Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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martes, 23 de septiembre de 2025

Juan Pablo II, el santo padre Pio y mi visita de San Giovanni Rotondo (reposteo)

 


En mayo de 1987 en el marco de su  visita pastoral a Puglia el Santo Padre Juan Pablo II visitó cinco diócesis. La primera etapa de este viaje apostólico fue San Giovanni Rotondo (Foggia), ciudad de más de 20.000 habitantes, donde pasó la mayor parte de su vida y donde murió el 23 de septiembre de 1968 San Pío de Pietrelcina. El Papa había estado ya allí en 1947, siendo estudiante en Roma, y en 1974, siendo cardenal arzobispo de Cracovia.

El 23 de mayo de 1987 por la tarde, en el centenario del nacimiento del padre Pío (nacido el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina) el Papa acudió al Santuario de Santa María de las Gracias y visitó, en la cripta, la tumba del padre Pío, ante la que oró unos momentos. A continuación Juan Pablo II se dirigió al cercano hospital «Casa Alivio del Sufrimiento», obra que inspiró y promovió el padre Pío y que hoy es una gran institución; donde pronunció undiscurso. Y luego concelebró la Santa Misa en le Campo Sportivo Antono Massa  

En el 2006 finalmente pude ir a San Giovanni Rotondo. En tren desde Roma Termini a Foggia. Hermosa campiña ondulante, entre cerros y montañas, cierto parecido a la provincia de Cordoba, Argentina, pero mas poblado. Fui hasta tan afortunada que a mi lado se sentó una monjita muy habladora que me surtió de todo tipo de información acerca de los lugares por donde ibamos pasando, su gente, naturaleza e historia de esta region de Puglia, en parte rica, con plantaciones de todo tipo de productos exportables. Llegamos a la “mesada de la Puglia” que es Foggia, a las 11.11, pero el ómnibus a San Giovanni habido partido asi que debi tomar un taxi (50 Euros!) . Finalmente estaba alli ante el convento y la capilla como en un sueño....


Comenzada en 1540, consagrada y dedicada a Santa Maria de las Gracias el 5 de julio de 1676, donde el Padre Pio celebró misas desde 1945 a 1959. El Padre Pio, este extraordinario sacerdote de las estigmas y la increíble bilocación, llegó al monasterio por primera vez en 1916, un lugar solitario y apartado a 1500 mts de la ciudad misma, aceptando una invitacion del Padre Provincial que habia notado como sufria el calor estival. Su nombre quedó asociado al lugar para siempre.

 


Ya no es posible entrar a la celda misma del Padre Pio que debe verse a traves de un panel vidriado, pero aun asi lo senti muy cerca - qué emoción - recordando las palabras del Santo Padre Juan Pablo II “También yo, durante mi juventud, tuve el privilegio de aprovechar su disponibilidad hacia los penitentes”(canonización 16 06 2002).



Trate de quedarme todo el tiempo que pude rezando y observando sus pertenencias modestas, recordando sus palabras "Soy un pobre fraile que ora", convencido de que "la oración es la mejor arma que tenemos, una llave que abre el Corazón de Dios". Tomé algunas fotografias y continue mi peregrinar en esa atmosfera bendecida por corredores y pasillos donde se exhibe una gran cantidad de reliquias de este increíble, profundo y exigente santo, prolijamente guardadas y protegidas. Otros momentos especiales de vivencia profunda: ante la Cruz del Padre Pio y frente a su tumba, observar sus pertenencias, sus guantes, el confesionario, la silla, su escritorio....

 Algo enojoso quizas fue ver tanta gente tirando monedas sobre la tumba, como si fuese la Fontana de Trevi! Quizas debi haber preguntado, a lo mejor era su intenso deseo de volver.... De todas maneras, no es la Fontana de Trevi!

 

(hubo cambios despues de mi visita, ahora el Padre Pio descansa en el Santuario)

Tambien visite brevemente el primero y el 2do piso de la "Casa de alivio del sufrimiento". Una impresionante y desafiante idea del Padre Pio hecha realidad. El no quiso que esta “catedral de la caridad” se llamase hospital.



Pero wow, quede petrificada cuando entre a la Iglesia Nueva (con una capacidad de 10.000 personas sentadas) una pieza de arte moderno semicircular (como una San Pedro moderna). He visto muchas iglesias y capillas modernas, pero esta verdaderamente me impactó con su cruz artistica de bronce de 2,4 m de altura, 2,2 ancho, obra maestra de Arnaldo Pomodoro (quien admite haberse inspirado el dia de la beatificación del Padre Pio).



El arquitecto de la obra: Renzo Piano. Ya no me quedaba tiempo para el Via Crucis (oficialmente inaugurado en 1971) sobre la ladera del Monte Castellano, y me perdi la procesión. Pero necesitaba alcanzar el tren…. hmmmm no habia ómnibus a Foggia asi que otra vez debi tomarme un taxi. También el viaje de regreso fue interesante y agradable, una joven de Foggia que estudia en Roma, otra que trabaja en Roma y regresa a su casa los fines de semana, una del sur que hace años vive en Roma, elaborando un proyecto de desarrollo para el Sur pero piensa volver a sus pagos. Todas “emigrantes” en su propio pais, con sus problemas y preocupaciones. Volví tarde a Roma cansadísima pero espiritualmente satisfecha de haber cumplido uno de mis sueños pendientes y haber visitado a uno de los amigos de Juan Pablo II aun antes que fuese Papa.


 

lunes, 23 de septiembre de 2024

Hoy celebramos al santo Padre Pío.

 


Vaya solo esta pequeña reflexión suya:

 

Es difícil hacerse santos. Difícil, pero no imposible. El camino de la perfección es largo, como es larga la vida de cada uno. El consuelo es el descanso en el camino; pero apenas recuperados, hay que levantarse con rapidez y reemprender la carrera

(Archivo Padre Pio, Convento capuchino San Giovanni Rotondo)


y mi invitación a visitar los posts  ya publicados en este blog y algunos  enlaces sueltos recomendados. Perdón si hay alguno que se superponga.

Benedicto XVI en San Giovanni Rotondo

Mis dias en Romna (5) con Pietrelcina

Carta de Mons. Wojtyla al Padre Pio

Padre Pio de Pietrelcina – canonización

Juan Pablo II, el santo Padre Pio y mi visita a San Giovanni Rotondo

San Pio de Pietrelcina franciscano capuchino

San Pio dePietrelcina 

Hermanoscapuchinos 

Capuccini diPietrelcina 

Frati minoriCapuccini San Giovanni Rotondo 

Teleradio Padre Pio

jueves, 22 de septiembre de 2022

El cardenal Deskur (amigo de Karol Wojtyla) revela la relación entre Wojtyla y el Padre Pio

 


Wlodzimierz Redzioch / La Brújula Cotidiana entrevista al director de Padre Pio TV, Stefano Campanella, que recogió en su momento las confidencias de Deskur 

 

 (…)

¿Qué papel jugó el cardenal Deskur en las relaciones entre Juan Pablo II y el Padre Pío?
El 30 de enero de 2004 tuve el honor de entrevistar al cardenal Deskur en su apartamento en el Vaticano y preguntarle sobre la relación entre Juan Pablo II y el Padre Pío. El cardenal fue testigo directo de algunos de los acontecimientos que unen al Papa y al fraile y es también una persona que pudo recoger otros hechos de la voz de Juan Pablo II, porque estaba vinculado al Santo Pontífice por una profunda y larga amistad que había comenzado en el seminario de Cracovia. Deskur me dijo que los compañeros del seminario de Wojtyla se dieron cuenta de que estaban tratando con un joven especial. Descubrieron, de hecho, que tenía el don de la “contemplación infusa”: “Durante la hora de meditación todos se giraban, mirando quién entraba y quién salía. Él era el único que nunca se movía”. Deskur también reveló que Wojtyla siempre fue “muy reservado en todo lo relacionado con su vida espiritual”.

 

Tras el seminario, los caminos de Deskur y Wojtyla se separaron.
Sí, pero se volvieron a ver durante los años del Concilio Vaticano II. Monseñor Deskur –que en 1952 había sido llamado al servicio de la Santa Sede con el cargo de Subsecretario de la Comisión Pontificia de Cinematografía, Radio y Televisión- tenía asignado un apartamento en el Vaticano, donde ocasionalmente alojaba a su amigo el Arzobispo de Cracovia. Una noche, por casualidad, Deskur encontró al futuro Papa en la habitación que se usaba como capilla. Estaba tendido en el suelo frente al tabernáculo, con los brazos abiertos en forma de cruz, profundamente inmerso en la oración. Esta forma de sumergirse en un profundo diálogo con el Señor continuó incluso después de su elección al trono papal. Quienes han leído la Positio de la causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II también han contado que al menos dos testigos dijeron que habían visto al Pontífice en una oración tan intensa que parecía un diálogo con alguien invisible que estaba antes que él: una vez en los Jardines Vaticanos y la otra ante la Virgen Negra de Czestochowa.

 

El primer episodio que vincula a Wojtyla, Padre Pío y Deskur también se remonta al período del Concilio.
Sí, porque en noviembre de 1962 monseñor Wojtyla, que estaba en Roma, recibió la noticia de la grave enfermedad de Wanda Poltawska, su hija espiritual y amiga. Entonces Wojtyla se acordó del Padre Pío, al que ya había conocido en 1948, y pensó en pedirle oraciones por la mujer, madre de cuatro hijas. Fue el mismo Deskur quien le permitió establecer correspondencia con el Padre Pío. El 17 de noviembre de 1962 Wojtyla le escribió una primera carta, que Deskur envió a San Giovanni Rotondo a través del mecanógrafo de la Secretaría de Estado, Angelo Battisti, que era hijo espiritual del Padre Pío. Battisti hizo llegar la carta al Padre Pío, quien después de haber leído el contenido pronunció la famosa frase: “No se le puede decir que no a esto”. Unos días más tarde, antes de la cirugía programada para eliminar la masa neoplástica, la mujer se sometió a un nuevo examen diagnóstico que mostró que el tumor había desaparecido completamente. Esta noticia llegó inmediatamente a Wojtyla, que se sintió obligado a dar las gracias al Padre Pío: el 28 de noviembre escribió la segunda carta que, de nuevo a través de monseñor Deskur y Battisti, fue entregada al Padre Pío. En esa ocasión el fraile dijo: “¡Alabado sea el Señor!”. Y le dio las dos cartas a Battisti, añadiendo: “Guarda estas cartas”. El empleado del Vaticano las puso en un cajón y las encontró por casualidad en el mismo mes y año en que el obispo que las había escrito se convirtió en Papa con el nombre de Juan Pablo II.

 

(…)

Gracias al cardenal Deskur pudo descubrir muchos hechos extraordinarios sobre Juan Pablo II y su relación con el Padre Pío.
Deskur me contó sólo una parte de las cosas que sabía porque, como explicó, “otras cosas las he conocido a través de la confesión y no puedo contarlas”. Pero entre las cosas que me dijo había algunas muy significativas. Un día monseñor Jozef Michalik le preguntó al Papa algo más sobre su relación con el Padre Pío. Y Juan Pablo II le habló de una relación especial desde el principio. Cuando en los primeros días de abril de 1948 el joven sacerdote Wojtyla fue a San Giovanni Rotondo, el sacerdote capuchino le reveló lo que no le había confiado y no confiaría nunca a nadie, ni siquiera de sus confesores, y es que además de las cinco heridas de los estigmas y la de la transverberación, tenía también una sexta herida en el hombro, como la que Jesús sufrió llevando la cruz o el patibulum en el camino del Calvario. Era la plaga “que más dolía”, porque había “supurado” y nunca había “sido tratada por los médicos”.

 

En ese momento no pude publicar más, pero cuando Juan Pablo II fue beatificado, me sentí libre de publicar otras revelaciones: la primera, de la que ya he hablado, es el don de la contemplación infusa. El otro concierne a Nuestra Señora de Fátima. En 1997 Deskur fue a Coimbra, por mandato de Juan Pablo II, para reunirse con la hermana Lucía y preguntarle si el acto de consagración a María en 1984, hecho junto con todos los obispos del mundo, se había hecho de la manera deseada por Nuestra Señora. Al final de la entrevista, después de recibir las garantías solicitadas, el cardenal preguntó a la religiosa si debía “informar de algo al Santo Padre” en nombre de Nuestra Señora. Y sor Lucía respondió: “No es necesario, porque la Virgen le habla directamente”. Y esto es una confirmación más del carácter místico de Juan Pablo II.

miércoles, 11 de marzo de 2020

Como podemos saber el camino? (Jn, 14,5)



“En nombre de los Apóstoles replica a esta afirmación Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino?» (Jn 14, 5). La observación es oportuna y Jesús capta la petición que lleva implícita. La respuesta que da permanecerá a lo largo de los siglos como luz límpida para las generaciones futuras. «Yo soy el camino, la verdad, y la vida. Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14, 6).”

Jesús nos lo dice de manera sencilla, profunda, directa y se va para prepararnos un «sitio» en «la casa del Padre»….pero ”para alcanzar esa meta sólo hay un camino: Cristo” decía el beato Juan Pablo II en la homilía con ocasión de la tan esperada beatificación del Padre Pío, un domingo como hoy V (A) de Pascua.

Este camino no es fácil, no lo fue fácil para el Padre Pío en su vida religiosa de 60 años, llena de incomprensiones, aun dentro del seno de la misma Iglesia a la cual el amaba tanto. No obstante, la “vida de este humilde hijo de san Francisco fue un constante ejercicio de fe” y cuando sobre el se “abatió la «tempestad», tomó como regla de su existencia la exhortación de la primera carta de san Pedro, Acercaos a Cristo, la piedra viva (cf. 1 P 2, 4).

«No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios» - nos recuerda  Juan Pablo II en su homilía, “exhortación de Cristo que recogió el nuevo beato, que solía repetir: «Abandonaos plenamente en el corazón divino de Cristo, como un niño en los brazos de su madre». Que esta invitación penetre también en nuestro espíritu como fuente de paz, de serenidad y de alegría. ¿Por qué tener miedo, si Cristo es para nosotros el camino, la verdad y la vida? ¿Por qué no fiarse de Dios que es Padre, nuestro Padre?”

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martes, 23 de septiembre de 2014

Oración a San Pío de Pietrelcina de San Juan Pablo II


“Enséñanos también a nosotros, te lo pedimos, la humildad de corazón, para ser considerados entre los pequeños del Evangelio, a los que el Padre prometió revelar los misterios de su Reino. Ayúdanos a orar sin cansarnos jamás, con la certeza de que Dios conoce lo que necesitamos, antes de que se lo pidamos.

Concédenos una mirada de fe capaz de reconocer prontamente en los pobres y en los que sufren el rostro mismo de Jesús.  Apoyanos en la hora de la lucha y de la prueba y, si caemos, haz que experimentemos la alegría del sacramento del perdón.

Transmítenos tu tierna devoción a María, Madre de Jesús y Madre nuestra.   Acompáñanos en la peregrinación terrena hacia la patria feliz, a donde esperamos llegar también nosotros para contemplar eternamente la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.”




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martes, 3 de diciembre de 2013

Construid nidos como el martin pescador


“Cuando os veáis despreciados, haced como el martín pescador que construye su nido en los mástiles de las naves; es decir, levantaos de la tierra, elevaos con el pensamiento y con el corazón hacia Dios, que es el único que os puede consolar y daros fuerza para sobrellevar santamente la prueba.

lunes, 21 de octubre de 2013

La injusticia humana y la justicia de Dios



En mi librito Buenos dias, un pensamiento para cada dia del año,  publicado en español por Edizioni Padre Pio da Pietrelcina, Convento S. Maria delle Grazie San Giovanni Rotondo,  leo para hoy 21 de octubre lo siguiente:

"Procura no inquietar tu alma ante el triste espectáculo de la injusticia humana, que tiene también un valor en la economía de las cosas. Sobre esta injusticia verás un día el triunfo definitivo de la justicia de Dios."

lunes, 23 de septiembre de 2013

23 de septiembre San Pio de Pietrelcina

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de San Pio de Pietrelcina. Este santo tan admirado y querido  nació el 25 de mayo de 1887 y fue bautizado al dia siguiente de su nacimiento el 26 de mayo en la Iglesia de Santa Ana,  a unos pasos de su casa natal.


 “Pero, ¿cuál es el secreto de tanta admiración y amor por este nuevo santo? Es, ante todo, un "fraile del pueblo", característica tradicional de los capuchinos. Además, es un santo taumaturgo, como testimonian los acontecimientos extraordinarios que jalonan su vida. Pero el padre Pío es, sobre todo, un religioso sinceramente enamorado de Cristo crucificado. Durante su vida participó, también de modo físico, en el misterio de la cruz.


Solía unir la gloria del Tabor al misterio de la Pasión, como leemos en una de sus cartas:  "Antes de exclamar también nosotros con san Pedro:  "Bueno es estar aquí", es necesario subir primero al Calvario, donde no se ve más que muerte, clavos, espinas, sufrimiento, tinieblas extraordinarias, abandonos y desmayos" (Epistolario III, p. 287).

El padre Pío recorrió este camino de exigente ascesis espiritual en profunda comunión con la Iglesia. Algunas incomprensiones momentáneas con diversas autoridades eclesiales no alteraron su actitud de filial obediencia. El padre Pío fue, de igual modo, fiel y valiente hijo de la Iglesia, siguiendo también en esto el luminoso ejemplo del Poverello de Asís.
Este santo capuchino, al que tantas personas se dirigen desde todos los rincones de la tierra, nos indica los medios para alcanzar la santidad, que es el fin de nuestra vida cristiana.
La santa misa era el centro y la fuente de toda su espiritualidad:  "En la misa -solía decir- está todo el Calvario". Los fieles, que se congregaban en torno a su altar, quedaban profundamente impresionados por la intensidad de su "inmersión" en el Misterio, y percibían que "el padre" participaba personalmente en los sufrimientos del Redentor.


 San Pío de Pietrelcina se presenta así ante todos -sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos- como un testigo creíble de Cristo y de su Evangelio. Su ejemplo y su intercesión impulsan a cada uno a un amor cada vez mayor a Dios y a la solidaridad concreta con el prójimo, especialmente con el más necesitado.”



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sábado, 13 de abril de 2013

Diario romano 2006 3er dia – 14 de mayo – San Giovanni Rotondo

El domingo 14 parti hacia San Giovanni Rotondo, un deseo largamente esperado y esos recuerdos ya estan en este blog.  Invito leer el post.
 


A ese dia tan especial, una vivencia verdaderamente unic solo quisiera agrgar algunas palabras y la oraciòn del Beato Juan Pablo II,  en ocasión de la canonización del Padre Pio, fraile capuchino, el 16 de junio de 2002 (se cumplían 4 años cuando escribi las memorias!)

“Nuestro tiempo necesita redescubrir su valor para abrir el corazón a la esperanza. Solía repetir: "Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque (...) has revelado estas cosas a los pequeños" (Mt 11, 25). ¡Cuán apropiadas resultan estas palabras de Jesús, cuando te las aplicamos a ti, humilde y amado padre Pío!

Enséñanos también a nosotros, te lo pedimos, la humildad de corazón, para ser considerados entre los pequeños del Evangelio, a los que el Padre prometió revelar los misterios de su Reino.

Ayúdanos a orar sin cansarnos jamás, con la certeza de que Dios conoce lo que necesitamos, antes de que se lo pidamos.

Alcánzanos una mirada de fe capaz de reconocer prontamente en los pobres y en los que sufren el rostro mismo de Jesús.

Sostennos en la hora de la lucha y de la prueba y, si caemos, haz que experimentemos la alegría del sacramento del perdón.

Transmítenos tu tierna devoción a María, Madre de Jesús y Madre nuestra. Acompáñanos en la peregrinación terrena hacia la patria feliz, a donde esperamos llegar también nosotros para contemplar eternamente la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.!

Les invito que visiten la pagina oficial del Padre Pio.



domingo, 28 de octubre de 2012

Karol Wojtyła (Juan Pablo II) y la familia Połtawski: Vivir un milagro y volver a nacer (2 de 2)




El  7 de diciembre Karol Wojtyla responde en una carta a los esposos Poltawski:

Queridos Dusia y Andrzej:
“….Por el restablecimiento de la salud de Dusia (Wanda) debemos dar gracias: ojala fuéramos capaces de dar gracias con la misma devoción con que sabemos pedir. La gratitud siempre nos pone de una manera particular ante la Persona. Además se trata otra vez del mismo problema: es necesario saber incorporar esta gracia en la propia vida, poco a poco, descubriendo su significado cada vez más profundo, en toda  nuestra vida y en nuestra vocación. Es como una continuación de la gratitud o, incluso, simplemente su profundidad y lentitud. Quizás sea también en las relaciones entre personas. Te diré, Dusia (esto quizás te alegre) que la progresiva incorporación en la vida de lo que recibimos, puede incluso ser más importante que el doctorado”

Y ella responde:
Escribiste «ojalá fuéramos capaces de dar gracias con la misma devoción con que sabemos pedir», pero yo no pedí por mi salud, no pedí un milagro. ¡No podía creer en un milagro y no soy capaz de vivir con el milagro!
¡No se trata precisamente de eso? ¿De que no soy capaz de vivir con el milagro? ¡Por qué? Intento analizarlo. Quizás algo en mí se rebela contra semejante «manipulación» de mi persona. Y la realidad de la curación, en vez de ponerme de rodillas para agradecérsela a Dios, suscita rebelión en mí.
Escribiste: «Es necesario saber incorporar esta gracia en la propia vida, poco a poco, descubriendo su significado cada vez más profundo.» Poco a poco….
Quizás solo tendría que esperar mientras no esté preparada.
Tengo miedo de ese Dios que me asestó un fuerte golpe y aunque fue positivo, dejó en mí un temor que me  impide darle gracias. Estoy aturdida por esa experiencia de la gracia. Estoy abatida….no sé cómo expresarlo.
Esta curación milagrosa me impide ser yo misma. ¡Quizás he empezado a descubrirme? No lo sé, pero esta conciencia o mejor dicho, esta experiencia de dependencia absoluta de Dios me tienen aterrorizada.

El 9 de diciembre continúa escribiendo:
Intento comprender mi estado. El análisis psicológico es bastante sencillo: era necesario que se produjese una reevaluación. En efecto, me había preparado para aceptar la muerte precedida de una enfermedad terrible, y me había dispuesto heroicamente a soportar el dolor y la desdicha. De repente, todo esto ya no era necesario. ¿Quizás simplemente sufre mi orgullo?
Ahora vivo de nuevo y tengo que retomar esta vida de alguna manera .Me parece que es preciso revalorizar todo de otra forma, pero no soy capaz. No sé aceptarlo y por eso me deprimo.
Dios mío, perdóname que no sepa simplemente dar gracias como un niño. No puedo evitarlo. Por ahora, alejo ese pensamiento de que fue un milagro, de que me he curado milagrosamente. Me resulta más fácil así.
Lo escondo en el fondo del alma y pido perdón a Dios, pero también hago que vea, me hago ver a mí misma….  Toda entera.

El capítulo III termina con la carta que Karol Wojtyla enviara al Padre Pio desde roma el 17 de noviembre de 1962:
Reverendo Padre
Aquella mujer de Cracovia, Polonia, madre de cuatro hijos, el 21 de diciembre antes de la intervención quirúrgica recupero inesperadamente la salud. Demos gracias a Dios. También a ti, Reverendo Padre, quiero darte sinceramente las gracias en su nombre en nombre de  su marido y de toda su familia.
En el nombre de Cristo
Karol Wojtyła
Vicario capitular de Cracovia
Roma, 28 de noviembre de 1962

Wanda Poltawska:  DIARIO DE UNA AMISTAD, la familia Poltawski y Karol Wojtyla

domingo, 23 de septiembre de 2012

La vida espiritual del Santo Padre Pio




“Desde su más temprana edad Francesco Forgione fue un hombre de oración. Era considerado por los demás como un niño callado ya que raras veces jugaba con ellos porque "ellos blasfemaban". Este rechazo al pecado le causaba la necesidad de escaparse a rezar a la iglesia de San Pío V. 
Otras veces solía sentarse bajo un árbol que le encantaba, que estaba en la propiedad de su padre, " a pensar en Dios". A la edad de 5 años, Francesco ya quería ser sacerdote Franciscano Capuchino, en parte por el hábito y la barba, que le encantaban, pero también movido por las ganas de buscar la perfección, fruto de la Gracia de Dios.

Sin embargo, su ascenso por la escalera de la santidad requeriría más que aspiraciones piadosas y escapes del mundo. Ya desde muy joven éste caminar hacia la santidad le conllevaría a una batalla inmensa contra la carne y el demonio. 
Por ejemplo, para el niño Francesco la mortificación no era algo extraño. Aún cuando la familia de por sí contaba con raciones pequeñas en las comidas, Francesco de vez en cuando dejaba de comer. También la madre lo encontró a los nueve años durmiendo en el piso con una roca como su almohada (esto parece que lo había estado haciendo el niño ya por un tiempo). Dicha austeridad se convertiría en un sello que lo caracterizaría para toda su vida. El también experimentó ataques personales con el demonio, quien se le aparecía en formas horribles en sueños. Más tarde en su vida, estos ataques fueron de una forma más directa, llegando hasta el punto de ser ataques físicos.

Sin embargo Dios nunca lo abandonó, ya que le proporcionaba visiones consoladoras de la Santísima Virgen y de su Angel Guardián. En una ocasión, su futura batalla contra el mal le fue revelada. En una visión que tuvo un día después de la Comunión, se vió él mismo en medio de un gran salón entre dos grupos de personas, un grupo tenía semblantes preciosos, mientras los otros eran horrorosos. En ese momento, un monstruo enorme salió del fondo del salón hacia él, pero Jesús se apareció para darle fuerzas a Francesco. Antes de que aquel monstruo llegara donde Francesco, le calló un rayo y desapareció. Nuestro Señor le dijo, "Este es el malvado con quién tienes que batallar". Verdaderamente, todas las biografías de la vida del Padre Pío muestran cómo esta visión profética se hizo realidad, hasta en el más mínimo detalle.
El año 1903 fue testigo de la entrada de Padre Pío, de quince años, a la vida religiosa o al camino de la perfección. Aunque los religiosos no son por su forma de vida necesariamente perfectos, las vivencias de los tres consejos evangélicos (pobreza, castidad y obediencia) ayudan a hacerlos perfectos. Nuestro Señor, aconsejando a aquellos que desean ser perfectos, les ofreció una forma de entregarse completamente a Dios, renunciando al derecho de matrimonio (Mt. 19:12), a los bienes materiales (Mt. 19:21a) y a la volundat propia (Mt. 19:21b). Fue en este momento, a la entrada al noviciado, cuando Francesco fue recibido con el nombre de Fra. Pío (Hermano Pío) ; Fra. para indicar que era un Fratello (Italiano) religioso o Frater (Latín), y Pío para indicar, por medio del cambio de su nombre, la nueva vida que ahora comenzaba. Solo después, en la ordenación sacerdotal en 1910, es que él asume el nombre por el cual es y será conocido por siempre: Padre Pío.
Como lo muestra este pequeño resumen, el Padre Pío recorrió los pasos tradicionales y comprobados de un camino a la santidad, renunciando al mundo, la carne, y al demonio por medio de la oración y la mortificación, coronado por el abandono total a los consejos evangélicos de la pobreza, la castidad y la obediencia. También se puede decir que el sacerdocio del Padre Pío le dió una mayor fuerza a su unión con Cristo, Sacerdote y Víctima, sin el cual es imposible entender al Padre Pío de Pietrelcina.”


(texto tomado de EWTN donde invito visitar otros aspectos de la vida del Padre Pio: elhombre, 

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domingo, 17 de junio de 2012

Los buenos días del Padre Pio : Orad, orad




«Orad, orad al Señor conmigo, porque todo el mundo tiene necesidad de oraciones. Y cada día, cuando más sienta vuestro corazón la soledad de la vida, orad, orad juntos al Señor, ¡porque también Dios tiene necesidad de nuestras oraciones!».  

sábado, 16 de junio de 2012

X aniversario de la canonización del Padre Pio



Los capuchinos de San Giovanni Rotondo(donde el Santo Padre Pio derramó bendiciones durante gran parte de su vida) y  los de Pietrelcina (lugar de su nacimiento en una pequeña y  humilde casa) 
hoy están de gran fiesta.  No es para  menos hoy hace 10 años que un dia soleado y brillante, el Beato Juan Pablo II,  ante una multitud reunida en la Plaza San Pedro,    declaraba santo al Padre Pio de Pietrelcina  un “humildecapuchino”,   enamorado de Cristo .

El mismo papa Juan Pablo II lo había declarado beato el  2 de mayo de 1999, domingo V de Pascua,  y estableció que su fiesta se celebre el 23 de septiembre, aniversario de su muerte.   En el sitio oficial de la Santa Sede la homilía de Juan Pablo II no está traducida al español, pero en el DirectorioFranciscano  se puede leer la homilía completa, precedida de un comentario, la meditación del Santo Padre antes del Regina Caeli, y el Discurso a los peregrinos al dia siguiente. Allí mismo se incluye parte de la homilía del Cardenal Ángelo Sodano,  un comentario entusiasta de Miguel Ángel Agea: Roma hasta los topes: beatificación del Padre Pio;  y otro de Antonio Pelayo: El padre Pio, beatificado en olor de multitud.


Decía de él el Papa Juan Pablo II en su homilía de la beatificación   “Quien acudía a San Giovanni Rotondo para participar en su misa, para pedirle consejo o confesarse, descubría en él una imagen viva de Cristo doliente y resucitado. En el rostro del padre Pío resplandecía la luz de la resurrección. Su cuerpo, marcado por los «estigmas», mostraba la íntima conexión entre la muerte y la resurrección que caracteriza el misterio pascual. Para el beato de Pietrelcina la participación en la Pasión tuvo notas de especial intensidad: los dones singulares que le fueron concedidos y los consiguientes sufrimientos interiores y místicos le permitieron vivir una experiencia plena y constante de los padecimientos del Señor, convencido firmemente de que «el Calvario es el monte de los santos».”


En Pietrelcina, su lugar de nacimiento y  donde el Padre Pio celebrara su primera Misa hoy tiene lugar una solemne celebración Eucarística presidida por Mons. Pompilio Cristino, Vicario General para la diócesis de Benevento.



En San Giovanni Rotondo las celebraciones comenzaron el pasado jueves con un rosario meditado en la Iglesia Santa Maria de las Gracias, el viernes allí mismo en una celebración litúrgica se acogió a los grupos de oración seguido del Via Crucis al Monte Castellano.  A la noche en la Iglesia de san Pio de Pietrelcina tuvo lugar la presentación de un oratorio dedicado al Papa Juan Pablo II.





Hoy sábado, aniversario de la canonización del Padre Pio la Misa solemne en la Iglesia de San Pio de Pietrelcina fue presidida por el Cardenal Tarcicio Bertone. A la noche la solemnidad terminaba con una procesión de antorchas. Todos los actos fueron transmitidos por Tele Radio Padre Pio 


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viernes, 25 de mayo de 2012

Unión espiritual que perdura: el Santo Padre Pio, el beato Juan Pablo II y sus discípulos


Es innegable la unión espiritual que perdura y que supongo seguirá siendo  indestructible entre la orden de los frailes menores capuchinos con el beato Juan Pablo II.  Forma parte de  una historia que comenzó con sus visitas pre-pontificado, su suplica de oración por la curación de Wanda Poltawska, la firmeza en defender las virtudes del padre Pio y su vida de oración,  la beatificación a las puertas del Año Jubilar 2000 y la canonización, ambas durante el pontificado de Juan Pablo II.


  
Son lazos hechos roca inamovible.  Y por otro lado lazos extensibles que abrazan a discípulos y amigos  del padre Pio y  de Juan Pablo II. Es sentir esa paz y bendición  a la distancia, vivir en comunión, esa comunión de los santos que el Papa Juan Pablo II dejo tan enraizada en nuestros corazones. Una unión entre aquellos que hemos tenido el privilegio de haber visitado los lugares geográficos insertados en el mapa del mundo donde el padre Pio viviera y predicara con su vida de oración  y su amistad tan particular con el Señor y aquellos quienes ansían visitar el lugar para vivenciar  in situ esta unión.  Ir a San Giovanni Rotondo es como peregrinar allí de la mano de Juan Pablo II. Todo el lugar lo recuerda.


Hoy 25 de mayo culminan en San Giovanni Rotondo las celebraciones por el 25º aniversario de la visita del Papa Juan Pablo II en mayo de 1987.   La semana en honor a Juan Pablo II comenzó el sábado pasado 19 de mayo con la acogida en el Templo de Santa Maria de las Gracias de la reliquia con la sangre del Beato.  La reliquia fue acompañada en procesión hacia la Iglesia de San Pio de Pietrelcina. Precedida por el rezo del Santo Rosario se celebro luego la Eucaristía presidida por el Postulador de la causa de canonización del Beato Juan Pablo II, Monseñor Slawomir Oder. Al término de la celebración la reliquia fue llevada nuevamente en procesión hacia Santa Maria de las Gracias donde permaneció para la veneración de los fieles hasta el lunes 21 de mayo. La reliquia visito también  la parroquia de San Leonardo abad,  parroquia madre de San Giovanni Rotondo y la Casa de Alivio del Sufrimiento de la Obra del Padre Pio para regresar a Santa Maria de las Gracias 
donde el miércoles 23 de mayo tuvo lugar la Solemne Celebración  Eucarística presidida por el cardenal Stanislaw Dziwisz, arzobispo metropolitano de Cracovia.

Hoy Viernes 25 de mayo la reliquia del Beato Juan Pablo II parte hacia el Santuario de Santa Maria Madre de Dios en la ciudad de Foggia, donde ya habían comenzado las celebraciones de este 25º aniversario de la visita del Beato Juan Pablo II el domingo pasado 20 de mayo.



El próximo lunes 28 de mayo comienza oficialmente el programa del centenario de la llegada del Padre Pio a San Giovanni Rotondo.


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viernes, 23 de septiembre de 2011

Festejamos hoy al santo Padre Pio





Hoy, precisamente en la fiesta del querido santo Padre Pio de Pietrelcina, la Catedral de Buenos Aires recibe una reliquia del santo, leemos en el informe fechado 22 de septiembre de AICA: “Se trata de un mitón, especie de guante de punto que sólo cubre desde la muñeca inclusive hasta la mitad del pulgar y el nacimiento de los demás dedos, que el fraile capuchino utilizó en vida para cubrir una de sus manos con los estigmas de Cristo”. La reliquia del santo, que quedará en custodia en el templo porteño, fue enviada por Fray Carlos María Laborde, guardián del santuario de San Giovanni Rotondo, donde se encuentran los restos del Padre Pío.
Hoy tambièn se entronizara en la Catedral una imagen donada por los capuchinos de la Provincia del Rio de la Plata.
A las 18, monseñor Joaquín Sucunza, obispo auxiliar y vicario general de Buenos Aires, celebrará la misa, y a su término, la reliquia quedará expuesta a la veneración de los fieles, hasta las 22. Habrá oraciones en todo momento, se recibirán intenciones y se entregará material de espiritualidad de San Pío de Pietrelcina.”


Mi pequeño librito Buenos días (que me traje de San Giovanni Rotondo), que contiene un pensamiento del Padre Pio para cada día del año ofrece para hoy:

La vida no es otra cosa que una continua reacción contra uno mismo; y no se abre a la belleza, si no es a precio de sufrimiento. Manteneos siempre en compañía de Jesús en Getsemaní y él sabrá confortaros cuando os lleguen las horas de angustia (ASN, 15)


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domingo, 14 de noviembre de 2010

San Padre Pío y el rosario (II)



“Dormía sólo durante las horas escasas que se acordaba para el reposo y jamás sin rezar el rosario que llamaba “su arma”, “su espada”. Sin embargo, con frecuencia tuvo que enfrentarse a quienes él llamaba “los cosacos”, los demonios.

Fue, sin duda, para agradecerle tanto amor que la Virgen María curó a Padre Pío durante su visita de gracia a San Giovanni Rotondo. Todos recuerdan con emoción el rostro estático de Padre Pío, su mirada maravillosa fija sobre una estatuilla de la Virgen que un peregrino le presentó para que la bendijera. Él la tomó y con los ojos profundos y luminosos, llenos de lágrimas, depositó un beso prolongado sobre el Corazón maternal de María.

¿Qué vio a través de la materia inerte que sostenía en las manos? ¿Qué mundo misterioso el Espíritu Santo había construido en el alma del santo?

Murió con el rosario entre las manos, musitando hasta su último suspiro los dulces nombres de Jesús y María. Sus amores.”


viernes, 12 de noviembre de 2010

San Padre Pío y el rosario (I)


Rezaba tantos rosarios diariamente que se le llegó a llamar “Rosario viviente”. Era, en el sentido estricto del término, “el hombre hecho oración”. Jamás se cansaba de rezar. Es más, en sus cartas a sus directores espirituales, se quejaba de no disponer de tiempo para la oración.
Una vez dijo: « Yo quisiera que los días tuvieran cuarenta horas” Rezaba todo el tiempo, en el altar, en el confesionario, en la basílica, donde se le veía levantar su rosario para mostrarlo a los fieles, que desde abajo lo miraban y rezaban con él y gracias a él.
Rezaba en las escaleras, en los corredores, en su celda, el día y la noche, excepto durante algunas breves y raras horas del sueño.


Padre Jean Derobert