Llamados a ser santos

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“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 6 de mayo de 2022

Karol Wojtyla entre su primera parroquia de Niegowic y su querida parroquia San Florián de Cracovia (2 de 2)

 


Asi cuenta el mismo Papa JuanPablo II,  en pocas palabras llenas de sentido,   su traslado de Niegowic a su otra querida parroquia de San Florian en Cracovia.

En efecto, después de un año fui destinado a la parroquia de San Florián de Cracovia. El párroco, Mons. Tadeusz Kurowski, me encargó la catequesis en los cursos superiores del instituto y la acción pastoral entre los estudiantes universitarios. La pastoral universitaria de Cracovia tenía entonces su centro en la iglesia de Santa Ana, pero con el desarrollo de nuevas facultades se sintió la necesidad de crear una nueva sede precisamente en la parroquia de San Florián. Comencé allí las conferencias para la juventud universitaria; las tenía todos los jueves y trataban de los problemas fundamentales sobre la existencia de Dios y la espiritualidad del alma humana, temas de particular impacto en el contexto del ateísmo militante, propio del régimen comunista.

Karol hubiese querido quedarse en Niegowicz mucho más tiempo para seguir profundizando sus platicas sobre Santo Tomas,  San Juan de la Cruz y Santa Teresa, continuar sus largas horas en el confesionario,  los ejercicios espirituales y proseguir con la construcción de la nueva iglesia,  pero debe acatar la orden de volver a Cracovia. Le cuesta también dejar al párroco, el mejor párroco de los alrededores.

Y asi en 1949 el doctor Karol comienza su tarea pastoral en la iglesia de San Florián en el centro de Cracovia.   Karol se encuentra con una nueva Cracovia, que no conocía. Cuando se había ido a Roma (al regresar debió partir a Niegowic) la ciudad había sido invadida por los polacos que debieron abandonar sus hogares en las zonas ocupadas por los soviéticos. La nueva Cracovia había cambiado. De alguna manera había regresado a los viejos tiempos antes de la guerra, si bien no completamente y de una manera muy diferente.  En los alrededores donde antes era todo  una verde campiña poblada por  pequeñas casitas y capillas de madera ahora se estaba construyendo la nueva ciudad socialista de Polonia, que llamaron NowaHuta. Los nuevos monoblocks se iban poblando con miles de familias jóvenes llegadas de los alrededores, atraídas por la gran ciudad y con posibilidades de ser empleados en  las grandes fábricas metalúrgicas. Abandonaban sus pueblos que parecían más aburridos, más pobres, por una gran ciudad que ofrecía mejores pagas por un trabajo pesado y duro pero a la vez con mayores oportunidades de salidas y  diversión.  Se decía también que la nueva identificación de  Cracovia seria “Cracovia de Nowa Huta” y no al revés,  que en Cracovia solo quedarían ancianos y sacerdotes en sus 80  iglesias y que Nowa Huta sería la ciudad de los jóvenes y el futuro,  una ciudad construida para ser una ciudad sin Dios, la alternativa socialista y atea en contra de  una Cracovia católica.

Pero por otro lado también en el centro de Cracovia y en la parroquia de San Florian  habían surgido cambios, si bien todo parecía igual entre aquellas construcciones antiguas, históricas,  habitadas por docentes  jubilados y ex profesores, viudas y pequeños comerciantes y empresarios de la  pre guerra que se habían salvado de la matanza y la ocupación del nazismo.  La ciudad fue poblada por jóvenes estudiantes de institutos técnicos y terciarios, de la Universidad Jaguellonica,  de academias de todo tipo y también por los jóvenes técnicos y asistentes de la nueva metalurgia y pequeñas fabricas de  Nowa Huta y alrededores.

Karol suele visitar Debniki (su primer barrio donde había vivido con su padre). Alli sigue viviendo la señora Szocka y su hija Sofia y su esposo, musicólogo, que da clases de música en la universidad.   Alli se encuentra también con viejos amigos de su vida en Wadowice: los Kwiatkowski, la señora Michalowska y Julius Kydrynski.  Se interesa mucho en Kotlarczyk  con quien  se encuentra a menudo.   Kotlarczyk a su vez por fin encuentra lo que tanto desaeaba y está enteramente entregado a su pasión: crea un teatro único, con el que siempre soñó  el “teatro rapsódico” y tiene su sala en la calle Skarbowa. Se rodea de jóvenes entusiastas que apenas comenzaban a estudiar,  atraídos por el teatro, al igual que  Karol en sus jóvenes años. El teatro es frecuentado por toda Cracovia, allí se reprsentan obas de Wyspianski, Slowacki, Mieckewicz, Norwid. “A la juventud que fue privada de todo esto durante la ocupación hay que brindarle lo mejor”.   Karol también visita a la familia Kotlarczyk cuando dispone de tiempo para charlar sobre el teatro, la producción, el arte de las representaciones y la escenografía. Pero también hablan del nuevo hombre, que se presenta como espectador. Del hombre, que debe optar por lo nuevo después de la ocupación y a quien hay que volver a encausarlo. De su carácter, sus necesidades, sobre lo que hay que ofrecerle, las fallas y los valores.

Sin embargo, Karol no dispone del tiempo que quisiera para visitar a sus amigos. Tiene su responsabilidad,  que trata de cumplir a conciencia.  La oración – tal como siempre lo ha sido en realidad – ocupa gran parte de su vida, permanece largas horas en el confesionario - porque muchos lo buscan a él -  la iglesia donde pasa horas rezando y leyendo es ahora su segundo hogar y donde pasa horas reflexionando sobre las nuevas formas, la nueva manera de llegar a los fieles, el verdadero sentido de la pastoral.   No solo busca nuevas formas, un nuevo estilo,  sino también como ofrecer un sello humano pleno que refleje el verdadero sentido cristiano.

Y es allí donde el joven sacerdote – casi tímidamente – comienza su  tarea de pastoral académica.  “Fue un día, avanzada ya la tarde, cuando dos estudiantes se cruzaron en la calle con un joven sacerdote. Ya lo habían visto antes en la iglesia: venían buscando a alguien que guiara espiritualmente su grupo académico. Años más tarde habrían de escribir: “La Misa había terminado. Nosotros aún estábamos en el banco cuando lo vimos por primera vez. Había algo particular en su persona mientras recorría toda la iglesia. Caminaba de modo muy ligero, levemente inclinado hacia adelante, con un  mechón de cabellos que le caía sobre la frente.” (Alexandra Zapotocny)

 Y prontamente, casi sin darse cuenta comienzan los paseos a las montañas con los jóvenes. Se había dado cuenta que no bastan las conferencias, que hay que ofrecer algo más profundo, mas integral, más espiritual. Y se fueron profundizando las charlas para dar nacimiento a Srodowisko .            

(Parcialmente tomado, traducido (del esloveno) y adaptado de  M. Malinksi (autor del texto) con fotografías de  Adam Bujak en el libro Juan Pablo II. (en esloveno)


jueves, 5 de mayo de 2022

Karol Wojtyla entre su primera parroquia de Niegowic y su querida parroquia San Florián de Cracovia (1 de 2)

 

(parroquia de Niegowic hoy)

La parroquia de San Florian en Cracovia festejo ayer a su santo protector. Esa querida parroquia de Karol Wojtyla donde,  a pesar de haber permanecido allí tan solo dos años,   las relaciones entabladas con niños monaguillos y jóvenes, y  diera comienzo la formación del grupo de Srodowisko continuaron siendo parte integrante de su vida pastoral y humana hasta su muerte.

Tan solo un año le fue dado al joven sacerdote Karol Wojtyla permanecer en su primer parroquia de Niegowic,  su primer destino pastoral y su experiencia campesina como la llamara Lecomte. 

El mismo  comenta la experiencia (recién venia de Roma) en su libro Don y Misterio

Apenas llegado a Cracovia, encontré en la Curia Metropolitana el primer "destino'', la llamada «aplikata». El arzobispo estaba entonces en Roma, pero me había dejado por escrito su decisión. Acepté el cargo con alegría. Me informé enseguida de cómo llegar a Niegowic y me preocupé por estar allí el día señalado. Fui desde Cracovia a Gdow en autobús, desde allí un campesino me llevó en carreta a la campiña de Marszowice y después me aconsejó caminar a pie por un atajo a través de los campos. Divisaba a lo lejos la iglesia de Niegowic. Era el tiempo de la cosecha. Caminaba entre los campos de trigo con las mieses en parte ya cosechadas, en parte aún ondeando al viento. Cuando llegué finalmente al territorio de la parroquia de Niegowic, me arrodillé y besé la tierra. Había aprendido este gesto de San Juan María Viarmey. En la iglesia me detuve ante el Santísimo Sacramento; después me presenté al párroco, Mons. Kazimierz Buzala, arcipreste de Niepolomice y párroco de Niegowic, quien me acogió muy cordialmente y después de un breve coloquio me mostró la habitación del vicario.

Así empezó el trabajo pastoral en mi primera parroquia. Duró un año y consistía en las funciones típicas de un vicario y profesor de religión. Se me confiaron cinco escuelas elementales en las campiñas pertenecientes a la parroquia de Niegowic. Allí me llevaban en un pequeño carro o en la calesa. Recuerdo la cordialidad de los maestros y de los feligreses. Los grupos eran muy diversos entre sí: algunos bien educados y tranquilos, otros muy vivaces. Aún hoy me sucede que vuelvo con el pensamiento al recogido silencio que reinaba en las clases, cuando, durante la cuaresma, hablaba de la pasión del Señor.

En ese tiempo la parroquia de Niegowic se preparaba para la celebración del quincuagésimo aniversario de la Ordenación sacerdotal del párroco. Como la vieja iglesia era ya inadecuada para las necesidades pastorales, los feligreses decidieron que el regalo más hermoso para el homenajeado sería la construcción de un nuevo templo. Pero yo fui trasladado pronto de aquella agradable comunidad.”

Se había encariñado con esa gente sencilla que le confiaba alegrías y tribulaciones, había comenzado a construir la nueva iglesia, era su primera misión pastoral, pero recibió la orden de partir y abandonar aquella pequeña iglesia y regresar a Cracovia para proseguir su misión en San Florian, una iglesia barroca ubicada en Plac Matejki, que en su forma original era una de las iglesias románicas mas antiguas de Cracovia.  Fundada por el príncipe Kazimierz II recibió las reliquias de San Florian, mártir cristiano del siglo IV y santo patrón contra los incendios. La Iglesia (ahora Basílica) esta situada al comienzo de la ruta histórica conocida como la “Ruta Real (Via Regia) que atraviesa la ciudad hasta la colina del Wawel,  punto de partida de procesiones estatales, nacionales y religiosas.

sábado, 13 de agosto de 2016

Niegowicz “experiencia campesina” pastoral de Karol Wojtyla (2 de 2)


Treinta años más tarde contará a Malinski: «Llevas encima la sotana, el mantón, el alba y el birrete, y con todo esto tienes que abrirte camino en la nieve. La nieve se te pega en el borde de la sotana y ya cuando entras en la primer casa se derrite. Después, cuando sales, la tela mojada se congela y alrededor de las piernas se forma una especie de campana dura, que pesa cada vez más y te impide caminar. Por la tarde arrastras los pies, pero es necesario seguir, porque la gente espera todo el año este encuentro contigo.»

Celebra Misa diaria,  acoge a los fieles (la “wikarowka” está siempre abierta), las vísperas de los domingos, el rosario en el mes de mayo, asiste a los enfermos (a veces en plena noche con veinte grados bajo cero), administra los sacramentos (en un año bendice en Niegowic trece matrimonios y bautiza a cuarenta y ocho niños), conduce retiros  espirituales, mantiene  innumerables reuniones con los jóvenes (acción católica y de la juventud masculina), entre las cuales la Asociación católica y la de la juventud de las que está encargado el. ¡Para ser un aprendiz, no le falta trabajo!  […]

Las vigilias de oración atraen a muchos jóvenes y cuando les propone formar una compañía teatral, obtiene gran éxito. Karol siento profundo gozo y en dos ocasiones acompaña a los jóvenes actores a Cracovia. ¡Todo una aventura”! Ocho kilómetros a pie hasta la estación de Klaj, después el tren que les lleva a la gran ciudad, donde pueden asistir a verdaderos espectáculos: una vez al teatro Slowacki, otra al Teatro rapsódico, con gran alegría del amigo Kotlaraczyk.  

El 17 de agosto de 1949 Adam Stefan Sapieha pone fin a esta experiencia campesina de Karol Wojtyla. El príncipe Sapieha decide trasladarle a la iglesia de San Florián para contribuir a la pastoral juvenil. Karol no hubiera podido soñar un destino mejor. ¡ La iglesia está situada cerca del centro de la ciudad, al otro lado de los Planty, a diez minutos de camino de su amada universidad Jaguelonica!  No está lejos de sus lugares preferidos: el monasterio de Czerna, al oeste de la ciudad, donde habría deseado vivir en contemplación y también el santuario de Kalwaria Zebrzydowska,  (en la carretera hacia su pueblo Wadowice y donde hizo su primera peregrinación a pie el 10 de septiembre de 1950).  Finalmente,  por una extraordinaria coincidencia, el teatro rapsódico se ha trasladado a dos pasos, en la misma acera, en el n. 5 de la calle Warszawska. ¡Cuántas veces pasa por la tarde a saludar a los queridos amigos después del espectáculo…!
El cura de San Florián padre Tadeusz Kurowski, le acoge amablemente.

Bernard Lecomte: Jean Paul II Biographie, Editions Gallimard 2006



viernes, 12 de agosto de 2016

Niegowicz “experiencia campesina” pastoral de Karol Wojtyla (1 de 2)


El 8 de julio de 1948 Karol Wojtyla, recién llegado de Roma, recibe una carta firmada por el cardenal Sapieha…Karol supo así que había sido nombrado vice párroco de Niegowic, en el territorio de Bochnia, a treinta kms al este de Cracovia. Niegowic es un pueblo demasiado pequeño como para que aparezca en el mapa general del país. Y, sin embargo, la parroquia contaba entonces con cinco mil almas, repartidas entre los trece poblados diseminados en la llanura del Río Raba…lo que no es poco!
El 28 de julio, con una modesta maleta en mano, el nuevo vicario llega a Niegowic. Viste pantalones de paño, un jersey y una boina.  Ha tomado el coche de línea hasta Gdow, donde un campesino lo ha subido en su carro y lo ha acompañado a Marzowice. Desde allí ha llegado a Niegowic a pie, acortando distancias a campo traviesa para ahorrar tiempo. Desde el poblado de Lasowe Domy se descubre el campanario de madera d ela iglesia, que se levanta sobre la llanura en la que trabajan algunos grpos de cosechadores. Se ve llegar desde lejos al nuevo vicario, y enseguida es objeto de atención por parte de todos. Tiene el aspecto de un chico y parece muy delgado, pero el paso decidido es el de un hombre enérgico. Los testigos de su llegada lo observan mientras atraviesa el riacho, pomposamente llamado Krolewski Potok (riacho Real, que corre poco antes de entrar en el poblado. El recién llegado hace la genuflexión varias veces ante una capillita dedicada a San Juan Nepomuceno, a quien los campesinos piden desde hace años que aleje de ellos la miseria. «Me he arrodillado y besado la tierra», recuerda Juan Pablo II en “Don y misterio”.  «Había aprendido aquel gesto de San Juan Maria Vianney» El recuerdo del cura de Ars no abandonará nunca al vicario de Niegowic durante todo el tiempo que permanecerá allí. Después, el joven pastor se dirige hacia la iglesia, donde saluda el Santísimo Sacramento y se presenta al párroco. El anciano Kazimierz Buzala lo invita a instalarse en una de las dos habitaciones de la pequeña casa parroquial, que compartirá con el padre Kazimierz Ciuba, el vicario más viejo del pueblo, y con el padre Franciszek Szymonek, otro sacerdote llegado hacia poco. […]

(Niegowic hoy)

El sacerdote Wojtyla inicia su nueva vida en el campo de Niegowic,  con los fatigosos deberes cotidianos. Los vicarios del pueblo tienen algunas vacas, po9llos y conejos, cultivan el huerto, se ocupan de los bosques, ayudan a recoger y trillar el trigo. Tienen a su disposicòn algunas personas: una cocinera, una señora para la limpieza, y un hombre para mantenimiento. Pero los dos años vividos fuera del país  habían hecho olvidar a Karol Wojtyla que la mayoría de sus compatriotas vive aun sin electricidad y sin agua corriente.

Las jornadas del nuevo vicario comienzan a las 5 de la mañana y resultan muy cansadoras por las numerosas tareas que pesan sobre él. En primer lugar el catecismo: treinta horas a la semana en las escuelas elementales de los cinco poblados cercanos. Es la tarea principal de un vicario, que además – en un tiempo en el cual casi todos los niños se preparan para la primera comunión – se llama catequista.  A pie – raramente en bicicleta – (que a Karol no le gusta), en carro o bien en invierno en trineo, el joven vicario atraviesa  campos y  bosques desde Cichawa a Wiatowice, desde Niewiarow a Pierzchow, desde Nieznamowice a Krakuszowice, aprovechando algunos trayectos más largos para leer algo.
Siguen las confesiones: en el período de la confirmación, en marzo Karol pasa de diez a doce horas en el helado confesionario – la iglesia obviamente no tiene calefacción – escuchando pacientemente las intrincadas preguntas de los campesinos de la zona. Wojtyla interroga, responde, argumenta, anima….
«la confesión – dirá después a su amigo Malinski – es la corona de nuestro trabajo pastoral».  Para resistir al desánimo y mantener intacto el entusiasmo, piensa constantemente en el cura de Ars. Siguen las tradicionales «visitas de Navidad», una costumbre que en Polonia tiene sólidas raíces. El pequeño Lolek la había vivido en Wadowice, cuando siendo monaguillo acompañaba al párroco Prochownik de casa en casa en los días que preceden a la Navidad. Wojtyla descubre que aquellos contactos con los habitantes son insustituibles. En la iglesia, vestidas con trajes dominicales,  las personas parecen, en efecto, muy diferentes, mientras que en familia  son más autenticas.
A Karol le gustan sobre todo los encuentros afables que duran más de la hora prevista. Sobre todo en Zarabie, la zona más pobre del municipio, a donde lleva lo que otros, menos necesitados, le han regalado.
¡Pero cuantos esfuerzos físicos tiene que afrontar!  Hablar, cantar villancicos, bendecir a derecha e izquierda, comer y beber en cada casa que visita, andar, andar hasta el sufrimiento….


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martes, 7 de junio de 2016

Niegowić ese primer destino pastoral de Karol Wojtyla


El  8 de julio de 1948 Karol Wojtyla recibe su “aplikata”. Estaba destinado a una pequeña  Parroquia (su primera parroquia) :  la  de Niegowić  en un pequeño poblado  de colinas y tierra arcillosa del distrito de Wielicka de Malopolska, a unos 12 kms de Wielicka y aprox 25 de Cracovia.  Con excepción de algunos pocos judíos los habitantes pertenecen a la iglesia católica romana.  
Niegowić, esa pequeña parroquia cuya vida y ambiente tan bien describen e ilustran Adam Bujak y M. Malinski en su libro Juan Pablo II.  

Acerca de esa breve experiencia pastoral nos cuenta Karol Wojtyla mismo  ya desde la Sede de Pedro en su libro Don y Misterio, cap VI, p 73 (Librería Editrice Vaticana, 1999).


“Apenas llegado a Cracovia, encontré en la Curia Metropolitana el primer "destino'', la llamada «aplikata». El arzobispo estaba entonces en Roma, pero me había dejado por escrito su decisión. Acepté el cargo con alegría. Me informé enseguida de cómo llegar a Niegowic y me preocupé por estar allí el día señalado. Fui desde Cracovia a Gdow en autobús, desde allí un campesino me llevó en carreta a la campiña de Marszowice y después me aconsejó caminar a pie por un atajo a través de los campos. Divisaba a lo lejos la iglesia de Niegowic. Era el tiempo de la cosecha. Caminaba entre los campos de trigo con las mieses en parte ya cosechadas, en parte aún ondeando al viento. Cuando llegué finalmente al territorio de la parroquia de Niegowic, me arrodillé y besé la tierra. Había aprendido este gesto de San Juan María Viarmey. En la iglesia me detuve ante el Santísimo Sacramento; después me presenté al párroco, Mons. Kazimierz Buzala, arcipreste de Niepolomice y párroco de Niegowic, quien me acogió muy cordialmente y después de un breve coloquio me mostró la habitación del vicario.

Así empezó el trabajo pastoral en mi primera parroquia. Duró un año y consistía en las funciones típicas de un vicario y profesor de religión. Se me confiaron cinco escuelas elementales en las campiñas pertenecientes a la parroquia de Niegowic. Allí me llevaban en un pequeño carro o en la calesa. Recuerdo la cordialidad de los maestros y de los feligreses. Los grupos eran muy diversos entre sí: algunos bien educados y tranquilos, otros muy vivaces. Aún hoy me sucede que vuelvo con el pensamiento al recogido silencio que reinaba en las clases, cuando, durante la cuaresma, hablaba de la pasión del Señor.
En ese tiempo la parroquia de Niegowic se preparaba para la celebración del quincuagésimo aniversario de la Ordenación sacerdotal del párroco. Como la vieja iglesia era ya inadecuada para las necesidades pastorales, los feligreses decidieron que el regalo más hermoso para el homenajeado sería la construcción de un nuevo templo. Pero yo fui trasladado pronto de aquella agradable comunidad.”


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viernes, 25 de octubre de 2013

Karol Wojtyla, el párroco de Niegowic, ahora en un film


El 28 de julio de 1948 Karol Wojtyla,  novel sacerdote,  llegaba a la parroquia que le había sido destinada:  la iglesia parroquial deNiegowicz, dedicada a la Asunción de Nuestra Señora, ahora llamada también Papieska Parafia” – la parroquia del Papa, una de las parroquias polacas más antiguas, situada a los pies de los Cárpatos, a pocas millas al este de Cracovia.    Juan Pablo II describía brevemente  aquella experiencia en su libro Don y Misterio,  disponible en el sitio oficial de la SantaSede 

Mons. Jaroslaw Cielecki, sacerdote ordenado en 1993,  natural de esa parroquia, quien ahora es director de Vatican Information Service, escribió un pequeño libro sobre aquella experiencia sacerdotal de Karol Wojtyla. El libro,  El vicario de Niegowic, Don Karol Wojtyla  fue publicado en versión española por ArvoLibros con fecha 16 de octubre, con ocasión del XXI aniversario de la elección del Arzobispo Karol Wojtyla a la Sede de Pedro.
Mons. Cielecki no solo escribió aquel libro, sino que ahora también ha dirigido una película basada en su obra, película que fue presentada el pasado 17 de octubre en Radio Vatiana.  En esa ocasión  Debora Donnini de Radio Vaticana entrevistaba a Mons. Cielecki, quien a la pregunta de

En la película se presenta al joven sacerdote Karol Wojtyla:  joven, pero con aquellos rasgos distintivos que siempre seguirían marcando su personalidad.  Díganos cuales fueron los aspectos de la vida de Juan Pablo II que mas le han impactado:



Respondia :

“El siempre ha querido estar cerca de la gente, estar tan cerca como un verdadero padre, iba a buscarlos....y ademas tenia un gran corazon.  A mi me impresionò fuertemente el hecho que recien llegado, la gente le habia regalado un almohadòn;  un dia mas tarde se quemaba una casa en el pueblo y la gente le fue a decir que la familia estaba en dificultades.  Enseguida tomo ese almohadon y les dijo: “llevadselo y mañana voy a visitarles”. En la pelicula tambien se ve esta escena que realmente conmueve.  Y además aquel momento uando llega a la parroquia, con una valija en la mano, se arrodilla y besa la tierra. Aquel beso que tambien ha comentado en su libro “Don y misterio”: el gesto del beso que despues continuariamos viendolo en sus viajes por el mundo.  Fueron tantos los paises que ha besado.”

Y a otra pregunta: La pelicula El vicario don Wojtyla en Niegowic está basada en el libro homónimo de Don Cielecki, que ha trabajado en estrecho contacto con Juan Pablo II.  Que recuerdos guarda en su corazón?

“Encuentros diversos, pero hay uno que guardo con particular cariño y es de 1999, cuando se constituyo en Italia un Comite Internacional y lo homenajeamos con una estatua de bronce de tres metros, que lo representaba como joven sacerdote. Después decidimos llevarla a la Basílica de San Pedro para hacérsela ver al Santo Padre. Cuando me acerque a el, el se encontraba frente a la estatua, la miraba y le digo: “Santo Padre, quisimos traerle un recuerdo de su juventud”.  Y el se da vuelta y me responde: “Como juventud? Como recuerdo  Piensas que me he olvidado....Pero después me miro y me dijo: “No sabes que yo soy siempre joven? Y tu debes decir no solo hoy, sino mañana y siempre: aquel que ama a Jesús y a María permanece siempre joven!”.


Este viaje en la vida de Karol Wojtyla es narrado también a través de recuerdos y anécdotas inéditas de Eleonora Mardosz, una señora de 87 años que fue siempre parroquiana de Niegowic.  En la pelicula aparecen algunos objetos que en la vida real pertenecieron a Karol Wojtyla, como la estola y la túnica que viste el actor protagonista durante la escena del matrimonio realizado precisamente en aquella Iglesia donde Karol Wojtyla ejercía su ministerio.  Sera una ocasión mas para conocer mas de cerca a Juan Pablo II, que sera proclamado santo el próximo 27 de abril.”  (Radio Vaticana)


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lunes, 27 de julio de 2009

Nuestra Señora de la Asunción de Niegowicz peregrina

Mi querida amiga italiana Carmela me envía información de La Gaceta de Parma que la imagen de Nuestra Señora de la Asunción de Niegowicz, - primera parroquia de Karol Wojtyla - que partió de Polonia hace ya más de un año esta de viaje por Italia y anteayer fue acogida en la Iglesia de San Pancracio en Parma.

Su peregrinar oficial en realidad comenzó en el Vaticano donde el Santo Padre Benedicto XVI rezó ante ella y la bendijo. Después de visitar varios países peregrinó por Austria y Eslovaquia, estuvo en Medjugorje y en Italia la recibieron entre veladas de oracion en 130 parroquias, desde Bergamo a Lecce.

La bienvenida a San Pancracio fue acompañada con el rezo del Santo rosario y la celebración de la Santa Misa en presencia de los sacerdotes Carlo Silva y Jarek Cielecky, director del Servicio de Información del Vaticano. Mons. Cielecky, originario de la parroquia de Niegowicz, recordaba la figura de Karol Wojtyla y expresaba que lo sentían muy presente junto a ese cuadro pintado en 1610 ante el cual celebro sus Misas en aquel lejano 1948 durante su permanencia en Niegowicz.

Es emocionante leer cuan presente y cercano sigue sintiendose en Italia este Papa venido de un pais lejano.
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miércoles, 22 de julio de 2009

La parroquia del Papa en Niegowicz


Karol Wojtyla sacerdote en Niegowicz - foto de Wikipedia


“A comienzos de julio de 1948 Karol Wojtyla regresa a Polonia desde Roma. En la universidad cracoviense aprueban su tesis doctoral. De hecho ya había cumplido todos los requisitos en el Angelicum de Roma, también la tesis había sido defendida y aprobada, si bien la aprobación formal tuvo lugar en la Universidad Jaguellonica de Cracovia, cátedra de moral, con el profesor Wladislaw Wicher.
Karol visita a sus amigos, le asaltan con preguntas. Como te ha ido? Que hay de nuevo? Cuenta, cuenta…y ahora que harás?


Lo que el Príncipe (por el cardenal Sapieha) diga, fue su respuesta. Y no debió esperar mucho tiempo. El Príncipe lo tenia asignado a la parroquia de Niegowicz.
Muy sabio él, consideraba que Karol Wojtyla debía vivenciar la cotidianeidad polaca. Y lo manda a un pequeño nido casi en el confín de la diócesis. Allí donde por las noches aun alumbran con lámparas de petróleo, la iglesia rodeada de majestuosos árboles; en el huerto panales….un entorno de paz, con suave aroma a tilos matizado por el canto de la chicharra y el trinar de los pájaros, silencio de pueblo, una pequeña iglesia, problemas polacos menores. Los pobladores se saludan “Alabado sea Jesucristo”. Para ellos el sacerdote sigue siendo la máxima autoridad en todo y para todo.
No obstante las apariencias la parroquia de Niegowicz no es un lugar desconocido. En el pueblo de Pierzchowa, a solo 6 km de alli, nació el general Henrik Domrowski (1), que encontró su lugar en el himno nacional polaco. Y en el pueblo de Wieniec, en el ámbito de la parroquia de Niegowic solía detenerse Tadeusz Kosciuszko , hèroe nacional polaco.
Niegowic, una vieja parroquia, que en el radio de 10 kms debía servir a 14 pueblos, mantuvo en el tiempo todo el encanto de un pueblo polaco. Sus orígenes datan del siglo 12. Una iglesia de madera, construida en 1761, después que un incendio destruyera la anterior. Se salvó milagrosamente tan solo una imagen de la Asunción de la Virgen de 1610.
Pero el objetivo de hacerle conocer a Karol la vida cotidiana, no era la única inquietud del Príncipe. En realidad en su decisión primaba la persona del párroco Casimiro Buzala, un párroco que irradiaba santidad. Y Karol no era el primer sacerdote joven que le tocaba tener a su lado. Niegowicz ya era conocido porque al Príncipe le gustaba mandar allí a sacerdotes noveles para que tuviesen una buena impresión de su primera parroquia. El párroco que había vivido alli casi toda una vida era como un padre para todos. Los había bautizado, preparado para la primera comunión, dado clases en la escuela, les preparo para la confirmación, los casó y bautizó a sus hijos y acompaño en procesión al campo santo a sus padres y abuelos. Es amigo y confidente, tratado por todos con respeto y considerado la más alta autoridad en el lugar.

Por las mañanas Karol oficia la Santa Misa y confiesa; después le tocan las clases en la escuela. Es sencillo para quienes viven en Niegowicz, en cuanto a los demás es el quien se les acerca: en verano en carro, en invierno en trineo. Karol dedica las tardes a conversar con la gente que se acerca a la parroquia. Y continuando la tradición, en invierno entre Navidad y Año Nuevo visita todos los hogares entre las 8 de la mañana y las 10 de la noche, trasladándose entre la nieve por las sendas que le abren los pobladores. En las casas la familia, como todos los años, le tiene todo preparado: la imagen y el cirio encendido. Reza con ellos, los rocía con agua bendita, bendice la casa, las habitaciones, el establo y luego, aunque debiera seguir su camino, se sienta con ellos para charlar un rato, tomar el te con un pedazo de arrollado con crema de nuez, luego entrega estampas y se despide....un sacerdote culto, estuvo en Roma, viajo por el mundo y no obstante es tan amable, tan bueno, tan compañero, los niños lo quieren, les gusta estar con él…..
En tiempo de Cuaresma tienen ejercicios espirituales. Junto a los veinte sacerdotes que llegan de parroquias vecinas para la ocasión confiesa a sus feligreses desde temprano por la mañana hasta entrada la noche. Terminado el periodo de cuaresma visitará a todos los sacerdotes que acudieron en su ayuda para retribuirles el gesto..
Escucha atentamente todos los problemas de su gente, les aconseja, les consuela, los alienta. Al margen de las preocupaciones cotidianas ellos tienen otra gran inquietud impostergable: construir una iglesia nueva. La antigua es bonita, cómoda, artísticamente valiosa, emana tradición. Allí rezaron sus abuelos. Pero es sencillamente demasiado pequeña. Ya no alcanza para toda la gente que viene a la Misa de los domingos. Todos saben que hace falta construir una nueva. El comité organizador de la parroquia ya lo tiene decidido. Pero quien se ocupará? Seria demasiado fatigoso para el párroco ya entrado en años que esta por celebrar sus bodas de oro sacerdotales.


Y el mejor regalo para este sacerdote tan especial seria comenzar a construir una nueva iglesia. Pero alguien deberá ocuparse de los trabajos de construcción, hacer un seguimiento – y todos apuntan con expectativa al nuevo vicario. Como si se explicase por si mismo. Sin embargo, ni falta hace siquiera tratar de convencerle, pues ya lo había comentado con la gente….y así asume otra responsabilidad. Consejos, planes, presupuestos. Y que hacer con la vieja iglesia? No, no debe ser destruida y olvidada, será mudada a algún pueblo más pequeño. Y ya hay un candidato: la parroquia de Pientkowo.
A Karol le hubiese gustado quedarse mucho mas tiempo en Niegowic… seguir estudiando a la luz de la lámpara a Santo Tomas, San Juan de la Cruz, Santa Teresa, confesando horas y horas, dedicarse a los ejercicios espirituales durante el tiempo de cuaresma, la visita a las obras…


Sin embargo el tiempo en Niegowicz llegaba a su fin: tan solo un año. Recibe la orden que debe volver a Cracovia y le cuesta dejar esta iglesia, las confesiones, el reparto de la comunión, el camposanto donde se habìa despedido de algunos parroquianos, dejar a sus feligreses con quienes se había encariñado tanto, ahora que ya se conocen bien, le confían, lo quieren. Le cuesta dejar al párroco, el mejor párroco de los alrededores…
En agosto de ‘49 el doctor Karol ya será vicario en la iglesia de San Florián, en el centro de Cracovia”



(tomado de Janez Pavel II - A. Bujak-M. Malinski (version en esloveno publicda por Ognjišče, Koper 1982) original Johannes Paulus II
publicado por Verlag Styria, Graz, Austria)


(1) Jan Henrik Dombrowski, general e historiador polaco (1755-1818) La historia lo recuerda tambien por Mazurek Dąbrowskiego, cancion nacional polaca que a partir de 1927 es himno nacional polaco.

Invito visitar mi post anterior:

domingo, 6 de julio de 2008

Niegowic primera parroquia de Karol Wojtyla


Los primeros dias de Julio de 1948 Karol Wojtyla regresaba de Roma a su patria Polonia. Habia “ aprendido” - como el mismo dice en Don y Misterio – “la Roma de las catacumbas, la Roma de los mártires, la Roma de Pedro y Pablo, la Roma de los confesores de la fe” y lo seguía recordando “con gran emoción” al momento de escribir el libro. Regresaba no solo con “un mayor bagaje de cultura teológica, sino también la consolidación de mi sacerdocio y la profundización de mi visión de la Iglesia. Aquel período de intenso estudio junto a las Tumbas de los Apóstoles me había dado tanto desde todos los puntos de vista”.

Apenas llegado a Cracovia se dirigió a la Curia donde fue informado de su primer “destino” la Iglesia parroquial Asunción de Nuestra Señora de Niegowic - ahora “Papieska Parafia” - una de las parroquias más antiguas a los pies de los Cárpatos, a pocas millas al este de Krakow, pasando las minas de sal de Wielicka. Partirìa casi enseguida. Un viaje pintoresco, ómnibus, carreta y camino a pie por un atajo….entre los perfumados campos de trigo recién cosechado en parte, en parte aun ondeando al viento. Allí desarrollaría su trabajo pastoral como vicario y profesor de religión durante un año. Era una parroquia pobre, una Iglesia de madera rodeada de tilos. Su primera parroquia! empobrecida por las recientes inundaciones. Las habitaciones modestas, sin electricidad ni agua corriente.

“Pero la parroquia era como una gran familia, y los valores religiosos estaban aún bien enraizados en la vida de sus gentes… Solo había una parroquia para catorce pueblos en el radio de unos diez kilómetros, y dispersas por aquel territorio estaban las cinco escuelas de primaria a las que el tenia que desplazarse, generalmente en carreta. Muy pronto estableció buenas relaciones con los feligreses, en sus visitas casa por casa lo fueron descubriendo… celebraba la Misa, era profesor de religión y pasaba largas horas en el confesionario, donde decía, se podía tener una relación directa e intima con las almas, Celebró muchas bodas y visitaba a los enfermos. La gente lo saludaba con un “alabado sea Jesucristo”. Allí fue perfilando ya su “estilo” pastoral. Impresionaba, mucho su particular modo de celebrar la Misa. Nunca tenía un gesto apresurado, buscaba que cada movimiento expresara todo su significado, todo su simbolismo. Karol había conseguido establecer buenas relaciones de amistad con los chicos y jóvenes de la parroquia. Había puesto en marcha un grupo de teatro…organizaba torneos de fútbol y voley …a la puesta del sol, encendía un fuego y cantaban o discutían de cualquier tema, no solo de religión…lo que no era del agrado de las autoridades comunistas. De hecho intentaron crearle un vacío…era la técnica acostumbrada… (Gian Franco Svidercoschi Historia de Karol).

La parroquia se estaba preparando para el 50 aniversario de la ordenación del párroco y se pensó en el mejor regalo….. una nueva iglesia, así que allí en Niegowic fue testigo del primer intento de construcción de una Iglesia en la Polonia comunista desde su ordenación. Se encontraba bien entre la gente tan amable de Niegowic, pero el cardenal Sapieha tenia para él otros planes y aquel año en la campiña solo había sido una introducción a su ministerio.
En marzo de 1949 fue transferido a la parroquia de San Florian en Krakow, con un panorama muy diferente y donde desarrollaría una extensa y fructífera misión sobre todo con los jóvenes.

Pero siempre recordaría su experiencia en Niegowic, sus horas en el confesionario a ejemplo de San Juan María Vianney, aquel “prisionero del confesionario”… “Muchas veces, confesando en Niegowic, en mi primera parroquia, y después en Cracovia, volvía con el pensamiento a esta experiencia inolvidable…” decia en Don y Misterio.