Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
Mostrando entradas con la etiqueta Weigel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Weigel. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de julio de 2022

George Weigel : Historia de Karol – Llamadme tio

 


Fue un viaje tranquilo hasta Zakopane. El tren etaba atestado. Dirigirse a un sacerdote sin sotana llamándolo “padre” podía arquear un montón de cejas, o levantaría las sospechas de cuales quiera que fuesen los tipos de seguridad estatal que husmearan por allí.  Al llegar al centro turístico de montaña, acudieron a oir misa en una pequeña capilla y luego fueron andando a casa […]  Danuta Skrabianka se preguntaba como iban a hablar con su capellán en el trayecto de vuelta sin delatarle o comprometerle. Haciendo acopio de valor, expuso sus preocupaciones y le preguntó tímidamente al sacerdote si podrían llamarle por algún nombre familiar ficticio. El capellán no titubeó. Citando la frase más famosa de la trilogía de Henryk Sienkiewicz, el padre Karol Wojyła contestó a la atribulada muchacha: «llamadme tio».



Papas anteriores, al hablar acerca de sus años de formación como jóvenes sacerdotes, habían recordado sus épocas en la Academia, la escuela romana altamente selectiva para los diplomáticos eclesiásticos, o sus primeras experiencias como profesores de seminario. En cambio, de cualquier discusión sobre su temprano sacerdocio, Juan Pablo II resaltaba la importancia de «mi Srodowisko», lo cual supone una considerable diferencia. Srodowisko, termino sugerido por el propio Wojtyła en los años sesenta, es ahora la descripción que de si mismo hace un grupo de unos doscientos hombres y mujeres, muchos de ellos parejas casadas que tienen nietos, que empezó a adquirir forma por primera vez durante la capellanía universitaria de Wojtyła en san Florián. No es fácil traducir el término. «Medio ambiente» es una posibilidad, pero Juan Pablo II prefiere el mas humanístico «entorno». En cualquier caso, lo que luego daría en llamarse Srodowisko involucraba la fusión de varias redes de jóvenes adultos y parejas casadas con quienes trabajaba el padre Wojtyła. Los primeros se llamaban a sí mismos rodzinka, o pequeña familia. Un grupo posterior de los jóvenes de Wojtyła se hacia llamar paczka, «paquete». Srodowisko seria testigo de cómo los grupos de jóvenes evolucionaban hacia redes de conversación intelectual.  Tanto los jóvenes como los intelectuales se involucraron en excursiones vacacionales. La palabra en si misma puede resultar difícil de traducir, pero que esa de de amistades seria crucial a la hora de conformar las ideas y el ministerio de Karol Wojtyła, como sacerdote, obispo y en definitiva como Papa es indiscutible.

Rodzinka, la pequeña familia que se convirtió en primer componente del Srodowisko de Wojtyła, se inicio la noche del 2 de febrero de 1951. Era la festividad de la presentación del Niño Jesus en el templo y, según la costumbre polaca, el ultimo dia en que se cantaban villancicos. Danuta Skrabianka, estudiante de literatura en la universidad, vivía en la residencia para mujeres de las hermanas de Nazaret, a una manzana más o menos de la iglesia de San Florián.  Ella y algunas amigas habían conocido previamente a un «sacerdote joven, humildemente vestido y devoto», que  había resultado hallarse a cargo de la capellanía para los estudiantes de la parroquia. Cuando las invito a ayudarle a formar un coro parroquial, accedieron a hablar del tema. Al ascender los veintitrés peldaños de piedra hasta la galería del coro de San Florián, primero se toparon con un par de zapatos baratos, luego con una raída sotana, y por fin con el joven sacerdote, que estrecho las manos de todas e hizo que empezaran a cantar villancicos. Cuando hubieron concluido con los cánticos navideños, el sacerdote les pidió que se quedasen y trato de despertar su interés por el canto gregoriano. También  las invito a su misa de las seis de la mañana el miércoles siguiente. Las chicas volvieron, y pronto se les unieron chicos de Politécnico de Cracovia, a quienes el joven sacerdote también había invitado a formar parte del naciente coro.  […]  Poco tiempo después, aquel grupo de jóvenes, menos de veinte en total, empezó a reunirse en sus casas […] Su punto de unión era la oración, en especial la oración litúrgica. EL padre Wojtyła les concedía días para ordenar sus pensamientos, en lo que constituían mini ejercicios espirituales para marcar ocasiones especiales durante el año. En la festividad del santo en honor del cual les habían nombrado (según la costumbre polaca, se celebraba en lugar de los cumpleaños) decía misa por ellos y asistía a fiestas en sus casas. Como a los estudiantes de todas partes, les ponían nerviosos los exámenes. El padre Wojtyla celebraba misa con ellos las mañanas de los exámenes y acudía a las fiestas nocturnas posteriores a los mismos. Empezaban a formarse amistados profundas entre los estudiantes, que se llamaban a si mismos rodzinka, pequeña familia. El carismático padre Wojtyła continuaba atrayendo seguidores y Rodzinka se expandía a través de los familiares. [...]

Previametne, la tarea del capellán había consistido en proveer de servicios sacramentales a los estudiantes. Wojtyla, quien de hecho intensificara el ministerio sacramental de la capellanía e involucrara a los estudiantes en el litúrgicamente, consideraba su capellanía un ministerio de «acompañamiento», un modo de «acompañar» a aquellos estudiantes en sus vidas. La presencia del capellán no podía limitarse al presbiterio y al confesionario. Una  capellanía realmente efectiva, opinaba, debía estar presente en aquellas jóvenes vidas, tanto en el mundo como en la iglesia.  […]

George Weigel, Testigo de esperanza, Plaza Janes 1999

domingo, 5 de junio de 2022

Aquellos 9 dias de Juan Pablo II en Polonia (1979) 3 de 3 – Intrigas y despertares

 


No fueron las multitudes – estimadas en 1/3 de la población - lo que más impresionaba sino el orden en que se movía tanta gente para ver a Juan Pablo II.  La Iglesia organizó cuadros de “guardias papales” para ayudar con el control del gentío (y para asegurarse el derecho de la Iglesia de conducir sus propios eventos).  Sin embargo la multitud no demandó mucho control, pues el llamado del Papa a la toma de conciencia creaba una atmósfera nueva, totalmente diferente al ritmo de vida bajo el totalitarismo. Según el disidente Adam Michnik “se trataba de gente que comúnmente se mostraba frustrada y agresiva haciendo fila en los mercados,  metamorfoseada ahora en un conjunto de gente alegre, feliz y llena de dignidad.” En un país donde la confianza había sido destruida debido a las provocaciones y manipulaciones por parte de las fuerzas del estado, los polacos ahora podían mirarse a los ojos y ver cuántos “nosotros” había entre ellos y cuántos eran los  “otros”  y comenzaron a tener confianza el uno en el otro nuevamente.   La sociedad civil se estaba recomponiendo, respiraba su existencia otra vez gracias a un papa que había llamado a Dios “desde las profundidades de este milenio” para que renovara el rostro de Polonia y le donara un nuevo renacer a la libertad.

Como la gente de Polonia “veía a otros que creían las mismas cosas y ahora se atrevían a reconocerlo públicamente” ellos “redescubrieron  su propia fuerza”  y – al mismo tiempo – “descubrieron la debilidad del régimen”. El régimen,  por su parte, cuya propaganda estaba calibrada enteramente a ningunear la importancia de la visita, y ante todo, ocultar el número de las entusiastas multitudes se daba buena cuenta de ello. Todas las mañanas de la visita papal, Stanislaw Kania, entonces miembro del Politburo comunista, se quejaba ante el Arzobispo Casaroli, quien acompañaba al Papa en su nuevo rol de Secretario de Estado, acerca de que había dicho el Papa el día anterior o que diría el día siguiente. Casaroli, por su parte, se mostraba moderadamente comprensivo pues suponía que el liderazgo polaco se apoyaba constantemente en Moscu,  y al comentarle al Papa sus preocupaciones Juan Pablo II lo escuchaba amablemente  y continuaba por el camino que había elegido.  Según los informes y los análisis del los servicios de seguridad Casaroli pensaba que la peregrinación papal era “la coronación de la Ostpolitik (apertura al este) vaticana” Pero no es fácil asumir que ese hubiese sido el caso, pues esta visita del Papa a Polonia se debía exclusivamente al logro personal del papa polaco y los términos en que habló durante los nueve días no eran los términos de los diplomáticos papales.”

 Cualquiera fuese la relación causal a la anterior Ostpolitik vaticana, la peregrinación papal de 1979 a Polonia fue un punto crucial,  y sus ramificaciones comenzaron a brotar muy pronto. Lo que alguna vez el historiador Andrzej Paczkowki había dicho refiriéndose a los artistas “el éxodo de un mundo en censura” ahora había comenzado a surgir en toda Polonia.”  

 George Weigel El final y el principio (Planeta, 2011)  

 

 



Aquellos 9 días de Juan Pablo II en Polonia (1979) – 2 de 3 Intrigas y despertares

 


Nada de lo ideado e intentado logró impedir que aquellos nueve días entre el 2 y el 10 de junio de 1979 marcaran el momento crucial de los treinta años de forcejeo con el comunismo de Karol Wojtyla, nueve días durante los cuales la historia del siglo XX cambió su rumbo de manera fundamental,  gracias al encuentro religioso más multitudinario jamás visto en la parte del mundo controlado por un gobierno comunista. Mientras un nervioso Edward Gierek observaba desde lo alto del hotel sobre la Plaza de la Victoria en Varsovia, Juan Pablo II celebraba Misa ante una enorme multitud invocando el poder del Espíritu Santo para que “renovara la faz de la tierra – de esta tierra”. A partir de entonces y hasta el momento que en el aeropuerto secara sus lagrimas el 10 de junio al partir hacia Roma desde el aeropuerto de Balice, Karol Wojtyla se mostro en todo momento como el verdadero maestro de mentes y corazones de su gente a quienes devolvía  su autentica historia y cultura – su verdadera identidad.  Sin referirse jamás a temas de política o economía;  y fuera de las cortesías habituales  durante las ceremonias de bienvenida y despedida,  cumplió su misión como si las autoridades de la republica del pueblo polaco sencillamente no existieran, al menos no de manera significativa.  Pero restaurando la autentica identidad a un pueblo que había estado oprimido durante cuarenta años – devolviéndole Polonia y a los polacos  y devolviéndoles su propia identidad de polacos – creó nuevas herramientas de resistencia que el comunismo sencillamente no podría dominar.  

Encendiendo la chispa de una revolución moral entre el 2 y el 10 de junio de 1979 Juan Pablo II entrego en manos de su pueblo la llave de su propia liberación; la clave del despertar de las conciencias. Y lo pudo hacer porque logró captar la esencia del drama moderno polaco, que conocía desde adentro.   En su homilía en la Plaza de la Victoria recordó a sus compatriotas el heroísmo épico y la fe inquebrantable sustentada durante la insurrección de Varsovia en 1944 cuando Polonia fue abandonada por sus aliados occidentales y el ejército rojo se instalo a orillas del rio sin actuar. Y sin embargo, no obstante la destrucción de Varsovia después del alzamiento los polacos encontraron la figura de Cristo  cargando la cruz, hallada en la destruida iglesia de la Santa Cruz.  Y esa figura recordaba a Polonia lo que Juan Pablo II llamo “un solo criterio” – Jesucristo, la verdadera medida del hombre, de la libertad, de la historia.

Durante aquellos nueve días Juan Pablo II logró representar uno de los mayores acontecimientos de una figura pública durante el siglo veinte,  debido a sus dotes personales únicas, debido inclusive a su talento instintivo de hacerle sentir a cada miembro de esa enorme multitud que le estaba hablando a cada uno en particular.  Como aquella anécdota de Czestochowa ante una multitud de un millón de personas donde un minero al verse interrumpido por un colega le responde “cállate, no me hables cuando me está hablando mi Papa”.

 

George Weigel: El final y el principio (Planeta, 2011),  

 


Aquellos 9 días de Juan Pablo II en Polonia (1979) – 1 de 3 Intrigas y despertares

 


Asi comenta George Weigel en su libro El final y el principio (Planeta, 2011),  esos días tan particulares, en época del régimen comunista duro,  plagado de espías en Polonia y en el Vaticano mismo; lamentablemente alguno también entre los eclesiásticos. Épocas de misterios, traiciones y temores.  (traduzco de la versión en ingles)

A Edward Gierek no le resultó dominar la economía,  pero este líder político comunista  perspicaz sabía leer los sentimientos de sus compatriotas.  Asi fue que,  aconsejado por Leonid Brezhnev a principios de 1979 en negarle el permiso al Papa para volver a su patria, Gierek le respondió que eso era sencillamente imposible “por razones políticas”. “Bien”, respondió Brezhnev, haga como le parezca, pero guárdese de no lamentarlo despues.”

La idea original de Juan Pablo II era volver a Polonia en mayo de 1979 para poder celebrar el festejo anual en honor a San Estanislao, su predecesor en Cracovia, y simultáneamente presidir la solemne clausura del Sínodo de Cracovia cuyo compromiso era poner en práctica el Vaticano II en Polonia. 

Los comunistas conscientes de la fuerza simbólica  de la fiesta (Estanislao había sido martirizado mientras defendía la libertad de la Iglesia), resistieron a pie firme y negaron de plano esa posibilidad de peregrinación en mayo. Pero acordaron, sin embargo, que la visita podría tener lugar al mes siguiente. Y después de arduas negociaciones Juan Pablo II acepto gustoso los 9 días de junio a cambio de los dos días en mayo;  el programa incluía visitas a Gniezno y a Czestochowa, como así también  Varsovia y Cracovia y la Iglesia,  muy sabiamente,  postergó la celebración de San Estanislao a Junio.

No obstante este tremendo error estratégico el régimen comunista polaco hizo lo imposible para impedir la visita del Papa y minimizar el impacto, en lo que la SB (Servicio de Seguridad) y los grandes del partido consideraron una “gigantesca operación limitativa de daños”, código denominado LATA’79 (VERANO ’79). Se movilizaron y dividieron los informantes dentro de la iglesia católica y el laicado en ocho categorías.  El primer grupo, una elite que había tenido acceso al Cardenal Wojtyla en el pasado, incluía siete espías: DELTA, KAROL, MAREK, JUREKI, TUKAN, TRYBUN y LESZEK; JUREK un sacerdote, era miembro del comité que por parte de la Iglesia organizaba la peregrinación del Papa.  Estos informantes y aquellos en otras categorías no solo debían proveer  información. Su misión también era infiltrarse en los varios grupos católicos organizando comités para influir en sus decisiones en cuanto a la participación en la peregrinación del Papa.  (por ej. Tratando de limitar y controlar l número de participantes argumentando la preocupación por la seguridad) Esta importante operación anti papal continuó durante los eventos mismos y así fueron designados 480 agentes en el Servicio de Seguridad (SB)   para monitorear los eventos y  causar cuanta dificultad pudieran durante los días de la visita del Papa en Cracovia (Junio 6 al 10)

El Servicio de Seguridad coordinaba las actividades antipapales junto con la STASI  que había dispuesto varios cientos de agentes para monitorear a los visitantes extranjeros durante la visita del Papa. Se había organizado  un equipo de trabajo especial con sede en Frankfurt y la SB dispuso números de teléfono especiales en Varsovia y Cracovia de manera que los agentes de STASI pudieran estar conectados directamente con las oficinas centrales en Berlin Este.  Uno de los agentes de Stasi  sacerdote polaco, con el apodo de JUNGE,  quien tenía acceso directo al Papa y trabajaba mayormente para los servicios secretos de Berlin Este, más que para los servicios polacos.  Toda la operación estaba coordinada  por el principal de Stasi Joachim Wiegand, encargado de actividades anti católicas.   Al mismo tiempo el jefe Markus Wolf, poseía su propia fuente de información en el Vaticano, ignorada por  Wiegand: LICHTBLICK, el benedictino alemán Eugen Brammertz, registrado en la Stasi en 1960, pero que había tenido conexiones mucho antes. Brammertz trabajaba  en Roma en la edición alemana de Osservatore Romano, el diario vaticano, y ocasionalmente para la Secretaria de Estado y habría tenido acceso a algunos de sus archivos.

Juan Pablo II y sus colaboradores más cercanos ignoraban los detalles de LATA 79 y las actividades paralelas e otros servicios de inteligencia comunistas,  aunque seguramente presentían que sus viejos enemigos estarían al acecho. Años más tarde el secretario de Juan Pablo II recordaría sus preocupaciones.

Las autoridades de Varsovia no actuaban como polacos: de eso estamos seguros. Su determinación en esforzarse por lograr el perfil más bajo posible de la visita, su manipulación de la cobertura televisiva, sus esfuerzos por producir los obstáculos mas ridículos, especialmente en cuanto al servicio del transporte …todo eso no tenía nada que ver con las tradiciones de hospitalidad de los polacos. No hay dudas que las autoridades obedecían órdenes de Moscú y Praga. En realidad se sentían aterrados.

 

Weigel,Intrigas y despertares,1979,Viajes Polonia, Primer viaje Juan Pablo II a Polonia

miércoles, 28 de abril de 2021

Karol Wojtyla : El obispo más joven de Polonia

 


A principios de agosto de 1958 el padre Karol Wojtyla inicio con Srodowisko una excursión en kayak por el rio Lyne, en le noroeste de Polonia. El 5 de agosto Wojtyla recibió una carta en que se le ordenaba presentarse de inmediato ante el primado, Cardenal Wyszynski, en Varsovia.

 Partieron en dos kayaks;  Wujek en uno de ellos y Zdzislaw Heydel y Gabriel Turowski, en el otro. Los tres hombres abandonaron el rio en un lugar cercano a la carretera de Olsztynek, que contaba con la estación de tren más cercana, y dejaron los kayaks bajo un puente. El “almirante” Heydel trató de detener algún vehículo de los que pasaban. Consiguió que parara un camión que transportaba leche, y le dijo al conductor que le pagarían la gasolina si los llevaba a Olstynek. Wujek subió a la parte trasera y se sentó entre los contenedores de leche.  Cuando llegaron a la estación de Olstynek, se dirigió al lavabo de caballeros para ponerse una sotana y, como Turowski lo expresara más tarde, “salir del lavabo convertido de nuevo en sacerdote”.

 Cuando el padre Karol Wojtyla llego al despacho del primado, el cardenal Wyszynski le informo que el 4 de julio el papa Pio XII le había nombrado obispo titular de Ombi y auxiliar del arzobispado de Cracovia. Wojtyla acepto el nombramiento y acudió de inmediato al convento de las ursulinas en la capital, donde llamo a la puerta y pregunto si podía entrar a rezar. Las hermanas no le conocían, pero su sotana era suficiente pasaporte. Le guiaron basta la capilla y lo dejaron a solas. Pasado cierto tiempo, las monjas empezaron a preocuparse y abrieron en silencio la puerta de la capilla para ver que ocurría. Wojtyla se hallaba postrado ante el Santísimo Sacramento. Ya era tarde, y una de las monjas dijo: “Quizás el padre desearía venir a cenar…”. El extraño respondió: “Mi tren no sale hacia Cracovia hasta pasada la medianoche. Por favor dejad que me quede aquí. Tengo un montón de cosas de que hablarle al Señor…”

Tras resolver sus asuntos con el Señor, Wojtyla se dirigiría a hablar de la cuestión con el arzobispo Baziak, quien presumiblemente esperaba que su nuevo auxiliar se quedase en la ciudad. Wojtyla le dijo al arzobispo que tenía que regresar al rio Lyne a celebrar la Misa del domingo para sus amigos Heydel y Turowski, que se encontraron con el en la carretera a Olstynek, en el puente donde habían parado al camión, y regresaron en kayak al campamento.  Sus viejos amigos, perplejos ante la noticia, se preguntaban como deberían llamarle. El les dijo que no se preocuparan, “Wujek seguirá siendo Wujek”.

Karol Wojtyla se convirtió de este modo, a sus treinta y ocho años, en el obispo mas joven de Polonia.

 En la festividad de San Waclaw (San Wenceslao), el 28 de septiembre de 1958, Karol Jozef Wojtyla acudió en procesión a la catedral de Wavel para ser consagrado obispo, con lo que recibía la plenitud del sacerdocio y se convertía en sucesor de los apóstoles de Cristo, según la teología de la Iglesia. La catedral estaba atestada de amigos de Wojtyla, colegas académicos y, por supuesto, los miembros de Srodowisko, ninguno de los cuales dejo que el día húmedo y cubierto empañara su espíritu.

 El obispo Wojtyla eligió como lema de su escudo de armas episcopal la frase latina Totus Tuus (todo tuyo) una adaptación de la plegaria de devoción a la Virgen Maria de San Luis Grignon de Montfort, con la que se había topado por primera vez en sus lecturas nocturnas bajo la tenue luz de la planta química Solvay.

La administración eclesiástica nunca ha sido el fuerte de  Wojtyla; de hecho para él el episcopado consistía preeminentemente en el oficio de predicar y enseñar, y se mostraría infatigable en el servicio de tal apostolado en Cracovia.

Los sermones y las enseñanzas doctrinales de Wojtyla en el periodo inmediatamente anterior y posterior a su consagración como obispo desarrollaban temas de renovación que  pronto resultarían familiares para todo el mundo católico.

No todo era trabajo. El nuevo obispo seguiría practicando el remo en kayak durante excursiones de dos semanas con sus amigos de Srodowisko a finales de julio y primeros días de agosto de cada año. También esquiaba siempre que le era posible.

 El arzobispo Baziak murió la noche del 14 al 15 de junio de 1962. El 16 de julio el Capitulo Metropolitano, un grupo de sacerdotes de alto rango, eligio a Wojtyla “vicario capitular”, o administrador temporal, de la archidiócesis de Cracovia hasta que pudiera nombrarse e instalarse en el cargo a un sucesor del arzobispo Baziak (y técnicamente del cardenal Sapieha).

 (de George Weigel: Testigo de esperanza, Plaza & Janes, Barcelona 1999)

.

 


 

miércoles, 12 de febrero de 2020

Veritatis Splendor – El esplendor de la Verdad


Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Jn 8, 3 29)


La encíclica Veritatis Splendor fue dada a conocer por el Santo Padre Juan Pablo II el 6 de agosto –fiesta de la transfiguración del Señor- del año 1993.
Dirigida eminentemente a los Obispos de la Iglesia contiene valiosa información para todo su pueblo, a todos aquellos que nos preguntamos (o debiéramos preguntarnos) “¿Qué debo hacer? Como puedo discernir el bien del mal?” “La respuesta – dice Juan Pablo II en la encíclica- es posible sólo gracias al esplendor de la verdad que brilla en lo más íntimo del espíritu humano, como dice el salmista: “Muchos dicen: ¿Quien nos hará ver la dicha?” “Alza sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor!” (Sal, 4,7) La luz del rostro de Dios resplandece con toda su belleza en el rostro de Jesucristo, “imagen de Dios invisible” (Col I, 15), “resplandor de su gloria” (Heb I, 3) “lleno de gracia y de verdad” (Jn 1,14) :
Él es “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6)…..Jesucristo, “luz de los pueblos”, ilumina el rostro de su Iglesia, la cual es enviada por Él para anunciar el Evangelio a toda criatura (cf Mc 16,15)”

En el Congreso Internacional sobre la Enciclica Veritatis Splendor, en noviembre 2005, organizado por la Cátedra Juan Pablo II de la UCA  y texto publicado por la Pontificia Universidad Católica Argentina Cátedra Juan Pablo II, con el titulo LA VERDAD LOS HARA LIBRES ,  en noviembre 2005)
explicó el cardenal Javier Lozano Barragán
que la Encíclica se compone de tres partes (que son los tres capítulos)
- en la primera CAPITULO I - "MAESTRO, ¿QUÉ HE DE HACER DE BUENO .....?" (Mt 19,16) “se asienta la base plena de la moralidad";
- en la segunda CAPITULO II - "NO OS CONFORMEIS A LA MENTALIDAD DE ESTE MUNDO" (Rom 12,2) “se tratan problemas fundamentales acerca de la libertad, la ley, la verdad, la conciencia, la opción fundamental y el acto moral”
- en la tercera CAPITULO III - "PARA NO DESVIRTUAR LA CRUZ DE CRISTO" (1 Cor 1,17) “ sus consecuencias para la vida de la Iglesia y del mundo, el martirio, la universalidad de la norma, la vida social y política, la gracia, la nueva Evangelización y el servicio de los teólogos y los pastores”
A su vez - exponía el cardenal Lozano Barragán - La encíclica tiene cinco líneas maestras: l. el criterio ético no puede ser ni el consecuencialismo ni el proporcionalismo moral; 2. “Ens, Verum et Bonum conventuntur” por lo tanto el Bien es objetivo; 3. las reglas éticas no son meras prohibiciones, sino caminos hacia el ens (ente); 4. la bondad o maldad de una acción no depende del consenso; 5. el fundamento de la acción ética es el valor-dignidad de la persona” y agrega que “en la encíclica se abunda en el concepto de la ley natural, que significa que el seguimiento de Cristo se hace desde la intimidad de la conciencia de cada uno; la conciencia es iluminada por la Sabiduría divina, esta iluminación es la ley natural. Esta iluminación desemboca en último término en el seguimiento de Cristo”
La Encíclica Veritatis Splendor es un valioso documento en defensa de la verdad, la libertad y la vida que emitió Juan Pablo II como parte de su “extenso programa en implementar el Concilio Vaticano II” (Weigel) donde ratifica su riqueza hasta en términos que fueron duramente criticados por sectores dentro de la Iglesia y sin embargo aceptados con apertura por otras religiones p.ej. “Los que sin culpa suya no conocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan a Dios con sincero corazón e intentan en su vida, con la ayuda de la gracia, hacer la voluntad de Dios, conocida a través de lo que les dice su conciencia, pueden conseguir la salvación eterna”. Y prosigue: “Dios, en su providencia, tampoco niega la ayuda necesaria a los que, sin culpa, todavía no han llegado a conocer claramente a Dios, pero se esfuerzan con su gracia en vivir con honradez…” términos complejos que, que sin embargo, debemos comprender en todo su sentido, como explicaba el Cardenal Georges Cottier en el Congreso de la UCA (A) “las personas tienen derecho a ser respetadas en su propio camino de búsqueda de la verdad, pero antes existe la obligación moral de buscar la verdad, y una vez, conocida adherir a ella”
Dice George Weigel en Testigo de Esperanza que la Encíclica ya había sido anunciada por Juan Pablo II en 1987 en su carta apostólica Spiritus Domini publicada en el 200 aniversario de San Alfonso Maria de Ligorio, concluyendo que estuvo en preparación durante seis largos años.
Juan Pablo II creyó conveniente – lo menciona en la Encíclica – que le precediera en su publicación el Catecismo de la Iglesia Católica, que presenta la vida moral de los creyentes en sus fundamentos y en sus múltiples contenidos como vida de “los hijos de Dios”…..por lo tanto la Encíclica se limitaría a “afrontar algunas cuestiones fundamentales de la enseñanza moral de la Iglesia, bajo la forma de un necesario discernimiento sobre problemas controvertidos entre los estudiosos de la ética y de la teología moral. Este es el objeto especifico de la presente encíclica” expresa Juan Pablo II en la Introducción.
En la preparación de la Encíclica participaron y colaboraron varias comisiones papales y fueron consultados obispos y teólogos de todo el mundo. Opina Weigel que Veritatis Splendor fue un marco para el futuro desarrollo de la teología moral católica que continuara dándole forma a la vida católica bien avanzado el siglo XXI y probablemente más allá aún.
En este momento político de la Argentina quizás debiéramos releer todos no solo la Encíclica sino también la presentación del Prof. Jaroslav Merecki en el ya mencionado Congreso  “La verdad como problema político” donde expresa “Mi tesis es que no podemos, ni comprender ni practicar la política en un mundo auténticamente humano, sin hacer referencia a la verdad…en el contexto de la cultura moderna, hablar de la verdad en la política es provocativo, o incluso peligroso. Provocativo porque la visión moderna de la política se desarrolla justamente a partir del abandono de este concepto en la comprensión de la vida publica” O cuando cita Centesimus Annus “una democracia sin valores se convierte fácilmente en un totalitarismo visible o encubierto como lo demuestra la historia…”



sábado, 19 de octubre de 2019

Juan Pablo II, constructor de puentes



El papado no se parece a ningún otro cargo en el mundo, y no es simplemente por su longevidad institucional.  Al Papa se le llama “Pontífice supremo”, una abreviatura del Latin pontifex  “constructor de puentes”.  Un puente va de un lado hacia otro. Que es lo que hace el puente del Pontífice supremo?  Es puente entre Dios y la humanidad; entre la Iglesia Católica Romana y otras Iglesias cristianas y comunidades eclesiales; entre la Iglesia católica romana y el Judaísmo; entre la Iglesia Católica romana y otras religiones del mundo;  entre la Iglesia católica romana y los mundos de la política, economía y cultura; entre el centro de la unidad de la Iglesia y el Colegio de Obispos e Iglesias locales a través del mundo.  Como custodio de una tradición de enseñanza autorizada, el papa también es, según la teología católica, un “puente” entre la humanidad histórica y la verdad acerca de su origen, naturaleza y destino.

Ser papa es asumir una tarea que por descripción teológica precisa resulta imposible definir.  Como toda otra responsabilidad en la Iglesia, el papado existe apuntando a la santidad. El cargo es producto del tiempo y el espacio, en cambio la santidad es eterna.  Nadie, ni siquiera un papa santo, puede cumplir a la perfección las demandas del cargo.  Y sin embargo este cargo, según la fe de la Iglesia, es voluntad de Dios, y no puede fallar aunque el tenedor  no lograra todos sus objetivos. La distinción entre puesto y  hombre que lo ocupa consuela a todo Papa.  Según un distinguido teólogo también es “tremendamente terrible”. El cargo refleja la unidad de la persona y la misión en Jesucristo, de quien el Papa es vicario. Todo papa, tanto santos como pecadores, “está parado en un lugar tremendamente trágico”, “porque no puede cumplir todo lo que el puesto demanda”.   Si lo intentara se ubicaría arrogantemente frente al Señor.  Si se consuela demasiado fácilmente con el pensamiento que debería serlo, falla y traiciona las demandas del puesto que ocupa, la demanda de amor radical. La Sede de Pedro siempre refleja las palabras de Cristo a Pedro – que debido a la profundidad de su amor, necesariamente será llevado adonde no quiera. (Jn, 21,18) 

Proveer liderazgo a la Iglesia Católica Romana y estar presente en todas las otras comunidades donde el papa es “puente” es una tarea muy compleja tanto que,  en la esencia misma y dejando a un lado todo tipo de confusiones,  el papa no es monarca absoluto.  Durante  el Vaticano II, Pablo VI una vez propuso que la Constitución Dogmática de la Iglesia incluyera la frase que el papa solo “debe rendirle cuentas a Dios”. Esta propuesta fue rechazada por la Comisión Teológica del Concilio argumentando que el Pontífice romano también está obligado a la revelación misma, a la estructura fundamental de la Iglesia, a los sacramentos, a las definiciones de Concilios anteriores, y otras obligaciones demasiado numerosas para detallar. …

El Papa no es una figura autoritaria que emite decisiones arbitrarias en virtud de falta de dominio de su voluntad .  El papa es el custodio de una tradición acreditada de enseñanza, un “magisterio”, que define las fronteras de la Iglesia. Es un sirviente, no su amo.

Para Karol Wojtyla, quien estaba convencido desde hacía mucho tiempo que la verdad es liberadora, las “limitaciones” del papado no le fueron limitantes. La verdad que obliga y libera al mismo tiempo fue, a su juicio, un instrumento para ejercer la Sede de Pedro al servicio de la liberad humana. Y el intentó ejercer ese lugar de acuerdo al modelo bíblico de Lucas 22,32 en el cual Cristo instruye a Pedro que su tarea primordial entre los apóstoles es “fortalecer a sus hermanos”.

Los primeros días del pontificado, más de un observador subrayo que Juan Pablo II parecía estar haciendo eso “toda su vida”. Uno de los hombres que lo eligiera, el cardenal William Baum, cuidadoso estudioso de la historia de la Iglesia, dijo años mas tarde. “No puedo imaginar alguien mejor preparado para el papado que el Cardenal Wojtyla.  El cardenal Agustino Casaroli, quien tuvo ocasión de sentirse nervioso del nuevo modelo de Papa confeso,  una vez retirado,  que “Polonia era demasiado pequeña para una personalidad tan grande como la del Cardenal Wojtyla…más apropiada para un papa”.

(George Weigel: Witness to Hpe, Harper, 1999)

sábado, 10 de agosto de 2019

Santa Faustina Kowalska, el puente al tercer milenio (2 de 2)



De esta manera la visión de la Hermana Faustina se transformo en el ”puente” al tercer milenio: un “un don de iluminación especial, que nos ayuda a revivir más intensamente el evangelio de la Pascua, para ofrecerlo como un rayo de luz a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.” Nadie sabía que traerían los aires del tercer milenio, pero sin dudas  los nuevos progresos no estarían exentos de experiencias penosas. Tanta mas entonces la necesidad de una “ luz de la misericordia divina, que el Señor quiso volver a entregar al mundo mediante el carisma de sor Faustina, iluminará el camino de los hombres del tercer milenio.”. Por lo tanto el Papa explico que el Segundo Domingo de Pascua seria a partir de entonces conocido como el Domingo de la Divina Misericordia, porque quiso donar al tercer milenio el mensaje que le había sido confiado a la Hermana Faustina, ahora Santa Faustina.

Juan Pablo II recalco entonces en su homilía dos temas que ya eran característicos de su pontificado. Había hablado frecuentemente de la Ley del Don – la ley del donarse -  que lleva en si la persona humana; los enunciados de esta ley del Concilio Vaticano II que “el hombre puede descubrir su ser mas intimo tan solo dándose sinceramente” había sido una de los textos del Vaticano II mas mencionados en su magisterio.  La Ley del Don no era, sin embargo, fácil de llevar. Porque “no es fácil amar con un amor profundo, constituido por una entrega auténtica de sí. Este amor se aprende sólo en la escuela de Dios, al calor de su caridad. Fijando nuestra mirada en él, sintonizándonos con su corazón de Padre, llegamos a ser capaces de mirar a nuestros hermanos con ojos nuevos, con una actitud de gratuidad y comunión, de generosidad y perdón. ¡Todo esto es misericordia!”  Abrazar esa misericordia se hacia esencial si pretendíamos que al tercer milenio le fueran perdonadas las penurias del segundo.

“En este amor debe inspirarse la humanidad hoy para afrontar la crisis de sentido, los desafíos de las necesidades más diversas y, sobre todo, la exigencia de salvaguardar la dignidad de toda persona humana. Así, el mensaje de la misericordia divina es, implícitamente, también un mensaje sobre el valor de todo hombre. Toda persona es valiosa a los ojos de Dios, Cristo dio su vida por cada uno, y a todos el Padre concede su Espíritu y ofrece el acceso a su intimidad.
Este mensaje consolador se dirige sobre todo a quienes, afligidos por una prueba particularmente dura o abrumados por el peso de los pecados cometidos, han perdido la confianza en la vida y han sentido la tentación de caer en la desesperación. A ellos se presenta el rostro dulce de Cristo y hasta ellos llegan los haces de luz que parten de su corazón e iluminan, calientan, señalan el camino e infunden esperanza.” (homilía de la canonización de Santa Faustina) 

viernes, 9 de agosto de 2019

Santa Faustina Kowalska, el puente al tercer milenio (1 de 2)



El domingo 30 de abril de 2000, se congregaron en la Plaza San Pedro alrededor de 200.000 fieles para la ceremonia de canonización de la primer santa del tercer milenio.
Su trayectoria espiritual había impactado fuertemente en conventos polacos poco conocidos,  en el Index de libros prohibidos e innumerables parroquias alrededor del mundo.

Helena Kowalska,  nació el 25 de agosto de 1905 en el pueblo de Głogowiec, cerca de Łódź y  fue la tercera de diez hijos nacidos de padres tan pobres que pudieron costearle tan solo dos años de educación formal. Imposibilitada de entrar en el convento a los 17 años,  porque su familia necesitaba de sus modestos ingresos,  trabajo como ayudante domestica antes de su fracasado intento de entrar en un convento en Varsovia. Un año mas tarde, en 1925,  logro unirse a las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia donde vivió la experiencia de la visión de Cristo sufriente.  Adoptando el nombre religioso de Maria Faustina, completó su noviciado en Cracovia y realizo sus votos perpetuos en 1933. Los cinco años restantes de su vida, sirvió como hermana portera, jardinera, y cocinera en conventos de Cracovia, Płock y Vilnius (entonces parte de la Segunda Republica polaca)  
El 22 de febrero de 1931 en Płock, la Hermana Maria Faustina tuvo la visión en la cual se le apareció Jesus como un Salvador misericordioso de cuyo corazón emergían rayos rojos y blancos; el “Rey de la Divina Misericordia”  le pidió promover la instauración del Segundo Domingo o la Octava de Pascua como celebración de la divina misericordia y propagar la devoción de la misericordia de Dios con el mundo.   Después que un examen psiquiátrico confirmara que la Hermana Faustina no sufría de desordenes mentales, el padre Michał Sopocko  se hizo cargo de su dirección espiritual en 1933 y se contacto con un artista para que pintara  la imagen de la visión de Cristo que había visto la Hermana Faustina.  Sus visiones y las extraordinarias experiencias espirituales  (incluidas las estigmas escondidas) continuaron, conocidas tan solo por sus superiores religiosos y su director espiritual, y fueron debidamente registradas en el diario que ella llevaba. En 1935 ella tuvo una visión que dio origen a la coronilla de la Divina Misericordia. Al año siguiente la Hermana Faustina enfermo de tuberculosis y después de pasar un tiempo en  un sanatorio,  antes de regresar a su convento en Cracovia - Łagiewniki, murió en 1938.

El convento de Łagiewniki se hallaba cerca de la planta química Solvay donde,  entre Octubre de 1941 y Agosto de 1944,  trabajó Karol Wojtyła. El joven operario solia detenerse,  en su camino a la planta o en su regreso,  en la capilla del convento a rezar.  Entonces ya habían  empezado a aparecer las imágenes de Jesus Misericordioso en las iglesias de Polonia, pero el trabajo póstumo de la Hermana Faustina transitó por caminos insospechados pues el Papa Juan XXIII,  poco después de ser elegido,  firmó un decreto preparado por la Oficina de la Santa Sede que establecida que el diario de la monja polaca fallecida debía ser incluido en el Index de libros prohibidos.  Durante el Concilio Vaticano II el Arzobispo Karol Wojtyła se ocupo de la causa de Faustina con las autoridades romanas convencido que la devoción de la Divina Misericordia poseía importante merito pastoral y que la condenación del diario se había basado en una mala traducción al italiano del original polaco. Wojtyła le pidió a uno de sus tutores en la tesis, el sacerdote Ignacy Róźycki, que preparara una edición crítica del diario como primer paso hacia la rectificación del estado de Faustina con la Santa Sede.  

Años de arduos trabajos finalmente lograron que se levantaran las sanciones; mientras tanto la coronilla de la Divina Misericordia se había extendido por todo el mundo, pues los pastores de la iglesia habían encontrado  en ella una notable herramienta para reavivar la vida devocional católica, algo apagada en mucho países después del Vaticano II.   

 La hermana Faustina Kowalska, apostol de la Divina Misericordia, fue beatificada por Juan Pablo II el 18 de abril de 1993.  El Papa quiso dejar anclado el recuerdo de su predecesora con el tercer milenio canonizándola como la primera santa del Gran Jubileo del año 2000.
   
(George Weigel, The end and the beginning, Doubleday, 2010)


sábado, 14 de mayo de 2016

Karol Wojtyla El Vaticano II y el mini concilio polaco (2 de 2)


“El método sinodal del diálogo tornaba viva la experiencia del Concilio Vaticano II para decenas de miles de católicos en toda la zona de Cracovia. Al contrario que otros cuerpos eclesiásticos, el Sínodo de Cracovia no se inició redactando documentos. Ni siquiera inició proceso de esbozo alguno hasta transcurridos dos años, durante los cuales se formaron unos quinientos grupos de estudio para la lectura de los textos del Concilio Vaticano II, con el libro de Wojtyła. La Renovaciòn en sus fuentes. Esos grupos de estudio (unos cincuenta de los cuales aún se reunían en 1997) constituían el corazón y e alma del Sínodo de Cracovia. Los había de todas las formas y tamaños. Algunos se situaban en conventos de clausura, otros en el seminario, la mayoría tenían su base en parroquias. En ellos, sacerdotes y laicos, intelectuales y obreros, hombres y mujeres, ancianos y jóvenes se reunían para rezar, para estudiar la doctrina del Concilio, para comparar esa doctrina con sus vidas cotidianas y para sugerir aplicaciones del pensamiento conciliar en los distintos ministerios de la archidiócesis. Esas reflexiones y recomendaciones eran llevadas a las sesiones plenarias del sínodo por representantes d los grupos de estudio.

Los grupos de estudio constituían las bases sobre las que el sínodo creaba una comunidad cristiana de acuerdo con el concepto conciliar de la Iglesia como «comunión»  (communio) de creyentes. En tales grupos, la archidiócesis se planteaba los documentos del Vaticano II orgánicamente, como un todo coherente. Cuando llegaba el momento de llevar a cabo las aplicaciones de la doctrina conciliar en el ámbito de la archidiócesis, no era necesario recurrir a expertos de fuera de ella.  La gente de la archidiócesis conocía por si misma los documentos conciliares y había aprendido a través de años de intenso esfuerzo a aplicar su doctrina a sus propias circunstancia particulares. Por tanto, el Sínodo de Cracovia ayudó a la archidiócesis a evitar muchas de las tensiones postconciliares experimentadas en otras partes de la Iglesia. En Cracovia el Concilio Vaticano II se reviviría como un acontecimiento religioso cuyo objetivo era fortalecer la vida evangélica y apostólica de la Iglesia, no como una lucha política por el poder en el seno de la burocracia eclesiástica.”


George Weigel Testigo de Esperanza (Plaza & Janés, Barcelona 1990)

jueves, 12 de mayo de 2016

Karol Wojtyla El Vaticano II y el mini concilio polaco (1 de 2)


La idea del Sínodo de Cracovia maduraría lentamente en la mente del arzobispo […] en los últimos años de la década de los setenta, mientras acababa de escribir La renovación en sus fuentes, un viaje guiado a través de los textos conciliares, el cardenal Wojtyła tomó una decisión.  La mejor forma de profundizar la puesta en práctica de Cracovia del Concilio era que la archidiócesis reviviera por entero la experiencia del Vaticano II a través de un sínodo archidiocesano, un mini concilio al nivel de la Iglesia local.
El noveno centenario del martirio de san Estanislao proporcionaría una fecha ceremonial de clausura; así pues, el sínodo finalizaría en 1979, Estanislao había sido obispo de Cracovia durante ocho años, de forma que ésa sería la duración del sínodo que se convocaría solemnemente en 1971.  Los sínodos diocesanos casi siempre eran de carácter jurídico, asambleas legislativas del clero local para proveer de estatutos legales a una Iglesia local. El de Wojtyla sería diferente, como lo había sido el Concilio Vaticano II. El suyo seria un sínodo pastoral, un esfuerzo por compartir la experiencia de la colegialidad en el concilio con los sacerdotes y la gente de la archidiócesis. Asimismo, contaría con cierta programación de planes y, aún mas importante, forjaría una comunidad cristiana. El cardenal Wojtyła quería convertir la Iglesia de Cracovia en un vibrante movimiento evangélico y apostólico. Esa era la forma de lograr que el Concilio tuviera vigencia en Cracovia, y que estuviera en sintonía con, no en contra de, la historia del catolicismo polaco que è y su gente acababan de celebrar.

Tras un año  de preparativos el sínodo fue solemnemente convocado el 8 de mayo de 1972, en la catedral del Wawel, con la asistencia de representantes de toda la archidiócesis. Durante los siete años siguientes, el sínodo fue dirigido por una comisión central, presidida por el obispo Stanislaw Smolenski y organizada por el padre Tadeusz Pieronek.  La comisión se reunió en 119 ocasiones, asumiendo constante responsabilidad del sínodo entre sus trece reuniones plenarias.  Todas las decisiones importantes del sínodo se tomaron durante esas reuniones plenarias, en las que los delegados incluían a clérigos y laicos.  A medida que se desarrollaba el sínodo, una comisión redactora inicio la tarea de preparar los documentos  sinodales. Éstos se revisaban en las reuniones plenarias, en que se votaba a favor, en contra, o a favor pero con la introducción de cambios, exactamente igual que en el Concilio II. (Una diferencia local en Cracovia era que la Comisión Central, al revisar cada enmienda, adición o corrección sugeridas, explicaba públicamente por qué aceptaba, rechazaba o modificaba la propuesta).


El Sínodo de Cracovia acabaría por producir unas cuatrocientas páginas de documentos, que cubrían cada aspecto de la vida de la Iglesia en la archidiócesis. Tales documentos, a su vez, se organizarían bajo tres encabezamientos, que reflejaban los tres «oficios› o papeles de Cristo como sacerdote, profeta y rey; tres oficios en los cuales, como enseñara Gaudium et Spes, participaba la gente de la Iglesia, Cuerpo de Cristo en el mundo.” 

George Weigel: Testigo de Esperanza (Plaza & Janés, Barcelona 1999)

viernes, 19 de febrero de 2016

Juan Pablo II y sus “Cartas secretas” por George Weigel


En realidad la BBC no aporta nada acerca del papa, pero si nos dice  mucho de ellos.  El “documental” difundido por la BBC el 15 de febrero titulado Las cartas secretas del Papa Juan Pablo II en realidad no nos revela nada del Papa, pero nos dice mucho de la decadencia de la BBC como una fuente seria de información televisiva. 
El programa del presentador Edward Stourton se basa en un puñado de cartas de Karol Wojtyla/Juan Pablo II a Anna Teresa Tymieniecka, una filosofa polaca que fue, tal como se sabe,  amiga de Wojtyla. Las cartas reflejan una profunda amistad tal como lo hacen otras cartas de Wojtyla,  algunas de las cuales fueron citadas en la primer parte de mi biografia del papa Testigo de esperanza.  Stourton, sin embargo, toma cartas de Wojtyla a Tymieniecka (quien murió en 2014) las bate en un mixer freudiano con correspondencia ya publicada entre Wojtyla/Juan Pablo II y otra antigua amiga, la psicóloga Wanda Poltawska,  y sugiere que aquí existió algo intrigante, algo quizás no del todo inapropiado,  pero que debería cambiar nuestras percepciones de Juan Pablo II. Cualquier persona conocedora del tema diría “es todo basura”. 
El hecho de que Karol Wojtyla mantuviera muchas amistades, inclusive muy profundas, también con mujeres durante toda su vida es ampliamente conocido y no sorprende a  nadie.   Yo analice cuidadosamente algunas de etas amistades en mi libro Testigo de esperanza y en el segundo tomo de la biografía de Juan Pablo II El final y el principio. Muchas de estas relaciones datan de los años que Wojtyla era capellan universitario durante la Polonia estalinista.  Otras se entablaron cuando ya era arzobiso de Cracovia.  Y otras ya cuando fuera nombrado papa.    Juan Pablo II cuidó mucho a sus amistades, las mantuvo activas durante el tiempo y fue intensamente fiel a sus amigos.  Esa lealtad fue puesta a prueba con Annna-Teresa Tymieniecka y sobre ella me permito  hacer algunos comentarios. 
 Anna-Teresa Tymieniecka, fenomenóloga polaca que trabajaba en Boston y activa en el circulo mundial de fenomenólogos, publico varios artículos escritos por Wojtyla en el periodico que supervisaba, Analecta Husserliana, acercando de esta manera su trabajo a los colegas filósofos por el mundo.  (Que esto tuviera algo que ver con la elección de Wojtyla como papa, tal como continua sugiriendo Carl Bernstein es absolutamente falso)  Ella se sintió indudablemente impresionada por la primera edición polaca de una obra monumental de Wojtyla  Osoba y czyn (“Persona y accion”)  y propuso adaptar, revisar y traducir la versión del libro al inglés. El entonces cardenal Wojtyla dio su acuerdo y trabajo con ella en una revisión cuidadosa de la mayor parte de sus textos. Todos los participantes acordaron que era una versión mejorada de los textos pero considerando a su vez que se trataba de una versión sin pulir e inconclusa.  El texto revisado por Tymieniecka fue luego traducido al inglés por Andrzej Potocki y enviado a Tymieniecka a Estados Unidos para su publicación. Tymieniecka alteró significativamente la traducción de Potocki, desordenando el lenguaje técnico del libro e inclinando el texto hacia sus propias inquietudes filosóficas de tal manera que el lector a veces se encuentra que en realidad no está en contacto con el pensamiento de Wojtyla sino con el de Tyemienecka. Tymieniecka hasta llegó a cambiar el titulo en ingles traduciendo  “Osoba i czyn” como “The Acting Person,” cuando en realidad debiera haber sido  “Person and Act.”  El titulo de Wojtyla sugiere la tensión entre la acción moral objetiva  (lo que hacemos)  y nuestra  conciencia subjetiva  (lo que pensamos que hacemos y lo que aprendemos haciéndolo), que es la matriz de sus reflexionas. El titulo de Tymieniecka afloja esa tensión y le da importancia al análisis subjetivo o fenomenológico de Wojtyla que de alguna manera curiosamente desvela la severa crítica dirigida hacia la adaptación del texto de  Tymieniecka por parte de aquellos que trabajaron con Karol Wojtyla filósofo.   Estos problemas solo salieron a la superficie después que Wojtya fuera electo papa – cuando ya no disponía de tiempo para chequear cientos de páginas de sus textos en una lengua que no le era particularmente familiar. Fue así que Juan PabloII nombro una comisión – compuesta por sus principales discípulos de filosofía, el padre  Tadeusz Styczeń;  antiguo amigo,  y su colega filosofo el sacerdote  Marian Jaworski; y Andrzej Połtawski, otro filosofo y esposo de  Wanda Połtawska – para revisar y corregir el texto ingles preparado por Tymieniecka. Pero ella no solo  rechazo correcciones de cualquiera que no fuese Wojtyla, sino que además acelero la entrada en imprenta del libro para tomar ventaja de la nueva fama mundial del autor.  Argumentó además que contaba con el permiso de Wojtyła para publicar su versión del libro como “versión definitiva” aunque nos preguntamos porque un texto “definitivo” tiene dos capítulos nro siete,  uno de ellos titulado “sin revisar”, lo cual continua siendo un misterio; no estaba claro entonces y no lo está hoy.  De manera que Tymieniecka siguió adelante con su intención, hizo publicar el libro por  Reidel, una editorial holandesa de libros de filosofía, exasperando a muchos colegas de filosofía de Wojtyła y tambien a el mismo.  Tymieniecka siguió insistiendo hasta el final que la suya era la edición definitiva de  Osoba i czyn, una declaración que ninguno de los estudiosos serios del trabajo filosófico de Wojtyła ha aceptado.  En cuanto a Juan Pablo II, cuya generosidad fuera tan sorprendente como su notable despreocupación acerca del destino de sus textos filosóficos, me dijo a mí el 30 de septiembre de 1997, que a pesar de todas las dificultades (que admitía) debe reconocérsele a Tymieniecka haberse dedicado a la traducción.  De  manera que la relación  Wojtyla–Tymieniecka fue una relación compleja.  Que la haya visitado en su casa de Vermont en 1976, cuando Wojtyła diera  una conferencia en la escuela de verano de Harvard no es sorprendente, y fue ampliamente conocido pues además figura en el libro de referencia sobre la vida pre papal de Wojtyla. Pero sugerir que su relación involucrara alguna clase de romance secreto es mera especulación, en la cual - desafortunadamente - Edward Stourton no duda en dejarse enredar (aunque describe sus andanzas en las abrumadoras excitaciones psicoanalíticas como “antiguos trabajos periodísticos detectivescos”). 
Karol Wojtyla mantuvo muchas amistados muy estrechas;  analizando a menudo estas amistades en su correspondencia con amigos.  En mi propia correspondencia con el, es posible “escuchar” su pensamiento en el desarrollo de un problema o un tema.  Que hiciera lo mismo con amigos como  Anna-Teresa Tymieniecka o Wanda Połtawska no debiera sorprender – excepto a aquellos que llevan la carga de falsas conjeturas acerca del amor, el celibato y su relación.  En una oportunidad le pregunte a su director espiritual Stanisław Smoleński (mas tarde su Obispo auxiliar en Cracovia) como me sintetizar´`ia el carácter del joven Karol Wojtyła aquel que el conociera durante la larga noche de la ocupación nazi.  El era – me respondió el obispo Smolenski, un hombre “facil de amar”. En su juventud Karol Wojtyła mantuvo relaciones y amistades completamente normales tanto con hombres como con mujeres. En su madurez tomo la decisión de expresar su capacidad de amar en su celibato en el sacerdocio de la Iglesia Católica. No eligió ser “soltero”. Eligio expresar su amor y su instinto paternal espiritualmente,  por medio del don de la vida y servicio a los demás.  Todo esto es, lamentablemente, incomprensible para aquellos que aparentemente solo piensan en el celibato como represión en el servicio del poder clerical. Ese celibato no lo convirtió en eunuco, carente de emociones. Por cierto tampoco lo convirtió en la clase de hombre que no soportaba la compañía de mujeres. Karol Wojtyła, Pope John Paul II, canalizaba sus pasiones, incluida la Fortaleza de sus amistades, en un sacerdocio de servicio a los demás, un episcopado en el cual defendía los derechos de los polacos por sus libertades, y un papado que revitalizó la Iglesia y cambió el curso de la historia mundial en una dirección mas humana.  En todo su camino como sacerdote, Obispo y papa fue acompañado por amigos y amigas, quienes lo conocieron como un hombre de particular bondad e integridad.  Todo esto incomprensible – lamentablemente – a aquellos – incluidos algunas experimentadas figures de la BBC – quienes aparentemente no pueden pensar en un celibato sano.  También es incomprensible a aquellos que no pueden imaginar cómo un hombre que defendió y promociono la ética sexual cristiana clásica puede cultivar amistades, incluidas  amistades estrechas con mujeres. Y sin embargo, fueron precisamente estas amistades, vividas en una intimidad que no era sexual pero era real, que ayudaron a Karol Wojtyła/John Paul II a elaborar una nueva visión sobre la ética del amor y la responsabilidad (pidiendole prestado un titulo de su libro. 
Con las Cartas Secretas de Juan Pablo II la BBC se ahoga en un vaso de agua. Tanta fue la fiebre desatada en la prensa mundial que la blogosfera británica y americana comenzó elaborando historias con títulos pesados acerca del “documental” “Juan Pablo II se enamoro de una académica americana?” La BBC investiga; “Juan Pablo II tenía  una amante secreta”? Las cartas Wojtyła–Tymieniecka podrían haber sido la ocasión para explorar como las amistades forman a un individuo en su pensamiento y acción, avanzando mas allá del típico concepto periodístico de biografía como patografía.  Esa oportunidad fue desaprovechada.  Hubiese sido un signo de verdadera investigación periodística si Edward Stourton y la BBC se hubieran preguntado por qué ocurrió – y así también tantos otros escribas de “mente rigurosa” que se tragaron el anzuelo.


 — George Weigel is un distinguido miembro emérito del Centro de Ética y Política Publica de Washington DC, donde ejerce la cátedra William E. Simon de estudios católicos. 

(traducido del ingles de National Review)  

miércoles, 11 de junio de 2014

Homilía premonitoria del cardenal Karol Wojtyla en octubre de 1978


Pablo VI fue siempre amigo fiel de Polonia. Preocupado por la situación y consciente del esfuerzo de la Iglesia polaca en su empeño por apoyar y sostener el espíritu de su pueblo durante los años de comunismo,  comprendía las dificultades que debía enfrentar la Iglesia detrás de la “cortina”.  Como Obispo de Roma y Pastor universal quizás fue uno de los Papas que menos “gozó” de su pontificado. Debió llevar adelante el Concilio Vaticano II y enfrentar las postrimerías no del  todo gratas. George Weigel llegó a decir que el pontificado fue un calvario para él. Pero para la iglesia polaca siempre tuvo un lugar preferencial en su corazón. 


Cada vez que Karol Wojtyla iba a Roma, Pablo VI lo recibía en audiencia. El Papa lo apreciaba mucho. Lo apreciaba por su profunda espiritualidad, el coraje apostólico, la formación cultural, su serenidad de espíritu y también  por la fidelidad y la lealtad que siempre le demostrara.  El mismo Pablo VI confirmó esta amistad al confiarle la prédica de los ejercicios espirituales en el Vaticano para la Cuaresma de 1976. (Dziwisz)

Después del fallecimiento de Papa Pablo VI el 6 de agosto de 1978,  todo se sucedió  muy rápidamente, increíblemente marcado por fechas y coincidencias.  Albino Luciani quien eligió llamarse Juan Pablo I fue elegido Sumo Pontífice el 26 de agosto cuando toda Polonia celebraba la fiesta litúrgica de su Santa Patrona y Reina: Nuestra Señora de Jasna Gora (Czestochowa).
Su pontificado duró tan solo 33 días! (26 de agosto al 28 de septiembre 1978)

Fue Mucha, el chofer del cardenal Wojtyla,  quien le comunico la noticia de su muerte al cardenal cuando estaba almorzando. Mucha comentó: “Escuché un fuerte ruido. Al recibir la noticia algo se le cayó de las manos al Cardenal.
El cardenal Dziwisz comenta en su libro Una vida con Karol que el cardenal Wojtyla nunca comentó los particulares del conclave y tampoco en privado hablo de la sucesión del Papa Luciani….  Al enterarse de la noticia se recluyó en su habitación y en la capilla. En la homilía de la Santa Misa en sufragio celebrada en la Basílica Mariacka en el centro de Cracovia dijo: “No sabemos qué significa esta muerte para la Sede de Pedro. No sabemos qué quiere decirle Cristo a la Iglesia y al mundo con esta muerte”….. En la biografía de Weigel podemos leer que esta muerte afecto notablemente al cardenal Wojtyla. Su amigo Stanislaw Malysiak recordaba que veía en él un hombre en lucha consigo mismo. El cardenal acababa de cumplir el 20º aniversario de su ordenación episcopal y había escrito su poema “Estanislao” horas después de haber muerto Juan Pablo I. Dijo que lo hacía para “pagar mi deuda con Cracovia”. Presentimientos de una responsabilidad  en puertas? 


Cuando lo acompañó al aeropuerto el chofer le dijo…. Buen viaje Eminencia, y hasta pronto!     El Cardenal, después de un profundo y triste suspiro respondió “nunca se sabe”. Estas palabras impresionan fuerte en boca de Karol Wojtyla. Casi proféticas. Extrañas también las de su secretario Stanislaw Dziwisz “Recen por el cardenal Wojtyla, recen para que regrese a Cracovia”

El 7 de octubre ya en Roma el cardenal Wojtyla se “refugió” en el Santuario de Mentorella y al dia siguiente en la iglesia polaca de San Estanislao concelebró la Santa Misa con el cardenal Wyszynski. Esta fue su última homilía “oficial” (Boniecki) antes de ser elegido Papa.  Por lo emotiva se siente como una homilía “premonitoria”, como si él mismo estuviera preguntándose si estaba en condiciones de asumir tremenda responsabilidad “para que el fruto del pontificado de Juan Pablo I continúe”. El pontificado de aquel Papa elegido significativamente el dia de Nuestra Señora de Jasna Gora había sido para él como un preludio….. y las palabras del cardenal Wyszinski “si te eligen debes aceptar….llevarás a la Iglesia al tercer milenio…la advertencia que Nuestra Señora de Jasna Gora le había concedido un tiempo prudencial para consumar su Magnificat personal y eclesial.

Esta fue su homilía basada en el texto de Juan,  21 de aquel 8 de octubre durante la Santa Misa (traducido de The making of the Pope of the Millennium – Kalendarium of the Life of Karol Wojtyla  - Adam Boniecki, MIC,  publicado por Marians of the Immaculate Conception, USA)

“La sede apostólica está nuevamente de duelo. Vive rezando por el alma del querido Juan Pablo I los 9 días de duelo. Toda la Iglesia está de duelo, la Iglesia de Polonia de duelo. Rezamos en nuestras catedrales, nuestros santuarios, en nuestros templos, en toda nuestra tierra. Y hoy rezamos reunidos aquí en Roma en la Iglesia de San Estanislao, en este predio que su fundador el cardenal Stanislaw Hozjusz quiso que fuese de unión entre la Santa Sede y nuestra comunidad polaca para compartir gozos y pesares.
Cristo dijo de si mismo que El es la piedra angular. La piedra angular del edificio. La Iglesia es una viña y al mismo tiempo un edificio. No hace mucho tiempo que el Papa Juan Pablo I fue llamado a esta viña, para identificarse con las palabras una vez  dichas a Pedro: “Tu eres la Roca”.  Porque la Iglesia es a la vez una viña y un edificio.  Necesita fundamentos. Y así Juan Pablo I fue llamado para ser el fundamento de ese edificio en la Iglesia – el Reino de Dios en la tierra. Esto ocurrió el  26 de agosto de este año. Hace seis semanas. Ocurrió en la Fiesta de Nuestra Señora de Jasna Gora en nuestra tierra polaca.
Cuando pensamos en la sorprendente manera en que Juan Pablo I fue llamado, debemos volver al primer llamado, el llamado dirigido a Simón, a quien Nuestro Señor le dio el nombre de Pedro; a aquel llamado definitivo después de la Resurrección  cuando Cristo le preguntó tres veces. “«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».  y Pedro le contesto: “Si, Señor tu sabes que te amo” Y Cristo le pregunto nuevamente “«¿me amas más que estos?».


En el texto del Evangelio de Juan podemos sentir el estremecimiento del corazón del apóstol, cuando respondió, “Señor, Tu lo sabes todo. Tu sabes que te amo”! Una pregunta  difícil y muy exigente.  Probablemente entre todos los apóstoles fue Pedro el que mejor comprendió que esta pregunta excedía los límites de lo humano. Por eso tembló al responder. Cuando respondió “Señor, Tu sabes que te amo”  se entregaba al amor de Aquel que le planteaba la pregunta.
Cundo miro hacia atrás, en la perspectiva de estas últimas seis semanas, al hecho que ocurrió el 26 de agosto en la Capilla Sixtina, creo que en aquel momento tuvo lugar una conversación similar a aquella de Cristo con Simón Pedro. La sucesión de Pedro, el llamado a la responsabilidad del Pontificado, también conlleva un llamado al mayor amor, a un amor muy especial. Y siempre cuando Cristo le dice a  un hombre “ven, sígueme”, El le pregunta cómo le pregunto a Simón Pedro: “Me amas mas que ellos”? Y luego el corazón del hombre debe estremecerse. El corazón de Simón tembló y el corazón de Albino Luciani tembló antes de asumir el nombre de Juan Pablo I. El corazón humano debe estremecerse, porque en esta pregunta hay una exigencia: Tú debes amar!. Tú debes amar más que los demás, si te es confiado todo el rebaño, si estás listo para “«Apacienta mis ovejas» y cumplir con el llamado y la misión de Pedro.
El texto de Juan continúa. Cristo dice algunas palabras enigmáticas. Se las dice a Pedro: “cuando eras joven tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo… otro te atará y te llevará a donde no quieras».  Palabras  misteriosas, enigmáticas…. El Evangelista agrega que con estas palabras Cristo preanunció de que manera Pedro glorificaría a Dios con su muerte.
Entonces, en este llamado, dirigido a Pedro por Cristo después de Su Resurrección, Cristo ordena “Ven sígueme” posee un doble significado.  Es un llamado al servicio y un llamado a morir.
En el caso de Juan Pablo I, ambos llamados del Evangelio de Juan se habían cumplido. Ya sabemos con qué muerte glorificaría su vida. Ahora esta muerte queda detrás.
Cristo le dijo a Pedro: “Cuando seas anciano…”  para nuestro entendimiento, en términos humanos – Juan Pablo I no llego a anciano. Un mes de pontificado. Pero este mes bastaría.  Bastaría no acorde a cálculos humanos, no según cálculos de duración, no a una escala  de tiempo humano ni de historia humana.  Bastaría según aquellas significativas palabras de Cristo “Me amas?”
Este mes de pontificado era suficiente como tiempo de amor.
Y mirando al hombre que el 26 de agosto tomo el nombre de Juan Pablo I, y posando nuestra mirada sobre todos sus días – los 33 días de pontificado – creemos que bastó. Porque el amor tiene estimaciones diferentes, obedece a leyes diferentes. En cierto sentido, con respecto al amor, las leyes del tiempo son suspendidas, como lo son las leyes de este mundo, las leyes de las cosas materiales. El amor puede consumarse en poco tiempo. Una vez en acción – una acción basta.  Puede llegar a un final, como dicen las Escrituras “en un corto lapso vivió mucho tiempo..”  Es verdad que el amor que Juan Pablo expresó aquel 26 de agosto y luego los 33 días de su pontificado no quedó plasmado en documentos que guíen el pensamiento de la Iglesia y de toda la humanidad. No encontró expresión en su trabajo pastoral, en viajes apostólicos.  No le fue dado celebrar ni siquiera una Misa ante la tumba de San Pedro. Todo esto no ocurrió. Pero, en cierto sentido, el amor no necesita nada de esto. Puede expresarse sin ello.  Y Nuestro Señor, conversando con Pedro al comienzo de su primer pontificado no pidió nada más que amor: “Me amas”? Ese es el único tema que debemos tener presente en todo pontificado y en toda vida humana.
También es verdad que la historia de la Iglesia no tendrá muchos hechos que registrar bajo el nombre de Juan Pablo I. Desde una perspectiva humana – y la historia es perspectiva humana – este será un pontificado sencillo, privado de grandes documentos y grandes hechos.  Desde un punto de vista humano (y la historia está sujeta a las leyes de los puntos de vista humanos) este pontificado quedará bajo la sombra de Juan y Pablo. Pero hoy comprendemos un poco mejor porque eligió estos nombres. Quizás porque ya entonces sabia que quedaría en la sombra de estos dos nombres, de estos dos grande pontificados: de Juan y de Pablo. Esto es historia. También es la historia de la Iglesia.
Pero el Libro de la Vida se escribe según otras leyes. No sabernos que palabras se utilizaran para registrar el pontificado de 33 días de Juan Pablo I en el Libro de la Vida. Solo podemos asumir, basados en lo que hemos escuchado, lo que hemos sentido – que la respuesta dada a la pregunta de Cristo “Me amas?” fue particularmente ardiente. Hasta podemos suponer que fue tan ardiente, que el corazón humano no pudo resistir. Porque el amor de Dios es mayor que el del corazón humano. Y a veces es expresado en la muerte de una persona.
Estamos en el mes de octubre. Toda la Iglesia está unida en el rosario. El rosario es rezado por muchos pueblos diferentes. Nuestros compatriotas lo rezan. También nosotros lo rezamos. Queremos dejar relacionada la persona de Juan pablo I en este rosario, una persona tan querida por nosotros, que nos dejara hace pocos días. La iglesia esta apenada. Mientras lo velamos, vamos pasando las cuentas del rosario con nuestros dedos y los misterios del santo Rosario en nuestros pensamientos.  Toda la Iglesia, especialmente la Iglesia de Polonia, saluda a este Papa elegido el día de Nuestra Señora de Jasna Gora, rezando el rosario.
Cristo nos habla en la liturgia de hoy.  Estas son palabras  tomadas  de su mensaje en la Sala superior.  En sus palabras dirigidas a los apóstoles. Cristo dijo: “No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero.” En esta oración eucarística, en este Sacrificio Eucarístico, queremos agradecer a Cristo que, con su vida, con su corto pontificado, su siervo Juan Pablo I, expresó tan claramente la verdad de estas palabras al mundo: “No has sido tú quien me has elegido, sino que fui yo quien te elegí”. Y siguiendo estas palabras de Cristo, deseamos se cumplan hasta el final. Que vayas y des fruto, y que el fruto sea duradero.

En este Santo sacrificio recemos para que el fruto de estos 33 años de pontificado de Juan Pablo I continúe.”