Llamados a ser santos

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“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 12 de septiembre de 2025

Kalwaria Zebrzydowska, la Jerusalén polaca

 


Kalwaria Zebrzydowska, la Jerusalén polaca, Santuario polaco de la Pasión de Cristo y de María, es uno de los lugares de peregrinaje más frecuentados de Polonia. Esta ubicado entre dos cadenas de montañas bajas, en la zona fronteriza entre Beskid Makowski y Pogorze Welickie, al pie del monte Žar,  a 335-340 m sobre el nivel del mar, 35 km al sudoeste de Cracovia y 15 kms al este de Wadowice.

Situado en el  pueblo de Kalwaria Zebrzydowska,  una pequeña localidad de unos 5 mil habitantes que ocupa una superficie de 550 hectáreas, Kalwaria Zebrzydowska es todo un complejo religioso-histórico, frecuentado anualmente por más de un millón de peregrinos y visitantes. Se compone de la basílica barroca dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles, del convento de los Bernardinos (orden de frailes menores) y del conjunto de iglesias y capillas de estilo barroco y manierista, distribuidas en un espacio de 6 kms, donde por esos amplios senderos se meditan vida y obra de Jesús y la participación de Maria en ella. Podríamos decir que es un santuario con pueblo propio.  

 


Los inicios del santuario se remontan al año 1600 cuando Mikolaj Zebrzydowski, voivoda de Cracovia, colocara en el monte Žarek la piedra angular para la construcción de una primera capilla dedicada a la Crucifixión de Jesucristo,  al modelo de la capilla de Santa Cruz en Jerusalén. La capilla fue consagrada como iglesia el 4 de octubre de 1601 por el nuncio papal Klaudiusz Rangoni y estaba destinada a lugar de oración para la familia de los Zebrzydowski durante la Cuaresma.

 



Poco después Mikolaj Zebrzydowski decidió construir también una capilla en honor al Sepulcro de Cristo (según el modelo de la capilla del Sepulcro del Señor de Jerusalén) un pequeño convento y una iglesia, dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles, que fue consagrada el 4 de octubre de 1609. Para entonces Zebrzydowski ya había decidido también hacer construir, siguiendo el ejemplo de Jerusalén, las estaciones de la Pasión de Nuestro Señor pues había observado la notable semejanza de sus tierras con la topografía de Jerusalén. Para el desarrollo del Calvario, el elemento decisivo fue la lectura de los escritos de Christian Adrian Cruys llamado Adrichomius. Sus obras, en las que describía la Tierra Santa en los tiempos de Jesucristo, fueron fuente de inspiración para fundar nuevos calvarios, y en ellas se basó Mikołaj Zebrzydowski para construir las estaciones dedicadas a la Pasión del Señor. De hecho, observó una notable similitud entre sus bienes, que se extendían entre Lanckorona y el monte Żar, y la topografía de Jerusalén. Así que la colina de Żarek pasó a llamarse Golgotha, una altura en los alrededores de Lanckorona Monte de los olivos, otra altura en los alrededores de la actual capilla “Casa de Caifás” El Monte Sión, la altura para la construcción del futuro Palacio de Pilatos Monte Moriah, y el río de Skawinka, Cedrón. Las triangulaciones de los terrenos para la construcción de las futuras capillas fueron realizadas por el cura Feliks Żebrowski, matemático y astrónomo, amigo de Zebrzydowski.



Las capillas, que se distinguirían por la originalidad de las soluciones arquitectónicas adoptadas, se erigieron entre 1605 y 1617 en el orden siguiente: Palacio de Pilatos, Sepulcro del Señor Jesús, Huerto de los olivos, Captura de Jesús, Casa de Ana, Casa de Caifás, Palacio de Herodes, Sepulcro de la Madre de Dios, Casa de la Madre de Dios, Jesús carga con la cruz, Ascensión, Cenáculo, Corazón de María, Segunda caída de Jesús (Portal Occidental), San Rafael, Eremitorio de los Cinco hermanos polacos con la capilla de Santa María Magdalena.

 Cuando murió Mikołaj Zebrzydowski, en 1620, las obras de construcción del Calvario fueron continuadas por su hijo Jan Zebrzydowski, quién en los años 1623 - 1641 mandó construir las siguientes cinco capillas pasionales (Portal Oriental, Primera caída de Jesucristo, Cirenaico, Verónica) y las ocho capillas marianas (1632): cuatro de Funeral y cuatro del Triunfo de María. Además desarrolló las capillas ya construidas por Mikołaj Zebrzydowski: la de la Crucifixión (1623) y la del Sepulcro de la Madre de Díos (1623 aprox.). Jan Zebrzydowski también construyó los conocidos “escalones” en el Palacio de Pilatos (1633) y la capilla del Hallazgo de la Santa Cruz junto con el Eremitorio de Santa Elena (1623 - 1632).

 

El siguiente fundador fue Michał Zebrzydowski, hijo de Jan. Durante este periodo se desarrolla la parte septentrional del convento (1654-1655) y se construyó una capilla, cerca del muro meridional de la iglesia (actualmente el presbiterio), específicamente para el cuadro milagroso de la Madre de Dios. La capilla es uno de los elementos arquitectónicos de mayor belleza de Kalwaria Zebrzydowska.

Cuando murió Michał Zebrzydowski, en 1667, la tutela de Kalwaria pasó a la familia de los Czartoryski. La hija de Michał, Anna Zebrzydowska, se casó con Jan Karol Czartoryski y con esta unión los bienes de los Zebrzydowski pasaron a manos de los Czartoryski. Cuando murió la mujer en 1668, el señor Czartoryski contrajo matrimonio por segunda vez con Magdalena Konopacka, a quién se debe la ampliación de una nave de la iglesia (1702) y la construcción de dos torres delante de dicha iglesia (1720). La basílica actual se debe en gran parte a la labor de Magdalena Czartoryska, quién murió en 1694, y a su hijo Józef, quien continuó con la obra.

En los años 1810-1812, por iniciativa del padre Gaudente Thynel, el convento fue ampliado, de forma poco acertada, rebajando las bóvedas y alzando ligeramente los muros del primer piso. Esta reconstrucción luego fue corregida en los años 1897-1901, durante el ministerio abacial del padre Felicjan Fierek, bajo la supervisión y el proyecto del arquitecto de Cracovia Karol Knaus.

En los años 1906-1910, el padre Felicjan Fierek, prior del convento, propuso una significativa ampliación de la iglesia (actual basílica). Sin embargo, el conservador de los bienes culturales de Cracovia denegó la autorización con el objeto de salvaguardar el carácter monumental del complejo eclesiástico-conventual de Kalwaria Zebrzydowska

Por iniciativa del Arzobispo de Cracovia Karol Wojtyla (1963-1978) algunos años despues comenzaron a llevarse a cabo peregrinaciones anuales de hombres, mujeres, jóvenes y familias. A partir de 1982 la arquidiócesis celebra el día 13 de agosto como la fiesta de Nuestra Señora de Kalwaria. El Santuario esta íntimamente relacionado con  Juan Pablo II, quien peregrinó allí desde su temprana infancia y siguió haciéndolo frecuentemente antes de ser llamado a la Sede de Pedro. 

A partir de 1978 Kalwaria Zebrzydowska se transformo en lugar de oración por el Santo Padre celebrándose diariamente la santa misa por sus intenciones.

Durante su viaje de 1979 Juan Pablo II reitero su pedido a los allí reunidos: “no dejéis de orar -lo repito una vez más- mientras viva y después de mi muerte. Y yo, como siempre, os pagaré vuestra benevolencia encomendándoos a todos a Cristo misericordioso y a su Madre”.

Con ocasion de su viaje de 1987 le dono a Nuestra Señora la rosa de oro como expresión del agradecimiento por “lo que fue y no deja de ser en mi vida”.

A Kalwaria se referia Juan Pablo II cuando le decía a Vittorio Messori en Cruzando el Umbral de la esperanza:

“ Este santuario regional tiene una particularidad, la de ser no solamente mariano, sino también profundamente cristocéntrico. Y los peregrinos que llegan allí, durante su primera jornada junto al santuario de Kalwaria, practican antes que nada los "senderos", que son un Viacrucis en el que el hombre encuentra su sitio junto a Cristo por medio de María. La Crucifixión, que es también el punto topográficamente más alto, domina los alrededores del santuario. La solemne procesión mariana, que tiene lugar antes de la fiesta de la Asunción, no es sino la expresión de la fe del pueblo cristiano en la especial participación de la Madre de Dios en la Resurrección y en la Gloria de su propio Hijo. Desde los primerísimos ańos, mi devoción mariana estuvo relacionada estrechamente a la dimensión cristológica. En esta dirección me iba educando el santuario de Kalwaria”.

Kalwaria Zebrzydowska está inscripta en el Patrimonio Mundial de la UNESCO

bajo el criterio de “monumento cultural excepcional que utilizó el paisaje natural como escenario para una representación simbólica en forma de capillas y senderos de los hechos de la Pasión de Cristo resultando un paisaje cultural de gran belleza y calidad espiritual que combina armoniosamente la obra del hombre con la obra de la naturaleza”.

Fuente: "Kalwaria Zebrzydowska" - Guía publicada por el Santuario

jueves, 2 de mayo de 2024

Esteban Fernández Cobian : Arquitectura religiosa de Polonia

 

(Rescato  - con la amable autorización del autor -  un trozo de un precioso y exhaustivo estudio del Dr. Arq. Esteban Fernández Cobian,   (2007)  titulado La arquitectura religiosa contemporánea – El estado de la cuestión donde se refiere a Polonia,  algunos pequeños agregados interesantes y  también una referencia a la capilla Redemptoris Mater del Vaticano.)

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 Fijémonos ahora en Polonia, uno de los países en donde se están construyendo más iglesias. Ya antes de la caída del régimen comunista en 1990, los polacos se propusieron construir cientos de edificios destinados al culto. Peter Buchanan, en el Congreso de la CICA de 1988, afirmaba lo siguiente: «Mientras que Europa occidental prosigue su búsqueda de funciones casi profanas para sus espléndidas y cuantiosas iglesias, Polonia invierte sus extraordinarias reservas de energía colectiva y sus escasos recursos privados en un flujo de construcción de iglesias que probablemente, no tenga precedentes desde la Edad Media... Dos mil iglesias se encuentran en construcción o han sido concluidas durante el último decenio, y se comienzan a construir muchas más...»  Tal vez el mejor ejemplo de la fe y el patriotismo del pueblo polaco sea el Arka Pana que se llegó a convertir en el símbolo de la resistencia del catolicismo ante la imposición sovietica del ateismo de Estado. Impulsada por el entonces arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla, fue levantada a mano, sin maquinaria. El heroísmo de su construcción todavía se percibe hoy en sus dramáticas esculturas y aplicaciones pictóricas, desde el gran crucifijo de ocho metros de altura, fundido con la metralla recibida por los combatientes polacos en la Segunda Guerra Mundial (Bronislaw Chromy o el Via Crucis de Auswitz, hasta el sagrario que tiene encastrada una piedra  de rutilo traída expresamente desde la Luna por los astronautas del Apolo XI, Armstrong, Aldrin y Collins



Actualmente, las nuevas iglesias son muy variadas en su aspecto. Algunas adoptan dimensiones colosales. El santuario de Lichen, uno de los mayores del país, está financiado por emigrantes que residen en los Estados Unidos. Bajo un ropaje neobarroco, aloja toda la historia de la arquitectura, desde Egipto hasta la contemporaneidad. A las afueras de Cracovia, el santuario donde se venera el famoso cuadro de la Divina  Misericordia, vinculado con Faustina Kowalska, tiene un lenguaje mas actual , pero no demasiada calidad arquitectónica. ¿Dónde está el problema aquí: en la arquitectura, en el presupuesto, en el peculiar gusto estético de los polacos? Hay que decir que, en general, el pueblo polaco es expresionista, como si hubiese encontrado en el arte un medio adecuado para expulsar su intenso dolor. Tal vez uno de los hitos recientes más significativos —por el tema y por el lugar— sea el nuevo Vía Crucis del Tercer Milenio de Jasna Góra, compuesto por dieciocho pinturas realizadas por Jerzy Duda Gracz.  Espeluznante y tierno a un tiempo, esta obra excepcional y compleja que se ha colocado en el lugar más sagrado  de Polonia – al lado de la capilla de la Virgen de Czestochowa -   se alza como un terrible resumen de la historia reciente y como un grito de advertencia a toda la humanidad. Las plagas que actualmente azotan al hombre contemporáneo —desde el aborto masivo a los niños-soldado, desde la hipocresía de los medios a la explotación de la mujer se encuentran presentes en él.

(…)

En los demás países, si exceptuamos Polonia, no hay un interés especial por la arquitectura religiosa. Un pequeño apunte puede ilustrar esta idea. La Fundación Le Corbusier dedica cada dos años un congreso a estudiar algún aspecto de la obra del maestro suizo. Han tenido que pasar ¡trece congresos! para que su arquitectura religiosa se comenzara a estudiar en 2004. Alguien puede pensar que el programa sacro es un tema menor dentro de la obra de Le Corbusier. Yo, personalmente, lo dudo. Sin embargo, una vez encontrado el filón, las iglesias de Le Corbusier se están empezando a estudiar en profundidad. Recientemente, los hermanos Glauco y Giuliano Gresleri han publicado el imprescindible libro Le Corbusier. Il programma liturgico. 

(…)

Ahora bien: ¿la Iglesia católica necesita de la arquitectura, del arte o tan solo de espacios útiles? Vistos los infructuosos intentos que se han realizado durante los últimos años, casi nos vemos inclinados a decir que a la Iglesia le basta con que los espacios sean neutros y dignos. El ego del artista no hace ninguna falta en el interior de una iglesia. Sin embargo,  Juan Pablo II afirma que la Iglesia sigue necesitando del arte para hacer visible lo invisible, para transmitir el mensaje que Cristo le ha confiado. Es ésta una idea que se repite a lo largo de la carta, como si no estuviera clara, como si los propios cristianos no la tuviésemos clara. Quisiera destacar algo que me parece fundamental: Juan Pablo II dice que la Iglesia tiene necesidad del arte para hacer perceptible y fascinante el mundo del espíritu. Pero, sin embargo, añade poco después la  especial necesidad de la Iglesia se da en el plano literario y figurativo  como Cristo hizo uso de las  imágenes de las parábolas. Incluso el Santo Padre llega a afirmar que la Iglesia tiene necesidad de los arquitectos.

Pero ¿es imprescindible el anonimato del artista dentro de una iglesia? ¿Es posible, hoy en día, ese arte sacro comunitario que reclamaba Couturier como fruto de una civilización cristiana? ¿Debe darse por superada la época de las intervenciones abstractas en los espacios de culto? Desde luego, una de las intervenciones recientes más significativas de un artista consagrado en un lugar de culto ha sido la que ha realizado Miquel Barceló en el Capilla del Santísimo de la Catedral de Palma de Mallorca. El trabajo con una persona de este tipo conlleva riesgos evidentes, pero también la seguridad de alcanzar un resultado que perdure y trascienda nuestra cotidianeidad. No voy a adelantarme a las palabras de la profesora Mercé Gambús. Simplemente me gustaría, desde aquí, felicitar al cabildo de la catedral y a su deán, Joan Darder, por haber aceptado ese reto.

La remodelación de la capilla Redemptoris Mater de los palacios vaticanos fue el regalo que el Colegio Cardenalicio realizó a Juan Pablo II con motivo de sus bodas de oro sacerdotales (1995) El proyecto se encargo al Centro Aletti de Asís, dirigido por el sacerdote jesuita serbio Marko Ivan Rupnik. La idea de incorporar el arte del este de Europa al corazón de la cristiandad se encontraba en la misma línea que el nombramiento como copatronos de Europa a los hermanos Cirilo y Metodio, evangelizadores de los países eslavos. El proyecto es teológicamente muy completo, complejo en su ejecución y difícilmente clasificable. Sin embargo, es figurativo y resulta fascinante. Pienso que una contraposición en paralelo entre la intervención de Rupnik en el Vaticano y la de Barceló en Palma podría ser estimulante y clarificadora.

 

Invito leer el articulo completo

(Si no funciona el enlace googlear:  Esteban Fernández Cobian Arquitectura religiosa contemporánea. El estado de la cuestión)

Y tambien mi post  Arka Pana . el arca del Señor - Esteban Fernández Cobián 

 

 

 

lunes, 1 de abril de 2024

Polonia se prepara para el Jubileo de la Redención del 2do Milenio con una gran novena

 

(foto fuente KAI)

Con la celebración de la Pascua Polonia comenzó una Gran Novena de nueve años (la 2da?  -  recordanso la Gran novena polaca),  cuyo objetivo es el renacimiento espiritual y moral y la preparación de toda la Iglesia en Polonia para el Jubileo de la Redención del segundo milenio - escribió el presidente del Consejo Episcopal Polaco. Conferencia, Arzobispo Tadeusz Wojda SAC, en una declaración sobre la Gran Novena ante el bimilenario de la obra de la Redención.

El Presidente del Episcopado recordó que en 2033 celebraremos el segundo milenio de la Redención. "Los nueve años que preceden a este gran jubileo son una maravillosa oportunidad para que la Iglesia en Polonia reavive la fe y, sobre todo, dé gracias" y animó a los pastores a enfatizar la importancia de la obra de la redención y agradecerla, ya sea dentro o fuera de la liturgia de las celebraciones.  Pedía a su vez a los fieles que se reúnan en comunidades y movimientos religiosos y participen generosamente en todas las iniciativas relacionadas.

La novena ha comenzado con la celebración de la Pascua de este año y su objetivo es "el renacimiento espiritual y moral y la preparación de toda la Iglesia en Polonia para este gran Jubileo". Los momentos más importantes de la novena en los años 2024-2033 serán las celebraciones anuales del Triduo Pascual, la Ascensión del Señor, Pentecostés y la celebración de Cristo Rey del Universo.

 

Texto completo del anuncio del Presidente de la Conferencia Episcopal Polaca,  Tadeusz Wojda SAC Arzobispo Metropolitano de Gdańsk

El año 2033 celebraremos el segundo milenio de la Redención realizada por nuestro Señor Jesucristo mediante su pasión, muerte, resurrección, ascensión y envío del Espíritu Santo. Los nueve años que preceden a este gran jubileo son una maravillosa oportunidad para que la Iglesia en Polonia reavive la fe y, sobre todo, dé gracias por "las maravillas que ha hecho el Todopoderoso" (Lucas 1,49).

Durante la 397ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Polaca, que tuvo lugar en Varsovia los días 13 y 14 de marzo de este año, los pastores de la Iglesia católica en Polonia decidieron que con la celebración de la Pascua de este año, que ya está cerca de nosotros, comenzamos una Gran Novena de nueve años, cuyo objetivo es el renacimiento espiritual y moral y la preparación de toda la Iglesia en Polonia para este gran Jubileo.

Los momentos más importantes de esta novena en los años 2024-2033 serán las celebraciones anuales del Triduo Pascual, la Ascensión del Señor, Pentecostés y - finalizando el año litúrgico - la celebración de Cristo Rey del Universo. Al celebrar cada año estos momentos litúrgicos más importantes, daremos especial agradecimiento y alabanza a la Divina Trinidad por la obra de Redención que cubre el mundo entero.

Animo a los pastores a enfatizar la importancia de la obra de la Redención y animo al Pueblo de Dios a agradecerla, ya sea dentro o fuera de la liturgia de las celebraciones antes mencionadas. Pido a los fieles, especialmente a los reunidos en comunidades y movimientos religiosos, que se impliquen generosamente en todas las iniciativas relacionadas con este tema.

Tadeusz Wojda SAC
Arzobispo Metropolitano de Gdańsk
Presidente de la Conferencia Episcopal Polaca

Gdansk, 21 de marzo de 2024

 

(fuente : KAI)

viernes, 18 de agosto de 2023

Entrevista de Ekai al padre Tomasz Adamczyk sobre la religiosidad de los jóvenes polacos y el potencial de las JMJ (4 de 4)

 




KAI: ¿Sabes cuántos jóvenes voluntariamente, por su propia voluntad, van a  religión?

– No tengo conocimiento de tales estudios. En cualquier caso, es evidente que año tras año disminuye el número de personas dispuestas a asistir a clases de religión en la escuela. Si el promedio en la escuela primaria sigue siendo bastante alto, en las escuelas secundarias los datos estadísticos desde la perspectiva de la Iglesia católica son, por decirlo suavemente, poco optimistas.

 

KAI: ¿Sabemos cómo perciben los jóvenes la Iglesia jerárquica y los sacerdotes?

- Sí. Cuando realicé una investigación entre los jóvenes y les pedí su opinión sobre los clérigos, resultó, lo que fue extremadamente interesante para mí, que los sacerdotes catequistas gozan de la mayor confianza. Luego los vicarios y párrocos, y en menor medida los obispos. ¿Que muestra? Que cuanto menor es la distancia con un clérigo, cuanto más a menudo lo conoces, hablas con él, aprendes sobre sus fortalezas y debilidades, más a menudo se aprecia su trabajo. Sin embargo, cuanto mayor es la distancia, por ejemplo, al episcopado, menor es el nivel de confianza entre los jóvenes. Es una señal interesante e importante para que los sacerdotes construyan relaciones más estrechas con los fieles, lo que conduce a la evangelización.

 

KAI: ¿Sabemos lo que irrita a los jóvenes de la Iglesia, lo que les cuesta aceptar?

- Cuando hice esta pregunta a los jóvenes, resultó que, en primer lugar, se refieren negativamente a la falta de tolerancia por parte del clero, incluso hacia las personas homosexuales. Para muchos jóvenes, el lenguaje de la Iglesia es agresivo y excluyente. Así es como los jóvenes perciben muchas declaraciones de representantes de la Iglesia. Sólo en segundo lugar quedó el problema de la política en la Iglesia.

Fue extremadamente interesante para mí, porque muestra que ahora se debe cambiar el lenguaje en el ministerio pastoral. Surge una pregunta: cómo hablar de ciertos valores que son muy importantes para los creyentes y las instituciones de la Iglesia, pero por otro lado, para que el lenguaje no excluya, ofenda y más aún no ponga a nadie fuera de la Iglesia. . En otras palabras, no es un arte tener razón, sino un arte tener razón. Este es un problema y un desafío importante para la Iglesia.

 

KAI: Mencionaste que valores como el amor y la familia son importantes para los jóvenes. Qué valores que son importantes para ellos se pueden utilizar pastoralmente para acercarlos a la Iglesia, para mostrar que también son importantes en la Iglesia, que pueden desarrollarse aquí.

 

“El amor es lo más importante aquí. Vale la pena recordar que solo Dios es la fuente del amor. Ninguno de nosotros puede decir eso de nosotros mismos. Puedo decir que quiero amar y ser amado, pero no puedo decir "soy amor". Basado en la Carta de S. Juan decimos que sólo Dios es amor. ¿Qué significa? Si bebo de esta fuente, puede ser suficiente para mí amar no solo a mi familia y amigos más cercanos, sino también a mis enemigos, personas a las que encuentro difíciles de aceptar. Entonces mostramos que el amor es un gran valor que tiene su fuente en Dios mismo.

 

KAI: ¿Cómo preparar sacerdotes, líderes y catequistas para un trabajo sabio y fructífero con los jóvenes? ¿Ser testigos auténticos para los jóvenes de hoy?

- La respuesta está en la pregunta. Cuando realicé una gran investigación a nivel nacional, principalmente sobre las opiniones de los sacerdotes y los jóvenes sobre los clérigos, y cuando traté de encontrar la clave: qué esperan los sacerdotes jóvenes de un sacerdote, resultó que se señalaron principalmente dos elementos. En primer lugar, la autenticidad, y en segundo lugar, la espiritualidad. La autenticidad aquí no es más que un cierto acuerdo de las palabras habladas con la vida. No puede haber discrepancia. Y cuando se trata de espiritualidad, la gente todavía anhela una espiritualidad profunda, sabia y existencial. Si un sacerdote la vive y la gente siente que su espiritualidad es genuina, siempre será inspirador.

 

KAI: ¿Qué consejo puede dar a los padres sobre la transmisión de la fe y los valores?

– En primer lugar, que los padres den su propio ejemplo. Porque si alguien le dice a un niño que vaya a Misa y él mismo no va, no es un testigo creíble. A veces los padres experimentan drama porque hacen todo lo posible para que sus hijos regresen a la Iglesia o quieren ir con ellos al servicio. Los jóvenes no quieren hacer eso. No estoy a favor de forzar prácticas religiosas. Por eso vale la pena solo hablar de tus sentimientos - que me duele, lamento que no estemos juntos, es importante para mí; Rezo por ti. Sobre todo, sin embargo, lo más importante es mostrar su propio testimonio de fe. Quizás llegue el momento en que un joven recordará cuán importantes fueron los valores religiosos para sus padres y él mismo comenzará a considerarlos seriamente. Además, sabrá, siguiendo el ejemplo de sus padres, dónde encontrarlos.

(Fuente: Ekai) 

El padre tomasz Adamczyk es Profesor asistente en el Departamento de Sociología de los Grupos Étnicos y la Sociedad Civil de la Universidad Católica Juan Pablo II de Lublin, secretario del Comité para el Diálogo con el Judaísmo del Episcopado Polaco, subdirector del Centro Arquidiocesano para el Diálogo Católico-Judío, capellán de la Sociedad Comercial de Lublin.

 

Líneas de investigación : fundamentos axiológicos del espacio público, política social, papel de la religión en la conformación de la sociedad civil.

Realiza investigaciones sociológicas sobre la nueva espiritualidad e investigaciones sobre la emigración polaca en los EE. UU., así como investigaciones sobre la condición moral y religiosa de la sociedad polaca, centrándose principalmente en estudiar las actitudes de los estudiantes hacia la religión y la moralidad.


Entrevista de Ekai al padre Tomasz Adamczyk sobre la religiosidad de los jóvenes polacos y el potencial de las JMJ (2 de 4)



KAI: ¿Cómo pueden la Iglesia, los pastores, las personas involucradas, enfrentar esto? ¿Es un proceso que se puede detener, de alguna manera revertir?


– Los grandes procesos son muy difíciles de parar, pero claro que los sociólogos no somos futurólogos. Por supuesto, la sociología estudia las interrelaciones de la religión y la sociedad. En la actualidad me parece que las influencias sociales tienen mayor impacto en los jóvenes que las de carácter religioso. Sin embargo, no tiene que ser una tendencia constante. Nunca podemos estar seguros de cómo se configurará el destino de la religión en las generaciones futuras. Sin embargo, es posible y necesario escuchar a los jóvenes que, en la investigación sociológica, enfatizaron lo que esperan de la Iglesia: crear un espacio amistoso para que se encuentren en las parroquias.

Se observa una cierta paradoja entre los jóvenes: por un lado, pasan mucho tiempo en Internet, mirando teléfonos móviles y computadoras, pero por otro lado, cuando se les pregunta qué necesitan, la mayoría de las veces dicen que es es una relación con otra persona. Y este espacio creado en las parroquias es una oportunidad importantísima para que la Iglesia reúna a estos jóvenes. En un principio, este espacio ni siquiera debería tener un carácter estrictamente religioso, en el contexto de que se centrará en catequesis o reflexiones especiales, sino que será un lugar de encuentro donde los jóvenes puedan estar juntos, donde también puedan encontrarse con un sacerdote con quien pueden hablar Los jóvenes necesitan lugares como este. No se trata de un programa ya hecho, sino de leer qué necesitan los jóvenes en un lugar y momento determinado y cómo se les pueden transmitir valores importantes.

 

Lo segundo que a los jóvenes les gustaría ver en las parroquias son los servicios de emergencia. Instituciones donde un joven que se enfrenta a un gran problema puede obtener ayuda profesional. Esto también crea oportunidades para las parroquias que podrían crear tales centros. Por ejemplo, en las grandes ciudades no sería un problema que hubiera dos o tres lugares donde hubiera un psicólogo, un pedagogo y otros especialistas. Donde un joven obtendrá ayuda profesional. Esto es sumamente importante, porque los jóvenes valoran la profesionalidad.

También es necesaria una "religiosidad seria", una formación permanente. En muchos lugares, veo que donde se lleva a cabo sistemáticamente una lectio divina muy profunda y de alta calidad, donde las personas comienzan a considerar juntas las Sagradas Escrituras, tales grupos comienzan a crecer y hay más y más de ellos. Del mismo modo, veo una gran demanda para la creación de ciertos grupos de oración que no se centrarán en la institución, la organización, sino que ayudarán a desarrollar la espiritualidad. Además, los retiros silenciosos cerrados son muy populares y, a menudo, hay que inscribirse en ellos con varios meses de antelación.

 

KAI: ¿Cuál es la diferencia entre los jóvenes de hoy y las generaciones mayores que sucumben más fácilmente a los procesos de secularización?


– En primer lugar, desde la perspectiva sociológica, se puede ver que hay procesos de secularización, individualización y pluralización en todo el mundo. ¿Qué significa? Que un joven contemporáneo elija entre una oferta religiosa y pararreligiosa cada vez más diversa, configurando individualmente su propia religiosidad. Valores como la libertad, la realización personal y, por lo tanto, la formación creativa de la propia religiosidad son extremadamente importantes para muchos jóvenes. Es por eso que la religión misma está cambiando. Por eso, las Iglesias que predican la verdad absoluta, las normas objetivas, están cada vez más sujetas a la crítica; los jóvenes comienzan a tratar su religiosidad de manera selectiva.

Como ejemplo, puedo recordar el estudio de la aceptación de los dogmas de la Iglesia Católica, cuyo promedio es de alrededor del 50%. Además, los dogmas sobre Dios, cristológicos, marianos y sobre todo escatológicos están en un nivel muy bajo. Sin embargo, aquí se ve claramente mucha inconsistencia en la religiosidad de los jóvenes, por ejemplo, más personas creen que María es la Madre de Dios, y menos personas declaran que creen que Jesús es el Hijo de Dios. Aquí vemos una especie de contradicción, que la investigación sociológica muestra claramente.

 

KAI: Volveremos a la fe de los jóvenes. ¿Qué pasa con las generaciones mayores? ¿Por qué fue más fácil para ellos transmitir su fe y religión, y por qué fueron más fáciles de aceptar?


- La fe se hereda. Se transmitía en familias, se heredaba de generación en generación. Era tradicional. La juventud de hoy, en cambio, trata de moldear su religiosidad en mayor medida según sus propias necesidades. El factor tradicional ya no es tan importante para ellos, y valoran mucho más valores como la libertad y la autorrealización. Esto también se aplica a la vida religiosa. Anteriormente, como el P. profe. Władysław Piwowarski, la fe del destino, y hoy no estamos tratando con el patrimonio cultural sino con la fe de la elección, y estas elecciones son cada vez menos obvias.

 

KAI: Entonces, ¿no puedes culpar a tus padres por no transmitir la fe correctamente, porque es una cuestión de especificidad de la generación joven de hoy?


“Por supuesto, uno se pregunta en qué áreas alguien ha descuidado algo. Y aquí no sólo hay que mencionar a los padres, sino también a los propios jóvenes, la catequesis, la pastoral. Siempre se puede hacer algo mejor. Sin embargo, estos grandes procesos no se pueden detener fácilmente. Funcionan de manera similar en muchos países europeos. A lo que nos enfrentamos en Polonia, la secularización acelerada, ya se ha producido, por ejemplo, en Francia, Italia y España. El creciente pluralismo de valores y normas religiosas conduce no tanto a la desaparición de la religiosidad como a la transformación de las formas de religiosidad.

 

KAI: ¿Cómo se manifiesta eso, por ejemplo?


– Cuando realizo una investigación entre los jóvenes sobre la aceptación de las normas morales, es crucial para muchos jóvenes no dañar a otra persona. Por otro lado, si hay una norma que prohíbe algo, y en la mente de los jóvenes no daña a otro, muchas veces es rechazada y no aceptada. Sin embargo, cuando se trata de dañar a otra persona, los jóvenes suelen compartir los puntos de vista descritos en la enseñanza de la Iglesia. Por ejemplo, los jóvenes piensan que no hay problema en vivir juntos antes del matrimonio, porque no estás lastimando a nadie. Lo mismo ocurre con el enfoque in vitro.

Entrevista de Ekai al padre Tomasz Adamczyk sobre la religiosidad de los jóvenes polacos y el potencial de las JMJ (1 de 4)

 


Dawid Gospodarek(KAI): Otra Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa ha quedado atrás. ¿Qué frutos notas cuando miras tales eventos y sus sucesivas ediciones?

 

Padre TomaszAdamczyk: Dividiré mi respuesta en dos partes: personal y sociológica. En primer lugar, me referiría a mi propia experiencia, porque yo mismo participé cinco veces en la JMJ . Reconozco que a menudo pienso en ellos, porque pude ver una Iglesia diversa, viva, joven, entusiasta, donde muchas personas de diferentes partes del mundo compartían los mismos valores y se confesaban públicamente del Evangelio y de la pertenencia al Señor Jesús. En segundo lugar, la JMJ permitió establecer relaciones muy profundas con personas que acudían a estos eventos desde diferentes partes del mundo. Reconozco que todavía sigo en contacto y soy amigo de muchas personas con las que participé en la JMJ. Por lo tanto, estos eventos tienen sentido y estoy firmemente convencido de que estas reuniones tienen un impacto de por vida.

 

KAI: ¿Y la perspectiva del sociólogo?

– Me gustaría subrayar que la JMJ es un evento. Por supuesto, pertenecen a la cultura popular contemporánea, pero no pueden reducirse a algún fenómeno lúdico y efímero, porque estos eventos permiten a los jóvenes vivir la experiencia comunitaria, pero también vivir lo sagrado. Por tanto, creo que son importantes en el proceso de evangelización, aunque por supuesto no se debe caer en una especie de eventización y tratarlos como un fin en sí mismos.

Para comprender los eventos, uno debe recordar que su esencia no es durar, sino suceder. Un evento es un hecho único durante el cual se utilizan determinados códigos de comunicación. Todo ello para que el mensaje tenga una forma más ligera, asimilable a los jóvenes y adaptada a la mentalidad del receptor.  Admito que hay muchas personas en la Iglesia que son muy negativas con respecto a los eventos religiosos, diciendo que banalizan o incluso profanan el sacro. Sin embargo, citaré al sociólogo alemán Winfried Gebhardt, quien dice que los acontecimientos también sacralizan lo profano. Este es un fenómeno extremadamente interesante y por eso creo que el evento puede desempeñar un papel muy importante: anima a las personas a interesarse por la fe, revive la religiosidad y ayuda de manera considerable en el cuidado pastoral de la generación joven. La dificultad que surge es la cuestión de cómo este acontecimiento de la experiencia de la Iglesia viva puede trasladarse más tarde a la pastoral parroquial ordinaria. Todavía tenemos un gran problema aquí.

 

KAI: Exactamente, cuando recordamos la JMJ de Cracovia, ¿qué pasó después? ¿Cómo se usó su potencial en el cuidado pastoral?

 

– En muchos lugares hay grupos o encuentros de varios tipos que continúan con esta experiencia, pero no es masiva ni universal. Por supuesto, aquí tenemos el problema antes mencionado de traducir este evento festivo único en la vida cotidiana, ya asociada a la formación permanente. Sin duda hay una dificultad aquí.

 

KAI: ¿Cómo acercarse entonces a esos jóvenes que regresaron de Lisboa después de una hermosa experiencia de Iglesia universal, comunidad, escucha de la palabra, encuentro con Francisco? ¿Cómo rodearlos de cuidado pastoral, para que estas emociones, las impresiones que sintieron, todo lo que experimentaron, de alguna manera continúen en la vida cotidiana, fructifiquen y se desarrollen?

 

- En diversos estudios sociológicos, los jóvenes enfatizan que las relaciones con los pares juegan un papel sumamente importante en sus vidas. Y esas amistades o amistades que se establecieron en la JMJ se pueden utilizar para crear nuevas comunidades. Ahora ni siquiera estoy hablando de un personaje religioso, sino simplemente de comunidades o grupos de personas que quieren reunirse, y quizás con el tiempo también querrán profundizar en su religiosidad. A partir de estas relaciones, estableciendo también buenas relaciones con un sacerdote que va a la JMJ, muchas personas se conocen cada vez mejor, se acercan cada vez más, y sobre esta base se puede construir algo más permanente.

 

KAI: Quedémonos con los eventos. No hay escasez de este tipo de eventos en Polonia. Tenemos Lednica, conciertos evangelísticos, festivales, eventos carismáticos en estadios, grandes reuniones comunitarias. En los informes de estas iniciativas, vemos muchos rostros alegres de jóvenes. Hay algún compromiso, hay comunidades. Sin embargo, la investigación sociológica muestra dolorosamente que hay una fuerte salida de jóvenes de la Iglesia. ¿Cómo es? ¿Pueden tales acontecimientos detener o reavivar de alguna manera la fe de estos jóvenes, a menudo frustrados con la Iglesia? ¿Cuál es la condición religiosa de los jóvenes polacos hoy?

 

– De hecho, todos los estudios sociológicos que se han llevado a cabo en los últimos años en Polonia indican que en la 2ª-3ª  década del siglo XXI, el proceso de secularización se irá acelerando. La investigación muestra claramente el proceso de privatización de la religión, alejándose de las iglesias institucionalizadas hacia la espiritualidad individual, buscando las propias respuestas a las preguntas más importantes de la vida fuera de las instituciones religiosas. Ya, solo un poco más de la mitad de los jóvenes polacos creen en Dios, por lo que se puede ver que el proceso de secularización, especialmente en este grupo de edad, definitivamente se acelera, o como dice la prof. Mirosława Grabowska, expresidente de CBOS, al galope. Todo indica también que este proceso no se detendrá en un futuro cercano, además, parece que cada vez menos personas verán sentido en los rituales religiosos, lo que puede conducir a la disminución de las prácticas religiosas tanto obligatorias como opcionales. Creo que la religiosidad polaca, especialmente entre los jóvenes, imitará cada vez más a las sociedades occidentales. Algunos soñaron que podría venir un impulso de Polonia que evangelizaría a Europa, pero parece más probable el escenario de la imitación, es decir, la imitación de los patrones occidentales, que está sucediendo ahora en Polonia y confirmado por la investigación sociológica.



viernes, 7 de julio de 2023

Juan Pablo II – Polonia, Solidarnosc (Solidaridad) y el fin del comunismo - Stanislaw Dziwisz (2 de 2)

 


La tarde del 21 de junio Juan Pablo II llegó a Cracovia, donde le esperaba, en vez del papamóvil, un coche cerrado, pero él lo rechazó, prefirió  subir a un autobús, en el que cruzó las calles de la ciudad. Una vez en el episcopado, y ya sentado a la mesa, tuvo que interrumpir la cena para asomarse a la ventana y hablar a los miles de jóvenes que se habían congregado para saludarlo. También entonces alguien del séquito papal manifestó su preocupación, argumentando que hubiera sido preferible una actitud más «contenida».

Al día siguiente, dos millones de personas acudieron al Blonie para asistir a la beatificación de dos grandes figuras polacas: el padre Rafael Kalinowski, carmelita descalzo, y fray AlbertoChmielowski, apóstol entre la gente más humilde, fundador de la orden de los Albertinos. Al final de la misa, mientas la multitud se iba dispersando lentamente,  asomaron las banderas de Solidaridad.  Aparecieron los helicópteros que, volando a baja altura, pensaban (equivocadamente) que asustarían a la gente, obligándola a echar a correr hacia sus casas. Pero todo se desarrollo con absoluta tranquilidad, ordenadamente, justo como quería el Santo Padre, sin dejar el más mínimo resquicio a las provocaciones.

 Pero mientras tanto, ya había explotado el Gran Miedo del régimen. Esa tarde, en la catedral de Wawel, se produjo inesperadamente un segundo encuentro entre el Pontífice y el general Jaruzelski Un encuentro deseado por la clase política (y no por la Iglesia, como se intento hacer creer) un poco para serenar el clima, un poco para atenuar el impacto de  lo que iba a ocurrir al día siguiente, y un poco también porque Jaruzelski –y esto podría explicar la larga duración de la entrevista - , casi una hora y media quería exponerle al Papa «sus» razones.

Para el Santo Padre, si se me permite interpretar su pensamiento, el general era un hombre dotado de inteligencia y de cultura. Demostraba también un cierto patriotismo. Pero, hablando en términos políticos, se inclinaba hacia el este, no hacia el oeste. Para Jaruzelski, todo lo concerniente al futuro de Polonia, cualquier posible solución,  pasaba por Moscú, nunca por Occidente.

Por fin, la mañana del 23 de junio, después de haberlo mantenido en secreto hasta el último momento, se produjo el encuentro del Papa con Lech Walesa, trasladado en helicóptero junto a su mujer y cuatro de  sus hijos. El lugar del encuentro (elegido por el régimen por su «inaccesibilidad» era un refugio de montaña en las inmediaciones de Zakopane, a los pies de los montes Tatra. Todo había sido preparado ad hoc por los servicios de seguridad; habían diseminado micrófonos por el salón y los camareros habían sido sustituidos por sus propios hombres, especialistas en ese sector.

La puesta en escena, sin embargo, era tan evidente que el Santo Padre lo advirtió enseguida. Se llevó a Walesa afuera, al pasillo, y lo invitó a sentarse allí, en un banco. Quizás también allí había micros, pero de todas formas, si los escuchaban no pasaba nada. No había ningún problema.

En esos momentos lo de menos eran los discursos, las palabras; lo importante era el hecho en sí, el gesto. Era importante que Juan Pablo II estuviera allí y que se estuviese entrevistando con Walesa. «Solo quiero decirle una cosa: que rezo a diario por usted.». Es decir rezaba a diario por Walesa y por todas las mujeres y los hombres de Solidaridad. Para demostrar a todo el mundo, y sobre todo a los jefes comunistas, que el movimiento estaba vivo y que no constituirá en  absoluto un capítulo cerrado.

 Precisamente por eso se decidió intervenir inmediatamente, desmintiendo aquel ingenuo artículo aparecido en L´Osservatore Romano en el que se interpretaba el encuentro con el Papa como un «tributo al vencido». ¡Como si Walesa y su sindicato hubieran sido derrotados, definitivamente derrotados, en la batalla contra el régimen!. ¿Se podía permitir que diese la impresión de que la Iglesia se había olvidado de Solidaridad? ¿Se podía dejar creer que la Iglesia no era un aliado seguro de la clase obrera y que, por lo tanto, no se podía contar con ella?

Aquel viaje terminó con una anécdota peculiar. El presidente del Consejo de Estado, Jablonski, le dijo en privado a Juan Pablo II: «A su llegada, le hemos saludado como el Papa de la paz; dentro de cuatro años saludaremos al Papa de la reconciliación» No se hasta qué punto el general Jaruzelski compartía ese punto de vista.

En cualquier caso, a pesar de las dificultades, el viaje fue un éxito. El Santo Padre supo dar con el tono adecuado para apoyar moralmente a una nación triste, desilusionada, amargada,  para mantener con vida a Solidaridad, que, en esos momentos, no existía oficialmente. Y todo esto sin provocar, ni siquiera involuntariamente, desordenes o enfrentamientos.

 

(Svidercoschi)

Un mes después, Jaruzelski levantó el estado de sitio y empezó a vaciar las cárceles, hasta conferir una apariencia de liberalidad al régimen polaco.

Pero aun tenían que pasar varios años para que Polonia volviese a ser una nación libre. Años contradictorios, como toda época de transición. Años de terribles sombras y de luces de esperanza. En 1984 se produjo el feroz asesinato del padre Jerzy Popieluszko, un valeroso sacerdote, gran defensor de solidaridad y de los derechos de los trabajadores. Y en junio de 1987 Juan Pablo II regreso por tercera vez a su patria: «un servicio a la verdad», como él mismo definió aquel viaje, en el que denuncio el vacío programático que caracterizaba ya al «socialismo histórico».

 

A partir de ese momento se inició, justamente, ese impetuoso proceso que, en el giro de dos años, condujo a la libertad, al regreso de Solidaridad, a la legalidad, al primer Gobierno no comunista en Europa centro oriental (capitaneado por un católico, Tadeusz Mazowiecki) y por último a que aquel ex electricista de los astilleros Lenin de Gdansk fuese elegido presidente de la República.

Polonia, en definitiva, abrió el camino del gran vuelco que marco el fin del comunismo.

 


(Stanislaw Dziwisz UNA VIDA CON KAROL, conversación con Gian Franco Svidercoschi, cap. 22, La Esfera de los Libros, Madrid, 2008)

Fotografia 

 

 

 

 

Juan Pablo II – Polonia, Solidarnosc (Solidaridad) y el fin del comunismo - Stanislaw Dziwisz (1 de 2)

 


(Svidercoschi)

 Juan Pablo II quería regresar a Polonia a toda costa.  Sentía que era su deber ayudar a aquel pueblo a reencontrar, al menos, la fe en sí mismo, la fuerza para tener esperanza.

¿Pero podía ir a Polonia durante el estado de sitio? ¿No corría asi el riesgo de legitimarlo, aunque nada estuviera más lejos de su intención? En suma ¿Qué era mejor, estrechar la mano de aquella gente o negarse a hacerlo?

Al final, tras una larga reflexión, brotó la respuesta más natural: el Papa podía, perfectamente, ir a Polonia y, al mismo tiempo, mostrar claramente que no aceptaba aquella situación. Y fue una decisión justa, sabia, eficaz, porque de esa forma, sólo de esa, fue posible que se salvaran Lech Walesa y Solidaridad.

 

(Dziwisz)

Pero comencemos por el principio.

Intentaré contar cómo fue aquel viaje de junio de 1983, un viaje decisivo para le futuro de Polonia, en sus momentos más cruciales. Intentaré hacerlo, en parte, basándome en mis apuntes y en parte confiando en la memoria.

 

En esa época, Walesa no existía para los dirigentes comunistas. No lo llamaban ni siquiera por su nombre: cuando se referían a él, decían, simplemente, «el electricista». Precisamente por eso, el Papa dejó muy claro que visitaría Polonia con la condición de entrevistarse con Walesa. Pero el general Jaruzelski se oponía a ello frontalmente. Para superar el impase se llegó a un compromiso que no solo era muy precario, sino que estaba cargado de dudas, de omisiones, de detalles dejados en una nebulosa.

 

De hecho, cuando llegó a Polonia, el 16 de junio, el Santo Padre  descubrió que el encuentro no estaba en modo alguno asegurado, es más, existía el riesgo de que se anulase. Desconcertado, se desahogó con sus más estrechos colaboradores:«Si no puedo verlo, regreso a Roma». Alguien de su séquito manifestó su perplejidad. Él repuso: «Tengo que ser coherente de cara a los demás»

 

En cualquier caso, que su intención era la de apoyar a Solidaridad lo había dejado muy claro desde un principio, nada más descender del avión. Besó el suelo polaco (aunque a lo había hecho en su primera visita) y explicó que era como si besase a su propia madre, una madre que estaba sufriendo mucho una vez más.  Añadió que venía para todos, incluidos los que estaban en la cárcel. Luego en la catedral, donde está la tumba del cardenal Wyszynski, agradeció a la Providencia que le hubiese ahorrado al primado los dolorosos sucesos del 13 de diciembre de 1981. Esta frase, al día siguiente fue censurada en todos los periódicos.

 



El encuentro con el general Jaruzelski….En el discurso público, el Papa pidió expresamente que se respetasen los acuerdos de agosto de 1980, los que habían rubricado tanto el Gobierno como los sindicatos. En el coloquio privado, lo que le dijo al general, esencialmente, fue que podía incluso entender que hubiera decretado el estado de sitio, pero que jamás aprobaría la abolición de Solidaridad, el sindicato a través del cual se había expresado el alma polaca.

 

Ya de regreso, Juan Pablo II se detuvo en la iglesia de los Capuchinos donde se conserva el corazón de un gran soberano, Jan Sobieski. Y allí pudo hablar con diversos miembros de la oposición, sobre todo con intelectuales y artistas, así como con la madre de un joven que había sido asesinado por la policía.

 

Llegó el momento de acudir a Czestochowa; el aumento de la tensión se advirtió de inmediato. La policía se mantenía en estado de alerta, estaba preocupada por la masiva participación de los jóvenes. Pero, no obstante el encendido entusiasmo y no obstante la evidente intención de los jóvenes de trasformar el encuentro en una manifestación en contra  del régimen, el Santo Padre freno en seco toda forma se contestación. A pesar de que  su consigna - «Debéis permanecer vigilantes» - no se entendió precisamente como una frase retórica.

 

Al día siguiente, el domingo 19, estaba prevista la jornada mariana, con una misa y la coronación de cuatro imágenes de la Virgen, veneradas en otros tantos santuarios. Asistió una multitud ingente, dos millones de personas, y en la homilía Juan Pablo II dijo expresamente que Polonia debía ser un Estado soberano y que la soberanía se basa en la libertad de los ciudadanos.

 

A esa misma hora llegaron a Czestochowa algunos dirigentes del Politburó. Si ya se habían quedado profundamente turbados por las diversas intervenciones del Santo Padre ahora estaban doblemente preocupados ante lo que pudiera decir esa tarde en el «solemne llamamiento». Solicitaron tener un coloquio con monseñor Bronislaw Dabrowski, secretario del episcopado, y le dijeron con total claridad que el Papa tenía que cambiar el contenido de sus discursos.

 

Mons. Dabrowski se lo refirió al Pontífice y regreso junto a los representantes del Partido con la respuesta del Papa. La respuesta era que, si no podía decir lo que pensaba, si no podía pronunciar los discursos que había preparado en su propio país, en su patria, ¡estaba dispuesto a volverse a Roma!

 

Frente a la firmeza de Juan Pablo II, éstos no replicaron y regresaron a Varsovia para presentar su informe. Por su parte, el Santo Padre atenuó ligeramente el texto del «llamamiento», pero sólo en el tono, no en lo concerniente a los conceptos, a los argumentos. Pidió, entre otras cosas, que se tuviese el valor de retomar el diálogo social. Justo lo que Jaruzelski no quería hacer, según había repetido hasta el propio Papa.

 


Continuó la visita. En Poznan, el Pontífice pronunció por primera vez el nombre de Solidaridad. En Katowice afirmó que los obreros tenían derecho a contar con sindicatos libres. En Breslavia, que era preciso conservar cuanto había de positivo en Solidaridad, mientras tanto, los monaguillos se alzaban la túnica blanca para enseñar la camiseta con aquella inscripción que ya se había hecho famosa en el mundo entero.

(Stanislaw Dziwisz UNA VIDA CON KAROL, conversación con Gian Franco Svidercoschi, cap. 22, La Esfera de los Libros, Madrid, 2008)

Fotografias (con excepcion de la tapa del libro).