Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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domingo, 1 de junio de 2025

Papa Leon XIV: “del seno de las familias nace el futuro de los pueblos”.

 En un clima festivo (el Santo Padre feliz) y un día brillante el Papa Leon XIV recibió y bendijo a  familias, niños y ancianos del mundo, en el Jubileo de las Familias. El punto central de la reunión jubilar (30 de mayo al domingo 1 de junio) fue la santa Misa presidida por el Papa Leon XIV.



(…)  hemos recibido la vida antes incluso de haberla deseado. Como enseñaba el Papa Francisco: «Todos los hombres somos hijos, pero ninguno de nosotros eligió nacer» (Ángelus, 1 enero 2025). Y no sólo eso. Apenas nacemos, necesitamos de los demás para vivir; solos no lo hubiéramos logrado. Se lo debemos a alguien más, que nos salvó, se hizo cargo de nosotros, de nuestro cuerpo y también de nuestro espíritu. Todos nosotros vivimos gracias a una relación, es decir, a un vínculo libre y liberador de humanidad y cuidado mutuo.

Es cierto que, a veces, esta humanidad se ve traicionada. Por ejemplo, cuando se invoca la libertad no para dar vida, sino para quitarla; no para proteger, sino para herir. Sin embargo, incluso frente al mal que divide y mata, Jesús sigue orando al Padre por nosotros, y su oración actúa como un bálsamo sobre nuestras heridas, convirtiéndose en anuncio de perdón y reconciliación para todos. Esa oración del Señor da sentido pleno a los momentos luminosos de nuestro amor mutuo como padres, abuelos, hijos e hijas. Y esto es lo que queremos anunciar al mundo: estamos aquí para ser “uno” tal y como el Señor quiere que seamos “uno”, en nuestras familias y en los lugares donde vivimos, trabajamos y estudiamos: distintos, pero uno; muchos, pero uno, siempre uno, en cualquier circunstancia y edad de la vida.

Hermanos, si nos amamos así, sobre el fundamento de Cristo, que es «el Alfa y la Omega», «el principio y el fin» (cf. Ap 22,13), seremos un signo de paz para todos, en la sociedad y en el mundo. No hay que olvidarlo: del seno de las familias nace el futuro de los pueblos.

(De la homilía del Santo Padre Leon XIV hoy domingo - 1 de junio de 2025

 

JUBILEO DE LAS FAMILIAS, LOS NIÑOS, LOS ABUELOS Y LOS MAYORES

 

jueves, 12 de enero de 2023

Benedicto XVI: Matrimonio y Familia en la historia de la salvación

 


La verdad del matrimonio y de la familia, que hunde sus raíces en la verdad del hombre, se ha hecho realidad en la historia de la salvación, en cuyo centro están las palabras “Dios ama a su pueblo”. En efecto, la revelación bíblica es, ante todo, expresión de una historia de amor, la historia de la alianza de Dios con los hombres, por eso, la historia del amor y de la unión de un hombre y una mujer en la alianza del matrimonio pudo ser asumida por Dios como símbolo de la historia de la salvación.

 

El hecho inefable, el misterio del amor de Dios a los hombres, recibe su forma lingüística del vocabulario del matrimonio y de la familia, en positivo y en negativo: en efecto, el acercamiento de Dios a su pueblo se presenta con el lenguaje del amor esponsal, mientras que la infidelidad de Israel, su idolatría, se designa como adulterio y prostitución. En el Nuevo Testamento Dios radicaliza su amor hasta hacerse el mismo, en su Hijo, carne de nuestra carne, hombre verdadero. De este modo, la unión de Dios con el hombre asumió su forma suprema. Irreversible y definitiva. Y así se traza también para el amor humano su forma definitiva, el “si” reciproco, que no puede revocarse, no aliena al hombre, sino que lo libera e las alienaciones de la historia, para llevarlo de nuevo a la verdad de la creación.

 

El valor del sacramento que el matrimonio asume en Cristo significa, por tanto, que el don de la creación fue elevado a gracia de redención,. La gracia de Cristo no se añade desde fuera a la naturaleza del hombre, no le hace violencia sino que la libera y la restaura, precisamente al elevarla mas allá de sus propios límites.  Y del mismo modo que la encarnación del Hijo de Dios reela su verdadero significado en la cruz, asi el amor humano autentico es donación de si y no puede existir si quiere liberarse de la cruz.

 

Este vínculo profundo entre Dios y el hombre, entre el amor de Dios y el amor humano, encuentra confirmación también en algunas tendencias y desarrollos negativos cuyo peso sentimos todos. En efecto, el envilecimiento del amor humano, la supresión de la autentica capacidad de amar se revela, en nuestro tiempo, como el arma más adecuada y eficaz para separar a Dios del hombre, para alejar a Dios de la mirada y del corazón del hombre.

 

De forma análoga, la voluntad  de ”liberar” de Dios a la naturaleza lleva a perder de vista la realidad misma de la naturaleza, incluida la naturaleza del hombre, reduciéndola a un conjunto de funciones, de las que se puede disponer a capricho para construir un presunto mundo mejor y una presunta humanidad más feliz, en cambio, se destruye el plan del Creador y, en consecuencia, la verdad de nuestra naturaleza.

 

(BenedictoXVI Asamblea Eclesial de la diócesis de Roma sobre la “Familia yComuiadcristiana, 6 de junio 2005)

 

martes, 13 de abril de 2021

Familia, comunidad humana y medio ambiente



 “La familia necesita una casa a su medida, un ambiente donde vivir sus propias relaciones. Para la familia humana, esta casa es la tierra, el ambiente que Dios Creador nos ha dado para que lo habitemos con creatividad y responsabilidad. 

 

Hemos de cuidar el medio ambiente: éste ha sido confiado al hombre para que lo cuide y lo cultive con libertad responsable, teniendo siempre como criterio orientador el bien de todos. Obviamente, el valor del ser humano está por encima de toda la creación.

 

Respetar el medio ambiente no quiere decir que la naturaleza material o animal sea más importante que el hombre. Quiere decir más bien que no se la considera de manera egoísta, a plena disposición de los propios intereses, porque las generaciones futuras tienen también el derecho a obtener beneficio de la creación, ejerciendo en ella la misma libertad responsable que reivindicamos para nosotros. Y tampoco se ha de olvidar a los pobres, excluidos en muchos casos del destino universal de los bienes de la creación. Hoy la humanidad teme por el futuro equilibrio ecológico. Sería bueno que las valoraciones a este respecto se hicieran con prudencia, en diálogo entre expertos y entendidos, sin apremios ideológicos hacia conclusiones apresuradas y, sobre todo, concordando juntos un modelo de desarrollo sostenible, que asegure el bienestar de todos respetando el equilibrio ecológico. Si la tutela del medio ambiente tiene sus costes, éstos han de ser distribuidos con justicia, teniendo en cuenta el desarrollo de los diversos países y la solidaridad con las futuras generaciones.

Prudencia no significa eximirse de las propias responsabilidades y posponer las decisiones; significa más bien asumir el compromiso de decidir juntos después de haber ponderado responsablemente la vía a seguir, con el objetivo de fortalecer esa alianza entre ser humano y medio ambiente que ha de ser reflejo del amor creador de Dios, del cual procedemos y hacia el cual caminamos.”

 

(Benedicto XVI)  el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008)



martes, 28 de mayo de 2019

Juan Pablo II Oracion por la familia


Durante el Sínodo de los Obispos de 1980, dedicado a la misión de la familia cristiana, la Iglesia rezó la siguiente oración, que yo mismo compuse y que ahora os invito a seguir, mientras la repito ante vosotros” (Juan Pablo II - Angelus 27 Dic 1981


Oh Dios, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, /
Padre, que eres Amor y Vida, /
haz que cada familia humana sobre la tierra se convierta, /
por medio de tu Hijo, Jesucristo, "nacido de Mujer", /
y mediante el Espíritu Santo, fuente de caridad divina, /
en verdadero santuario de la vida y del amor /
para las generaciones que siempre se renuevan. /
Haz que tu gracia guíe los pensamientos y las obras de los esposos /
hacia el bien de sus familias /
y de todas las familias del mundo. /
Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte apoyo /
para su humanidad y su crecimiento en la verdad y en el amor. /
Haz que el amor corroborado por la gracia del sacramento del matrimonio, /
se demuestre más fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis, /
por las que a veces pasan nuestras familias. /
Haz finalmente, te lo pedimos por intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, /
que la Iglesia en todas las naciones de la tierra /
pueda cumplir fructíferamente su misión /
en la familia y por medio de la familia. /
Por Cristo nuestro Señor que es el camino, la verdad y la vida, / por los siglos de los siglos. Amén



martes, 6 de marzo de 2018

Magisterio de Juan Pablo II sobre el matrimonio y la familia




Material de estudio sobre el matrimonio y la familia tomado de la pagina web del Pontificio Instituto Juan Pablo II para los estudios sobre el matrimonio y la familia, Roma y puestos los enlaces al material en español. (en dos casos solo está disponible en italiano – se trata de visitas a parroquias romanas)

“Entre las principales tareas encomendadas a la misión de la Iglesia en lo referente al matrimonio y la familia está “la de proclamar a todos el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia, asegurando su plena vitalidad, así como su promoción humana y cristiana” (Familiaris consortio, 3). Esta es la razón por la que la Iglesia, especialmente después del Concilio Vaticano II, se preocupó de promover la investigación teológica acerca del matrimonio y la familia, de erigir institutos para la formación de los que trabajan en este campo de la pastoral. Ha parecidos sin embargo, necesario crear un Instituto principal para promover la investigación acerca del matrimonio y la familia para utilidad de la Iglesia universal.”
De la Constitución Apostólica Magnum Matrimonii Sacramentum
7 de octubre de 1982

Catequesis de los miércoles sobre el amor humano 1979 - 1984
(descargar de La Buhardilla de Jerónimo
en la columna a la derecha cliquear Teologia del cuerpo)
Y mis posts etiquetados Teología del cuerpo

Exhortación Apostólica Familiaris consortio – 22 de noviembre de 1981

Homilia Parroquia San Marco Roma, 29 dicembre 1985 (solo en italiano)
Carta apostólica Mulieris Dignitatem – 15 de agosto de 1988
Homilia en la Misa para las familias de neo catecumenales que parten a las misiones, visita pastoral al Centro «Servo di Jahvè» di Porto San Giorgio (Ascoli Piceno)Viernes, 30 de diciembre (solo en italiano

- Catecismo de la Iglesia Catolica El sacramento del matrimonio - 1992

Carta encíclica Veritatis splendor 6 de agosto 1993
Mensaje para la XXVII Jornada Mundial de la Paz
De la familia nace la paz de la familia humana 1ro de enero de 1994
Carta a los niños en el año de la familia 1994
Carta a las familias 2 de febrero 1994 Año de la familia
Carta encíclica Evangelium Vitae – 25 de marzo de 1995
Carta a las mujeres 29 de junio de 1995

Jubileo de las familias – Encuentro del Santo Padre con las familias – 14 de octubre de 2000 - 14 ottobre 2000

Homilia del Santo Padre - 15 de octubre 2000



Y la homilia en la Misa para las familias en Córdoba (Argentina) el miércoles 8 de abril de 1987

martes, 4 de febrero de 2014

30 años de la Carta a las Familias de Juan Pablo II


Estoy recopilando textos  (y enlaces) del Beato Juan Pablo II sobre la familia. Trataré de comenzar con los primeros posts lo más pronto posible. 

El domingo pasado,  2 de febrero, día de la Presentación delSeñorcelebramos los 30 años de su Cartaa las familias. 

De esta carta extraigo este trozo de texto:
“Por qué Cristo, en el Sermón de la montaña, habla de manera tan fuerte y exigente? La respuesta es muy clara: Cristo quiere garantizar la santidad del matrimonio y de la familia, quiere defender la plena verdad sobre la persona humana y su dignidad.
Es solamente a la luz de esta verdad como la familia puede llegar a ser verdaderamente la gran «revelación», el primer descubrimiento del otro: el descubrimiento recíproco de los esposos y, después, de cada hijo o hija que nace de ellos. Lo que los esposos se prometen recíprocamente, es decir, ser «siempre fieles en las alegrías y en las penas, y amarse y respetarse todos los días de la vida», sólo es posible en la dimensión del «amor hermoso». El hombre de hoy no puede aprender esto de los contenidos de la moderna cultura de masas. El «amor hermoso» se aprende sobre todo rezando. En efecto, la oración comporta siempre, para usar una expresión de san Pablo, una especie de escondimiento con Cristo en Dios: «vuestra vida está oculta con Cristo en Dios» (Col 3, 3). Sólo en semejante escondimiento actúa el Espíritu Santo, fuente del «amor hermoso». Él derrama ese amor no sólo en el corazón de María y de José, sino también en el corazón de los esposos, dispuestos a escuchar la palabra de Dios y a custodiarla (cf. Lc 8, 15). El futuro de cada núcleo familiar depende de este «amor hermoso»: amor recíproco de los esposos, de los padres y de los hijos, amor de todas las generaciones. El amor es la verdadera fuente de unidad y fuerza de la familia."


domingo, 30 de diciembre de 2012

Oremos por las familias


(imagen Wikipedia: Michelangelo Buonarroti Sagrada Familia, conocida como Tondo Doni)
“Hoy se dirige la Iglesia con veneración y amor particular a la Sagrada Familia de Nazaret. Al mismo tiempo se dirige a todas las familias humanas, a través de esta Familia única en la historia de la humanidad. Y ora por ellas.

Con las palabras del Apóstol, que se oyen en la liturgia de este domingo, les dice:

"La paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón" (Col 3, 15).

"La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza" (Col 3, 16).

Toda familia comienza con la alianza matrimonial del hombre y la mujer, y éstos llegan a ser padres colaborando con la potencia creadora de Dios.

En el misterio del nacimiento de Dios están llamados a mirar con los ojos de la fe su vocación, tanto humana como cristiana.

La salvación del mundo vino a través del corazón de la Sagrada Familia y se enraizó en la historia del hombre una vez por siempre.

La salvación del mundo, el porvenir de la humanidad de los pueblos y sociedades pasa siempre por el corazón de toda familia. Aquí se forma.


(imagen Totus Tuus Nr 4año 2006) 

Oremos hoy por todas las familias del mundo para que logren responder a su vocación tal y como respondió la Sagrada Familia de Nazaret.

Oremos especialmente por las familias que sufren, pasan por muchas dificultades o se ven amenazadas en su indisolubilidad y en el gran servicio al amor y a la vida para el que Dios las eligió.”

(Beato Juan Pablo II Fiesta de la Sagrada Familia 30 de diciembre de 1984)

viernes, 4 de mayo de 2012

El futuro de la familia en la Argentina



(la fotografía es del sitio Salvemos a la Familia) San Juan, Argentina


Nuestro país vive momentos de particular relevancia política que hacen a su vida y cultura como nación. Son momentos de trascendencia histórica que debemos asumir con responsabilidad por su significado actual y futuro. En este contexto debemos ubicar la reforma del Código Civil, como marco jurídico básico que regula la vida del hombre y sus relaciones en la sociedad desde el inicio de su vida. Su reforma nos compromete, no podemos, por ello, permanecer indiferentes ni ser espectadores de decisiones que nos involucran y que requieren de una madura reflexión y de una amplia participación federal. No caben urgencias en temas de tanta trascendencia.”

Son expresiones de la Conferencia Episcopal Argentina vertidas en su reciente Documento surgido de la 103ª Asamblea plenaria celebrada el 27 de abril pasado.
  


Transcribo a  continuación los puntos 18 a 21 del capítulo 5 donde la Conferencia Episcopal Argentina reflexiona acerca de la Familia y el Matrimonio
“18. La familia fundada en el matrimonio entre un varón y una mujer, perdurable y estable, es el modo óptimo de crianza de los niños y de organización familiar y social. Recordando que la familia es anterior al Estado, éste debe apoyar y acompañar los modelos exigentes de vida en los que los esposos se comprometen a la fidelidad, la cohabitación, la asistencia recíproca y el bien de los hijos. Si el Código Civil dejase de prever tales deberes del matrimonio, la institución se vaciaría de contenido en desmedro de los propios esposos y del bien superior de los niños y su derecho a crecer y ser educados en el ámbito de una familia estable. Consideramos que toda reforma tiene que recoger y valorar la tradición jurídica y cultural de nuestro país que valora y respeta esos rasgos en el matrimonio.
19. Se afirma que actualmente hay muchas formas de organización familiar, y que todas ellas deben ser igualmente admitidas y protegidas por la ley. Pero no cualquier forma de convivencia es igualmente valiosa, respetuosa de la verdad de la naturaleza humana, y de los derechos de la mujer y de los hijos. La ley debe proponer –como hizo siempre y en la perspectiva del bien común- un modelo de familia, y apoyarlo, más allá de que haya personas que en ejercicio de su libertad opten por otras formas de vida. Debería fomentar y no desalentar los proyectos de vida más estables y comprometidos.
20. En ese sentido, la equiparación casi absoluta entre el matrimonio y la llamada “unión convivencial”, no contribuye a dignificar a aquél. Es cierto que en ocasiones la ruptura de uniones prolongadas perjudica a la parte más débil, generalmente la mujer, y también que eventualmente a ella pudo haberle faltado algún grado de libertad para vincularse de ese modo en lugar de celebrar un matrimonio. Pero la solución a esto es una educación adecuada de la responsabilidad, que prepare para asumir el compromiso público que el matrimonio significa. La falta de formalización del vínculo, que puede obedecer a distintas razones, no justifica que se desvalorice la realidad del matrimonio.
21. La falacia del argumento según el cual se procura dar reconocimiento legal a las “diversas formas de familia", queda de manifiesto cuando se advierte que el Anteproyecto no reconoce en absoluto al matrimonio indisoluble caracterizado por el compromiso de fidelidad y de apertura al bien de los hijos, tal como la Iglesia propone a sus fieles, lo mismo que otras confesiones religiosas, y la ley natural lo expresa. Sólo formas débiles e inestables de familia son propuestas y reguladas por el Anteproyecto.”

miércoles, 6 de abril de 2011

La familia en el pontificado de Juan Pablo II

Fotografía de una de las preciosas bóvedas con las encíclicas de Juan Pablo II en la Iglesia parroquial Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de su ciudad natal Wadowice

En Bogota, Colombia acaba de llevarse a cabo el “Encuentro Pastoral de Familia y Vida” (organizado por el Consejo Pontificio para la Familia y el Departamento de Familia y Vida del CELAM) de obispos latinoamericanos y del Caribe responsables de las Comisiones episcopales de la Familia y de la Vida en America Latina y el Caribe.

El Santo Padre Benedicto XVI hizo llegar un mensaje donde subraya que frente a los ataques que sufre la familia, célula fundamental de la sociedad “no podemos permanecer indiferentes….. Ningún esfuerzo, por tanto, será inútil para fomentar cuanto contribuya a que cada familia, fundada en la unión indisoluble entre un hombre y una mujer, lleve a cabo su misión de ser célula viva de la sociedad, semillero de virtudes, escuela de convivencia constructiva y pacífica, instrumento de concordia y ámbito privilegiado en el que, de forma gozosa y responsable, la vida humana sea acogida y protegida, desde su inicio hasta su fin natural.”


La familia fue tema prioritario para Juan Pablo II y desde los primeros días de su vida sacerdotal se hizo más público. “Con su experiencia de pastor en Cracovia, con un bagaje académico que ha permitido un diálogo con las culturas fiel a la verdad del hombre y abierto a la esperanza, no sólo con la abundancia y profundidad de sus escritos, sino también con su testimonio y solicitud pastoral, ha impreso un dinamismo renovado a la Iglesia en este campo vital y decisivo para el porvenir.” Decía el Cardenal Alfonso López Trujillo en la Conferencia La familia en el pontificado de Juan Pablo II que invito leer por su contenido y los enlaces.

Para quien desee analizar y estudiar a fondo el magisterio de Juan Pablo II y el magisterio de la Iglesia referidos a la familia detallo aquí una serie de enlaces. (Gran parte de ellos ya fueron incluidos en mi post El magisterio de Juan Pablo II sobre el matrimonio y la familia)






La teología del cuerpo: Profundizando en el legado de Juan Pablo II - Lectio magistralis pronunciada por el obispo Jean Laffitte, secretario del Consejo Pontificio para la Familia, en la Facultad de Bioética del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma, el 22 de abril 2010 (sitio de los Misioneros del Sagrado Corazón de Perú)


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Perdón, por algunos enlaces que se superponen ;)

lunes, 3 de enero de 2011

Familia cristiana la iglesia y el mundo os necesitan – Cardenal Rouco Varela

Poster tomado del blog de Elige la vida, que invito visitar.


De la homilía del cardenal arzobispo de Madrid don Antonio María Rouco Varela en la Fiesta de la familia cristiana 2 enero 2011 Madrid – de absoluta actualidad para toda Europa, pero también para nosotros- si bien en menor medida - pero estamos yendo, muy lamentablemente, por el mismo camino.

“Vivir la familia cristiana“¿Es que se puede abordar seria y responsablemente el futuro del hombre –¡un futuro digno!– si se prescinde de la verdad del matrimonio y de la familia? ¿Es posible ignorarla y pasar de ella, si se quiere construir una sociedad libre, justa y solidaria en la que el hombre pueda encontrar las condiciones necesarias para su desarrollo personal de acuerdo con su naturaleza trascendente de imagen e hijo de Dios? Sencillamente: ¡no! Siempre que se cuestiona y/o se niega la verdad del matrimonio y de la familia –¡la plenitud de sus significados personales y sociales!– en la teoría y en la práctica, las consecuencias negativas no se hacen esperar. Se ciegan las fuentes de la vida con la práctica permisiva del aborto. Se banaliza con la eutanasia hasta extremos −hasta hace poco tiempo impensables−, la responsabilidad de vivir y de respetar la vida del prójimo. ¡El derecho irrevocable a la vida queda profundamente herido! Los niños y los jóvenes crecen y se educan en un ambiente de rupturas y distancias paternas, desconfiados y desconcertados, sin conocer una limpia y auténtica experiencia del amor gratuito: de ser queridos por sí mismos y de poder corresponder, igualmente, amando sin cálculos egoístas a los que les dieron la vida –sus padres– y a aquellos con los que la comparten con una insuperable e íntima cercanía –sus hermanos–. Las relaciones sociales se hacen frías y distantes: ¡nos endurecemos consciente o inconscientemente ante el dolor y las necesidad físicas y espirituales de nuestros vecinos y conciudadanos!… La sociedad se envejece y la crisis demográfica –¡imparable!– amenaza y pone en peligro el futuro de nuestros marcos de vida y bienestar económico y social. Esto es lo que está ocurriendo con mayor o menor amplitud e intensidad en las sociedades europeas. Se trata de manifestaciones de una crisis mucho más honda en sus causas, que las que se detectan en los campos de la técnica y de la acción económica, social y política. Son causas, como nos advertía Benedicto XVI en su Encíclica del pasado verano “Caritas in Veritate”, que tienen que ver con la recta formación de la conciencia, con el reconocimiento de la ley natural y de su último fundamento en Dios: ¡con el alma y con la acogida de la gracia y del don del Espíritu! Causas que tienen que ver, en una palabra, con la familia: con su fortaleza interna y con las posibilidades económicas, sociales, jurídicas y culturales de poder ser afirmada y realizada en la integridad de su verdadero ser, ¡libremente!, tanto en la sociedad como en la comunidad política. A lo largo de los siglos de la historia de la humanidad, antes y después de Jesucristo, se han dado períodos de verdadera ceguera histórica: de los pueblos y de sus mayorías culturalmente más influyentes. Con frecuencia, poco menos que cíclica, han cerrado los ojos a lo que estaba aconteciendo en los niveles más profundos de la propia realidad: a sus causas primeras. Los resultados son conocidos: ¡las crisis se convirtieron para muchos en dramas familiares y personales! ¡Devinieron pronto en verdaderas y graves crisis sociales de dificilísima solución!”
[…]
¡No hay que tener miedo al afrontar la responsabilidad histórica de vivir el matrimonio y la familia cristianamente con la fortaleza de la fe y con la confianza puesta en la gracia y el amor de Jesucristo! En la Sagrada Familia de Nazareth encontráis el ejemplo y la cercanía espiritual que no os fallará nunca. José no se arredró ante la persecución de que iba a ser objeto el Niño Jesús y, con la Virgen María, su esposa, huyendo a Egipto, lo guardó y lo protegió para el bien y la salvación nuestra. En la oración y en la comunión fraterna del amor de toda la Iglesia y de sus Pastores encontraréis siempre a la gran familia de los hijos de Dios que peregrina por los caminos del hombre de nuestro tiempo entre los peligros del mundo y los consuelos de Dios. ¡La Iglesia os necesita para poder ser evangelizada y para evangelizar! Os necesita como siempre; pero, además hoy, con una nueva, grave e inaplazable urgencia. ¿Cómo podrá sin vosotros mostrarse al mundo como la comunidad de “los elegidos de Dios, santos y amados”? ¿Cómo podrá sin vosotros vivir y dar testimonio de “la misericordia entrañable”, de “la bondad, humildad, dulzura” y de “la comprensión”? ¿y, sobre todo, de la experiencia de haber sido perdonados y del saber perdonar? (cfr. Col 3,12-21).”

domingo, 26 de diciembre de 2010

Oración de Juan Pablo II por las familias


"Oh Dios, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, Padre que eres amor y vida, haz que cada familia humana sobre la tierra se convierta, por medio de tu Hijo, Jesucristo, 'nacido de Mujer', y mediante el Espíritu Santo, fuente de caridad divina, en verdadero santuario de la vida y del amor para las generaciones que siempre se renuevan. Haz que tu gracia guíe los pensamientos y las obras de los esposos hacia el bien de sus familias y de todas las familias del mundo. Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte apoyo para su humanidad y su crecimiento en la verdad y en el amor. Haz que el amor corroborado por la gracia del sacramento del matrimonio, se demuestre más fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis, por las que a veces pasan nuestras familias. Haz finalmente, te lo pedimos por intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, que la Iglesia en todas las naciones de la tierra pueda cumplir fructíferamente su misión en la familia y por medio de la familia. Tú, que eres la vida, la verdad y el amor, en la unidad del Hijo y del Espíritu Santo. Amén".

martes, 13 de julio de 2010

Juan Pablo II, la familia y la oración


Hoy estamos en la plaza del Congreso (Buenos Aires, Argentina) para testimoniar nuestro apoyo a la familia, «iglesia doméstica», «célula» fundamental de la sociedad»

Porque
“entre los numerosos caminos de la Iglesia, la familia es el primero y el más importante”. (Carta a las familias); «célula» vital de la grande y universal «familia» humana, « santuario de la vida » (Evangelium Vitae)
Porque
“Mientras nos preocupamos justamente, aunque mucho menos de lo necesario, de preservar los «habitat» naturales de las diversas especies animales amenazadas de extinción, porque nos damos cuenta de que cada una de ellas aporta su propia contribución al equilibrio general de la tierra, nos esforzamos muy poco por salvaguardar las condiciones morales de una auténtica «ecología humana».”
[…]
Y
“La primera estructura fundamental a favor de la «ecología humana» es la familia, en cuyo seno el hombre recibe las primeras nociones sobre la verdad y el bien; aprende qué quiere decir amar y ser amado, y por consiguiente qué quiere decir en concreto ser una persona. Se entiende aquí la familia fundada en el matrimonio, en el que el don recíproco de sí por parte del hombre y de la mujer crea un ambiente de vida en el cual el niño puede nacer y desarrollar sus potencialidades, hacerse consciente de su dignidad y prepararse a afrontar su destino único e irrepetible. (Centesimus-Annus)

Porque
queremos una patria donde el Estado no tienda “ a absorber en sí mismo la nación, la sociedad, la familia, las comunidades religiosas y las mismas personas.”
Porque.
Una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y sobre la base de una recta concepción de la persona humana.
Y una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia.

Pero Debemos ir más allá de una manifestación tomando nota que
“la familia celebra el Evangelio de la vida con la oración cotidiana, individual y familiar: con ella alaba y da gracias al Señor por el don de la vida e implora luz y fuerza para afrontar los momentos de dificultad y de sufrimiento, sin perder nunca la esperanza. Pero la celebración que da significado a cualquier otra forma de oración y de culto es la que se expresa en la vida cotidiana de la familia, si es una vida hecha de amor y entrega.
De este modo la celebración se transforma en un servicio al Evangelio de la vida, que se expresa por medio de la solidaridad, experimentada dentro y alrededor de la familia como atención solícita, vigilante y cordial en las pequeñas y humildes cosas de cada día.
[…]
La solidaridad, entendida como « determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común »,121 requiere también ser llevada a cabo mediante formas de participación social y política. En consecuencia, servir el Evangelio de la vida supone que las familias, participando especialmente en asociaciones familiares, trabajen para que las leyes e instituciones del Estado no violen de ningún modo el derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, sino que la defiendan y promuevan.
En medio de las insidias que amenazan a la familia: 135 es urgente una gran oración por la vida, que abarque al mundo entero. Que desde cada comunidad cristiana, desde cada grupo o asociación, desde cada familia y desde el corazón de cada creyente, con iniciativas extraordinarias y con la oración habitual, se eleve una súplica apasionada a Dios, Creador y amante de la vida. Jesús mismo nos ha mostrado con su ejemplo que la oración y el ayuno son las armas principales y más eficaces contra las fuerzas del mal (cf. Mt 4, 1-11).”
(Evangelium Vitae)

jueves, 8 de julio de 2010

Como “ovejas en medio de lobos”, siempre discípulos del Señor – por el padre Ricardo Mazza


El padre Ricardo Mazza sabe engarzar magistralmente, tanto pequeños problemas cotidianos como temas delicados e importantes de la Iglesia y nuestra sociedad, con la Palabra y las enseñanzas de la Iglesia. En su homilía del domingo pasado ha hablado de un momento particular que vive la Argentina.
Me permito transcribir aquí la segunda parte, donde el padre Mazza hizo referencia a “la fiesta de la familia” organizada en Santa Fe, y habla de la decisión de “manifestar que tenemos las cosas claras, que no nos dejamos manejar por las modas ideológicas, o por los poderes de turno que por conseguir dinero de organismos internaciones no dudan en pretender todo aquello que nos llena de vergüenza” y nos recuerda que la palabra de Dios nos invita “a ser valientes” y a “misionar en la sociedad actual”.
Transcribo aquí esta última parte de su homilía que se puede leer completa en su blog.


“….La Palabra de Dios que hemos escuchado, pues, nos invita a ser valientes en la proclamación del mensaje de Jesús, sin miedo, aunque Él nos envíe como corderos en medio de lobos, ya que contamos con su permanente auxilio.
En referencia a esto nos sirve de reflexión lo que hemos vivido el jueves 1° de julio pasado en Santa Fe en “la fiesta de la familia”.
En efecto, a través de la marcha organizada -en particular por los jóvenes-, pudimos testimoniar nuestra convicción que toda familia fundada en el matrimonio de varón y mujer, constituye el basamento de la sociedad toda. Concurrieron adultos, jóvenes, niños, familias, sin distinción de religión o bandería política, siendo palpable la alegría de poder proclamar la verdad del matrimonio que es anterior al cristianismo mismo ya que está presente en la realidad creatural que nos distingue como varones y mujeres, llamados a la complementación y por ello a la plenitud y perfección humana.
En la actualidad, cabe reconocer, hay intentos cada vez más agresivos por acallar esta verdad, pero ella se presenta con total naturalidad desde el ser mismo de la persona.
La concurrencia de diez a doce mil personas –según cálculos de la policía-, sin contar con quienes no pudieron concurrir por razones de trabajo, nos demuestra que cuando queremos testimoniar lo que vivimos y esperamos, tenemos la fuerza y el entusiasmo para hacerlo, sin importar lo que a causa de esto sobrevenga, ya que sabemos fuimos enviados como corderos en medio de lobos, pero sin estar nunca abandonados por el Señor que nos da su paz.
Estamos seguros de que seremos atacados y ridiculizados, como sucedió desde algunos medios con ocasión de esta marcha, pero esto no es más que un signo de la impotencia propia del que no puede acallar la verdad.
Porque aunque ésta sea silenciada en nuestra Patria por no pocos que debieran darla a conocer, sin ceder a presiones ideológicas o dinerarias, igual sigue manifestándose en todo su esplendor, ya que dice Jesús “yo soy la Verdad”.
Aunque el rechazo muchas veces se multiplica contra la naturaleza de las cosas, el Señor nos dice que “veía a Satanás caer desde lo más alto del cielo”.
Es necesario por lo tanto saber escuchar y seguir la invitación que nos hace Jesús de testimoniar con nuestras vidas sus enseñanzas, sin miedo alguno. Convencidos de contar siempre con la firmeza de su apoyo, demos a conocer nuestro sentir, sobre todo teniendo en cuenta que en nuestra patria –cada día más decadente- seguirán otros intentos orientados a la destrucción de la dignidad de la persona humana, pretendiendo imponer el aborto o la eutanasia.
Hemos de manifestar que tenemos las cosas claras, que no nos dejamos manejar por las modas ideológicas, o por los poderes de turno que por conseguir dinero de organismos internaciones no dudan en pretender todo aquello que nos llena de vergüenza.
Deseemos y luchemos por vivir todos de acuerdo a la recta razón y, además conforme a la fe cristiana los que la profesamos. Como Nación hemos sido engendrados y formados en una matriz católica, llamados a continuar con la fe recibida de nuestros mayores.
La palabra de Dios nos deja esta invitación a misionar en la sociedad actual.
Para carecer de ese miedo que muchas veces paraliza al creyente es necesario llegar a vivir lo que hoy destaca el apóstol san Pablo (Gál. 6, 14-18) “yo me gloriaré en la cruz de Cristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo estoy crucificado para el mundo”.
Es decir que ese mundo o cultura, contrarios a nuestro ser cristiano, a nuestra forma de concebir la vida, debe estar crucificado para nosotros, o sea, no han de seducir nuestro ser y vida, debemos tener la fortaleza para desecharlos.
Estar crucificados nosotros para el mundo significa no dejarnos atrapar por esos espejismos de falsa felicidad y bienestar que ofrece el mundo.
Como San Pablo afirmémonos en la seguridad que nos da Cristo y su evangelio, rechazando las argucias de quien es mentiroso desde el principio y busca destruir siempre la verdad.”

miércoles, 20 de enero de 2010

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (9) Cordoba

En la siguiente etapa de su visita apostólica el Santo Padre Juan Pablo I llegaba a Córdoba, la docta, al anochecer del 7 de abril de 1987. Al día siguiente por la mañana comenzó su jornada bien temprano (a las 8.00) en la Catedral de Córdoba, donde lo esperaban unos 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos y les animó a dirigirse a Jesús “Volved pues a El vuestros ojos, con la segura esperanza de que os aliviará, de que en El encontraréis consuelo. No dudéis en hablarle de vuestro sufrimiento, tal vez también de vuestra soledad; presentadle todo ese conjunto de pequeñas y. a menudo, grandes cruces de cada día, y así –aunque tantas veces parezcan insoportables– no os pesarán, pues será Jesús mismo quien las llevará por vosotros”.
Mas tarde desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió una Misa solemne para las Familias, concelebrada por unos 200 sacerdotes y obispos. En su homilía tratò el tema de la familia.
El Pais” encabezaba la noticia acerca de esta parte de la visita con el ttulo “ Juan Pablo II pronuncia en Argentina la condena del divorcio màs dura de su pontificado”.

Fue una homilia energica, clara. Era tiempo de Cuaresma, cercano a la Semana Santa y a la Pascua y en la primera parte hablo del amor divino, del amor que procede de Dios, para luego dirigirse a las familias, refiriendose a la alianza del matrimonio “sacramento grande referido a Cristo y a la Iglesia” al pacto conyugal, amor fiel, honesto, hasta la muerte.... un gran deber y un gran compromiso”. El Papa defendió el matrimonio y la vida, citando la Encíclica de Pablo VI (Humanae vitae, 8), . su Exhortación apostólica Familiares Consortio y la Constitución pastoral Gaudium et spes de Pablo VI: sobre la Iglesia en el mundo actual
.

Alertó contra "los signos de preocupante degradación, respecto a algunos valores fundamentales del matrimonio y de la familia", propuso a la Sagrada Familia como modelo y animò a los matrimonios argentinos : “¡El futuro de la humanidad se fragua en la familia!” (Familiaris Consortio, 86). El Papa ha venido para pediros, en nombre de Dios, un empeño particular: que toméis con sumo interés la realidad del matrimonio y de la familia en este tiempo de prueba y de gracia; porque “el matrimonio no es efecto de la casualidad o producto de la evolución de fuerzas naturales inconscientes; es una sabia institución del Creador para realizar en la humanidad su designio de amor” Una homilía que merece ser leída completa
A las 15.40 partia hacia Tucumàn.

sábado, 28 de febrero de 2009

La espiritualidad conyugal - catedra Juan Pablo II, Roma

Para el 24 de abril 2009 La cátedra Juan Pablo II del Instituto Pontificio Juan Pablo II
(Universidad Pontificia Lateranense) de Roma anuncia el seminario “El amor y su regla. La espiritualidad conyugal de Karol Wojtyla” y será presentado un texto inédito del Cardenal Wojtyla. Preside el cardenal Stanislaw Rylko.

La fundación del Instituto, “en estrecha relación con el Pontificio Consejo para la Familia”, según la Carta Apostólica Motu proprio, “Familia a Deo Instituta” iba a ser anunciada por Juan Pablo II en la Audiencia General del miércoles 13 de mayo de 1981.
A causa del atentado sufrido por el Santo Padre ese día, la Constitución Apostólica fundacional del Instituto, Magnum matrimonii sacramentum, no pudo ser promulgada hasta el 7 de octubre de 1982, Festividad de la Virgen del Rosario. En la Constitución el Instituto fue encomendado al patrocinio de la Santísima Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de Fátima.

El Instituto está hermanado con secciones en Estados Unidos, Mexico (7 sedes), Brasil , España , Benin (Africa), ipjpbenin@ototelecom.bj, India canaismf@sancharnet.in
y Australia (afiliado)

martes, 13 de enero de 2009

VI Encuentro Mundial de las Familias

«La familia, formadora en los valores humanos y cristianos».


Hoy inaugura en México el VI Encuentro Mundial de las Familias, que “consta de tres eventos: el Congreso Teológico-Pastoral (del 13 al 16 de enero), el Encuentro Festivo y Testimonial (17 de enero) y la Eucaristía Solemne de Clausura (18 de enero)” en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.

El Encuentro anterior se había realizado en Valencia 8-9 de julio 2006, con la presencia del Santo Padre Benedicto XVI.


Es responsable de la organización de estos encuentros de familias el Dicasterio del Pontificio Consejo para la Familia (antes Comité para la Familia, creado por Pablo VI en 1973.), instituido por Juan Pablo II con el Motu Proprio Familia a Deo Instituta en 1981. Al Consejo le corresponde la promoción de la pastoral y del apostolado en campo familiar, mediante la aplicación de las enseñanzas y orientaciones del Magisterio eclesiástico para ayudar a las familias cristianas a cumplir su misión educativa y apostólica” “A partir de 1994, Año de la Familia, el Dicasterio es responsable para la organización de los Encuentros Mundiales de las Familias: Roma 1994; Río de Janeiro 1997; Roma 2000 en el marco del Jubileo de las Familias; Manila 2003. El V Encuentro Mundial tendrá lugar en Valencia, España, en 2006” (Perfiles del Consejo) .

En el Angelus del pasado domingo 11 de enero el Santo Padre Benedicto XVI recordó que el VI Encuentro Mundial de Familias se desarrollará en tres momentos: el Congreso Teológico-Pastoral, con profundizacion en la temática e intercambio de experiencias; el momento de fiesta y testimonios, que hará emerger la belleza del encuentro de familias de todas partes del mundo unidas por la misma fe y el mismo compromiso, y finalmente la solemne celebración eucarística, como acción de gracias al Señor por los dones del matrimonio, de la familia y de la vida.

El Santo Padre encomendó al cardenal Secretario de Estado Tarcizio Bertone representarlo en este Encuentro de Familias en México, pero aseguro en la misma audiencia que seguirá con profundo interés el extraordinario evento acompañando con su oración y una video conferencia.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Dia de la Sagrada Familia

Doblo mis rodillas ante el Padre del cual toma nombre toda paternidad y maternidad «para que os conceda... que seáis fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior» (Ef 3, 16)” (de la Carta a las Familias del Santo Padre Juan Pablo II)


Familia cristiana ¡no aflojes!

Leo en nuestro pequeño periódico dominical El Domingo, hoy día de la Sagrada Familia de Jesús. Y continúa diciendo “la familia bombardeada por los medios y abandonada por las instituciones oficiales…. En una sociedad en la que molesta no sólo la Iglesia y los valores sino hasta la misma palabra Dios es importante recordar el plan del Creador”.

Por eso hoy nos hemos unido espiritualmente a nuestros amigos españoles que en la Plaza Colon de Madrid en su concentración "Por la familia cristiana", dieron testimonio que “Entre los numerosos caminos, la familia es el primero y el más importante” como decia Juan Pablo II en su Carta a las familias


En la concentración participó desde Roma en videoconferencia el Santo Padre Benedicto XVI alentando a todas las familias “Queridas familias, no dejéis que el amor, la apertura a la vida y los lazos incomparables que unen vuestro hogar se desvirtúen”.


El Santo Padre a su vez recordó el VI Encuentro Mundial de las Familias que se celebrará en Ciudad de México del 14 al 18 de enero de 2009.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Juan Pablo II y la Familia

Amadísimos hermanos y hermanas

1. En este domingo celebramos la fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret, y es muy significativo que este año tenga lugar al día siguiente de la Navidad y de la apertura del gran jubileo.

Por eso, deseo felicitar de manera especial a las familias: ¡Feliz Navidad y feliz Año jubilar a todas vosotras, familias de Roma y del mundo entero! El jubileo bimilenario del nacimiento de Cristo es vuestro de modo particular, porque recuerda que Dios quiso entrar en la historia humana a través de la familia.

2. La fiesta de hoy me brinda la ocasión propicia para renovar, al inicio del Año santo 2000, un llamamiento en favor de los derechos de la familia, de la vida y de la infancia, reconocidos también por la Declaración universal de derechos del hombre. En efecto, para promover los derechos humanos es necesario defender los de la familia, puesto que a partir de ella se puede dar una respuesta plena a los desafíos del presente y del futuro.

La familia es una comunidad de amor y de vida, que se realiza cuando un hombre y una mujer se entregan de forma recíproca y total en el matrimonio, dispuestos a acoger el don de los hijos. El hombre goza desde la concepción del derecho fundamental a la vida y eso pertenece a la esencia de la ley natural y a las tradiciones de las grandes religiones, así como al espíritu del artículo 3 de la Declaración universal de derechos del hombre.

La unión entre madre y concebido y la función insustituible del padre exigen que el hijo sea acogido en una familia que le garantice, en la medida de lo posible, la presencia de ambos progenitores. La contribución específica que ofrecen a la familia, y a través de ella a la sociedad, es digno de la mayor consideración.

3. Hoy la familia necesita una especial tutela por parte de los poderes públicos, que con frecuencia se hallan sometidos a la presión de grupos interesados en que se considere derecho lo que en realidad es fruto de una mentalidad individualista y subjetivista.

"¡El futuro de la humanidad se fragua en la familia!" (Familiaris consortio, 86); y la gran familia de las naciones se construye a partir de su célula más pequeña, pero fundamental. Que Dios ilumine a los legisladores, a los gobernantes y a todas las personas de buena voluntad para que promuevan la defensa efectiva de los derechos de la familia, de la vida y de los niños.

Que nos ayude en esto la Sagrada Familia de Nazaret, que acogió y ayudó a crecer al Redentor del mundo.