Llamados a ser santos

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“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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lunes, 17 de febrero de 2025

Ludmiła Grygiel: obispo Jan Pietraszko. El Profeta de Santa Anna

 


El padre Jan supo echar luz sobre la noche oscura del comunismo, atrayendo a los jóvenes al altar para que allí se sintieran seguros y en familia.

Apenas cuatro meses después  que el padre Pietraszko se convirtiera en  prefecto del seminario, el Obispo Metropolitano le confió una misión adicional delicada: el cuidado pastoral de los estudiantes de la colegiata de Santa Ana. Al parecer, creía que este sacerdote "humilde y santo" haría frente a todos sus deberes y, sobre todo, encontraría un lenguaje común con  jóvenes y docentes.. Hoy podemos afirmar cuánta razón tuvo. Fue la contribución más grande y original a la historia de la Iglesia polaca después de la Segunda Guerra Mundial, y estrictamente hablando, al renacimiento y la profundización de la vida religiosa. (...)

El arzobispo Sapieha [Adam Stefan Sapieha ], siempre preocupado por el desarrollo de la cultura cristiana, estableció,  ya en 1927,  un canon académico en la colegiata de St. Anna. Hasta el estallido de la guerra, trabajaron allí dos capellanes: el sacerdote Stanisław Sapiński y el sacerdote Tadeusz Kurowski. Este último fue trasladado en 1945 a la iglesia de St. Florian, donde comenzó a asistir un pequeño grupo de estudiantes .  Cabe recordar que cuando en enero de 1948 el padre Pietraszko inició su ministerio en santa Anna, todavía era prefecto del seminario. Por lo tanto, hay que admirar la diligencia de este amable sacerdote, que nunca se eclaro  "ocupado";  quienes se le acercaban siempre sentían que disponía de todo el  tiempo para él pues no dejaba de atender a nadie excusándose con sus otras actividades .

El inicio de su ministerio en la colegiata universitaria coincidió con la intensificación del terror comunista y la persecución de la Iglesia. Pietraszko debió actuar en una situación política y social, cuyos mecanismos entonces nadie conocía ni podía predecir.  Por lo tanto, debió poner en práctica un modelo completamente nuevo de pastoral, adaptado a la situación en la que se encontraban los católicos como ciudadanos que, como él mismo dijo, no comulgaban con  "la línea del pensamiento oficialmente aprobado". El padre Jan nunca elaboró ​​programas pastorales a largo plazo en su escritorio sino  que,  basado en la tradición centenaria de la Iglesia y el Evangelio,   iba tomando decisiones y resolviendo problemas a medida que se iban presentando.  No creó ninguna estructura organizativa, sino un espacio de libertad con la Eucaristía como centro.

Discreta pero decididamente

Este método resulto ser sumamente provechoso después de la disolución de las organizaciones católicas juveniles en 1949. Sacó fuerzas de la oración, del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia. La preocupación por el hombre y la intuición pastoral eran para el  iniciativas concretas y consejos prácticos en materia espiritual y material. Compartía preocupaciones y alegrías diarias con los estudiantes, rezaba con ellos y salía de excursión, hablaba mucho con ellos, y en las conversaciones y en el confesionario "aprendía" todos los días, como diría Liebert [Jerzy Liebert, poeta ] De esta manera, se creó un modelo original de pastoral y su creador se convirtió en el maestro de muchos sacerdotes, entre ellos Karol Wojtyła.

Para los jóvenes desorientados en la nueva situación, el padre Pietraszko se convirtió en director espiritual y  gran autoridad en todos los aspectos de sus vidas.. Los condujo con discreción, pero con firmeza,  como un padre amoroso y exigente, cuidando de no exponerse innecesariamente a la persecución que las autoridades comunistas llevaban a cabo con creciente fuerza. Gracias a esta actitud del sacerdote, diversas dificultades, interrogatorios, vigilancia intrusiva de los oficiales de la Oficina de Seguridad y sus asociados no lograron distanciar a los jóvenes de la Iglesia y del capellán.

El padre Jan trató de ser muy cauteloso, y recomendaba lo mismo a los jóvenes. Las vacaciones o los días de retiro se desarrollaban tranquilamente, en pequeños grupos. Fue entonces cuando se estableció la costumbre de llamar tío al sacerdote, que luego fue asumida por un grupo reunido en torno a Karol Wojtyła. Las autoridades comunistas resultaron impotentes contra este "método". Era común que los estudiantes y los jóvenes académicos fueran interrogados e intimidados; rara vez los que no ocultaban su fe podían llegar a ejercer una carrera científica.  Si bien en este sentido, Cracovia fue  excepción, lo que se debe al ministerio de Pietraszka. y Wojtyła; los participantes de su ministerio fueron tan numerosos y pudieron demostrar tales logros científicos que con criterios objetivos (especialmente en el campo de las ciencias exactas) nada podía impedir su promoción) (...)

La primera novedad introducida por el padre Pietraszko fue la apertura de la Iglesia de Santa Ana durante todo el día, mientras que otras iglesias se cerraban después de las misas matutinas. Realmente quería que sus estudiantes pudieran "descansar en la iglesia" de camino a la universidad. Abrió para los jóvenes no solo la iglesia, sino también su vivienda,  dos habitaciones en el primer piso.  Se había establecido la costumbre que después del servicio conversaran con el padre Jan en la sacristía y en el patio del presbiterio y el les preparaba  preparaba café, te y dulces. Todos podían acudir a el para pedirle consejo, ayuda o consuelo.

Quería que los jóvenes se sintieran como en casa en la iglesia y en la parroquia y crearan una comunidad con los profesores. De hecho, creó una comunidad, no una organización institucional; comunidad de personas unidas por lazos de amistad vividos en la cercanía de Cristo. El centro "material" de esta comunidad era el altar para que consideraran ese lugar como propio.  “Te esperamos - este misterio del amor de Dios te espera para enriquecer y llenar a todos ".

El padre Jan respondía a la necesidad natural de los estudiantes para que,  en los tiempos en los que tenían que estudiar,  pudieran sentir el apoyo de una comunidad que las instituciones estatales no pudieran dañar o  destruir. 

Józef Tischner, estudiante de primer año de derecho de la Universidad Jagellónica, cuenta su fascinación por esta comunidad y la figura de su "fundador": "Veo esta iglesia hace años. Tal vez fue 1949, tal vez 1950. Tiempos estalinistas profundos. El altar. Y frente al altar en la sotana negra del entonces capellán académico - sacerdote Jan.  Un gran número de  estudiantes alrededor del altar,  era un día común. Tal vez 200 o 300.  El Padre Jan habló del Evangelio. Mientras en Polonia estaban sucediendo cosas muy tristes; juicios políticos, purgas en las universidades, creciente persecución de la Iglesia. Los estudiantes nos sentíamos perdidos, sobre todo aquellos cuyo corazón aún tenía una chispa de fe. La historia parecía conspirar contra nosotros y contra nuestra fe (...). No tengo presente  exactamente lo que dijo entonces el Padre Jan pero recuerdo que  hablaba como nadie ”. (Agreguemos que al escuchar los sermones y conferencias del Padre Jan, Tischner descubrió su vocación sacerdotal.)

Nunca habia reclinatorios vacios

El padre Pietraszko no consideraba la religión como un elemento sociológico;  la Santa Misa y el Evangelio eran el centro de su enseñanza. Ponía gran énfasis en profundizar la vida religiosa de sus discípulos.  Enseñó que la fe no es una actitud o costumbre heredada, sino un encuentro personal e íntimo con Cristo. Porque "Dios vino personalmente a la tierra e hizo un pacto con el hombre." Por lo tanto, el cristianismo seguirá siendo una moralidad superficial, "si no llegas a la Persona, si no pones tu mano sobre las llagas de Cristo, si no dices - tú eres mi Dios y esperanza y mi amor ". Una de las primeras iniciativas en esta dirección fue introducir una vez al mes la adoración del Santísimo Sacramento durante todo el día, para lo cual Pietraszko preparó por escrito oraciones de meditaciones, y con el tiempo los estudiantes también lo hicieron. En las universidades se distribuían en secreto tarjetas con el número del reclinatorio, y de esta forma se establecían los "horarios de servicio" y nunca había reclinatorios vacíos. "practicar la oración en silencio y" visitar "al Señor Jesús, que está constantemente presente en el sagrario. El padre Pietraszko también introdujo a los jóvenes en la tradición de la confesión del primer viernes y la sagrada comunión, poco conocida por la intelectualidad. Aunque esto no sucedió, los participantes de la adoración fueron "entrenados" para practicar la oración silenciosa y "visitar" al Señor Jesús, quien está constantemente presente en el tabernáculo. 

 

Fragmento del libro de Ludmiła Grygiel, "El Profeta de St. Anna. Mons. Jan Pietraszko ", publicado por la Editorial Znak. Ludmila y su esposo Stanislaw pertenecían al grupo de amigos de Juan Pablo II.

 

(de la version polaca del articulo)

 

lunes, 24 de julio de 2023

Entrevista a Stanisław Grygiel – Włodzimierz Redzioch (1 de 2)

 


Filosofo, periodista, alumno de Karol Wojtyla en la universidad católica de Lublin, Stanislaw Grygiel reflexionaba sobre la figura de Juan Pablo II . Amigo personal del papa polaco y profesor de antropología filosófica en el Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia, Grygiel fue uno de los pensadores contemporáneos más agudos.  Nacido en 1934 en Zembrzyce (Polonia) se licencio en filosofía en la Pontificia Facultad de Filosofía de la Compañía de Jesus en Cracovia (1956) y en filología en la Universidad Jaguellonica (1961). Obtuvo su doctorado en Filosofia cuatro años después, bajo la supervisión y dirección de su tesis por el que mas tarde seria el Papa Juan PabloII. Entre 1962 y 1980 fue editor del mensual católico Znak. Tambien fue cofundador y director de la publicación trimestral Il Nuovo Aeropago. Grygiel falleció el 20 de febrero de este año a los 88 años.

 

Para comprender la actitud de Juan Pablo II respecto de los laicos es preciso conocer la actividad pastoral de Karol Wojtyla, primero sacerdote y luego obispo de Cracovia. Usted, profesor, estuvo muy unido al futuro Pontífice por lazos de amistad. Que es preciso conocer sobre el trabajo pastoral de Wojtyla con los laicos en Polonia?

 

La vida y el trabajo del hombre no sólo dependen de él, sino también del humus, que está constituido por la historia, el ambiente y la cultura. Ya se ha dicho mucho sobre la historia y la cultura polacas, sin las cuales no se puede comprender ni la persona de Juan Pablo II ni su acción pastoral. En cambio, es poco conocido el ambiente de Cracovia, las personas decisivas en su vida. Ante todo conviene recordar la figura de Jan Pietraszko, gran sacerdote y obispo, hoy siervo de Dios, que de alguna manera mostró al joven sacerdote Wojtyla el camino que lleva a los jóvenes.  El propio Juan Pablo II lo testimonió en el telegrama que envió a Cracovia al morir el obispo: «Tú me has abierto el camino que lleva a ellos». Recuerdo una cena con el Papa, y con el obispo Pieraszko, que le había llevado como regalo su último libro. En cierto momento, el Papa le dijo: «Obispo Jan, yo aprendo la teología de ti». Monseñor Pietraszko quedó sorprendido y al salir del apartamento pontifico nos pregunto a mi y a mi mujer: « El Papa lo dijo en serio, o bromeaba? Mis libros son para los párrocos». Pero el Papa, párroco del mudno entero, no había hablado en broma. Pietraszko fue uno de los más grandes maestros de la fe que la Iglesia polaca tuvo en el siglo pasado.

 

¿En qué consistía el método pastoral de monseñor Pietraszko?

 

No tenía ningún método conceptualmente elaborado. Sencillamente, estaba siempre presente entre nosotros, los jóvenes, en la iglesia y fuera de ella. Oraba con nosotros, comía con nosotros, meditaba con nosotros, se divertía con nosotros. Al mirarlo, veíamos en él un modo muy atractivo de estar en el mundo. Fascinados, buscábamos la fuente de la que él, de rodillas, sacaba agua. De un sacerdote que no está de rodillas se puede aprender a beber de botellas de productos elaborados, artificiales, pero nunca a beber agua pura de manantial.  Son ellos dos, Juan Pablo II y el obispo Pietraszko, quienes me hicieron ver cómo la cultura consiste en saber  cultivar la tierra en la que el hombre crece y madura para «resucitar», según la expresión de un gran poeta polaco a menudo citado por ellos, Cyprian Kamil Norwid.  La cultura, nos decían, no se reduce a la erudición. Más aun, no hay nada más peligroso para la sociedad que los eruditos sin la cultura que lleva a «resucitar».  La cultura o es pascual o no es cultura.  Gracias al modo como ellos estaban con nosotros nació una profunda amistad para siempre, no sólo entre ellos y nosotros, sino también entre nosotros mismos.  En esta amistad la ayuda, o si se prefiere, el trabajo pastoral era reciproco. Ellos ayudaban a los jóvenes y los jóvenes les ayudaban a ellos a buscar a Dios y a caminar hacia él.  El agricultor crece y madura juntamente con las plantas encomendadas a su cultivo. Esto lo sabían  muy bien nuestros dos obispos. Entre los amigos no hay barreras. Ellos estaban siempre accesibles y disponibles para nosotros. Podíamos ir a ellos cuando quisiéramos. Se podía llamar a su puerta incluso de noche. Las ovejas no piden audiencia a sus pastores, los siguen de dia y de noche. Si no pueden hacerlo, es signo de que son ovejas sin pastor.

 

Usted hablaba de la pastoral de la juventud, pero el futuro Pontífice se ocupaba también de las familias, de los estudiantes, de los intelectuales.

 

He dicho que los dos obispos crecían y maduraban juntamente con los jóvenes. Pero los jóvenes se casaban, y en consecuencia, ellos tuvieron que aprender a estar con los matrimonios, y luego con sus hijos, que consideraban como nietos espirituales.  Don Wojtyla comenzó su actividad pastoral con los jóvenes monaguillos en la parroquia de San Florián en Cracovia. Con el tiempo, los jóvenes se transformaron en profesores, médicos, abogados. Al igual que Pietraszko, también él se vio entonces obligado a ejercer la pastoral de los profesores, de los médicos, de los abogados de los jueces, etc.  De este modo, extendiendo su acción pastoral estos obispos nuestros tuvieron la oportunidad de comprender de modo originario, a través de la realidad viva más que a través de libros, lo que significa el término «laicado». Sobre todo bebieron «en la fuente»  la verdad del matrimonio, de la familia.

 

¿No se pueden enseñar estas cosas en el seminario?

 

A vivir se aprende viviendo. A hacer haciendo. El problema es si los superiores del seminario saben o no saben estar juntamente con sus seminaristas. Si saben cultivar la tierra en la que ellos mismos y los seminaristas tienen la posibilidad de crecer y madurar. La pastoral no es una teoría, sino una convivencia. Las teorías son para aprenderlas de memoria. La pastoral exige la sabiduría que nace en los hombres presentes mutuamente. El conocimiento de las teorías incluso puede obstaculizar la presencia recíproca d personas, o sea, las teorías de la pastoral pueden destruir la pastoral misma. Sobre la pastoral se puede discutir, organizar congresos, publicar muchos documentos, pero la verdadera pastoral es el intercambio de dones entre el sacerdote y el fiel. Esto Wojtyla lo sabía muy bien.

 

(Fuente: L´Osservatore romano, 1 de mayo 2011)

 

miércoles, 21 de octubre de 2020

Jan Pietraszko - Inquebrantable ante el régimen comunista

 


Para el régimen comunista la Iglesia católica era el principal enemigo en Polonia. Y asi la destrucción del clero se convirtió en objetivo de su aparato represivo. Sin embargo, el Servicio de Seguridad  no pudo ante la profunda fe de los polacos y sus sacerdotes..
En un telegrama enviado tras la muerte del obispo Jan Pietraszka, el Santo Padre Juan Pablo II escribió: "Dios le dio una Sabiduría especial, el don de una comprensión especial de la Palabra de Dios y el don de la sencillez y profundidad en su transmisión". Hoy solo podemos agregar que este don también incluyó su capacidad de aplicar principios evangélicos ante las realidades del régimen comunista. Los archivos de vigilancia del obispo Pietraszka son claro testimonio de su santidad. Único, porque fue analizado por personas que buscaron profesional y afanosamente  encontrar el  pecado en el hombre.


La persecuciones comenzaron  ya en 1951 y  Pietraszka quedo registrado "como capellán académico tiene muy buenos contactos con los estudiantes que a menudo vienen a su apartamento privado.  Como descubrieron que los oficiales de la Oficina Provincial de Seguridad Pública (WUBP) en Cracovia no tenían suficiente información  Adam Błażejczyk, un secretario de Cracovia,  acudió a los funcionarios de la UB en Zakopane  para que se ocupara de copiar su correspondencia "durante el tiempo de la estancia del sacerdote Pietraszka en la parroquia local y también: "a través del informante 'Director' recopilara todos los datos sobre sus actividades allí.

 Józef Stalin murió en 1953, y a partir de entonces se inició el proceso llamado deshielo en el Bloque del Este y cierto alivio de la política represiva de los comunistas. Sin embargo, la muerte del tirano soviético no trajo cambios inmediatos en la política del Partido de los Trabajadores Unidos de Polonia y los comunistas nativos iniciaron represiones masivas contra la Iglesia polaca. Comenzaron con el llamado juicio de la curia de Cracovia :  los comunistas  organizaron un juicio público contra el p. bp. Czesław Kaczmarek, y luego al Primado,  Stefan Wyszyński.
Inmediatamente el investigador de Cracovia de WUBP entrevistó al P. Jan Pietraszka quien fue acusado de contactar al P. Tadeusz Wincenciak, que había huido a Occidente y, según los oficiales de la UB, llevó a cabo actividades de espionaje contra la República Popular de Polonia. Sin embargo nada pudieron probarle  a Pietraszka  excepto que conocía al fugitivo con el que trabajaba en la parroquia de San Esteban. Y asi  el padre Pietraszka pudo regresar a casa.   En los meses siguientes, la policía secreta no mostró interés especial en el sacerdote.  Como parte de la rutina se  recogieron nuevos mensajes sobre él, entre otros, del informante ps. "Roman" sin tomar medida ofensiva alguna. Siguio sin embargo siendo observado de cerca y durante la vigilancia de  Marian Gąsiorek, un oficial de la UB, escribió: "pertenece a los activistas de los sacerdotes de Cracovia, proporcionando ayuda espiritual y material individual a los estudiantes [de la Academia de Medicina]. Participa activamente en reuniones dedicadas a la capellanía académica. Publica personalmente obras dedicadas al culto de la iglesia y su significado histórico ".
Pronto, el padre Pietraszko se convirtió en párroco de St. Anna en Cracovia y así se hizo cargo de la capellanía académica comenzando allí su verdadera y larga misión. Uno de los informantes, la informante "Laura", informaba: "Si el obispo lo ha designado para este cargo es por su impecable pasado. Tiene una preparación teológica bastante seria y es un firme enemigo de la cosmovisión materialista, y nadie podrá apartarlo de su camino". Por su parte, Paweł Lebiedź del Servicio de Seguridad de Cracovia, que en ese momento se hizo cargo de la vigilancia del sacerdote, añadió que "esta decisión tiene como objetivo revivir y atraer a la juventud académica, en la que el padre Pietraszko no ha dejado de trabajar hasta ahora".

Las autoridades intentaron limitar las actividades del P. Pietraszka entre los estudiantes también a través de la presión administrativa. El clérigo  era llamado repetidamente para conversar con la Oficina de Asuntos Religiosos.    Durante una de esas conversaciones en octubre de 1958, fue acusado de organizar reuniones ilegales con jóvenes en la parroquia. Como señaló el apparatchik comunista, el sacerdote respondió que solo estaba cumpliendo con sus deberes, porque "la capellanía académica consiste justamente en organizar reuniones de académicos y laicos en la oficina parroquial y en el edificio de la rectoría".     La actitud del sacerdote, que evitó entrar en conflictos con las autoridades comunistas, no le dio una sola oportunidad para atacarlo. A lo largo de su vida, el padre Pietraszko siguió constantemente el principio de evangelización muy alejado  por cierto de la política y consideraba esas disputas contrarias al sacerdocio.  Su manera de trabajar con los jóvenes era  a nivel religioso. Los oficiales de la SB, acostumbrados a percibir la realidad tan solo desde una perspectiva política, resumieron su actividad pastoral de la siguiente manera: "su lucha se desarrolla en un plano ideológico, que se expresa en sus sermones o enseñanzas, pero de forma enmascarada y destinada a personas de cierto nivel intelectual".    La actitud del clérigo, centrada en asuntos religiosos, constituía un gran problema para el servicio de seguridad. En abril de 1963, el P. Pietraszko fue consagrado obispo en la Catedral de Wawel. Poco después, se cambió la forma en que se documentaron las acciones contra el sacerdote de Cracovia. Desde mediados de 1963, se introdujeron en la SB los Archivos de registros operativos del sacerdote (TEOK), y la información sobre el P. bp. Pietraszce.

A principios de 1964, Zygmunt Kozieł de la SB en Cracovia ya quedó registrado como Obispo y  se ordenaba la información como "Cuestionario personal del obispo" Kozieł describió al sacerdote: "tranquilo, equilibrado, incluso flemático. Lleva un estilo de vida modesto y ascético. Es exigente con los demás, también trabajador él mismo. Un buen predicador habla hermosamente, especialmente cuando se trata de o estilo (...) Se le define como obispo pastoral ". De acuerdo con los principios del trabajo operativo,  buscando posibles conflictos del clero, señaló con decepción: "hasta ahora ha mostrado una actitud leal a la Curia romana y al Primado Wyszyński". También agregó que: "los materiales disponibles no indican que sea  simpatizante de las organizaciones católicas socialmente progresistas".
En los meses y años siguientes, el obispo asumió numerosas funciones eclesiásticas, fue, entre otros, presidente de la Comisión curial de arte eclesiástico,  examinador  y miembro de la Comisión de Apostolado Laico del Episcopado polaco y sacerdote escritor.  A pesar de estas cargas y numerosos deberes diarios relacionados con el trabajo en la curia, el p. El obispo Pietraszko siguió siendo párroco de la parroquia de Santa Ana y seguía dedicado al  ministerio académico.

Los funcionarios de la SB, por regla general, buscaban debilidades en las personas, ambiciones incumplidas, egoísmo y se encontraron con una tarea difícil con el padre Pietraszka.  El colaborador secreto de "Zephyr" informó, por ejemplo: "No lleva ninguna insignia especial de obispo, solo lleva un anillo. Celebra misas en Santa Ana en la iglesia, como un sacerdote ordinario con la ayuda de un monaguillo. También se sienta en el confesionario como un sacerdote ordinario. Recientemente tuvo un funeral en el cementerio y también fue allí como un cura ordinario. En otro informe añadió que "Pietraszko no participó en las ceremonias de coronación [de Nuestra Señora] en Ludźmierz, y cuando los sacerdotes le preguntaron por el motivo, respondió que no apoyaba a tal multitud de obispos en un solo lugar". Se mantiene en contacto con los sacerdotes enfermos, mantiene conversaciones amistosas con ellos, les organiza ayuda material y así se gana su simpatía. En asuntos más difíciles de resolver, consultaba a otros sacerdotes, escuchaba  consejos, opiniones y conclusiones.  Se mantiene en contacto con los sacerdotes enfermos, mantiene conversaciones amistosas con ellos, les organiza ayuda material, es un buen coanfitrión y hombre sensible al dolor de sus hermanos”:

En 1969, Ryszard Kumorek del 4º Departamento del Servicio de Seguridad en Cracovia decidió llevar a cabo una serie de actividades operativas que conducirían al establecimiento de un diálogo operativo con el P. bp. Pietraszka. El resultado de dicho diálogo, es decir, reuniones entre el obispo y un oficial de la SB y conversaciones con él, podrían ser, por ejemplo, intentos de inspirar, es decir, influir en las decisiones. Por lo tanto, Kumorek planeó reclutar nuevos TW, que podrían proporcionarle información sobre el obispo, instalar una escucha telefónica en el apartamento del obispo (en realidad, una habitación en el presbiterio) y activar la red de inteligencia existente. También planeaba continuar, como se había hecho durante años, el contenido de todas las apariciones públicas cuyo nombre en código era "Prefecto". Sin embargo, los planes no tuvieron éxito.
Cinco años después, cuando otro oficial de seguridad, Tadeusz Cholewa, se hizo cargo de la vigilancia del clérigo, se elaboró ​​un nuevo plan de acción en su contra. Se enfatizó que la investigación del sacerdote se vio obstaculizada por su carácter. El estilo de vida ascético significaba que prácticamente no llevaba una vida social, lo que hacía prácticamente imposible introducir asociados secretos en su entorno. Cholewa enfatizó que "el acercamiento planeado de colaboradores secretos seudónimos 'Parys' o 'Delta' con 'El Prefecto' no trajo los resultados deseados, lo cual se debe a su temperamento, manera de ser, es decir, no mantener relaciones sociales". La instalación de una intervención telefónica en la habitación del obispo también falló, por lo que solo se siguió utilizando la intervención telefónica en el teléfono. Las conversaciones con el obispo se llevaron a cabo bajo el pretexto de llamadas a la Oficina de Asuntos Religiosos, Sin embargo, como enfatizó Cholewa, "debido a la falta de perspectivas para el desarrollo del diálogo resultante de la actitud del 'Prefecto', este proyecto fue abandonado". La impotencia de los servicios de seguridad queda ilustrada por el hecho de que el documento finaliza con un plan de acción casi idéntico al de unos años antes.

Desde finales de la década de 1970, la actividad del P. bp. Pietraszki comenzó a decaer debido al deterioro de su salud.. Sin embargo siguió destacándose como la  persona que durante muchos años dirigió prácticamente la única capellanía académica en Cracovia. También se señaló su don único de desarrollar los talentos de predicación del clero joven. En ese momento, los problemas de los oficiales con la valoración del clérigo estaban relacionados con la incomprensión de su actitud. El obispo siguió absteniéndose de apoyar actividades políticas que, en su opinión, pudieran perjudicar a la Iglesia. Por esta razón, no apoyó las actividades de los estudiantes de Cracovia relacionadas con la emergente oposición democrática (en ese momento estaban más bien concentradas en la capellanía académica dominicana.. Los oficiales de la SB a veces malinterpretaron tales actividades como una señal de lealtad al régimen comunista. Así, intentaron entablar un diálogo operativo con él pero no tuvieron éxito. o.
En la década de 1980, otro deterioro de la salud casi excluyó al P. bp. Pietraszka de una vida activa. Así, el servicio de seguridad dejó de interesarse por él. En la última descripción conservada del clérigo de 1985, su total devoción por el metropolitano, al metropolitano. Franciszek Macharski. Sin embargo seguían de cerca sus  habilidades pastorales. Józef Dyśko, que dirigía la vigilancia del obispo en ese momento, escribió: "Los sermones predicados por el obispo Pietraszka están cuidadosamente preparados. Sus argumentos teológicos atraen a muchos de sus oyentes. Disfruta de la opinión de los eruditos.  Gracias a estas cualidades, tiene  autoridad entre los obispos de Cracovia en la intelectualidad local". Una vez más, se añadió una frase que aparecía muy a menudo en los informes de la SB: "la vida privada del obispo es modesta,

Las autoridades siempre intentaron limitar las actividades del P. Pietraszki entre los estudiantes. En los años 1951-1988 de vigilancia del P. Jan Pietraszka, una docena de funcionarios de las divisiones UB-SB participaron en la lucha y la represión de la Iglesia. Entre ellos, los más activos fueron: Kazimierz Aleksanderek, Adam Błażejczyk, Tadeusz Cholewa, Wiesław Ciupiński, Józef Dyśko, Zbigniew Faryna, Marian Gąsiorek, Zygmunt Gliński, Zygmunt y se utilizaron denuncias proporcionadas por varias decenas de informantes, entre sacerdotes y laicos, entre ellos: "Ares", "Brodecki", "C-20", "Carmen", "Delta", "Doktor", " Honorata "," Jurek "," Rosa "," Magister "," Marecki ","
 

El obispo Pietraszko fue sometido a vigilancia de mil maneras también entre personas de su entorno o por técnicas directas: el teléfono de su departamento interceptado, su correspondencia  interceptada y revisada, y  sometido además a observación directa. La información sobre él se obtuvo de escuchas telefónicas instaladas, por ejemplo, en la curia o en el teléfono en el apartamento del P.  Wojtyła.  Todas las actividades, llevadas a cabo durante 37 años, terminaron en fracaso. Los servicios de seguridad no solo no lograron limitar las actividades del clérigo, sino que tampoco se obtuvo información que pudiera usarse para difamarlo o convertirse en base de chantaje aunque siguió siendo vigilado hasta su muerte.

Filip Musiał     

 

El artículo fue publicado en " Nasz Dziennik ", en el número 26 (2739) del 31 de enero de 2007.

martes, 22 de septiembre de 2020

Jan Pietraszko: El contexto histórico y su figura por Juan de Dios Larru

 


El descubrimiento, por parte de un sacerdote polaco de la diócesis de Gniezno10, estudiante del mencionado Instituto, de la Regla que Karol Wojtyła escribió para el grupo de matrimonios que él acompañó personalmente hasta el final de su vida, ha puesto aún más de relieve la capacidad profética del trabajo filosófico, teológico y pastoral del futuro Pontífice 11.

Nos inspiraremos en este texto como hilo conductor de cuanto sigue.

Para comprender este breve pero significativo escrito, es preciso contextualizarlo en su época. Para ello conviene tomar como punto de partida el mes de agosto del año 1949, cuando el joven sacerdote Karol Wojtyła, tras el tiempo del seminario clandestino, sus estudios en Roma y el ministerio en una parroquia rural en Niegowić, regresó a Cracovia como vicepárroco de la parroquia de S. Florian.

Eran los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra mundial y el arzobispo de Cracovia era el Príncipe Adam Stefan Sapieha, intrépido defensor de los polacos durante el conflicto bélico. Tras la guerra, el obispo creó en torno a sí un grupo de intelectuales e impulsó un semanario, una revista mensual (“El Signo”, cuyo lema era “In hoc signo vinces”), y una casa editorial con el mismo nombre.

En la casa del cardenal Sapieha, el joven Wojtyła conoció a don Jan Pietraszko (1911-1988), entonces secretario y capellán del Metropolita, que posteriormente se convertiría en obispo auxiliar de Wojtyła. Don Jan Pietraszko inició su servicio pastoral en Cracovia dedicándose de modo singular a los jóvenes como profesor de religión, capellán de los Scouts y de la asociación universitaria “Iuventus Cristiana”. Pietraszko, actualmente en proceso de beatificación, fue un verdadero maestro, pues abrió a Wojtyła el camino de los jóvenes, con su presencia en medio de los estudiantes, que acompañaba en su crecimiento, en la maduración de su matrimonio y en la atención a sus familias.

 Con una pastoral pobre de medios, don Pietraszko estaba siempre a disposición de los jóvenes tanto dentro como fuera de la Iglesia. En 1948, Sapieha nombró a Pietraszko capellán universitario en la colegiata de Santa Ana. Como capellán, mostró unas excelentes dotes de predicador y de confesor carismático. Sus homilías dominicales, en una colegiata habitualmente abarrotada, constituían con frecuencia eventos de gracia, pues su palabra acercaba a la gente a Dios. Junto a las predicaciones, confesaba con frecuencia a muchos jóvenes. Debido a su creciente ascendiente entre ellos, la policía secreta grababa sus homilías y le vigilaba de cerca.


  Jornada Lateranense celebrada el 10 de noviembre de 2009,en el Campus de Santa Úrsula de la Universidad Católica de Valencia, presentación de

(publicado con permiso del autor) 

10. Se trata, concretamente, de PrzemysKaw Kwiatkowski. Su tesina de licenciatura tiene por título: La spiritualità dei coniugi alla luce delle Catechesi sull’amore umano di Giovanni Paolo II.

11.. GRYGIEL-S-GRYGIEL-P. KWIATKOWSKI, Bellezza e spiritualità dell’amore coniugale. Con un inedito di Karol Wojty3a,

Cantagalli, Siena 2009.

 


viernes, 18 de septiembre de 2020

Jan Pietraszko, camino a los altares

 


Siervo de Dios, el obispo Jan Pietraszko nació el 7 de agosto de 1911 en Buczkowice como hijo de Józef y Anna Migdał, agricultores de profesión que mantenían a su gran familia desde una pequeña granja. La aventura de su vida con Cristo comenzó en la pila bautismal de su parroquia natal el 13 de agosto de 1911. A los tres años, el 11 de mayo de 1914, perdió a su madre, que dejó huérfanos a tres hijos: Jan, Władysław y Józef. El 15 de agosto de 1916, el padre del futuro obispo se casó con la hermana de su primera esposa, la madrina de Jan, Marianna, quien le dio siete hijos. .

 Jan terminó la escuela primaria (1917-1923) en su pueblo natal y luego, en los años 1923-1931, asistió al Liceo estatal  Adam Asnyk en Biała Krakowska  (ahora Bielsko-Biała).

 Después de graduarse de la escuela secundaria en 1931, ingresó en el Seminario Teológico Metropolitano de Cracovia y comenzó sus estudios en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica. En ese momento, la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica reunia a grandes teólogos, filósofos, abogados y eruditos bíblicos.  Es digno de señalar que  Jan,  terminando sus estudios, ya era asistente junior en la Cátedra del Nuevo Testamento.  Jan fue ordenado sacerdote el Domingo de Ramos 5 de abril de 1926, por el arzobispo Adam Stefan Sapieha.

Comenzó su viaje sacerdotal en Rabka como vicario de la parroquia de Santa. María Magdalena (1936-1938). En los años 1938-1939 asumio funciones como secretario del arzobispo Adam Stefan Sapieha.  En 1939 el padre Jan fue enviado de regreso a Rabka, donde fue capellán hasta 1942.  Alli en Rabka, poco después del estallido de la guerra el 2 de septiembre de 1939  debió enfrentarse a experiencias duras y desagradables pues fue tomado rehén de la Gestapo que irrumpió en el presbiterio de Rabka dirigiéndose al párroco, P. Mateusz Zdebski y sus dos vicarios: el P. Jan Pietraszka y el P. Józef Kochana.  Los tres fueron  amenazados con ser fusilados si encontraban soldados polacos en el presbiterio o en los edificios de la parroquia, o cualquier rastro de su presencia, por ejemplo, armas, uniformes).  En septiembre de 1942 el padre Jan fue trasladado a la parroquia de la Santisima Trinidad en Czarny Dunajec.Trinidad mas tarde, entre los  años 1943-1944 asumió nuevamente como secretario del Metropolitano de Cracovia.  Continuando su camino de ministerio pastoral fue trasladado a la parroquia de la Sagrada Familia en Zakopane (enero de 1944 - noviembre de 1946). Allí, desde 1945, también fue capellán de los scouts, organización ya bien conocida por el ya desde los 13 años como estudiante de secundaria. En 1934, como alumno del seminario, participó en un campo de entrenamiento de scouts organizado para seminaristas en la región Hutsul. 

En 1947 fue trasladado a la parroquia de San Esteban de Cracovia. En su variado y fructífero camino en Cracovia  fue  capellán de los scouts (8 de abril - 24 de septiembre de 1947). Del 24 de abril al 24 de septiembre, también fue catequista en la VII Escuela Secundaria Estatal de Cracovia. Y. Mickiewicza en ul. Starowiślna 48.

Después de una corta estancia en la parroquia de San Esteban, el 24 de septiembre de 1947, se convirtió en prefecto del Seminario Metropolitano de Cracovia. En septiembre de 1948, se le confió la capellanía académica en la Colegiata Universitaria de St. Anna, que combinó con los deberes del prefecto. Asocia toda su vida sacerdotal a esta iglesia y parroquia, de la que se convierte en párroco el 18 de febrero de 1957. Como capellán académico, también se ocupó de las reuniones de la Juventus Christiana, una organización que brindó apoyo a quienes, por sus estudios, se sentían perdidos en una ciudad extraña y allí encontraron el apoyo familiar tan necesario .

A petición del obispo Karol Wojtyła, entonces Vicario Capitular de la Arquidiócesis de Cracovia, el 23 de noviembre de 1962 el Papa Juan XXIII lo nombró obispo auxiliar de la Archidiócesis de Cracovia. Fue consagrado el 15 de abril de 1963 en Wawel por el Primado del Milenio, hoy Siervo de Dios, el Card. Stefan Wyszyński y fue nombrado Vicario General el 4 de julio de 1963.


Independientemente de las actividades habituales de los obispos, desde el 12 de marzo de 1966, se ocupó de la arquitectura sacra y el arte de la iglesia en la Arquidiócesis de Cracovia. Como presidente de la Comisión Arquidiocesana de Arquitectura y Arte de la Iglesia (desde 1985), supervisó su desarrollo, especialmente en las iglesias en construcción. Debía realizar estas tareas en tiempos de intensificación de la represión por parte de las autoridades comunistas y restricciones relacionadas, tanto en el campo de la arquitectura religiosa como en la creación de nuevas parroquias. Las autoridades restringieron la emisión de permisos para construir nuevas iglesias, y los diseñadores solían ser reacios a aceptar propuestas con respecto al perfil arquitectónico de los templos que diseñaron. Por esta razón, las autoridades eclesiásticas se enfrentaron a la situación, ya fuera el proyecto propuesto o ninguno.

En 1970, también se le encomendaron los asuntos personales de los sacerdotes. Como capellán académico y párroco de la prestigiosa parroquia donde se reunian los jóvenes de Cracovia, estuvo permanentemente bajo la vigilancia de funcionarios del servicio del régimen secreto. Sin embargo, tal como atestiguan los documentos de los archivos llamados Pietraszka, ctualmente conservados en los archivos del Instituto de la Memoria Nacional, así como las publicaciones del Instituto, logro salir victorioso.   Eran épocas especiales y la Iglesia polaca debió franquear todo tipo de obstáculos para evitar que la hicieran silenciar.

Como Padre participante del Concilio Vaticano II (participó en la 3ª y 4ª Sesiones del Concilio: 14 de septiembre - 21 de noviembre de 1964 y 14 de septiembre - 8 de diciembre de 1965). Conmovido por la idea del Concilio, se involucró en la renovación de la Iglesia de Cracovia, y su fascinación por ella influyó en el perfil de su trabajo en la Comisión Litúrgica Arquidiocesana (desde el 20 de diciembre de 1968), en la Comisión Arquidiocesana para el Apostolado de los Laicos (desde 1970), en la Comisión Episcopal para Lay (1975) y en el Consejo Sacerdotal (desde 1968). Como uno de los pocos en el episcopado polaco, durante muchos años combinó el cargo de obispo con los deberes de párroco. Renunció a esta última función el 25 de junio de 1984. Sin embargo, nunca abandodno sus fieles en el confesionario, en el altar y en el púlpito. Murió el 2 de marzo de 1988. en la Clínica Neurológica de Cracovia y, en respuesta a su deseo,  fue enterrado en el sótano de su amada Colegiata de St. Anna en Cracovia el 7 de marzo de ese año.

El obispo Jan Pietraszko fue un hombre de especial sensibilidad de corazón, profunda fe y ferviente oración, amante de la Iglesia, entusiasta parroquial y capellán académico. Como director espiritual y conocedor del alma humana, vivio  rodeado de fieles que acudían a su confesionario, así como para conversaciones privadas, siempre guiando y ayudando a enderezar caminos. Lograba conciliar con Dios a aquellas personas que habían permanecido alejadas de Dios y de las prácticas religiosas, declarándose incrédulos. Ayudó a los indefensos y animó a quienes estaban abrumados porel peso de la vida.  Obispo muy  sensible a la pobreza humana, se apresuraba a ayudar a los feligreses y estudiantes pobres y a ellos legó  sus modestas posesiones.

Sin embargo el obispo Jan Pietraszko también era conocido por sus dotes de predicador. El Santo Padre Juan Pablo II en su "Palabra después de la muerte del Obispo" escribió: "Dios le dio una Sabiduría especial, el don de una comprensión especial de la Palabra de Dios y el don de la sencillez y profundidad en su transmisión. Unido a Dios, se abrió al mundo, al hombre, a las necesidades de su alma. ¡Cómo disfrutó y vivió el Concilio Vaticano II!

Predicador, confesor, director espiritual, pastor, siempre delicado, sensible, como inexistente, pero muy presente. En cierto modo, fue el fundador de la capellanía académica contemporánea en Cracovia. Mostró los caminos de Dios a muchas generaciones de estudiantes e intelectuales y la gente sencilla acudía en masa a él.

Tampoco olvidaremos su contribución a la labor de formación de los sacerdotes en la tierra de Cracovia ”(Vaticano, 4 de marzo de 1988). Estos dones fueron generosamente compartidos por el obispo Jan con la gente, durante muchos años predicando desde el púlpito en la Colegiata de St. Anne, al cual se trepaba con paciencia y obstinación, no obstante su edad y las tendencias cambiantes en cuanto al lugar donde se celebraba la liturgia de la Palabra de Dios. A sus homilías asistian fieles de toda Cracovia, y también de lejos.

La predicación del obispo Jan Pietraszka fue una predicación profundamente evangélica. En su ministerio de la Palabra de Dios, la declaración del Autor inspirado era plenamente aplicable: "La Palabra de Dios está viva ..., capaz de juzgar los deseos y los pensamientos del corazón" (Heb 4, 12). El siervo de Dios, dotado del talento único de predicador evangélico, supo extraer nuevos contenidos de los textos bíblicos conocidos, para mostrar su valor e importancia para el hombre moderno, lo que fue especialmente sentido por "el oyente no inclinado a olvidar" (cf. St 1, 25). Fue una relectura del Evangelio para los contemporáneos de los fieles, manteniendo la plenitud de la enseñanza de Cristo, sin retórica barata. "Hablaba como nadie", dijo el p. profe. Józef Tischner. "No he oído", confesó, "que alguien diga eso del Evangelio". Estas son las palabras pronunciadas en la Colegiata de St. Anna, publicado muchas veces por el autor. Gracias a este ministerio de proclamación del Evangelio, tuvo un gran impacto en el rostro espiritual de la intelectualidad de Cracovia. Y al experimentar profundamente, en el espíritu de fe, el don del sacerdocio, dejó una clara huella en el presbiterio de la Iglesia de Cracovia.




El obispo John preparaba todas sus homilías con especial cuidado. El discurso en el ambón era precedido por largas oraciones y una lectura cuidadosa de las Escrituras y trabajos teológicos y místicos de apoyo; era de allí donde extraía todo su  corazón sensible, lleno de la insondable presencia de Dios. Combinaba el carisma del predicador del Evangelio, que Dios le había dado, con su gran esfuerzo y dedicación. . Pensaba en cada frase durante mucho tiempo, eligiendo cuidadosamente "la palabra para los pensamientos correctos" (Sab 7:15). Lo hacia con un gran sentido de responsabilidad por su misión de comunicar la verdad de Dios. Los oyentes del obispo Jan y, sobre todo, sus colaboradores más cercanos, lo sabían. El Santo Padre Juan Pablo II, pocos días después de su elección, escribió al Obispo Jan: "Gracias [...] Querido Obispo Jan [...] también por esto, que me has enseñado - ya muchos otros - constantemente, con qué reverencia, amor y honestidad debemos tratar este servicio fundamental nuestro, que está relacionado con la predicación de la Palabra de Dios. Creo que el círculo de quienes deberían agradecerlo es muy amplio ”(Carta del 20 de noviembre de 1978).



Como predicador, el obispo Jan Pietraszko creó su propio estilo. Con su muerte se cerró una determinada época de predicación,  única en Cracovia. Su predicación, sin embargo, es atemporal, ya que su fuente siempre ha sido el Evangelio. “No mezcló religión con política o economía. La tarea que se propuso fue edificar al hombre en religión. Se puede decir que fueron discursos edificantes dirigidos a un hombre herido, en riesgo de destrucción. Edificando con la ayuda del Evangelio. Su estilo es, en mi opinión, imposible de imitar ”(“ Alfabet Tischnera ”, selección y edición de W. Bonowicz, Cracovia 2012, p. 198).




Actualmente está en marcha el proceso de beatificación del Siervo de Dios, que fue abierto  en la capilla de los obispos de Cracovia el 18 de marzo de 1994, el por Franciszek Macharski, arzobispo metropolitano de Cracovia. La primer etapa del tribunal diocesano se cerró en la Colegiata Universitaria de St. Anny el 24 de abril de 2001. El 17 de junio de ese año, el P. El prelado Władysław Gasidło - Postulador para la Beatificación del Siervo de Dios, fue recibido en audiencia por el Santo Padre Juan Pablo II. Al día siguiente, el Postulador entregó los documentos procesales a la Congregación de los Santos. El 19 de junio, en la Congregación para los Santos, al secretario de este dicasterio, el P. El arzobispo Edward Nowak y el p. Monseñor Stanisław Ryłka, postulador romano y P. Prelado Władysław Gasidła, Postulador de Cracovia: se abrieron los archivos del proceso, que fueron aceptados en el Vaticano.

Oremos por la pronta beatificación del Siervo de Dios, obispo Jan Pietraszka, pidiendo a Dios a través de él los favores que necesitamos para nosotros. Recemos por una señal milagrosa del cielo, necesaria en el proceso de beatificación.

Se solicita comunicar los favores recibidos por intercesión del Siervo de Dios, Mons. Jan Pietraszka,  la Curia Metropolitana de Cracovia, 31-004 Kraków, ul. Franciszkańska 3.

P. Protonotario apostólico Władysław Gasidło
Vicepostulador de la Beatificación del Siervo de Dios Obispo Jan Pietraszko

martes, 14 de junio de 2016

Stanisław Grygiel “El humus religioso y cultural de Cracovia” (2 de 2)


Fue el sacerdote Jan Pietraszko quien abrió el camino para que Wojtyla se acercara a los jóvenes.  Con su presencia en medio de ellos, acompañándoles en su desarrollo, en la maduración de sus matrimonios y familias, le mostró al joven Wojtyla -  quien regresaba de sus estudios en Lovaina y Roma -  que significa ser pastor en tiempos de desprecio por el ser humano.  Desde los primeros días después de la guerra el padre Pietraszko  fue capellán de los scouts en Cracovia, y en 1948 el cardenal Sapieha lo nombró pastor auxiliar para estudiantes y profesores.  Sapieha sabia interpretar a las personas. El había intuido que su secretario sería capaz de abrirse paso a la mente y al corazón de los jóvenes que buscaban cobijo para resguardarse de la violencia comunista.  Pietraszko revelaría una auténtica fortaleza allí junto al altar, en el púlpito, o en los confesionarios de la iglesia de Santa Ana, donde hasta el final de su vida dedicaría horas tras horas.   Sus homilías eran teología viva, poética, nacida de la oración; el obispo Pietraszko fue uno de los predicadores polacos más importantes del siglo veinte. 
Junto a mi esposa presencié el momento cuando Juan Pablo II le decia “Obispo Jan, yo aprendí teología de usted”.

Ambos sabían como vivir una vida natural y familiar en la laboriosa comunión de amor con los laicos.  No hay duda que en momentos extremadamente difíciles Dios les concedió a ellos y a nosotros la gracia de estar juntos de esta manera. La fe en Dios y la fe en la persona humana constituían en nosotros un todo orgánico de fe en Dios-Hombre.  En nuestra fe en Dios-Hombre se revela ante nosotros la entera verdad acerca del hombre, pilar de nuestra amistad,  aquellos matrimonios y aquellas familias, sin los cuales el bien común de la sociedad que es la persona humana, no sobrevivirá.  Dios construye la Iglesia bajo la cruz dumvolvitur mundus en las amistades, matrimonios y familias.   Estas amistades,  matrimonios y familias construidas de otra manera no lograrían oponerse a la mentirosa fragmentación de la verdad mantenida por políticas de brutalidad y debilidad humana que nos llevan a caer ante las tres tentaciones del jardín del Eden: al hedonismo – “bueno para comer”, a la estética de lo exterior – “agradable a la vista”, y al utilitarismo – “deseoso de adquirir conocimiento” (Gen. 3,6)

(Jan Pietraszko)

Enseñándonos a leer los grandes libros y especialmente las Sagradas Escrituras, los sacerdotes Pietraszko y Wojtyla nos enseñaron este arte ellos mismos. Fueron maestros del laicado, y por otro lado el laicado fue su maestro.  Sirvieron al laicado y el laicado sirvió a ellos.  En los años de la ocupación alemana Wojtyla comenzó a formar parte de un grupo de jóvenes que se reunían alrededor de  un sastre, Jan Tyranowski, que rezaba con ellos, recitaba el rosario y leía textos de los místicos españoles. Fue quizás este “aprendizaje” de este sastre donde  Wojtyla pudo constatar en qué consiste esencialmente la acción pastoral. Durante la guerra el padre Pietraszko también trabajó en parroquias, donde pudo ver que después de todo lo que buscaba la gente era la salvación. Después de la guerra, cuando reinaba el terror del comunismo, estos jóvenes sacerdotes, encarando las dificultades que consideraban un tesoro, se reunían clandestinamente con estudiantes y jóvenes profesores y rezaban juntos, reflexionaban y analizaban  las Sagradas Escrituras, los textos de los Padres de la Iglesia, de grandes filósofos, y poetas.  De esta manera, esta gente joven, buscaba la verdad completa acerca del hombre, aun a costa de tener que pagar un alto precio. En estas reuniones contemplativas nacieron libros y homilías de ambos Siervos de Dios. Cada lunes el padre Pietraszko hacia anotaciones de sus homilías dominicales. Quedaban listas para su publicación que realizaron revistas católicas fundadas por el metropolitano Sapieha.

La intensa vida intelectual de ambos Siervos de Dios (escrito antes que Juan Pablo II fuese declarado santo)  fue formada por la oración y por la capacidad de amar a la gente. Sus vidas fueron vidas llenas de sufrimiento, pero ellos supieron cómo llevar la cruz siguiendo a Cristo,  que había cargado con su cruz antes que ellos. La cruz de Cristo para ellos no fue una figura decorativa que llevaban en sus pechos. Ellos sabían sufrir y por lo tanto sentían compasión por otros. No eran activistas, y precisamente por ello su trabajo ha rendido sus frutos y sigue haciéndolo.

Bajo la influencia y compañía de Pietraszko y Wojtyla surgieron vidas santas entre los laicos. Hoy lo vemos aun mejor al observar la vida que llevaron aquellos que vivían “mas allá”. Como estaban entre nosotros los veíamos como alguien que vivía en otras esferas. Asi es quizás la naturaleza de la presencia de personas santas. Solamente nos damos cuenta de ello cuando ya están “más allá”. Si tomamos un ejemplo:  la vida de Jerzy Ciesielski – ahora Siervo de Dios – profesor en el Instituto Politécnico de Cracovia, animador del grupo de Karol Wojtyla, un gran organizador, especialmente en nuestras excursiones turístico-espirituales, que murió trágicamente con dos de sus hijos cuando se hundió el barco en el que viajaban por el Rio Nilo.

Estas tres figuras, los tres Siervos de Dios –Jan Pietraszko, Karol Wojtyla(1)  y Jerzy Cisielski – nos ofrecen una esplendida imagen del mundo religioso y cultural que vivia Cracovia -  espero que esa Cracovia siga existiendo. 

sábado, 11 de junio de 2016

Stanisław Grygiel “El humus religioso y cultural de Cracovia” (1 de 2)

Los seres humanos se asemejan a los arboles que viven de lo que les brinda la tierra en la cual se hallan enraizado y en lo que les ofrece el sol,  disipando la oscuridad y permitiéndoles subsistir siguiendo un orden establecido;   así se benefician de los dones recibidos.   Alguien que quiera comprender a los arboles debe penetrar en el suelo del cual yerguen, y observarlos a la luz del sol que brilla sobre ellos. Necesitará captarlos en el paisaje que los contiene, en los cielos, en las nubes,  en la lluvia y en la nieve.

Esa tierra para los seres humanos son las generaciones pasadas y las que vendrán. Todo ser humano hunde sus raíces en aquellos que han trabajado para el y en aquellos para quienes trabaja ahora.  Junto a ellos va creando un paisaje cultural, spiritual y religioso atento a  la Promesa, a la cual responde con la esperanza creada en el por la Promesa misma. La historia de esta alianza de la Promesa y la esperanza forma la tradición de la raza humana. Esta historia consta de periodos diferentes, algunos más fáciles otros más difíciles. No se trata, sin embargo, de apariencias, porque cada periodo de la tradición de la alianza de la Promesa, que es Dios, y de la esperanza, que el ser humano encarna, es difícil.

Estos seres humanos a quienes ambos la Iglesia y la nación necesitan en toda época se manifiestan precisamente cuando aparece la necesidad de tenerlos. Y así ocurrió en Polonia en los crueles años de la ocupación alemana, luego soviética y  los años del mal del comunismo insensato.
No podremos entender a Karol Wojtyła, su ministerio episcopal y petrino a menos que nos adentremos en la historia de la tradición de la alianza de la promesa divina y en la esperanza humana en la tierra en la cual los polacos crearon – y continúan creando – la cultura de la fe en el Hombre, en su libertad y en la fe en Dios cuya libertad es idéntica al amor misericordioso. Es de esta cultura que nace su identidad nacional, aunque puedan  aparecer otros componentes en virtud del hecho que ninguna persona es una isla separada de los demás. La libertad de los polacos ha estado constantemente amenazada desde el este y el oeste y en ciertas épocas desde el sur y desde el norte.  Adentrada profundamente en su cultura, la Iglesia ha compartido sus momentos más difíciles con ellos. Mantuvo su presencia especialmente en el matrimonio y la familia, que fue la morada en la cual los seres humanos, confiado el uno en el otro, podían sentirse ellos mismos.  Y de esta experiencia de libertad y matrimonio y de la familia nació la Regla para la Humane VitaeGrupos de matrimonios, 
sobre los cuales sabemos algo pero a lo cual no se ha dedicado suficiente atención.   Es en esta regla que el padre Przemyslaw Kwiatkowski ha basado la obra de su tesis doctoral, que mostrará el valro antropológico del texto y su importancia para la vida espiritual de los esposos. Es solamente en este sentido y en ningún otro que el padre Kwiatkowski descubre esta Regla.

La penetración de la fe en el hombre por la fe en Dios y la fe en Dios por la fe en el hombre en el proceso de la tan atormentada tradición polaca le mostro a Karol Wojtyła, Jan Pietraszko, y Jerzy Ciesielski con gran evidencia que el matrimonio y la familia son los baluartes finales de la libertad en los seres humanos y la soberanía nacional. Cuando se destruyen estos baluartes la sociedad de seres humanos cae y hasta cae la Iglesia.   Cracovia no es solamente un símbolo de la historia del esfuerzo político moral, y cultural de seres humanos por el bien común de la sociedad, o sea por la persona humana, que nació y renació en la comunión de personas que confiaban uno en el otro. Esta “es” su historia.   

En el siglo XI, San Estanislao, obispo de Cracovia, defendiendo el matrimonio y la familia – o sea defendiendo a la nación – fue asesinado al pie del altar sub gladio por el rey Boleslao.
Excomunicado y destituido de su trono, agobiado por el remordimiento, llevo una vida oculta en una ermita hasta su muerte, según cuenta la leyenda, en la lejana región austriaca de Ossiach. De esta manera Boleslao fue redimido de su pecado, tanto que hoy hasta llega a hablarse de su beatificación. Karol Wojtyla, obispo de Cracovia y sucesor de San Estanislao, celebro la Santa Misa cerca del simbólico sepulcro del rey-asesino en Ossiach.    La presencia del obispo asesinado en la historia de Polonia ha defendido a los polacos durante siglos y los sigue defendiendo. El Cardenal Principe Adam Sapieha, predecesor inmediato de Wojtyla en la sede episcopal de Cracovia, asumió la defensa de los polacos con heroica serenidad,  mas aun con  heroica firmeza, prestándole cuidadosa atención al ambiente cultural, económico y  también al religioso,  durante las dos guerras y durante los crueles años de comunismo, hasta su muerte en 1951.   Durante la ocupación alemana, el metropolitano Sapieha recibió en su seminario clandestino al joven Wojtyla. Los seminaristas vivían en la misma casa con Sapieha. Fue de él de quien aprendieron a decir “No!” con heroica serenidad y firmeza, a todos aquellos que levantarían su mano contra el ser humano. En la casa de Sapieha el joven Wojtyla conoció a Jan Pietraszko, entonces secretario y capellán del Metropolitano, a quien más tarde el metropolitano Wojtyla subsecuentemente escogiera como obispo auxiliar.


Cuando Wojtyla, aun como joven obispo, asombradísimo,  recibió la nominación al Arzobispado de Cracovia, le confió al prelado Stanisław Czartoryski, sobrino (y entonces príncipe) del Cardenal Sapieha: “A mi, sucesor de Sapieha?”  Tan sorprendidos como el estaban los cracovienses que apenas lo conocían. 

sábado, 27 de junio de 2009

Jan Pietraszko (3) Meditaciones sobre la familia


Sobre la familia….La familia tiene su origen a partir de aquel preciso instante que Dios los creo hombre y mujer y los confió uno al otro para que fuesen un solo cuerpo. No puede ser de otra manera hombre y mujer, que dependen mutuamente uno del otro. Han de ser ellos mismos, permanecer siendo ellos mismos. Ambos han nacido en la mente de Dios y su comunión familiar ha sido concebida en lo íntimo de Dios mismo, quien siendo Amor El mismo, los ha unido con amor. De esta manera no es la voluntad del hombre, sus gustos sus pasiones o sus caprichos que crean esta estructura, sino el acto creativo de la voluntad de Dios. “No es bueno que el hombre esté solo. Crearé, pues, un ser semejante a él para que lo ayude” Y el eco de aquellas palabras “Lo que Dios ha unido” ….Existe entonces una nueva y directa acción de Dios al inicio de cada nueva familia que se forma. El mismo es quien une. Nadie puede en su propio nombre unir a si al hombre con esa relación de cercanía o dependencia. Solamente Dios, prolongando en el tiempo hasta hoy su obra creadora, puede de esta manera confiar un ser al otro en una comunión conyugal definida para seguir un camino familiar común.
En otras palabras Dios está perfectamente presente en cada obra Suya. No se aleja de ella y no abandona aquello a lo cual le dio origen. Es fiel a cada familia y está presente junto a ella tal como lo estuvo al momento de la creación de la primera familia. Por eso la familia posee no solo la aprobación incesante de Dios, sino también el apoyo infinitamente rico de las fuerzas divinas. Estas representan en cada familia una fuente de valores que se renuevan incesantemente y fuerzas creativas en su forma mas autentica. Por eso la familia es la estructura de la vida humana donde la mente creativa de Dios penetra de continuo y siempre de nuevo, organismo vivo de la comunidad humana, en ella se renueva continuamente el diseño divino. Esto es indispensable porque la vida deforma constantemente, distorsiona sin piedad las líneas del pensamiento divino en la humanidad. Aquí en la familia, en cambio, gracias a la presencia de la fuerza sacramental de Dios esas líneas pueden recuperar su forma autentica. Es aquí, bajo la mirada de Dios, presente en el soplo de su Espíritu que puede renovarse la faz de la tierra. Y se renueva en los hombres. Se renueva en el hombre, bajo el soplo del Espíritu divino, la cualidad y los valores morales, las actitudes humanas que son condición de una vida fecunda y plena de sentido y la convivencia entre los hombres. Es todo aquello que en la familia se purifica sin pausa, se renueva y ennoblece y se transfiere a toda la comunidad a su alrededor,` se extiende hacia aquella comunidad suprema que lleva el nombre de nación”.

tomado de :

Belleza e spiritualitá dell´amore coniugale – recopilado por Ludmila Grygiel, Stanislaw Grygiel y Przemyslaw Kwiatkowski.- Edizioni Cantagalli, Siena, abril 2009