Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
Mostrando entradas con la etiqueta Vianney. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vianney. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de agosto de 2025

El humilde misterio de Ars


Hace bastante tiempo atrás me regalaron un ejemplar atrasado de la revista 30 días (30 giorni) – En la Iglesia y en el mundo, con un reportaje sobre el catolicismo en Francia, donde bajo el subtitulo “Sin inventarse nada”  rescaté esta  breve descripción del humilde misterio de Ars, texto que,  sin estridencias,  cuenta la historia de esa «sencilla oración».

"Ars no es un lugar para reuniones. Pocas casas inmersas en el campo tranquilo: las carmelitas, el convento de las clarisas, la calle que rodea la iglesia del cura Jean-Marie Vianney, el santo patrón de los párrocos. Allí dentro hay casi siempre alguien. Van solos, en grupos pequeños y grandes. Un flujo continuo y discreto. Casi medio millón de personas al año, «cada año un poco más, y entre ellos, los sacerdotes son más de ocho mil», añadía el padre Jean-Philippe Nault, entonces joven rector del santuario (ahora Obispo de Niza). Un aumento registrado en los últimos tiempos, después que durante lustros pareciera que el olvido había caído sobre san Juan Maria Vianney. En los años ochenta nació la Societè Jean-Marie Vianney: curas que no pretenden ninguna espiritualidad particular que no sea la que procede de su propia ordenación sacerdotal para la salvación de las almas ; el “programa” sigue siendo el mismo. Sin horario, uno puede confesarse y decir misa «soltar el peso de los pecados» y saborear un sorbo de misericordia. A cualquier hora, «desde las seis y media de la mañana hasta la noche». Despues abririan una capilla para la adoración perpetua del Santísimo Sacramento. Algo que pedia la gente del pueblo. Hace diez años – confesaba el padre Nault entonces – algo así era inimaginable.

 


Cuando llegó Jean Marie, en febrero de 1818, la iglesia de Francia salía de las ruinas de la Revolución. La parroquia de Ars era como una tierra desolada. «Y el hizo solo lo que todo sacerdote, ordinariamente puede hacer: rezos, catecismo, confesar, celebrar la eucaristía, ayudar a los pequeños y los pobres» repetia el obispo Bagnard. «Hasta el minúsculo agujero en el que había sido encerrado porque estaba incapacitado» escribe Renè Laurentin, «ha hecho que acuda la muchedumbre a escala nacional. Sin quererlo ha fundado un centro de peregrinación». Tampoco hoy hay necesidad de organizar nada. Vienen solos. «Es un santo pobre» repetia el padre Nault, y «encontrar a un pobre no da miedo». Como Teresita. Como Bernardette. Ellos nos dicen: si tú eres pobre, yo lo soy más que tú. Somos pobres juntos, frente al Señor. Tú reza por mí y yo por ti»,

«Si el buen Dios hubiera encontrado un sacerdote más miserable que yo, repetía el cura de Ars, a él le hubieran pasado todas estas cosas maravillosas». Quizás también el mundo, en Francia como en cualquier otra parte, siente nostalgia de una Iglesia así. Una Iglesia que no pretende dictar ley, no se queja de los tiempos malos. Deja sólo que se asome al horizonte la esperanza del milagro. «Nos han contado tantas cosas, oh Reina de los apóstoles. Hemos perdido el gusto por los discursos. No tenemos ya altares sino los tuyos. No sabemos nada más, que una sencilla oración» (Charles Peguy)"

Invito nuevamente a visitar la pagina del Santuario con abundante informacion y tambien mis otros posts etiquetados Vianney

 

“esa piedra que desecharon los constructores…” (Salmo 118,22) San Juan Maria Vianney, el santo cura de Ars

 



Hoy la Iglesia recuerda al Santo cura de Ars, esa “piedra que desecharon los constructores…..”. 

 “Me he convertido en débil con los débiles, para ganar a los débiles” ( 1 Cor 9, 22) titulaba el beato Juan Pablo II parte del discurso en el retiro espiritual para el clero, celebrado en la cripta de  Ars el 6 de octubre de 1986 recordando a aquel  a quien le fascinaba la presencia real de Cristo en la Eucaristía, durante y fuera de la Misa… un santo humilde que solo quería salvar almas para Dios.


“Nuestra misión – decía Juan Pablo II – es salvar almas para Dios. “Dios no ha enviado al Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por su intermedio” (Jn 3,17). Jesús ha predicado la buena nueva del Reino; escogió y formó a sus propios apóstoles; cumplió por medio de la cruz y la resurrección la obra de la redención; después de los apóstoles nosotros estamos asociados de manera particular a su obra de salvación, a fin de hacerla presente y eficaz en todo el mundo. San Juan Maria Vianney solia decir: “Sin el sacerdote, la muerte y la pasión de Nuestro Señor no serviría para nada.  Es el sacerdote que continúa la obra de la redención  en la tierra” (Juan Maria Vianney, cura de Ars, su pensamiento, su corazón, presentado por el abate Bernard Nodet, Le Puy 1958, p.100)  Lo que nosotros debemos hacer, no es por lo tanto nuestra obra, es el diseño del Padre, es la obra de salvación del Hijo. El Espíritu Santo se sirve de nuestro espíritu, de nuestra boca, de nuestras manos.  Nuestro deber primordial es proclamar incesantemente la Palabra para evangelizar;  presentarla de manera que toque los corazones, sin alterarla ni aminorarla;   repetir el gesto de ofrecimiento de Jesús en la última cena, su gesto de perdón hacia los pecadores.

Decía el cura de Ars “Dios pone al sacerdote en la tierra como mediador entre el Señor y el pobre pecador” (Nodet, 99), hoy diríamos: él participa de un modo especifico en la misión del único Mediador, Jesucristo.Y recordaba Juan Pablo II unas palabras dichas a los sacerdotes en Notre Dame de Paris el 30 de mayode 1980:  

“El Cura de Ars es, en efecto, un modelo sin par para todos los países, a la vez que de la plenitud del ministerio y de la santidad del ministro”

Invito visitar el sitio oficial del Santuario de Ars donde también en el sitio mismo es posible consultar información general en español. 

Y mis posts etiquetados Vianney


 

viernes, 4 de agosto de 2017

San Juan Maria Vianney - Oracion del Papa Benedicto XVI por los sacerdotes


(Oracion compuesta por el Papa Benedicto XVI con ocasión del 150 aniversario de la muerte de San Juan Maria Vianney, el Cura de Ars

"Señor Jesús

En San Juan María Vianney Tú has querido dar a la Iglesia la imagen viviente y una personificación de tu caridad pastoral.

Ayúdanos a bien vivir en su compañía, ayudados por su ejemplo en este Año Sacerdotal.

Haz que podamos aprender del Santo Cura de Ars delante de tu Eucaristía; aprender cómo es simple y diaria tu Palabra que nos instruye, cómo es tierno el amor con el cual acoges a los pecadores arrepentidos, cómo es consolador abandonarse confidencialmente a tu Madre Inmaculada, cómo es necesario luchar con fuerza contra el Maligno.

Haz, Señor Jesús, que, del ejemplo del Santo Cura de Ars, nuestros jóvenes sepan cuánto es necesario, humilde y generoso el ministerio sacerdotal, que quieres entregar a aquellos que escuchan tu llamada.

Haz también que en nuestras comunidades –como en aquel entonces la de Ars– sucedan aquellas maravillas de gracia, que tu haces que sobrevengan cuanto un sacerdote sabe ´poner amor en su parroquia´.

Haz que nuestras familias cristianas sepan descubrir en la Iglesia su casa –donde puedan encontrar siempre a tus ministros– y sepan convertir su casa así de bonita como una iglesia.

Haz que la caridad de nuestros Pastores anime y encienda la caridad de todos los fieles, en tal manera que todas las vocaciones y todos los carismas, infundidos por el Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorizados.

Pero sobre todo, Señor Jesús, concédenos el ardor y la verdad del corazón a fin de que podamos dirigirnos a tu Padre celestial, haciendo nuestras las mismas palabras, que usaba San Juan María Vianney:

Te amo, mi Dios, y mi solo deseo
es amarte hasta el último respiro de mi vida.
Te amo, oh Dios infinitamente amable,
y prefiero morir amándote
antes que vivir un solo instante si amarte.
Te amo, Señor, y la única gracia que te pido
es aquella de amarte eternamente.
Dios mío, si mi lengua
no pudiera decir que te amo en cada instante,
quiero que mi corazón te lo repita
tantas veces cuantas respiro.
Ti amo, oh mi Dios Salvador,
porque has sido crucificado por mí,
y me tienes acá crucificado por Ti.
Dios mío, dame la gracia de morir amándote
y sabiendo que te amo. Amén.


(Invito leer el texto de la Audiencia General del Papa Benedicto del 5 de agosto de 2009 sobre San Juan Maria Vianney)
  
(Todos los Mensajes del Papa Benedicto para el Año Sacerdotal en este sitio)



jueves, 4 de agosto de 2016

San Juan Maria Vianney “un gran reto evangélico”



“Cuántos de nosotros se han preparado al sacerdocio, o ejercen hoy su difícil labor de cura de almas, teniendo a la vista la figura de San Juan María Vianney! Su ejemplo no debería caer en el olvido. Hoy más que nunca tenemos necesidad de su testimonio y de su intercesión, para afrontar las situaciones de nuestro tiempo en que, a pesar de algunos signos esperanzadores, la evangelización está dificultada por una creciente secularización descuidando la ascesis sobrenatural, perdiendo de vista las perspectivas del Reino de Dios, y donde a menudo, incluso en la pastoral, se dedica una atención demasiado exclusiva al aspecto social y a los objetivos temporales. El Cura de Ars debió afrontar en el siglo pasado dificultades que posiblemente tenían otro cariz, pero que no eran menos grandes. Por su vida y por su actividad, el representó, para la sociedad de su tiempo, como un gran reto evangélico que ha dado frutos de conversión sorprendentes. No dudamos de que Él nos ofrece todavía hoy ese gran reto evangélico.”

jueves, 4 de agosto de 2011

San Juan Maria Vianney un modelo para Juan Pablo II

Hoy celebramos el día del Párroco!

FELIZ DIA A TODOS!!

Feliz día a todos ellos en todos los rincones del mundo en especial al padre Raúl de mi parroquia. Que el Señor le siga inspirando para que con sus serenas, claras y generosas palabras siga sembrando; y que el Señor le conceda una cosecha abundante!




Quienes fueron mis modelos? “Fueron muchos “ le responde Juan Pablo II a Andre Frossard en «¡No tengáis miedo


“…que es una vocación sacerdotal sino un llamado a entregarse de alma? Nosotros los sacerdotes necesitamos imperiosamente modelos que nos enseñen a ser exigentes con nosotros mismos, para mostrarnos en que medida nos trasciende el sacerdocio ministerial de Cristo e invitarnos a mirar “más alto”!”.



para luego agregar:
"Le debo mucho a San Francisco de Asis, quien no se consideró digno de acceder a una ordenación y permaneció siendo diácono, y a su hermano Albert Chmielowksi, su discípulo más fiel en mi patria…"



Los primeros dos – comenta Andre Frossard – no fueron sacerdotes, el tercero lo fue hasta la perfección! Fue el hombre conocido como el “Cura de Ars”


“En el seminario leí con entusiasmo sobre Juan Maria Vianney, el Cura de Ars; toda su vida fue un testimonio al poder de Cristo, sacerdote. No creo que tengamos derecho a renunciar a estos modelos so pretexto de adaptación o reciclaje. No podemos considerarlos “passe” o “fuera de época” y menos aun como estampas lejanas de una “teología unidimensional) (a la que a veces se hace referencia) Podemos - de hecho debemos - imitarlos, releyéndolos a la luz – o al brillo – de los tiempos modernos. Si el Cura de Ars viviese, no caben dudas que dedicaría todo el heroísmo de su vida sacerdotal, todo su amor evangélico que irradia de su persona, al apostolado y al servicio pastoral de hoy.


Podríamos imaginar que sería un sacerdote-obrero? Creo que sí, si tomamos en evidencia el radicalismo evangélico que surge del camino por él elegido. Sin embargo, es probable que después de algún tiempo sus compañeros trabajadores le pidieran ser menos trabajador y quizás más sacerdote, para instruirlos, visitar los enfermos y enseñar a sus hijos las verdades de la fe”

Invito visitar los posts etiquetados Vianney

miércoles, 4 de agosto de 2010

Día del Santo Cura de Ars, “modelo de celo sacerdotal”



“¡Cuántos de nosotros se han preparado al sacerdocio, - decía el Papa Juan Pablo II en su Carta a los Sacerdotes en 1986 - o ejercen hoy su difícil labor de cura de almas, teniendo a la vista la figura de San Juan María Vianney! Su ejemplo no debería caer en el olvido. Hoy más que nunca tenemos necesidad de su testimonio y de su intercesión, para afrontar las situaciones de nuestro tiempo en que, a pesar de algunos signos esperanzadores, la evangelización está dificultada por una creciente secularización descuidando la ascesis sobrenatural, perdiendo de vista las perspectivas del Reino de Dios, y donde a menudo, incluso en la pastoral, se dedica una atención demasiado exclusiva al aspecto social y a los objetivos temporales. El Cura de Ars debió afrontar en el siglo pasado dificultades que posiblemente tenían otro cariz, pero que no eran menos grandes. Por su vida y por su actividad, el representó, para la sociedad de su tiempo, como un gran reto evangélico que ha dado frutos de conversión sorprendentes. No dudamos de que Él nos ofrece todavía hoy ese gran reto evangélico.”
[…]
Ya sabéis que Juan María Vianney murió en Ars el 4 de agosto de 1859, después de unos cuarenta años de entrega abnegada. Tenía setenta y tres años. A su llegada, Ars era un pueblecito olvidado de la arquidiócesis de Lyón, actualmente de Belley. Al final de su vida, acudía allí gente de toda Francia, y su fama de santidad, después de su muerte, pronto llamó la atención de la Iglesia universal. San Pío XI lo beatificó en 1905, Pío XI 10 canonizó en 1925; luego, en 1929 lo declaró patrono de los sacerdotes de todo el mundo. Durante el centenario de su muerte, Juan XXIII escribió la Encíclica Sacerdortii nostri primordia, presentando en ella al Cura de Ars como modelo de vida y ascesis sacerdotal, modelo de piedad y de culto a la Eucaristía, modelo de celo pastoral para nuestro tiempo.
[…]
El Cura de Ars es un modelo de celo sacerdotal para todos los pastores, El secreto de su generosidad se encuentra sin duda alguna en su amor a Dios, vivido sin límites, en respuesta constante al amor manifestado en Cristo crucificado.
[…]
Juan María Vianney se consagró esencialmente a la enseñanza de la fe y a la purificación de las conciencias; estos dos ministerios convergían hacia la Eucaristía. ¿No habrá que ver en ello, también hoy, los tres polos del servicio pastoral del sacerdote?
[…]

Es sin duda alguna su incansable entrega al sacramento de la penitencia lo que ha puesto de manifiesto el carisma principal del Cura de Ars y le ha dado justamente su fama. Es bueno que ese ejemplo nos impulse hoy a restituir al ministerio de la reconciliación toda la importancia que le corresponde, y que el Sínodo de los Obispos de 1983 ha puesto justamente en evidencia (7). Sin el paso de conversión, de penitencia y de petición de perdón que los ministros de la Iglesia deben alentar y acoger incansablemente, la tan deseada puesta al día sería superficial e ilusoria.”

Juan Pablo II, en su carta de 1986 a lo sacerdotes con ocasión del Jueves Santo, “el día de la fiesta de los sacerdotes, el día en que nació el sacerdocio, el cual es participación del único Sacerdocio de Cristo Mediador.”


Invito visitar posts anteriores:

miércoles, 9 de junio de 2010

Clausura del Año Sacerdotal


Comienzan hoy (y se extenderán hasta el viernes 11) los encuentros que se celebran en Roma al concluir el Año Sacerdotal, convocado por el Santo Padre Benedicto XVI con motivo del 150 aniversario de la muerte del Santo Cura de Ars.


Al encuentro, cuyo tema es: "Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote", promovido por la Congregación para el Clero, han sido invitados todos los presbíteros del mundo.



Hoy y mañana se ofrecerán meditaciones en la Basílica de San Pablo Extramuros y en la Basílica San Juan de Letrán, seguido de adoración eucarística y celebración eucarística en ambas Basílicas.



Mañana jueves tendrá lugar la vigilia en la Plaza de San Pedro que se celebrara en dos tiempos: el primero a cargo de la Congregación para el Clero y el segundo presidido por el Santo Padre. Además de testimonios ofrecidos por algunos sacerdotes, están previstas conexiones televisivas con Ars, el cenáculo de Jerusalén, barrios pobres de Buenos Aires y Hollywood, así como un diálogo entre el pontífice y los sacerdotes y adoración y bendición eucarística.


El viernes 11, a las 10,00, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, se clausurará el Año Sacerdotal con una concelebración eucarística presidida por el Santo Padre en la Plaza de San Pedro. Se trata de la celebración Eucarística con el mayor numero de concelebrantes jamás vista en Roma. Se esperan cerca de 15.000 sacerdotes. El Santo Padre usara en la celebración el cáliz que le perteneció a San Juan Maria Vianney hoy conservado en la parroquia de Ars. Durante la misa, los presbíteros renovarán sus promesas y el Papa proclamará al Santo Cura de Ars patrono de todos los sacerdotes.

Benedicto XVI convoco el Año Sacerdotal invitando a los sacerdotes a la perfección espiritual, “de la cual depende sobre todo la eficacia de su ministerio”
En su Carta para la Convocación, el Santo Padre Benedicto XVI explicaba que que “Este año desea contribuir a promover el compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes, para que su testimonio evangélico en el mundo de hoy sea más intenso e incisivo.
“El Sacerdocio es el amor del corazón de Jesús”, repetía con frecuencia el Santo Cura de Ars[2]. Llegó a Ars, una pequeña aldea de 230 habitantes, advertido por el Obispo sobre la precaria situación religiosa: “No hay mucho amor de Dios en esa parroquia; usted lo pondrá”. “viviendo” incluso materialmente en su Iglesia parroquial: “En cuanto llegó, consideró la Iglesia como su casa… Entraba en la Iglesia antes de la aurora y no salía hasta después del Ángelus de la tarde. Si alguno tenía necesidad de él, allí lo podía encontrar”, se lee en su primera biografía[8]. “La contemplación es mirada de fe, fijada en Jesús. ‘Yo le miro y él me mira’, decía a su santo cura un campesino de Ars que oraba ante el Sagrario”: Catecismo de la Iglesia católica, n. 2715.
“No hay necesidad de hablar mucho para orar bien”, les enseñaba el Cura de Ars. “Sabemos que Jesús está allí, en el sagrario: abrámosle nuestro corazón, alegrémonos de su presencia. Ésta es la mejor oración”[13].”

martes, 4 de agosto de 2009

Indulgencias parciales y plenarias Año sacerdotal

Durante este Año sacerdotal comenzado el 19 de junio pasado y que concluirá el 19 de junio de 2010 se concede el don de indulgencias especiales, de acuerdo con lo que se especifica el Decreto de la Penitenciaría apostólica, promulgado de acuerdo con la voluntad del Sumo Pontífice:
HOY ES UNO DE LOS DIAS EN LOS CUALES LOS FIELES PODEMOS GANAR UNA INDULGENCIA PLENARIA

Por sugerencia de Luisa (gracias Luisa) publico aquí la parte del Decreto que establece como y cuando podemos ganar indulgencias plenarias y parciales los fieles:

B. A todos los fieles realmente arrepentidos que, en una iglesia u oratorio, asistan con devoción al sacrificio divino de la misa y ofrezcan por los sacerdotes de la Iglesia oraciones a Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote, y cualquier obra buena realizada ese día, para que los santifique y los modele según su Corazón, se les concede la indulgencia plenaria, a condición de que hayan expiado sus pecados con la penitencia sacramental y hayan elevado oraciones según la intención del Sumo Pontífice: en los días en que se abre y se clausura el Año sacerdotal, en el día del 150° aniversario de la piadosa muerte de san Juan María Vianney, en el primer jueves de mes o en cualquier otro día establecido por los Ordinarios de los lugares para utilidad de los fieles.
También se concederá la indulgencia plenaria a los ancianos, a los enfermos y a todos aquellos que por motivos legítimos no puedan salir de casa, si con el espíritu desprendido de cualquier pecado y con la intención de cumplir, en cuanto les sea posible, las tres acostumbradas condiciones, en su casa o donde se encuentren a causa de su impedimento, en los días antes determinados rezan oraciones por la santificación de los sacerdotes, y ofrecen con confianza a Dios, por medio de María, Reina de los Apóstoles, sus enfermedades y las molestias de su vida.

Por último, se concede la indulgencia parcial a todos los fieles cada vez que recen con devoción en honor del Sagrado Corazón de Jesús cinco padrenuestros, avemarías y glorias, u otra oración aprobada específicamente, para que los sacerdotes se conserven en pureza y santidad de vida.

El santo cura de Ars, oración y amor


Un buen pastor, según el corazón de Dios, - decía Juan María Vianney, - es el tesoro más grande que Dios pueda dar a una parroquia, es uno de los dones más preciados de la misericordia divina”.
En torno al festejo de hoy se centra el núcleo del Año Sacerdotal, convocado por el Santo Padre Benedicto XVI con ocasión del 150 aniversario del “dies natalis” de Juan María Vianney, el Santo Patrón de todos los párrocos del mundo

“…Llegó a Ars, una pequeña aldea de 230 habitantes, advertido por el Obispo sobre la precaria situación religiosa: “No hay mucho amor de Dios en esa parroquia; usted lo pondrá”. Bien sabía él que tendría que encarnar la presencia de Cristo dando testimonio de la ternura de la salvación: “Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida”. Con esta oración comenzó su misión[7]. El Santo Cura de Ars se dedicó a la conversión de su parroquia con todas sus fuerzas, insistiendo por encima de todo en la formación cristiana del pueblo que le había sido confiado.
“No hay necesidad de hablar mucho para orar bien”, les enseñaba el Cura de Ars. “Sabemos que Jesús está allí, en el sagrario: abrámosle nuestro corazón, alegrémonos de su presencia. Ésta es la mejor oración”[13] ..”

(de la Carta del Sumo Pontífice Benedicto XVI para la Convocación de un año sacerdotal con ocasión del 150 aniversario del Dies Natalies del santo cura de Ars)

Recemos por nuestro párrocos, por los párrocos de todo el mundo, por todos los sacerdotes y las vocaciones.


Yo le miro y él me mira’,
decía a su santo cura un campesino de Ars que oraba ante el Sagrario”

viernes, 19 de junio de 2009

Año sacerdotal 2009/2010 - San Juan Maria Vianney proclamado “Patrono de todos los sacerdotes del mundo”




Con ocasión del 150 aniversario del “dies natalis” de Juan María Vianney, Santo Patrón de todos los párrocos del mundo, el Santo Padre Benedicto XVI ha convocado a un “Año Sacerdotal” que comienza hoy 19 de junio de 2009 y concluirá en la misma solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús en 2010, ocasión en la cual se prevé la llegada a Roma de sacerdotes de todo el mundo. Previa apertura el Santo Padre Benedicto XVI acogió las reliquias de san Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars que fueron traídas por el Obispo de esta diócesis francesa y dedicó a los sacerdotes una preciosa Carta. La Congregación para el Clero también ha querido acompañar a los sacerdotes del mundo inaugurando una nueva página web.

De la carta del Santo Padre Benedicto XVI a los sacerdotes: “El Sacerdocio es el amor del corazón de Jesús”, repetía con frecuencia el Santo Cura de Ars. “Esta conmovedora expresión” – dice el Santo Padre en su Carta “nos da pie para reconocer con devoción y admiración el inmenso don que suponen los sacerdotes, no sólo para la Iglesia, sino también para la humanidad misma…. a ejemplo de ese “Santo Cura de Ars que supo hacerse presente en todo el territorio de su parroquia….: que enseñaba a sus parroquianos sobre todo con el testimonio de su vida” “No hay necesidad de hablar mucho para orar bien”, les decìa ”sabemos que Jesús está allí, en el sagrario: abrámosle nuestro corazón, alegrémonos de su presencia. Ésta es la mejor oración” Y les persuadía: “Venid a comulgar, hijos míos, venid donde Jesús. Venid a vivir de Él para poder vivir con Él…” Este santo sacerdote que “contemplaba la hostia con amor” les aseguraba a los fieles que “todas las buenas obras juntas no son comparables al Sacrificio de la Misa, porque son obras de hombres, mientras la Santa Misa es obra de Dios” Intentaba también por todos los medios –dice el Santo Padre “que sus parroquianos redescubriesen el significado y la belleza de la Penitencia sacramental, mostrándola como una íntima exigencia de la presencia eucarística. Supo iniciar así un “círculo virtuoso”.y “con su prolongado estar ante el sagrario en la Iglesia, consiguió que los fieles comenzasen a imitarlo, yendo a visitar a Jesús, seguros de que allí encontrarían también a su párroco, disponible para escucharlos y perdonarlos. Al final, una muchedumbre cada vez mayor de penitentes, provenientes de toda Francia, lo retenía en el confesionario hasta 16 horas al día….convirtiendo a Ars en “el gran hospital de las almas”…… En su carta el Santo Padre invita a los sacerdotes que a ejemplo del Cura de Ars se distingan por un vigoroso testimonio evangélico, con su vida y obras y cita a Pablo VI que había observado “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escucha a los que enseñan, es porque dan testimonio”. El Santo Padre también invita a los sacerdotes en este Año dedicado a ellos “a percibir la nueva primavera que el Espíritu está suscitando en nuestros días en la Iglesia, a la que los Movimientos eclesiales y las nuevas Comunidades han contribuido positivamente” .y “a descubrir mediante el sentido de la fe los múltiples carismas de los laicos”. Termina la carta pidiéndole la Santísima Virgen María que “suscite en cada presbítero un generoso y renovado impulso de los ideales de total donación a Cristo y a la Iglesia que inspiraron el pensamiento y la tarea del Santo Cura de Ars. Con su ferviente vida de oración y su apasionado amor a Jesús crucificado” Pide que “su ejemplo fomente en los sacerdotes el testimonio de unidad con el Obispo, entre ellos y con los laicos, tan necesario hoy como siempre” y “que la fe en el Maestro divino nos de la fuerza para mirar con confianza el futuro” Cristo cuenta con vosotros – les dice a los sacerdotes – “A ejemplo del Santo Cura de Ars, dejaos conquistar por Él y seréis también vosotros, en el mundo de hoy, mensajeros de esperanza, reconciliación y paz”. Recemos por los sacerdotes de nuestras parroquias, de nuestro país, del mundo entero y por nuevas vocaciones.

Invito visitar mi post anterior: San Juan Maria Vianney – el cura de Ars

lunes, 4 de agosto de 2008

San Juan Maria Vianney – el Cura de Ars



Hoy 4 de agosto festejamos la fiesta de San Juan Maria Vianney – el Cura de Ars, y el dia del párroco.
Ojalá podamos imitar la entrega de este santo Cura; primero por su confianza en Dios en las inmensas dificultades que tuvo que superar para llegar a ordenarse de presbítero; después por su ardor y constancia en la catequesis y en su ministerio en el confesionario, que transformaron el pueblo de Ars, el cual, a su vez, se convirtió en centro de frecuentes peregrinaciones de multitudes que lo buscaban

expresó el arzobispo de Rosario, monseñor José Luis Mollaghan, en un mensaje que dirigió a los sacerdotes con motivo de celebrarse el Día del Párroco, que coincide con la fiesta de San Juan María Vianney –el Cura de Ars- (AICA)



“La figura de San Juan María Vianney” (Juan Pablo II “Don y Misterio”)
En el camino de regreso de Bélgica a Roma, tuve la suerte de detenerme en Ars. Era al final del mes de octubre de 1947, el domingo de Cristo Rey. Con gran emoción visité la vieja iglesita donde San Juan María Vianney confesaba, enseñaba el catecismo y predicaba sus homilías. Fue para mí una experiencia inolvidable. Desde los años del seminario había quedado impresionado por la figura del Cura de Ars, sobre todo por la lectura de su biografía escrita por Mons. Trochu. San Juan María Vianney sorprende en especial porque en él se manifiesta el poder de la gracia que actúa en la pobreza de los medios humanos. Me impresionaba profundamente, en particular, su heroico servicio en el confesionario. Este humilde sacerdote que confesaba mas de diez horas al día, comiendo poco y dedicando al descanso apenas unas horas, había logrado, en un difícil período histórico, provocar una especie de revolución espiritual en Francia y fuera de ella. Millares de personas pasaban por Ars y se arrodillaban en su confesionario. En medio del laicismo y del anticlericalismo del siglo XIX, su testimonio constituye un acontecimiento verdaderamente revolucionario.
Del encuentro con su figura llegué a la convicción de que el sacerdote realiza una parte esencial de su misión en el confesionario, por medio de aquel voluntario "hacerse prisionero del confesionario". Muchas veces, confesando en Niegowic, en mi primera parroquia, y después en Cracovia, volvía con el pensamiento a esta experiencia inolvidable. He procurado mantener siempre el vínculo con el confesionario tanto durante los trabajos científicos en Cracovia, confesando sobre todo en la Basílica de la Asunción de la Santísima Virgen María, como ahora en Roma, aunque sea de modo casi simbólico, volviendo cada año al confesionario el Viernes Santo en la Basílica de San Pedro”
---
Oracion compuesta por San Juan Maria Vianney
TE AMO, OH MI DIOS
Te amo, Oh mi Dios.
Mi único deseo es amarte
Hasta el último suspiro de mi vida.
Te amo, Oh infinitamente amoroso Dios,
Y prefiero morir amándote que vivir un instante sin Ti.
Te amo, oh mi Dios, y mi único temor es ir al infierno
Porque ahí nunca tendría la dulce consolación de tu amor,
Oh mi Dios,
si mi lengua no puede decir
cada instante que te amo,
por lo menos quiero
que mi corazón lo repita cada vez que respiro.
Ah, dame la gracia de sufrir mientras que te amo,
Y de amarte mientras que sufro,
y el día que me muera
No solo amarte pero sentir que te amo.
Te suplico que mientras más cerca estés de mi hora
Final aumentes y perfecciones mi amor por Ti.
Amén.
Invito visitar: