Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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lunes, 25 de julio de 2022

George Weigel : Historia de Karol – Llamadme tio

 


Fue un viaje tranquilo hasta Zakopane. El tren etaba atestado. Dirigirse a un sacerdote sin sotana llamándolo “padre” podía arquear un montón de cejas, o levantaría las sospechas de cuales quiera que fuesen los tipos de seguridad estatal que husmearan por allí.  Al llegar al centro turístico de montaña, acudieron a oir misa en una pequeña capilla y luego fueron andando a casa […]  Danuta Skrabianka se preguntaba como iban a hablar con su capellán en el trayecto de vuelta sin delatarle o comprometerle. Haciendo acopio de valor, expuso sus preocupaciones y le preguntó tímidamente al sacerdote si podrían llamarle por algún nombre familiar ficticio. El capellán no titubeó. Citando la frase más famosa de la trilogía de Henryk Sienkiewicz, el padre Karol Wojyła contestó a la atribulada muchacha: «llamadme tio».



Papas anteriores, al hablar acerca de sus años de formación como jóvenes sacerdotes, habían recordado sus épocas en la Academia, la escuela romana altamente selectiva para los diplomáticos eclesiásticos, o sus primeras experiencias como profesores de seminario. En cambio, de cualquier discusión sobre su temprano sacerdocio, Juan Pablo II resaltaba la importancia de «mi Srodowisko», lo cual supone una considerable diferencia. Srodowisko, termino sugerido por el propio Wojtyła en los años sesenta, es ahora la descripción que de si mismo hace un grupo de unos doscientos hombres y mujeres, muchos de ellos parejas casadas que tienen nietos, que empezó a adquirir forma por primera vez durante la capellanía universitaria de Wojtyła en san Florián. No es fácil traducir el término. «Medio ambiente» es una posibilidad, pero Juan Pablo II prefiere el mas humanístico «entorno». En cualquier caso, lo que luego daría en llamarse Srodowisko involucraba la fusión de varias redes de jóvenes adultos y parejas casadas con quienes trabajaba el padre Wojtyła. Los primeros se llamaban a sí mismos rodzinka, o pequeña familia. Un grupo posterior de los jóvenes de Wojtyła se hacia llamar paczka, «paquete». Srodowisko seria testigo de cómo los grupos de jóvenes evolucionaban hacia redes de conversación intelectual.  Tanto los jóvenes como los intelectuales se involucraron en excursiones vacacionales. La palabra en si misma puede resultar difícil de traducir, pero que esa de de amistades seria crucial a la hora de conformar las ideas y el ministerio de Karol Wojtyła, como sacerdote, obispo y en definitiva como Papa es indiscutible.

Rodzinka, la pequeña familia que se convirtió en primer componente del Srodowisko de Wojtyła, se inicio la noche del 2 de febrero de 1951. Era la festividad de la presentación del Niño Jesus en el templo y, según la costumbre polaca, el ultimo dia en que se cantaban villancicos. Danuta Skrabianka, estudiante de literatura en la universidad, vivía en la residencia para mujeres de las hermanas de Nazaret, a una manzana más o menos de la iglesia de San Florián.  Ella y algunas amigas habían conocido previamente a un «sacerdote joven, humildemente vestido y devoto», que  había resultado hallarse a cargo de la capellanía para los estudiantes de la parroquia. Cuando las invito a ayudarle a formar un coro parroquial, accedieron a hablar del tema. Al ascender los veintitrés peldaños de piedra hasta la galería del coro de San Florián, primero se toparon con un par de zapatos baratos, luego con una raída sotana, y por fin con el joven sacerdote, que estrecho las manos de todas e hizo que empezaran a cantar villancicos. Cuando hubieron concluido con los cánticos navideños, el sacerdote les pidió que se quedasen y trato de despertar su interés por el canto gregoriano. También  las invito a su misa de las seis de la mañana el miércoles siguiente. Las chicas volvieron, y pronto se les unieron chicos de Politécnico de Cracovia, a quienes el joven sacerdote también había invitado a formar parte del naciente coro.  […]  Poco tiempo después, aquel grupo de jóvenes, menos de veinte en total, empezó a reunirse en sus casas […] Su punto de unión era la oración, en especial la oración litúrgica. EL padre Wojtyła les concedía días para ordenar sus pensamientos, en lo que constituían mini ejercicios espirituales para marcar ocasiones especiales durante el año. En la festividad del santo en honor del cual les habían nombrado (según la costumbre polaca, se celebraba en lugar de los cumpleaños) decía misa por ellos y asistía a fiestas en sus casas. Como a los estudiantes de todas partes, les ponían nerviosos los exámenes. El padre Wojtyla celebraba misa con ellos las mañanas de los exámenes y acudía a las fiestas nocturnas posteriores a los mismos. Empezaban a formarse amistados profundas entre los estudiantes, que se llamaban a si mismos rodzinka, pequeña familia. El carismático padre Wojtyła continuaba atrayendo seguidores y Rodzinka se expandía a través de los familiares. [...]

Previametne, la tarea del capellán había consistido en proveer de servicios sacramentales a los estudiantes. Wojtyla, quien de hecho intensificara el ministerio sacramental de la capellanía e involucrara a los estudiantes en el litúrgicamente, consideraba su capellanía un ministerio de «acompañamiento», un modo de «acompañar» a aquellos estudiantes en sus vidas. La presencia del capellán no podía limitarse al presbiterio y al confesionario. Una  capellanía realmente efectiva, opinaba, debía estar presente en aquellas jóvenes vidas, tanto en el mundo como en la iglesia.  […]

George Weigel, Testigo de esperanza, Plaza Janes 1999

viernes, 6 de mayo de 2022

Karol Wojtyla entre su primera parroquia de Niegowic y su querida parroquia San Florián de Cracovia (2 de 2)

 


Asi cuenta el mismo Papa JuanPablo II,  en pocas palabras llenas de sentido,   su traslado de Niegowic a su otra querida parroquia de San Florian en Cracovia.

En efecto, después de un año fui destinado a la parroquia de San Florián de Cracovia. El párroco, Mons. Tadeusz Kurowski, me encargó la catequesis en los cursos superiores del instituto y la acción pastoral entre los estudiantes universitarios. La pastoral universitaria de Cracovia tenía entonces su centro en la iglesia de Santa Ana, pero con el desarrollo de nuevas facultades se sintió la necesidad de crear una nueva sede precisamente en la parroquia de San Florián. Comencé allí las conferencias para la juventud universitaria; las tenía todos los jueves y trataban de los problemas fundamentales sobre la existencia de Dios y la espiritualidad del alma humana, temas de particular impacto en el contexto del ateísmo militante, propio del régimen comunista.

Karol hubiese querido quedarse en Niegowicz mucho más tiempo para seguir profundizando sus platicas sobre Santo Tomas,  San Juan de la Cruz y Santa Teresa, continuar sus largas horas en el confesionario,  los ejercicios espirituales y proseguir con la construcción de la nueva iglesia,  pero debe acatar la orden de volver a Cracovia. Le cuesta también dejar al párroco, el mejor párroco de los alrededores.

Y asi en 1949 el doctor Karol comienza su tarea pastoral en la iglesia de San Florián en el centro de Cracovia.   Karol se encuentra con una nueva Cracovia, que no conocía. Cuando se había ido a Roma (al regresar debió partir a Niegowic) la ciudad había sido invadida por los polacos que debieron abandonar sus hogares en las zonas ocupadas por los soviéticos. La nueva Cracovia había cambiado. De alguna manera había regresado a los viejos tiempos antes de la guerra, si bien no completamente y de una manera muy diferente.  En los alrededores donde antes era todo  una verde campiña poblada por  pequeñas casitas y capillas de madera ahora se estaba construyendo la nueva ciudad socialista de Polonia, que llamaron NowaHuta. Los nuevos monoblocks se iban poblando con miles de familias jóvenes llegadas de los alrededores, atraídas por la gran ciudad y con posibilidades de ser empleados en  las grandes fábricas metalúrgicas. Abandonaban sus pueblos que parecían más aburridos, más pobres, por una gran ciudad que ofrecía mejores pagas por un trabajo pesado y duro pero a la vez con mayores oportunidades de salidas y  diversión.  Se decía también que la nueva identificación de  Cracovia seria “Cracovia de Nowa Huta” y no al revés,  que en Cracovia solo quedarían ancianos y sacerdotes en sus 80  iglesias y que Nowa Huta sería la ciudad de los jóvenes y el futuro,  una ciudad construida para ser una ciudad sin Dios, la alternativa socialista y atea en contra de  una Cracovia católica.

Pero por otro lado también en el centro de Cracovia y en la parroquia de San Florian  habían surgido cambios, si bien todo parecía igual entre aquellas construcciones antiguas, históricas,  habitadas por docentes  jubilados y ex profesores, viudas y pequeños comerciantes y empresarios de la  pre guerra que se habían salvado de la matanza y la ocupación del nazismo.  La ciudad fue poblada por jóvenes estudiantes de institutos técnicos y terciarios, de la Universidad Jaguellonica,  de academias de todo tipo y también por los jóvenes técnicos y asistentes de la nueva metalurgia y pequeñas fabricas de  Nowa Huta y alrededores.

Karol suele visitar Debniki (su primer barrio donde había vivido con su padre). Alli sigue viviendo la señora Szocka y su hija Sofia y su esposo, musicólogo, que da clases de música en la universidad.   Alli se encuentra también con viejos amigos de su vida en Wadowice: los Kwiatkowski, la señora Michalowska y Julius Kydrynski.  Se interesa mucho en Kotlarczyk  con quien  se encuentra a menudo.   Kotlarczyk a su vez por fin encuentra lo que tanto desaeaba y está enteramente entregado a su pasión: crea un teatro único, con el que siempre soñó  el “teatro rapsódico” y tiene su sala en la calle Skarbowa. Se rodea de jóvenes entusiastas que apenas comenzaban a estudiar,  atraídos por el teatro, al igual que  Karol en sus jóvenes años. El teatro es frecuentado por toda Cracovia, allí se reprsentan obas de Wyspianski, Slowacki, Mieckewicz, Norwid. “A la juventud que fue privada de todo esto durante la ocupación hay que brindarle lo mejor”.   Karol también visita a la familia Kotlarczyk cuando dispone de tiempo para charlar sobre el teatro, la producción, el arte de las representaciones y la escenografía. Pero también hablan del nuevo hombre, que se presenta como espectador. Del hombre, que debe optar por lo nuevo después de la ocupación y a quien hay que volver a encausarlo. De su carácter, sus necesidades, sobre lo que hay que ofrecerle, las fallas y los valores.

Sin embargo, Karol no dispone del tiempo que quisiera para visitar a sus amigos. Tiene su responsabilidad,  que trata de cumplir a conciencia.  La oración – tal como siempre lo ha sido en realidad – ocupa gran parte de su vida, permanece largas horas en el confesionario - porque muchos lo buscan a él -  la iglesia donde pasa horas rezando y leyendo es ahora su segundo hogar y donde pasa horas reflexionando sobre las nuevas formas, la nueva manera de llegar a los fieles, el verdadero sentido de la pastoral.   No solo busca nuevas formas, un nuevo estilo,  sino también como ofrecer un sello humano pleno que refleje el verdadero sentido cristiano.

Y es allí donde el joven sacerdote – casi tímidamente – comienza su  tarea de pastoral académica.  “Fue un día, avanzada ya la tarde, cuando dos estudiantes se cruzaron en la calle con un joven sacerdote. Ya lo habían visto antes en la iglesia: venían buscando a alguien que guiara espiritualmente su grupo académico. Años más tarde habrían de escribir: “La Misa había terminado. Nosotros aún estábamos en el banco cuando lo vimos por primera vez. Había algo particular en su persona mientras recorría toda la iglesia. Caminaba de modo muy ligero, levemente inclinado hacia adelante, con un  mechón de cabellos que le caía sobre la frente.” (Alexandra Zapotocny)

 Y prontamente, casi sin darse cuenta comienzan los paseos a las montañas con los jóvenes. Se había dado cuenta que no bastan las conferencias, que hay que ofrecer algo más profundo, mas integral, más espiritual. Y se fueron profundizando las charlas para dar nacimiento a Srodowisko .            

(Parcialmente tomado, traducido (del esloveno) y adaptado de  M. Malinksi (autor del texto) con fotografías de  Adam Bujak en el libro Juan Pablo II. (en esloveno)


jueves, 5 de mayo de 2022

Karol Wojtyla entre su primera parroquia de Niegowic y su querida parroquia San Florián de Cracovia (1 de 2)

 

(parroquia de Niegowic hoy)

La parroquia de San Florian en Cracovia festejo ayer a su santo protector. Esa querida parroquia de Karol Wojtyla donde,  a pesar de haber permanecido allí tan solo dos años,   las relaciones entabladas con niños monaguillos y jóvenes, y  diera comienzo la formación del grupo de Srodowisko continuaron siendo parte integrante de su vida pastoral y humana hasta su muerte.

Tan solo un año le fue dado al joven sacerdote Karol Wojtyla permanecer en su primer parroquia de Niegowic,  su primer destino pastoral y su experiencia campesina como la llamara Lecomte. 

El mismo  comenta la experiencia (recién venia de Roma) en su libro Don y Misterio

Apenas llegado a Cracovia, encontré en la Curia Metropolitana el primer "destino'', la llamada «aplikata». El arzobispo estaba entonces en Roma, pero me había dejado por escrito su decisión. Acepté el cargo con alegría. Me informé enseguida de cómo llegar a Niegowic y me preocupé por estar allí el día señalado. Fui desde Cracovia a Gdow en autobús, desde allí un campesino me llevó en carreta a la campiña de Marszowice y después me aconsejó caminar a pie por un atajo a través de los campos. Divisaba a lo lejos la iglesia de Niegowic. Era el tiempo de la cosecha. Caminaba entre los campos de trigo con las mieses en parte ya cosechadas, en parte aún ondeando al viento. Cuando llegué finalmente al territorio de la parroquia de Niegowic, me arrodillé y besé la tierra. Había aprendido este gesto de San Juan María Viarmey. En la iglesia me detuve ante el Santísimo Sacramento; después me presenté al párroco, Mons. Kazimierz Buzala, arcipreste de Niepolomice y párroco de Niegowic, quien me acogió muy cordialmente y después de un breve coloquio me mostró la habitación del vicario.

Así empezó el trabajo pastoral en mi primera parroquia. Duró un año y consistía en las funciones típicas de un vicario y profesor de religión. Se me confiaron cinco escuelas elementales en las campiñas pertenecientes a la parroquia de Niegowic. Allí me llevaban en un pequeño carro o en la calesa. Recuerdo la cordialidad de los maestros y de los feligreses. Los grupos eran muy diversos entre sí: algunos bien educados y tranquilos, otros muy vivaces. Aún hoy me sucede que vuelvo con el pensamiento al recogido silencio que reinaba en las clases, cuando, durante la cuaresma, hablaba de la pasión del Señor.

En ese tiempo la parroquia de Niegowic se preparaba para la celebración del quincuagésimo aniversario de la Ordenación sacerdotal del párroco. Como la vieja iglesia era ya inadecuada para las necesidades pastorales, los feligreses decidieron que el regalo más hermoso para el homenajeado sería la construcción de un nuevo templo. Pero yo fui trasladado pronto de aquella agradable comunidad.”

Se había encariñado con esa gente sencilla que le confiaba alegrías y tribulaciones, había comenzado a construir la nueva iglesia, era su primera misión pastoral, pero recibió la orden de partir y abandonar aquella pequeña iglesia y regresar a Cracovia para proseguir su misión en San Florian, una iglesia barroca ubicada en Plac Matejki, que en su forma original era una de las iglesias románicas mas antiguas de Cracovia.  Fundada por el príncipe Kazimierz II recibió las reliquias de San Florian, mártir cristiano del siglo IV y santo patrón contra los incendios. La Iglesia (ahora Basílica) esta situada al comienzo de la ruta histórica conocida como la “Ruta Real (Via Regia) que atraviesa la ciudad hasta la colina del Wawel,  punto de partida de procesiones estatales, nacionales y religiosas.

martes, 23 de abril de 2019

Juan Pablo II y los jóvenes – su experiencia en San Florian



Karol Wojtyla fue destinado a la parroquia de San Florián de Cracovia El 17 de marzo de 1949 . San Florian es una parroquia situada en la parte vieja de la ciudad de Cracovia, a solo 5 minutos del centro mismo de la ciudad, solo un poco más alla del histórico portón Florianska. 


En 1949 la parroquia de San Florian era una de las más activas de la ciudad con un fuerte impulso intelectual. Wojtyla llego a San Florian en un momento en que  las presiones del gobierno comunista iban en aumento y se habia fundado el movimiento “Pax” mediante el cual las autoridades intentaban crear, dentro de la Iglesia católica, un bloque de opiniones pseudos católicas que respondieran al régimen. (Una estrategia seguida entonces en todos los paises bajo el regimen comunista). Ante las fuertes presiones del régimen por promover un ateismo militante y tratando de imponerlo dentro y fuera de la universidad, Karol Wojtyla inició su propia campaña, introduciendo toda una serie de innovaciones en diversos terrenos: intelectual, litúrgico, cultural y pastoral en la parroquia.

Juan Pablo II dice en su libro Don y Misterio “En efecto, después de un año fui destinado a la parroquia de San Florián de Cracovia. El párroco, Mons. Tadeusz Kurowski, me encargó la catequesis en los cursos superiores del instituto y la acción pastoral entre los estudiantes universitarios. La pastoral universitaria de Cracovia tenía entonces su centro en la iglesia de Santa Ana, pero con el desarrollo de nuevas facultades se sintió la necesidad de crear una nueva sede precisamente en la parroquia de San Florián. Comencé allí las conferencias para la juventud universitaria; las tenía todos los jueves y trataban de los problemas fundamentales sobre la existencia de Dios y la espiritualidad del alma humana, temas de particular impacto en el contexto del ateísmo militante, propio del régimen comunista. Durante las vacaciones de 1951, después de dos años de trabajo en la parroquia de San Florián, el Arzobispo Eugeniusz Baziak, que había sucedido en el gobierno de la Archidiócesis de Cracovia al Cardenal Sapieha, me orientó hacia la labor científica. Debí prepararme para la habilitación a la enseñanza pública de la ética y de la teología moral. Esto supuso una reducción del trabajo pastoral, tan querido por mí. Me costó, pero desde entonces me preocupé de que la dedicación al estudio científico de la teología y de la filosofía no me indujera a "olvidarme'' de ser sacerdote; más bien debía ayudarme a serlo cada vez más.

El Cardenal Camillo Ruini comenta en “Alla Sequela di Cristo(Cantagalli, Siena, Feb 2007) refiriéndose al trabajo de Wojtyla entre la juventud en San Florián que “no obstante los obstáculos interpuestos por las autoridades del régimen comunista, da prueba de una extraordinaria capacidad educativa y creatividad pastoral y cultural: sabe interpretar las inquietudes del corazón de los jóvenes y entrar en profunda sintonía con ellos, iniciándolos al mismo tiempo en la verdad, la belleza y el compromiso de la persona, de la cruz y de la resurrección del Señor Jesús. Comienza así, ya entonces, a ejercitar esa maravillosa fascinación que nos hará conocer de Pontífice a través de Jornadas Mundiales de la Juventud.

Gianfranco Svidercoschi en su libro Historia de Karol (Ediciones Universitarias Madrid, 2003) nos cuenta que cuando a Karol Wojtyla le llegó la orden que debía dejar la parroquia de San Florian el intentó resistirse. No quería abandonar la parroquia de San Florian, ni a los grupos que dirigía desde hacia tiempo, los jóvenes, los universitarios, las parejas. Pero finalmente, tras conseguir que le dejaran seguir con aquellos contactos pastorales, aceptó, aunque muy a su pesar.


Es que le costaba dejar a los jóvenes, en realidad nunca los abandonó y fue una amistad que duró toda la vida, y desde aquellas inolvidables vivencias en su querida Cracovia se extendió a los jóvenes de todo el mundo años más tarde desde su Sede en Roma. En Cruzando el umbral de la Esperanza (Plaza & Janés, 1994) Juan Pablo II habla de aquella primera experiencia en Cracovia “lo principal de la experiencia de aquel período, cuando mi tarea pastoral se centraba sobre todo en ellos, fue el descubrimiento de la esencial importancia de la juventud. Que es la juventud? No es solamente un periodo de la vida correspondiente a un determinado número de años, sino que es, a la vez, un tiempo dado por la Providencia a cada hombre, tiempo que se le ha dado como tarea, durante el cual busca, como el joven del Evangelio, la respuesta a los interrogantes fundamentales: no solo el sentido de la vida, sino también un plan concreto para comenzar a construir su vida….”

domingo, 27 de junio de 2010

Mis primeros pasos por la amada Cracovia en el 2005 (2 de 6)

“El dia siguiente, miércoles 17/4/2005 lo comencé mas ordenadamente desde el hotel por la calle Florianska (parte del antiguo camino real), yendo un poco mas allá de mi hotel, pasando por la puerta de San Florian (unica que queda en pie de las 8 originales de la muralla que rodeaba la Cracovia medieval) la Barbicana (parte de la antigua fortificación) y el monumento al soldado desconocido hasta llegar a la iglesia San Florián, sobre la calle Warszawska, donde asistí a misa.
Los orígenes de esta iglesia datan de 1184 cuando el príncipe Casimiro de Krakow obtuvo de Roma las reliquias de San Florián, muerto mártir durante la era del Emperador Diocleciano. Las reliquias fueron primero guardadas en la Catedral del Castillo de Wawel, y para que su devoción se extendiera se decidió construir una iglesia en la ciudad, la cual fue aparentemente incendiada en 1241 por invasores tártaros. Reconstruida luego en iglesia de tres naves, fue a partir del siglo XIV "puerta de honor de Krakow" y punto de recepción de visitantes ilustres a la capital de Polonia, desde donde proseguían hacia el Castillo de Wawel por el llamado "camino del rey". Cuando en 1528 un enorme incendio se propagó por Krakow, se dice que San Florián fue visto sosteniendo un enorme recipiente sobre la iglesia edificada en su nombre, apagando el incendio. A partir de allí San Florián es llamado el patrono contra los incendios. La iglesia sufrió atropellos y destrucciones y fue reconstruida en su forma actual en el siglo XVII y ampliada en el siglo XX. Las decoraciones son estilo barroco con el altar de San Florián pintado por Jan Tycjusz, pintor de la corte de Jan II Sobieski.
En el ala izquierda hay una placa con la imagen de Juan Pablo II y un recordatorio "En esta iglesia el Santo Padre Juan Pablo II, ejerció su ministerio como capellán de la parroquia entre los años 1949-1951. El interior esta en completa renovación y remozamiento (1) y se están haciendo también restauraciones en el exterior (techo, reloj y carrillones). Fue emocionante asistir a misa allí, todo paso me recordaba a él, cuantas caras que lo habrían conocido personalmente, quizás haber formado parte de los grupos estudiantiles bajo su guía, haber participado de los grupos clandestinos de esa época difícil para Polonia.
Luego, por mi propio camino, tan real como el de los tiempos históricos, por Florianska, regrese a la Basílica de la Virgen esta vez un poco de "turista" porque el hermoso retablo gótico se "abre" a mediodía para los turistas, (se cobra entrada). Es realmente bellísimo, obra del escultor del arte gótico Veit Stoss (1449/1533) que vivió y trabajó en Cracovia durante 19 años, 12 de los cuales los dedico a tallar su obra maestra de la basílica. Es la mayor escultura gótica del mundo, que comprende 200 esculturas. Hay que verla! Impresionante.”

miércoles, 22 de julio de 2009

La parroquia del Papa en Niegowicz


Karol Wojtyla sacerdote en Niegowicz - foto de Wikipedia


“A comienzos de julio de 1948 Karol Wojtyla regresa a Polonia desde Roma. En la universidad cracoviense aprueban su tesis doctoral. De hecho ya había cumplido todos los requisitos en el Angelicum de Roma, también la tesis había sido defendida y aprobada, si bien la aprobación formal tuvo lugar en la Universidad Jaguellonica de Cracovia, cátedra de moral, con el profesor Wladislaw Wicher.
Karol visita a sus amigos, le asaltan con preguntas. Como te ha ido? Que hay de nuevo? Cuenta, cuenta…y ahora que harás?


Lo que el Príncipe (por el cardenal Sapieha) diga, fue su respuesta. Y no debió esperar mucho tiempo. El Príncipe lo tenia asignado a la parroquia de Niegowicz.
Muy sabio él, consideraba que Karol Wojtyla debía vivenciar la cotidianeidad polaca. Y lo manda a un pequeño nido casi en el confín de la diócesis. Allí donde por las noches aun alumbran con lámparas de petróleo, la iglesia rodeada de majestuosos árboles; en el huerto panales….un entorno de paz, con suave aroma a tilos matizado por el canto de la chicharra y el trinar de los pájaros, silencio de pueblo, una pequeña iglesia, problemas polacos menores. Los pobladores se saludan “Alabado sea Jesucristo”. Para ellos el sacerdote sigue siendo la máxima autoridad en todo y para todo.
No obstante las apariencias la parroquia de Niegowicz no es un lugar desconocido. En el pueblo de Pierzchowa, a solo 6 km de alli, nació el general Henrik Domrowski (1), que encontró su lugar en el himno nacional polaco. Y en el pueblo de Wieniec, en el ámbito de la parroquia de Niegowic solía detenerse Tadeusz Kosciuszko , hèroe nacional polaco.
Niegowic, una vieja parroquia, que en el radio de 10 kms debía servir a 14 pueblos, mantuvo en el tiempo todo el encanto de un pueblo polaco. Sus orígenes datan del siglo 12. Una iglesia de madera, construida en 1761, después que un incendio destruyera la anterior. Se salvó milagrosamente tan solo una imagen de la Asunción de la Virgen de 1610.
Pero el objetivo de hacerle conocer a Karol la vida cotidiana, no era la única inquietud del Príncipe. En realidad en su decisión primaba la persona del párroco Casimiro Buzala, un párroco que irradiaba santidad. Y Karol no era el primer sacerdote joven que le tocaba tener a su lado. Niegowicz ya era conocido porque al Príncipe le gustaba mandar allí a sacerdotes noveles para que tuviesen una buena impresión de su primera parroquia. El párroco que había vivido alli casi toda una vida era como un padre para todos. Los había bautizado, preparado para la primera comunión, dado clases en la escuela, les preparo para la confirmación, los casó y bautizó a sus hijos y acompaño en procesión al campo santo a sus padres y abuelos. Es amigo y confidente, tratado por todos con respeto y considerado la más alta autoridad en el lugar.

Por las mañanas Karol oficia la Santa Misa y confiesa; después le tocan las clases en la escuela. Es sencillo para quienes viven en Niegowicz, en cuanto a los demás es el quien se les acerca: en verano en carro, en invierno en trineo. Karol dedica las tardes a conversar con la gente que se acerca a la parroquia. Y continuando la tradición, en invierno entre Navidad y Año Nuevo visita todos los hogares entre las 8 de la mañana y las 10 de la noche, trasladándose entre la nieve por las sendas que le abren los pobladores. En las casas la familia, como todos los años, le tiene todo preparado: la imagen y el cirio encendido. Reza con ellos, los rocía con agua bendita, bendice la casa, las habitaciones, el establo y luego, aunque debiera seguir su camino, se sienta con ellos para charlar un rato, tomar el te con un pedazo de arrollado con crema de nuez, luego entrega estampas y se despide....un sacerdote culto, estuvo en Roma, viajo por el mundo y no obstante es tan amable, tan bueno, tan compañero, los niños lo quieren, les gusta estar con él…..
En tiempo de Cuaresma tienen ejercicios espirituales. Junto a los veinte sacerdotes que llegan de parroquias vecinas para la ocasión confiesa a sus feligreses desde temprano por la mañana hasta entrada la noche. Terminado el periodo de cuaresma visitará a todos los sacerdotes que acudieron en su ayuda para retribuirles el gesto..
Escucha atentamente todos los problemas de su gente, les aconseja, les consuela, los alienta. Al margen de las preocupaciones cotidianas ellos tienen otra gran inquietud impostergable: construir una iglesia nueva. La antigua es bonita, cómoda, artísticamente valiosa, emana tradición. Allí rezaron sus abuelos. Pero es sencillamente demasiado pequeña. Ya no alcanza para toda la gente que viene a la Misa de los domingos. Todos saben que hace falta construir una nueva. El comité organizador de la parroquia ya lo tiene decidido. Pero quien se ocupará? Seria demasiado fatigoso para el párroco ya entrado en años que esta por celebrar sus bodas de oro sacerdotales.


Y el mejor regalo para este sacerdote tan especial seria comenzar a construir una nueva iglesia. Pero alguien deberá ocuparse de los trabajos de construcción, hacer un seguimiento – y todos apuntan con expectativa al nuevo vicario. Como si se explicase por si mismo. Sin embargo, ni falta hace siquiera tratar de convencerle, pues ya lo había comentado con la gente….y así asume otra responsabilidad. Consejos, planes, presupuestos. Y que hacer con la vieja iglesia? No, no debe ser destruida y olvidada, será mudada a algún pueblo más pequeño. Y ya hay un candidato: la parroquia de Pientkowo.
A Karol le hubiese gustado quedarse mucho mas tiempo en Niegowic… seguir estudiando a la luz de la lámpara a Santo Tomas, San Juan de la Cruz, Santa Teresa, confesando horas y horas, dedicarse a los ejercicios espirituales durante el tiempo de cuaresma, la visita a las obras…


Sin embargo el tiempo en Niegowicz llegaba a su fin: tan solo un año. Recibe la orden que debe volver a Cracovia y le cuesta dejar esta iglesia, las confesiones, el reparto de la comunión, el camposanto donde se habìa despedido de algunos parroquianos, dejar a sus feligreses con quienes se había encariñado tanto, ahora que ya se conocen bien, le confían, lo quieren. Le cuesta dejar al párroco, el mejor párroco de los alrededores…
En agosto de ‘49 el doctor Karol ya será vicario en la iglesia de San Florián, en el centro de Cracovia”



(tomado de Janez Pavel II - A. Bujak-M. Malinski (version en esloveno publicda por Ognjišče, Koper 1982) original Johannes Paulus II
publicado por Verlag Styria, Graz, Austria)


(1) Jan Henrik Dombrowski, general e historiador polaco (1755-1818) La historia lo recuerda tambien por Mazurek Dąbrowskiego, cancion nacional polaca que a partir de 1927 es himno nacional polaco.

Invito visitar mi post anterior:

viernes, 26 de junio de 2009

Jan Pietraszko (2) Karol Wojtyla, Jerzy Ciesielsky


Karol Wojtyla regresa a Cracovia en 1949 al ser nombrado vicario de la Iglesia de San Florián donde atenderá primero a los monaguillos y más tarde a los estudiantes.
Fue entonces que nació el grupo Srodowisko anclado en la experiencia personal y la ayuda del sacerdote Pietraszko, que un año antes había sido nombrado capellán universitario (con sede en la colegiata Santa Ana. ) por el cardenal Sapieha,
Algunos de los miembros de Srodowisko, entre ellos el Siervo de Dios Jerzy Ciesielski, participaban de los encuentros y las excursiones con el sacerdote Wojtyla, pero seguían confesándose con Pietraszko. Los demás asistían a sus Misas, escuchaban sus sermones y hacían los ejercicios espirituales con el. Wojtyla centraba su pastoral en el sentido de la vida y de la verdad, camino que seguiría transitando junto a sus amigos. Planteaba preguntas de manera filosófica, sin ser académica, buscando respuestas y acompañando al grupo en su maduración al amor responsable vivido en el matrimonio y en la familia. Por su parte, el mismo en su compañía, iría profundizando en la verdad del amor y por consiguiente del matrimonio y de la familia. A nadie proponía sus convicciones, todo su esfuerzo pastoral apuntaba a despertar en los demás el deseo de los dones de Dios, como la fe, la esperanza y el amor mismo. El respeto por la dignidad de la persona humana, que siempre lo caracterizara estimulaba a los jóvenes a la esperanza que iba encendiendo en ellos el amor a la verdad y al bien. Y nunca le decepcionaron!

Jan Pietraszko y Karol Wojyla no enseñaban a los jóvenes a hacer política sino a vivir de modo evangélico en un país gobernado por comunistas. Nunca se trataron temas políticos desde el altar. Solo se predicaba el Evangelio. Sin embargo sus homilías preocupaban cada vez más a la policía secreta y al partido comunista, porque constituían un arma potente contra sus esfuerzos por imponer el ateismo. Mientras el régimen cantaba victoria, estos dos sacerdotes inspirados por una esperanza sobrenatural repetían con certeza propia de profetas que el cristianismo no moriría jamás. Su presencia y sus enseñanzas constituían una luz invisible que iluminaba la noche del comunismo..
(,,,)
Entre ambos, Pietraszko y Wojtyla fueron llevando la pastoral hacia una amistad fuerte e intensa con los jóvenes, enseñaban y al mismo tiempo iban aprendiendo a ser Iglesia, a recibir y a donarse a si mismos. Una pastoral que no era teoría sino intercambio de dones, una comunión vivida entre gozos y dificultades cotidianas que iba cambiando la vida de sacerdotes y laicos dirigiéndolos hacia la santidad. Hoy, cuando ya estos sacerdotes y muchos laicos no están con nosotros es claramente visible como una communio amicorum puede transformarse en una communio sanctorum, evidenciada con el proceso de beatificación de Wojtyla, Pietraszko y Ciesielsky.
Estamos convencidos que muchos de los laicos que han vivido en el ambiente pastoral de Pietraszko y Wojtyla son santos y como tales viven en la memoria de nuestros amigos que aun están camino hacia la Casa del Padre. De modo particular esta presente entre nosotros el Siervo de Dios Jerzy Ciesielski, profesor del Politécnico de Cracovia, líder indiscutido del grupo Srodowisko de Wojtyla. El cautivaba a sus amigos no tanto por sus capacidades organizativas y talentos deportivos como por el continuo esfuerzo conjunto de voluntad e intelecto para escoger el proyecto de Dios como propio, primero como novio y después como marido y padre. Con gozo y constancia ponía en practica todo lo que intuía y comprendía como camino trazado por Dios para el. Cada mañana se preguntaba: “Como debo servir a Dios hoy”? El veía claramente que dedicarse totalmente al servicio de Dios y de los hombres era realizar la vocación de la santidad. Conocer la figura de Jerzy Ciesielski nos ayuda a encontrar nuestro propio camino de santidad. La vida y el trabajo de estos tres Siervos de Dios sirve como ejemplo de una armoniosa relación entre sacerdotes y laicos en la Iglesia, armonía que en la práctica nos prepara para requerir y recibir de Dios el don de la santidad.
Referencias:L¨Amore e la sua regola – la spiritualitá coniugale secondo Karol Wojtyla – Cátedra Karol Wojtyla.Belleza e spiritualitá dell´amore coniugale – recopilado por Ludmila Grygiel, Stanislaw Grygiel y Przemyslaw Kwiatkowski.- Edizioni Cantagalli, Siena, abril 2009