Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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lunes, 15 de diciembre de 2025

La «noche oscura» de Karol Wojtyla

 


(Ayer tercer Domingo de Adviento la Iglesia también recordaba a San Juan de la Cruz,   “tan entrañablemente ligado a Karol Wojtyla desde su juventud, un santo que lo marcó profundamente, tanto que había querido entrar en el Carmelo, pero la Divina Providencia por medio del Cardenal Sapieha, le señalaba otro camino” (de mi post https://juanpablo2do.blogspot.com/2007/12/san-juan-de-la-cruz.html) Recordamos también su tesis doctoral “La fe según San Juan de la Cruz” 

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“Eran días de redadas. También habían arrestado y llevado a un campo de concentración a Juliusz Kydrynski

Jan le recomendó a Karol que no se dejara ver con los jóvenes durante una temporada, o al menos, que no se les viera todos juntos. Aunque era mejor ser prudentes, él no lo aceptó de buena gana. Necesitaba aquellas largas conversaciones, aquella naturalidad y espontaneidad con la que su amigo había sabido acercarlo de un modo nuevo a la fe, y en consecuencia, a una manera nueva de entender y de afrontar la vida.

Para compensarlo, Karol empezó a devorar aquellos libros que Jan le habia dejado. Aprovechaba sobre todo las pausas en el trabajo, junto a la caldera de la fabrica. No se cansaba nunca de leer La noche oscura de san Juan de la Cruz, en especial aquellas estrofas que dicen:

 Sin otra luz ni guía

Sino la que en el corazón ardía.

Aquella me guiaba

Mas cierto que la luz de mediodía

Les daba su propia interpretación. La «noche oscura» es cuando el alma sufre, cuando la cubre la oscuridad luminosa y purificadora de la fe, lo que paradójicamente le permite finalmente al hombre comprender su auténtica dignidad, el sentido genuino de la propia libertad.


Cuando Karol descubrió inicialmente la vida interior, la oración contemplativa, tuvo como una iluminación. Pensó hacerse monje carmelita, aunque luego se le pasó la idea, o hicieron que se le pasara. Con todo su futura vocación pondría de relieve la influencia determinante de aquellas lecturas, de aquella experiencia mística. En aquel momento se plasmó la síntesis entre vida activa y contemplación que marcaría su aventura humana y espiritual.”

 

(Historia de Karol de Gian Franco Svidercoschi, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 3004)

 Invito visitar posts etiquetados San Juan de la Cruz 



 

miércoles, 14 de diciembre de 2022

San Juan de la Cruz, maestro en la fe y testigo del Dios vivo

 


Hoy 14 de diciembre recordamos a San Juan de la Cruz, el santo de Fontiveros, maestro en la fe y tetigo delDios vivo,  tan entrañablemente ligado a Karol Wojtyla desde su juventud, un santo que lo marcó profundamente, tanto que había querido entrar en el Carmelo, pero la Divina Providencia por medio del Cardenal Sapieha, le señalaba otro camino. 

En Wadowice había entrado en contacto con el mundo carmelitano frecuentando el Monasterio de los Carmelitas sobre la colina en la calle Karmelicka, más tarde en Cracovia Jan Tyranowski, el santo sastre de la parroquia de Debniki, lo introdujo a sus escritos, lo cual acrecentó en él el interés por la espiritualidad carmelita, según expresara él mismo en Don y Misteriointerés que luego gradualmente lo llevara al doctorado sobre la obra de San Juan de la Cruz .

En sus vacaciones de seminarista, cuando el Arzobispo le designó la parroquia de Raciborowice en los alrededores de Cracovia, empezó a escribir un trabajo sobre Juan de la Cruz, que luego continuó bajo la dirección del P. Ignacy Rozycki, profesor de la Universidad de Cracovia y finalmente defendió la tesis doctoral (“La fe según San Juan de la Cruz”) en el Angelicum de Roma , bajo la guía del P. Prof. Garrigou Lagrange, pero recibió el doctorado en la Facultad de Teología de la Universidad Jaguellónica de Cracovia.

Invito leer la Carta apostólica Maestro en la Fe del 14 de diciembre de 1990


jueves, 14 de diciembre de 2017

San Juan de la Cruz, maestro de los senderos que conducen a la unión con Dios


“ El Santo de Fontiveros es el gran maestro de los senderos que conducen a la unión con Dios…. El indica los caminos del conocimiento mediante la fe, porque sólo tal conocimiento en la fe dispone el entendimiento a la unión con el Dios vivo.
¡Cuántas veces, con una convicción que brota de la experiencia, nos dice que la fe es el medio propio y acomodado para la unión con Dios! Es suficiente citar un célebre texto del libro segundo de la “Subida del Monte Carmelo”: “La fe es sola el próximo y proporcionado medio para que el alma se una con Dios... Porque así como Dios es infinito, así ella nos lo propone infinito; y así como es Trino y Uno, nos le propone Trino y Uno... Y así, por este solo medio, se manifiesta Dios al alma en divina luz, que excede todo entendimiento. Y por tanto cuanto más fe tiene el alma, más unida está con Dios” (Idem, Subida del Monte Carmelo, II, 9, 1).
Con esta insistencia en la pureza de la fe, Juan de la Cruz no quiere negar que el conocimiento de Dios se alcance gradualmente desde el de las criaturas; como enseña el libro de la Sabiduría y repite San Pablo en la Carta a los Romanos (cf. Rm 1, 18-21; cf. S. Juan de la Cruz, Cántico espiritual, 4, 1). El Doctor Místico enseña que en la fe es también necesario desasirse de las criaturas, tanto de las que se perciben por los sentidos como de las que se alcanzan con el entendimiento, para unirse de una manera cognoscitiva con el mismo Dios. Ese camino que conduce a la unión, pasa a través de la noche oscura de la fe.
El acto de fe se concentra, según el Santo, en Jesucristo; el cual, como ha afirmado el Vaticano II, a es a la vez el mediador y la plenitud de toda la revelación” (Dei Verbum, 2). Todos conocen la maravillosa página del Doctor Místico acerca de Cristo como Palabra definitiva del Padre y totalidad de la revelación, en ese diálogo entre Dios y los hombres: “El es toda mi locución y respuesta, y es toda mi visión y toda mi revelación. Lo cual os he ya hablado, respondido, manifestado y revelado, dándoosle por hermano, compañero y maestro, precio y premio” (Subida del Monte Carmelo, II, 22, 5).
Y así, recogiendo conocidos textos bíblicos (cf. Mt 17, 5; Hb 1,1), resume: “Porque en darnos como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola palabra, y no tiene más que hablar” (Subida del Monte Carmelo, II, 22, 3). Por eso la fe es la búsqueda amorosa del Dios escondido que se revela en Cristo, el Amado (Cántico espiritual, I, 1-3. 11).
Sin embargo, el Doctor de la fe no se olvida de puntualizar que a Cristo lo encontramos en la Iglesia, Esposa y Madre; y que en su magisterio encontramos la norma próxima y segura de la fe, la medicina de nuestras heridas, la fuente de la gracia…..
[…]
Al hombre de hoy angustiado por el sentido de la existencia, indiferente a veces ante la predicación de la Iglesia, escéptico quizá ante las mediaciones de la revelación de Dios, Juan de la Cruz invita a una búsqueda honesta, que lo conduzca hasta la fuente misma de la revelación que es Cristo, la Palabra y el Don del Padre. Lo persuade a prescindir de todo aquello que podría ser un obstáculo para la fe, y lo coloca ante Cristo. Ante El que revela y ofrece la verdad y la vida divinas en la Iglesia, que en su visibilidad y en su humanidad es siempre Esposa de Cristo, su Cuerpo Místico, garantía absoluta de la verdad de la fe (cf. S. Juan de la Cruz, Llama de amor viva, Prol., 1).
[…]
Juan de la Cruz siguió las huellas del Maestro, que se retiraba a orar en parajes solitarios (Subida del Monte Carmelo, III, 44, 4). Amó la soledad sonora donde se escucha la música callada, el rumor de la fuente que mana y corre aunque es de noche. Lo hizo en largas vigilias de oración al pie de la Eucaristía, ese “vivo pan” que da la vida, y que lleva hasta el manantial primero del amor trinitario.
[…]
 Una de las cosas que más llaman la atención en los escritos de San Juan de la Cruz es la lucidez con que ha descrito el sufrimiento humano, cuando el alma es embestida por la tiniebla luminosa y purificadora de la fe….. El Doctor Místico nos enseña la necesidad de una purificación pasiva, de una noche oscura que Dios provoca en el creyente, para que más pura sea su adhesión en fe, esperanza y amor. Sí, así es. La fuerza purificadora del alma humana viene de Dios mismo. Y Juan de la Cruz fue consciente, como pocos, de esta fuerza purificadora. Dios mismo purifica el alma hasta en los más profundos abismos de su ser, encendiendo en el hombre la llama de amor viva: su Espíritu.
[…]
El hombre moderno, no obstante sus conquistas, roza también en su experiencia personal y colectiva el abismo del abandono, la tentación del nihilismo, lo absurdo de tantos sufrimientos físicos, morales y espirituales. La noche oscura, la prueba que hace tocar el misterio del mal y exige la apertura de la fe, adquiere a veces dimensiones de época y proporciones colectivas.
[…]
Juan de la Cruz, con su propia experiencia, nos invita a la confianza, a dejarnos purificar por Dios; en la fe esperanzada y amorosa, la noche empieza a conocer “los levantes de la aurora”; se hace luminosa como una noche de Pascua —“O vere beata nox!”, “¡Oh noche amable más que la alborada!”— y anuncia la resurrección y la victoria, la venida del Esposo que junta consigo y transforma al cristiano: “Amada en el Amado transformada”.
¡Ojalá las noches oscuras que se ciernen sobre las conciencias individuales y sobre las colectividades de nuestro tiempo, sean vividas en fe pura; en esperanza “que tanto alcanza cuanto espera”; en amor llameante de la fuerza del Espíritu, para que se conviertan en jornadas luminosas para nuestra humanidad dolorida, en victoria del Resucitado que libera con el poder de su cruz!”



miércoles, 28 de septiembre de 2016

La Cruz que engrandece – San Juan de la Cruz y Juan Pablo II




“En 1991, con ocasión del IV Centenario de la muerte de San Juan de la Cruz, Doctor de la Iglesia, el Papa Juan Pablo II dirigió una Carta Apostólica al General de los Carmelitas Descalzos, que tituló "San Juan de la Cruz, Maestro de lafe y testigo del Dios Vivo".  

Ya en 1982, en su visita a España, el Papa nos había dicho a los españoles: “Leed continuamente las obras de los grandes Maestros del espíritu. ¡Cuántos tesoros de amor y de fe tenéis al alcance de vuestra mano en vuestro bello idioma!”.
En Segovia, junto al sepulcro de San Juan de la Cruz, ya había dicho: “San Juan de la Cruz, Maestro de la fe, gran maestro de los senderos que conducen a la unión con Dios, teólogo y místico, poeta y artista”.
El mismo Juan Pablo II, joven Karol Wojtyla de diecinueve años, acababa de perder a su padre, único miembro de su familia que le quedaba y con quien vivía. Su padre murió en soledad sin la compañía de su hijo. ¡Cómo trituró su muerte el corazón del joven sensible y profundamente religioso! Karol lloró amargamente. —“Me ha ocurrido por tres veces una gran tristeza: Todos ellos mi madre, mi hermano, mi padre, se fueron de este mundo sin que yo tuviera el consuelo de acompañarles en el último instante”.
Aparece entonces en la vida de Karol una figura importante, Jan Tyranowski, 

que ejercía en amplios círculos de Cracovia una influencia poderosa. Era sastre de oficio, pero trabajaba en las canteras con Karol. Era un verdadero místico. El inició a Wojtyla en la lectura de San Juan de la Cruz. Con él se reunía lo más esperanzador de la juventud polaca.
Estudiaban a San Juan y a Santa Teresa de Jesús. De aquella escuela clandestina en plena invasión nazi, no sólo surgió Wojtyla: un gran sector de Polonia debe en gran parte su firme fe, adulta y compacta, en la vorágine de las más terribles borrascas, al influjo del Doctor Místico. En comunicación constante con Tyranowski y con sus amigos, sorbe a raudales la solidez y belleza de San Juan de la Cruz. Clima adecuado para que en él germine la decisión de ser sacerdote.
Se comprende que cuando Karol Wojtyla llega a Roma enviado por el Cardenal Sapieha, Arzobispo de Cracovia, a hacer su Doctorado en Teología, elija a San Juan, para estudiar y escribir su tesis: “El acto de fe en San Juan de la Cruz”, bajo la dirección del Padre Garrigou—Lagrange.
Posteriormente publicó en 1951: Humanismo de San Juan de la Cruz, el misterio y el hombre que fue su tesis doctoral en la Facultad de Teología de Cracovia. El Cardenal Wojtyla ha quedado agradecido a Tyranowski. Un Papa con una mente vigorosa, que con esa misma cabeza decidió elegir por mentor espiritual al místico español... cuando ese Papa ha asombrado al mundo por su valor, fuerza personal, coraje, liderazgo espiritual, armonía humano-divina, ha revalorizado el doctorado de San Juan y lo ha puesto de actualidad.
Hay una sintonía en la vida de Wojtyla y en la de Fray Juan. Ambos han sufrido duras pruebas. Pero la cruz les ha engrandecido. A otros menos grandes, la cruz los envilece, los deja resentidos para siempre. Ambos saborean la belleza: los altos picachos nevados, los montes y espesuras - plantados por la mano del Amado -. Ambos gustan de trabajar ante el Sacramento de la Eucaristía. Ambos escriben poesía. Y los dos gustan de las flores.
Fray Juan gozaba adornando con ellas los altares toda su vida y cantó al Amado que pace entre las flores. Y su sensibilidad captó la belleza de las flores y rosales. Y de las guirnaldas en las frescas mañanas escogidas. Y aprendió a dejar su cuidado entre las azucenas olvidado. Wojtyla cultivaba las flores en el jardín de su Arzobispado de Cracovia, nos ha dicho D. Marcelo González Martín en su Prólogo a Signo de contradicción. Flores frescas que perfumaban después su capilla eucarística.
Juan Pablo II ha dicho que, cuando elaboraba su tesis, “intuía que la síntesis de San Juan de la Cruz contiene no solamente una sólida doctrina teológica sino, sobre todo, una exposición de la vida cristiana en sus aspectos básicos, como son la comunión con Dios, la dimensión contemplativa de la oración, la fuerza teologal de la misión apostólica y la tensión de la esperanza cristiana”. San Juan de la Cruz nos ha dejado una gran síntesis de espiritualidad y de experiencia mística cristiana.
Y en el marco tomista de los pensadores polacos actuales, también hay que situar a Kalinowski, profesor de la Universidad de Lublín y, después exiliado en Francia, y Swiezaws, comisionado por el Episcopado polaco como auditor laico en el Concilio Vaticano II, dos personalidades importantes, en cuya obra y planteamientos, aparece clara la huella del estudio y lectura —profunda- de San Juan de la Cruz, plenamente asimilado.”

sábado, 14 de diciembre de 2013

Acercamiento a San Juan de la Cruz – P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d




“El 14 de Diciembre la Iglesia celebra la fiesta litúrgica de S. Juan de la Cruz, uno de los místicos más profundos de todos los tiempos y el más grande de los poetas de lengua española. Sus poemas cautivan por igual a creyentes de todos los credos religiosos y a personas indiferentes ante la fe. Sus obras están traducidas a más de 50 idiomas y es leído por cristianos, musulmanes, budistas, hindúes... Cada año se publican numerosas tesis doctorales sobre «S. Juan de la Cruz y el Islam», «S. Juan de la Cruz y el Budismo-Zen», «S. Juan de la Cruz y la poesía contemporánea», «S. Juan de la Cruz y los filósofos nihilistas»... Aunque nos resulte sorprendente, podemos encontrar estudios sobre su influencia en la Teología Protestante, en la obra de Descartes, Pascal, Husserl, Bergson, Bernanos, Bonhoeffer, Nietzsche, Dostoievski, Ghandi, Unamuno, Simone Weil, Vicente Aleixandre... De todos es conocido que el Papa Juan Pablo II hizo su tesis doctoral sobre «la fe en San Juan de la Cruz» y que le cita en muchas de sus intervenciones. Manuel Diego Sánchez publicó en 1993 un volumen sobre la «Bibliografía del IV centenario de su muerte» con 2142 títulos y en el año 2000 otro libro titulado «San Juan de la Cruz. Bibliografía sistemática», donde se recogen 6328 títulos sobre las biografías, estudios textuales, históricos, doctrinales, litúrgicos o de cualquier tipo sobre el Santo.

Juan de Yepes nació en Fontiveros (Ávila) en 1542 y murió en Úbeda (Jaén) en 1592. Su vida transcurrió en pleno siglo de oro español. Le tocó vivir una época de fuertes contrastes: Aunque en los dominios del Emperador Felipe II nunca se ponía el sol (España y Portugal, Imperio Alemán, Flandes, Nápoles, Milán, Filipinas, América, Colonias Africanas), en Castilla, Aragón y en el Levante se sucedían las revueltas populares para protestar contra la sangría de hombres y dinero que se necesitaban para mantener los ejércitos que participaban en las conquistas americanas, en los enfrentamientos con Francia y con Inglaterra, en las guerras de religión en toda Europa. Mientras Miguel de Cervantes y Lope de Vega escribían sus mejores páginas, la gran mayoría de la población era analfabeta. Al mismo tiempo en que España se llenaba de impresionantes palacios, catedrales y monasterios y se realizaban algunas de las obras más emblemáticas del Renacimiento, las malas cosechas, epidemias y hambrunas cercenaban las vidas de los más débiles.
Nuestro Santo conoció la miseria desde su infancia. Fue testigo de la muerte de su padre y de su hermano a causa del hambre. Tuvo que emigrar, mendigar y servir en un hospital de enfermos contagiosos desde niño. Incluso trabajó como aprendiz en distintos talleres artesanos. Posteriormente, cuando asuma cargos de responsabilidad en el Carmelo Descalzo, lo encontraremos cuidando personalmente de los enfermos, diseñando las plantas de los conventos, levantando tabiques, pintando muros, cultivando la huerta y realizando todo tipo de trabajos manuales. Algo impensable en una época en la que estas ocupaciones se consideraban incompatibles con las actividades intelectuales o de gobierno, por deshonrosas. Asumió voluntariamente la pobreza evangélica como expresión de renuncia y desasimiento de todo lo material, como fuente de libertad interior. Sin embargo, no permitió que sus frailes salieran a pedir por las calles y siempre procuró que tuvieran lo necesario para cubrir sus necesidades (alimentación, vestido), especialmente los enfermos.”

(Leer texto completo en Mercabá ese sitio tan fenomenal recopilado generosamente por el padre Pedro Azuar)   
El mismo sitio ofrece mas material sobre el santo de Fontiveros, tan cercano y querido por Karol Wojtyla/Juan Pablo II, y sobre quien Karol Wojtyla escribiera su tesis doctoral titulada La fe segun San Juan de la Cruz.

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martes, 10 de enero de 2012

Segunda reliquia de Juan Pablo II en España

España ya tuvo el privilegio de acoger una reliquia del beato Juan Pablo II durante las JMJ en Madrid, reliquia que terminadas las Jornadas ha sido destinada a ser reliquia “itinerante” acompañando la Cruz y el icono de Maria que presiden las JMJ.

España, tierra que el Beato Juan Pablo II visito por primera vez como Papa en 1982,
(foto de Avila Digital)


Privilegiada además porque será traída por el mismo postulador de la causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II Don Slawomir Oder el próximo 28 de enero 2012. Ese mismo día Don Oder ofrecerá una conferencia sobre «La nueva evangelización en la vida y en el pensamiento de Juan Pablo II» que, de acuerdo a lo anunciado, tendra lugar en el Auditorio Caja Ávila a las 17.30 horas. Según hemos podido leer en ABC a las 19.00 se celebrara una Eucaristía en la Catedral El Salvador que será presidida por el obispo de Ávila Mons. Jesús García Burillo. Finalizada la celebración religiosa, los fieles podrán venerar la reliquia del beato Juan Pablo II, que permanecerá desde ese momento instalada en una de las capillas del templo catedralicio.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

“Salí tras ti, clamando, y eras ido” San Juan de la Cruz


¿Adónde te escondiste,
amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti, clamando, y eras ido.

"San Juan, en sus escritos, nos da una lección de amor. Juan no espera a Dios, acude a Él humildemente. Le busca constantemente “sin otra luz y guía/sino la que en el corazón ardía” en sus años de sequedad, añora su presencia. Juan nos enseña que esa permanente inquietud que tenemos todos los hombres en el corazón no es más que hambre de Dios. Juan la sació con creces.”

viernes, 14 de diciembre de 2007

San Juan de la Cruz


Hoy 14 de diciembre recordamos a San Juan de la Cruz, el santo de Fontiveros, "maestro en la fe y testigo del Dios vivo" tan entrañablemente ligado a Karol Wojtyla desde su juventud, un santo que lo marcó profundamente, tanto que habia querido entrar en el Carmelo, pero la Divina Providencia por medio del Cardenal Sapieha, le señalaba otro camino.

En Wadowice había entrado en contacto con el mundo carmelitano frecuentando el Monasterio de los Carmelitas sobre la colina en la calle Karmelicka, más tarde en Cracovia Jan Tyranowski, el santo sastre de la parroquia de Debniki, lo introdujo a sus escritos, lo cual acrecentó en él el interés por la espiritualidad carmelita, según expresara él mismo en Don y Misterio, interés que luego gradualmente lo llevara al doctorado sobre la obra de San Juan de la Cruz .

En sus vacaciones de seminariasta, cuando el Arzobispo le designó la parroquia de Raciborowice en los alrededores de Cracovia, empezo a escribir un trabajo sobre Juan de la Cruz, que luego continuó bajo la dirección del P. Ignacy Rozycki, profesor de la Universidad de Cracovia y finalmente defiendió la tesis doctoral (“La fe según San Juan de la Cruz”) en el Angelicum de Roma , bajo la guía del P. Prof. Garrigou Lagrange, pero recibió el doctorado en la Facultad de Teología de la Universidad Jaguellónica de Cracovia.

Organizados por los carmelitas descalzos entre anoche y esta madrugada concluían en Ubeda (Jaén) la XXX Semana Sanjuanista y la I Reunión Científica Internacional sobre San Juan de la Cruz en el lugar donde, en 1591, murió el santo.
Invito leer la Carta Apostólica Maestro en la Fe del 14 de diciembre de 1990