Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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jueves, 4 de septiembre de 2025

Juan Pablo II: Mis conversaciones con Pablo VI

 


“El primero de estos encuentros tuvo lugar durante la primera sesión del Concilio Vaticano, cuando el Santo Padre Pablo VI aun era cardenal….Arzobispo de Milán.  Me dirigí a el por un tema muy especial.  Como vicario capitular de la Arquidiócesis de Cracovia, le llevaba un pedido de la parroquia de San Florián – encargado por su pastor – solicitando el obsequio de campanas para la iglesia.  Serian un símbolo de unidad y lazos entre iglesias.  El Cardenal Montini enseguida comprendió y comenzó a hablar de sus recuerdos de Polonia, donde había vivido como parte del personal de la nunciatura en Varsovia.  El había sido testigo de la devolución de las campanas retiradas durante la primera guerra mundial y luego traídas para su reconocimiento.   Las campanas habían sido donadas por la parroquia de Seregno…

Recuerdo particularmente bien nuestros encuentros previos a mi nombramiento al cardenalato. Era abril de 1967. Nunca olvidare lo que entonces dijo el Papa en conexión a la preparación del documento que un año más tarde aparecería como la encíclica Humanae vitae.  Como yo era miembro de un comité especial no había podido participar en aquella reunión en junio de 1966 y entonces le envié mi opinión al Santo Padre por escrito. El Papa comenzó una discusión sobre el tema de inmediato….  Y comprendí entonces la gravedad de los problemas a los cuales se estaba enfrentando Pablo VI como maestro y pastor de la iglesia. Nuestras reuniones trataban de temas variados.   La mayoría eran reuniones privadas en las cuales me encontraba a solas con el Santo Padre. Pero también hubo reuniones grupales. 

He participado varias veces de las reuniones que Pablo VI mantenía con el Consejo para los Laicos en las cuales participe como asesor del Consejo, también en las audiencias con la Secretaria General del Sínodo de Obispos. Y finalmente reuniones grupales con los obispos polacos.  Recuerdo con particular emoción la reunión mantenida en noviembre de 1973, cuando junto con el Cardenal Primado y nuevo Arzobispo metropolitano  de Wroclaw, y los obispos residentes de Opole, Gozow, Szcezin, Koszalin, Gdansk y Warmia,  agradecimos por la institución definitiva de una jerarquía regular de la Iglesia polaca para los territorios del oeste y el norte.  

Durante su pontificado de quince años, mantuvimos  tres visitas ad limina, 1967/68, 1972, y 1977. Siempre admire como se preparaba el Santo Padre para sus audiencias. Era emocionante escucharle hablar de temas eclesiales – a veces también acerca de la Iglesia en Italia y en Roma, cuando lo que decía correspondía a sus reflexiones personales. … Quienes participaban en estas conversaciones se sentían particularmente agradecidos por poder ser parte de este sollicitudo ómnium Ecclesiarum paulista…..Era una persona muy cálida – muchas veces extendía sus reuniones más allá del horario programado,  aun cuando se le notificaba que el tiempo había terminado…. Nunca rechazo recibir a los sacerdotes acompañantes, aunque traté de no aprovecharme de esta disposición. 


Naturalmente, recuerdo muy vivamente aquella reunión excepcional con Pablo VI a la cual me invitara durante la Cuaresma de 1976. Fue un retiro…. Me agradeció el ultimo día recibiéndome en audiencia privada….. Podríamos hablar mucho acerca de los tantos obsequios recibidos de él, en las varias reuniones.  Mencionare tan solo uno,  una particularmente importante: fue durante el Concilio Vaticano. El Santo Padre estaba muy interesado en el tema de la iglesia de Nowa Huta. Recuerdo cuando le hablaba sobre como los parroquianos asistieron a la Santa Misa…. escuchándome me interrumpió y me pregunto en polaco: “mroz”? (frío) si dijo,  recuerdo esta palabra de cuando conocía mejor vuestra lengua. El final de estas conversaciones fue que Pablo VI bendijo personalmente la piedra angular de la iglesia de Nowa Huta…. La última vez que vi a Pablo VI fue el 19 de mayo de 1978. Fue en una audiencia con el Consejo de al Secretaria General del Sínodo de Obispos…y aquella fue la ultima reunión.  El 11 de agosto el obispo Andrzej Deskur me llevo directamente del aeropuerto a la Basílica. Alli me arrodillé, rece y mire ese rostro que había visto tantas veces en mis conversaciones. Aquellos ojos tan vividos ahora estaban cerrados… Ahora ya no puedo  hablar con el. Está en otra dimensión.  Ahora el mira a otro Rostro. “  

(Fuente:  Adam Boniecki: Kalendarium of the Life of Karol Wojtyla, Marians of the Immaculte Conception, 2000)


 

miércoles, 16 de julio de 2025

El espíritu carmelitano de Karol Wojtyla

 

El 7 de junio de 1979 Karol Wojtyla, ya como Papa Juan Pablo II en un  discurso muy emotivo demostraba el enorme cariño por su ciudad de origen y decía que llegaba “con gran emoción a la ciudad en que nací, a la parroquia en que fui bautizado y acogido para formar parte de la comunidad eclesial, al ambiente al que estuve vinculado durante 18 años de mi vida: desde el nacimiento hasta el examen de madurez.

  


(Izq. Santuario de San José, en el medio estatua en honor a San Rafael Kalinowski, al fondo convento carmelitano)

Evidentemente no hubo tiempo entonces en acercarse a su querido Santuario de San Jose, parte del Monasterio de los padres carmelitanos, que habían llegado a Wadowice en 1892 y entre  1897/1899 construyeron en “la colina” una iglesia y un monasterio. El arquitecto de la iglesia y prior de la comunidad carmelita había sido San Rafael Kalinowski. En esta Iglesia después de su primera comunión Karol recibió el escapulario de manos del padre Sebastián y la iglesia guarda uno de sus escapularios expuesto en un relicario como un preciado tesoro.

Fue recién durante su viaje de 1983 que pudo rendir el correspondiente  homenaje,  si bien no en Wadowice, sino en Cracovia,  beatificando al padre Rafael Kalinowski, aquel mártir del confesionario”,  que había comenzado su vida carmelitana tardíamente, a los 42 años,  y fue proclamado santo en Roma el 17 de noviembre de 1991, con ocasión de un aniversario por cierto significativo: el IV Centenario de la muerte de San Juan de la Cruz. 

Karol Wojtyla no solía hablar mucho de su propia vida  y de lo que le había acontecido, es por sus amigos, compañeros y maestros que han quedado registrados detalles.   Es así que en Boniecki (Kalendarium) leemos que después de haber sido consagrado obispo visitó su querido convento de “Na Gorce” (en la colina) en Wadowice y su visita quedo anotada en el Convento  con el siguiente comentario firmado por el padre carmelita Boguslaw Woznicki:  “Al visitar el seminario carmelitano ya como obispo auxiliar, inmediatamente después de su consagración, nos decía ” Me alegra compartir con ustedes mi devoción a la Virgen Maria, Madre del Escapulario. Siempre llevo el escapulario que recibí de manos del padre Sylvester el dia de mi primera comunión y si bien vivía casi pegado a la iglesia parroquial, siempre he permanecido muy unido a vuestra iglesia “en la colina” . Entre todos los servicios que encantaban a mi alma de niño, uno de los más preciados era la novena preparatoria a la fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo, durante las vacaciones de verano. En aquellos días no solíamos irnos de vacaciones como ahora.  Yo pasaba mis vacaciones en Wadowice y nunca me perdía la novena durante los años que viví allí. A veces era difícil dejar los amigos, dejar las refrescantes olas del rio Skawa,  pero el poderoso toque de las campanas carmelitanas era más fuerte,  penetraba hasta el alma y así dejaba todo y partía.  Debo reconocer que yo vivía casi pegado a la iglesia de Wadowice, pero “creci” al amparo de la Iglesia de San José.     

Durante sus primeros años de vida en Cracovia fue Jan Tyranowski quien afirmó su devoción carmelitana introduciéndolo en los escritos de San Juan de la Cruz y de Santa Teresa de Ávila, tal como Juan Pablo II reconoce en Don y Misterio.  Este sastre,  un laico contemplativo  (que formo un grupo de jóvenes llamado rosario viviente) introdujo a Karol a la espiritualidad carmelitana y sobre todo en el conocimiento del místico español San Juan de la Cruz. El sastre intuyó cuanto podía influir la vida de San Juan de la Cruz en este otro poeta,  y no se equivocó,  pues Karol Wojtyla estudiará el español para comprenderlo mejor y escribirá más tarde su obra doctoral  La fe segùn San Juan de la Cruz.  El traductor al español de la obra nos dice que en 1964, Karol Wojtyla encontrará en su camino universitario no al estudiante de Salamanca, sino al santo y al doctor de la Iglesia." 

En Don y Misterio Juan Pablo II además nos cuenta que en Cracovia se “acrecentó su interés por la espiritualidad carmelitana….en la calle Rakowicka, había un monasterio de Padres Carmelitas Descalzos. Tenía contactos con ellos y una vez hice allí mis Ejercicios Espirituales, con la ayuda del P. Leonardo de la Dolorosa. Durante un cierto tiempo consideré la posibilidad de entrar en el Carmelo. Las dudas fueron resueltas por el Arzobispo Cardenal Sapieha, quien -con el estilo que lo caracterizaba- dijo escuetamente: "Es preciso acabar antes lo que se ha comenzado''. Y así fue. “

Su sentir con el Carmelo fue constante y viviente.  Cito aquí solo algunos ejemplos: su visita al Carmelo de Lisieux  donde en su discurso demostraba su profunda cercanía y admiración por la orden.  al igual que su visita en 1982 a las religiosas carmelitas de Avila,   como asi también  su discurso con ocasión del acto de clausura del IV centenario de la muerte de Santa Teresa. 

Invito leer el precioso escrito:  “Juan Pablo II y el Carmelo Teresiano” de  Jesus Castellanos Cervera 


 

jueves, 29 de septiembre de 2022

Adam Boniecki – breve reseña de un sacerdote-periodista autor de la Cronología de la vida de Karol Wojtyla

 


Adam Boniecki es el autor de The making of the Pope of the MillenniumKalendarium of the life of Karol Wojtyla – versión ingles) una cronología – “una especie de crónica” de actividades del dia a dia en la vida de Karol Wojtyla desde su natal Wadowice hasta su pontificado, en la cual trabajó los años 1978/1979. Debemos considerar que eran años de estricto socialismo (asi lo llama el) o comunismo, y que no contaba con  tecnología alguna, donde hasta  para  hablar por teléfono debía irse a la oficina de correos y exponerse a ser controlado. Todo lo que tenia era una grabadora, una máquina de escribir y un Fiat 126,  para manejarse por toda Polonia buscando y verificando información.  Antes de llevar a cabo la publicación la obra debía ser sometida a la Oficina de Control de Prensa. Terminado el trabajo resulto ser que los censores exigían el retiro de  ciertos fragmentos del texto, a lo cual tanto el autor como la editora Znak se negaron.  Después de fuertes discusiones, solicitudes y presiones finalmente las autoridades permitieron que el libro fuera publicado con motivo del 2do viaje de Juan Pablo II a Polonia en 1983, pero antes debió lucharse para obtener  papel para la publicación, pues no se permitía impresión alguna sin antes haber presentado las solicitudes pertinentes para la obtención del papel.   Además no se obtuvo permiso para vender el libro en librerías, tan solo podían venderlo por los canales de la Iglesia disponibles. No obstante la primera edición de 40.000 ejemplares se agotó en días.   Reconoce y se disculpa el autor que no tuvo acceso a toda la documentación que hubiera deseado y que utilizó  dos tipos de fuentes: documentos y testimonios orales personales,  cuidando de no publicar anécdotas demasiado “compradoras”  o quizás producto de la imaginación,  y experiencias de terceros (haberlo escuchado – me dijeron que tal cosa) y  la obra comprende anécdotas personales muy valiosas contadas en primera persona.

Adam Boniecki, o más bien Adam Fredro-Boniecki Nació el 25 de julio de 1934 en el Palacio de Potworów (en Mazovia) en una familia de la nobleza terrateniente del escudo de armas Bończa. Una familia emparentada con las grandes familias polacas de los Tyszkiewicz, Wielowieyski, Morstins y Łosiów. Esta infancia pacífica y ordenada se ve interrumpida por la guerra y su primera experiencia fuerte  fue la pérdida de su padre en 1944 cuando los alemanes irrumpen en el Palacio de Potworów  y se lo llevan para no volver a verlo nunca más. (Agnieszka Dajbor). 

 A los dieciocho años Boniecki ingresó en la Congregación de los Padres Marianos y en esa congregación fue  ordenado sacerdote. Estudió filosofía en la Universidad Católica de Lublin. Trabajó con los jóvenes como catequista de estudiantes de secundaria en Grudziądz y  cooperó con la capellanía académica de la Universidad Católica de Lublin. 

En 1964, por invitación del obispo Karol Wojtyła, comenzó a trabajar en Cracovia como editor de Tygodnik Powszechny. Dirigió la capellanía académica en Santa Ana en Cracovia. Fue a Francia durante dos años, donde estudió en el Instituto Católico de París.  Desde Francia, escribió para Tygodnik Powszechny sobre el nuevo rostro de la Iglesia.

Después de su regreso, continuó trabajando como editor de Tygodnik Powszechny y capellán académico. En 1979, a petición de Juan Pablo II partió para Roma. Allí preparó la edición polaca del diario "L'Osservatore Romano", y más tarde se convirtió en su editor en jefe. Sin embargo, no dejó de trabajar con Tygodnik Powszechny como su  corresponsal en Roma.

Acompañó a Juan Pablo II en numerosos viajes. En 1991, después de la caída del comunismo, el P. Boniecki volvió a la redacción de Tygodnik Powszechny. 
De 1999 a 2011, el P. Adam Boniecki fue editor en jefe de Tygodnik Powszechny.
A pesar de su retiro en 2011, continuo activo y como  editor senior continuo publicando en   Tygodnik.  A partir de noviembre de 2011, cuando el Superior Provincial de la Congregación de los Padres Marianos le impuso el silencio,  Tygodnik fue el único medio por el cual podía expresarse, quien siempre se sintió periodista. Esa prohibición duro tan solo unos meses, aunque luego volvió a recibirla en 2017. 

Boniecki  se mantuvo siempre  públicamente activo y expuesto ofreciendo conferencias y participando en debates y encuentros,  representando el periodismo religioso, confesional y espiritual y - al igual que Juan Pablo II, quien le era muy cercano y a quien dedico varias publicaciones, incluido el Calendario de vida -   apreciaba la importancia de las redes sociales en la evangelización.  El espectro de sus intereses fue siempre multifacético, ha escrito cientos de artículos y numerosos libros  (ver algunas de sus publicaciones)  y recibido cantidades de reconocimientos y premios. 

 Agnieszka Dajbor ha escrito un interesante comentario celebrando su 88 cumpleaños.

Indudablemente Boniecki es  un personaje extremadamente interesante intelectual y espiritualmente, original y también controvertido; sin embargo gran buscador de la verdad y como el mismo explica en la introducción de la valiosísima fuente de información del Kalendarium  - crónica de la vida de Karol Wojtyla hasta su nombramiento como Pontífice - su interés en dedicarse a la obra fue debido a la aparición de cantidades de biografías  sin sentido  que iban apareciendo sobre el nuevo Papa. Sentía que esas biografías “fabricadas” no hacían justicia a la real, y por otro lado se preguntaba cual era la biografía real?  Y así comenzó a dedicarse a la investigación para descubrir la historia de la vida del nuevo Papa a quien le parecía que conocía bastante bien, y sin embargo resulto ser “una aventura fascinante, una aventura llena de sorpresas”

 

 

viernes, 11 de marzo de 2022

Karol Wojtyla : Dar testimonio y profesar la fe

 


“Dar testimonio significa profesar tu fe de tal manera que todos puedan decir: este es cristiano! Sin importar las circunstancias….A veces resulta fácil hacer algo, cuando todo el mundo hace lo mismo…. Quizás aquí en esta parroquia, todos actúan igual…. Pero si vas a otro lugar, allí es probable que sea diferente.... Allí quizás no se hable, no sea como aquí, prevalece un cierto silencio, nadie sabe si eres creyente o no creyente, todos se comportan igual, de alguna manera como neutrales. Pero tú debes profesar tu fe, lo cual significa que siempre debes recordar que has sido confirmado, que has sido fortalecido….

 Tu has sido fortalecido para que puedas dar testimonio, y no seas cobarde….

 Para ello hay que orar porque el miedo suele apoderarse del hombre y entonces el espíritu humano que asciende hacia Dios en momentos de exultación como este, a veces también se esconde de Dios, huye de Dios, en momentos de debilidad, en momentos de dificultades…

Por eso oren a fin de que puedan tener siempre la fortaleza necesaria para profesar vuestra fe ante todos”.

 

Arzobispo Karol Wojtyla, 3 de junio 1976 en la ceremonia de confirmación en Dobczyce

 

Adam Boniecki: The making of the Pope of the Millennium, Kalendarium of the Life of Karol Wojtyla, Marian Press, 2000)

 

jueves, 23 de enero de 2020

Jan Beyzym Beato, servidor de los los leprosos (3 de 7)



Hablando  en un retiro para sacerdotes en la Universidad Católica de Lublin el entonces aún sacerdote  Karol Wojtyla  (consagrado obispo recién en 1958 a la edad de 38 años) hablándoles de la maternidad de Maria y de la actitud de los sacerdotes hacia ella,  les recordaba, citando también como ejemplo al beato Jan:

El sacerdote debe poseer una profunda convicción de la gracia de la Maternidad de Maria, pues se trata de una relación precisa y profunda con su vocación. El sacerdote es el administrador de los misterios de Dios, un administrador de gracia. El conoce los problemas de los hombres desde adentro, desde la perspectiva de aquellas acciones que están acompañadas por la eficacia de la gracia, o desde aquel ángulo en el cual el hombre no quiere colaborar con la gracia, o bien cuando sobrecargado por bienes menores se vuelve gradualmente insensible a ella. De esta manera conociendo los problemas de los hombres desde adentro, el sacerdote puede no solo examinarlos, sino tomar partida. Porque el es, sin lugar a dudas, un administrador de gracia, Cristo, al igual que los hombres, espera que el sacerdote actué en el hombre, para acompañar aquellas acciones que se originan en la gracia, para evitar el colapso, y protegerlo contra la insensibilidad espiritual. Esta es la esencia real de su ministerio. Este ministerio permite al sacerdote vivir el soplo de los misterios de Cristo, le permite vivir en el reino de su Cuerpo Místico.

Este ministerio imprime una marca profunda en el alma del sacerdote. Es, sobre todo, la marca de Cristo, pero si la miramos con mayor atención, nos daremos cuenta que también posee cualidades marianas en común. No les escribió acaso San Pablo a sus hermanos “ Hijos mios, por quienes estoy sufriendo los dolores del parto”?

Esta declaración es como un estallido de la conciencia misma del sacerdote. Y podríamos continuar citando ulteriores manifestaciones de este sufrimiento materno de dar a luz viajando a Ars, o a la choza del Padre Beyzin en Madagascar, o a la morada del Obispo Lozinski en Polesia y quizás a muchos otros cuartos de vivienda y muchas otras vidas de sacerdotes. Y quizás también a mi casa y a mi vida.. Así el sacerdocio nos permite participar en la maternidad de la gracia, y de alguna manera en la Maternidad de Maria, la Madre de la gracia de Dios. Y aquí, en este lugar, la conciencia de la relación del sacerdote con Maria atraviesa el eje de la vida sacerdotal. El sacerdote está unido a la Madre de Dios porque está unido a Su Maternidad. Esta unido a Su Maternidad por medio de la esencia misma de su vocación..

(parte del texto de dos conferencias en un retiro para sacerdotes realizado en la Universidad Catòlica de Lublin – agosto 24-26, 1954) sobre el tema : La Madre de Dios en la vida del Sacerdote)

(Fuente: Adam Boniecki: The Making of the Pope of the Millenium – Kalendarium of the Life of Karol Wojtyla, Marian Press, 2000)




sábado, 26 de enero de 2019

Karol Wojtyla: La Madre de Dios en la vida del sacerdote (2 de 2)


El sacerdote debe poseer una profunda convicción de la gracia de la  Maternidad de Maria, pues se trata de una relación precisa y profunda con su vocación.  El sacerdote es el administrador de los misterios de Dios, un administrador de gracia.  El conoce los problemas de los hombres desde adentro, desde la perspectiva de aquellas acciones que están acompañadas por la eficacia de la gracia,  o desde aquel ángulo en el cual el hombre no quiere colaborar con la gracia,  o bien cuando sobrecargado por bienes menores se vuelve gradualmente insensible a ella.  De esta manera conociendo los problemas de los hombres desde adentro, el sacerdote puede no solo examinarlos, sino tomar partida.  Porque el es,  sin lugar a dudas,  un administrador de gracia, Cristo, al igual que los hombres, espera que el sacerdote actué  en el hombre, para acompañar aquellas acciones que se originan en la gracia, para evitar el colapso,  y protegerlo contra la insensibilidad espiritual. Esta es la esencia real de su ministerio.

Este ministerio permite al sacerdote vivir el soplo de los misterios de Cristo, le permite vivir en el reino de su Cuerpo Místico. Este ministerio imprime una marca profunda en el alma del sacerdote. Es, sobre todo, la marca de Cristo, pero si la miramos con mayor atención,  nos daremos cuenta que también posee cualidades marianas en común. No les escribió acaso San Pablo a sus hermanos “ Hijos mios, por quienes estoy sufriendo los dolores del parto”?  Esta declaración es como un estallido  de la conciencia misma del sacerdote.  Y podríamos continuar citando ulteriores manifestaciones de este sufrimiento materno de dar a luz viajando a Ars, o a la choza del Padre Beyzin en Madagascar, o a la morada del Obispo Lozinski en Polesia y quizás a muchos otros cuartos de vivienda y muchas otras vidas de sacerdotes.  Y quizás también a mi casa y a mi vida?

Así el sacerdocio nos permite participar en la maternidad de la gracia, y de alguna manera en la Maternidad de Maria, la Madre de la gracia de Dios.  Y aquí, en este lugar, la conciencia de la relación del sacerdote con Maria atraviesa el eje de la vida sacerdotal.     El sacerdote está unido a la Madre de Dios porque está unido a  Su Maternidad.  Esta unido a Su Maternidad por medio de la esencia misma de su vocación…  

Fuente: The Making of the Pope of the Millenium -Kalendarium of teh Life of Karol Wojtyla

(parte del texto de dos conferencias en un retiro para sacerdotes realizado en la Universidad Católica de Lublin (Agosto 24-26, 1954)  sobre el tema: La Madre de Dios en la vida del sacerdote.


viernes, 25 de enero de 2019

Karol Wojtyla: La Madre de Dios en la vida del sacerdote (1 de 2)


“…el sacerdote llama a Maria su Madre, comprendiendo en esta palabra la relación completa de un hijo adulto. Debe comprender que representa tal Maternidad,  y pronunciar esta palabra con absoluto convencimiento interior.  Esta concordancia interior de la relación del sacerdote con la Madre de Jesucristo, quien a partir del Calvario se convirtió en la Madre de todos los hombres,  se expresa en los siguientes principios:

1.       Puesto que el Único Hijo de Dios es el objeto especifico de la Maternidad de Maria y yo, ser humano, tengo derecho a su Maternidad solamente en cuanto me encuentro en el mismo estado que su Hijo y debo,  por lo tato, hacer todo para encontrarme constantemente en este estado. Como esto es un estado de gracia, debo por lo tanto vivir en gracia y por medio de ella continuar para llegar a ser como el Hijo de Dios. No debo degradar su Maternidad siendo  hijo indigno.

2.      Debo, por lo tanto, de acuerdo al mandato de Jesucristo, hacer de Maria la Madre de la Gracia de Dios en mi,   Madre de mi vida interior sobrenatural. O, si la vida sobrenatural en el hombre necesita de una madre; cuanto lo necesita! Lo conduce a un nuevo principio de existencia, mas allá de la naturaleza. La Naturaleza, sin embargo, es fuerte y quiere ser independiente, quiere ejercer su propio control sobre sus facultades, inclinaciones, deseos. Cede tan solo con resistencia a las nuevas fuerzas de vida que trae consigo la gracia.  Es más, la vida sobrenatural requiere que el hombre permanezca siendo niño. Es difícil para el hombre permanecer en el estado de niño si no siente la madre. Sin una madre, es tan fácil perder la conciencia de ser hijo, y es por ello que El nos dio una Madre. Su propia Madre.

3.       Y ahora basados en este convencimiento de la maternidad de Maria en relación a nosotros, podemos y debemos permitirle estar en todo lo que concierne nuestro sacerdocio.  Cuanto más adultos son los hijos, tanto más fácil será para nosotros vivir con la permanente conciencia de su Maternidad, quizás aun sin palabras. La total actitud interior determinara Su Maternidad en relación a nosotros y nuestra condición de hijos en relación a Ella. Yo deseo las mismas cosas que tu, Madre:

De esta manera debemos  revisar nuestra actitud como sacerdotes hacia Maria como Madre basados en el rico origen de ser hijos de Dios. Debemos basar nuestra actitud en este fundamento.  Se trata de un gran misterio, el hecho de ser nacidos de Dios por medio de la gracia, un misterio incomparablemente mayor que dar a luz, otorgando vida bajo las ordenes de la naturaleza.  Debemos vivir acorde a este misterio.  Después de todo, lo llevamos adentro, aunque su esencia supera nuestras mentes. Y es solamente este misterio de ser hijos de Dios  que coloca la Maternidad de Maria, en el plano apropiado en relación a nosotros.  En el momento que la redención del mundo llegaba a su realización, cuando llegaba a su zenit, Maria, la Madre de Jesus,  estaba parada a los pies de la Cruz junto con un sacerdote.  Jesus le dijo a Su Madre: “Este es tu hijo” y después le dijo al sacerdote: “Esta es Tu Madre”.

Fuente: The Making of the Pope of the Millenium -Kalendarium of teh Life of Karol Wojtyla

(parte del texto de dos conferencias en un retiro para sacerdotes realizado en la Universidad Católica de Lublin (Agosto 24-26, 1954)  sobre el tema: La Madre de Dios en la vida del sacerdote.



viernes, 6 de marzo de 2015

Karol Wojtyla cuenta su vida (3 de 3)


“Mi servicio a cargo de la Vicaría y la pastoral ministerial de  Cracovia me ofrecía amplias oportunidades: el trabajo con los estudiantes universitarios de alguna manera se presentó naturalmente. Fue cuando comenzamos las reuniones con el Obispo Jan Pietraszko, quien me ayudó a dar mis primeros pasos en esta área, junto con otros capellanes de la comunidad académica.    
En 1951 dejé la parroquia para dedicarme exclusivamente a los estudios y prepararme para la disertación de admisión como profesor auxiliar, pero seguía manteniendo el servicio a la juventud universitaria, y especialmente el ministerio personal a los estudiantes. Lo logrado en estos años de trabajo especializado en el plano académico lo he expresado en mi libro Amor y responsabilidad. Quiero agradecerles a todos esos jóvenes amigos con quienes creamos el libro, analizando en profundidad los difíciles pero hermosos problemas de la vida humana.  También debo agradecerles por haberme introducido en el estilo de vida de un hombre contemporáneo.  Y por haberme acercado a la naturaleza porque fue con ellos que yo comencé a disfrutar como esquiador, kayakista, montañista y ciclista…
Gradualmente se fueron ampliando las esferas: al ambiente de la universidad de Cracovia,  a nuestro querido Departamento, que había recibido ese terrible golpe en 1954: fue abolido.  Había existido durante 600 años (apenas algo menos que la Universidad misma). Su abolición  fue un golpe para los intereses de toda nuestra cultura….yo soy el ultimo docente aceptado formalmente en la Facultad del Departamento de Teología de la UJ (Universidad Jaguellonica). Guiado por la Filosofia,  quizás mayormente con la ayuda del Prof. Swiezawski llegue al Departamento de Filosofia de KUL (Lublin) y a su joven y vibrante ambiente. Durante el curso de muchos de los debates fuera del aula, en reuniones de té (también estas son importantes)  podíamos hablar sobre muchos temas desde la perspectiva de meritos y método,  Debido a estos debates llegue a ver mi vida académica desde otra perspectiva…

El Prof. Vetulani quería hacer de mi un canonista, o al menos un teólogo que cooperara con los canonistas, especialmente en estudios sobre el gran Graciano…pero prevaleció mi amor por la filosofía y la teología. La única publicación mía sobre ese tema apareció, gracias al Profesor, en Studia Graciana,  en idioma francés, mi única publicación extranjera…

En 1958 fui consagrado obispo auxiliar de Cracovia por el Arzobispo Baziak. Esto me acerco a otras tareas, otro ambiente: el sacerdotal. Porque  un obispo, más que un sacerdote individual, está en contacto con los sacerdotes de toda la arquidiócesis.  Estos contactos se multiplicaron enormemente durante cinco años y medio…

Un año y medio como Vicario Metropolitano….quiero agradecer muy sinceramente a todos aquellos que me eligieron para administrarlos. Cuando pienso en Mons. Niemczewski (y espero que el Monseñor me disculpe) “Uds tienen lo que han elegido”…..Nada en este mundo viene totalmente hecho.   Cada uno de nosotros nace, aprende a gatear, va a primer grado y luego madura….
Seguramente todos los grandes pastores del Capitulo Metropolitano de Cracovia, nuestros predecesores, maduraron durante su periodo en el cargo.  Y fueron criados por nuestra Madre la Iglesia.  Cuando ella es a novia, Ella sigue siendo Madre, Ella nos cría.

(de Kalendarium of the Life of Karol Wojtyla, Adam Boniecki, Marians of the Immaculate Conception, 2000) 


sábado, 28 de febrero de 2015

Karol Wojtyla cuenta su vida (2 de 3)


“Trabaje en la fábrica que antes de la guerra se llamaba Solvay….en la cantera de Zakrzowek y especialmente en la sala de calderas, donde trabaje durante tres años.  Recuerdos aquellos años con emoción y una inmensa gratitud hacia mis compañeros de trabajo, gente sencilla, buena, que fueron tan amables conmigo, una persona con estudios (ellos sabían que yo era estudiante universitario) y a menudo me decían “señor, si ha hecho su trabajo, dedíquese a sus libros”. Y cuando trabajaba en el turno noche, a menudo me decían “Señor ya ha hecho su trabajo vaya échese una siesta y nosotros nos ocuparemos de todo”. Y cuando había que cubrir un segundo o tercer turno, esta buena gente venía con un pedazo de pan y leche y me decían “Señor, si usted se queda,  coma algo así puede aguantar”.  Son cosas pequeñas que no se olvidan.
Fue en esa época, cuando era operario,  que se afianzo en mi la temática profunda de la vida,  mi interés por las humanidades, la lengua y literatura polaca, y el teatro.  Yo había mantenido un estrecho contacto desde antes de la guerra con Mieczyslaw Kotlarczyk (eramos de la misma ciudad) y colaboramos durante la ocupación….en crear un teatro, un nuevo teatro. Cuando mi vocación demando que me alejara del teatro, el teatro continuó afianzándose y él quedo como director.
Mi interés por la literatura y el teatro – de alguna manera se fueron filtrando en mi alma y desembocaron en mi vocación. No puedo dejar de mencionar aquí a Jan Tyranowski.  Un intelectual pero también un hombre de negocios que había elegido su profesión para poder comulgar con Dios, un hombre que podía ejercer una innegable influencia en los jóvenes.  Yo no sé si le debo a él mi vocación, pero de cualquier manera mi vocación surgió en el entorno que el engendraba, en aquel clima de misterio de la vida sobrenatural que el sabia transmitirnos. No dudaba en debatir con nosotros hasta sobre San Juan de la Cruz.
Yo comencé mi seminario clandestino, o sea mis estudios en el departamento de teología clandestino de la Universidad Jaguellonica en 1942. Debo recordar aquí a mis maestros y profesores ante todo el Rev. Rector Jan Piwowarczyk. Mas tarde después del fin de la ocupación Mons. Karol Kozlowski, canónigo del distrito metropolitano,  Mons. Stanislaw Smolenski, los prefectos en especial el Rev. Prof. Kazimierz Klosak. En realidad el fue el único profesor quien me acerco a la filosofía durante mis estudios.  Porque esta filosofía fue muy especial….Yo soy profesor en el Departamento de Filosofia pero casi no asistí a ninguna clase de filosofía, o sea soy un filosofo que se hizo solo. Luego vino la teología. Debo admitir que ambas materias tanto filosofía como teología me fascinaban.  Aquí en el Departamento de Teología de la Universidad Jaguellonica  he tenido profesores de gran reputación y un inmenso amor a su profesión. ..
También quisiera mencionar a Mons. Wladyslaw Wicher, profesor de teología moral, quien me acepto en su departamento y al Rev. Prof. Ignacy Rozycki a quien le debo tanto en esa etapa de mi vida. Le estoy agradecido ante todo por enseñarme como llevar a cabo una investigación académica en teología ….y al padre Ignacy Rozycki le debo algo más…. Cuando después de varios años de trabajo pastoral, fui designado para llevar a cabo tareas exclusivamente académicas on el fin de preparar mi disertación para ser admitido como profesor auxiliar el Rev Prof. Rozycki me invito a vivir con el, lo que hice durante siete años….

(de Kalendarium of the Life of Karol Wojtyla, Adam Boniecki, Marians of the Immaculate Conception, 2000) 
     

viernes, 27 de febrero de 2015

Karol Wojtyla cuenta su vida (1 de 3)


En la tarde del 8 de marzo de 1964 durante los ejercicios espirituales antes de su “presentación en sociedad” como Arzobispo de Cracovia en la catedral de Wawel, el Obispo Karol Wojtyla abría su corazón a amigos sacerdotes y laicos presentes presentando una breve retrospectiva de su vida:

…”Lamento que el padre Pawela, mi maestro de religión de la escuela primaria ya no esté con nosotros. Debemos tener presente a aquellos que ya se han ido y recordarlos ante Dios, por eso recuerdo al padre Leonard Prochownik, al canónigo Rospond, al canónigo Tadeusz Wlodyga…todos ellos sacerdotes de Wadowice, quienes con su vida sacerdotal y su actitud de alguna manera influyeron en mi vocación.  También debo mencionar a Mons. Kazimierz Figlewicz, quien fue mi maestro de religión al comenzar mi escuela secundaria…y mas que maestro fue el director de mi alma joven y algo difícil.  Y que Dios bendiga al catequista Rev. Dr. Edward Zacher,  siempre fue fiel a Wadowice.
….los 25 años que nos separan de la graduación de la escuela secundaria no nos han cambiado mucho, aunque muy pronto después de la graduación atravesamos una experiencia historica mayor – muchos de mis amigos y compañeros de escuela fueron héroes de la guerra de 1939, muchos murieron en el frente, otros atravesaron las líneas de batalla…..cuando nos encontramos después de 25 años para una reunión el año pasado tuve la impresión que esta guerra no nos destruyo sino que nos fortaleció.
….Yo ya me encontraba en Cracovia en el otoño de 1938 como estudiante  del Departamento de Filologia polaca de la Facultad de Filosofía de Universidad Jaguellonica.   Lamento muchísimo que mi profesor Stanislaw Pigon no pueda estar aquí con nosotros hoy debido a su delicado estado de salud.  Hubiese sido un eslabón importante en aquel periodo de mi vida corto, pero tan importante ….
En 1939 mis estudios de filología polaca fueron interrumpidos por la guerra y el arresto de los profesores.  Entonces empezó un periodo de mi vida que fue un verdadero desafío – pero cuando pienso en ello me doy cuenta que fue mucho más llevadero que para muchos de mis colegas…..
Recuerdo esto con orgullo y gratitud hacia Dios – que proveyó que trabajara como operario durante cuatro años. Fue en ese periodo de mi vida que se despertaron y cristalizaron en mi las cuestiones más importantes de mi vida y cuando decidí acerca de mi vocación.”


(de Kalendarium of the Life of Karol Wojtyla, Adam Boniecki, Marians of the Immaculate Conception, 2000)  

miércoles, 11 de junio de 2014

Homilía premonitoria del cardenal Karol Wojtyla en octubre de 1978


Pablo VI fue siempre amigo fiel de Polonia. Preocupado por la situación y consciente del esfuerzo de la Iglesia polaca en su empeño por apoyar y sostener el espíritu de su pueblo durante los años de comunismo,  comprendía las dificultades que debía enfrentar la Iglesia detrás de la “cortina”.  Como Obispo de Roma y Pastor universal quizás fue uno de los Papas que menos “gozó” de su pontificado. Debió llevar adelante el Concilio Vaticano II y enfrentar las postrimerías no del  todo gratas. George Weigel llegó a decir que el pontificado fue un calvario para él. Pero para la iglesia polaca siempre tuvo un lugar preferencial en su corazón. 


Cada vez que Karol Wojtyla iba a Roma, Pablo VI lo recibía en audiencia. El Papa lo apreciaba mucho. Lo apreciaba por su profunda espiritualidad, el coraje apostólico, la formación cultural, su serenidad de espíritu y también  por la fidelidad y la lealtad que siempre le demostrara.  El mismo Pablo VI confirmó esta amistad al confiarle la prédica de los ejercicios espirituales en el Vaticano para la Cuaresma de 1976. (Dziwisz)

Después del fallecimiento de Papa Pablo VI el 6 de agosto de 1978,  todo se sucedió  muy rápidamente, increíblemente marcado por fechas y coincidencias.  Albino Luciani quien eligió llamarse Juan Pablo I fue elegido Sumo Pontífice el 26 de agosto cuando toda Polonia celebraba la fiesta litúrgica de su Santa Patrona y Reina: Nuestra Señora de Jasna Gora (Czestochowa).
Su pontificado duró tan solo 33 días! (26 de agosto al 28 de septiembre 1978)

Fue Mucha, el chofer del cardenal Wojtyla,  quien le comunico la noticia de su muerte al cardenal cuando estaba almorzando. Mucha comentó: “Escuché un fuerte ruido. Al recibir la noticia algo se le cayó de las manos al Cardenal.
El cardenal Dziwisz comenta en su libro Una vida con Karol que el cardenal Wojtyla nunca comentó los particulares del conclave y tampoco en privado hablo de la sucesión del Papa Luciani….  Al enterarse de la noticia se recluyó en su habitación y en la capilla. En la homilía de la Santa Misa en sufragio celebrada en la Basílica Mariacka en el centro de Cracovia dijo: “No sabemos qué significa esta muerte para la Sede de Pedro. No sabemos qué quiere decirle Cristo a la Iglesia y al mundo con esta muerte”….. En la biografía de Weigel podemos leer que esta muerte afecto notablemente al cardenal Wojtyla. Su amigo Stanislaw Malysiak recordaba que veía en él un hombre en lucha consigo mismo. El cardenal acababa de cumplir el 20º aniversario de su ordenación episcopal y había escrito su poema “Estanislao” horas después de haber muerto Juan Pablo I. Dijo que lo hacía para “pagar mi deuda con Cracovia”. Presentimientos de una responsabilidad  en puertas? 


Cuando lo acompañó al aeropuerto el chofer le dijo…. Buen viaje Eminencia, y hasta pronto!     El Cardenal, después de un profundo y triste suspiro respondió “nunca se sabe”. Estas palabras impresionan fuerte en boca de Karol Wojtyla. Casi proféticas. Extrañas también las de su secretario Stanislaw Dziwisz “Recen por el cardenal Wojtyla, recen para que regrese a Cracovia”

El 7 de octubre ya en Roma el cardenal Wojtyla se “refugió” en el Santuario de Mentorella y al dia siguiente en la iglesia polaca de San Estanislao concelebró la Santa Misa con el cardenal Wyszynski. Esta fue su última homilía “oficial” (Boniecki) antes de ser elegido Papa.  Por lo emotiva se siente como una homilía “premonitoria”, como si él mismo estuviera preguntándose si estaba en condiciones de asumir tremenda responsabilidad “para que el fruto del pontificado de Juan Pablo I continúe”. El pontificado de aquel Papa elegido significativamente el dia de Nuestra Señora de Jasna Gora había sido para él como un preludio….. y las palabras del cardenal Wyszinski “si te eligen debes aceptar….llevarás a la Iglesia al tercer milenio…la advertencia que Nuestra Señora de Jasna Gora le había concedido un tiempo prudencial para consumar su Magnificat personal y eclesial.

Esta fue su homilía basada en el texto de Juan,  21 de aquel 8 de octubre durante la Santa Misa (traducido de The making of the Pope of the Millennium – Kalendarium of the Life of Karol Wojtyla  - Adam Boniecki, MIC,  publicado por Marians of the Immaculate Conception, USA)

“La sede apostólica está nuevamente de duelo. Vive rezando por el alma del querido Juan Pablo I los 9 días de duelo. Toda la Iglesia está de duelo, la Iglesia de Polonia de duelo. Rezamos en nuestras catedrales, nuestros santuarios, en nuestros templos, en toda nuestra tierra. Y hoy rezamos reunidos aquí en Roma en la Iglesia de San Estanislao, en este predio que su fundador el cardenal Stanislaw Hozjusz quiso que fuese de unión entre la Santa Sede y nuestra comunidad polaca para compartir gozos y pesares.
Cristo dijo de si mismo que El es la piedra angular. La piedra angular del edificio. La Iglesia es una viña y al mismo tiempo un edificio. No hace mucho tiempo que el Papa Juan Pablo I fue llamado a esta viña, para identificarse con las palabras una vez  dichas a Pedro: “Tu eres la Roca”.  Porque la Iglesia es a la vez una viña y un edificio.  Necesita fundamentos. Y así Juan Pablo I fue llamado para ser el fundamento de ese edificio en la Iglesia – el Reino de Dios en la tierra. Esto ocurrió el  26 de agosto de este año. Hace seis semanas. Ocurrió en la Fiesta de Nuestra Señora de Jasna Gora en nuestra tierra polaca.
Cuando pensamos en la sorprendente manera en que Juan Pablo I fue llamado, debemos volver al primer llamado, el llamado dirigido a Simón, a quien Nuestro Señor le dio el nombre de Pedro; a aquel llamado definitivo después de la Resurrección  cuando Cristo le preguntó tres veces. “«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».  y Pedro le contesto: “Si, Señor tu sabes que te amo” Y Cristo le pregunto nuevamente “«¿me amas más que estos?».


En el texto del Evangelio de Juan podemos sentir el estremecimiento del corazón del apóstol, cuando respondió, “Señor, Tu lo sabes todo. Tu sabes que te amo”! Una pregunta  difícil y muy exigente.  Probablemente entre todos los apóstoles fue Pedro el que mejor comprendió que esta pregunta excedía los límites de lo humano. Por eso tembló al responder. Cuando respondió “Señor, Tu sabes que te amo”  se entregaba al amor de Aquel que le planteaba la pregunta.
Cundo miro hacia atrás, en la perspectiva de estas últimas seis semanas, al hecho que ocurrió el 26 de agosto en la Capilla Sixtina, creo que en aquel momento tuvo lugar una conversación similar a aquella de Cristo con Simón Pedro. La sucesión de Pedro, el llamado a la responsabilidad del Pontificado, también conlleva un llamado al mayor amor, a un amor muy especial. Y siempre cuando Cristo le dice a  un hombre “ven, sígueme”, El le pregunta cómo le pregunto a Simón Pedro: “Me amas mas que ellos”? Y luego el corazón del hombre debe estremecerse. El corazón de Simón tembló y el corazón de Albino Luciani tembló antes de asumir el nombre de Juan Pablo I. El corazón humano debe estremecerse, porque en esta pregunta hay una exigencia: Tú debes amar!. Tú debes amar más que los demás, si te es confiado todo el rebaño, si estás listo para “«Apacienta mis ovejas» y cumplir con el llamado y la misión de Pedro.
El texto de Juan continúa. Cristo dice algunas palabras enigmáticas. Se las dice a Pedro: “cuando eras joven tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo… otro te atará y te llevará a donde no quieras».  Palabras  misteriosas, enigmáticas…. El Evangelista agrega que con estas palabras Cristo preanunció de que manera Pedro glorificaría a Dios con su muerte.
Entonces, en este llamado, dirigido a Pedro por Cristo después de Su Resurrección, Cristo ordena “Ven sígueme” posee un doble significado.  Es un llamado al servicio y un llamado a morir.
En el caso de Juan Pablo I, ambos llamados del Evangelio de Juan se habían cumplido. Ya sabemos con qué muerte glorificaría su vida. Ahora esta muerte queda detrás.
Cristo le dijo a Pedro: “Cuando seas anciano…”  para nuestro entendimiento, en términos humanos – Juan Pablo I no llego a anciano. Un mes de pontificado. Pero este mes bastaría.  Bastaría no acorde a cálculos humanos, no según cálculos de duración, no a una escala  de tiempo humano ni de historia humana.  Bastaría según aquellas significativas palabras de Cristo “Me amas?”
Este mes de pontificado era suficiente como tiempo de amor.
Y mirando al hombre que el 26 de agosto tomo el nombre de Juan Pablo I, y posando nuestra mirada sobre todos sus días – los 33 días de pontificado – creemos que bastó. Porque el amor tiene estimaciones diferentes, obedece a leyes diferentes. En cierto sentido, con respecto al amor, las leyes del tiempo son suspendidas, como lo son las leyes de este mundo, las leyes de las cosas materiales. El amor puede consumarse en poco tiempo. Una vez en acción – una acción basta.  Puede llegar a un final, como dicen las Escrituras “en un corto lapso vivió mucho tiempo..”  Es verdad que el amor que Juan Pablo expresó aquel 26 de agosto y luego los 33 días de su pontificado no quedó plasmado en documentos que guíen el pensamiento de la Iglesia y de toda la humanidad. No encontró expresión en su trabajo pastoral, en viajes apostólicos.  No le fue dado celebrar ni siquiera una Misa ante la tumba de San Pedro. Todo esto no ocurrió. Pero, en cierto sentido, el amor no necesita nada de esto. Puede expresarse sin ello.  Y Nuestro Señor, conversando con Pedro al comienzo de su primer pontificado no pidió nada más que amor: “Me amas”? Ese es el único tema que debemos tener presente en todo pontificado y en toda vida humana.
También es verdad que la historia de la Iglesia no tendrá muchos hechos que registrar bajo el nombre de Juan Pablo I. Desde una perspectiva humana – y la historia es perspectiva humana – este será un pontificado sencillo, privado de grandes documentos y grandes hechos.  Desde un punto de vista humano (y la historia está sujeta a las leyes de los puntos de vista humanos) este pontificado quedará bajo la sombra de Juan y Pablo. Pero hoy comprendemos un poco mejor porque eligió estos nombres. Quizás porque ya entonces sabia que quedaría en la sombra de estos dos nombres, de estos dos grande pontificados: de Juan y de Pablo. Esto es historia. También es la historia de la Iglesia.
Pero el Libro de la Vida se escribe según otras leyes. No sabernos que palabras se utilizaran para registrar el pontificado de 33 días de Juan Pablo I en el Libro de la Vida. Solo podemos asumir, basados en lo que hemos escuchado, lo que hemos sentido – que la respuesta dada a la pregunta de Cristo “Me amas?” fue particularmente ardiente. Hasta podemos suponer que fue tan ardiente, que el corazón humano no pudo resistir. Porque el amor de Dios es mayor que el del corazón humano. Y a veces es expresado en la muerte de una persona.
Estamos en el mes de octubre. Toda la Iglesia está unida en el rosario. El rosario es rezado por muchos pueblos diferentes. Nuestros compatriotas lo rezan. También nosotros lo rezamos. Queremos dejar relacionada la persona de Juan pablo I en este rosario, una persona tan querida por nosotros, que nos dejara hace pocos días. La iglesia esta apenada. Mientras lo velamos, vamos pasando las cuentas del rosario con nuestros dedos y los misterios del santo Rosario en nuestros pensamientos.  Toda la Iglesia, especialmente la Iglesia de Polonia, saluda a este Papa elegido el día de Nuestra Señora de Jasna Gora, rezando el rosario.
Cristo nos habla en la liturgia de hoy.  Estas son palabras  tomadas  de su mensaje en la Sala superior.  En sus palabras dirigidas a los apóstoles. Cristo dijo: “No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero.” En esta oración eucarística, en este Sacrificio Eucarístico, queremos agradecer a Cristo que, con su vida, con su corto pontificado, su siervo Juan Pablo I, expresó tan claramente la verdad de estas palabras al mundo: “No has sido tú quien me has elegido, sino que fui yo quien te elegí”. Y siguiendo estas palabras de Cristo, deseamos se cumplan hasta el final. Que vayas y des fruto, y que el fruto sea duradero.

En este Santo sacrificio recemos para que el fruto de estos 33 años de pontificado de Juan Pablo I continúe.”

viernes, 27 de julio de 2012

Karol Wojtyla nos revela al “apóstol” Jan Tyranowski (4 de 4)




 “El fue un apóstol de la grandeza de Dios, de la belleza de Dios y de la trascendencia de Dios y lo habia aprendido de su guía espiritual San Juan de la Cruz. Dios existe dentro de nosotros no para que lo sofoquemos en los limites de nuestro espíritu humano;  Dios está dentro nuestro para apartarnos de nosotros hacia Su trascendencia sobrenatural. Ese además era el objetivo primordial del empeño de Jan.  En esto él era el más fuerte, el más claro, el más convincente, el más apostólico. Dios está dentro nuestro.  Jan lo sabía.  Con frecuencia podía encontrarse a Jan a orillas del Wisla, o en su propia casa, hablándoles a los jóvenes acerca de la esencia de las virtudes de Dios, los métodos de meditación o los misterios de los dones del Espíritu Santo. Estas charlas estaban lejos de ser perfectas, pero como ya hemos mencionado antes era en estas meditaciones donde se descubría la fuente de su fortaleza.  Si tuviésemos que  resumir el estilo apostólico de Jan, deberíamos decir que él no buscaba educarnos para ser meramente buenos,  no era moralista ni psicólogo.  El era un verdadero educador y teólogo. El era consciente de los dones depositados por la Gracia Divina en la profundidad del alma humana y quería hacer emerger esta gracia en el hombre. El quería descubrirla y ponerla en evidencia en cada uno de sus jóvenes discípulos. El quería ayudar a desarrollar este recurso en el hombre, un recurso que debemos seguir descubriendo…
La postrera experiencia de Jan para  nosotros fue su enfermedad y muerte. Pero agrego algunos datos más sobre su persona:
Este hombre no fue una ficción o un símbolo, sino un ser viviente real. Su nombre era Tyranowski. Jan Tyranowski. Vivio en Krakow, en Debniki, en la calle Rozana 15. Nació en 1900 y murió en marzo de 1947…Su familia era de típica clase media suburbana. Su padre y su hermano Eduardo murieron antes que él y su madre  cuando el yacía en su propio lecho de muerte. Es de notar que sus actitudes, por ejemplo la manera de usar su reloj, sus expresiones, todos los detalles que son el reflejo de un entorno social, eran totalmente acordes a ese ambiente.  La diferencia real y total estaba oculta en su interior, y era desde adentro que todas sus costumbres habituales cobraban un carácter particular.  Jan seguía su vida según el libro Mistyka del padre Semenenko. Más tarde San Juan de la Cruz y Santa Teresa del Niño Jesús llegaron a ser sus maestros por excelencia. No solamente sus maestros sino que lo llevaron a descubrirse a sí mismo, explicaron y justificaron toda su vida.
La muerte de Jan fue sin dudas una forma de sacrificio.  Jan enfrento la muerte concientemente, la deseaba y oraba por ella….(Karol Wojtyla, “El apóstol”, TP, 5/1949)  

(traducido de The Making of the Pope of the Millenium – Kalendarium of the Life of Karol Wojtyla,  de Adam Boniecki, MIC (Marian Press, 2000). El original en polaco fue publicado en 1983;  la traducción al  inglés -  ampliada y revisada -   en el 2000,  fue dedicada al Papa Juan Pablo  II al cumplir 80 años. ( “El apóstol”, un articulo sobre Jan Tyranowski,  segundo ensayo de  Karol Wojtyla(, contiene datos autobiográficos y  fue  publicado en Tygodnik Powsechny  en marzo de 1949)

sábado, 23 de junio de 2012

Karol Wojtyla nos revela al “apóstol” Jan Tyranowski (3 de 4)



"Y bien, quien era este Jan? Ya hemos dicho que fue un apóstol.  El Apostolado se percibe como una extensión y expansión de la contemplación de la persona hacia la sociedad en general, como una transferencia de los efectos de esa contemplación intima hacia los demás.  Jan era una persona profundamente  inclinada a la contemplación,  no pretendía ser un activista, ni era orador. En realidad para él todo el entorno de lo exterior era una obligación necesaria. Toda su vida, desde su más temprana edad,  era fiel testimonio que siempre trató de evitar la acción directa, un contacto directo con los demás.   Fue justamente por eso que en su juventud cambio de tarea: de su profesión de contador se convirtió en sastre en el negocio de su padre.  Al avanzar su padre en edad  el hermano mayor de Jan, Eduardo,  se hizo cargo del negocio.  Su círculo más íntimo se completaba con la madre, ya anciana.  En ese entorno Jan hallo la  tranquilidad y el aislamiento necesario del mundo;   después de un periodo de contemplación,  comprendió que este era su verdadero llamado.   Lo que él buscaba era aislarse con Dios, ese aislamiento que socialmente solo podía comprenderse desde el punto de vista del cristianismo. En el cristianismo, esta trascendencia es explicada por las enseñanzas del Cuerpo Místico de Cristo.

Pero porque Jan no entro en un monasterio?  Era una pregunta que debía escuchar a menudo. Sus respuestas nunca fueron del todo satisfactorias.  Parecería que Jan creía que la vida monástica sería demasiado difícil y exigente, colmada de responsabilidades.  De todas maneras aun  cuando el se aislaba del mundo permanecía en el.  Su vida, sin embargo, estaba dedicada a un profundo ascetismo, cuyos detalles es imposible describir aquí.   Hay abundante información que nos indica que Jan utilizaba todos los medios a su disposición para dominar su cuerpo.   Podría sospecharse que aun abusada de ello.  Pero el elemento principal de su vida interior, era, sin embargo, la contemplación.   Para el esto no significaba un análisis razonado de las verdades de Dios,  o un razonamiento puro. Su objetivo era enamorarse del sujeto por medio de la contemplación, su búsqueda no apuntaba a un ejercicio árido de la mente, sino a un ejercicio pleno del espíritu.

Hasta donde estos esfuerzos (que en momentos llegaban a cuatro horas de contemplación diaria) llevaron a Jan mas allá de la esfera de lo tangible, en qué medida se encontró el con la desconocida e insondable realidad de Dios – es algo que seguirá permaneciendo su exclusivo secreto. Quienes lo conocieron pueden juzgarlo por los resultados, por los frutos de su trabajo. Para Jan, la contemplación era una búsqueda directa de Dios, no un enfoque gradual a la visión sobrenatural del mundo afectada por el misterio de la Encarnación.  Este último aspecto, pareciera que estaba menos desarrollado en la vida intima de Jan.  El amor a Jesucristo, que era Dios, era para el como un puente hacia la trascendental realidad de Dios,  y no una forma sobrenatural de ver al mundo.  Su avance en encontrarse con Dios ocurría en medio de gran sufrimiento interno.  Esto solo podemos asumirlo en base a muchas expresiones de Jan.  Si bien el no era de hablar de sí mismo, a menudo hablaba de estos temas.  Era obvio que éstas eran las experiencias más significativas de su vida.

Imaginémonos ahora esos momentos.  Jan fue convocado al apostolado;  fue convocado, porque debido a su carácter solitario el por si mismo nunca hubiese ido a su encuentro.   Por temperamento el no era  un activista, jamás se imagino que podría influir en alguien.  (En general era el tipo de persona cuya medida plena  de valor social solo puede lograrse mediante un principio guía como lo es Cuerpo Místico)  Se disculpaba ante su confesor….”Pero no se hablar…” “No te preocupes” le respondería, “Dios te ayudará. No temas”   Y Jan se atrevió.   Debemos entender esto plenamente para comprender cuanto coraje sobrenatural necesitaba Jan para hacer lo que hizo.  Porque el era muy diferente a quienes servía.    EL camino que recorrió  muy diferente al de ellos.   Además no hablaba su lenguaje, no pensaba en sus términos; pero sobre todo  existía esa diferencia de nivel en cuanto a vida interior.  Por ello debió bajar al nivel de quienes servía y comenzar a aprender cosas que consideraba superfluas y sin valor.  Pero como pudo la vida interior de ellos, sus limitados conceptos de Dios, encontrarse con el fruto madura de su contemplación?  El se dio cuenta, sin embargo, que lo que era necesario era introducirlos al misterio mismo.  Antes de la guerra ya había sido miembro de la Acción católica; ocupo el cargo de secretario y cumplió con sus tareas con absoluta responsabilidad  evidente en todo nivel.   Pero entonces solo era un mero trabajador del apostolado. Aun no había madurado a la revelación apostólica de lo que iba acumulándose en su interior; aun no se había atrevido a desarrollar un apostolado audaz y personal.

Esto ocurrió más tarde.  Jan comprendió que Dios lo llamaba. Pero para el debió haber sido un salto largo y difícil…."

(traducido de The Making of the Pope of the Millenium – Kalendarium of the Life of Karol Wojtyla,  de Adam Boniecki, MIC (Marian Press, 2000). El original en polaco fue publicado en 1983;  la traducción al  inglés -  ampliada y revisada -   en el 2000,  fue dedicada al Papa Juan Pablo  II al cumplir 80 años.  “El apóstol”, un articulo sobre Jan Tyranowski,  segundo ensayo de  Karol Wojtyla(, contiene datos autobiográficos y  fue  publicado en Tygodnik Powsechny  en marzo de 1949)