Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
Mostrando entradas con la etiqueta JMJ1987. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta JMJ1987. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de abril de 2025

Un Domingo de Ramos especial 12 de abril de 1987 - Clausura de la JMJ y despedida de Juan Pablo II - hace 38 años

 


Un 12 de abril partía ….ya no volvería, pero se quedaba con nosotros, en nuestros corazones para siempre.

Sin quitarle importancia a las visitas realizadas durante la febril actividad de la semana,  aquel Domingo de Ramos de 1987 (y la anoche anterior – la noche de la Vigilia de los Jóvenes)  el pueblo de Dios de la Argentina pudo vivenciar el regalo con el que culminaba su visita: una multitud de jóvenes fervientes y entusiastas de la Argentina y del mundo (alrededor de  un millón – muchas veces me pregunto donde han quedado ese millón o mas de jóvenes!!!) participando de una ceremonia  que era presidida por la gran cruz , aquella que había encabezado todas las ceremonias del Año Santo de la Redención y que el Domingo de Resurrección el Santo Padre entregara “a un grupo de jóvenes, diciéndoles:

“Queridísimos jóvenes, al final del Año Santo os confío el signo mismo de este Año Jubilar. ¡La cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como señal del amor de nuestro Señor Jesucristo a la humanidad, y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado está la salvación y la redención”.  

 

La JMJ 1987 fue honrada con otro privilegio: presente también estaba la autentica imagen de nuestra Madre de Lujan, traída en procesión por los jóvenes desde Lujan para la clausura de la Jornada Mundial de la Juventud.  Además era la primera vez en la historia moderna del papado que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma,  fue verdaderamente un Domingo de Ramos muy especial.

En su homilía el Papa recordaba los comienzos de las JMJ: “En el Año Santo de la Redención 1983-1984, multitud de jóvenes de distintos países y continentes acudieron en peregrinación a Roma, el Domingo de Ramos, para celebrar aquel Jubileo conmigo. Fue una jornada maravillosa e inolvidable, que volvimos a revivir el año siguiente, con ocasión del Año Internacional de la Juventud. Desde entonces el Domingo de Ramos ha sido proclamado como Jornada de la Juventud para la Iglesia, en todo el mundo. Este año la vivimos juntos aquí, en Buenos Aires…”

En esa homilía,  que sin dudas,  debe leerse completa terminaba diciéndonos:

Dejaos abrazar por el misterio del Hijo del hombre, por el misterio de Cristo muerto y resucitado. ¡Dejaos abrazar por el misterio pascual!

Dejad que este misterio penetre, hasta el fondo, en vuestras vidas, en vuestra conciencia, en vuestra sensibilidad, en vuestros corazones, de modo que dé el verdadero sentido a toda vuestra conducta.

El misterio pascual es misterio salvífico, creador. Sólo desde el misterio de Cristo puede entenderse plenamente al hombre; sólo desde Cristo muerto y resucitado puede el hombre comprender su vocación divina y alcanzar su destino último y definitivo.

Dejad, pues, que el misterio pascual actúe en vosotros. Para el hombre, y especialmente para el joven, es esencial conocerse a sí mismo, saber cuál es su valor, su verdadero valor, cuál es el significado de su existencia, de su vida, saber cuál es su vocación. Sólo así puede definir el sentido de su propia vida. Sólo acogiendo el misterio pascual en vuestras vidas podréis “responder a cualquiera que os pida razón de la esperanza que está en vosotros” (1P 3, 15). Sólo acogiendo a Cristo, muerto y resucitado, podréis responder a los grandes y nobles anhelos de vuestro corazón.

¡Jóvenes: Cristo, la Iglesia, el mundo esperan el testimonio de vuestras vidas, fundadas en la verdad que Cristo nos ha revelado!

¡Jóvenes: El Papa os agradece vuestro testimonio, y os anima a que seáis siempre testigos del amor de Dios, sembradores de esperanza y constructores de paz!  “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6, 68).

Aquel que se entregó a Sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte de cruz, El solo tiene palabras de vida eterna. Acoged sus palabras. Aprendedlas. Edificad vuestras vidas teniendo siempre presentes las palabras y la vida de Cristo. Más aún: aprended a ser Cristo mismo, identificados con El en todo.”

Al terminar la misa, el Papa «envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco representantes de los cinco continentes. Luego Su Santidad rezo el Ángelus  con los fieles y dirigiéndose a la imagen de la Virgen de Luján  pronunció el  Acto de consagración a Nuestra Señora ante Ella. 


 

Concluida la ceremonia del Domingo de Ramos y finalizada la JMJ 1987 el Santo Padre Juan Pablo II se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina. Luego tuvo un encuentro con el mundo de la cultura argentina en el Teatro Colón

 


Ya en el aeropuerto de Ezeiza pronuncio un breve discurso de despedida y partió…..

no sin antes decirnos: 

Podéis estar seguros de que os llevo a todos muy dentro de mi corazón” 

 impartiéndonos la su Bendición Apostólica.

 

¡Hasta siempre, Argentina!  

fueron sus últimas palabras.

 Este es un reposteo,  con leves ajustes,  del Viaje de Juan Pablo II a la Argentina1987

Viaje de Juan Pablo II a Uruguay, Chile y Argentina y la II JMJ


 

 

viernes, 11 de abril de 2025

Juan Pablo II en la Argentina 1987 - Vigilia JMJ 1987 Buenos Aires hace 38 años – Un llamado a ser «operadores de paz »

 


“Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él” (1Jn 4, 16)                  (Lema de la JMJ 1987 Buenos Aires  tomado de la primera Carta del Apóstol San Juan.)

 

Ya se acercaba la gran ceremonia de la Clausura de  la Jornada Mundial de la Juventud en Buenos Aires, pero aun faltaba la gran fiesta de los jóvenes, esa inmensa alegría que significaba para el Papa encontrarse con los jóvenes, la Vigilia previa ala Clausura,  que es cuando el Papa verdaderamente dialogaba de corazón a corazón con los jóvenes,  como si lo hiciese con cada uno de ellos frente a frente y  les abría su corazón para que ellos abrieran el suyo al mundo.

 

Estamos cumpliendo 38 años desde aquella inolvidable Vigilia en la avenida 9 de Julio,   la noche del sábado 11 de abril cuando el Santo Padre Juan Pablo II mantuvo su encuentro multitudinario con los jóvenes del mundo. En su discurso el Papa pidió conversión, fidelidad, generosidad y esperanza, en fin “una civilización de amor”,  y dijo  “que el problema de la humanidad que más le preocupa es pensar que los hombres aun no conocen a Cristo ni la verdad del amor de Dios.”

Era una noche fría, aunque el calor y la alegría  de los jóvenes reconfortaban al Papa;  el cardenal Pironio sonriente le acerco un  “poncho” …como no iba a ponérselo! 



Era el abrigo que simbólicamente representaba el calor de todos  los presentes y el de todos aquellos que hubiesen querido estar allí….Nunca se había visto tal cantidad de jóvenes en las calles de Buenos Aires….   Hubo cantos, rezos, meditación guitarras, mate y  un breve descanso para aguardar el mensaje del Vicario de Cristo en aquella Vigilia inolvidable.

 

Dándole la bienvenida a todos los jóvenes del mundo expresaba el Papa “¡Qué alegría poder reunirme con vosotros esta tarde, al término de un día tan intenso  y casi al final de mi visita pastoral a Uruguay, Chile y Argentina, que culmina mañana, Domingo de Ramos, con la celebración de la Jornada mundial de la Juventud! Este encuentro de la víspera nos introduce en el clima propio de esa Jornada, que es un clima de fe en el amor que Dios nos tiene.” 

 

“Pensad que el Señor cuenta con vuestra vida de fe – manifestada en obras y palabras – …… Os invito ahora a cada uno personalmente, a que dirijáis una confiada y sincera petición a Dios, como aquel ciego de Jericó que dijo a Jesús: “Señor que vea” (Lc 18, 41). ¡Que vea yo, Señor, cuál es tu voluntad para mí en cada momento, y sobre todo que vea en qué consiste ese designio de amor para toda mi vida, que es mi vocación. Y dame generosidad para decirte que sí y serte fiel, en el camino que quieras indicarme: como sacerdote, como religioso o religiosa, o como laico que sea sal y luz en mi trabajo, en mi familia, en todo el mundo.”

 

“Levántate y anda”  (Mt 4, 16)   era el segundo tema y recordaba palabras de la .  (Celebración de la Palabra en Santo Domingo, III, n. 2, 12 de octubre de 1984). “Desde tu fidelidad a Cristo, resiste a quienes quieren ahogar tu vocación de esperanza” En estas palabras, he querido expresar también por qué es América Latina el “continente de la esperanza”: por la fidelidad a Cristo, que este continente expresa en la gran mayoría de sus habitantes, por su fidelidad a la única esperanza, que es la cruz de Cristo.    Salve, oh cruz, nuestra única esperanza (Hymnus ad Vespras Hebdomadae Sanctae).   Una esperanza que es única y universal.”

 

“El mundo necesita, hoy más que nunca, vuestra alegría y vuestro servicio, vuestra vida limpia y vuestro trabajo, vuestra fortaleza y vuestra entrega, para construir una nueva sociedad, más justa, más fraterna, más humana y más cristiana: la nueva civilización del amor, que se despliega en servicio a todos los hombres. Construiréis así la civilización de la vida y de la verdad, de la libertad y la justicia, del amor, la reconciliación y la paz”.

 

“Os consta cuánto me preocupa la paz del mundo y cómo he realizado con vosotros mismos, en distintas ocasiones, un itinerario evangélico de la paz. Sabéis bien que la paz es un don de Dios – ¡Jesucristo es “nuestra paz”! –, que hemos de pedir con insistencia.   Pero, además debemos construirla entre todos, y esto exige, también, de cada uno de nosotros, una profunda conversión interior. Por eso, queridos jóvenes, hoy quiero comprometeros de nuevo a ser «operadores de paz », por los caminos de la justicia, la libertad y el amor .”

 

Viaje de Juan Pablo II a Uruguay, Chile y Argentina y la II JMJ

Este es un reposteo,  con leves ajustes,  del Viaje de Juan Pablo II a la Argentina 1987 - 

miércoles, 25 de mayo de 2022

Juan Pablo II Consagración de la Argentina a la Virgen de Lujan

 


Un nuevo Día de la Patria celebramos hoy 25 de Mayo. Siempre me gusta recordar la oraciónde San Juan Pablo II con ocasión de la Consagración de la Argentina a la Virgende Lujan,   con su mirada especial puesta sobre los jóvenes argentinos y los del mundo entero, en su visita a la Argentina en 1987, cuando se celebro aquí aquella tan inolvidable Jornada Mundial de la Juventud.

 Hoy necesitamos seguir rogando por una patria en paz, sin rencores ni odio para marchar juntos en justicia y libertad para el bien de todos los habitantes de este bendito suelo.  En aquel viaje el Santo Padre no visito Lujan, pero al estar regresando desde Rosario el Santo Padre expreso su deseo de ver Lujan y previa autorización de vuelo se descendió para sobrevolar la Basílica. Mientras sobrevolaban la Basílica recordamos también aquellas palabras al  Comandante de la Aeronave, Comodoro Alberto Vianna  "La salvación del mundo partirá de la Argentina". 

 

¡Dios te salve, María, llena de gracia,

Madre del Redentor!

Ante tu imagen de la Pura y Limpia Concepción,

Virgen de Luján, Patrona de Argentina,

me postro en este día aquí, en Buenos Aires,

con todos los hijos de esta patria querida,

cuyas miradas y cuyos corazones convergen hacia Ti;

con todos los jóvenes de Latinoamérica

que agradecen tus desvelos maternales,

prodigados sin cesar en la evangelización del continente

en su pasado, presente y futuro;

con todos los jóvenes del mundo,

congregados espiritualmente aquí,

por un compromiso de fe y de amor;

para ser testigos de Cristo tu Hijo

en el tercer milenio de la historia cristiana,

iluminados por tu ejemplo, joven Virgen de Nazaret,

que abriste las puertas de la historia al Redentor del hombre,

con tu fe en la Palabra, con tu cooperación maternal.

2. ¡Dichosa tú porque has creído!

En el día del triunfo de Jesús,

que hace su entrada en Jerusalén manso y humilde,

aclamado como Rey por los sencillos,

te aclamamos también a Ti,

que sobresales entre los humildes y pobres del Señor;

son éstos los que confían contigo en sus promesas,

y esperan de E1 la salvación.

Te invocamos como Virgen fiel y Madre amorosa,

Virgen del Calvario y de la Pascua,

modelo de la fe y de la caridad de la Iglesia,

unida siempre, como Tú,

en la cruz y en la gloria, a su Señor.

3. ¡Madre de Cristo y Madre de la Iglesia!

Te acogemos en nuestro corazón,

como herencia preciosa que Jesús nos confió desde la cruz.

Y en cuanto discípulos de tu Hijo,

nos confiamos sin reservas a tu solicitud

porque eres la Madre del Redentor y Madre de los redimidos.

Te encomiendo y te consagro, Virgen de Luján,

la patria argentina, pacificada y reconciliada,

las esperanzas y anhelos de este pueblo,

la Iglesia con sus Pastores y sus fieles,

las familias para que crezcan en santidad,

los jóvenes para que encuentren la plenitud de su vocación,

humana y cristiana,

en una sociedad que cultive sin desfallecimiento

los valores del espíritu.

Te encomiendo a todos los que sufren,

a los pobres, a los enfermos, a los marginados;

a los que la violencia separó para siempre de nuestra compañía,

pero permanecen presentes ante el Señor de la historia

y son hijos tuyos, Virgen de Luján, Madre de la Vida.

Haz que Argentina entera sea fiel al Evangelio,

y abra de par en par su corazón

a Cristo, el Redentor del hombre,

la Esperanza de la humanidad.

4. ¡Dios te salve, Virgen de la Esperanza!

Te encomiendo a todos los jóvenes del mundo,

esperanza de la Iglesia y de sus Pastores;

evangelizadores del tercer milenio,

testigos de la fe y del amor de Cristo

en nuestra sociedad y entre la juventud.

Haz que, con la ayuda de la gracia,

sean capaces de responder, como Tú,

a las promesas de Cristo,

con una entrega generosa y una colaboración fiel.

Haz que, como Tú, sepan interpretar los anhelos de la humanidad;

para que sean presencia saladora en nuestro mundo

Aquel que, por tu amor de Madre, es para siempre

el Emmanuel, el Dios con nosotros,

y por la victoria de su cruz y de su resurrección

está ya para siempre con nosotros,

hasta el final de los tiempos.

Amén.

(Consagración de Argentina a la Virgen de Luján Oración de Juan Pablo IIdurante su visita de 1987)

jueves, 31 de marzo de 2022

Juan Pablo II : la libertad es la prerrogativa mas noble del hombre

 

(Juan Pablo II en Buenos Aires, JMJ  11 de abril 1987)

La libertad es la prerrogativa más noble del hombre. Desde las opciones más íntimas cada persona debe poder expresarse en un acto de determinación consciente, inspirado por su propia conciencia. Sin libertad, los actos humanos quedan vacíos de contenido y desprovistos de valor.

La libertad de la que el hombre fue dotado por el Creador es la capacidad que recibe permanentemente de buscar la verdad con la inteligencia y de seguir con el corazón el bien al que naturalmente aspira, sin ser sometido a ningún tipo de presiones, constricciones y violencias. Pertenece a la dignidad de la persona poder corresponder al imperativo moral de la propia conciencia en la búsqueda de la verdad. Y la verdad —como ha subrayado el Concilio Ecuménico Vaticano II— porque «debe buscarse de modo apropiado a la dignidad de la persona humana y a su naturaleza social» (Decl. Dignitatis humanae, 3), «no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad» (Ibid., 1).

La libertad del hombre en la búsqueda de la verdad y en la profesión de las propias convicciones religiosas que está relacionada con ella, para ser mantenida inmune de cualquier coacción de individuos, de grupos sociales y de cualquier potestad humana, debe encontrar una garantía precisa en el ordenamiento jurídico de la sociedad, es decir, debe ser reconocida y ratificada por la ley civil como derecho inalienable de la persona (cf. Ibid., 2).

(del Mensaje del PapaJuan Pablo II para la XXI Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 1988)

sábado, 13 de abril de 2019

Domingo de Ramos de 1987 Clausura de la JMJ en Buenos Aires



En la homilía del Domingo de Ramos de 1987, día de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud en Buenos Aires, homilíaque sin dudas debe leerse completa, el Papa Juan Pablo II nos decía:
“Dejaos abrazar por el misterio del Hijo del hombre, por el misterio de Cristo muerto y resucitado. ¡Dejaos abrazar por el misterio pascual
Dejad que este misterio penetre, hasta el fondo, en vuestras vidas, en vuestra conciencia, en vuestra sensibilidad, en vuestros corazones, de modo que dé el verdadero sentido a toda vuestra conducta.
El misterio pascual es misterio salvífico, creador. Sólo desde el misterio de Cristo puede entenderse plenamente al hombre; sólo desde Cristo muerto y resucitado puede el hombre comprender su vocación divina y alcanzar su destino último y definitivo.
Dejad, pues, que el misterio pascual actúe en vosotros. Para el hombre, y especialmente para el joven, es esencial conocerse a sí mismo, saber cuál es su valor, su verdadero valor, cuál es el significado de su existencia, de su vida, saber cuál es su vocación. Sólo así puede definir el sentido de su propia vida.
Sólo acogiendo el misterio pascual en vuestras vidas podréis “responder a cualquiera que os pida razón de la esperanza que está en vosotros” (1P 3, 15). Sólo acogiendo a Cristo, muerto y resucitado, podréis responder a los grandes y nobles anhelos de vuestro corazón.
¡Jóvenes: Cristo, la Iglesia, el mundo esperan el testimonio de vuestras vidas, fundadas en la verdad que Cristo nos ha revelado!
¡Jóvenes: El Papa os agradece vuestro testimonio, y os anima a que seáis siempre testigos del amor de Dios, sembradores de esperanza y constructores de paz!
“Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6, 68)
Aquel que se entregó a Sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte de cruz, El solo tiene palabras de vida eterna
Acoged sus palabras. Aprendedlas. Edificad vuestras vidas teniendo siempre presentes las palabras y la vida de Cristo. Más aún: aprended a ser Cristo mismo, identificados con El en todo.

viernes, 20 de julio de 2012

Un nuevo sol – Himno II JMJ Buenos Aires 1987 Juan Pablo II en la Argentina (27)



UN NUEVO SOL – 



El día del amigo se celebra en casi todas las Américas en diferentes fechas. En la Argentina lo festejamos hoy.  En Europa es menos común, pero no importa este post va dedicado a todos los amigos del blog de cualquier parte del mundo!

Feliz día del amigo! 
y un pedido especial de oración por las victimas (y sus familias) de la violencia en el Teatro Aurora de Denver, USA




Lo sabemos: el camino es el amor 


Una tierra que no tiene fronteras
sino manos que juntas formarán
una cadena más fuerte
que la guerra y que la muerte.


Lo sabemos: el camino es el amor


Una patria más justa y más fraterna
donde todos construyamos la unidad
donde nadie es desplazado,
porque todos son llamados.

Lo sabemos...


Un nuevo sol se levanta
sobre la nueva civilización
que nace hoy.
Una cadena más fuerte
que el odio y que la muerte
lo sabemos: el camino es el amor.



La justicia es la fuerza de la paz
el amor, quien hace perdonar.
La verdad, la fuerza que nos da liberación.

Lo sabemos...


El que tiene comparte su riqueza
y el que sabe no impone su verdad.
El que manda entiende
que el poder es un servicio.

Lo sabemos...


El que cree contagia con su vida
y el dolor se cubre con amor
porque el hombre se siente solidario
solidario con el mundo.

Lo sabemos... 

domingo, 15 de julio de 2012

Evangelización, nueva evangelización y colegialidad a partir del Concilio Vaticano II Juan Pablo II (5) Una nueva evangelización con la fuerza de la cruz


(las dos fotografías pertenecen a Martin Hudacek, joven escultor eslovaco)


En la Vigilia de la JMJ 1987 en Buenos Aires  presidia el encuentro la gran cruz que había encabezado todas las ceremonias del Año Santo de la redención y que el Domingo de Resurrección el Papa entregara a los jóvenes, diciéndoles: “Queridísimos jóvenes, al final del Año Santo os confío el signo mismo de este Año Jubilar. ¡La cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como señal del amor de nuestro Señor Jesucristo a la humanidad, y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado está la salvación y la redención”.
En esa misma Vigilia el Papa respondía a los jóvenes:   “Me habéis preguntado cuál es el problema de la humanidad que más me preocupa. Precisamente éste: pensar en los hombres que aún no conocen a Cristo, que no han descubierto la gran verdad del amor de Dios. Ver una humanidad que se aleja del Señor, que quiere crecer al margen de Dios o incluso negando su existencia. Una humanidad sin Padre, y por consiguiente, sin amor, huérfana y desorientada, capaz de seguir matando a los hombres que ya no considera como hermanos, y así preparar su propia autodestrucción y aniquilamiento. Por eso, mis queridos jóvenes  quiero de nuevo comprometeros hoy a ser apóstoles de una nueva evangelización para construir la civilización del amor”.
Juan Pablo II recordaba a los jóvenes que el  12 de octubre de 1984 en la Celebración de la Palabra en Santo Domingo  había entregado a los Presidentes de las Conferencias Episcopales de este continente sendas reproducciones de aquella primera cruz, clavada en tierra americana.  Quería, con ese gesto, despertar una nueva evangelización, que demuestre la fuerza de la cruz en la renovación de todo hombre y de todas las realidades que forman parte de su existencia.


“Con la fuerza de la cruz que hoy es entregada a los obispos de cada nación; con la antorcha de Cristo en tus manos llenas de amor al hombre, parte, Iglesia de la nueva evangelización. Así podrás crear una nueva alborada eclesial. Y todos glorificaremos al Señor de la Verdad con la plegaria que recitaban al alba los navegantes de Colón:

“Bendita sea la luz 

y la Santa Veracruz 
y el Señor de la Verdad 
y la Santa Trinidad.

Bendita sea el alba 

y el Señor que nos la manda. 
Bendito sea el día 
y el Señor que nos lo envía”. Amén.”


Con motivo del V centenario del comienzo de la Evangelización en América se llevo a cabo en el Vaticano un Simposio acerca de la historia de la Evangelización del Nuevo Mundo. En su discurso ante este Simposio decía el papa Juan Pablo II: 

"Este Simposio tiene lugar antes de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano que, durante el próximo mes de octubre, tratará en Santo Domingo sobre una nueva estrategia evangelizadora para el futuro. La citada Conferencia tendrá como tema «Nueva Evangelización, Promoción humana, Cultura cristiana», poniendo al Redentor del hombre y Señor de la historia en el centro de su programa evangelizador: «Jesucristo ayer, hoy y siempre» (Cf. Heb 13, 8)…..El Simposio está encuadrado en el marco sugestivo de este venturoso año 1992, en el que se cumple el V Centenario del comienzo de la Evangelización de América.”

El 12 de octubre de 1992 el Papa Juan Pablo II en su viaje apostólico a Santo Domingo (9 al 15 de octubre) inauguraba aquella IVConferencia General del Episcopado Latinoamericano que se reunía  “para perfilar las líneas maestras de una acción evangelizadora que ponga a Cristo en el corazón y en los labios de todos los latinoamericanos”,   “para celebrar a Jesucristo, para dar gracias a Dios por su presencia en estas tierras de América, donde hace ahora 500 a os comenzó a difundirse el mensaje de la salvación”. Aclaraba, sin embargo el Papa que “La evangelización propiamente dicha, sin embargo, comenzó con el segundo viaje de los descubridores, a quienes acompañaban los primeros misioneros.”  Agregaba tan bien elementos para las Conferencia: “En sus deliberaciones y conclusiones, esta Conferencia ha de saber conjugar los tres elementos doctrinales y pastorales, que constituyen como las tres coordenadas de la nueva evangelización: Cristología, Eclesiología y Antropología.”  El capitulo II de su discurso habla expresamente de la Nueva evangelización  

En el punto 10. Decía: “La novedad de la acción evangelizadora a que hemos convocado afecta a la actitud, al estilo, al esfuerzo y a la programación o, como propuse en Haití, al ardor, a los métodos y a la expresión.[30] Una evangelización nueva en su ardor supone una fe sólida, una caridad pastoral intensa y una recia fidelidad que, bajo la acción del Espíritu, generen una mística, un incontenible entusiasmo en la tarea de anunciar el Evangelio. En lenguaje neotestamentario es la «parresía» que inflama el corazón del apóstol.[31] Esta «parresía» ha de ser también el sello de vuestro apostolado en América. Nada puede haceros callar, pues sois heraldos de la verdad. La verdad de Cristo ha de iluminar las mentes y los corazones con la activa, incansable y pública proclamación de los valores cristianos.
  
Quien desee leer algo más sobre la historia del CELAM recomiendo leer estas dos conferencias del 17 de mayo del año 2005 en Lima:
Perspectiva teológica en las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano en el marco de los 50 años del CELAM, una conferencia de S.E. Estanislao Esteban Karlic 17 de mayo de 2005. 
Recapitulando los 50 años del CELAM en el camino hacia la V Conferencia del Dr. GuzmánCarriquiry L

domingo, 29 de abril de 2012

Juan Pablo II y la Argentina 1987 (26) testimonios



Como último capítulo de los viajesdel Beato Juan Pablo II a la Argentina (1982 y 1987)    y creo que oportuno pues se acerca el primer aniversario de su beatificación,   incluyo algunos testimonios que en su momento fueron publicados en el diario La Nación. Todos los autores me concedieron su permiso para volver a publicarlos en este blog. Muchas gracias nuevamente a todos ellos.

Pbro. Hernán Quijano Guesalaga
"Permítanme compartir esta fotografía que tuve oportunidad de tomar muy cerca del Papa Juan Pablo II cuando visitó la ciudad de Paraná en abril de 1987. Como sacerdote me tocó ayudar en la preparación del encuentro del Santo Padre con una multitud de alrededor de 100.000 personas en el aeropuerto de Paraná. Aficionado a la fotografía, cuando subí a la terraza del edificio del aeropuerto, desde donde él nos dirigiría su palabra, llevé mi cámara sin saber de antemano si iba a tener oportunidad de hacer alguna toma que valiera la pena. Como homenaje a quienes vivimos ese encuentro con emoción y fe en Paraná, va este retrato de Juan Pablo junto a la imagen de la Virgen del Rosario, nuestra Patrona. La alegría de este rostro que nos miraba con gozo de padre nos evocó entonces al gozo con que el Padre Dios siempre mira a sus hijos, a los que cuida."  (me falta la fotografía)
 (el padre Quijano Guesalaga amablemente me envió un agregado de sus recuerdos, pero los “gremlins”  me jugaron una mala pasada y no está por ningún lado….
Marcelo Acrogliano
"En aquella noche de junio, como tantos, pasamos la noche en el Monumento a los Españoles, esperando la Misa del sábado por la mañana."
"Durante la vigilia, además de mucha oración, los clásicos apretujes por tanta gente. Allí conocí a quien hoy es mi esposa y madre de nuestros cuatro hijos."
"Amor, que nació bendecido por Juan Pablo, y que años después, en la 9 de Julio, bendecía nuestro primer embarazo."
"Su presencia, cambió nuestras vidas. Embarga la emoción del recuerdo; su mirada llena de Paz, desde el Papa Móvil, cuando fuimos a verlo pasar por Leandro Alem."
"El TOTUS TUUS, que por aquellos años para mí eran sólo palabras, y que luego de más de 25 años, enseñaron un estilo de vida."
Rafael Pineda, Rosario
"En varias oportunidades he tenido la gracia especial de estar cerca de Su Santidad: en sus dos viajes a la Argentina y en varias oportunidades en Roma, en mayo de 1992 y más recientemente en junio de 2003. También estuvimos celebrando su cumpleaños el 18 de mayo de 1992."
"De todas estas oportunidades tengo grabado en mi corazón y en mi mente el encuentro de la mañana del 22 de mayo de 1992. Era jueves, Roma se despedía de la mayoría de los fieles que habíamos asistido a la Beatificación del que hoy es San Josemaría Escriva y junto a Susana, mi esposa, teníamos una invitación para asistir a la misa privada de las 7 de la mañana en su Capilla personal. Es de imaginar la ansiedad que se había apoderado de nosotros tras conseguir el tan deseado encuentro con el Papa. Seríamos unos 20 asistentes, entre españoles, franceses, americanos y africanos. Al entrar, vimos al Papa orando en su reclinatorio con una concentración propia de lo que es, el "Dulce Cristo en la Tierra". Pocos minutos antes de las 7, Don Estanislao, su secretario, lo tocó y fue como si el Papa volviera a la tierra desde su Cielo. Se revistió y celebró la misa junto a varios sacerdotes y al Arzobispo de Filadelfia. Comulgamos personalmente de sus manos y, terminada la celebración, volvió a su reclinatorio para la acción de gracias después de la misa. Todos se retiraron - tal vez nosotros también debimos haberlo hecho -pero nos quedamos allí, solos junto a él en una acción de gracias irrepetible. Cuantos minutos pasaron, no podría asegurarlo; la emoción, indescriptible."
"Sentí que me tocaban el hombro; Don Estanislao me decía "deben acompañarme", y lo seguimos hasta la Biblioteca; ese lugar inmensamente grande pero también, inmensamente simple, donde el Papa recibe al más alto de los dignatarios o al mas simple de los fieles. Allí se había gestado el "cambio político" del mundo. Una nueva emoción, que no se puede describir con palabras."
"Nos ordenaron por idiomas para facilitar la comunicación con Su Santidad. Los primeros eramos los que hablabamos español. Una señora con su madre anciana y su pequeña hija y luego nosotros. Se abrió la puerta y entró Juan Pablo II y al ver a la anciana tomó su cara entre sus manos, le besó la frente y le dijo "la nonna !!!"... Luego se acercó a nosotros "¿De dónde son?" Santidad, de Rosario, Argentina, "Ah, Rosario, Mons. López, el Monumento a la Bandera" (donde había celebrado misa años antes). Nos bendijo, nos acarició en la cara a los dos; por un instante lo tomé de la mano para prolongar el encuentro. Nos dió un rosario a cada uno y un libro y siguió su camino para repetir su bendición y su cariño con todos."
"Terminada la audiencia saludó de lejos a todos y cuando pasó al lado nuestro, con la mano en alto nos dijo chau."
Marcela Hereñú de Monateri
"Desde enero de 2001 a febrero de 2003 viví junto a mi familia en la ciudad de Roma debido a un traslado laboral de mi esposo. En la Cuaresma del 2002 me invitaron en la Iglesia Argentina a participar de una nueva experiencia: la 1era Misión Evangelizadora de misioneros latinamericanos para latinoamericanos residentes en Roma. Así me convertí por esos días en misionera."
"Al terminar la Misión hubo una Audiencia Papal en el Aula Paulo IV para todos los que habíamos participado de ella. El día anterior el Padre Alberto Tartabini, quien era en ese momento el Vice rector del Colegio Sacerdotal Argentino, me telefoneó para informarme que habían decidido que era yo quien en nombre de la Argentina iba a saludar a Su Santidad en la Audiencia."
"Esa fue la noche más larga de mi vida."
"La Audiencia fue preciosa y atípica ya que cada país había llevado de regalo a Juan Pablo II lo mejor de sus danzas y costumbres. Hasta que llegó el momento maravilloso en que los "bacia mani" ("besa manos" así se denominan a las personas que en cada Audiencia pasan a besar la mano del Papa) pasáramos ordenadamente a saludar."
"Nunca olvidaré la mirada del Papa, la dulzura de sus ojos, en la que ví el reflejo de los míos, que lo miraban extasiada. Recordé en ese momento que él -muy sabiamente- cuando inició su Papado dijo que no quería más las reverencias y las demostraciones protocolares que se acostumbraban, si no solamente un apretón de manos y una mirada a los ojos, porque en éstos está el mensaje que se quiera transmitir, más allá de la lengua."
"Y sí, sentí todo un mensaje de amor, de paz, de alegría y también pude decirle lo maravilloso que era estar ahí, que lo amaba y que necesitábamos de él. Sé que alrededor había mucha gente, que fue solo unos minutos, o tal vez segundos; pero para mí, no había ni tiempo ni espacio. Sólo recuerdo que unos ojos me miraban y me dijeron las palabras más maravillosas que jamás había escuchado antes."
"Una mirada especial, porque en ella se puede ver la mirada de Dios, sin dudas."
(al preguntarle a Marcela si podía publicar su carta me respondió:
“ Por supuesto puede publicar mi carta a Crónica de Lectores de La Nación  y la foto. Si escribiera un nuevo testimonio sobre aquel hermoso momento, le aseguro que volvería a escribir lo mismo, solo podría cambiarle el final, diciendo que “he tenido el honor inmerecido de ver mi mirada reflejada  en los ojos a un santo y espero, algún día, volver a verlo en el Cielo”
Paz y Bien

sábado, 14 de abril de 2012

Juan Pablo II en la Argentina - Consagración de Argentina a la Virgen de Luján (Argentina 25)



1.¡Dios te salve, María, llena de gracia, 
Madre del Redentor!

Ante tu imagen de la Pura y Limpia Concepción, 
Virgen de Luján, Patrona de Argentina,
 
me postro en este día aquí, en Buenos Aires,
 
con todos los hijos de esta patria querida,
 
cuyas miradas y cuyos corazones convergen hacia Ti;
 
con todos los jóvenes de Latinoamérica
 
que agradecen tus desvelos maternales,
 
prodigados sin cesar en la evangelización del continente
 
en su pasado, presente y futuro;
 
con todos los jóvenes del mundo,
 
congregados espiritualmente aquí,
 
por un compromiso de fe y de amor;
 
para ser testigos de Cristo tu Hijo
 
en el tercer milenio de la historia cristiana,
 
iluminados por tu ejemplo, joven Virgen de Nazaret,
 
que abriste las puertas de la historia al Redentor del hombre,
 
con tu fe en la Palabra, con tu cooperación maternal.

2. ¡Dichosa tú porque has creído!
En el día del triunfo de Jesús, 
que hace su entrada en Jerusalén manso y humilde,
 
aclamado como Rey por los sencillos,
 
te aclamamos también a Ti,
 
que sobresales entre los humildes y pobres del Señor;
 
son éstos los que confían contigo en sus promesas,
 
y esperan de E1 la salvación.
 
Te invocamos como Virgen fiel y Madre amorosa,
 
Virgen del Calvario y de la Pascua,
 
modelo de la fe y de la caridad de la Iglesia,
 
unida siempre, como Tú,
 
en la cruz y en la gloria, a su Señor.

3. ¡Madre de Cristo y Madre de la Iglesia!
Te acogemos en nuestro corazón, 
como herencia preciosa que Jesús nos confió desde la cruz.
 
Y en cuanto discípulos de tu Hijo,
 
nos confiamos sin reservas a tu solicitud
 
porque eres la Madre del Redentor y Madre de los redimidos.
Te encomiendo y te consagro, Virgen de Luján, 
la patria argentina, pacificada y reconciliada,
 
las esperanzas y anhelos de este pueblo,
 
la Iglesia con sus Pastores y sus fieles,
 
las familias para que crezcan en santidad,
los jóvenes para que encuentren la plenitud de su vocación,
 
humana y cristiana,
 
en una sociedad que cultive sin desfallecimiento
los valores del espíritu.
 
Te encomiendo a todos los que sufren,
 
a los pobres, a los enfermos, a los marginados;
 
a los que la violencia separó para siempre de nuestra compañía,
 
pero permanecen presentes ante el Señor de la historia
 
y son hijos tuyos, Virgen de Luján, Madre de la Vida.
 
Haz que Argentina entera sea fiel al Evangelio,
 
y abra de par en par su corazón
 
a Cristo, el Redentor del hombre,
 
la Esperanza de la humanidad.

4. ¡Dios te salve, Virgen de la Esperanza!
Te encomiendo a todos los jóvenes del mundo, 
esperanza de la Iglesia y de sus Pastores;
 
evangelizadores del tercer milenio,
 
testigos de la fe y del amor de Cristo
 
en nuestra sociedad y entre la juventud.
 
Haz que, con la ayuda de la gracia,
 
sean capaces de responder, como Tú,
 
a las promesas de Cristo,
 
con una entrega generosa y una colaboración fiel.
 
Haz que, como Tú, sepan interpretar los anhelos de la humanidad;
 
para que sean presencia saladora en nuestro mundo
 
Aquel que, por tu amor de Madre, es para siempre
 
el Emmanuel, el Dios con nosotros,
 
y por la victoria de su cruz y de su resurrección
 
está ya para siempre con nosotros,
 
hasta el final de los tiempos.
 
Amén.