Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 7 de abril de 2023

Ultimo Mensaje de Juan Pablo II para el Viernes Santo (2005

 



Amadísimos hermanos y hermanas:

Estoy espiritualmente con vosotros en el Coliseo, un lugar que evoca en mí tantos recuerdos y emociones, para realizar el sugestivo rito del vía crucis en esta tarde del Viernes santo.

Me uno a vosotros en la invocación tan densa de significado: "Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi, quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum". Sí, adoramos y bendecimos el misterio de la cruz del Hijo de Dios, porque es precisamente de esa muerte de donde ha brotado una nueva esperanza para la humanidad.

La adoración de la cruz nos recuerda un compromiso que no podemos eludir: la misión que san Pablo expresaba con las palabras: "Completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia" (Col 1, 24). Yo también ofrezco mis sufrimientos para que el designio de Dios se cumpla y su palabra camine entre las gentes. Asimismo, me siento cerca de los que, en este momento, se encuentran probados por el sufrimiento. Pido por cada uno de ellos.

 En este día, memorial de Cristo crucificado, contemplo y adoro con vosotros la cruz y repito las palabras de la liturgia: "O crux, ave spes unica!". ¡Salve, oh cruz, única esperanza, danos paciencia y valentía, y obtén la paz para el mundo!

 Con estos sentimientos, os bendigo a vosotros y a todos los que participan en este vía crucis a través de la radio o la televisión.


Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II a todos los fieles que participaban en el Via Crucis en torno al Coliseo el Viernes Santo 25 de marzo 2005

viernes, 10 de marzo de 2017

«¿Qué has hecho de tu hermano?»



“El fenómeno de las migraciones, con su compleja problemática, interpela, hoy más que nunca, a la comunidad internacional y a todos y cada uno de los Estados. Éstos, por lo general tienden a intervenir mediante el endurecimiento de las leyes sobre los emigrantes y el fortalecimiento de los sistemas de control de las fronteras, y las migraciones pierden así la dimensión de desarrollo económico, social y cultural que poseen históricamente. En efecto, se habla cada vez menos de la situación de emigrantes en los países de procedencia, y cada vez más de inmigrantes, haciendo referencia a los problemas que crean en los países en los que se establecen.
La emigración va tomando características de emergencia social, sobre todo por el aumento de los emigrantes irregulares, aumento que, a pesar de las restricciones en curso, resulta inevitable. La inmigración irregular ha existido siempre y a menudo ha sido tolerada porque favorece una reserva de personal, con el que se puede contar en la medida en que los emigrantes regulares suben en la escala social y se insertan de modo estable en el mundo del trabajo.
[…]
Es preciso prevenir la inmigración ilegal, pero también combatir con energía las iniciativas criminales que explotan la expatriación de los clandestinos. La opción más adecuada, destinada a dar frutos consistentes y duraderos a largo plazo, es la de la cooperación internacional, que tiende a promover la estabilidad política y a superar el subdesarrollo. El actual desequilibrio económico y social, que alimenta en gran medida las corrientes migratorias, no ha de verse como una fatalidad, sino como un desafío al sentido de responsabilidad del género humano.
[…]
Para la solución del problema de las migraciones en general, o de los emigrantes irregulares en particular desempeña un papel relevante la actitud de la sociedad a la que llegan. En esta perspectiva es muy importante que la opinión pública esté bien informada sobre la condición real en que se encuentra el país de origen de los emigrantes, los dramas que viven y los riesgos que correrían si volvieran. La miseria y la desdicha que les afectan son un motivo más para salir generosamente al encuentro de los inmigrantes.
Es necesario vigilar ante la aparición de formas de neorracismo o de comportamiento xenófobo, que pretenden hacer de esos hermanos nuestros chivos expiatorios de situaciones locales difíciles.
[…]
En la Iglesia nadie es extranjero, y la Iglesia no es extranjera para ningún hombre y en ningún lugar. Como sacramento de unidad y, por tanto, como signo y fuerza de agregación de todo el género humano, la Iglesia es el lugar donde también los emigrantes ilegales son reconocidos y acogidos como hermanos. Corresponde a las diversas diócesis movilizarse para que esas personas, obligadas a vivir fuera de la red de protección de la sociedad civil, encuentren un sentido de fraternidad en la comunidad cristiana.
La solidaridad es asunción de responsabilidad ante quien se halla en dificultad. Para el cristiano el emigrante no es simplemente alguien a quien hay que respetar según las normas establecidas por la ley, sino una persona cuya presencia lo interpela y cuyas necesidades se transforman en un compromiso para su responsabilidad. «¿Qué has hecho de tu hermano?» (cf. Gn 4, 9). La respuesta no hay que darla dentro de los límites impuestos por la ley, sino según el estilo de la solidaridad.
[…]
«Era forastero, y me acogisteis» (Mt 25, 35). Es tarea de la Iglesia no sólo volver a proponer ininterrumpidamente esta enseñanza de fe del Señor, sino también indicar su aplicación apropiada a las diversas situaciones que sigue creando el cambio de los tiempos. Hoy el emigrante irregular se nos presenta como ese forastero en quien Jesús pide ser reconocido. Acogerlo y ser solidario con él es un deber de hospitalidad y fidelidad a la propia identidad de cristianos.”

martes, 13 de septiembre de 2016

La verdad ilumina los caminos de la paz


“Uno de los engaños de la violencia consiste en tratar, —para justificación propia— de desacreditar sistemática y radicalmente al adversario, sus actuaciones y las estructuras socio-ideológicas en las que se mueve y piensa. El hombre de paz sabe reconocer la parte de verdad que hay en toda obra humana y, más todavía, las posibilidades de verdad que abrigan en lo profundo de todo hombre.

No es que el deseo de paz le haga cerrar los ojos ante las tensiones, las injusticias y las luchas que forman parte de nuestro mundo. El las mira de frente. Las llama por su nombre, por respeto a la verdad. Más aún, anclado profundamente en las cosas de la paz, el hombre no puede menos de ser todavía más sensible a todo lo que contradice a la paz. Esto le mueve a investigar valientemente las causas reales del mal y de la injusticia, para buscarles remedios apropiados. La verdad es fuerza de paz porque percibe, por una especie de con naturalidad, los elementos de verdad que hay en el otro y que ella trata de alcanzar.
[…]
La verdad permite aún más no desesperar de las víctimas de la injusticia; no permite conducirlas a la desesperación de la resignación o de la violencia. Induce a apostar por las fuerzas de la paz que abrigan los hombres o los pueblos que sufren. Cree que, consolidándolas en la conciencia de su dignidad y de sus derechos imprescriptibles, ella los fortalece para someter las fuerzas de opresión a presiones eficaces de transformación, más eficaces que los focos de violencia generalmente sin mañana, a no ser un mañana de mayores sufrimientos.
[…]

El hombre de paz, dado que vive de la verdad y de la sinceridad, es pues lúcido ante las injusticias, las tensiones y los conflictos que existen. Pero, en lugar de exacerbar
las frustraciones y las luchas, él confía en las facultades superiores del hombre, en su razón y en su corazón, para inventar unos caminos de paz que llevan a un resultado verdaderamente humano y duradero.”



sábado, 25 de julio de 2009

¿Has descubierto ya a Cristo?

Hoy es día del Patrono de España y Patriarca de Galicia.
Feliz día a todos mis amigos españoles y gallegos ;) de aquí y de
allá!


“…―¿Has descubierto ya a Cristo, que es el camino?
Sí, Jesús es ― para nosotros ― un camino que conduce hacia el Padre, el único camino. El que quiera lograr la salvación, deberá tomar ese camino. Vosotros, jóvenes, a menudo os encontráis en una encrucijada, sin saber cuál es el camino que debéis elegir, ni adónde ir; son muchos los caminos errados, como también las propuestas fáciles y las ambigüedades. No olvidéis, en esos momentos, que Cristo ―con su Evangelio, su ejemplo y sus mandamientos― es siempre y sólo el camino más seguro que desemboca en una felicidad plena y duradera.

― ¿Has descubierto ya a Cristo, que es la verdad?
La verdad es la exigencia más profunda del espíritu humano. Los jóvenes, sobre todo, están sedientos de la verdad sobre Dios, el hombre, la vida y el mundo. En mi primera Encíclica Redemptor Hominis escribí: «El hombre que quiere comprenderse hasta el fondo a sí mismo ―no solamente según criterios y medidas del propio ser inmediatos, parciales, a veces superficiales e incluso aparentes― debe, con su inquietud, incertidumbre e incluso con su debilidad y pecaminosidad, con su vida y con su muerte, acercarse a Cristo» (n. 10). Cristo es la Palabra de verdad pronunciada por Dios mismo como respuesta a todos los interrogantes del corazón humano. Es El quien nos revela plenamente el misterio del hombre y del mundo.

― ¿Has descubierto ya a Cristo, que es la vida?
Cada uno de vosotros desea ardientemente vivir su propia vida en toda plenitud. Vivís animados por grandes esperanzas y muy buenos proyectos para el futuro. No olvidéis, sin embargo, que la verdadera plenitud de la vida se encuentra sólo en Cristo, muerto y resucitado por nosotros. Solamente Cristo puede llenar, hasta el fondo, el espacio del corazón humano. Sólo El da el valor y la alegría de vivir, y esto a pesar de los límites u obstáculos externos.Sí, descubrir a Cristo es la aventura más bella de toda nuestra vida.

Pero no es suficiente descubrirlo una sola vez.
Cada vez que se descubre, se recibe un llamamiento a buscarle más aún, y a conocerle mejor a través de la oración, la participación en los sacramentos, la meditación de su Palabra, la catequesis y la escucha de las enseñanzas de la Iglesia.
Esta es nuestra tarea más importante, como lo comprendió también San Pablo cuando escribió:
«Para mí la vida es Cristo» (Flp 1,21)….”

(del Mensaje del Siervo de Dios Juan Pablo II desde Roma para la IV Jornada Mundial de la Juventud y que se realizaría en agosto 1989 en Santiago de Compostela y Asturias y tendría como punto central a Jesucristo “en cuanto es nuestro camino, verdad y vida (cf. Jn 14,6).”
«Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Jn 14, 6)

jueves, 8 de enero de 2009

La verdad, fuerza de la paz


LA VERDAD, FUERZA DE LA PAZ

Del Mensaje de SS Juan Pablo II Jornada Mundial de la Paz 1 de enero 1980

“ 4. Promover la verdad como fuerza de la paz, es emprender un esfuerzo constante para no utilizar nosotros mismos, aunque fuese para el bien, las armas de la mentira. La mentira puede deslizarse solapadamente en todas partes. Para mantener establemente la sinceridad, la verdad con nosotros mismos, hace falta un esfuerzo paciente, decidido, para buscar y encontrar la verdad superior y universal acerca del hombre, a la luz de la cual podremos valorar las diversas situaciones, y a la luz de la cual nos juzgaremos en primer lugar a nosotros mismos y nuestra propia sinceridad. Es imposible instalarse en la duda, la sospecha, el relativismo escéptico sin deslizarse rápidamente en la insinceridad y en la mentira. La paz, he dicho más arriba, está amenazada, cuando reina la incertidumbre, la duda y la sospecha, y la violencia sale ganando. ¿Queremos verdaderamente la paz? Entonces tenemos que ahondar bastante más en nosotros mismos para encontrar las zonas donde, más allá de las divisiones que constatamos en nosotros y entre nosotros, podamos reforzar la convicción de que los dinamismos constitutivos del hombre, el reconocimiento de su verdadera naturaleza, le llevan al encuentro, al respeto mutuo, a la fraternidad y a la paz. Esta laboriosa búsqueda de la verdad objetiva y universal sobre el hombre, creará, con su acción y sus resultados, hombres de paz y diálogo, a la vez fuertes y humildes con una verdad, a la que se darán cuenta de deber servir, y no servirse de ella para intereses de parte.”

viernes, 2 de enero de 2009

« Para lograr la paz, educar a la paz ».


4. En el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del 1o de enero de 1979 dirigía ya este llamamiento: « Para lograr la paz, educar a la paz ». Esto es hoy más urgente que nunca porque los hombres, ante las tragedias que siguen afligiendo a la humanidad, están tentados de abandonarse al fatalismo, como si la paz fuera un ideal inalcanzable.

La Iglesia, en cambio, ha enseñado siempre y sigue enseñando una evidencia muy sencilla: la paz es posible. Más aún, la Iglesia no se cansa de repetir: la paz es necesaria. Ésta se ha de construir sobre las cuatro bases indicadas por el Beato Juan XXIII en la Encíclica Pacem in terris: la verdad, la justicia, el amor y la libertad. Se impone, pues, un deber a todos los amantes de la paz: educar a las nuevas generaciones en estos ideales, para preparar una era mejor para toda la humanidad.”

domingo, 10 de agosto de 2008

Juan Pablo II y la Acción Católica

Navega mar adentro Acción Católica, ten coraje del futuro”


El 10 de agosto de 2004 el Santo Padre Juan Pablo II dirigía desde Castel Gandolfo un Mensaje a los participantes del Congreso Internacional que tendría lugar en Roma y Loreto. Al Congreso asistirían representantes de más de 50 países de todo el mundo provenientes de África, América, Asia y Europa, laicos, sacerdotes y obispos. En su Mensaje el Santo Padre reiteraba la invitación que dirigiera a los delegados de la XI asamblea nacional de la Acción Católica Italiana : "¡Duc in altum, Acción católica! Ten la valentía del futuro" les decía dicho entonces el Santo Padre Juan Pablo II a los participantes.

“"Tener la valentía del futuro" - agregaba en el presente Mensaje - es una actitud que no nace de una elección voluntarista, sino que toma consistencia e impulso de la memoria del don valioso que ha sido, desde su fundación, la Acción católica. Nacida de una "inspiración providencial", según mi predecesor el Papa Pío XI de venerada memoria, ha sido fuerza unitiva, estructurante y propulsora de la corriente contemporánea de "promoción del laicado" que se confirmó de modo solemne en el concilio Vaticano II”.

“Hoy deseo repetir una vez más – proseguía - : ¡la Iglesia tiene necesidad de la Acción católica! La memoria no debe reducirse a un recuerdo nostálgico del pasado, sino que debe llevarnos a tomar conciencia de un valioso don que el Espíritu Santo ha hecho a la Iglesia, una herencia que, en esta alba del tercer milenio, está llamada a suscitar nuevos frutos de santidad y de apostolado, extendiendo la "plantatio" de la Asociación a muchas otras Iglesias locales de diversos países”
El Congreso comenzaba en Roma, pero terminaría con la peregrinación a Loreto y culminaría el domingo 5 de septiembre con la celebración de la Santa Misa y la presencia del santo Padre.

Invito visitar:

jueves, 10 de julio de 2008

La Mujer en Juan Pablo II, identidad, dignidad, misión


El 10 de julio de 1995 se publica Carta a las Mujeres, que habia sido firmada por el Santo Padre Juan Pablo II el 29 de junio anterior en preparación para la Conferencia Internacional de Beijing. Invito ver mi entrada anterior.

Decia Mons. Dr. Alfredo Horacio Zecca, Rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina, en su discurso de apertura del Coloquio Nuevo Feminismo – La Mujer en Juan Pablo II –Identidad – Dignidad – Mision, realizado los dias 23-24-25 de septiembre de 2004 en Buenos Aires :
“De donde le viene, ante todo, a Juan Pablo II el haber profundizado tanto sobre el lugar de la mujer en el designio de Dios? Le viene de su misma vida: la figura de su madre y de una tía suya lo van a marcar profundamente desde su infancia y durante su adolescencia y juventud. Así mismo, las mujeres con las que trató durante todo el período previo a su ingreso al Seminario especialmente en la Universidad y en el grupo de teatro. No está de más recordar que fue una mujer quien salvó su vida cuando fue atropellado por un camión nazi al volver de trabajar.
Ha sido muy importante para Wojtyla su trato con las mujeres durante su ministerio sacerdotal y episcopal. Aprendió mucho de ellas: de las que siendo jóvenes estaban en situación de noviazgo, de las casadas así como también de muchas religiosas y consagradas.
Supo valorar tanto la cualidad de la mujer como colaboradora suya, que tenia una religiosa como su asesora intelectual en el Arzobispado de Cracovia que luego lo acompañó al Vaticano.
…Tal vez el mas importante en su vida: el lugar que comenzó a ocupar Maria en su mente y en su corazón en relación al misterio de Cristo y de la Iglesia. Fue su padre quien más lo inicio en el amor a Maria y en la comprensión del misterio de su relación con Cristo por medio de las visitas que se fueron sucediendo, a partir de la muerte de su madre, al santuario de Kalwaria.
Marìa, la Mujer por excelencia, no es una simple devocion piadosa en la vida de Wojtyla. Es la puerta teològica de acceso al misterio de Cristo y de la Iglesia, por lo tanto, al misterio de cada mujer.
Es en Maria y por medio de Marìa que Juan Pablo II ha llegado a comprender en profundidad la identidad, la dignidad y la misiòn de la mujer en el nuevo milenio.
Invito visitar:
Carta Apostólica Mulieris Dignitatem del Santo Padre Juan Pablo II sobre la dignidad y la vocación de la Mujer con ocasión del Año Mariano, dada a conocer el 15 de agosto del año 1988
Internacional del as Naciones Unidas sobre la Mujer
EL Coloquio fue publicado por EDUCA (Editorial de la Universidad Catolica) Buenos Aires, en octubre 2006 bajo el titulo : Nuevo Feminismo LA MUJER EN JUAN PABLO II - Identidad Dignidad Misiòn

jueves, 8 de noviembre de 2007

FAO el «pan de cada día».

Juan Pablo II fiel defensor de la dignidad del hombre y la justa distribución de la riqueza de lo creado participaba anualmente de la Conferencia Mundial de la FAO - Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación.
Cito a continuación un extracto de su mensaje del 8 de noviembre de 1997, un llamado y una invitación a escuchar la Palabra, a hacerles partícipes de los frutos de la tierra a aquellos que menos tienen y a valorar el honorable trabajo de quienes trabajan la tierra para nuestro sustento:
…..”La Iglesia, al llevar a cabo su propia misión de difundir la buena nueva a todas las gentes, no deja de recordar la invitación de Cristo a pedir al Padre que está en los cielos el «pan de cada día». Por esto se siente cercana a la realidad de los últimos, de los olvidados; conoce también la vida de los que trabajan la tierra con fatiga y esfuerzo, y está dispuesta a sostener las iniciativas de cuantos trabajan para procurar a todos los hombres el pan cotidiano. Éstos colaboran en una acción que en el mensaje cristiano es la primera de las obras de misericordia, porque la medida del obrar cristiano es corresponder diligentemente al «tuve hambre» (Mt 25, 42)”….

miércoles, 17 de octubre de 2007

Del primer mensaje radiofónico «URBI ET ORBI» - 17 de octubre de 1978

…”Solo una palabra, entre tantas otras, aflora de inmediato en nuestros labios al momento de presentarnos a vosotros después de la elección a la sede del Apóstol Pedro, y es la palabra que pone de relieve el evidente contraste de nuestros límites personales y humanos y la enorme responsabilidad que nos ha sido confiada. ¡Oh profundidad de los tesoros de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, cuán inapelables sus caminos! (Rm 11, 33)” ……..”por eso debemos meditar sobre el misterioso designio de Dios, providencia y bondad, y no ya para comprender, sino sobre todo para adorar y orar. Sentimos un verdadero deber repetir la invocación del Salmista que , elevando los ojos a lo alto, exclamaba: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, (Sal 120, 1-2)”…
…” deseamos perfilar algunos lineamientos que consideramos de importancia relevante y que habrán de recibir por nuestra parte – según proponemos y esperamos mediante la ayuda del Señor – no solamente atención y consenso, sino también el impulso adecuado para concordar con la realidad eclesial. Ante todo deseamos insistir en la permanente importancia de Concilio Ecuménico Vaticano II”…
...”No debemos olvidarnos tampoco de nuestros Hermanos de las otras Iglesias y confesiones cristianas. Labor grande y delicada, de hecho la causa ecuménica”…
....”Como será nuestro pontificado?”….”Y cual el destino que el Señor le tiene reservado a su Iglesia para los próximos años? Cual el camino que la humanidad recorrerá en este lapso de tiempo que se acerca al dos mil? Son preguntas audaces, a las cuales no puede responderse sino “Dios lo sabe” 2 Cor 12, 2-3)”…
…”En esta hora de sobresaltos y responsabilidades para Nosotros no podemos dejar de orientar con filial devoción nuestro espíritu a la Virgen Maria - que siempre vive y actúa como Madre en el misterio de Cristo en la Iglesia - repitiendo las conmovedoras palabras “totus tuus” que hace veinte años grabamos en nuestro corazón y en nuestro escudo al momento de nuestra ordenación episcopal”….