en una sociedad que da a entender, incluso indirectamente, que el sufrimiento no sirve de nada y que es una cargaincluso económica.¿Qué le espera a quien se atenga únicamente a esta lógica? La desesperación. Pero es lo contrario de esta desesperación lo que resplandece en los peregrinos. Oficialmente, son 80.000 los enfermos y discapacitadosde todos los países que vienen a apoyarse en la Roca de las Apariciones para encontrar un sentido a su sufrimiento físico o moral. A pesar del espectáculo a veces insoportable de algunas heridas o halgunas enfermedades, uno se siente aquí en un remanso de paz y alegría. La Alegría, esa es la realidad que embarga los corazones de muchas personas durante su paso por Lourdes. En la imaginación colectiva, Lourdes es la ciudad de los milagros, es decir, la ciudad de las curaciones milagrosas. Las primeras curaciones de Lourdes tuvieron lugar en el tiempo de las Apariciones. Casi inmediatamente, algunos enfermos comenzaron a acudir a la Gruta, cada vez más numerosos, y cada vez de más lejos. Ya en esta época, algunas personas, conmovidas a la vista de los enfermos, les ofrecieron espontáneamente su ayuda. El grupo de estos hombres y mujeres de buena voluntad no ha dejado de creer, llegando aprestar actualmente multitud de servicios, en los Centros de acogida de enfermos, en la estación, en el aeropuerto, en la explanada del Rosario, en la Gruta, en las piscinas. La curación de los cuerpos no puede ocultar sin embargo la curación de los espíritus. Los enfermos como los considerados sanos se encuentran ante la Gruta de las Apariciones. Se ayudan unos a otros intercambiando un gesto y una sonrisa, y compartiendo la oración. Por eso, Lourdes aparece más como un lugar de ternura, de afecto y de reconciliación de los corazones.”
Hoy recordemos en nuestras oraciones a todos aquellos que sufren espiritual o físicamente.


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viernes, 15 de noviembre de 2013

“Bernardette no nos engaño” de Vittorio Messori en español

Finalmente tenemos en versión española el libro de este gran escritor y periodista, sobre Bernardette, libro que fue publicado en idioma original italiano ya en el 2012. 

Ayer jueves 14 de noviembre Vittorio Messori,  bienconocido en este blog, presentaba en la Parroquia de Maria Virgen Madre de Madrid,  la versión al español titulada Bernadette no nos engañó. Una investigación histórica sobre la verdad de Lourdes, publicado por LibrosLibres. 

Comenta Juan Luis Vazques en Libertad en Religion  que Messori en su libro dice que «Lourdes no es Blancanieves», que no es una mera devoción piadosa.
-Aun siendo un devoto de Lourdes, mi profesión de historiador me ha llevado a hacer un estudio histórico. He examinado todos los documentos sobre Lourdes, para responder a todas las objeciones que se han hecho a estas apariciones: que si todo lo organizaron los padres, o los curas, que si Bernadette era una niña fantasiosa que quería salir del anonimato y de la pobreza, que si todo fue un engaño del diablo... Mi libro es un estudio histórico que responde a estas objeciones, y he llegado a la conclusión de que Bernadette no nos ha engañado, ni se ha engañado a sí misma. Llego a la conclusión de que Lourdes es verdad.

Mas adelante citando palabras del mismo Messori Vazques revela la relación de Messori con Maria y brevemente cita al Papa Benedicto XVI con quien mantenía una fluida relación.

A la pregunta de ¿Quién es María para usted? Messori responde: 
-Tengo la relación que tiene cualquier católico, la de un hijo con su Madre, una Madre a quien acogerme, sobre todo en momentos de necesidad. Yo soy amigo de Benedicto XVI, quien, cuando era cardenal, me confesó que, para él, la devoción mariana había sido progresiva a lo largo de su vida, pues de joven dudaba si se estaba exagerando con esta devoción. Con los años, ha ido descubriendo la importancia de la Madre de Jesús, y que Ella es una garantía de la verdad de su Hijo. Me explicaba que los cuatro dogmas sobre María, en realidad, son dogmas sobre Jesús. Este ir poco a poco ha sido también mi camino, ¡y ya llevo escritos cuatro libros sobre María! Ratzinger me ha enseñado que, tal como sea tu fe en María, así de sólida y segura será tu fe en Cristo. María no es un accesorio; la presencia de María es esencial para creer en Cristo.



Recordamos las profundas palabras de aquella emotiva visita del Beato Juan Pablo II (la última)  a Lourdes. 
ya “enfermo entre los enfermos”  afirmaba: “ Al aparecerse a Bernardita en la gruta de Massabielle, la Virgen María entabló un diálogo entre el cielo y la tierra, que se ha prolongado a lo largo del tiempo y que dura aún. María pidió a la joven que se viniera aquí en procesión, como para significar que este diálogo no podía limitarse a las palabras, sino que debía traducirse en un caminar con ella en la peregrinación de la fe, la esperanza y el amor.”


miércoles, 27 de marzo de 2013

Vittorio Messori sobre Bernardette de Lourdes



El 11 de febrero pasado,  cuando se cumplían 155 años de la primera aparición en Lourdes, el 11 de febrero de 1858,  nos sacudió la noticia de la renuncia del Santo Padre Benedicto XVI. A partir de entonces los posts del blog fueron dedicados a esta renuncia, a los días posteriores, al conclave y a la elección del nuevo Papa Francisco. Hoy después de este “intermezzo” como lo llame en mi post anterior retomo la trayectoria natural del blog. Un poco tardíamente dedico este post a Vittorio Messori que el 21 de enero pasado presentó su libro Bernardette no nos engaño, libro que fue anunciado como “extraordinario, fruto de treinta años de estudio, investigación y todo tipo de análisis para responder a una sola y decisiva pregunta: Bernardette es creíble?”

Transcribo parte de la entrevista concedida por el autor a Famiglia Cristiana  (y que podemos leer completa en castellano en Moral y Luces)

¿Por qué indagar hoy sobre lo sucedido en Lourdes?

Porque en esta delicada situación histórica muchas de nuestras iglesias están casi desiertas, mientras que delante de aquella gruta desfilan, rezan, lloran y se convierten entre cinco y seis millones de peregrinos al año. ¿Son acaso todos víctimas de un terrible engaño?

¿Qué respuesta se ha dado a sí mismo?

Que lo que ha sucedido en Lourdes es verdad. Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, la Virgen María se ha aparecido dieciocho veces a una niña de 1.40 de estatura asmática, analfabeta, que no había estudiado el catecismo ni hecho la Primera Comunión, cuyo padre había terminado en la cárcel y cuya madre tenía fama de borrachina. Bernadette Soubirous era hija del pueblo normal, no de la presuntuosa burgesía o de la noble aristocracia francesa.

Los cristianos no están obligados a creer en las apariciones marianas…

Es verdad. Nuestra fe se basa en las apariciones del Resucitado a los apóstoles, contadas por los grandes cronistas que son los evangelistas. Las apariciones son una ayuda, un don gratuito. Somos libres de aceptarlo o no hacerlo. María hace su trabajo de madre.

En la cruz, Jesús fue explícito: «Hijo, he ahí a tu madre; madre, he ahí a tu hijo». Nos ha confiado a ella, y ella no nos abandona. No es casualidad que las apariciones aprobadas por la Iglesia tengan lugar siempre en momentos históricos precisos en los que están en riesgo la fe y la Iglesia. Lourdes, en 1858, asiste a la difusión de las teorías de Charles Darwin, de Karl Marx, de Renan. Fátima, en 1917, precede (y anuncia) la Revolución de Octubre, es decir, el advenimiento del comunismo.

Banneux, en 1933, es coetáneo al ascenso al poder de Adolf Hitler. Más cercano a nosotros, en Kibeho, Ruanda, la Virgen se ha aparecido entre 1981 y 1989, en la víspera de las matanzas de 1994. Existe una especie de calendario mariano que acompaña a la historia y conduce a Cristo. Comenzamos de nuevo con el problema de los problemas. El mundo ha perdido la fe o, cuando la tiene, es débil o escasa.

¿Qué remedios sugiere?

Proponer el Evangelio, con convicción y al mismo tiempo con calma y rigor. Sin desanimarse si el mundo lo rechaza sin conocerlo. Es tiempo de volver a presentar las razones para creer. Por tanto, sostengo que es el momento de redescubrir la apologética.”

Invito visitar mis post etiquetados Lourdes  y pienso en las apariciones en Medjugorje....

viernes, 11 de febrero de 2011

Benedicto XVI a los jóvenes “La cruz es el «sí» de Dios al hombre


“Cada año, en el aniversario de la memoria de Nuestra Señora de Lourdes, que se celebra el 11 de febrero, la Iglesia propone la Jornada mundial del enfermo. Esta circunstancia, como quiso el venerable Juan Pablo II, se convierte en una ocasión propicia para reflexionar sobre el misterio del sufrimiento y, sobre todo, para sensibilizar más a nuestras comunidades y a la sociedad civil con respecto a los hermanos y las hermanas enfermos. Si cada hombre es hermano nuestro, con mayor razón el débil, el que sufre y el necesitado de cuidados deben estar en el centro de nuestra atención, para que ninguno de ellos se sienta olvidado o marginado. De hecho, «la grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. Esto es válido tanto para el individuo como para la sociedad. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana» (Spe salvi, 38)
[…]
“Con vistas a la cita de Madrid, el próximo mes de agosto de 2011, para la Jornada mundial de la juventud, quiero dirigir también un pensamiento en particular a los jóvenes, especialmente a aquellos que viven la experiencia de la enfermedad. A menudo la pasión, la cruz de Jesús dan miedo, porque parecen ser la negación de la vida. En realidad, es exactamente al contrario. La cruz es el «sí» de Dios al hombre, la expresión más alta y más intensa de su amor y la fuente de la que brota la vida eterna. Del corazón traspasado de Jesús brotó esta vida divina. Sólo él es capaz de liberar al mundo del mal y de hacer crecer su reino de justicia, de paz y de amor, al que todos aspiramos (cf. Mensaje para la Jornada mundial de la juventud de 2011, n. 3). Queridos jóvenes, aprended a «ver» y a «encontrar» a Jesús en la Eucaristía, donde está presente de modo real por nosotros, hasta el punto de hacerse alimento para el camino, pero también sabedlo reconocer y servir en los pobres, en los enfermos, en los hermanos que sufren y atraviesan dificultades, los cuales necesitan vuestra ayuda (cf. ib., 4).”

Las apariciones de Maria en Lourdes (II)


“El 18 de febrero la Señora se dirige a Bernardita ¿"Quieres hacerme el favor de venir aquí durante quince días? Plena de alegría la pequeña acepta, la señora continúa: "No te prometo hacerte feliz en este mundo sino en el otro."

El 21, una gran multitud viene con Bernardita a la gruta. La Señora con el rostro triste le pide que "Rece por todos los pecadores".

El 24 en lágrimas consigue repetirle a la multitud las recomendaciones de la Señora: «Penitencia! Penitencia! Penitencia!».

El 25, Bernardita avanza de rodillas hasta el centro de la gruta, la Señora va delante de ella. "Ve a beber y a lavarte a la fuente", le dice. La niña rasca con sus manos. Se abre una fuente desde el fondo de la roca hasta a las manos de Bernardita. La fuente se volverá inagotable, instrumento divino de numerosas y sorprendentes curaciones. “

Dom Antoine Marie osb, Abad de Clararval
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Lourdes en directo

viernes, 12 de febrero de 2010

Las apariciones de María en Lourdes (I)


“El 11 de febrero de 1858, hacía frío en el "calabozo", la pieza donde había encontrado refugio la familia Soubirous con sus nueve niños: Bernardita iba con algunas amigas a buscar leña seca a la gruta de Massabielle, en las orillas del río Gave. De repente vio en el hueco de la roca a una señora bellísima. De estatura media y aspecto muy joven, el óvalo de su rostro era de una gracia celestial y sus ojos azules de una dulzura que harían derretirse el corazón de cualquiera. Sus labios respiraban bondad y mansedumbre divinas Presa de un estremecimiento sobrenatural y llena de alegría, Bernardita no se atreve a acercarse, con la Señora reza el rosario y luego ella desaparece. Cuando sale del éxtasis, presionada por sus compañeras deja escapar el secreto que hubiese querido guardar sólo para ella. La madre de Bernardita se enteró y creyendo que era una ilusión de su hija le prohíbe volver a la roca de Massabielle. Pero el domingo siguiente Bernardita se deja llevar por sus amigas y va con ellas a la gruta. Al llegar la niña exclama: ¡"Ahí está!, se le acerca y le lanza un poco de agua bendita diciéndole "si usted viene de parte de Dios, quédese si no váyase: La Señora se puso a reír, cuenta Bernardita, "y cuanto más agua bendita le echaba, más sonreía".
Dom Antoine Marie osb, Abad de Claraval


(seguir leyendo en Marie de Nazareth)

jueves, 11 de febrero de 2010

Lourdes símbolo de esperanza y de gracia


“Así como escogí el 11 febrero de 1984 para publicar la carta apostólica Salvifici doloris acerca del significado cristiano del sufrimiento humano ….considero significativo fijar esa misma fecha para la celebración de la Jornada mundial del enfermo. En efecto, "con María, Madre de Cristo, que estaba junto a la cruz, nos detenemos ante todas las cruces del hombre de hoy" (Salvifici doloris, 31). Y Lourdes, uno de los santuarios marianos más queridos para el pueblo cristiano, es lugar y, a la vez, símbolo de esperanza y de gracia en el sentido de la aceptación y el ofrecimiento del sufrimiento salvífico” escribía el Venerable Juan Pablo II en su carta al Cardenal Fiorenzo Angelini, Presidente del Consejo Pontificio para la pastoral de los agentes sanitarios, con ocasión de la institución de la Jornada Mundial del Enfermo el 13 de mayo de 1992.

sábado, 15 de agosto de 2009

"Yo soy la Inmaculada Concepción".

Era el año que se celebraba el 150º Aniversario de la definición solemne del dogma proclamado el 8 de diciembre de 1984 por Pío IX "Ineffabilis Deus" sobre la Inmaculada Concepciòn.
Era la última peregrinación del Siervo de Dios Juan Pablo II a la gruta de Massabielle
Su última celebración de la solemnidad de la Inmaculada entre nosotros y desde Lourdes nos recordaba:
Hoy la Iglesia celebra la gloriosa Asunción de María al cielo en cuerpo y alma.
Los dogmas de la Inmaculada Concepción y la Asunción están íntimamente unidos entre sí. Ambos proclaman la gloria de Cristo Redentor y la santidad de María, cuyo destino humano ya desde ahora está perfecta y definitivamente realizado en Dios. "Cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros", nos ha dicho Jesús (Jn 14, 3).
María es la prenda del cumplimiento de la promesa de Cristo. Su Asunción se convierte así, para nosotros, en "signo de esperanza segura y de consuelo" (cf. Lumen gentium 68)”.
Y, como siempre, tenia palabras para todos:
“La Virgen Inmaculada nos habla también a nosotros... Escuchémosla. Escuchad ante todo vosotros, jóvenes, que buscáis una respuesta capaz de dar sentido a vuestra vida. Aquí la podéis encontrar. Es una respuesta exigente, pero es la única respuesta que vale. En ella reside el secreto de la alegría verdadera y de la paz.
Desde esta gruta os hago una llamada especial a vosotras, las mujeres. Al aparecerse en la gruta, María encomendó su mensaje a una muchacha, como para subrayar la misión peculiar que corresponde a la mujer en nuestro tiempo, tentado por el materialismo y la secularización: ser en la sociedad de hoy testigo de los valores esenciales que sólo se perciben con los ojos del corazón. A vosotras, las mujeres, corresponde ser centinelas del Invisible.
A todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, os dirijo un apremiante llamamiento para que hagáis todo cuanto esté a vuestro alcance a fin de que la vida, toda vida, sea respetada desde la concepción hasta su término natural. La vida es un don sagrado, del que nadie puede hacerse dueño.
La Virgen de Lourdes tiene, por último, un mensaje para todos.
Es este:
sed mujeres y hombres libres. Pero recordad: la libertad humana es una libertad marcada por el pecado. Ella misma necesita también ser liberada. Cristo es su liberador, pues "para ser libres nos ha liberado" (Ga 5, 1). Defended vuestra libertad. Sabemos que para esto podemos contar con Aquella que, al no haber cedido jamás al pecado, es la única criatura perfectamente libre. A ella os encomiendo.
Caminad con María por las sendas de la plena realización de vuestra humanidad.”
Invito visitar mi post anterior :Juan Pablo II y Lourdes

lunes, 9 de marzo de 2009

La canción de Bernardette (2da parte del prefacio al libro)


(continuación de 1 – prefacio al libro escrito por el autor mismo)

Fueron momentos, repito, de miedo muy intenso. Pero también de significativa importancia para mí, porque llegue a conocer la maravillosa historia de la niña Bernardette Soubirous y los asombrosos hechos que se referían a las curaciones en Lourdes. Un día en medio de mi angustia hice una promesa. Prometí que si lograba huir de aquella situación desesperante y llegaba a las costas seguras de América, dejaría de lado todo otro compromiso, y cantaría, lo mejor que pudiese un canto a Bernardette.
El libro es el cumplimiento de mi promesa. En nuestros tiempos un poema épico solo puede aspirar al género de la novela. La canción de Bernardette es una novela pero no es una obra de ficción. Al leer los hechos aquí descriptos, el lector escéptico se preguntara con mayor razón que cuando se refiere a narraciones épicas históricas: “Que hay de verdad?” “Que ha sido inventado?” Mi respuesta es la siguiente: todos los hechos importantes que constituyen el corazón de esta obra tuvieron lugar en el mundo real. Considerando que la fecha es bastante cercana - 80 años (1) la historia misma arroja luz sobre los hechos y es confirmada por amigos y enemigos y observadores objetivos a través de testimonios fehacientes. Mi historia no ha cambiado en nada esta parte de la verdad.
Me he permitido, en cambio, cierta libertad creativa solo en aquellas partes donde lo escrito, como obra de arte, exigía ciertos compendios cronológicos o donde hacía falta encender una chispa de la sustancia misma.
Me he permitido cantar el canto a Bernardette, aunque no soy católico sino judío, y he extraído coraje para esta empresa de una promesa inconciente mucho mas antigua que la mía. Ya cuando escribí mis primeros versos prometí que siempre y en todas partes en todo lo que escribiese recordaría y ensalzaría el misterio divino y la sacralidad del hombre – sin tener en cuenta aquel periodo pasado de desprecios, odios e indiferencia en cuanto a los valores ulteriores de la mortalidad de nuestro ser
”.
Franz Werfel
Los Angeles, Mayo 1941

(1) escrito en 1941.

(traducido de Ignatius Insight - tengo el libro en esloveno y sé que lo tengo en español, pero no lo puedo encontrar ;)