Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

martes, 17 de junio de 2008

Padre Pio de Pietrelcina – canonización





El 16 de junio de 2002 el Santo Padre Juan Pablo II canonizó al Padre Pio de Pietrelcina de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos que solia repetir: "Soy un pobre fraile que ora", convencido de que "la oración es la mejor arma que tenemos, una llave que abre el Corazón de Dios" Este dignísimo seguidor de San Francisco de Asís nació el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, archidiócesis de Benevento, hijo de Grazio Forgione y de María Giuseppa De Nuncio, y fue beatificado por Juan Pablo II el 2 de mayo de 1999.





A la ceremonia de la canonización asistieron mas de 300.000 personas desbordando la Plaza San Pedro y colmando los alrededores. Entre los presentes tambien se encontraban los protagonistas de los dos milagros del fraile: Consiglia de Martino, que se curó en 1992 de manera inexplicable de una rotura de un vaso linfático que la llevaba irremediablemente a la muerte, y el niño Matteo Colella, que al momento de la canonización tenia casi diez años y que dos años antes había entrado en coma irreversible por una meningitis fulminante. Tambièn estaba alli la profesora polaca Wanda Poltawska que habia “recibido la gracia de la curación por intercesión del Padre Pío” a pedido de Karol Wojtyla, cuando era vicario capitular de Cracovia.



En la homilía el Santo Padre afirmo que las palabras de Jesús a sus discípulos "Mi yugo es suave y mi carga ligera" son "una magnífica síntesis de toda la existencia del Padre Pío de Pietrelcina, hoy proclamado santo. La imagen evangélica del 'yugo' evoca las numerosas pruebas que el humilde capuchino de San Giovanni Rotondo tuvo que afrontar. (...) este hombre santo quien “en toda su existencia buscó una identificación cada vez mayor con Cristo crucificado …” acompañándolo desde su humilde celda en San Giovanni Rotondo.





El Santo Padre puso de relieve que "la raíz profunda de tanta fecundidad espiritual del nuevo santo se encuentra en aquella íntima y constante unión con Dios de la que eran testimonios elocuentes las largas horas pasadas en oración. (...) Esta característica fundamental de su espiritualidad sigue en los 'Grupos de Oración' fundados por él, que ofrecen a la Iglesia y a la sociedad la formidable contribución de una oración incesante y confiada. El Padre Pío unía a la oración una intensa actividad caritativa de la que es una expresión extraordinaria la 'Casa del Alivio del Sufrimiento'. Oración y caridad -concluyó-, una síntesis concreta de la enseñanza del Padre Pío, que hoy vuelve a ser propuesta a todos".



En el Angelus el Santo Padre anunció que la memoria litúrgica de este santo, singular confesor, aparentemente duro, pero “generoso dispensador de la misericordia divina , siempre dispuesto a la dirección espiritual y a la administración del sacramento de la penitencia” la Iglesia lo recordaría el 23 de septiembre, día de su nacimiento al cielo”



El lunes 17 de junio de 2002 en su discurso a los peregrinos que habian participado en la canonización del padre Pio de Pietrelcina, “Juan Pablo II saludó con particular afecto a todos los frailes capuchinos, a los Grupos de oración Padre Pío y a los representantes de la familia de la "Casa de alivio del sufrimiento”. ”Este santo,“humilde capuchino de San Giovanni Rotondo… autentico modelo de espiritualidad y de humanidad… que solia unir la gloria del Tabor al misterio de la Pasión…. – decía el Santo Padre - … recorrió este camino de exigente ascesis espiritual en profunda comunión con la Iglesia. Algunas incomprensiones momentáneas con diversas autoridades eclesiales no alteraron su actitud de filial obediencia. El padre Pío fue, de igual modo, fiel y valiente hijo de la Iglesia, siguiendo también en esto el luminoso ejemplo del Poverello de Asís”….. La santa misa era el centro y la fuente de toda su espiritualidad: "En la misa -solía decir- está todo el Calvario". Los fieles, que se congregaban en torno a su altar, quedaban profundamente impresionados por la intensidad de su "inmersión" en el Misterio, y percibían que "el padre" participaba personalmente en los sufrimientos del Redentor….. San Pío de Pietrelcina se presenta así ante todos -sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos- como un testigo creíble de Cristo y de su Evangelio. Su ejemplo y su intercesión impulsan a cada uno a un amor cada vez mayor a Dios y a la solidaridad concreta con el prójimo, especialmente con el más necesitado”.


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