Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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jueves, 9 de abril de 2026

Karol Wojtyla - Universidad Católica de Lublin

 


En septiembre de 1954 durante una caminata por las montañas al sur de Cracovia Stefan Swiecawski “urgió” a Wojtyla a unirse a la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica de Lublin (KUL) (ahora Universidad Católica de Lublin Juan Pablo II). Previa autorización del arzobispo Baziak, Wojtyla comenzó a acudir a Lublin desde Cracovia.

Habia cerrado la Universidad de Cracovia y Lublin era la unica universidad católica bajo el comunismo. “Y allí, en aquella especie de oasis protegido, pudo confrontar sus reflexiones con las de un grupo de profesores, de entre los más jóvenes y con las ideas más innovadoras. Estos profesores se proponian librar la gran batalla político-filosófica con el marxismo sobre su propio terreno, el de la liberación de la persona, pero a partir de un humanismo en el que hubiera sitio para el individo, para la esencia del hombre” (Svidercoschi, Franco : Historia de Karol)

Era plena época de confrontaciones políticas; entre 1953 y 1956 fueron clausuradas las facultades de leyes, ciencias sociales y educación y los diplomados en KUL encontraban dificultades para obtener posiciones académicas en otras universidades. Todas las presiones existentes no hicieron mas que fortalecer el espíritu de profesores y alumnado y hacer de KUL una “universidad con vocación” . El “proyecto” KUL fue ideado por un cuarteto de hombres relativamente jóvenes que habían ocupado puestos de profesores (el régimen estalinista de Polonia había depuesto los antiguos profesores) : Jerzy Kalinowski (Filosofía), Stefan Swiezawski (Historia de la Filosofia), el sacerdote dominico Mieczyslaw Albert Krapiec (Metafísica) y el sacerdote Karol Wojtyla (Ética). En noviembre de 1956 Wojtyla sucedió al dominico Félix Bedniarski, que es transferido al Angelicum de Roma y el 1ro de diciembre de 1956 es nombrado Director de la cátedra que ocuparía durante 22 años hasta su traslado definitivo a Roma como Sumo Pontífice. (Weigel, George Testigo de Esperanza)



En la introducción a Mi visión del hombre (Trilogía inédita I) publicada por Ediciones Palabra, Madrid, Maria Pilar Ferrer al hablar de la producción filosófica de Karol Wojtyla la divide en tres periodos:

a) aproximadamente desde inicios de los años cincuenta hasta 1979, centrado fundamentalmente en estudios de ética filosófica y sobre el amor humano. Cita entre las publicaciones que se destacan en la primera fase de ese periodo: los cursos impartidos en la KUL (1954-1958), las separatas de Abecedario ético (publicadas por Tygodnik Powszechnyentre los años 56-58: su tesis sobre la ética de Scheler y Amor y responsabilidad.

b) El segundo periodo definido fundamentalmente por Persona y Acto (1969) “una apuesta sobre el hombre, sobre la posibilidad y sobre las condiciones de afirmación de un humanismo no utópico y solidamente anclado en la realidad y en la experiencia”

c) En la tercera fase de la producción filosófica –dice Pilar Ferrer – “se abre con la ultima sección de Persona y Acto, que lleva el titulo de Participación y se extiende a todos los escritos posteriores” Y prosigue “en esta tercera fase ocupa un puesto singular el articulo El hombre en la esfera de la responsabilidad, un estudio sobre la concepción y sobre la metodología ética pensado como una “continuación ética de Persona y Acto”.


Juan Pablo II recordaba aquellos años de su paso por KUL en su primer viaje a Polonia en 1979 en su homilia a los universitarios en Varsovia, Y también - con cierta nostalgia - durante el mismo viaje en el discurso a los universitartios en Cracovia. Y extensamente durante su visita a la Universidad Catòlica de Lublin en 1987. Diriendose al mundo de la cultura admitia “Estas experiencias han impreso en mi conciencia y en mi entera personalidad profundas huellas para toda la vida”.


 

viernes, 17 de junio de 2016

Adam Chmielowski patriota-pintor-santo su vida fascinó a Karol Wojtyla

Hoy la Iglesia (en especial la polaca) celebra la memoria litúrgica de San Alberto Chmielowski. 

“Juan Pablo II canonizando a Adam Chmielowski, cerraba un círculo de relaciones que habían definido su vida. No era  ya  el dramaturgo sino el primer Papa eslavo en la historia de la Iglesia, no escribía ya reseñas con el seudónimo de Andrzej Jawien sino encíclicas que sacudían el mundo. El actor apasionado que recitaba los versos de Slowacki en la “catacumba” de Debnniki, en la Cracovia ocupada por los nazis, se había transformado en el  atleta de Dios que gritaba al mundo y a su patria, no tener miedo. Sobre los prados a la sombra del Castillo de Wawel, ante su Polonia todavía “en estado de asedio”, Juan Pablo II sabía que cualquier palabra suya tenía gran peso: a los polacos encerrados y humillados les ponía como referencia un “rebelde”, Adam, un héroe de la  insurrección, de la resistencia moral y cultural. No era ya un autor a la conquista del propio personaje, sino un pastor consciente de la carga moral explosiva de una existencia plasmada por el amor. Una gran distancia separaba al joven sacerdote, que se ensayaba con el Teatro Rapsódico, del pontífice que hablaba a través de las homilías. La escena era distinta. Punto de unión, Adam Chmielowski: es él quién había empujado a Karol Wojtyla a abandonarse a su destino.

La canonización del 12 de noviembre de 1989, no es el acto conclusivo de la relación entre Hermano Alberto y Juan Pablo II. Adam, en la ejemplaridad como en la dramaticidad de su existencia, retorna en la obra y en el magisterio del Papa. Es el arquetipo del hombre autentico, que lucha, se debate, se interroga y al fin se rinde al Misterio. Adam, o deberíamos decir en este punto Adán, es aún la fascinación de Karol Wojtyla. Los confines históricos se difuminan y permanece la esencialidad de la vida de Adam-Adán. Es una criatura que vive el difícil don de la libertad. Es el ser humano que en todo instante debe escoger la Verdad y con ella descubrir el dolor de pertenecer a Otro, la dependencia del Ser que lo crea.”


(Comunicación presentada en las I Jornadas de la AEP: “Itinerarios del personalismo”, UCM, 26-27 de noviembre de 2004)