Llamados a ser santos

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“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 7 de junio de 2024

"Gaude Mater Polonia. 45 años del primer viaje de Juan Pablo II a su tierra natal del 2 al 10 de junio de 1979

 

Polonia católica celebra el  45 aniversario del primer viaje-peregrinación  de  Juan Pablo II a su Polonia natal. Ayer se inauguró bajo la Ventana Papal en Franciszkańska 3 en Cracovia la exposición "Gaude Mater Polonia. Juan Pablo II en su tierra natal. 2-10 de junio de 1979"  preparada por la Oficina Nacional de Educación del Instituto de la Memoria Nacional.  En Polonia vuelven a palpitar aquellos días de1979  que abrieron paso a una nueva época:  ya a partir de allí nunca más seria lo mismo. “Volviendo a su patria, Juan Pablo moviliza multitudes que ya no podrán silenciarse.” Decia Luigi Accatoli.  

(foto de Wyborcza.pl - hay mas fotografias)

(ver esa fotografia en plena epoca comunista estremece!)

Si bien Polonia despertaba y con ese despertar comenzaba a cambiar el rostro de Europa del Este, aun vendrían días muy difíciles y oscuros: la ley marcial de Jaruzelski en 1981, el 2do viaje del Papa y su exigencia e incertidumbre de un encuentro con Lech Walesa en plena época de Solidarnosc,  aquellos increíbles días de 1983, y en 1984 el feroz asesinato del padre Jerzy Popieluszko.  

La exposición presenta su  peregrinación, eventos relacionados con el, el contexto histórico y las posteriores consecuencias e impacto en los cambios sociopolíticos.

Durante la inauguración de la exposición en la Ventana Papal de Cracovia, el arzobispo Marek Jędraszewski recordó que cuando Juan Pablo II llegó por primera vez a su patria en 1979, Polonia todavía estaba esclavizada, pero bajo la influencia de esta peregrinación "comenzó a tomar vuelo estallando, por así decirlo." desde dentro del sistema comunista y recordó que las autoridades comunistas hicieron todo lo posible para impedir la visita papal, o al menos retrasarla el máximo posible.  Algunos dirigentes del PZPR eran conscientes del enorme potencial de la presencia del Papa polaco y, sobre todo, del potencial de su mensaje sobre Cristo, que es la clave para comprender a la humanidad y que lleva toda la verdad sobre el hombre y, los llamados a la libertad. Recordó también el famoso discurso del Papa en la Plaza de la Victoria de Varsovia  que terminaba con esa invocación especial “Ygrito yo, hijo de tierra polaca, y al mismo tiempo yo:Juan Pablo II Papa, grito desde lo más profundo de este milenio, grito en la vigilia de Pentecóstes: ¡Descienda tu Espíritu! ¡Descienda tu Espíritu! ¡Y renueve la faz de la tierra! ¡De esta tierra!


Señalo el Metropolitano que “esta homilía sigue siendo considerada crucial y la más importante, pero también destacó la importancia de lo que el Santo Padre dijo al día siguienteen Gniezno, cuando se dirigió a otros países eslavos que, aunque se encontraban en una situación difícil en términos de libertad religiosa habían preservado la fe. Recordó también que la visita no fue transmitida por la televisión estatal y las transmisiones radiales fueron interrumpidas cuando la multitud aplaudió y respondió con entusiasmo a las palabras del Papa.


En sus palabras el Dr. Karol Nawrocki, presidente del Instituto de la Memoria Nacional,  expreso:

“¡Cuán poderoso debe haber sido el hombre contra quien, en junio de 1979, el aparato del Estado comunista totalitario envió inteligencia militar, contrainteligencia militar y servicios de seguridad civil! Qué poderoso debió ser un hombre contra el cual sólo en la Archidiócesis de Cracovia fueron enviados 1.037 agentes del Servicio de Seguridad, 67.000 milicianos y cientos de agentes”

El director de la Oficina de Educación Nacional del Instituto de la Memoria Nacional, Dr. Adam Pleskaczyński, señaló que en 1979  se movilizaron 10 millones de polacos en algún momento de la ruta de la peregrinación papal, a pesar de que las autoridades comunistas intentaron disuadir a sus compatriotas de hacerlo con amenazas y chantajes. – Fue un momento de mucha alegría.. Fue un momento en el que los jóvenes pudieron salir a la calle y mostrar su lealtad a la Iglesia católica. Fueron tiempos hermosos, fantásticos y maravillosos, en los que finalmente surgió una República libre de Polonia .

La exposición presenta toda la ruta de peregriancion dle Santo Padre desde Varasovia  través de Gniezno, Częstochowa, Cracovia, Kalwaria Zebrzydowska, Wadowice, Oświęcim, a Nowy Targ.

 

En Cracovia, la exposición podrá verse hasta mañana  7 de junio de 2024 por la tarde, luego se  expondrá el sábado en la plaza del mercado de Nowy Targ.


(Fuente: EKAI)


domingo, 5 de junio de 2022

Aquellos 9 dias de Juan Pablo II en Polonia (1979) 3 de 3 – Intrigas y despertares

 


No fueron las multitudes – estimadas en 1/3 de la población - lo que más impresionaba sino el orden en que se movía tanta gente para ver a Juan Pablo II.  La Iglesia organizó cuadros de “guardias papales” para ayudar con el control del gentío (y para asegurarse el derecho de la Iglesia de conducir sus propios eventos).  Sin embargo la multitud no demandó mucho control, pues el llamado del Papa a la toma de conciencia creaba una atmósfera nueva, totalmente diferente al ritmo de vida bajo el totalitarismo. Según el disidente Adam Michnik “se trataba de gente que comúnmente se mostraba frustrada y agresiva haciendo fila en los mercados,  metamorfoseada ahora en un conjunto de gente alegre, feliz y llena de dignidad.” En un país donde la confianza había sido destruida debido a las provocaciones y manipulaciones por parte de las fuerzas del estado, los polacos ahora podían mirarse a los ojos y ver cuántos “nosotros” había entre ellos y cuántos eran los  “otros”  y comenzaron a tener confianza el uno en el otro nuevamente.   La sociedad civil se estaba recomponiendo, respiraba su existencia otra vez gracias a un papa que había llamado a Dios “desde las profundidades de este milenio” para que renovara el rostro de Polonia y le donara un nuevo renacer a la libertad.

Como la gente de Polonia “veía a otros que creían las mismas cosas y ahora se atrevían a reconocerlo públicamente” ellos “redescubrieron  su propia fuerza”  y – al mismo tiempo – “descubrieron la debilidad del régimen”. El régimen,  por su parte, cuya propaganda estaba calibrada enteramente a ningunear la importancia de la visita, y ante todo, ocultar el número de las entusiastas multitudes se daba buena cuenta de ello. Todas las mañanas de la visita papal, Stanislaw Kania, entonces miembro del Politburo comunista, se quejaba ante el Arzobispo Casaroli, quien acompañaba al Papa en su nuevo rol de Secretario de Estado, acerca de que había dicho el Papa el día anterior o que diría el día siguiente. Casaroli, por su parte, se mostraba moderadamente comprensivo pues suponía que el liderazgo polaco se apoyaba constantemente en Moscu,  y al comentarle al Papa sus preocupaciones Juan Pablo II lo escuchaba amablemente  y continuaba por el camino que había elegido.  Según los informes y los análisis del los servicios de seguridad Casaroli pensaba que la peregrinación papal era “la coronación de la Ostpolitik (apertura al este) vaticana” Pero no es fácil asumir que ese hubiese sido el caso, pues esta visita del Papa a Polonia se debía exclusivamente al logro personal del papa polaco y los términos en que habló durante los nueve días no eran los términos de los diplomáticos papales.”

 Cualquiera fuese la relación causal a la anterior Ostpolitik vaticana, la peregrinación papal de 1979 a Polonia fue un punto crucial,  y sus ramificaciones comenzaron a brotar muy pronto. Lo que alguna vez el historiador Andrzej Paczkowki había dicho refiriéndose a los artistas “el éxodo de un mundo en censura” ahora había comenzado a surgir en toda Polonia.”  

 George Weigel El final y el principio (Planeta, 2011)  

 

 



Aquellos 9 días de Juan Pablo II en Polonia (1979) – 2 de 3 Intrigas y despertares

 


Nada de lo ideado e intentado logró impedir que aquellos nueve días entre el 2 y el 10 de junio de 1979 marcaran el momento crucial de los treinta años de forcejeo con el comunismo de Karol Wojtyla, nueve días durante los cuales la historia del siglo XX cambió su rumbo de manera fundamental,  gracias al encuentro religioso más multitudinario jamás visto en la parte del mundo controlado por un gobierno comunista. Mientras un nervioso Edward Gierek observaba desde lo alto del hotel sobre la Plaza de la Victoria en Varsovia, Juan Pablo II celebraba Misa ante una enorme multitud invocando el poder del Espíritu Santo para que “renovara la faz de la tierra – de esta tierra”. A partir de entonces y hasta el momento que en el aeropuerto secara sus lagrimas el 10 de junio al partir hacia Roma desde el aeropuerto de Balice, Karol Wojtyla se mostro en todo momento como el verdadero maestro de mentes y corazones de su gente a quienes devolvía  su autentica historia y cultura – su verdadera identidad.  Sin referirse jamás a temas de política o economía;  y fuera de las cortesías habituales  durante las ceremonias de bienvenida y despedida,  cumplió su misión como si las autoridades de la republica del pueblo polaco sencillamente no existieran, al menos no de manera significativa.  Pero restaurando la autentica identidad a un pueblo que había estado oprimido durante cuarenta años – devolviéndole Polonia y a los polacos  y devolviéndoles su propia identidad de polacos – creó nuevas herramientas de resistencia que el comunismo sencillamente no podría dominar.  

Encendiendo la chispa de una revolución moral entre el 2 y el 10 de junio de 1979 Juan Pablo II entrego en manos de su pueblo la llave de su propia liberación; la clave del despertar de las conciencias. Y lo pudo hacer porque logró captar la esencia del drama moderno polaco, que conocía desde adentro.   En su homilía en la Plaza de la Victoria recordó a sus compatriotas el heroísmo épico y la fe inquebrantable sustentada durante la insurrección de Varsovia en 1944 cuando Polonia fue abandonada por sus aliados occidentales y el ejército rojo se instalo a orillas del rio sin actuar. Y sin embargo, no obstante la destrucción de Varsovia después del alzamiento los polacos encontraron la figura de Cristo  cargando la cruz, hallada en la destruida iglesia de la Santa Cruz.  Y esa figura recordaba a Polonia lo que Juan Pablo II llamo “un solo criterio” – Jesucristo, la verdadera medida del hombre, de la libertad, de la historia.

Durante aquellos nueve días Juan Pablo II logró representar uno de los mayores acontecimientos de una figura pública durante el siglo veinte,  debido a sus dotes personales únicas, debido inclusive a su talento instintivo de hacerle sentir a cada miembro de esa enorme multitud que le estaba hablando a cada uno en particular.  Como aquella anécdota de Czestochowa ante una multitud de un millón de personas donde un minero al verse interrumpido por un colega le responde “cállate, no me hables cuando me está hablando mi Papa”.

 

George Weigel: El final y el principio (Planeta, 2011),  

 


Aquellos 9 días de Juan Pablo II en Polonia (1979) – 1 de 3 Intrigas y despertares

 


Asi comenta George Weigel en su libro El final y el principio (Planeta, 2011),  esos días tan particulares, en época del régimen comunista duro,  plagado de espías en Polonia y en el Vaticano mismo; lamentablemente alguno también entre los eclesiásticos. Épocas de misterios, traiciones y temores.  (traduzco de la versión en ingles)

A Edward Gierek no le resultó dominar la economía,  pero este líder político comunista  perspicaz sabía leer los sentimientos de sus compatriotas.  Asi fue que,  aconsejado por Leonid Brezhnev a principios de 1979 en negarle el permiso al Papa para volver a su patria, Gierek le respondió que eso era sencillamente imposible “por razones políticas”. “Bien”, respondió Brezhnev, haga como le parezca, pero guárdese de no lamentarlo despues.”

La idea original de Juan Pablo II era volver a Polonia en mayo de 1979 para poder celebrar el festejo anual en honor a San Estanislao, su predecesor en Cracovia, y simultáneamente presidir la solemne clausura del Sínodo de Cracovia cuyo compromiso era poner en práctica el Vaticano II en Polonia. 

Los comunistas conscientes de la fuerza simbólica  de la fiesta (Estanislao había sido martirizado mientras defendía la libertad de la Iglesia), resistieron a pie firme y negaron de plano esa posibilidad de peregrinación en mayo. Pero acordaron, sin embargo, que la visita podría tener lugar al mes siguiente. Y después de arduas negociaciones Juan Pablo II acepto gustoso los 9 días de junio a cambio de los dos días en mayo;  el programa incluía visitas a Gniezno y a Czestochowa, como así también  Varsovia y Cracovia y la Iglesia,  muy sabiamente,  postergó la celebración de San Estanislao a Junio.

No obstante este tremendo error estratégico el régimen comunista polaco hizo lo imposible para impedir la visita del Papa y minimizar el impacto, en lo que la SB (Servicio de Seguridad) y los grandes del partido consideraron una “gigantesca operación limitativa de daños”, código denominado LATA’79 (VERANO ’79). Se movilizaron y dividieron los informantes dentro de la iglesia católica y el laicado en ocho categorías.  El primer grupo, una elite que había tenido acceso al Cardenal Wojtyla en el pasado, incluía siete espías: DELTA, KAROL, MAREK, JUREKI, TUKAN, TRYBUN y LESZEK; JUREK un sacerdote, era miembro del comité que por parte de la Iglesia organizaba la peregrinación del Papa.  Estos informantes y aquellos en otras categorías no solo debían proveer  información. Su misión también era infiltrarse en los varios grupos católicos organizando comités para influir en sus decisiones en cuanto a la participación en la peregrinación del Papa.  (por ej. Tratando de limitar y controlar l número de participantes argumentando la preocupación por la seguridad) Esta importante operación anti papal continuó durante los eventos mismos y así fueron designados 480 agentes en el Servicio de Seguridad (SB)   para monitorear los eventos y  causar cuanta dificultad pudieran durante los días de la visita del Papa en Cracovia (Junio 6 al 10)

El Servicio de Seguridad coordinaba las actividades antipapales junto con la STASI  que había dispuesto varios cientos de agentes para monitorear a los visitantes extranjeros durante la visita del Papa. Se había organizado  un equipo de trabajo especial con sede en Frankfurt y la SB dispuso números de teléfono especiales en Varsovia y Cracovia de manera que los agentes de STASI pudieran estar conectados directamente con las oficinas centrales en Berlin Este.  Uno de los agentes de Stasi  sacerdote polaco, con el apodo de JUNGE,  quien tenía acceso directo al Papa y trabajaba mayormente para los servicios secretos de Berlin Este, más que para los servicios polacos.  Toda la operación estaba coordinada  por el principal de Stasi Joachim Wiegand, encargado de actividades anti católicas.   Al mismo tiempo el jefe Markus Wolf, poseía su propia fuente de información en el Vaticano, ignorada por  Wiegand: LICHTBLICK, el benedictino alemán Eugen Brammertz, registrado en la Stasi en 1960, pero que había tenido conexiones mucho antes. Brammertz trabajaba  en Roma en la edición alemana de Osservatore Romano, el diario vaticano, y ocasionalmente para la Secretaria de Estado y habría tenido acceso a algunos de sus archivos.

Juan Pablo II y sus colaboradores más cercanos ignoraban los detalles de LATA 79 y las actividades paralelas e otros servicios de inteligencia comunistas,  aunque seguramente presentían que sus viejos enemigos estarían al acecho. Años más tarde el secretario de Juan Pablo II recordaría sus preocupaciones.

Las autoridades de Varsovia no actuaban como polacos: de eso estamos seguros. Su determinación en esforzarse por lograr el perfil más bajo posible de la visita, su manipulación de la cobertura televisiva, sus esfuerzos por producir los obstáculos mas ridículos, especialmente en cuanto al servicio del transporte …todo eso no tenía nada que ver con las tradiciones de hospitalidad de los polacos. No hay dudas que las autoridades obedecían órdenes de Moscú y Praga. En realidad se sentían aterrados.

 

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martes, 9 de noviembre de 2021

El Muro de Berlin y el primer viaje de Juan Pablo II a Polonia

 

(Catedral de Gniezno)

Se cumplen hoy 32 años de la caída/derribamiento del Muro de Berlin, bajo una montaña de sueños sin cumplir, esperanzas fallidas y emociones enterradas. El mal había durado ya demasiado, aquel  Mysterium iniquitatis que Karol Wojtyla/Juan Pablo II había sentido  en carne propia y sobre el cual tanto reflexiono. Un misterio, un milagro que, como comenta el Cardenal Dziwisz,  tuvo su comienzo en  Gniezno el 3 de junio de 1979 con la visitade Juan Pablo II a Polonia 

En esta entrevista el Cardenal Stanislaw Dziwisz, su fiel secretario comenta como aquel viaje fue una inspiración para la liberación de toda la región de Europa Central  y Oriental.

 Entrevista de Marcin Przeciszewski y Tomasz Królak de la agencia católica polaca  Kai. (12 de junio de 2009)

 La caída del Muro de Berlin no comenzó en Berlin, decía el cardinal Dziwisz, fiel secretario de Karol Wojtyla/Juan Pablo II ; ocurrió en realidad en 1979 en Polonia durante el primer viaje de Juan Pablo II a su patria. Sugiere el cardenal que aquellos días entre el 2 y el 10 de junio de 1979 comenzaron a cambiar el rostro de Europa del Este.

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Pregunta: Cuando comenzó a pensar Juan Pablo II en una visita a su patria?

 

Cardenal Dziwisz: Ya siendo cardenal Karol Wojtyla estaba preparando las celebraciones para el 900 aniversario de la muerte de San Estanislao, aniversario que  consideraba de gran importancia.  Les había hecho llegar invitaciones a todos los cardenales  que habían participado en el conclave de agosto de 1978 y había invitado también al Papa Juan Pablo I a Cracovia. En consecuencia,  a partir del primer momento de su elección a la Sede de Pedro era natural que intentase todo lo posible para venir a Cracovia a celebrar el aniversario. Lo consideraba un deber moral, aunque era consciente que no sería fácil lograrlo. 

 

Pregunta: Pensaba quizás que las autoridades comunistas no aceptarían de buena gana su visita?

 

Cardenal Dwiwisz: cuando las autoridades polacas se enteraron de este  pedido, reaccionaron negativamente. Mientras tanto Juan Pablo II había recibido una invitación para visitar México, que había aceptado con sumo agrado. Consideraba que América Latina era muy importante con respecto a la teología de la liberación -   un intento de ver la doctrina social de la Iglesia a través de la lente de la ideología marxista.  Y se dijo: Si puedo ir a México, la nación que tiene la constitución más anticlerical del mundo, las autoridades polacas no podrán negarle la visita, si bien recordaba que las autoridades comunistas se la habían negado a Pablo VI. No obstante intuyó que no podrían frenarlo.   

 

 Pregunta: cuando comenzaron las negociaciones?

 

Cardenal Dziwisz: Bien pronto. Las negociaciones fueron entabladas por el secretario de la Conferencia Episcopal Polaca, el Obispo Bronislaw Dabrowski. Finalmente las autoridades abrieron las puertas bajo una condición: la visita del Papa no deberá coincidir con el aniversario de San Estanislao en Mayo.  Está bien respondió el Santo Padre: Entonces vendré al mes siguiente, en Junio.

 

Pregunta: Con respecto al itinerario, hubo dificultades?

 

Cardenal Dziwisz: Se estableció que el Papa no podría ir más allá del Vistula, a las regiones de Polonia del este. Y la región de Silesia también fue excluida.  Básicamente las autoridades querían que el viaje fuera lo más breve posible y los movimientos muy limitados.

 

Pregunta: Finalmente las dificultades fueron subsanadas.  En algún momento Juan Pablo II considero las posibles consecuencias de este viaje?  Se daba cuenta que era crucial por el desarrollo de los acontecimientos en Polonia?

 

Cardenal Dziwisz: Nadie podía predecirlo.  El estaba convencido que la nación polaca arraigada profundamente en la fe, merecía la visita del Papa.  Hoy podemos decir, sin duda alguna, que su primer viaje a Polonia fue el más importante de todos los viajes porque fue la chispa de un proceso de increíbles cambios a nivel global. Todo comenzó aquellos días.

 

Pregunta: Como se preparo el Papa para este viaje?

 

Cardenal Dziwisz: El escribió solo todos los textos de los discursos y las homilías. El rol de la sección polaca de la Secretaria de Estado fue solo completar las citas.  No utilizaba notas; su memoria era suficiente. Era muy organizado y escribía todo de una manera muy rápida. Un discurso no le llevaba más de  hora y media de preparación.  Para a un discurso breve le alanzaba una hora. Y leía mucho. Podía hacer varias cosas al mismo tiempo.

 

Pregunta: El tema principal de la peregrinación era derramar el Espíritu Santo.  Lo cito en varios de sus  discursos.  Fue esta una decisión en consulta con sus colaboradores?

 

Cardenal Dziwisz: Juan Pablo II era un visionario, como lo son muchos artistas.  Sabía que tenía que decir y que era lo que la nación esperaba que dijera.  El sabía presentar estos temas a la luz de la fe y las enseñanzas de la Iglesia. Más aun, era tiempo  de Pentecostés.

 

Pregunta: Pero el Papa se daba cuenta que el discurso brindado en Gniezno – donde afirmo que la misión del Papa eslavo era lograr que Europa redescubriera la unidad entre Oeste y Este – ponía en duda la Ostpolitik (política del este) vaticana y de hecho reconocía su existencia?

 

Cardenal Dziwisz: Juan Pablo II siempre rechazo la doctrina del ”compromiso histórico” según el cual el Oeste y también   la Iglesia deberían considerar el Marxismo como un elemento decisivo en el desarrollo de la historia.  El estaba convencido que el futuro no le pertenecía al marxismo ni a la lucha de clases. En este sentido cambio las políticas vaticanas radicalmente. Este cambio de perspectiva  llevo a la reflexión en muchos entornos y a cuestionarse si el Marxismo realmente era tan fuerte.  Con la misma determinación  Juan Pablo II se opuso a los intentos de incluir el análisis marxista en la doctrina social de la Iglesia y en el contexto de la teología de la liberación. Para él el  desarrollo de la humanidad pasaba por la posibilidad de elegir y  los derechos humanos.  Estaba a favor de los derechos de la persona y la intocable dignidad del hombre. El discurso de Giezno marco el comienzo de la caída de la cortina de hierro que dividía entonces a Europa. .  La caída del Muro comenzó allí, no en Berlin.

 

Pregunta: No había preocupación ni siquiera en el Vaticano ante el hecho que Juan Pablo II estaba   yendo demasiado lejos?

 

Cardenal Dziwisz: Una declaración de tal fuerza a favor de estos derechos alarmó sin dudas a algunos, entre ellos, también a hombres de la Iglesia.

 

Pregunta: Le molesta a usted que hoy se hable del Muro de Berlin y no de Gniezno o del Movimiento de Solidaridad?

 

Cardinal Dziwisz: Los hechos históricos deben conocerse. La caída del Muro fue la consecuencia del proceso comenzado en 1979 en Polonia y vuelvo a repetir: el desmantelamiento de la cortina de hierro comenzó el 3 de junio de 1979 en Gniezno.

 

Pregunta:  Durante su primer viaje el Papa se asomo a la ventana de la residencia episcopal en Cracovia y hablo con los jóvenes – un dialogo que se repetiría en cada uno de sus viajes a Polonia. Esto figuraba en la agenda?

 

Cardenal Dziwisz: No, fue una iniciativa totalmente espontanea. Miles de personas esperando allí bajo la ventana llamando al Papa. Debía hacerse ver de alguna manera.  El Santo Padre tomo esta decisión por propia iniciativa, contra las recomendaciones de algunos de su entorno que lo desalentaban por razones de seguridad.

 

Pregunta: En su opinión cual es el significado más profundo de su primera peregrinación  a Polonia?

 

Cardenal Dziwisz: Despues de esta visita, Polonia ya no fue la misma. La gente caminaba mas erguida, habían perdido el miedo.

 

Pregunta: El Movimiento Solidaridad fue una consecuencia natural de esta liberación?

 

Cardenal Dziwisz: Juan Pablo II libero la energía interior de la gente. En este sentido estableció la base espiritual para el nacimiento de Solidarnosc al año siguiente.

 

Pregunta: A su regreso al Vaticano Juan Pablo II hizo comentarios de su viaje?

 

Cardenal Dziwisz: No dijo nada porque había perdido su voz. A su regreso estaba muy cansado; durmió  14 horas.

 

Pregunta: Hablemos de la ley marcial, dictada por el General Jaruzelski en Diciembre de 1981. Cual fue la reacción del Papa?

 

Cardenal Dziwisz: Juan PabloII no solia demostrar sus preocupaciones. Pero si levanto la voz en la Basilica de San Padro, en presencia de la delegación polaca presidida por el Presidente Jablonski en octubre de 1982, con ocasión de la canonización del padre Kolbe.  “La nación no se merece lo que ustedes le han hecho”. .

 

Pregunta: Pero Juan Pablo II había considerado la posibilidad de una invasión soviética de Polonia?

 

Cardenal Dziwisz: Nadie lo tomaba seriamente, teniendo en cuenta que los soviéticos estaban ocupados con Afganistán. Sabíamos que la Unión Soviética no se lo podía permitir.  Teníamos información precisa directamente de la Casa Blanca, la habíamos recibido de Zbigniew Brzezinski y del Presidente Reagan mismo, quien había llamado personalmente al Papa.

 

Pregunta: Como era la relación entre Juan Pablo II y el General Jaruzelski?  El seguía diciendo que la ley marcial era un mal menor comparado con la invasión soviética.

 

Cardenal Dziwisz: EL Papa nunca acepto esa interpretación. Respetaba la inteligencia y la cultura de Jaruzelski, pero no estaba de acuerdo con el. EL general miraba exclusivamente al Este. Opuestamente a Edward Gierek, quien, al despedirse del Papa al final de su viaje dijo, “Aqui en Varsovia soplan vientos del Este y del Oeste. Santo Padre usted mira al Oeste.

 

(el resto de la entrevista era con relación a la canonización – recuérdese que la entrevista es de 2011 y la canonización fue en 2014

 

Pregunta: hablemos del presente. Cuando se espera la canonización de Juan Pablo II?

 

Cardenal Dziwisz: Depende directamente de Benedicto XVI. Me parece que todo esta yendo bien. El proceso del milagro ya está en estudio. Y el reconocimiento de las virtudes heroicas de Karol Wojtyla será decisivo. Esperemos que el diablo no meta la cola.

 

Pregunta: Alguna vez ha sentido la presencia del diablo?

 

Cardenal Dziwisz: Si, la he sentido. De la manera más fuerte cuando el diablo fue expulsado de una joven mujer. Estuve presente, sé lo que significa. Es terrible sentir la presencia de una fuerza tan fuerte y tan incontrolable. He visto como la maltrataba físicamente, he escuchado la voz con la que le aullaba. Ocurrió  después de una Audiencia General  de Juan Pablo II. El Papa recito el exorcismo, pero no pasaba nada. Luego dijo que al día siguiente celebraría Misa por las intenciones de la joven. Y después de la Misa, ella de repente se sintió otra persona; todo había pasado. Al principio no lo podía creer; creía que era una enfermedad psíquica. Pero Satán existe.

 Pregunta: Y como puede verse su presencia en el mundo?

Cardenal Dziwisz: Satan existe, por más que la ideología prevalente opine que se trata de cuentos. Hoy el diablo trabaja de tal manera que la gente crea que no existe. Se trata de una perfidia aun mayor.

 

Invito leer y los blogs etiquetados  Viajes a Polonia 

 

 

 

lunes, 2 de junio de 2008

Juan Pablo II primer viaje a Polonia junio 1979


Nadie que haya visto algún video o filmación de la primera visita de Juan Pablo II a Polonia habrá podido quedado indiferente. Eleva la moral, ese sentir por su patria, despierta, reaviva el sentido de pertenencia. El Cardenal Karol Wojtyla volvía a su amada Polonia como Papa conteniendo sus emociones con dificultad. Como buen eslavo trataba de guardarlas para sus adentros y sonreía para no llorar. Y alli lo esperaban, igualmente emocionados, no solamente el pueblo, que no cabia en si de gozo, sino tambien sus compañeros de escuela y de claustros, vecinos y colegas monaguillos, fieles de una y otra parroquia, sacerdotes y religiosos y religiosas de todos los rincones de Polonia, compañeros obreros de la cantera y de la fábrica, hijos espirituales, alumnos y profesores, los jóvenes –su esperanza más sincera y profunda - y la familia polaca toda. Hasta el gobierno comunista debió mirar hacia un costado, temeroso – no obstante - de una sublevación popular. Juan Pablo II se encargo de invitar a la calma y a la oración como única arma. Era un renacer espiritual.

Polonia no creia a sus propios ojos, cuando Karol Wojtyla desde un automóvil descubierto atravesó las calles de Varsovia. Una lluvia de pétalos caía de las casas, y la gente casi traumatizada de emoción, solo quería llorar” dice su secretario ahora Cardenal de Cracovia Stanislaw Dziwisz en "Una Vida con Karol". Más adelante sigue diciendo “desde la ventana, mientras el avión iniciaba la etapa de aterrizaje, Juan Pablo II veia como su Patria le venia al encuentro. Estaba tieso, emocionado. Y hablaba tan lentamente que resultaba casi molesto escucharlo. Decía que aquel viaje era un deber. Debia visitar Polonia. Debía dar su apoyo a los polacos”.

Aquel hijo de la nación polaca llamado a la suprema dignidad de la Iglesia deseaba visitar su Patria…queria que esa visita pudiera servir a la gran causa de acercamiento y colaboración entre naciones: que sirviera a la comprensión recíproca, a la reconciliación y a la paz del mundo contemporáneo”. (discurso de bienvenida en Varsovia).

Era 2 de junio de 1979, el año que Polonia recordaba el 9º centenario de la muerte de San Estanislao y vigilia de Pentecostés. Dice el Cardenal Dziwisz “no creo exagerar si digo que nos envolvía un clima casi sobrenatural. Y después aquella simbiosis tan intensa, tan profunda, entre el Papa y el pueblo polaco. Y finalmente aquella oración de Juan Pablo II que era un grito al Espíritu Santo. No obstante ser una oración, en aquel momento histórico era clara referencia a una Polonia que aun vivia bajo la opresión. “Desciende Espiritu Santo! Que descienda tu Espiritu! Y renueve la faz de la tierra. De esta Tierra!”

Y después de Varsovia, Gniezno y Czestochowa, y Brzezinka, Kalwaria y Wadowice y su amada Cracovia. “Y entre el Bautismo de Varsovia y la Confirmación de Cracovia estaba la síntesis, el significado profundo del viaje…Inolvidable…Teniamos la sensación que algo estaba pasando, pero algo más allá de nuestra percepción. Desde aquel momento la gente de hecho comenzó a sentirse libre, libre interiormente, ya no tenia miedo. Y no solo en Polonia sino también en otros países, especialmente en nuestros vecinos del Este, y tambien en los del Tercer Mundo, que comprendieron que el Papa, con su misma presencia, creaba un clima de libertad… Y alli radicaba la fuerza, la novedad del pontificado de Juan Pablo II: liberar a la gente del miedo!” (Una vida con Karol).