Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 28 de marzo de 2025

El Via Crucis de Karol Wojtyla

 


Vuelvo a publicar el post del 12 de marzo del 2008, con un único cambio el enlace, pues en este enlace del sitio de los franciscanos se encuentran los dos textos completos, tanto del Via Crucis de Karol Wojtyla, como la presentación de Mons. Piero Marini.

 En 1976 Karol Wojtyla fue llamado por el Santo Padre Pablo VI a predicar los ejercicios espirituales de Cuaresma para el Papa y la Curia Romana en la capilla Matilde,actualmente capilla "Redemptoris Mater" del Vaticano. En el breve tiempo que tenia para preparar los 22 sermones o conferencias se “internó” en Zakopane, centro de esqui que el conocía tan bien, y alli entre el 20 y el 25 de febrero inmerso en la capilla dedicó las mañanas a escribir, permitiéndose también algún respiro para deslizarse con su esquies por las laderas de los montes Tatra en Zakopane, que él conocía tan bien.

El 1 de marzo partió para Roma y en el Colegio Polaco le dio el toque final a las meditaciones. Los ejercicios espirituales se realizaron entre el 7 y el 13 de marzo de 1976.

Estos ejercicios espirituales fueron recopilados y publicados en forma de libro y causaron una fuerte impresión entre los intelectuales de Cracovia. Hubo quienes llegaron a expresar que lo veian a Karol Wojtyla como futuro Papa. En español fueron publicados por BAC (1978) con el emblemático título “Signo de Contradicción” (Signo de Contradicción (cf. Lc 2,)

 

Entre las meditaciones estaba incluido el Via Crucis  "uno de los ejercicios de piedad predilectos del Santo Padre: una predilección que hunde sus raíces en la tradiciòn familiar, en la práctica de la parroquia donde Karol Wojtyla fue bautizado y en las opciones pastorales de aquella Polonia en cuyo cuerpo - su tierra -herido, dividido y despojado por potencias extranjeras se ha prolongado el misterio de la pasión de Cristo"  Juan Pablo II desde que Dios, en su designio providencial, lo llamó a la cátedra de Pedro (16 de octubre de 1978) nunca faltó al "Via Crucis" del Coliseo la tarde del Viernes santo (excepto el último en 2005) sentía en él con gran intensidad una profunda relación que une Jerusalén, la ciudad donde Jesús cargado con la Cruz recorrió el último tramo del camino de su vida, con Cracovia, su antigua sede episcopal, cuya catedral se yergue en la colina Wawel, durante muchos siglos corazón de la monarquía y de la Iglesia, prácticamente un emblema de la Polonia gloriosa y arrasada. Y también con Roma, sede del Sucesor de Pedro, a quien Jesús confió la misión de confirmar a los hermanos en la fe (cf. Lc 22, 31), de apacentar sus corderos y sus ovejas (cf. Jn 21, 15-17) y a quien dirigió la última y perentoria invitación: «tú sígueme» (Jn 21, 22)”…. “Al celebrarse el 25º aniversario de servicio pastoral de Juan Pablo II las meditaciones del Via Crucis fueron aquellas originales que entonces ya habian sido publicadas en forma de libro. El Santo Padre habia querido tomar aquel Via Crucis, sacándolo por decir así del retiro de la Capilla Matilde para celebrarlo en una inmensa platea, en la auténtica Statio Urbis et Orbis del Coliseo-Foros imperiales-Palatino en la noche del Viernes Santo. Una decisión meditada e iniciativa feliz que, en otras cosas, permite constatar cómo el Magisterio de Juan Pablo II, «tan grande, tan rico, tan oportuno», está ya en muchos puntos «sintéticamente presente en Signo de Contradicción».  (Mons. Piero Marini)



lunes, 18 de marzo de 2024

La belleza de la liturgia – Entrevista a Mons. Piero Marini para Totus Tuus (Aleksandra Zapotoczny)

 



Su excelencia Piero Marini, Arzobispo titular de Martirano, fue durante veinte años el Maestro de las Celebraciones litúrgicas pontificias. (Desde 1987 a 2007 durante el pontificado de Juan Pablo II y Benedicto XVI).

«La primera Misa en la que preste servicio para Juan Pablo II fue la del miércoles de Ceniza de 198: este fue el inicio – recuerda el arzobispo – y estaba contento de aquel clima tan penitencial.»

Mons. Marini ha dedicado su libro “Liturgia e belleza. Nobilis Palchritudo” al recuerdo de la experiencia vivida en las celebraciones del Santo Padre.

Que significado particular tiene la Eucaristia para un sacerdote?

Para comprender el significado que la Eucaristía tiene para un sacerdote es necesario considerar la Eucaristía y el sacerdote en la Iglesia. La Sagrada Escritura, la Tradición de la Iglesia y el Concilio Vaticano II hablan siempre de un único sacerdocio, el de Cristo. Hay, sin embargo, dos modalidades de participación al mismo sacerdocio: uno universal, llamado también “de los fieles”, y otro ordenado, especifico de los ministros ordenados. Cada sacerdote, por la ordenación, es configurado a Cristo en su cualidad específica de cabeza y pastor. La misión del sacerdote en la Eucaristía es hacer presente a Cristo. Verdaderamente alter Christus: la imagen de Cristo en la comunidad, en la Iglesia. La imagen, sobre todo, de servir como Cristo, para ser santo no tanto para sí cuanto para la comunidad. Humildad, dialogo. Tiene que ser un hombre de oración porque tiene que enseñar a los demás a rezar con la Plegaria Eucarística. Anunciar la palabra que él tiene antes que meditar.

Que recuerdo tiene de su primera Misa?

Fui ordenado el 27 de junio de 1965… ha pasado una vida.. Pero sin duda el recuerdo de la primera Misa permanece para siempre.  Esta celebración tuvo lugar ne mi pequeña iglesia parroquial, donde además fui bautizado y donde recibir la primera comunión: para mi, ha sido una cosa muy importante volver a mi comunidad como sacerdote. Estaban presentes mis padres mis hermanos, mi párroco. He sido el primer sacerdote de mi diócesis, Piacenza-Bobbio, que ha concelebrado la Santa Misa con el Obispo y otros sacerdotes durante la ordenación, según las nuevas indicaciones del Concilio. Antes uno no se podía acercar al altar: quien había sido ordenado celebraba la Misa lejos del altar, pronunciaba las palabras para si, ayudado por el sacerdote. Al día siguiente, celebre la Misa con un amigo sacerdote en un Santuario. Montelungo, ante la Virgen. Conservo con afecto el recuerdo de esta celebración que fue muy sencilla, en espíritu de humildad, reservada. Y, después, la tercera Misa – en mi parroquia – la celebre en la solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo, que da esa visión de unión a la Iglesia Romana.

¿Qué significa vivir una liturgia solemne, cuales son los criterios fundamentales?

Una buena celebración depende del modo en que ha sido preparada, pues no se puede improvisar nada. La belleza está en la sencillez y en el orden: la liturgia necesita de la colaboración de nuestros sentidos: la vista, el oído, el olfato, el tacto.  Reclama la presencia de las imágenes, de la música, del canto, de la luz, de las flores, de los colores, de la coreografía. La Misa es una celebración en comunidad,  en la que están implicados diversos oficios, ministerios, porque la comunidad no es un cuerpo sin miembros.  Durante la preparación de la Misa se tiene en cuenta esta verdad. Están los monaguillos, los lectores, los que preparan la oración de los fieles. La primera realidad de la Misa  es la de una asamblea reunida – es el primer signo de la presencia de Cristo. Esta asamblea tiene que colocarse en un lugar, por eso es necesario cuidar también la domus ecclesaie. El Señor, cuando se disponía a celebrar la Pascua con sus discípulos, mando a algunos por delante para preparar un puesto en el piso superior; el piso noble de la casa.

Tres elementos fundamentales son necesarios para la celebración. Ante todo el ambón, - atril, el lugar desde el que se proclama la palabra de Dios. Nosotros, nuestra vida, no podemos vivir sin esta palabra. Muchos ven en el ambón el signo de la tumba vacía, el lugar del anuncio de la resurrección. La cátedra (la silla)  significa que la comunidad no esta sin guía, nosotros vivimos en espera del guía definitivo. El Señor que no se ve está representado por el sacerdote que preside.

En fin, el altar, que  durante el Medio Evo fue el punto más venerado de la iglesia porque en él se conservaban las reliquias de los mártires, y ante el altar se hacia la genuflexión ahora, por desgracia, hemos perdido todo esta devoción. El altar se ha convertido en una mesa donde se colocan las flores, las vinajeras, los micrófonos, los Misales. En el altar Cristo se sacrifica. Es el punto crucial para encontrar al Señor.  Naturalmente la belleza de la liturgia no está en los elementes exteriores, sino que depende sobre todo de la preparación interior, de su capacidad de dejar transparentaren gesto de amor llevado a cabo por Jesus.

Las Santas Misas presididas por el Sumo Pontífice se cuidan en los mínimos detalles y con gran solemnidad, cosa que no sucede a veces en las celebradas en parroquias

La celebración es la misma, pero el modo es diferente. Es verdad que en la Basilica de San Pedro tenemos también loa posibilidad de secciones y servicios para la celebración de la liturgia, mientras que una pequeña comunidad no dispone de los mismos medios, de todos modos, esto no justifica el descuido, ell desorden de los ornamentos, sobre todo la falta de amor en la celebración misma. No significa que las Misas silenciosas no sean bellas, no podemos confundir la participación con el  hacer. Es necesario dar especio a la celebración en si, evitar el “participacionismo”. Hay que dejar que los signos nos hablen una parte importante está bien en el silencio, en crear equilibro entre la participación personal y la comunitaria entre la escucha de la palabra, el canto, y la meditación. Los gestos en la liturgia son importantes porque son los gestos de Jesus.

La Eucaristía es el centro de la vida cristiana. ¿Cómo se explica la escasa practica de los fieles en la participación cotidiana y dominical a la Santa Misa?

Para responder a esta pregunta es necesario hacer primero algunas aclaraciones. Ante todo precisar el concepto del domingo, que no es solo la participación en la Misa. Ya los mártires de Abitene en el siglo IV tenían claro que el domingo está compuesto de varios elementos un tiempo para vivirlo y santificarlo, un lugar donde reunirse, el hecho de reunirse, la celebración de la Eucaristía. El cristiano, aunque no tenga la posibilidad de recibir la comunión y de participar en la Santa Misa – ocurre en tantas partes del mundo – tiene el deber de santificar el domingo, de reunirse para rezar y hacer memoria del Señor.

Es necesario distinguir entre la participación en la Misa diaria y la participación en la dominical. El cristiano es tal si participa en la Misa dominical, sin participar en aquella ferial, pero un cristiano no es tal si participa solo en la Misa ferial y no en la dominical.  En cuanto a la escasa practica dominical, pienso que en el pasado se nacía cristiano, mientras que hoy, en nuestra sociedad, se deviene, nos encontramos ante una descristianización muy difundida. Se ha perdido la función de la familia en la educación en la fe.

 

¿Qué formación deberían tener los fieles para que su participación en la Eucaristía fuese vivida con mas profundidad?

La Iglesia tiene que volver a enseñar, volver a descubrir la liturgia. La pastoral litúrgica ordinaria tendrá que confrontarse pacientemente con la analfabetizacion de los hombres y mujeres de nuestro tiempo acerca de los contenidos fundamentales de la fe cristiana.  Analfabetizacion que a menudo padecen también los mismos cristianos asiduos a la comunidad eucarística. Como el Papa ha insistido muchas veces, es necesario que las homilías y las catequesis sean mistagógicas. Significa que tenemos que comenzar la educación a la liturgia explicando a nuestros fieles los signos que realizan, todo lo que se hace en el ambón, en el altar, porque hay que persignarse al iniciar la Misa y en la proclamación del Evangelio.

Juan Pablo II ha sido un hombre que ha vivido de para la Eucaristía y de la Eucaristía…



Juan Pablo II se movió durante su vida impulsado por dos grandes motivos: testimoniar el Evangelio y anunciar el amor a los hombres. Celebrando la Eucaristía en todas partes del mundo, ha construido la Iglesia. «La Eucaristía hace la Iglesia y la Iglesia hace la Eucaristía» Y Benedicto XVI vive en sintonía con esta enseñanza. Juan Pablo II ha sido un constructor de la Iglesia a través de la liturgia en el espíritu del Concilio Vaticano II, dándonos el testimonio de la Iglesia Universal.

 


Entrevista de Aleksandra Zapotoczny, (publicado en Totus Tuus  Nr 3 junio 2006

 

miércoles, 9 de abril de 2014

Mons. Piero Marini: Wojtyla, un pastor santo en medio del pueblo – la oración el centro de su vida



Con ocasión de la canonización de Juan Pablo II vemos aparecer nuevos libros casi a diario. Esta vez se trata de “Giovanni Paolo II – L´uomo, il Papa, il santo” obra que fue presentada esta tarde en la “Universidad del Papa” el Angelicum,  Pontificia Universidad de Santo Tomas de Roma y durante la Audiencia General de hoy se le entregó un ejemplar al Papa Francisco.

Entre los testimonios que contiene el libro hay uno del Arzobispo Piero Marini, que fuera Maestro de Celebraciones Litúrgicas Pontificias durante el pontificado del Papa Juan Pablo II. Alessandro Gisotti de Radiogiornale Vaticana ha entrevistado a Mons. Marini, quien actualmente se desempaña como Presidente del Pontificio Comité para Congresos Eucarísticos Internacionales. Gisotti le pregunta a Mons. Marini acerca de su primer encuentro con Karol Wojtyla.

Marini - Mi primer encuentro con Karol Wojtyla fue en Cracovia, en 1973, durante un viaje del cardenal Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, a quien acompañé por casi todas las diócesis de Polonia. Allí vi por primera vez a este arzobispo de Cracovia, muy amable…. Recuerdo sobre todo su cercanía con la gente.  De las celebraciones de las Misas que aun recuerdo bien están primero la Misa de san Estanislao, con una gran peregrinación, interminable: después la Misa en una parroquia de Nova Huta, que el mismo había construido – recuerdo esa cercanía con la gente y veo en el sobre todo al pastor tal como lo había delineado el Concilio Vaticano II. Recuerdo que después de aquellos momentos, siempre seguía un encuentro con la asamblea, con la gente:  fuera del templo se quedaban con el.  Recuerdo aquellos campesinos que venían probablemente de Zakopane, vestidos con sus trajes regionales….Me causo una bellísima impresión, la  de un pastor cercano, digamos “al estilo Francisco”: un pastor que verdaderamente sentía “el olor de las ovejas” verdaderamente.

Usted estuvo junto a Juan Pablo II durante mucho tiempo.  En algún momento pensó  “Este hombre es un santo?”

Marini - Si, en realidad la reflexión sobre su santidad, al menos en lo que a mi experiencia se refiere, la he tenido muchas veces, sobre todo cuando lo veía tan concentrado en la oración, antes de la celebración, durante la celebración y después.  Pensar en su santidad,  sin embargo, fue algo que ocurrió  más tarde, reflexionando precisamente sobre su vida, y por primera vez de modo más serio con ocasión de la beatificación, recordando su forma de ser, su modo de ser en relación con la gente.  Recuerdo que al inicio de su Pontificado, cuando al final de la Misa se mezcló con la gente y el ceremoniero trataba de detenerlo…. Asi es, para mi la Beatificaciòn ha sido la verdadera ocasión para reflexionar sobre su vida, repensando también el Concilio que nos había recordado a todos los sacerdotes, a los obispos, que podemos ser santos sin hacer cosas extraordinarias, sino haciendo bien el deber de cada uno.  Y así he comenzado a reflexionar sobre su santidad, que no era la santidad de un líder, sino la santidad de la vida cotidiana:  de aquello para lo cual lo había llamado el Señor primero en Cracovia y después como obispo de toda la Iglesia durante su pontificado.  Ha convertido en extraordinarias las cosas ordinarias de la vida! 

Usted estaba literalmente a  unos pasos del latido del corazón de Karol Wojtyla cuando celebraba la Misa: que le impresionaba más de la dimensión orante de Juan Pablo II?

Marini - Creía en aquello que hacia! Cuando rezaba, rezaba porque creía en su oración. No temía orar en público, de hacer gestos que quizás le hubiesen presentado dificultades a otros.  Era un hombre autentico, que tenía sus momentos de intimidad, de coloquio con Dios. Esta era la sensación que me daba a mí y aun hoy me edifica pensar en aquellos momentos de oración que comenzaban ya en la sacristía.  Una oración que era personal, pero a su vez sencilla y cercana a cualquiera de nosotros, como la oración de las cuentas del Rosario, o las veces que hacia detener el auto en algún momento del viaje para celebrar la Liturgia de las Horas….Era un hombre para quien la oración figuraba en primer lugar.

Todos recordamos el grito contra la mafia del Papa en Agrigento y recordamos también las imágenes: usted estaba detrás suyo, a pocos pasos del Papa. Este coraje, este “no tener miedo”  - encarnado tan bien en aquel momento – es para usted una faceta de la santidad de Karol Wojtyla?

Marini - Si, era el coraje de un hombre convencido. El me lo comentaba varias veces: “Yo soy un Papa bueno, cercano, amable en la vida y en las relaciones con los demás, pero muy diferente cuando se trata de defender los principios!” Y para él la vida era uno de los principios que defendía. Recuerdo aquel momento en Agrigento, aquel grito del Papa, tan cargado de convencimiento, de coraje, que casi daba miedo. Recuerdo más o menos lo mismo en Varsovia, durante una celebración en la cual defendía la vida en el seno materno. Esos eran los momentos en los cuales irradiaba todo ese convencimiento que llevaba adentro y que era el fundamento de su forma de ser cotidiana.  

(traducido deRadiogiornale Radio Vaticana)