Llamados a ser santos

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“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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sábado, 13 de junio de 2026

Kalwaria Zebrzydowska, con Maria por el camino de la Cruz

 


Hoy celebrmos el Corazon Sagrado de Maria. Como no recordar a Juan Pablo II, papa mariano por excelencia y su querida  Kalwaria Zebrzydowska. 

Con cuanto amor y nostalgia hablaba Juan Pablo II de sus peregrinaciones a Kalwaria Zebrzydowska, a tan solo 13 kms de su pueblo natal Wadowice: unas tres horas de caminata, apenas ¼ de hora en auto/bus.  

Emocionado había dicho en su primer visita en 1979: “No sé, desde luego, cómo dar las gracias a la Divina Providencia que me ha concedido una vez más visitar este lugar. Kalwaria Zebrzydowska, el santuario de la Madre de Dios, los Santos Lugares de Jerusalén vinculados a la vida de Jesús y de su Madre, reproducidos aquí, los así llamados "Caminitos". Los he visitado muchas veces, de niño, de joven. Los he visitado como sacerdote. Especialmente he visitado con frecuencia el santuario de Kalwaria como arzobispo de Kraków (Cracovia) y como cardenal. Veníamos aquí muchas veces, los sacerdotes y yo, para concelebrar ante la Madre de Dios. Veníamos en la peregrinación anual de agosto y también en las peregrinaciones de determinados grupos en primavera y otoño. Pero más frecuentemente venía aquí solo, y andando por los caminitos de Jesucristo y de su Madre, podía meditar sus misterios santísimos, y encomendar a Cristo, por medio de María, los problemas especialmente difíciles y de singular responsabilidad en mi complejo ministerio. Puedo decir que casi ninguno de estos problemas ha madurado sino aquí, mediante la oración ardiente ante este gran misterio de la fe que Kalwaria esconde dentro de sí…..Os pido: rezad por mí aquí durante mi vida y después de mi muerte.

 


 

Cuantos gratos recuerdos también me trae a mi de mis visitas a Kalwaria. Caminar por esos senderos de estación en estación en oración, meditación, admiración y agradecimiento por la naturaleza que tan generosamente se ofrece como un regalo adicional de Dios a  peregrinos y visitantes.  A Kalwaria la llevo profundamente grabada en mi corazón. Tenía tantas ganas de conocer ese lugar sagrado adonde Juan Pablo II   acudió en tantas oportunidades durante su vida desde niño a Papa.  Un lugar donde al anochecer todo es silencio y paz, un lugar para quedarse más de un dia, un lugar ideal para ejercicios espirituales solo o grupal.   Alli mismo en el lugar dentrodel predio se ofrece hospedaje.  

 

 


En su ultima visita en 2002 para el IV Centenario del Santuario, Juan Pablo II recordaba en su homilía  “Vengo hoy a este santuario como peregrino, como venía cuando era niño y en edad juvenil. Me presento ante la Virgen de Kalwaria al igual que cuando venía como obispo de Cracovia para encomendarle los problemas de la archidiócesis y de quienes Dios había confiado a mi cuidado pastoral. Vengo aquí y, como entonces, repito:  Dios te salve, Reina y Madre de misericordia.¡Cuántas veces he experimentado – decía - que la Madre del Hijo de Dios dirige sus ojos misericordiosos a las preocupaciones del hombre afligido y le obtiene la gracia de resolver problemas difíciles, y él, pobre de fuerzas, se asombra por la fuerza y la sabiduría de la Providencia divina!.... Este lugar, de modo admirable, ayuda al corazón y a la mente a penetrar en el misterio del vínculo que unió al Salvador que padecía y a su Madre que compadecía….¡Cuán espléndidamente expresa este lugar ese  vínculo misterioso de amor.! La historia afirma que, a comienzos del siglo XVII, Mikolaj Zebrzydowski, fundador del santuario, puso los cimientos para construir la capilla del Gólgota, según el modelo de la iglesia de la Crucifixión de Jerusalén. De ese modo, deseaba sobre todo hacer que el misterio de la pasión y la muerte de Cristo fuera más cercano a sí mismo y a los demás. Sin embargo, más tarde, proyectando la construcción de las calles de la pasión del Señor, desde el cenáculo hasta el sepulcro de Cristo, impulsado por la devoción mariana y la inspiración de Dios, quiso poner en aquel itinerario algunas capillas que evocaran los acontecimientos de María. Así surgieron otros senderos y una nueva práctica religiosa, en cierto modo como complemento del vía crucis:  la devoción llamada vía de la compasión de la Madre de Dios y de todas las mujeres que sufrieron juntamente con ella.”   Hacia el final de la homilía pedía a su “Madre santísima, nuestra Señora de Kalwaria, obtén también para mí las fuerzas del cuerpo y del espíritu, para que pueda cumplir hasta el fin la misión que me ha encomendado el Resucitado.”  Y como despedida agregaba: “En ti pongo todos los frutos de mi vida y de mi ministerio; a ti encomiendo el destino de la Iglesia; a ti entrego mi nación; en ti confío y te declaro una vez más:  Totus tuus, Maria! Totus tuus. Amén.

 


En real y sentida despedida de Kalwaria y de su patria,   al final de la Misa recordaba a los presentes su visita de 1979 y su pedido que orasen por el mientras viva y después de su muerte.  

 

Les daba las gracias a todos por las oraciones y el apoyo espiritual y agregaba como palabras finales: “Y sigo pidiéndoos:  no dejéis de orar -lo repito una vez más- mientras viva y después de mi muerte. Y yo, como siempre, os pagaré vuestra benevolencia encomendándoos a todos a Cristo misericordioso y a su Madre.”

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viernes, 2 de enero de 2026

Ave Maria : Lugares de culto mariano en Polonia (1 de 3)

 Kalwaria Zebrzydowska




Cuando Karol tenía doce años y se quedó sin madre, su padre lo llevó a Kalwaria Zebrzydowska. Allí, delante de la Virgen Madre de Dios, se arrodillaron los dos juntos. El padre le dijo bajito a la oreja de Karol: “Esta es tu Madre” y desde entonces él nunca más estuvo solo.  Kalwaria Zebrzydowska ha tenido un gran papel en la vida de Karol. Allí iba cuando tenía algún problema o algunas cuestiones que resolver como muchacho, sacerdote, arzobispo y Papa. Josef Mucha, su chofer, cuenta de esta manera algunos de esos momentos: “cuando el Cardenal tenía alguna preocupación íbamos a Kalwaria Zebrzydowska. Rezaba aproximadamente una hora y luego, paseando por los “caminos de Maria” , se le pasaba todo. Cando rezaba el Rosario, mirándolo desde lejos, me daba cuenta cuando terminaba cada decena – explica Mucha – porque levantaba los ojos hacia el Cielo como si, realmente, hablara con Alguien”.



Kalwaria Zebrzydowska  es un pequeño pueblo cerca de Wadowice, ciudad en donde nació Karol. Es un lugar de culto mariano desde el siglo XVII, cuando en un castillo se reunían a rezar al comienzo y al final del día. Una vez, la imagen de la Madre de Dios lloró sangre y ese evento hizo que a ese lugar llegaran miles de fieles.



Kalwaria Zebrzydowska no es solo un santuario en cuanto está circundado de un área de diez kilómetros del llamado “Caminos de la Virgen”. Las capillas y las estaciones del Via Crucis están muy  bien situadas en medio de la naturaleza y de esa manera ha surgido un paisaje caracterizado por valores espirituales, donde los elementos naturales y los artificiales, creados por las manos del hombre, componen un lugar armónico. Este singular parque está bajo el patrocinio de la UNESCO.

 


“Casi siempre venia solo – cuenta Juan Pablo II durante su primera visita a Kalwaria como Papa en 1979 – porque no quería que nadie lo supiese, ni siquiera el custodio del convento. Es muy fácil esconderse en Kalwaria. Llegaba solo y me ponía a caminar por los Caminos de nuestro Señor Jesus y de su Madre, reflexionando sobre sus santísimos misterios. Esos senderos son absolutamente particulares. Confiaba a Jesus y a Maria problemas delicados y relacionados con mis responsabilidades, primero como Obispo, luego como Cardenal. Sabía que yo tenía que venir más veces; primero porque los problemas se multiplicaban  y luego – cosa singular – porque estos problemas se resolvían efectivamente.”

 

 

 

Juan Pablo II visitó Kalwaria Zebrzydowska por última vez en el mes de agosto de 2002 y los periodistas recordaron que el Papa se quedo frente a la imagen de la Virgen Maria tres cuartos de hora, haciendo saltar el orden de la peregrinación y la transmisión televisiva. Pero nadie se hubiese permitido interrumpir la meditación del Papa. El postulador del proceso de Canonización de Juan Pablo II confió, en su momento, el proceso a la Virgen: “Desde el corazón confío a la Madre de Kalwaria los trabajos del proceso” ha escrito en el libro de recuerdos del Santuario en febrero de 2006.”

 

Aleksandra Zapotoczny

sábado, 13 de septiembre de 2025

Juan Pablo II, el “vínculo misterioso de amor” de Kalwaria Zebrzydowska y su despedida en una oración (3 de 3)

 "Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Dirige, oh Señora de las gracias, tu mirada a este pueblo que desde hace siglos permanece fiel a ti y a tu Hijo.



Dirige la mirada a esta nación, que siempre ha puesto su esperanza en tu amor de Madre.
Dirige a nosotros la mirada, esos tus ojos misericordiosos, y obtennos lo que tus hijos más necesitan.
Abre el corazón de los ricos a las necesidades de los pobres y de los que sufren.
Haz que los desempleados encuentren trabajo.
Ayuda a los que se han quedado en la calle a encontrar una vivienda.
Dona a las familias el amor que permite superar todas las dificultades.
Indica a los jóvenes el camino y las perspectivas para el futuro.
Envuelve a los niños con el manto de tu protección, para que no sufran escándalo.
Anima a las comunidades religiosas con la gracia de la fe, de la esperanza y de la caridad.
Haz que los sacerdotes sigan las huellas de tu Hijo dando cada día la vida por las ovejas.
Obtén para los obispos la luz del Espíritu Santo, para que guíen la Iglesia en estas tierras hacia el reino de tu Hijo por un camino único y recto.
Madre santísima, nuestra Señora de Kalwaria, obtén también para mí las fuerzas del cuerpo y del espíritu, para que pueda cumplir hasta el fin la misión que me ha encomendado el Resucitado.
En ti pongo todos los frutos de mi vida y de mi ministerio; a ti encomiendo el destino de la Iglesia; a ti entrego mi nación; en ti confío y te declaro una vez más: Totus tuus, Maria! Totus tuus. Amén.

 

(de la homilía del Papa Juan Pablo II en el Santuario de Kalwaria)

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Juan Pablo II, el “vínculo misterioso de amor” de Kalwaria Zebrzydowska y su despedida (2 de 3)

 

“Vengo hoy a este santuario como peregrino, como venía cuando era niño y en edad juvenil. Me presento ante la Virgen de Kalwaria al igual que cuando venía como obispo de Cracovia para encomendarle los problemas de la archidiócesis y de quienes Dios había confiado a mi cuidado pastoral. Vengo aquí y, como entonces, repito: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia.

¡Cuántas veces he experimentado que la Madre del Hijo de Dios dirige sus ojos misericordiosos a las preocupaciones del hombre afligido y le obtiene la gracia de resolver problemas difíciles, y él, pobre de fuerzas, se asombra por la fuerza y la sabiduría de la Providencia divina! ¿No lo han experimentado, acaso, también generaciones enteras de peregrinos que acuden aquí desde hace cuatrocientos años? Ciertamente sí. De lo contrario, no tendría lugar hoy esta celebración. No estaríais aquí vosotros, queridos hermanos, que recorréis los senderos de Kalwaria, siguiendo las huellas de la pasión y de la cruz de Cristo y el itinerario de la compasión y de la gloria de su Madre. Este lugar, de modo admirable, ayuda al corazón y a la mente a penetrar en el misterio del vínculo que unió al Salvador que padecía y a su Madre que compadecía. En el centro de este misterio de amor, el que viene aquí se encuentra a sí mismo, encuentra su vida, su cotidianidad, su debilidad y, al mismo tiempo, la fuerza de la fe y de la esperanza: la fuerza que brota de la convicción de que la Madre no abandona al hijo en la desventura, sino que lo conduce a su Hijo y lo encomienda a su misericordia.

 "Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena" (Jn 19, 25). Aquella que estaba unida al Hijo de Dios por vínculos de sangre y de amor materno, allí, al pie de la cruz, vivía esa unión en el sufrimiento. Ella sola, a pesar del dolor del corazón de madre, sabía que ese sufrimiento tenía un sentido. Tenía confianza -confianza a pesar de todo- en que se estaba cumpliendo la antigua promesa: "Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras tú acechas su calcañar" (Gn 3, 15). Y su confianza fue confirmada cuando el Hijo agonizante se dirigió a ella: "¡Mujer!".

En aquel momento, al pie de la cruz, ¿podía esperar que tres días después la promesa de Dios se cumpliría? Esto será siempre un secreto de su corazón. Sin embargo, sabemos una cosa: ella, la primera entre todos los seres humanos, participó en la gloria del Hijo resucitado. Ella -como creemos y profesamos-, fue elevada al cielo en cuerpo y alma para experimentar la unión en la gloria, para alegrarse junto al Hijo por los frutos de la Misericordia divina y obtenerlos para los que buscan refugio en ella"

(de la homilia del  Papa Juan Pablo II en el Santuario de Kalwaria 29 de agosto de 2002)

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Juan Pablo II, el “vínculo misterioso de amor” de Kalwaria Zebrzydowska y su despedida (1 de 3)

 


Era su “despedida” de aquel Santuario tan querido, tan unido a sus primeros años de vida en la natal wadowice (Kalwaria queda a tan solo a 14 kms de Wadowice) a sus primeras peregrinaciones a aquel lugar sagrado, a sus “conversaciones” con Maria cuando buscaba amparo y consejo “Este itinerario desde niño, y más aún como sacerdote y como obispo, me llevaba frecuentemente por los senderos marianos de Kalwaria Zebrzydowska. Kalwaria es el principal santuario mariano de la Archidiócesis de Cracovia. Iba allí con frecuencia y caminaba en solitario por aquellas sendas presentando en la oración al Señor los diferentes problemas de la Iglesia, sobre todo en el difícil período que se vivía bajo el comunismo.” (Don y Misterio) 

En su último viaje a Polonia  con ocasión del IV Centenario del Santuario de Kalwaria Zebrzydowska, el 19 de agosto de 2002  el Papa Juan Pablo II nos invitaba a comprender ese “vinculo misterioso de amor” que lo unía a su Madre y a la Madre de todos.

El vínculo misterioso de amor - ¡Cuán espléndidamente lo expresa este lugar! La historia afirma que, a comienzos del siglo XVII, Mikolaj Zebrzydowski, fundador del santuario, puso los cimientos para construir la capilla del Gólgota, según el modelo de la iglesia de la Crucifixión de Jerusalén. De ese modo, deseaba sobre todo hacer que el misterio de la pasión y la muerte de Cristo fuera más cercano a sí mismo y a los demás. Sin embargo, más tarde, proyectando la construcción de las calles de la pasión del Señor, desde el cenáculo hasta el sepulcro de Cristo, impulsado por la devoción mariana y la inspiración de Dios, quiso poner en aquel itinerario algunas capillas que evocaran los acontecimientos de María. Así surgieron otros senderos y una nueva práctica religiosa, en cierto modo como complemento del vía crucis: la devoción llamada vía de la compasión de la Madre de Dios y de todas las mujeres que sufrieron juntamente con ella. Desde hace cuatro siglos se suceden generaciones de peregrinos que recorren aquí las huellas del Redentor y de su Madre, tomando abundantemente de ese amor que resistió a los sufrimientos y a la muerte, y culminó en la gloria del cielo.  

Durante estos siglos, los peregrinos han estado acompañados fielmente por los padres Franciscanos, llamados "Bernardinos", encargados de la asistencia espiritual del santuario de Kalwaria. Hoy quiero expresarles mi gratitud por esta predilección por Cristo que padeció, y por su Madre, que compadeció; una predilección que con fervor y entrega infunden en el corazón de los peregrinos. Amadísimos padres y hermanos "Bernardinos", que Dios os bendiga en este ministerio, ahora y en el futuro.

En 1641 el santuario de Kalwaria fue enriquecido con un don particular. La Providencia dirigió hacia Kalwaria los pasos de Stanislaw Paszkowski, de Brzezie, para que encomendara a la custodia de los padres "Bernardinos" la imagen de la Madre santísima, ya famosa por sus gracias cuando se hallaba en la capilla de familia. Desde entonces, y especialmente desde el día de la coronación, realizada en 1887 por el obispo de Cracovia Albin Sas Dunajewski, con el beneplácito del Papa León XIII, los peregrinos terminan su peregrinación por las sendas delante de ella. Al inicio venían aquí de todas las partes de Polonia, pero también de Lituania, de la Rus', de Eslovaquia, de Bohemia, de Hungría, de Moravia y de Alemania. Se han encariñado particularmente con ella los habitantes de Silesia, que han ofrecido la corona a Jesús y, desde el día de la coronación, todos los años participan en la procesión el día de la Asunción de la santísima Virgen María.

¡Cuán importante ha sido este lugar para la Polonia dividida por las reparticiones! Lo expresó monseñor Dunajewski, que posteriormente llegó a ser cardenal, durante la coronación, rezando así: "En este día María fue elevada al cielo y coronada. Al celebrarse el aniversario de este día, todos los santos ponen sus coronas a los pies de su Reina, y también hoy el pueblo polaco trae las coronas de oro, para que las manos del obispo las pongan sobre la frente de María en esta imagen milagrosa. Recompénsanos por esto, oh Madre, para que seamos uno entre nosotros y contigo".

Así rezaba por la unificación de la Polonia dividida. Hoy, después de que ha llegado a ser una unidad territorial y nacional, las palabras de aquel pastor no sólo conservan su actualidad, sino que, además, adquieren un significado nuevo. Es preciso repetirlas hoy, pidiendo a María que nos obtenga la unidad de la fe, la unidad del espíritu y del pensamiento, la unidad de las familias y la unidad social. Por esto ruego hoy con vosotros: haz, oh Madre de Kalwaria, "que seamos uno entre nosotros y contigo".

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viernes, 12 de septiembre de 2025

Kalwaria Zebrzydowska, la Jerusalén polaca

 


Kalwaria Zebrzydowska, la Jerusalén polaca, Santuario polaco de la Pasión de Cristo y de María, es uno de los lugares de peregrinaje más frecuentados de Polonia. Esta ubicado entre dos cadenas de montañas bajas, en la zona fronteriza entre Beskid Makowski y Pogorze Welickie, al pie del monte Žar,  a 335-340 m sobre el nivel del mar, 35 km al sudoeste de Cracovia y 15 kms al este de Wadowice.

Situado en el  pueblo de Kalwaria Zebrzydowska,  una pequeña localidad de unos 5 mil habitantes que ocupa una superficie de 550 hectáreas, Kalwaria Zebrzydowska es todo un complejo religioso-histórico, frecuentado anualmente por más de un millón de peregrinos y visitantes. Se compone de la basílica barroca dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles, del convento de los Bernardinos (orden de frailes menores) y del conjunto de iglesias y capillas de estilo barroco y manierista, distribuidas en un espacio de 6 kms, donde por esos amplios senderos se meditan vida y obra de Jesús y la participación de Maria en ella. Podríamos decir que es un santuario con pueblo propio.  

 


Los inicios del santuario se remontan al año 1600 cuando Mikolaj Zebrzydowski, voivoda de Cracovia, colocara en el monte Žarek la piedra angular para la construcción de una primera capilla dedicada a la Crucifixión de Jesucristo,  al modelo de la capilla de Santa Cruz en Jerusalén. La capilla fue consagrada como iglesia el 4 de octubre de 1601 por el nuncio papal Klaudiusz Rangoni y estaba destinada a lugar de oración para la familia de los Zebrzydowski durante la Cuaresma.

 



Poco después Mikolaj Zebrzydowski decidió construir también una capilla en honor al Sepulcro de Cristo (según el modelo de la capilla del Sepulcro del Señor de Jerusalén) un pequeño convento y una iglesia, dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles, que fue consagrada el 4 de octubre de 1609. Para entonces Zebrzydowski ya había decidido también hacer construir, siguiendo el ejemplo de Jerusalén, las estaciones de la Pasión de Nuestro Señor pues había observado la notable semejanza de sus tierras con la topografía de Jerusalén. Para el desarrollo del Calvario, el elemento decisivo fue la lectura de los escritos de Christian Adrian Cruys llamado Adrichomius. Sus obras, en las que describía la Tierra Santa en los tiempos de Jesucristo, fueron fuente de inspiración para fundar nuevos calvarios, y en ellas se basó Mikołaj Zebrzydowski para construir las estaciones dedicadas a la Pasión del Señor. De hecho, observó una notable similitud entre sus bienes, que se extendían entre Lanckorona y el monte Żar, y la topografía de Jerusalén. Así que la colina de Żarek pasó a llamarse Golgotha, una altura en los alrededores de Lanckorona Monte de los olivos, otra altura en los alrededores de la actual capilla “Casa de Caifás” El Monte Sión, la altura para la construcción del futuro Palacio de Pilatos Monte Moriah, y el río de Skawinka, Cedrón. Las triangulaciones de los terrenos para la construcción de las futuras capillas fueron realizadas por el cura Feliks Żebrowski, matemático y astrónomo, amigo de Zebrzydowski.



Las capillas, que se distinguirían por la originalidad de las soluciones arquitectónicas adoptadas, se erigieron entre 1605 y 1617 en el orden siguiente: Palacio de Pilatos, Sepulcro del Señor Jesús, Huerto de los olivos, Captura de Jesús, Casa de Ana, Casa de Caifás, Palacio de Herodes, Sepulcro de la Madre de Dios, Casa de la Madre de Dios, Jesús carga con la cruz, Ascensión, Cenáculo, Corazón de María, Segunda caída de Jesús (Portal Occidental), San Rafael, Eremitorio de los Cinco hermanos polacos con la capilla de Santa María Magdalena.

 Cuando murió Mikołaj Zebrzydowski, en 1620, las obras de construcción del Calvario fueron continuadas por su hijo Jan Zebrzydowski, quién en los años 1623 - 1641 mandó construir las siguientes cinco capillas pasionales (Portal Oriental, Primera caída de Jesucristo, Cirenaico, Verónica) y las ocho capillas marianas (1632): cuatro de Funeral y cuatro del Triunfo de María. Además desarrolló las capillas ya construidas por Mikołaj Zebrzydowski: la de la Crucifixión (1623) y la del Sepulcro de la Madre de Díos (1623 aprox.). Jan Zebrzydowski también construyó los conocidos “escalones” en el Palacio de Pilatos (1633) y la capilla del Hallazgo de la Santa Cruz junto con el Eremitorio de Santa Elena (1623 - 1632).

 

El siguiente fundador fue Michał Zebrzydowski, hijo de Jan. Durante este periodo se desarrolla la parte septentrional del convento (1654-1655) y se construyó una capilla, cerca del muro meridional de la iglesia (actualmente el presbiterio), específicamente para el cuadro milagroso de la Madre de Dios. La capilla es uno de los elementos arquitectónicos de mayor belleza de Kalwaria Zebrzydowska.

Cuando murió Michał Zebrzydowski, en 1667, la tutela de Kalwaria pasó a la familia de los Czartoryski. La hija de Michał, Anna Zebrzydowska, se casó con Jan Karol Czartoryski y con esta unión los bienes de los Zebrzydowski pasaron a manos de los Czartoryski. Cuando murió la mujer en 1668, el señor Czartoryski contrajo matrimonio por segunda vez con Magdalena Konopacka, a quién se debe la ampliación de una nave de la iglesia (1702) y la construcción de dos torres delante de dicha iglesia (1720). La basílica actual se debe en gran parte a la labor de Magdalena Czartoryska, quién murió en 1694, y a su hijo Józef, quien continuó con la obra.

En los años 1810-1812, por iniciativa del padre Gaudente Thynel, el convento fue ampliado, de forma poco acertada, rebajando las bóvedas y alzando ligeramente los muros del primer piso. Esta reconstrucción luego fue corregida en los años 1897-1901, durante el ministerio abacial del padre Felicjan Fierek, bajo la supervisión y el proyecto del arquitecto de Cracovia Karol Knaus.

En los años 1906-1910, el padre Felicjan Fierek, prior del convento, propuso una significativa ampliación de la iglesia (actual basílica). Sin embargo, el conservador de los bienes culturales de Cracovia denegó la autorización con el objeto de salvaguardar el carácter monumental del complejo eclesiástico-conventual de Kalwaria Zebrzydowska

Por iniciativa del Arzobispo de Cracovia Karol Wojtyla (1963-1978) algunos años despues comenzaron a llevarse a cabo peregrinaciones anuales de hombres, mujeres, jóvenes y familias. A partir de 1982 la arquidiócesis celebra el día 13 de agosto como la fiesta de Nuestra Señora de Kalwaria. El Santuario esta íntimamente relacionado con  Juan Pablo II, quien peregrinó allí desde su temprana infancia y siguió haciéndolo frecuentemente antes de ser llamado a la Sede de Pedro. 

A partir de 1978 Kalwaria Zebrzydowska se transformo en lugar de oración por el Santo Padre celebrándose diariamente la santa misa por sus intenciones.

Durante su viaje de 1979 Juan Pablo II reitero su pedido a los allí reunidos: “no dejéis de orar -lo repito una vez más- mientras viva y después de mi muerte. Y yo, como siempre, os pagaré vuestra benevolencia encomendándoos a todos a Cristo misericordioso y a su Madre”.

Con ocasion de su viaje de 1987 le dono a Nuestra Señora la rosa de oro como expresión del agradecimiento por “lo que fue y no deja de ser en mi vida”.

A Kalwaria se referia Juan Pablo II cuando le decía a Vittorio Messori en Cruzando el Umbral de la esperanza:

“ Este santuario regional tiene una particularidad, la de ser no solamente mariano, sino también profundamente cristocéntrico. Y los peregrinos que llegan allí, durante su primera jornada junto al santuario de Kalwaria, practican antes que nada los "senderos", que son un Viacrucis en el que el hombre encuentra su sitio junto a Cristo por medio de María. La Crucifixión, que es también el punto topográficamente más alto, domina los alrededores del santuario. La solemne procesión mariana, que tiene lugar antes de la fiesta de la Asunción, no es sino la expresión de la fe del pueblo cristiano en la especial participación de la Madre de Dios en la Resurrección y en la Gloria de su propio Hijo. Desde los primerísimos ańos, mi devoción mariana estuvo relacionada estrechamente a la dimensión cristológica. En esta dirección me iba educando el santuario de Kalwaria”.

Kalwaria Zebrzydowska está inscripta en el Patrimonio Mundial de la UNESCO

bajo el criterio de “monumento cultural excepcional que utilizó el paisaje natural como escenario para una representación simbólica en forma de capillas y senderos de los hechos de la Pasión de Cristo resultando un paisaje cultural de gran belleza y calidad espiritual que combina armoniosamente la obra del hombre con la obra de la naturaleza”.

Fuente: "Kalwaria Zebrzydowska" - Guía publicada por el Santuario

jueves, 17 de mayo de 2012

Juan Pablo II y San Luis Maria Grignion de Monfort

María, «obra maestra del Altísimo, milagro de la Sabiduría eterna» 

El magisterio del Papa Juan Pablo II trasluce y contagia un profundo amor filial y devocion a Maria.  Guiado por su padre en la natal Wadowice Karol comenzó a  peregrinar de niño al cercano Santuario mariano de KalwariaZebrzydowska 


peregrinaciones que luego continuaron con  compañeros de escuela y amigos.   

Con ocasion del IV centenario  del Santuario el 19 de agosto de 2002 (su última visita a Polonia), en su homilía el Santo Padre  abria su corazon dando testimonio de su intima y antigua union  al Santuario: “Vengo hoy a este santuario como peregrino, como venía cuando era niño y en edad juvenil. Me presento ante la Virgen de Kalwaria al igual que cuando venía como obispo de Cracovia para encomendarle los problemas de la archidiócesis y de quienes Dios había confiado a mi cuidado pastoral. Vengo aquí y, como entonces, repito:  Dios te salve, Reina y Madre de misericordia.”

Enraizada tempranamente esta amistad mariana se fue perfilando en la persona de Karol Wojtyla como estudiante, obrero, sacerdote y finalmente como pastor para quedar  plasmada en  su escudo episcopal Totus Tuus (*) inspirándose para ello en la doctrina de san Luis María Grignion de Montfort”   (Don y Misterio

En Cruzando el Umbral de la Esperanza el Papa Juan Pablo II  en breves palabras nos confia esta entrega de su persona simbolizada en su lema:

Totus Tuus. Esta fórmula no tiene solamente un carácter piadoso, no es una simple expresión de devoción: es algo más. La orientación hacia una devoción tal se afirmó en mí en el período en que, durante la Segunda Guerra Mundial, trabajaba de obrero en una fábrica. En un primer momento me había parecido que debía alejarme un poco de la devoción mariana de la infancia, en beneficio de un cristianismo cristocéntrico. Gracias a san Luis Grignon de Montfort comprendí que la verdadera devoción a la Madre de Dios es, sin embargo, cristocéntrica, más aún, que está profundamente radicada en el Misterio trinitario de Dios, y en los misterios de la Encarnación y la Redención. Así pues, redescubrí con conocimiento de causa la nueva piedad mariana, y esta forma madura de devoción a la Madre de Dios me ha seguido a través de los años: sus frutos son la Redemptoris Mater y la Mulieris dignitatem.


Con ocasion de la Fiesta de la Inmaculada Concepcion el 8 de diciembre de 2003, celebrándose un nuevo aniversario de  la aparición del Tratado de la verdadera devoción a la santísima Virgen de San Luis María Grignion de Montfort el Papa Juan Pablo II le dirige una carta a la familia monfortiana  confirmando su espiritu mariano anclado en Jesucristo :

“Hace ciento sesenta años se publicaba una obra destinada a convertirse en un clásico de la espiritualidad mariana. San Luis María Grignion de Montfort compuso el Tratado de la verdadera devoción a la santísima Virgen a comienzos del año 1700, pero el manuscrito permaneció prácticamente desconocido durante más de un siglo. Finalmente, en 1824 fue descubierto casi por casualidad, y en 1843, cuando se publicó, tuvo un éxito inmediato, revelándose como una obra de extraordinaria eficacia en la difusión de la "verdadera devoción" a la Virgen santísima. A mí personalmente, en los años de mi juventud, me ayudó mucho la lectura de este libro, en el que "encontré la respuesta a mis dudas", debidas al temor de que el culto a María, "si se hace excesivo, acaba por comprometer la supremacía del culto debido a Cristo" (Don y misterio, BAC 1996, p. 43). Bajo la guía sabia de san Luis María comprendí que, si se vive el misterio de María en Cristo, ese peligro no existe. En efecto, el pensamiento mariológico de este santo "está basado en el misterio trinitario y en la verdad de la encarnación del Verbo de Dios" (ib.).

Internándonos en la trayectoria mariana del Papa Juan Pablo II quizas deberiamos ahondar también en la vida y obra de San Luis Maria Grignion de Monfort, inspirador definitivo y maduro de su devocion a la Madre de Dios.  Para ello invito visitar la página oficial de "La Compañía de María  (conocida también con el nombre de "Misioneros Monfortianos"), quienes allí declaran su cristianismo cristocéntrico a Jesús por Maria: “ El carácter mariano de la Compañía es un valor esencial de nuestra Congregación. María no está presente de manera accidental en la vida de los misioneros: la devoción a María es parte integrante de su vida espiritual y de su apostolado. La «perfecta consagración» a Jesús por María es el acto más significativo del carácter mariano de nuestra inspiración."

Por otra parte invito leer en la páginaoficial la fascinante historia personal de  este “Incomparable cantor y discípulo de la Madre del Salvador, a quien celebra como la que guía seguramente hacia Cristo: «Si establecemos la sólida devoción a la santísima Virgen, es sólo para establecer más perfectamente la de Jesucristo y ofrecer un medio fácil y seguro para encontrar al Señor»” (Juan Pablo II a la familiamonfortiana 1997, con ocasión de los 50 años de la canonización de su fundador) 

Allí mismo en el sitio de losmisioneros monfortianos se ofrece generosamente las Obras Completas de San Luis Maria Grignion de Monfort para consulta libre. 


 (*) abreviatura de la forma más completa de la consagración a la Madre de Dios, que dice: Totus tuus ego sum et omnia mea Tua sunt. Accipio Te in mea omnia. Praebe mihi cor Tuum, Maria)

jueves, 10 de noviembre de 2011

Wadowice - Kalwaria 2011 y la casa natal del Beato Juan Pablo II (en reconstrucción)

Me dio pena y nostalgia no poder entrar esta vez (durante mi viaje al Congreso) en la casa de los Wojtyla… a ese espacio sagrado donde entré por primera vez en el 2005 para adentrarme en ese “seminario doméstico” con algunos de los objetos y elementos de la casa que nos trasladaban a aquellos primeros años de su vida en Wadowice. Se entraba por el patio, escalera, pasillo para descubrir luego parte de su mundo, testigo de alegrías y sufrimientos…me imaginaba a un Lolek traspirado, radiante que entraba corriendo después de un partido de futbol o al mismo Lolek cruzando solemnemente hacia su parroquia donde oficiaba de monaguillo o camino a la escuela… el momento de la muerte de su madre…. a su padre rezando de rodillas y a Lolek mismo escapándose por unos minutos durante alguna reunión de estudio o con amigos para rezar en otra habitación …….vivencias diversas y profundas que no era difícil percibir en ese ambiente recogido entre el público (niños incluidos) que se movía en silencio, respetuosamente…de cuadro en cuadro y de objeto en objeto bajo la celosa mirada de la monjita controlando que todos calzáramos los zapatones, que recogíamos a la entrada, para no dañar el piso. Todo nos hacia recordar las palabras de profundo afecto de Juan Pablo II para su ciudad natal, testigo de sus “primeros pasos, primeras palabras y «las primeras inclinaciones» de su visita de 1999 derramando cariño para sus habitantes, o en la de 1979 cuando visitara Wadowice por primera vez después de 1978.

La casa está ahora en reconstrucción

(también tiene una nueva página web, que supongo será la definitiva) , si bien naturalmente ya hubo trabajos anteriores de reparaciones y refacciones, en realidad debemos imaginarnos que tanto la casa como la parroquia hace 90 años se veían muy diferentes!



En la nueva página se pueden ver fotografías de la apariencia que tendrá la “casa” que ahora será transformada en Museo, una vez concluidos los trabajos. Las nuevas instalaciones apuntan a presentar un museo moderno (con abundante multimedia) en un espacio de unos 1000 m2 distribuidos en cuatro pisos, donde el corazón será la vivienda y vida de los Wojtyla, a la cual se agregarán varias Salas que presentarán diversos aspectos de la vida de Karol Wojtla. El Museo, un emprendimiento conjunto de la Arquidiócesis de Cracovia, el Ministerio de Cultura del Gobierno de Malopolska y la Intendencia de Wadowice, será abierto al público los primeros meses del 2013.


Temporariamente se puede visitar la réplica de la casa de Karol Wojtyla con algunos objetos y una buena colección de fotografías en las instalaciones del Dom Katolicki, detrás de la Iglesia. Una buena intención, pero es difícil imaginarse la verdadera “casa” allí.


El Museo Municipal a solo unos pasos (casi al lado y más cerca de la casa de los Wojtyla) ofrece una interesante colección de fotografías y objetos de la vida e historia de Wadowice.



Esta vez visité Wadowice un día gris, nublado. Había concluido el Congreso con un tiempo espléndido y el sol se fue escondiendo. A la ida por autopista, al regreso con un bus con paradas en todos los pueblos. Mucho más interesante, cuando no se tiene apuro (me divierten los nombres, Skawa (rio), Skawina (ciudad), Skawinka…. y observo - admirada) -que las casas no tienen rejas…
Me fui acercando hacia la Plaza principal de Wadowice por la peatonal Zatorska con puestos de mercado, que le agrega familiaridad a la visita. Entrar en el Santuario, la parroquia de Karol Wojtyla, siempre me emociona, me serena, me llena de paz… La capilla de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, la nueva capilla en honor al Beato Juan Pablo II con sus reliquiasel altar en honor a Jesús Misericordioso, la pila bautismal donde fue bautizado Karol Jozef Wojtyla, admirar una vez más esas preciosas bóvedas en el cielorraso con las Encíclicas de Juan Pablo II! Quedarme allí en silencio me llena el corazón.


En un dia se puede visitar tranquilo Wadowice y Kalwaria; a la ida o a la vuelta se puede pasar por Kalwaria y no hay que perdérselo! No es difícil de llegar. Entre estos dos puntos el bus tarda unos 20 minutos. Hay que bajar en la parada de Kalwaria y desde allí ir subiendo hasta el cruce (hasta la Iglesia) luego tomar a la izquierda por la calle lro de Mayo (desde allí se ven las torres del Santuario), ir siempre subiendo. Es imposible perderse. Sino preguntar, con solo decir Kalwaria, la gente entiende;) sino Sanktuarium Kalwaria. Realmente vale la pena. Para un visita breve se necesitaran al menos 2/3 horas (no alcanzan para ir por los senderos del Vía Crucis); es aconsejable tomarse medio dia - naturalmente con buen tiempo para peregrinar por lo menos por alguno de los senderos - . También es posible hospedarse allí. El hospedaje es modesto, pero acogedor e incluye desayuno. Quedarse una noche es tomarse un respiro y envolverse en un oasis de paz y silencio. Esta vez participé allí en una Misa para jóvenes discapacitados a las 3 de la tarde – la Hora de la Misericordia. Impresionante la homilía y la actitud del sacerdote como miraba a cada uno de ellos, como si estuviera hablándole a cada uno personalmente. Momento también para agradecer por la salud de toda la familia.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Mi viaje 2009 (10) Cracovia y Kalwaria Zebrzydowska

Invito visitar mi post anterior sobre Kalwaria y agrego aqui algunos comentarios de mi visita estos dias:

En horarios normales (que no lo fueron estos dias) se puede visitar Wadowice y Kalwaria en un dia sin apuro, pausadamente y disfrutar de ambos lugares. Pero como este fin de semana algunos horarios directamente "desaparecieron" de las pizarras me hice otro viaje.

Estuve en Misa en el Santuario de Nuestra Señora de los Angeles con la iglesia llenisima de familias con ninios, y mucha gente joven (me impacto como los muchachos jovenes y los hombres se arrodillan para recibir la comunion). Caminar por esos hermosos senderos, ademas de ser perregrinacion fue un paseo estupendo. Era un dia brillante, esplendoroso, sin una nube, verdaderamente un "día que hizo el Señor" para nuestro disfrute. La primavera a cada paso. Visite una parte de las hermosas capillas del Via Crucis de Jesus hacia y desde el Juicio ante Pilatos. Era un dia "polaco" y pocos turistas, aunque no es comun que los turistas extiendan la visita a este camino de Kalwaria, que se compone de 42 pequenias iglesias y capillas de todo tamaño en un area de 6 km.
Un lugar intimamente ligado a Karol Wojtyla. Alli encontro a su Madre, despues de la muerte de su madre terrena. Fue alli en ese Santuario donde Juan Pablo II pidio a todos “recen por mi aquí, durante mi vida y tambien después”. Tambien yo rece por el, por una pronta beatificacion y para que los jovenes no se olviden de el, su fe, su confianza, su ejemplar esperanza.