Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

martes, 7 de mayo de 2019

Camilo Ruini: Breve biografia de Karol Wojtyla (3 de 4)




(presentada en la Sesión de apertura de la investigación diocesana sobre la vida, virtudes y fama de santidad del Siervo de Dios Juan Pablo II, en la Basílica de San Juan de Letrán el 28 de junio de 2005)

Obispo en Cracovia y Padre conciliar en el Vaticano II
Nada menos que en medio de las vacaciones estivales con los jóvenes, el 4 de julio de 1958, el padre Karol se entera por medio del Cardenal Primado de Polonia Stefan Wyszynski que el Papa Pio XII lo había nombrado Obispo auxiliar de Cracovia, a la edad de tan solo 38 años. Fue consagrado por el Arzobispo Eugeniusz Baziak en la Catedral de Wawel, el 28 de septiembre, fiesta de San Venceslao, Patrono de la Catedral.  En el libro Levantaos, Vamos Juan Pablo II describe ampliamente este acontecimiento y el espíritu con el cual lo vivió. La noche anterior a la ordenación peregrinó al Santuario de Czestochowa, junto a sus amigos mas íntimos, y a la mañana siguiente celebró la Santa Misa allí frente al Icono de la Virgen Negra.
Después de la muerte del Arzobispo Baziak, el 16 de julio de 1962 monseñor Wojtyla es nombrado Vicario Metropolitano de la Archidiócesis de Cracovia. Después de un año y medio, el 14 de enero de 1964 Pablo VI lo promueve a Arzobispo metropolitano y el 8 de marzo toma solemne posesión de la diócesis.  Eran los años en que Monseñor Wojtyla participaba intensamente del Concilio Vaticano II, brindando también una extraordinaria colaboración especialmente en la elaboración de la Constitución Gaudium etSpesademás de la Declaración sobre la libertad religiosa  Dignitatis Humanae Y  también en la Constitucion Lumen Gentium y en el Decreto del apostolado de loslaicos. 

La experiencia del Concilio resulto ser decisiva para el Episcopado de Cracovia y para el sucesivo pontificado de Karol Wojtyla, completando armoniosamente su formación y experiencia precedente: quedo para el grabada para siempre la convicción que el Vaticano II fue “el evento clave de nuestra época”.
Precisamente para poner en práctica lo reflexionado en el Concilio y para hacer revivir la experiencia en toda la Arquidiócesis, el Arzobispo Wojtyla, mientras tanto creado Cardenal por el Papa PabloVI en el Consistorio del 26 dejunio de 1967, convoca el Sínodo de Cracovia el 8 de mayo de 1972 después de un año de intensos preparativos: fue un Sínodo fascinante y multitudinario con una duración de  siete años y cuya clausura fue celebrada por Juan Pablo II, ya pontífice, en su visita del 18 de junio de 1979, en el noveno centenario de San Estanislao. Stanislaw también es el nombre de su fiel secretario, monseñor Dziwisz, que ha compartido su vida durante treinta y nueve años y luego le sucedió en la Catedral de Cracovia, después del Cardenal Franciszek Macharski, quien también fuera amigo de siempre y precioso colaborador de Juan Pablo II.

Si se me permite realizar una síntesis de los veinte años durante los cuales Karol Wojtyla fue Obispo de Cracovia, diría que, basado en una total confianza en aquella Divina Misericordia de la cual siempre fue devoto, en particular a través del encuentro con la experiencia mística de Sor Faustina Kowalska, por el proclamada beata el 18 de abril de 1993 y Santa el 30 de abril de 2000, el siempre supo sintetizar su fuerza intelectual y su genio artístico con aquel amor apasionado por Cristo, por la Iglesia y por los hombres que el Espíritu Santo había infundido en el.  Asi fue que pudo ser un Pastor capaz de comprender, de guiar y de hacer crecer a su clero y a su pueblo, también en situaciones de gravísimas dificultades. Ha sabido no tan solo resistir a la presión del régimen, sino minar los fundamentos, en el plano humano y cultural además del espiritual, según aquellas grandes intuiciones que luego ha recopilado en la Enciclica Centesimus Annus

 Fue el Obispo que tuvo y debió tener coraje, como el mismo escribiera en el ultimo capítulo del libro Levantaos, Vamos, y al mismo tiempo fue el hombre y el testimonio del amor y del perdón, que vence el mal con el bien, según las palabras del apóstol Pablo (Rm, 12,21) reiteradas en su último Mensaje para la Jornada Mundial de laPaz.  

(traducido de: Camillo Ruini  Alla sequela di Cristo Giovanni Paolo II il Servo dei Servi di Dio, Cantagalli, Siena, feb 2007)


viernes, 3 de mayo de 2019

Camilo Ruini: Breve biografia de Karol Wojtyla (2 de 4)



(presentada en la Sesión de apertura de la investigación diocesana sobre la vida, virtudes y fama de santidad del Siervo de Dios Juan Pablo II, en la Basílica de San Juan de Letrán el 28 de junio de 2005)

Karol Joven sacerdote: el seminario clandestino, los estudios romanos, la pastoral en Cracovia y profesor en Lublin.

Ya en Wadowice y después en Cracovia maestros y amigos veian a Karol  destinado al altar;  sin embargo el siempre había puesto resistencia a esta idea, sobre todo porque se sentía profundamente atraído a otra vocación, la del teatro, el arte y las letras.  Quien jugó un rol muy particular en la llamada al sacerdocio  y acogimiento a ella – tal como Juan Pablo II mismo confía en Don y Misteriofue la gran figura de Adam Chmielowski,  el santo hermano Alberto, celebre patriota y pintor polaco que tuvo la firmeza  de romper con el arte mismo, cuando comprendió que Dios lo llamaba a servir a los desheredados y a compartir con ellos su vida. Es a él a quien Karol Wojtyla le dedicará el drama Hermano de nuestro Dios, y después,  como Papa,  lo proclamara Beato en Polonia en 1983,   y Santo en Roma en noviembre de 1989, en momentos que se desplomaba la cortina de hierro.
Pero la vocación sacerdotal de Karol madura plenamente durante 1942 y en otoño de aquel año toma la decisión de entrar al seminario clandestino de Cracovia, que funcionaba clandestinamente, y continúa trabajando en la fábrica. Al mismo tiempo en su itinerario de formación al sacerdocio en la Facultad de teología de la Universidad Jaguellonica, también esta clandestina, comienza el estudio sistemático de la filosofía, en particular de la metafísica. 
El Cardenal Arzobispo de Cracovia, Príncipe Adam Stefan Sapiehahabía decidido alojar el seminario clandestino en su propia residencia. Allí encontró refugio el joven seminarista a partir de 1944 siendo testigo de la noche de la liberación de Cracovia por parte de la Armada rusa, el 18 de enero de  1945. El año académico 1945-1946  pudo desarrollarse normalmente y el Cardenal Sapieha que había decidido que Karol Wojtyla completase sus estudios en Roma, decide ordenarlo sacerdote, anticipadamente a sus compañeros de curso, el 1 de noviembre de 1946, en la capilla privada de la residencia.  En su libro Don y Misterio Juan Pablo II nos ha dejado una descripción muy emocionante  de aquella ordenación y las tres Santas Misas que celebrara el día después, 2 de noviembre, en la cripta San Leonardo de la Catedral de Wawel.
A fines de aquel mes de noviembre el novel sacerdote Karol ya se encontraba en Roma, inscripto para la licenciatura de teología en el Pontificio Ateneo Angelicum, donde se destacaba la figura del padre Reginald Garrigou Lagrange, OP, quien fue también tutor de su tesis de doctorado  La fe  según San Juan de la Cruz, la doctrina que se refiere a la fe de San Juan de la Cruzque Karol defiende el 19 de junio de 1948. Cautivado por un ambiente cultural y teológico particularmente fuerte, Karol permaneció por dos años más en el Colegio Belga animado por aprender Roma de la mejor manera posbile, tal como se lo transmitió al Rector del Seminario de Cracovia, el padre Karol Kozlowski, y asi no solo aprendió la historia y la belleza, sino que también asimilo el ambiente universal y católico que espontáneamente se fue insertando en la gran tradición católica polaca. Karol en sus vacaciones de verano visito también Francia, Holanda y Belgica, conociendo en parte las nuevas problemáticas pastorales expresadas en su escrito Francia, país de misión, y también Ars, donde en su encuentro con la figura de San Juan Maria Vianney aprende que una parte esencial de su misión es en el confesionario, tal como el mismo describe en su libro Don y Misterio. La actitud general con la cual Karol encaraba la vida se descrie en pocas palabras expresadas por el a uno de sus compañeros sacerdotes: «Debemos organizar la vida de manera tal que toda ella pueda glorificar a Dio».
Regresado a Polonia es invitado a Niegowic  como Vicario parroquial, pero después de tan solo un año es llamado a Cracovia para convertirse en Vicario parroquial de la parroquia de San Florián  y cumplir allí una capellanía  para estudiantes universitarios.  No obstante los constantes obstáculos interpuestos por el régimen comunista, da pruebas de una extraordinaria capacidad educativa y de creatividad pastoral y cultural en su trabajo y facilidad de entrar en profunda sintonía con ellos, guiándolos en su trabajo e introduciéndolos al mismo tiempo en la verdad, belleza y desafíos de la persona, de la cruz y de la resurrección del Señor Jesus. Comienza así, ya entonces, a ejercitar esa maravillosa fascinación que desarrollará como Pontifice, a  través de las Jornadas mundiales de la Juvent5ud.
Después de la muerte del Cardenal Sapieha, el Arzobispo Eugenio Baziak  quiso sin embargo que Karol se dedicase a la enseñanza universitaria y le concede, a partir del 1 de septiembre de 1951, dos años sabáticos para escribir la tesis de su  habilitación, con el título:  Evaluaciónde la Posibilidad de construir la Etica Cristiana sobre el sistema de MaxScheler’.   Este estudio, que obtuvo la aprobación académica el 30 de noviembre de 1953, le permitió al joven sacerdote penetrar en el pensamiento fenomenológico, arribando así a la conclusión que la fenomenología es un instrumento importante y precioso para indagar las dimensiones de la experiencia humana, pero necesita fundamentarse en la concepción realista del ser y de la conciencia, que Karol había profundizado en sus estudios precedentes.  Se vislumbra así el rumbo de su proyecto filosófico, que intenta presentar la objetividad y el realismo del pensamiento clásico con el énfasis moderno de la subjetividad y de la experiencia que culminará en la gran obra Persona y acción, publicada en 1969, cuando Karol Wojtyla ya era Cardenal. Esta orientación de fondo es bien visible del resto, también en sus enseñanzas como Pontífice, recuerdo tan solo las paginas iniciales de la Encíclica Dives in misericordia, con el principio de la conjugación “orgánica y profunda” de teocentrismo y antropocentrismo.
La clausura de la facultad de teología de la Universidad Jaguellonica, decretada por el régimen en 1954, obligo al nuevo profesor a proseguir su carrera académica no en Cracovia como había planeado,  sino en la Universidad Católica de Lublin, a partir del otoño de1954, obteniendo ya en noviembre de 1956 la cátedra de ética en la Facultad de Filosofía continuando hasta fines de 1961, su actividad académica regular. Son aquellos años de sus continuos viajes en tren, entre Cracovia y Lublin: Karol Wojtyla que había aceptado tan solo por obediencia los dos años sabaticos ordenados por el Arzobispo Baziak, prosiguió un intensa actividad en Cracovia  sobre todo con los jóvenes, compartiendo con ellos también vacaciones. Mientras tanto continúo componiendo poesías y escribiendo dramas.

(traducido de: Camillo Ruini  Alla sequela di Cristo Giovanni Paolo II il Servo dei Servi di Dio, Cantagalli, Siena, feb 2007)

sábado, 27 de abril de 2019

A cinco años de la canonización de Juan Pablo II



Han pasado ya cinco años de aquel día de fiesta. Fiesta de polacos porque sería canonizado su santo pastor, y fiesta de los argentinos porque la ceremonia era presidida por un Papa argentino. Profunda emoción para todos.
Recuerdos imborrables de aquel día y previamente del día de la beatificación. Y experiencia que nunca olvidare en mi colaboración en la revista de la Postulación.
Nada podría agregar en palabras a aquellos días de la canonización,  ni tampoco a los de la beatificaciónque no haya escrito en mis diarios publicados completos en este blog.
La única palabra que no me canso de repetir y que repito a diario es GRACIAS, gracias por tanto! Gracias por todo!
Juan Pablo II intercede por nuestra patria, por la paz, por la unidad, por la concordia entre todos. Intercede también por la paz en todo el mundo! Tu que supiste ser pacificador en tiempos difíciles y has pregonado la Misericordia Divina desde joven;  los tiempos han cambiado pero la paz sigue tambaleando en tantos lados. Intercede por nosotros todos y el mundo entero ante Jesus Misericordioso. Tú que ante cualquier dificultad no dudaste de tu lema Totus Tuus intercede ante nuestra Madre Maria por nosotros y el mundo entero.

viernes, 26 de abril de 2019

Camilo Ruini: Breve biografia de Karol Wojtyla (1 de 4)



(presentada en la Sesión de apertura de la investigación diocesana sobre la vida, virtudes y fama de santidad del Siervo de Dios Juan Pablo II, en la Basílica de San Juan de Letrán el 28 de junio de 2005)

Los primeros veinte años: un talento extraordinario que va madurando a través de experiencias durísimas. 
Karol Józef Wojtyła nace en Wadowice el 18 de mayo de 1920, hijo de Karol y de Emilia Kaczorowska, padres profundamente católicos, y es bautizado el 20 de junio del mismo año en la iglesia parroquial de Wadowice.
Hacía poco que Polonia había recobrado su unidad e independencia y tan solo dos meses después, el 16 y 17 de agosto, supo defenderla victoriosamente para si y para Europa, rechazando la invasión de la Armada roja en la batalla llamada “milagro del Vistola”  (Wisła). Menciono este hecho porque le permite al niño y adolescente Karol crecer y formarse en un contexto social y cultural serenamente inclinado al catolicismo, y porque personalmente he escuchado a Juan Pablo II recordar en múltiples ocasiones, conmovido y con  inmensa gratitud,  el “milagro del Vistola”.  
En septiembre de 1926 Karol, llamado familiarmente Lolek, comienza a frecuentar la escuela elemental. Más tarde,  s sus nueve años, el 13 de abril de 1929, pierde la madre, fallecida por una enfermedad a tan solo 45 años de edad. Un mes más tarde recibe la primera comunión. En 1930 pasa a la escuela media, en el colegio secundario estatal de Wadowice y elige la rama neoclásica. El 5 de diciembre de 1932 Karol sufre otra perdida, con la muerte de su hermano mayor Edmund, joven médico que fallece curando enfermos durante una epidemia de escarlatina. Queda solo con el padre y a partir de allí guiado por una vida en la cual la oración ocupa un lugar preponderante mientras va creciendo en el estudio, pero también en el juego, la alegría y el deporte.  Otra persona que contribuirá en la formación cristiana de Karol fue el padre Kazimierz Figlewicz, un joven sacerdote que a partir de 1930 enseñaba catecismo en la escuela de Wadowice y en la parroquia reunia a los monaguillos, entre ellos a Karol.   El pequeño Karol se confesaba con el.  Karol lo admiraba y llegaron a entablar una estrecha relación.  El sacerdote lo consideraba un joven muy vivaz, de gran talento, muy lúcido y buenísimo.
Karol es formado con particular amor a la Virgen Maria y una profunda devoción al Espiritu Santo, características que quedaran grabadas profundamente en su alma y a las cuales permanece fiel durante toda su vida.  Su vida religiosa es fortalecida con una asidua oración personal, la frecuencia a los sacramentos, diferentes practicas de piedad y en particular los peregrinaciones a los santuarios marianos, pero también  con su participación en las asociaciones católicas: en la vigilia de la Asunción del 1934 entra a formar parte del Sodalicio Mariano de su parroquia y dos años más tarde es nombrado presidente.
Por otra parte ya a partir de 1934 Karol comienza a participar de las representaciones dramáticas, y dos años más tarde comienza una intensa colaboración con el Director teatral de vanguardia Mieczysław Kotlarczyk,  un enamorado del teatro y profundamente creyente.
EL 3 de mayo de 1938 Karol recibe el sacramento de la confirmación, y el 27 del mismo mes se recibe en el liceo: para la ceremonia de entrega de diplomas es invitado a pronunciar el discurso de despedida.  En agosto del mismo año se muda con el padre a Cracovia, para inscribirse en la facultad de filosofía de la Universita Jaguellonica, y seguir los cursos de filología polaca. Como escribe el mismo en su libro Don y Misterio, esta etapa de su vida introduce al futuro Juan Pablo II en el “misterio mismo de la palabra”.
El estallido de la II Guerra Mundial, iniciada con la invasión a Polonia, el 1 de septiembre de 1939, cambia sin embargo radicalmente el curso de la vida de Karol. En la primavera de aquel año ya había terminado de escribir el volumen de poesía, entonces inéditas, Salmo rinascimental/Libro eslavo, del cual forma parte el himno Magnificat, en el cual decia: 
Apuro hasta los bordes cáliz de rojo vino
En la mesa celeste – tu servidor orante –
Gracias te rinde, Padre, mi juventud bendita,
Tus manos la formaron del corazón de un tilo.
Tu el mas prodigioso escultor de santos.
Son palabras profundamente emotivas y nos hablan mucho de su vida, de su profundidad espiritual,  la comprensión de si mismo y el genio poético del joven Wojtyla, pero también proféticamente, como la Providencia, fue esculpiendo su figura y su persona a través de los dramas e imprevistos de la historia.
La Universidad Jaguellonica fue obligada a interrumpir los cursos en septiembre de 1940. Para evitar su deportación a Alemania el joven Karol comenzó a trabajar como operario en una cantera de piedra asociada con el establecimiento químico Solvay; establecimiento que lo emplearía directamente un año más tarde.  En La cantera de piedra, poema escrito en 1956,  describe esta experiencia que influyo profundamente en el y en el conocimiento de la realidad y las dificultades de la vida y la solidaridad entre los hombres. Allí escribe “toda la grandeza del trabajo bien hecho es grandeza del hombre”.
El 18 de febrero de 1941 muere el padre, que había estado enfermo hacia tiempo..  Karol pierde asi la ultima, y fuertísima relación y afecto familiar.  Mas tarde recordara:  “Nunca me había sentido tan solo como en aquella noche en vela y oración” no obstante la presencia de un amigo.
La vida en la Polonia ocupada era terriblemente dura, la Iglesia era sistemáticamente perseguida y muchísimos sacerdotes fueron asesinados o llevados prisioneros. Sin embargo, aun en tal situación, el joven Wojtyla no solo continúa escribiendo sino que compone dramas que se leerían en el “teatro rapsódico” clandestino, fortaleciendo así la resistencia moral a la opresión nazi y la identidad espiritual y cultural polaca. Pero la experiencia religiosa la profundiza en contacto con Jan Tyranowski, un santo de fina espiritualidad y un autentico formador de jóvenes, quien lo introduce en la lectura de los grandes místicos carmelitas san Juan de la Cruz y santa Teresa de Avila, y el encuentro con el Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen de san Luis Maria Grignion de Montfort, que lo lleva a comprender más profundamente el vinculo entre Maria y Cristo.  De allí su moto de confianza mariano Totus Tuus, autentico emblema de toda su vida,  no solo de su episcopado. Los peregrinos al santuario mariano de Kalwaria contribuyeron a delinear este itinerario de oración y de contemplación, que habrían orientado los pasos del joven Karol hacia el sacerdocio.
(traducido de: Camillo Ruini  Alla sequela di Cristo Giovanni Paolo II il Servo dei Servi di Dio, Cantagalli, Siena, feb 2007)

miércoles, 24 de abril de 2019

Benedicto XVI 24 de octubre 2005 ¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo


En este momento mi recuerdo vuelve al 22 de octubre de 1978, cuando el Papa Juan Pablo II inició su ministerio aquí en la Plaza de San Pedro. Todavía, y continuamente, resuenan en mis oídos sus palabras de entonces: “¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!” El Papa hablaba a los fuertes, a los poderosos del mundo, los cuales tenían miedo de que Cristo pudiera quitarles algo de su poder, si lo hubieran dejado entrar y hubieran concedido la libertad a la fe. Sí, él ciertamente les habría quitado algo: el dominio de la corrupción, del quebrantamiento del derecho y de la arbitrariedad. Pero no les habría quitado nada de lo que pertenece a la libertad del hombre, a su dignidad, a la edificación de una sociedad justa. Además, el Papa hablaba a todos los hombres, sobre todo a los jóvenes. ¿Acaso no tenemos todos de algún modo miedo –si dejamos entrar a Cristo totalmente dentro de nosotros, si nos abrimos totalmente a él–, miedo de que él pueda quitarnos algo de nuestra vida? ¿Acaso no tenemos miedo de renunciar a algo grande, único, que hace la vida más bella? ¿No corremos el riesgo de encontrarnos luego en la angustia y vernos privados de la libertad? Y todavía el Papa quería decir: ¡no! quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada –absolutamente nada– de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera. Así, hoy, yo quisiera, con gran fuerza y gran convicción, a partir de la experiencia de una larga vida personal, decir a todos vosotros, queridos jóvenes: ¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida. 

(de la Homilia de Benedicto XVI el 24 de abril de 2005 -  Solemne inicio del Ministerio Petrino )

martes, 23 de abril de 2019

Juan Pablo II y los jóvenes – su experiencia en San Florian



Karol Wojtyla fue destinado a la parroquia de San Florián de Cracovia El 17 de marzo de 1949 . San Florian es una parroquia situada en la parte vieja de la ciudad de Cracovia, a solo 5 minutos del centro mismo de la ciudad, solo un poco más alla del histórico portón Florianska. 


En 1949 la parroquia de San Florian era una de las más activas de la ciudad con un fuerte impulso intelectual. Wojtyla llego a San Florian en un momento en que  las presiones del gobierno comunista iban en aumento y se habia fundado el movimiento “Pax” mediante el cual las autoridades intentaban crear, dentro de la Iglesia católica, un bloque de opiniones pseudos católicas que respondieran al régimen. (Una estrategia seguida entonces en todos los paises bajo el regimen comunista). Ante las fuertes presiones del régimen por promover un ateismo militante y tratando de imponerlo dentro y fuera de la universidad, Karol Wojtyla inició su propia campaña, introduciendo toda una serie de innovaciones en diversos terrenos: intelectual, litúrgico, cultural y pastoral en la parroquia.

Juan Pablo II dice en su libro Don y Misterio “En efecto, después de un año fui destinado a la parroquia de San Florián de Cracovia. El párroco, Mons. Tadeusz Kurowski, me encargó la catequesis en los cursos superiores del instituto y la acción pastoral entre los estudiantes universitarios. La pastoral universitaria de Cracovia tenía entonces su centro en la iglesia de Santa Ana, pero con el desarrollo de nuevas facultades se sintió la necesidad de crear una nueva sede precisamente en la parroquia de San Florián. Comencé allí las conferencias para la juventud universitaria; las tenía todos los jueves y trataban de los problemas fundamentales sobre la existencia de Dios y la espiritualidad del alma humana, temas de particular impacto en el contexto del ateísmo militante, propio del régimen comunista. Durante las vacaciones de 1951, después de dos años de trabajo en la parroquia de San Florián, el Arzobispo Eugeniusz Baziak, que había sucedido en el gobierno de la Archidiócesis de Cracovia al Cardenal Sapieha, me orientó hacia la labor científica. Debí prepararme para la habilitación a la enseñanza pública de la ética y de la teología moral. Esto supuso una reducción del trabajo pastoral, tan querido por mí. Me costó, pero desde entonces me preocupé de que la dedicación al estudio científico de la teología y de la filosofía no me indujera a "olvidarme'' de ser sacerdote; más bien debía ayudarme a serlo cada vez más.

El Cardenal Camillo Ruini comenta en “Alla Sequela di Cristo(Cantagalli, Siena, Feb 2007) refiriéndose al trabajo de Wojtyla entre la juventud en San Florián que “no obstante los obstáculos interpuestos por las autoridades del régimen comunista, da prueba de una extraordinaria capacidad educativa y creatividad pastoral y cultural: sabe interpretar las inquietudes del corazón de los jóvenes y entrar en profunda sintonía con ellos, iniciándolos al mismo tiempo en la verdad, la belleza y el compromiso de la persona, de la cruz y de la resurrección del Señor Jesús. Comienza así, ya entonces, a ejercitar esa maravillosa fascinación que nos hará conocer de Pontífice a través de Jornadas Mundiales de la Juventud.

Gianfranco Svidercoschi en su libro Historia de Karol (Ediciones Universitarias Madrid, 2003) nos cuenta que cuando a Karol Wojtyla le llegó la orden que debía dejar la parroquia de San Florian el intentó resistirse. No quería abandonar la parroquia de San Florian, ni a los grupos que dirigía desde hacia tiempo, los jóvenes, los universitarios, las parejas. Pero finalmente, tras conseguir que le dejaran seguir con aquellos contactos pastorales, aceptó, aunque muy a su pesar.


Es que le costaba dejar a los jóvenes, en realidad nunca los abandonó y fue una amistad que duró toda la vida, y desde aquellas inolvidables vivencias en su querida Cracovia se extendió a los jóvenes de todo el mundo años más tarde desde su Sede en Roma. En Cruzando el umbral de la Esperanza (Plaza & Janés, 1994) Juan Pablo II habla de aquella primera experiencia en Cracovia “lo principal de la experiencia de aquel período, cuando mi tarea pastoral se centraba sobre todo en ellos, fue el descubrimiento de la esencial importancia de la juventud. Que es la juventud? No es solamente un periodo de la vida correspondiente a un determinado número de años, sino que es, a la vez, un tiempo dado por la Providencia a cada hombre, tiempo que se le ha dado como tarea, durante el cual busca, como el joven del Evangelio, la respuesta a los interrogantes fundamentales: no solo el sentido de la vida, sino también un plan concreto para comenzar a construir su vida….”

sábado, 20 de abril de 2019

"La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular" (Sal 117,22).


(imagen de Wikipedia)

"La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular" (Sal 117,22). A la luz de la Resurrección de Cristo, ¡cómo sobresale en plenitud esta verdad que canta el Salmista! Condenado a una muerte ignominiosa, el Hijo del hombre, crucificado y resucitado, se ha convertido en la piedra angular para la vida de la Iglesia y de cada cristiano.

"Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente" (Sal 117,23). Esto sucedió en esta noche santa. Lo pudieron constatar las mujeres que "el primer día de la semana... cuando aún estaba oscuro" (Jn 20,1), fueron al sepulcro para ungir el cuerpo del Señor y encontraron la tumba vacía. oyeron la voz del ángel: "No temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: ha resucitado" (cf. Mt 28,1-5).

Así se cumplieron las palabras proféticas del Salmista: "La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular". Ésta es nuestra fe. Ésta es la fe de la Iglesia y nosotros nos gloriamos de profesarla en el umbral del tercer milenio, porque la Pascua de Cristo es la esperanza del mundo, ayer, hoy y siempre.

FELICES PASCUAS DE RESURRECCION!!
Cristo resucitado aumenta nuestra fe!