Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 9 de enero de 2026

Karol Wojtyla: «Emilia, mi madre»

 


En una habitación del Palacio Apostólico, junto a su cama Juan Pablo II atesoraba una fotografía con marco de plata de sus padres, tomada poco después de su boda. La fotografía le fue regalada después de su elección y  le acompañó durante todo su pontificado, al igual que el relicario de su madre grabado con un trébol. Estos dos objetos le recordaban a ella. Eran un signo de unión espiritual, de anhelo y también del respeto y la gratitud que sentía no sólo por su propia madre, sino por todas las mujeres.

Un recuerdo recurrente

Karol Wojtyla conservaba un recuerdo “bastante vago” de su madre. Sin embargo, era consciente de su contribución a su educación religiosa. Confesó que el misterio de la fe “le fue enseñado por las manos de su madre, que –doblando las manitas de un niño para rezar– le mostró cómo dibujar la cruz, el signo de Cristo…”. (Wadowice, 1991). También era consciente que su madre “no vivió para ver el día de su primera comunión”. Emilia murió el 13 de abril de 1929, es decir, más de un mes antes de la primera comunión de su hijo (25 de mayo); seguramente ambos hubieran deseado intensamente vivir ese dia juntos.

Karol recordaba, con tristeza,  a mamá  todo  una persona enferma que buscaba el consejo de los médicos, debilitada y a menudo acostada. Cuando Emilia murió, Karol (“Lolek”, nombre cariñosofamiliar) se encontraba en la escuela. El padre fue allí y pidió a uno de los profesores que le diera la triste noticia al niño. Juntos volvieron a casa. El funeral tuvo lugar tres días después, el 16 de abril, en Wadowice. Al día siguiente, el entierro tuvo lugar en el cementerio Rakowicki de Cracovia, en la tumba de la familia Kaczorowski.

El consuelo de la pérdida

Al día siguiente del funeral, el padre llevó a sus hijos en peregrinación al santuario mariano de Kalwaria Zebrzydowska,  y delante de la imagen de la Madre de Dios, dijo a Lolek, de nueve años: “Ahora será tu madre”… Con el tiempo, el vínculo con María se convirtió en su vida en una cura y un consuelo ante la pérdida de su madre. Sin embargo, el Papa reconoció que la pérdida de su madre no era sólo un triste recuerdo, sino una conciencia siempre presente e incluso creciente de ausencia, a pesar del paso de los años.

Así lo demuestra uno de los poemas de juventud de Karol Wojtyla, “Sobre ti, blanca tumba”, escrito en la primavera de 1939, dedicado a “Emilia, mi madre”.

 

Sobre tu blanca tumba, amor mio apagado,

florecen las flores blancas de la vida

– Oh, cuántos años han pasado

sin Ti – el espíritu alado –¿Cuántos años?

 

Sobre tu blanca tumba Madre,

cerrada desde hace tantos años

algo parece levantarse, desde mi amor filial,

Inexplicable como la muerte

 

Sobre la tumba blanca Madre  : una oración:

Dale a ella el reposo eterno.

 

Emilia Wojtyla, madre de Karol, el Papa polaco

 


Emilia Wojtyla, de soltera Kaczorowska, nació el  26 de marzo de 1884 en Cracovia. Era la quinta de trece hijos de Felix y Maria, de soltera Scholz. Su madre murió cuando ella tenia 13 años.  Emilia contrajo matrimonio con Karol Wojtyla el 10 de febrero de 1906 en la iglesia de los Apóstoles Santos Pedro y Pablo en Cracovia.  

Vivieron en Krowodrza, un distrito de Cracovia hasta su mudanza a Wadowice.

No hay datos concretos sobre su educación pero cuenta Boniecki en Kalendarium que probablemente hubiese completado los ocho años de escuela en las Hijas de la Caridad en la calle Pedzichow en Cracovia.  Emilia era una persona frágil de salud y dedico su corta vida al cuidado de su hogar,  esposo e hijos. Los habitantes de Wadowice  la recordaban como una persona que gustaba charlar con sus vecinos, y sentarse al lado del aljibe en el patio de su casa (la parte baja, pues ellos vivían en el primer piso), .donde Lolek también jugaba con sus amigos. 

Emilia murió  el 13 de abril de 1929 (miocarditis) en Wadowice y la ceremonia fue presidida por el padre Prochownik.   Descansa en el cementerio Rakowicki, sector militar,  de Cracovia,  junto a su esposo Karol y Edmundo su hijo, padre y hermano mayor de Karol Jozef.  Karol tenia entonces solo  nueve años, como el mismo recuerda en “Don y Misterio” :  "Perdí a mi madre antes de la Primera Comunión. a los 9 años y por eso la recuerdo menos y soy menos consciente de su contribución a mi educación religiosa, y ciertamente fue muy grande ”.

Después de la muerte de Emilia el esposo y padre de Karol y Edmund se hizo cargo de todo y como buen militar retirado,  llevaron una vida muy organizada.

Otoño de 1919. Emilia, junto con su esposo Karol Wojtyła y su hijo Edmund, hacia seis años que vivían en  Wadowice y menos de un año en un apartamento alquilado sobre la calle Kościelna. Se sentían felices, alegría que aumento cuando Emilia finalmente pudo comprobar que habría otro bebe. Hacia mucho que esperaba ese momento. El hijo mayor Mundek (Eduardo) ya tenía trece años. La pequeña Olga, a la cual había dado a luz hacia tres años, había vivido tan solo 16 horas. Emilia sufrió mucho su muerte y estaba empezando a preocuparse si aún podría quedar embarazada. Tenia 36 años.  Y deseaba tanto que Edmund tuviera hermanos. Finalmente, sus esperanzas se hicieron realidad, la familia iba a crecer y ella estaba feliz. Pero el idilio no duro mucho.  El diagnostico de un médico,  reconocido ginecólogo y obstetra de Wadowice era alarmante: el embarazo estaba en riesgo y no habría posibilidad de dar a luz a un niño vivo. Recomendó entonces abortar pues además estaba en riesgo la vida de la madre.  No sobrevivirás a este parto, le dijo. .   Palabras duras para una madre que  deseaba tanto un hijo y su otro hijo tenia tan solo trece años, la misma edad que ella cuando perdió a su madre.   Estaba devastada aunque era plenamente consciente de la amenaza para ella y la vida del niño.   De todas maneras decidió  rápidamente. Daria a luz a ese niño. Tiene derecho a vivir.  

Y el segundo hijo de Emilia nació el 18 de mayo de 1920, alrededor de las 5 de la tarde.  Hacia mucho calor en Wadowice dicen para esa época, la temperatura había alcanzado treinta grados.  Se oía el repique de campanas seguido del canto de la Letania de Loreto en honor a la Santísima Virgen Maria, patrona de su parroquia. Y el niño nació escuchando ese canto a la Virgen.  Dicen que nació excepcionalmente grande, fuerte y saludable. Y lloro fuerte, como si quisiera unir su voz al canto de las letanías en la iglesia cercana.  La madre emocionada y feliz sintió que había ocurrido un milagro. Ambos vivos!   Además en lugar de un bebe flaco y débil,  como se esperaba,  había nacido un niño grande y fuerte. La partera recordó ese nacimiento toda su vida. Nunca le había ocurrido algo tan inusual:  mientras se cantaba la Letanía de Loreto,  dijo Michal Siwiec-Cielebon.  El Santo padre conocía la historia porque una vez hablo con esa partera y luego recordó que nació cantando la Letanía en honor a la Madre de Dios,  dijo el Cardenal Stanislaw Dziwisz.  El mismo Papa lo comento una vez en una de las parroquias italianas: "Naci entre las 17.00 y las 18.00 que es la misma hora en la que cincuenta y ocho años después fui elegido Papa."  

Después del nacimiento. Emilia pareció revivir, rejuvenecer y recuperar fuerzas.  La vecinas decían que estaba enamorada de ese niño. Lo acariciaba constantemente en su cunita de madera, lo cargaba en una almohada, lo mantenía en su regazo y le cantaba para dormir. No lo llamaba Karol sino Lolus, y cuando ya era algo mayor Lolek, un poco mas  formal.  Aunque la vida no era fácil. Había problemas con el acarreo del agua, para bañar al bebe tenía que traerla al primer piso, hervirla y meterla en la tina. En aquel entonces los pañales eran de algodón y para lavarlos bien había que cocinarlos. No había lugar donde secar la ropa, probablemente la secara en el pasillo.  La vecina Helena Szepanska recordaba que Emilia llevaba el cochecito a su jardín, donde había un poco de verde y un aljibe en el medio.  Ella a veces también cuidada al bebe.   En junio de 1920 cuando terminó el año escolar,  el hijo mayor de  Emilia ya tenia un poco mas de  tiempo y le ayudaba a la madre  con Lolek,  cuando el esposo estaba trabajando.  Edmundo también le ayubaba a subir y bajar el cochecito por la escalera.

Fue la señora Helena Szcepanska que le escucho a Emilia decir  con total certeza. “este niño será alguien grandioso”.  Su intuición no fue defraudada!  Después del nacimiento, sin embargo, Emilia se fue debilitando.  La fe y la oración le daban fuerzas y nadie recordaba que se quejara..  Cuando Lolek fue creciendo Emilia también lo llevaba a otra vecina Zofia Puklo, que también tenía niños pequeños y allí jugaban juntos.   Más tarde cuando Emilia se fuedebilitando la señora Puklowa también venia regularmente los domingos para ayudar en la casa y los quehaceres. Naturalmente el esposo ayudaba, pero ademas debía ocuparse de su oficio para mantener la familia.  Edmundo también requería ayuda que ya estaba en la secundaria.     Una vecina Maria Janina Kaczorowa decia que la enfermedad le iba pasando factura.  Parecía sufrir del corazón y una especie de reumatismo.  Andre Frossard comenta que Lolek conoció a su madre ya como una persona enferma y Marta Burghardt en “Las raíces de Wadowice en Karol Wojtyla” afirma que aprendió el sufrimiento de su madre.  Sin embargo no quedan registros médicos de la enfermedad de Emilia. En 1927 ya se sentía tan mal que su esposo decidió solicitar jubilación militar anticipada  para cuidar de su esposa y su hijo menor. Emilia ya no podía administrar la casa y hacer frente a las responsabilidades, había quedado totalmente dependiente. .  A veces permanecía acostada durante semanas en una habitación y no quería que Lolek entrara para que no la viera sufrir.  El esposo se hizo cargo de todo, preparaba las comidas, lavaba los platos, limpiaba, lavaba la ropa y comenzó a trabajar en el oficio heredado : la sastrería.  Pero no solo se ocupaba de la casa sino que también encontraba tiempo para presentarles a su hijo y amigos la historia de su tierra natal,  contarles los eventos de la historia de Polonia y enseñarles alemán.  Solían también salir a pasear por las montañas y cuando Edmund (que ya estaba estudiando medicina) volvía a casa se unía al grupo.   Emilia se alegraba que los hermanos se llevaran tan bien y a pesar de la enfermedad, trataba de no molestarlos. El hijo mayor, que ya estudiaba medicina le daba consejos y consultaba a los médicos. Emilia hizo todo lo que pudo para participar en la preparación de Lolek para su Primera Comunión. Ella le había enseñado las primeras oraciones y explicado lo importante que es la fe en la vida humana.  Se alegraba del entusiasmo que mostraba su hijo en ser monaguillo y trato de apoyarlo en esa decisión. Pero no insistió, entendía que debía ser su elección. Era su propia vida.  Cuando Lolek se acercaba a la Primera Comunión, a principios de 1929, la salud de Emilia se había deteriorado tanto que no tuvo fuerzas para cuidar de su hijo ni ocuparse de lo que debía  Lamentaba tanto no poder atenderlo pero supo acatar la voluntad de Dios en cada situación.

El sábado 13 de abril de 1929 la temperatura en Wadowice no era común más de quince grados Celsius, hacía calor comparado con las heladas en Alemania al mismo tiempo. La primavera ya estaba en el aire. El verdor presagiaba un lento renacimiento de la vida, pero en la casa Wojtyla no veían eso. En la sala de estar en la cama yacía la sufrida Emilia.  El final estaba en el aire. El irremediable paso de la vida.  El viaje más largo, el mas importante, al otro lado de la existencia.  Su esposo cuidando a Emilia enferma desde la mañana, observo cómo se  se debilitaba cada hora.  Pero ella seguía consciente y pidió  un sacerdote y la Sagrada Comunión. También quería recibir la Unción de los Enfermos. Llego el sacerdote, rezaron el Padre Nuestro, el sacerdote ungió sus manos y la frente de Emilia con aceite bendito y le dio la Sagrada Comunión. Ella dolorida despertaba una leve sonrisa. Sus ojos se iluminaron,  estaba tranquila, en silencio, en paz,  consciente que el sacramento que había recibido se une a la pasión de Cristo y estaba preparada para la transición a la eternidad.  Tenía miedo a la muerte? Probablemente si,  como todos,  con una diferencia  la muerte había sido compañera inseparable de su vida.  Se había acostumbrado, pero confiaba en la misericordia y la protección de Dios hasta el final. No tenía dudas que  "la vida solo cambia, pero no termina". Había escuchado estas palabras tantas veces en los funerales de otras personas, y ahora las aplicaba a sí misma.

Y de nuevo, como sucedió en momentos importantes, ahora, cuando su vida terrena estaba a punto de terminar, miró por la ventana, al reloj con la significativa inscripción: "El tiempo se acaba, la eternidad espera" ese reloj que después tantas veces mirara su hijo y tanta importancia le diera. El final de su vida llego el 13 de abril de 1929.  Falleció tranquila con su eposo a su lado.  ¿Por qué  esta muerte ahora mismo? ¿Por qué Dios necesitaba a Emilia Wojtyłowa, de cuarenta y cinco años, en el cielo, cuando su hijo de nueve años se quedó en la casa de Wadowice, que necesitaba tanto una madre?

Parecía incomprensible en ese momento. E ilógico. Sólo desde la perspectiva de casi cien años, cuando el niño huérfano es el santo más famoso del mundo, se puede buscar un significado más profundo de esta muerte, sin duda prematura. Aunque sigue siendo un misterio en términos humanos, encaja con el plan de Dios para el futuro Papa.

(adaptado de Niedzela,  donde se promociona el libro publicado en Polonia  “La Madre del Papa. Una historia conmovedora sobre Emilia Wojtyłowa ”. La publicación está bajo el patrocinio de 'Niedziela'.


martes, 11 de julio de 2023

La santidad de la familia Wojtyla – Slawomir Oder, postulador (2 de 2)

 

 (Entrevista a Mons. Slawomir Oder por Bogumił Łoziński de la publicación dominical Gosc.Pl) 


 Bogumił Łoziński: Hablemos  de la presentación del libro sobre Edmund Wojtyla, que demuestra que el hermano de Juan Pablo II también estuvo muy cerca de Dios. Dio su vida por otro hombre, y la creencia en su santidad existe hasta el día de hoy. Si se llevara a cabo su proceso de beatificación, ¿qué camino sugeriría usted: las virtudes heroicas, el martirio o el sacrificio de la vida?

Slawomir Oder: En cuanto a esta figura, parece que es representante de la tercera vía: el sacrificio de la vida - oblatio vitae. Este camino lo introdujo el Papa Francisco con la carta apostólica Maiorem hac dilection de 2017. Además del martirio y las virtudes heroicas, indica que el motivo de la beatificación y canonización puede ser el sacrificio de la vida fruto del amor cristiano. Todos los elementos que componen este camino están presentes en la vida de Edmund.

¿Cuáles son estos elementos?

 El modo de dar la propia vida es manifestación del gran amor de un hombre que decide dar lo más precioso que tiene por amor a Cristo y al prójimo. Se puede decir que es lo opuesto al camino del martirio, donde una persona pierde la vida a manos de alguien que odia a Cristo. En el caso de Edmund, la causa de su muerte fue contagiarse de un paciente la escarlatina, a quien trató como médico. No había cura para la enfermedad en ese momento, por lo que sabía cuáles podrían ser las consecuencias. Aun así, estaba dispuesto a sacrificar su vida.

Tal actitud requiere tener la virtud del amor en un grado heroico, así que ¿por qué no tener una prueba de virtudes heroicas?

Si seguimos el camino de las virtudes heroicas, hay que decir que el amor no es la única virtud a estudiar. Todos deben ser vividos heroicamente. En el caso del sacrificio de la vida, hay un elemento de perfección, porque el amor es perfección cristiana, pero no es necesario que toda vida sea heroica. Las virtudes cristianas deben practicarse en el grado ordinario. Por supuesto, no puedes ser un pecador.

 Un católico que vive según Dios, pero no se destaca, pero tiene un amor tan grande que está dispuesto a sacrificar su vida por otra persona. ¿Asi era Edmundo?

Una imagen de tal hombre surge del libro de la Dr. Kindziuk.

Al momento de la muerte de su madre, Karol tenía 9 años y Edmund 23. ¿Cómo era la relación de los hermanos? ¿Edmund influyó en la formación de Karol?

La reconstrucción de la vida de Edmund muestra que estaba relacionado con su hermano y que su relación con Karol era de naturaleza protectora. Este vínculo era muy fuerte, pero vivía a distancia, porque Edmund se fue de casa para estudiar en Cracovia, luego trabajó en un hospital en Bielsko-Biała y murió allí a la edad de 26 años. Sin embargo, cada vez que tuvo la oportunidad, llevó a Karol con él siempre y a todas partes. Por ejemplo, para los viajes a la montaña, que realizó junto a su prometida Jadwiga Urban. También presentó a su hermano al círculo de sus amigos. Edmund era un hombre que amaba los deportes, jugaba al fútbol. Asumió el amor por la naturaleza y el teatro de su hermano. Para Karol, Edmund fue un modelo de una actitud humana bella y madura. Cuando miramos a Juan Pablo II más tarde, vemos el estilo de Edmund: amistad abierta, conversación, caminatas en las montañas, que no son un paseo trivial, sino una oportunidad de conocer a otro ser humano. Sin embargo, Juan Pablo II enfatizó fuertemente que su padre fue su primer maestro y formador.

Dijo que sus años de niñez estuvieron relacionados principalmente con su padre, quien, después de la pérdida de su esposa y su hijo mayor, profundizó su vida espiritual y con frecuencia se arrodillaba para orar. “Un padre que podía exigirse a sí mismo, en cierto sentido, ya no tenía que exigirle a su hijo. Mirándolo aprendí que uno tiene que exigirse a sí mismo y esforzarse para cumplir con sus propios deberes”, dijo Juan Pablo II. ¿Karol Sr. formó a su hijo a través del testimonio de su propia vida?

Es una suerte encontrar a alguien en tu vida que no solo sea un padre, un amigo, sino también un maestro. Vivimos tiempos en los que a menudo nos falta un maestro, alguien que nos lleve de la mano, nos guíe, nos corrija, nos inspire. Juan Pablo II tuvo suerte. Conoció a personas que lo inspiraron. Su formación religiosa también estuvo muy influenciada por Jan Tyranowski, el segundo maestro de Karol después de su padre.

Juan Pablo II dijo una vez que le afectó más la muerte de su hermano que la de su madre. Estas son palabras sorprendentes. ¿No logró establecer una estrecha relación con su madre?

Creo que fue un problema de memoria. En el momento de la muerte de Emilia, él era un niño pequeño, pero experimentó la muerte de su hermano de manera más consciente. Recordemos que debido a la enfermedad en los últimos años antes de su muerte, la madre quedó excluida de la vida activa. Se quedó en una habitación a la que el pequeño Karol no siempre podía entrar. Ella estaba presente, pero desde la distancia. Sin embargo, en el día a día, Karol vivía una relación humana con su padre y su hermano.

¿Qué camino hacia Dios nos muestra hoy la familia Wojtyła?

 


En primer lugar, apunta a la familia como lugar de santificación, a la familia como iglesia doméstica. Al mismo tiempo, nos hace darnos cuenta de que las personas que nos acompañan son un don que recibimos de Dios, no siempre dándonos cuenta. El don obliga, por lo que la dimensión familiar debe vivirse también en el aspecto de un cierto compromiso. Al inicio de su pontificado, resumiendo una determinada etapa de su vida, Juan Pablo II decía que cada momento importante de su vida sacerdotal estuvo marcado por el sufrimiento de alguien cercano a él, por lo que está en deuda. Los Wojtyłas muestran que es en la familia donde aprendemos a saldar la deuda de amor. 

 

Slawomir Oder, ordenado sacerdote en 1989, es actualmente Obispo de Gliwice, Polonia

 

La santidad de la familia Wojtyla – Slawomir Oder, postulador (1 de 2)

 


 (Entrevista a Mons. Slawomir Oder por Bogumił Łoziński de la publicación dominical Gosc.Pl

Bogumił Łoziński: Juan Pablo II es  santo, el proceso de beatificación de sus padres está en curso, y del libro recién publicado por Milena Kindziuk, “Edmund Wojtyła. hermano de san Juan Pablo II" muestra que Edmundo también puede ser elevado a los altares. ¿Estamos ante una familia de santos?

Sławomir Oder: Es difícil para mí responder antes de que la Iglesia haga una declaración formal sobre este asunto.

¿Y de manera informal?

Siguiendo el proceso de beatificación de los padres de Juan Pablo II, debo decir que la convicción de la santidad de Karol y Emilia Wojtyła es muy fuerte y profunda. Pero la Iglesia dirá si son santos. Recordemos que todo proceso de beatificación, especialmente siguiendo el camino de las virtudes heroicas, comprende tres etapas. La primera es la voz del pueblo de Dios, que debe gritar: los santos están con nosotros, han estado con nosotros, se han ido al Señor. Esta es precisamente la "reputación de santidad" (fama sanctitatis), que en muchos casos persiste a lo largo de los siglos. Actualmente soy postulador en el proceso de beatificación de la abadesa de la Orden Benedictina de Chełmno, Madre Magdalena Mortęska, fallecida a principios del siglo XVIII, y la creencia en su santidad ha perdurado durante siglos.

 

En el caso de los padres de Juan Pablo II, ¿hay una opinión sobre la santidad?

 

Los testimonios presentados en el proceso de beatificación muestran que la convicción de su santidad sigue viva entre muchas personas.

¿Cuáles son los otros dos pasos?

El segundo es formal. La Iglesia recoge testimonios, documenta y realiza un estudio sobre si realmente estamos ante una vida por encima de la media. Esta es la etapa en la que se encuentra el juicio de Karol y Emilia Wojtyła. Sin embargo, la más importante en el proceso de las virtudes heroicas es la tercera etapa, es decir, la voz de Dios, que de alguna manera pone un sello a todo lo que hemos hecho como seres humanos en la forma de Su milagro a través de un determinado candidato a los altares. .

 

¿Hay casos en que la Iglesia declara formalmente que una determinada persona practicó las virtudes cristianas en grado heroico, y no hay milagro, este sello de Dios?

 

Sí, hay muchos santos en la "sala de espera". Estoy señalando un proceso aquí: cuanto mayor es la convicción de santidad, cuanto más peticiones y oraciones, mayor es la probabilidad de que llegue la respuesta de Dios. Aunque a veces Dios en su pedagogía actúa de tal manera que estos santos permanecen en la “sala de espera” por mucho tiempo. Sin embargo, esto no se debe a que no sean santos. Puede que no sean santos para este tiempo, pero llegará el momento en que serán importantes para nuestra edificación, para el fortalecimiento de nuestra fe, y entonces se hará lo que se debe hacer.

 

Conoce usted muy bien la vida religiosa de la familia Wojtyła. ¿Hay algún rasgo particular de espiritualidad que lo dominara?

 

Sobre la base de los testimonios de la vida de Juan Pablo II y otras personas, incluidos los libros, por ejemplo, sobre Edmund Wojtyła, está claro que esta es ciertamente una familia profundamente arraigada en la tradición de la espiritualidad polaca. La espiritualidad polaca es cristocéntrica, pero al mismo tiempo muy mariana. Los elementos marianos están muy presentes en la vida de los Wojtyła, por ejemplo, las peregrinaciones que hacía Karol padre con sus hijos a los santuarios marianos, el rezo del rosario vespertino, el padre que confiaba a sus hijos a la Madre de Dios después de la muerte de Emilia. En el caso de padre e hijo, también hay una espiritualidad que tiene profundidad trinitaria. San Juan Pablo II fue extremadamente sensible a la acción del Espíritu Santo. Como sabemos, en nuestra realidad humana esto no siempre es así. El Espíritu Santo, la tercera persona de la Santísima Trinidad, el autor de todo, sigue siendo muy misterioso y muchas veces ni siquiera pensamos en él.

 

jueves, 18 de mayo de 2017

El 18 de mayo de 1920 nacía Karol Jozef Wojtyla



Wadowice una pequeña ciudad casi aldea con una vida cultural intensa, donde todos las fiestas nacionales y religiosas, al igual que aniversarios y jubileos se festejaban como un acontecimiento, tuvo el privilegio de ver nacer el 18 de mayo de 1920 a Karol Jozef Wojtyla.

Wadowice con sus cafés y lugares de encuentro y reuniones. En la parroquia local el joven vicario Figlewicz, un artista Mieczislaw Kotlarczyk es profesor de polaco, tanto uno como otro marcarían la vida de Karol Jozef Wojtyla, continuando su amistad en Cracovia
Habia nacido junto con el milagro polaco, la cercana Cracovia recibía como vencedor al mariscal Jozef Pilsudski, que regresaba de la campaña militar en Ucrania. Después de un siglo de esclavitud, Polonia acababa de reconquistar su libertad.

Hijo de Karol Wojtyla y Emilia Kaczorowska, un niño como todos los demás, debió enfrentar el dolor de perder a su madre de pequeño, después a su hermano y a su padre y ser testigo de las injusticias de la persecución en su pueblo natal, un niño que más tarde se convertiría en estudiante aplicado, amigo fiel, apasionado actor y estudioso de la lengua - hasta descubrir su verdadera vacación el sacerdocio - filosofo, escritor, poeta...

"Quien quiera comprender a un poeta, debería ir a su pueblo". Del mismo modo, para comprender la vida y el ministerio de Juan Pablo II, era necesario venir a su ciudad natal. Él mismo confesó que aquí, en Wadowice, "comenzó todo: comenzó la vida, comenzó la escuela, los estudios, comenzó el teatro... y el sacerdocio" (Wadowice, 16 de junio de 1999) decía el Santo Padre Benedicto en su encuentro con la población de Wadowice el 27 de mayo de 2006 en el marco de su viaje a Polonia

Recomiendo leer esa preciosa homilía de Juan Pablo II al visitar su pueblo natal Wadowice el 16 de junio de 1999, donde vuelca sus entrañables afectos y sus conmovedores recuerdos.


(Este es un post ya publicado el 18 de mayo de 2010)

martes, 18 de mayo de 2010

18 de mayo de 1920

Wadowice una pequeña ciudad casi aldea con una vida cultural intensa, donde todos las fiestas nacionales y religiosas, al igual que aniversarios y jubileos se festejaban como un acontecimiento, tuvo el privilegio de ver nacer el 18 de mayo de 1920 a Karol Jozef Wojtyla.
Wadowice con sus cafés y lugares de encuentro y reuniones. En la parroquia local el joven vicario Figlewicz, un artista Mieczislaw Kotlarczyk es profesor de polaco, tanto uno como otro marcarían la vida de Karol Jozef Wojtyla, continuando su amistad en Cracovia.

Habia nacido junto con el milagro polaco, la cercana Cracovia recibía como vencedor al mariscal Jozef Pilsudski, que regresaba de la campaña militar en Ucrania. Después de un siglo de esclavitud, Polonia acababa de reconquistar su libertad…

Hijo de Karol Wojtyla y Emilia Kaczorowska, un niño como todos los demás, debió enfrentar el dolor de perder a su madre de pequeño, después a su hermano y a su padre y ser testigo de las injusticias de la persecución en su pueblo natal, un niño que más tarde se convertiría en estudiante aplicado, amigo fiel, apasionado actor y estudioso de la lengua - hasta descubrir su verdadera vacación el sacerdocio - filosofo, escritor, poeta…

"Quien quiera comprender a un poeta, debería ir a su pueblo". Del mismo modo, para comprender la vida y el ministerio de Juan Pablo II, era necesario venir a su ciudad natal. Él mismo confesó que aquí, en Wadowice, "comenzó todo: comenzó la vida, comenzó la escuela, los estudios, comenzó el teatro... y el sacerdocio" (Wadowice, 16 de junio de 1999) decía el Santo Padre Benedicto en su encuentro con la población de Wadowice el 27 de mayo de 2006 en el marco de su viaje a Polonia.

Recomiendo leer esa preciosa homilía de Juan Pablo II al visitar su pueblo natal Wadowice el 16 de junio de 1999, donde vuelca sus entrañables afectos y sus conmovedores recuerdos.

Invito visitar el Blog de José donde podrán leer el texto completo del resultado del sondeo sobre palabras, gestos y momentos más significativos del pontificado de Juan Pablo II. El sondeo fue realizado por el Instituto de Estadística de la Iglesia católica bajo la direcciòn del padre Witold Zdaniewicz, por encargo del semanario Niedziela.

martes, 9 de diciembre de 2008

La Madre del amor hermoso


“…La historia del «amor hermoso» comienza en la Anunciación, con aquellas admirables palabras que el ángel dirigió a María, llamada a ser la Madre del Hijo de Dios. De este modo, Aquel que es «Dios de Dios y Luz de Luz» se convierte en Hijo del hombre; María es su Madre, sin dejar de ser la Virgen que «no conoce varón» (cf. Lc 1, 34). Como Madre-Virgen, María se convierte en Madre del amor hermoso. Esta verdad está ya revelada en las palabras del arcángel Gabriel, pero su pleno significado será confirmado y profundizado a medida que María siga al Hijo en la peregrinación de la fe
La «Madre del amor hermoso» fue acogida por aquel que, según la tradición de Israel, ya era su esposo terrenal, José, de la estirpe de David. Él habría tenido derecho a considerar a la novia como su mujer y madre de sus hijos. Sin embargo, Dios interviene en esta alianza esponsal con su iniciativa: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo» (Mt 1, 20). José es consciente, ve con sus propios ojos que en María se ha concebido una nueva vida que no proviene de él y por tanto, como hombre justo, observante de la ley antigua, que en su caso imponía la obligación de divorcio, quiere disolver de manera caritativa su matrimonio (cf. Mt 1, 19). El ángel del Señor le hace saber que esto no estaría de acuerdo con su vocación, más aún, que sería contrario al amor esponsal que lo une a María. Este amor esponsal recíproco, para que sea plenamente el «amor hermoso», exige que José acoja a María y a su Hijo bajo el techo de su casa, en Nazaret. José obedece el mensaje divino y actúa según lo que le ha sido mandado (cf. Mt 1, 24). También gracias a José el misterio de la Encarnación y, junto con él, el misterio de la Sagrada Familia, se inscribe profundamente en el amor esponsal del hombre y de la mujer e indirectamente en la genealogía de cada familia humana. Lo que Pablo llamará el «gran misterio» encuentra en la Sagrada Familia su expresión más alta. La familia se sitúa así verdaderamente en el centro de la nueva alianza
…”
De la Carta a las Familias del Papa Juan Pablo II – 1994 Año de la Familia

sábado, 21 de junio de 2008

Casa natal de Juan Pablo II


Cuando estuve en Wadowice me comentaron que el Museo-casa natal de Juan Pablo II cerraría en junio 2008 por reformas y no se sabía con exactitud por cuanto tiempo. Me dio pena por todos aquellos que se perderían la visita de ese pequeño santuario. Pero aparentemente se ha reconsiderado la decisión y permanecerá abierto durante los proximos meses de verano/vacaciones (2008) del hemisferio norte.

Durante el año 2006 hubo ciertas especulaciones acerca del destino de la casa de Koscielna 7, que habia sido puesta en venta por los herederos de la familia judía Balamuth. La Curia de Cracovia había querido comprarla pero no disponía de fondos. (la casa estaba tasada en alrededor de un millón de dólares, un precio que excedía el valor de una propiedad de esas características)

Finalmente la casa fue comprada a fines de 2006 sin que los vendedores ofrecieran mayores detalles y recién a principios del 2007 se supo que había sido comprada por Ryszard Krauze, un empresario polaco, por un monto que no se dio a conocer, y donada a la Curia de Cracovia.

Finalizados los estudios y concluido el proyecto para realizar las reformas y ampliaciones necesarias (400.000 visitas el año pasado) y crear un nuevo espacio acorde a las necesidades, en algún momento había que comenzar con los trabajos de obra.

El proyecto para la remodelación ha sido preparado por el Estudio liderado por Jarosław Kłaput, quien formó parte del grupo que diseñó el Museo del Levantamiento de Varsovia.
La parte alta del edificio de comienzos del siglo XX será reconstruida, la parte baja y el ático ampliados y el fondo (que supongo debe ser el hall de la entrada?) cubierto con techo transparente. El museo cumplirá con todos los standards internacionales. Se agregarán ascensores para quienes lo necesiten y en la planta baja se incorporará un salón multimedia donde se exhibirán videos y películas de todas las etapas de la “peregrinación” de Juan Pablo II comenzando por su Wadowice natal y siguiendo el trayecto de su vida hasta el papado.
La reconstrucción de la parte alta - corazón del santuario - donde precisamente vivía la familia Wojtyla, será refaccionada respetando todos los ambientes y se tratará de dotar al espacio de un aire que transmita la intima atmósfera familiar que reinaba en el hogar de los Wojtyla.

viernes, 20 de junio de 2008

Karol Jozef Wojtyla 20 de junio 1920


El 20 de junio de 1920 en la Iglesia parroquial del Ofrecimiento de la Santa Virgen Maria (ahora basílica), de Wadowice, era acogido en la comunidad cristiana el niño Karol Jozef Wojtyla. Hijo de Karol Wojtyla y Emilia Kaczorowska había nacido el 18 de mayo anterior alli en la pequeña ciudad de Wadowice, region de Malopolska, a 50 kms de Cracovia.

El sacramento del bautismo le fue administrado por el sacerdote Franciszek Zak, capellán del ejército) . Los padrinos de Karol fueron Jozef Kuczmierczyk, cuñado de la madre y Maria Wiadrowska, hermana de su madre. Era el más pequeño de los tres hijos de Karol y Emilia, hermano de Edmund (médico) y Olga, su hermana, que murió antes que naciera él.

Nos cuenta Franco Svidercoschi en Historia de Karol (Eiunsa, Madrid, 2003):

“Corría el año 1920…. Cracovia recibía como un vencedor al mariscal Jozef Pilsudski, que regresaba de la campaña militar en Ucrania. Después de un siglo de esclavitud, Polonia acababa de reconquistar su libertad… Los Wojtyla vivian en un apartamento, modesto pero digno, en el número 2 de la calle Koscielna, en un edificio propiedad del señor Balamuth, un judío que en la plaza tenia además una tienda de motos y bicicletas. Desde el patio se subía por la escalera de hierro. En el primer piso corría una galería. En la entrada, un pequeño recipiente de loza para el agua bendita, luego la cocina, el dormitorio y el salón cuarto de estar. Muchos libros, y en las paredes, fotografías e imágenes sagradas. La señora Emilia tenía todo en orden. Una mujer pequeña, hermosa, con profundos ojos negros, muy vivaces e irónicos. Aunque no disfrutaba de una salud robusta, había retomado su antiguo oficio de bordadora para redondear los ingresos. Edmundo, el hijo mayor, iba a trasladarse a Cracovia para estudiar medicina, de modo que ahora que había nacido Karol, aunque quedaba más sitio en casa, pero hacia falta mas dinero. El señor Wojtyla era un caballero de los de antes…(ver mi entrada anterior). Todos lo conocían como “señor Capitan”.
“…Karol había venido al mundo en un ambiente sereno, tranquilo, impregnado de religiosidad y patriotismo. Perteneció a la primera generación nacida y crecida en libertad, tras ciento veinte años en los que Polonia había sido sometida, oprimida….”
“…Pasaron los años y Karol empezó el colegio….murió su madre cuando el tenia tan solo 9 años y su padre debió hacer de padre y madre…..siempre cerca de él, le ayudó en los estudios…le enseño a vivir y a rezar, a contemplar el misterio de Dios…Juntos leian la Biblia, rezaban el rosario….o leían poesías de Norwid…Karol fue monaguillo… jugaba al fútbol, pero era mas reservado que sus compañeros, tenia una vida religiosa mas intensa…..a los pocos años de morir su madre le esperaba otra desgracia: con apenas 26 años murió su unico hermano Edmund a quien Karol adoraba….y se refugió en la pasion por el teatro…leia a los padres del romanticismo polaco desde Sienkiewicz a Slowacki, desde Mickiewicz a Krasinski….- el que mas le gustaba era Cyprian Norwid - despues apareció Mieczyslaw Kotlarczyk, un profesor de literatura polaca y bajo su guia Karol se formo como actor y director….antes de partir con su padre a Cracovia Wadowice recibio la visita del Arzobispo Sapieha para administrar las confirmaciones – fue su primer contacto con él - despuès llegaron tiempos difíciles: Cracovia ya no parecia la misma…. Los polacos y su cultura eran perseguidos en su propia tierra….y le toco a los judíos – tantos de sus amigos - paso por la experiencia obrera y otro sufrimiento profundo: la muerte de su padre…..se habia quedado solo…..entre sus amigos se decidió por el arma de la palabra y conoció otros amigos…. entre ellos a Jan Tyranowski que le abrió un mundo nuevo, más profundo aún y comenzó a devorar libros… finalmente tiempos de reflexion y decision “quiero ser sacerdote”.
Aquel pequeño Lolek, Karol, monaguillo, alumno, actor, estudiante, deportista, profesor y amigo, comenzaba su camino hacia la Iglesia universal para llegar a ser Juan Pablo II, Obispo de Roma.

Ya como Juan Pablo II en su primera visita a Wadowice, su pueblo natal, enclave de su “seminario doméstico” decia en su Iglesia parroquial :

"En esta fuente bautismal, el 20 de junio de 1920, me fue concedida la gracia de convertirme en hijo de Dios, junto con la fe de mi Redentor y fui acogido en la comunidad eclesial. Ya besé una vez solemnemente esta fuente bautismal, el año del milenario del bautismo de Polonia, cuando era arzobispo de Cracovia. Luego lo hice una vez más (...) en el 50° aniversario de mi bautismo, cuando era cardenal, y hoy he besado esta fuente bautismal por tercera vez, llegando de Roma como Sucesor de san Pedro" (Discurso del 7 de junio de 1979: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 17 de junio de 1979, p. 12).

Y en su visita el 16 de junio de 1999 “ Con profunda veneración beso también el umbral de la casa de Dios, de la iglesia parroquial de Wadowice, y en ella el baptisterio, en el que fui unido a Cristo y acogido en la comunidad de su Iglesia.”
Invito visitar:

miércoles, 5 de diciembre de 2007

"Mundek" Edmundo Wojtyla

(foto gentileza de Chencho)

El 5 de diciembre de 1932, a la edad de 27 años, murió en Bielsko-Biala (a una hora de Wadowice) “Mundek” Edmundo, único hermano de Karol Wojtyla. Su hermana Olga murió antes de Karol naciera. Edmundo murió a causa de una epidemia de escarlatina (entonces una enfermedad mortal) contraída cuidando enfermos. Habia nacido el 27 de agosto de 1906. En su tumba de Rakowicki en Cracovia hay una placa que dice “murió víctima de su profesión, sacrificando su joven vida, al servicio de la humanidad”

Después que Edmundo y Karol perdieran a su madre en 1929, Karol que tenia 9 años, se habia unido aún mas a su hermano. Con el compartia su amor por el teatro y el fútbol y su pasión por el esquí. Cuando perdieron a su madre, su padre los llevo en peregrinación a Kalwaria Zebrzydowska, Santuario mariano polaco a 50 km de Wadowice, tratando de explicarles mediante la oración el inmenso dolor que sentia. Tres años más tarde repetian la misma peregrinación a solas con su padre, después del fallecimiento de Edmundo.

Edmundo se había diplomado de médico en la Universidad Jaguelónica de Cracovia el 28 de mayo de 1930. Juan Pablo II en su discurso durante su visita a esa Universidad el miércoles 22 de junio de 1983 recordaba con emoción el “dia que entré por primera vez tras estos muros del “Colegio Mayor” siendo yo aún alumno de la escuela primaria, para asistir a la entrega del diploma de mi hermano mayor, quien se habia laureado en la Facultad de Medicina….Aun tengo presente ante mis ojos aquella ceremonia en el aula universitaria