Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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martes, 10 de junio de 2025

Juan Pablo II y sus intentos de acercamiento a la Iglesia ortodoxa.

 


(Fuente: Stanislao Dziwisz: Una vida con Karol – conversación con Gian Franco Svidercoschi,  La Esfera delos libros, 2008, pag.222/226)

Pero los problemas eran todavía mas numerosos en le frente de la Iglesai ortodoxa. Caído el comunismo, disgregado el imperio soviético, la consiguiente explosión de nacionalismos involucró, por desgracia, también a la Iglesias, sobre todo a las ortodoxas, que durante tantos años habían vivido sin libertad y al margen del proceso ecuménico. (Gian FrancoSvidercoschi)

El Santo Padre intuyó en el acto que de aquella situación podían derivarse complicaciones en las relaciones con Roma. La Iglesia católica, por su unidad, tenía fuerza, mucha fuerza, mientras que las Iglesias ortodoxas, diversificadas y divididas entre ellas, no. El Papa intento iniciar un diálogo respetuoso, lleno de delicadeza y de comprensión, totalmente ajeno a cualquier idea de proselitismo. Pero no siempre fue comprendido. No siembre se comprendieron sus verdaderas intenciones. (Cardenal Dziwisz)

Esto ocurrió, sobre todo, con el patriarcado ortodoxo de Moscú. Estaba la cuestión de los uniatos, es decir, de los católicos orientales que reclamaban que se les devolviesen las iglesias y los bienes confiscados por el régimen comunista en la época de la represión para dárselos a los ortodoxos. Y luego, cuando la Santa Sede reorganizó la jerarquía eclesiástica en Rusia creando al final auténticas diócesis. Moscú reacciono de forma durísima y suspendió las relaciones durante algún tiempo.

El Santo Padre decía que las Iglesias de Rusia, recién salidas de  una tremnda opresión, tenían pleno derecho a contar con una organización definitiva. No podían dejarse sin pastores. 

Y además, el patriarcado de Moscú había sido advertido con tiempo. El nuncio había comunicado las intenciones de la Santa Sede de proceder a la creación de cuatro diócesis que, precisamente para no herir sensibilidades, iban a tomar su nombre del de las catedrales, en vez de adoptar las territoriales, ya usados por la Iglesia ortodoxa.

Quizás no le habían dado mayor importancia al asunto y habían aceptado sin más. Ninguna objeción. Sólo en un segundo momento, cuando vieron todo el “plan” realizado, o cuando  surgieron oposiciones internas, sólo entonces replicaron de aquella forma. Pero nadie, repito, nadie, se esperaba una reacción semejante!

Así, las oportunidades para que tuviera lugar un encuentro entre el Papa y el patriarca Alejo II fueron perdiéndose una tras otra.  La primera fue durante el viaje pontificio a Hungria, en septiembre de 1996. Había sido el propio Gobierno húngaro, a través de su embajador en la Santa Sede, el que había propuesto el encuentro en la localidad de Pannonhalma. Pero el Santo Sínodo del patriarcado ortodoxo se opuso.

La segunda vez fue en 1997: la preparación tuvo casi el crisma oficial. Se ocuparon de elli, por la parte católica el arzobispo Pierre Dprey, secretario del Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, y por la parte ortodoxa, el metropolita Kirill, presidente del Departamento para las Relaciones Exteriores. Fue elegido un lugar a medio camino entre Roma y Moscú, el convento cisterciense de Heiligenkreutz (Santa Cruz) a unos treinta kilómetros de Viena, aprovechando también el hecho de que Alejo II iba a ir a Austria, a Graz, para asisitir a la II Asamblea Ecuménica Europea. Por lo tanto, todo estaba listo para el 21 de junio, pero, en el último momento, Kirill dijo que no era posible. Una vez más, se había opuesto el Sínodo.

La tercera vez fue en el año 2003. El Papa iba a viajar a Mongolia; el avión tenia que hacer una escala técnica en Kazan, en territorio ruso, para entregar el icono de la Madre de Dios…

El Santo Padre deseaba ardientemente realizar la peregrinacion a Rusia, como señal de su deseo de contribuir a la unidad de los cristianos. Y para favorecer un definitivo acercamiento a la Iglesia ortodoxa, que siempre le había sido muy querida. Por esto, era importante que pudiera reunirse con Alejo II. Pero también esta vez, el encuentro fue anulado.

El escenario ecuménico, mientras tanto, se había vuelto totalmente oscuro. Elmundo ortodoxo, al verse obligado a defender a Moscú, se había unido contra Roma, contra su presunto “proselitismo”.

El Papa, sin embargo, no quiso resignarse. Para empezar, lanzó una clamorosa iniciativa con la enciclica Ut unum sint. Se declaro dispuesto, a través del dialogo con otros cristianos, a definir una nueva forma de ejercicio del primado del obispo de Roma, para que pudiese convertirse en un factor de unidad, en vez de continuar siendo un elemento de división.  Y por esto, la Congregación para la Doctrina de la Fe preparó un estudio sobre el primado en los primeros diez siglos, cuando el mundo cristiano todavía estaba unido.

Para intentar restablecer una amistad fraternal con las distintas Iglesias ortodoxas, Juan Pablo II emprendió una serie de viajes a países conflictivos: Rumania, donde aun estaba abierta la cuestión de los uniatos; Grecia, donde los obispos ortodoxos ni siquiera le habían invitado; Ucrania, cercana a Moscù. Ayudado por sus mea culpa, y sostenido por la convicción, como repetía con frecuencia, de que se tenía que impulsar “primero la unión afectiva y luego la efectiva”, el Papa consiguió que cambiasen de manera  radical situaciones y actitudes anteriormente hostiles.

Recuerdo ahora con emoción aquel grito, “Unitade, unitade”, que explotó de entre el pueblo durante la visita del Santo Padre a Bucarest, en Rumania. Gritaban todos, ortodoxos, católicos, protestantes evangélicos, invocando el regreso a la antigua unidad cristiana.  También me gustaría volver a mencionar, dado lo extraordinario de su carácter, el viaje a Grecia. Durante la estancia del santo Padre en Atenas pudimos comprobar como estas dos Iglesias, antes tan  alejadas la una de la otra, se estaban acerando por momentos. La Iglesia ortodoxa griega no volvió a ser la misma desde la visita del Papa.

Y entonces? Cuando se reunificarán todos los cristianos?   Es una pregunta que también se plantaba el papa Wojtyla en la conclusión del Ut unum sint: “Quanta est nobis via?” (¿Cuánto camino nos queda aún por recorrer?) Quizá, una primer respuesta estaba en aquellas seis manos que empujaban juntas la antigua puerta bizantina de San Pablo. Manos de cristianos todavía desunidos, pero seguramente con el deseo de volver a estar juntos.

  

viernes, 2 de septiembre de 2022

Juan Pablo II y Mijail Gorbachov

 


La pregunta irónica de Stalin: "¿Cuántas divisiones tiene el Papa?" se suponía que debía dar testimonio de su actitud irrespetuosa hacia el Sucesor de San Pedro, pero, 36 años después de la muerte del dictador soviético, sucedió algo impensable: el 1 de diciembre de 1989, Juan Pablo II recibió en el Vaticano a Mijaíl Gorbachov, reformador y padre de la "perestroika". Así, Gorbachov se convirtió en el primer líder soviético en realizar una visita oficial al Vaticano. En los años siguientes, Gorbachov,  Juan Pablo II mantuvieron contactos casi amistosos entre sí. El exlíder soviético era un visitante frecuente del Vaticano. Gorbachov, el último líder de la Unión Soviética, murió la noche del 30 al 31 de agosto pasado en Moscú.

¡Un líder soviético en los apartamentos papales y la amabilidad del Papa, que vio en Gorbachov, a un hombre providencial en la obra de liberar a Europa del yugo del comunismo! Joaquín Navarro-Valls, el entonces vocero del Vaticano , informó que el líder soviético le dijo a su esposa: "Raiso Maksimovna, me honra presentarte la máxima autoridad moral en la tierra". Y agregó con una sonrisa: "¡Es eslavo, como nosotros!".

Aunque hubo antecedentes similares: el 30 de enero de 1967 el Vaticano recibió la visita del presidente del Presidium del Soviet Supremo de la URSS, Nikolai Podgorny, pero en una visita no oficial y el cargo que ocupaba el entonces invitado de Pablo VI. era puramente honorario, aunque Podgorny era formalmente el jefe de estado (el Consejo Supremo era como un presidente "colectivo"), pero a diferencia de Gorbachov, no tenía poder real que en ese momento estaba en manos del jefe del partido comunista, Leonid Brezhnev.  También debe recordarse que tanto Pablo VI como Juan Pablo II recibieron en el Vaticano varias veces al ministro de Asuntos Exteriores de la URSS, Andrei Gromyka (en los años 1966-85); el primer representante soviético de alto rango detrás de la Puerta de Bronce fue el yerno de Nikita Khrushchev, Alexei Ajubey, editor en jefe del diario Izvestia, quien fue recibido en el Vaticano el 7 de marzo de 1963 por Juan XXIII.


El encuentro de Juan Pablo II con Gorbachov, fue oficial, por lo que fue más que una audiencia privada;  sin embargo, no tuvo la dimensión de una visita de Estado, ya que la entonces URSS y la Santa Sede aún no mantenían relaciones diplomáticas. Y por lo tanto no hubo saludo oficial, y "en la brisa romana, la hoz, el martillo y la tiara no volaban juntos".

 

La falta de un sobre protocolario no perjudicó la trascendencia histórica del encuentro. Durante 70 años, los sacerdotes católicos y los creyentes en la Unión Soviética fueron oprimidos y perseguidos. El supremo representante de la ideología atea militante mostró respeto por el Papa, quien incansablemente condenó al comunismo como producto del mal. Es más: Gorbachov estrechó la mano del jefe de la Iglesia, quien apoyó abiertamente a "Solidaridad" contra las autoridades comunistas de Varsovia y fue uno de los "sepultureros" del Bloque del Este.

No fue casualidad que fuera en diciembre de 1989 cuando esta conversación tuvo lugar en la biblioteca privada del Papa. Ya se sabía que el orden político de la posguerra se había "desviado". Tres semanas antes, el Muro de Berlín había caído, el bloque socialista comenzaba a desmoronarse y Gorbachov estaba en un gran problema por la independencia de algunas naciones de la Unión Soviética bajo su gobierno. Además de estos problemas del jefe del Kremlin, también hubo demandas de la "división del papa": los 13,5 millones de católicos en la URSS. Para esta minoría, la Santa Sede exige desde hace tiempo libertad religiosa a las autoridades soviéticas. 

El primer progreso se hizo después de que Gorbachov llegara al poder en 1985. En marzo y julio de 1989, Juan Pablo II pudo nombrar obispos católicos en las (todavía) repúblicas soviéticas de Lituania y Bielorrusia. Tras una conversación de 75 minutos, Gorbachov anunció que próximamente su país promulgaría una ley de libertad religiosa. Un año después entró en vigor y la URSS colapsó después de otros 12 meses.

En los años siguientes, Gorbaczow y Juan Pablo II mantuvieron contactos casi amistosos entre sí. El exlíder soviético se convirtió en un visitante frecuente del Vaticano. Por otra parte, Juan Pablo II no logró cumplir su gran sueño, mencionado por el jefe del Kremlin durante aquella histórica visita, a saber, no poder ir a la URSS gobernada por él. Más tarde, tras el colapso de la URSS en 1991, el Santo Padre visitó la mayoría de las antiguas repúblicas soviéticas, que entonces eran estados libres e independientes. Pero la visita a Moscú nunca sucedió.

(Fuente: Ekai)

sábado, 26 de marzo de 2022

Consagracion de Rusia y Ucrania 25 de marzo 2022 (4 de 4)

 



El 21 de marzo pasado el Papa Francisco escribió una carta a  todos los Obispos invitándolos a unirse a la plenaria de consagración de Rusia y Ucrania a la Virgen Maria.   La Santa Sede ha publicado el texto de la oración de Consagración y encomienda de la humanidad, especialmente de Rusia y Ucrania, al Inmaculado Corazón de María que el Papa Francisco pronunció al final de la Liturgia de la Penitencia en la Basílica de San Pedro, en la tarde del viernes 25 de marzo, fiesta de la Anunciación.La liturgia comenzó a las 17:00 horas (hora de Roma), mientras que la consagración tuvo lugar hacia las 18:30 horas. En este contexto, el Papa pidió a todos los obispos y sacerdotes del mundo que se unan a él en esta oración.

"Una oración pública y coral, que une a toda la Iglesia, para implorar la paz y consagrar al Corazón Inmaculado de María a la humanidad entera y en especial a Rusia y Ucrania, mientras desgraciadamente aun arrecian los combates y los bombardeos que se cobran víctimas entre la población civil ucraniana. Un gesto simple, humilde de quien cree y confía en el poder de la oración y no en el de las armas.” La llamo Andrea Tornelli 


Acoge, oh Madre, nuestra súplica.

Tú, estrella del mar, no nos dejes naufragar en la tormenta de la guerra.

Tú, arca de la nueva alianza, inspira proyectos y caminos de reconciliación.

Tú, “tierra del Cielo”, vuelve a traer la armonía de Dios al mundo.

Extingue el odio, aplaca la venganza, enséñanos a perdonar.

Líbranos de la guerra, preserva al mundo de la amenaza nuclear.

Reina del Rosario, despierta en nosotros la necesidad de orar y de amar.

Reina de la familia humana, muestra a los pueblos la senda de la fraternidad.

Reina de la paz, obtén para el mundo la paz.

 

Texto completo de la Celebración penitencial y Acto de consagración al Inmaculado Corazon de Maria. Alli en el sitio de la Santa Sede se pueden ver también fotografías y el librito completo de la celebración, con todos los enlaces correspondientes.

 

 

viernes, 25 de marzo de 2022

Consagración de Rusia y Ucrania este 25 de marzo de 2022 (3 de 4)

 


(tomado de FB del padre Sebastián Zagari, párroco Parroquia San Roque, San Pedro, PBA  - CAMINO A LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA Y UCRANIA DE ESTE 25 DE MARZO)

7/6/1981: Después del atentado contra su vida, que tuvo lugar el 13 de mayo de 1981 y frente al cual afirmó que "una mano materna guió la trayectoria de la bala y el Papa moribundo se detuvo en el umbral de la muerte", San Juan Pablo II compuso él mismo la oración de consagración del mundo que fue leída el día de Pentecostés de ese año.

13/5/1982: Al visitar por primera vez el Santuario de Fátima para dar gracias a la Virgen, renovó la consagración del mundo a su Inmaculado Corazón: "Vengo aquí hoy, porque precisamente este día del año pasado, en la Plaza de San Pedro en Roma, sucedió el atentado contra la vida del Papa, coincidiendo misteriosamente con el aniversario de la primera aparición en Fátima... Consagrar el mundo al Corazón Inmaculado de María, significa aproximarnos, mediante la intercesión de la Madre, de la propia Fuente de Vida, nacida en el Gólgota. Este Manantial brota ininterrumpidamente, saliendo de él la redención y la gracia. En él se realiza continuamente la reparación por los pecados del mundo...".

En el Ángelus del 16 de octubre de 1983 el Papa San Juan Pablo II, luego de haber pedido a todos los obispos del mundo que se unieran a él, en la clausura del Jubileo de la Redención, consagra solemnemente todo el mundo al Inmaculado Corazón de María. 

"...Oh Madre de los hombres y de los pueblos, tú que conoces todos sus sufrimientos y esperanzas, tú que sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre las tinieblas que invaden el mundo contemporáneo, acoge nuestro grito, que, movidos por el Espíritu Santo, elevamos directamente a tu corazón; abraza con amor de Madre y de Sierva del Señor, este mundo humano nuestro, que te confiamos y consagramos, llenos de inquietud por la suerte terrena y eterna de los hombres y de los pueblos. De modo especial te confiamos y consagramos aquellos hombres y aquellas naciones, que tienen necesidad particular de esta entrega y de esta consagración... El poder de esta consagración dura por siempre, abarca a todos los hombres, pueblos y naciones, y supera todo el mal que el Espíritu de las tinieblas es capaz de sembrar en el corazón del hombre y en su historia; y que, de hecho, ha sembrado en nuestro tiempo... Madre de la Iglesia: ilumina al Pueblo de Dios en los caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad. Ilumina especialmente a los pueblos de los que tú esperas nuestra consagración y nuestro ofrecimiento...."


Consagracion de Rusia y Ucrania este 25 de marzo 2022 (2 de 4)

 


 (tomado de FB del padre Sebastián Zagari, párroco Parroquia San Roque, San Pedro, PBA -  CAMINO A LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA Y UCRANIA DE ESTE 25 DE MARZO)

 

21/11/1964: El Papa San Pablo VI, al final de la tercera sesión del Concilio Vaticano II, proclamó a la Virgen "Madre de la Iglesia" y, renovó la consagración hecha por Pío XII a su Inmaculado Corazón, enviando también la Rosa de oro al Santuario de Fátima, que visitaría tres años después.

"Al paso que elevamos nuestro espíritu en ardiente oración a la Virgen, para que bendiga el Concilio Ecuménico y a toda la Iglesia, acelerando la hora de la unión entre todos los cristianos, nuestra mirada se abre a los ilimitados horizontes del mundo entero, objeto de las más vivas atenciones del Concilio Ecuménico, y que nuestro predecesor Pío XII, de venerable memoria, no sin una inspiración del Altísimo, consagró solemnemente al Corazón Inmaculado de María. Creemos oportuno, particularmente hoy, recordar este acto de consagración. Con este fin hemos decidido enviar próximamente, por medio de una misión especial, la Rosa de Oro al Santuario de la Virgen de Fátima, muy querido no sólo por la noble nación portuguesa —siempre, pero especialmente hoy, apreciada por Nos—, sino también conocido y venerado por los fieles de todo el mundo católico...

Virgen María, Madre de la Iglesia, te recomendamos toda la Iglesia, nuestro Concilio Ecuménico... Acuérdate de aquellos que viven en la tribulación, en las necesidades, en los peligros, especialmente de aquellos que sufren persecución y se encuentran en la cárcel por la fe. Para ellos, Virgen Santísima, solicita la fortaleza y acelera el ansiado día de su justa libertad... Mira con ojos benignos a nuestros hermanos separados, y dígnate unirnos, Tú que has engendrado a Cristo, fuente de unión entre Dios y los hombres... Finalmente, encomendamos a Tu Corazón Inmaculado todo el género humano; condúcelo al conocimiento del único y verdadero Salvador, Cristo Jesús; aleja de él el flagelo del pecado, concede a todo el mundo la paz en la verdad, en la justicia, en la libertad y en el amor. Y haz que toda la Iglesia, celebrando esta gran asamblea ecuménica, pueda elevar al Dios de las misericordias un majestuoso himno de alabanza y agradecimiento, un himno de gozo y alegrías, pues grandes cosas ha obrado el Señor por medio tuyo, clemente, piadosa y dulce Virgen María..."


Consagración de Rusia y Ucrania este 25 de marzo 2022 (1 de 4)

 


 (tomado de FB del padre Sebastián Zagari, párroco Parroquia San Roque, San Pedro, PBA -  CAMINO A LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA Y UCRANIA DE ESTE 25 DE MARZO)

31/10/1942: En medio de la segunda guerra mundial, el Papa Pío XII consagra el mundo al Inmaculado Corazón de María, haciendo referencia implícita a los pueblos deRusia:

"A los pueblos separados por el error o la discordia, especialmente aquellos que te profesan singular devoción, donde no había casa que no ostentase tu venerada imagen (hoy tal vez escondida y reservada para días mejores), dales la paz y condúcelos al único redil de Cristo, bajo el único y verdadero Pastor".

7/7/1952: El mismo Papa Pío XII, ante muchos pedidos de todo el mundo, consagra Rusia al Inmaculado Corazón en una Carta Apostólica:

"Nos, por tanto, para que nuestras oraciones y las vuestras sean escuchadas más fácilmente y para daros una prueba especial de nuestra particular benevolencia, lo mismo que hace pocos años consagramos todo el mundo al Corazón inmaculado de la Virgen Madre de Dios, así ahora, de manera especialísima, consagramos todos los pueblos de Rusia al mismo Corazón Inmaculado, en la firme confianza de que con el poderosísimo patrocinio de la Virgen María se realizarán cuanto antes los votos que nos, vosotros, y todos los buenos formulan por una verdadera paz, por una concordia fraternal y por la debida libertad para todos y en primer lugar para la Iglesia; de forma que, mediante la oración que Nos elevamos junto con vosotros y con todos los cristianos, el Reino salvador de Cristo, que es `Reino de verdad y de vida, Reino de santidad y de gracia, Reino de justicia, de amor y de paz´ triunfe y se consolide establemente en todas las partes de la tierra".

 


viernes, 25 de febrero de 2022

El icono “peregrino” de Kazan (6 de 6) Carta del Patriarca Alexis II al Santo Padre Juan Pablo II con motivo del regreso del Icono de la Madre de Dios de Kazan


Santidad

Le doy gracias de corazón por haber entregado a la Iglesia ortodoxa rusa el icono de la Madre de Dios de Kazan, la Theotokos y siempre Virgen María. El pasado 28 de agosto, fiesta de la gloriosísima Dormición de la Theotokos, la delegación de representantes de la Iglesia católica romana, encabezada por el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, nos entregó este icono después de una solemne liturgia divina en la catedral de la Dormición, en el Kremlin de Moscú, llena de fieles, que se dieron cita en ese día sagrado para elevar sus oraciones a la santísima Theotokos. 

La entrega de este sagrado icono por parte de sus enviados es considerada por toda la Iglesia ortodoxa rusa como un acto de restablecimiento de la justicia y como un acto de buena voluntad por parte de Su Santidad. Creo que su decisión de entregar el icono manifiesta el deseo sincero de superar las dificultades existentes en las relaciones entre nuestras dos Iglesias. Ojalá que este acontecimiento constituya nuestra contribución común a superar las consecuencias negativas de la historia del siglo XX, marcada por una persecución contra la fe de Cristo de un alcance sin precedentes. 

La veneración de la Madre de Dios como "celosa intercesora en favor del pueblo cristiano" (Akathistos al icono de la Madre de Dios de Kazan) -veneración común a las Iglesias ortodoxa y católica- nos remite a los tiempos de la Iglesia primitiva, cuando no había divisiones entre Oriente y Occidente, tan visibles, por desgracia, en nuestros días. La Iglesia ortodoxa rusa, incluso en los momentos más difíciles de sus relaciones con la Iglesia católica romana, siempre e invariablemente ha afirmado su voluntad de desarrollar estas relaciones con espíritu de sincera cooperación. En la entrega del icono de Kazan vemos un paso en la dirección correcta, convencidos de que en el futuro se hará todo lo posible para resolver algunos problemas existentes entre nuestras Iglesias. 

Las buenas relaciones entre la Iglesia ortodoxa rusa y la Iglesia católica romana, que el "Padre sempiterno, Príncipe de la paz" (Is 9, 6) nos llama a mantener, no con palabras sino con obras, son sumamente importantes para el futuro de Europa y del mundo entero. La predicación de los valores cristianos en la sociedad secularizada sólo tendrá éxito si todos los cristianos cumplimos el mandamiento del amor del Salvador:  "Amaos los unos a los otros como yo os he amado" (Jn 13, 34). La apertura en las relaciones entre cristianos de diversas confesiones implica respeto recíproco, conocimiento de la historia común y sensibilidad al realizar acciones en territorios donde otra tradición cristiana está presente desde hace siglos. 

Una vez más, deseo darle las gracias, Santidad, desde lo más profundo de mi corazón, por este don y expresarle la esperanza de que la santísima Theotokos, que "cura con generosidad y solicitud las enfermedades y las divisiones" (Akathistos al icono de la Madre de Dios de Kazan) derrame su gracia y su misericordia sobre los fieles de nuestras dos Iglesias. 

 

Con amor en el Señor, ALEXISII Patriarca de Moscú y detodas las Rusias

El icono “peregrino” de Kazan (2 de 6)

 


En ocasión del rezo del Ángelus del domingo 22 de agosto, el Papa anuncia la inminente donación. El 25 de agosto, durante la audiencia general, el icono, solemnemente expuesto, es honrado con una especial Liturgia de la Palabra.  «Hace más de diez años que de modo providencial llego esta imagen a mi casa – confió Juan Pablo II en la homilía – Desde entonces, ha encontrado en mi un lugar y ha acompañado con su mirada materna mi diario servicio a a Iglesia.» 

El Papa confía a Maria las palabras que habría querido decir personalmente al Patriarca de Moscú y a toda la Iglesia rusa:  «Esta antigua imagen de la Madre del Señor le hable a su Santidad Alexio II de nuestro afecto, de nuestra estima por la Santa Iglesia rusa, de nuestro deseo y de nuestro firme propósito de acelerar el día de la unidad», y, conmovido, se despide del icono con un último beso.

El 26 de agosto fue expuesto el icono a la veneración de los fieles en San Pedro. La mañana del 28, en la estupenda catedral de la Dormición en el Kremlin, después de una solemne Liturgia celebrada por el Patriarca Alexio II, la delegación vaticana, presidida por el cardenal Kasper, hace entrega del icono. Una ceremonia emocionante, ciertamente, pero con una ausencia escandalosa: la ausencia del donante, signo elocuente de la escandalosa división entre los cristianos.

Es asi como se sucedieron las cosas. Pero hubiesen podido suceder en modo diferente. Algunas veces la utopía o la profecía prevalecen sobre la política o la diplomacia. Ocurren y después nunca más se olvidan. Este sería uno de esos casos.

El Papa Wojtyla soñaba a lo grande.  Soñaba con la ocasión magnifica de ver unidos dos pueblos, el polaco y el ruso, a menudo enemigos, y dos confesiones cristianas, católicos y ortodoxos, también a menudo recíprocamente desconfiados. ¿Quién podría olvidar al papa polaco dentro del Kremlin de Moscú? ¿Quién podría olvidar a un papa polaco que restituye a los rusos el icono que les “libró” de los polacos? Finalmente pasarían más de 10 años hasta que durante los últimos meses de vida de Juan Pablo II pudiera realizarse la tan ansiada devolución de este icono realizado en madera de tilo que en el 2003 una comisión mixta de expertos vaticanos y rusos declarara autentico y correspondiente a la primera mitad del 1700.

Al icono peregrino faltaba una última etapa de 800 kms, los que separan a Moscú, capital de Rusia, de Kazán, capital del Tatarstán, una de las 21 Republicas de Rusia.

Las autoridades de Tatarstán, musulmanas como la mayoría de sus 4 millones de habitantes, prepararon enseguida una digna morada para el icono. Reconstruyeron la catedral de la Anunciación de Kazán, y allí, el 25 de julio de 2005, ante la presencia de diez mil peregrinos, el patriarca Alexio II entregó el icono, precisamente en el año en que Kazan festejaba los 800 años de su fundación.

El alcalde de Kazán, musulmán, que tanto hizo para volver a tener el icono en su ciudad, y su más intimo colaborador para las cuestiones religiosas, Dmitrij Khafizov, cultivan un gran sueño: hacer de Kazán la punta de un triangulo para los peregrinos de todo el mundo. Para ello se está construyendo un gran Centro de acogida de peregrinos. Las tres puntas serian Roma, Fátima, Kazán.

 

Sergio Mercanzin, Director del Centro Rusia Ecuménica en Roma.

(publicado originalmente en Totus Tuus, revista de la Postulación de la Causa de Beatificación y Canonización de Juan Pablo II

 

El icono "peregrino" de Kazan (1 de 6)

 


El 15 de abril del año 2003 el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Joaquín Navarro-Valls comunica que el Papa Juan Pablo II quiere devolver a Rusia el icono de Nuestra Señora y que se estaba evaluando ocasión y forma de entrega. Navarro Valls hace esta declaración después que una radioemisora polaca hablara de un posible viaje del Papa a Mongolia con escala en Kazan. Juan Pablo II soñaba con visitar Rusia (ningún Pontífice lo había hecho) pero para su gran dolor no se dieron las condiciones.


En julio de 2004 Navarro-Valls, que acompañaba al Papa durante sus vacaciones en Les Combes hablando con los periodistas, antes del rezo del Angelus, preguntado sobre la decisión del Papa de donar a la Iglesia ortodoxa Rusa el icono sagrado de la Virgen de Kazan respondió: "La devolución no está relacionada con la posibilidad de un encuentro entre el Papa y el patriarca Alexio II en Rusia. Había quedado claro desde el principio". El Santo Padre, añadió, "considera que los tiempos están maduros para donarla".

 

En el Ángelus del 22 de agosto de 2004 el mismo Santo Padre Juan Pablo II desde Castelgandolfo invitaba a los fieles a dirigirse junto a él a la “Virgen María, venerada con el título de Madre de Dios de Kazan. Su icono, que salió de Rusia en la década de 1920 del siglo pasado, después de largas etapas en diversos lugares, llegó hace algunos años al apartamento del Papa, y desde ese momento ha velado sobre su trabajo diario. Ahora, me alegra anunciar que una delegación especial llevará este icono, que tanto aprecio, a Su Santidad Alexis II, Patriarca de Moscú y de todas las Rusias.

El próximo miércoles, 25 de agosto, en la audiencia general, oraremos con los fieles en torno a este icono. Desde ahora encomendamos a María, Madre de la unidad y del amor, todas nuestras súplicas por el bien de la Iglesia y de toda la humanidad.”

Y en la Audiencia General del miércoles 25 de agosto, el “venerado icono de la Madre de Dios de Kazan” fue expuesto solemnemente y honrado con una Liturgia Especial de la Palabra. Emocionado y agradecido Juan Pablo II –confiaba a la audiencia durante la homilía de la celebración de la Palabra “¡Cuántas veces he invocado a la Madre de Dios de Kazan, pidiéndole que proteja y guíe al pueblo ruso, que le tiene tanta devoción, y que apresure el momento en que todos los discípulos de su Hijo, reconociéndose hermanos, restablezcan plenamente la unidad rota! Desde el inicio, - agregaba - deseaba que este santo icono volviera a la tierra de Rusia, donde -según acreditados testimonios históricos- durante muchísimos años fue objeto de profunda veneración por parte de enteras generaciones de fieles. En torno al icono de la Madre de Dios de Kazan se ha desarrollado la historia de ese gran pueblo”.


Después de la Oración el Papa le encomienda al cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos y jefe de la delegación de la Santa Sede entregar el icono en “manos de nuestro hermano el Patriarca Alexis II y a través de él a la santa Iglesia ortodoxa rusa y a todo el pueblo ruso. ”

jueves, 6 de septiembre de 2012

XX Congreso ecuménico Internacional de espiritualidad ortodoxa, Bose, Italia


Naturalmente,  este blog  trata de recordar  y promover (a veces me encuentra inspirada, otras no tanto) una mínima parte de la magna obra realizada por el Beato Juan Pablo II, pero este post  está  dedicado a rendirle un homenaje especial  y significativo pues   el Iconode Kazan que Juan Pablo II guardo en sus habitaciones con tanto celo, devoción y respeto  y que fuera devuelto solemnemente a  Rusia,   es una fiel expresión de ese fuerte anhelo de unión ecuménica del Papa. Tan solo pensando en  su enorme deseo incumplido de visitar la sufrida Rusia, su intensa búsqueda de comunión entre Oriente yOccidente su anhelo “que la Iglesia en este continente debe respirar «con dos  pulmones»….para poder llegar más plenamente a la riqueza de la Revelación”(Memoria e Identidad)  nos acercan aún más a esta XX edición del Congreso Ecuménico Internacional de espiritualidad ortodoxa que comenzó ayer y concluirá el próximo sábado 8 de septiembre 2012.


El encuentro  de este año cuyo tema es “El hombre custodio de lo creado”  está,  por otra parte,  íntimamente ligado al Monasterio de Bose,   no solo por sus reglas y principios sino también  porque el  Prior y fundador de la comunidad de Bose,  Enzo Bianchi, 



 formó parte de la comitiva oficial del Vaticano que el 28 de agosto del año 2004 entregaba - por expreso deseo del Beato Juan Pablo II - al Patriarca de Moscú Alexis II el Santo Icono de la Madre de Dios de Kazan. «Esta antigua imagen de la Madre del Señor – decía el Santo Padre en su discurso antes de la partida -  expresará a Su Santidad Alexis II y al venerado Sínodo de la Iglesia ortodoxa rusa el afecto que el Sucesor de Pedro siente por ellos y por todos los fieles que les han sido encomendados. Expresará su estima por la gran tradición espiritual que conserva la santa Iglesia rusa. Expresará el deseo y el firme propósito del Papa de Roma de avanzar juntamente con ellos por el camino del conocimiento mutuo y de la reconciliación, para apresurar el día de la plena unidad de los creyentes por la que nuestro Señor Jesucristo oró ardientemente (cf. Jn 17, 20-22).


El presente encuentro en Bose, cuyo programa puede verse en la pagina del Monasterio está abierto a todos y “participan  metropolitanos y obispos de las Iglesias ortodoxas y de la Iglesia católica, entre ellos el cardenal Roger Etchegaray, vice-decano del Colegio Cardenalicio; el arzobispo Antonio Mennini, nuncio apostólico en Gran Bretaña; el obispo Mansueto Bianchi, de Pistoia (Italia), presidente de la Comisión para el ecumenismo y el diálogo interreligioso de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI); representantes de la Iglesia de Inglaterra y de la Reforma, del Consejo ecuménico de las Iglesias y del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, junto con teólogos, patrólogos y científicos de todo el mundo. Durante cuatro días de encuentros y debates abiertos al público, los relatores profundizarán la dimensión teológica y espiritual de la relación del ser humano con el ambiente que lo circunda, interrogándose sobre los valores inspiradores de decisiones responsables frente a la crisis ecológica, causada por los hombres, que comporta heridas irreversibles para la vida del planeta. (VISnews120906).  
Son numerosos los mensajes recibidos apoyando la iniciativa.

Enzo Bianchi recordaba en la introducción al encuentro que la custodia y la defensa de lo creado se ha constituido en uno de los temas presentes en las meditaciones de los cristianos, un tema al cual se dedica también cuidadosa atención por parte de todas las iglesias,  un tema en el cual el ecumenismo encuentra la posibilidad de aunar experiencias en una etapa que en muchos aspectos no es fácil.  Muchas iglesias ya han elevado su voz denunciando los “pecados contra la naturaleza” e invitan a los cristianos y a todos los hombres a repensar su relación con la creación.”

Ya lo decía Juan Pablo II el 1º de enero de 1990  en su Mensaje para la celebración de la XXIII Jornada Mundial de la Paz “Paz con Dios Creador, Paz con toda la creación”   “La crisis ecológica pone en evidencia la urgente necesidad moral de una nueva solidaridad, especialmente en las relaciones entre los Países en vías de desarrollo y los Países altamente industrializados. Los Estados deben mostrarse cada vez más solidarios y complementarios entre sí en promover el desarrollo de un ambiente natural y social pacífico y saludable.”……” Hay pues una urgente necesidad de educar en la responsabilidad ecológica: responsabilidad con nosotros mismos y con los demás, responsabilidad con el ambiente. Es una educación que no puede basarse simplemente en el sentimiento o en una veleidad indefinida. Su fin no debe ser ideológico ni político, y su planteamiento no puede fundamentarse en el rechazo del mundo moderno o en el deseo vago de un retorno al «paraíso perdido». La verdadera educación de la responsabilidad conlleva una conversión auténtica en la manera de pensar y en el comportamiento. A este respecto, las Iglesias y las demás Instituciones religiosas, los Organismos gubernamentales, más aún, todos los miembros de la sociedad tienen un cometido preciso a desarrollar. La primera educadora, de todos modos, es la familia, en la que el niño aprende a respetar al prójimo y amar la naturaleza.” 

La comunidad de Bose es una pequeña comunidad monástica en busca de Dios, que vive en celibato, en comunión fraterna y en obediencia al Evangelio.   Vive en pobreza y soledad  que “es la primera realidad que se descubre entrando en comunidad”;   trabajando: “Tu trabajaras porque los padres y los apóstoles han trabajado para vivir del trabajo de sus propias manos, porque no te es licito hacerte servir por los demás, porque el trabajo es la colaboración a la creación conforme a la Sabiduría de Dios, porque debes testimoniar tu solidaridad con los hombres, trabajando junto a ellos” (Regla de Bose 21.23-24) Y vive en oración porque “Cristo está en ti y tú debes encontrarlo en ti con la oración. Si verdaderamente quieres vivir en presencia de Dios, necesitas de una oración silenciosa, personal, oculta, aquella que Jesús te dejara de ejemplo (Regla de Bose, 9.19.2.36) 


Actualmente la comunidad cuyo Prior y fundador es Enzo Bianchi, cuenta con unos 85 miembros. Nació a partir de los encuentros en 1963 de jóvenes universitarios torineses (de Torino) que compartían sus reuniones leyendo juntos las Escrituras, en oración y  participando de la Eucaristía. En ese contexto algunos miembros del grupo fueron madurando la idea de una vocación comunitaria en el celibato. Entonces el Hermano Enzo decide elegir un lugar propio, apartado de Torino, que sirviese  de referencia a todos aquellos que quisieran iniciar una vida fraterna.  Se encontró una pequeña casa en Bose, en la comuna de Magnano, entre la gran morena de Ivrea y Biella, y allí comenzaron a organizar su trabajo reparando (a ejemplo de San Francisco de Asis?)  la cercana iglesia románica de San Segundo.   


A partir de  1993 se ha constituido en centro para profundizar temas de vida espiritual, de cristianos de oriente y occidente, pertenecientes a la iglesia ortodoxa de la reforma, a la iglesia católica y a la iglesia de Inglaterra; “se ha convertido y quiere seguir siéndolo esencialmente en una experiencia de escucha fraterna”