Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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martes, 24 de marzo de 2026

Quo vadis Europa?

 

Reflexiones siempre - y cada dia mas - actuales :

 



“¿Cómo es la Europa de nuestros días? ¿Cuáles son sus rasgos característicos? La Europa de hoy presenta caras diferentes y bajo algunos aspectos contradictorias. Está la Europa de las grandes ilusiones y las grandes esperanzas de progreso, de libertad y democracia, de bienestar, de solidaridad y de paz. En una palabra, la Europa soñada por sus fundadores como casa común de los pueblos europeos desde el Atlántico hasta los Urales.

Y está la otra Europa, la que engendra preocupación y fuerte perplejidad[1]. Es la Europa de los nuevos muros divisorios, de democracias cada vez más frágiles, tocadas por una profunda crisis de valores y amenazadas por antiguas y nuevas ideologías, entre las que destaca la ideología del “políticamente correcto”. Basada sobre el relativismo nihilista, esta ideología genera una cultura hostil al hombre desde diversos puntos de vista, especialmente en el ámbito del respeto de la dignidad de la persona humana, del derecho a la vida, de la institución familiar, de la libertad educativa. Es la Europa opulenta que está perdiendo su alma; el continente de la “apostasía silenciosa” de una humanidad harta que vive como si Dios no existiese[2] , y en el que la secularización asume forma institucional, convertida en un neopaganismo combatiente con dogmas propios y misioneros aguerridos. La cultura dominante de nuestro tiempo ha infiltrado en las mismas instituciones europeas un fuerte prejuicio anticristiano. Lo reconocen incluso observadores que se autodefinen “laicos”, uno de los cuales escribe al respecto: «El prejuicio anticristiano es el pórtico de la secularización ya profusamente consumada en Europa. En el espacio público de la Europa secularizada, los cristianos pueden ser tolerados sólo si son “transigentes” con las ideologías dominantes»[3]. Tenemos aquí la Europa del pluralismo sin límites y sin brújula, que renegando sus raíces cristianas pierde cada vez más su identidad.


Entonces: ¿Adónde vas Europa? Quo vadis Europa? Esta pregunta se la ponen hoy , con profunda inquietud, muchos ciudadanos europeos. Nos la ponemos también nosotros al final de este Congreso. Y la ponemos aquí, en España, de dónde en el ya lejano 1982 partió aquel grito profético de Juan Pablo II:


«Yo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades. Da al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. No te enorgullezcas por tus conquistas hasta olvidar sus posibles consecuencias negativas. No te deprimas por la pérdida cuantitativa de tu grandeza en el mundo o por las crisis sociales y culturales que te afectan ahora. Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo. Los demás continentes te miran y esperan también de ti la misma respuesta que Santiago dio a Cristo: «lo puedo».

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Si Europa abre nuevamente las puertas a Cristo y no tiene miedo de abrir a su poder salvífico los confines de los estados, los sistemas económicos y políticos, los vastos campos de la cultura, de la civilización y del desarrollo (Cfr. Homilía en el inicio de pontificado, su futuro no estará dominado por la incertidumbre y el temor, antes bien se abrirá a un nuevo período de vida, tanto interior como exterior, benéfico y determinante para el mundo, amenazado constantemente por las nubes de la guerra y por un posible ciclón de holocausto atómico.

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Jesucristo, el Señor de la historia, tiene abierto el futuro a las decisiones generosas y libres de todos aquellos que, acogiendo la gracia de las buenas inspiraciones, se comprometen a una acción decidida por la justicia y la caridad, en el marco del pleno respeto a la verdad y la libertad.»

El papa añade un consejo para el futuro europeo –que incluye tanto amonestación como advertencia–: Europa no debe enorgullecerse por «sus conquistas» –políticas, económicas y científicas–, pero tampoco deprimirse por la «pérdida cuantitativa» –así la llama– de su influencia en el mundo y/o por sus crisis sociales y culturales que la están afectando. Todavía «puede ser faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo»

¿Y, veinte años después, concluido el proceso de cambios radicales desencadenados en Europa por el derrumbamiento de los regímenes comunistas, el Papa —gran profeta de esperanza— no se cansa de repetir: «Europa, que estás comenzando el tercer milenio, “vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces [...] ¡No temas! El Evangelio no está contra ti, sino a tu favor [...]. ¡Ten confianza! En el Evangelio, que es Jesús, encontrarás la esperanza firme y duradera a la que aspiras [...]. ¡Ten seguridad! ¡El Evangelio de la esperanza no defrauda!»[5]. Nace de aquí el motivo que tanto preocupa al Papa y a toda la Iglesia por la omisión de esa referencia a las raíces cristianas en el Tratado constitucional europeo, firmado en Roma el 29 de octubre pasado, porque: «¡Una sociedad que olvida su pasado está expuesta al riesgo de no ser capaz de afrontar su presente y, peor aún, de llegar a ser víctima de su futuro!»[6].

Fuentes: Acto Europeo en Santiago de Compostela, discurso del Papa Juan Pablo II 9 de noviembrede 1982

Y también

Mons. Stanislaw Rylko "El laicado europeo, situación y perspectivas” en el Congreso de Apostolado seglar testigos de la esperanza (12-14 de noviembre de 2004) en Madrid

 

 

 

 

 

 

martes, 9 de septiembre de 2025

“Subtilĭtas” en la sucesión de los Papas - De Pablo VI a Juan Pablo I /Juan Pablo II


Como son elegidos los Papas?  El Papa “en ejercicio” intenta preparar a quien elegiría como  posible sucesor?   Previo Conclave algunos candidatos han respondido que es obra del Espíritu Santo. Se dice también que quien entra como Papa sale cardenal. Y esto ha ocurrido en este último Conclave.  El Cardenal Robert Prevost era el menos mencionado ante tantas apuestas firmes.

En 1997 Joseph Ratzinger entrevistado por la televisión bávara sobre la responsabilidad del Espíritu Santo en la elección del Papa, decía: “Yo diría que el Espíritu no toma exactamente el control del asunto, sino que más bien, como buen educador, por así decirlo, nos deja mucho espacio, mucha libertad, sin abandonarnos por completo. Por lo tanto, el papel del Espíritu Santo debe entenderse en un sentido mucho mas elástico, no que el dicte el candidato por el que uno debe votar. Probablemente la única garantía que el ofrece es que la cosa no quede totalmente arruinada.” (Georg Gänswein, en “Nada más que la verdad” p 67)

Hay quienes afirman que cuando un pontífice enferma comienzan los debates internos del Vaticano en torno a su sucesión y se comienza a vivir un tiempo pre Conclave. Las sorpresas en estos tiempos fueron Juan Pablo I, muerto súbitamente y la inesperada renuncia de Benedicto XVI.

A la muerte de Juan Pablo I,  el Cardenal Karol Wojtyla se preguntaba “No sabemos que significa esta muerte para la cátedra de Pedro” y  “no hablaba nunca ni siquiera en privado de la sucesión del Papa  Luciani” (Dziwisz).  Cuando su chofer Mucha, durante el desayuno  fue a darle la noticia de la muerte del Papa Juan Pablo I comento que,  al retirarse,  escucho un ruido extraño,  como si se le hubiera caído algo al cardenal  Karol Wojtyla, y más tarde cuando el cardenal partia para Roma, al saludo de Mucha “hasta pronto señor cardenal”,  Karol Wojtyla le respondió  “nunca se sabe”.

Al dejar Cracovia para asistir al  Conclave las autoridades comunistas le quitaron el pasaporte diplomático…. para verlo volver al año siguiente vestido de blanco…

Enseptiembre 2003 Gianni Cardinale de 30 giorni (que ha dejado de publicarse) le preguntaba al cardenal Joseph Ratzinger.  de quien decía era “sin duda el más conocido de los 21 purpurados del Sagrado Colegio que participaron en los dos cónclaves de 1978”,   acerca del 2do conclave y el cardenal respondía….. Pero que la Providencia hubiera dicho que no a nuestra elección fue de verdad un duro golpe. Aunque la elección de Luciani no fue un error. Esos 33 días de pontificado han tenido una función en la historia de la Iglesia. Cual? Le preguntaba Cardinale y Ratzinger respondia: : No fue sólo el testimonio de bondad y de una fe gozosa. Esa muerte imprevista abrió también las puertas a una opción inesperada. La de un Papa no italiano”.


De alguna manera es un escalofriante misterio pensar que el Papa Juan Pablo I fue elegido el día que Polonia celebra a su santa Patrona,  Nuestra Señora de Jasna Gora,  y  su papado duro  tan solo 33 dias (33!) para ser sucedido por un hijo de Polonia!

Recordamos también las misteriosas palabras de Wanda Półtawska en  Diario de  una amistad, La familia Połtawski y Karol Wojtyła,  “La noticia de la muerte de Juan Pablo I fue una sorpresa para todos, y él me dijo: «Pensaba que tendría más tiempo».

Ensu primera aparición el 16 de octubre de 1978 y su primer saludo breve,  Juan Pablo II,  el  “llamado de un país lejano...”,  recordaba a su antecesor Juan Pablo I,   reconociendo haber  “sentido miedo al recibir esta designación, pero lo he hecho con espíritu de obediencia a Nuestro Señor Jesucristo y con confianza plena en su Madre María Santísima.”. Al dia siguiente en un mensajeradiofónico,  ya mas explicito y extenso “en el que se mezclan indisolublemente los recuerdos y los afectos, la nostalgia y la esperanza” y ante “la inmensa carga y función que se nos ha confiado” recordaba a su antecesor el Papa Juan Pablo I y como fiel discípulo del Concilio Vaticano II, reivindicaba el magisterio pastoral y citaba varios de los documentos,  que siempre tuvo presente en su patria y en su pontificado.


En la homilía del inicio de pontificado, dirigia su saludo al mundo, a Roma y a Polonia  “este Obispo que no es romano. Un Obispo que es hijo de Polonia, pero desde este momento, también él se hace romano. Si, ¡romano! También porque es hijo de una nación cuya historia, desde sus primeros albores, y cuyas milenarias tradiciones están marcadas por un vínculo vivo, fuerte, jamás interrumpido, sentido y siempre vivido, con la Sede de Pedro; una nación que ha permanecido siempre fiel a esta Sede de Roma. ¡Oh, el designio de la Divina Providencia es inescrutable!” 

Y recordamos sus inolvidables palabras, que fueron “el motor de su vida y la línea maestra de su pontificado” (Dziwisz) No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad!...¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!,“«Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16). Estas palabras fueron pronunciadas por Simón, hijo de Jonás, en la región de Cesarea de Filipo. Las dijo, sí, en la propia lengua, con una convicción profunda, vivida, sentida; pero no tenían dentro de él su fuente, su manantial: «...porque no es la carne, ni la sangre quien esto te ha revelado, sino mi Padre que está en los cielos» (Mt 16, 17). Eran palabras de fe. Ellas marcan el comienzo de la misión de Pedro en la historia de la salvación, en la historia del Pueblo de Dios. Desde entonces, desde esa confesión de fe, la historia sagrada de la salvación y del Pueblo de Dios debía adquirir una nueva dimensión: expresarse en la histórica dimensión de la Iglesia. Esta dimensión eclesial de la historia del Pueblo de Dios tiene sus orígenes, nace de hecho, de estas palabras de fe y sigue vinculada al hombre que las pronunció: «Tú eres Pedro —roca, piedra— y sobre ti, como sobre una piedra, edificaré mi Iglesia».  (…)  

”Era su programa de vida, el programa de su corazón, de su piedad y al mismo tiempo el programa del servicio pastoral que, como sucesor de Pedro, estaba iniciando en la Iglesia Universal”. Lo que dijo aquel domingo de octubre formaba parte de su memoria, de su historia, del patrimono religioso y cultural que se había llevado consigo desde su patria hasta la catedra de San Pedro.  (Dziwisz -  Una vida con Karol, Conversación con Gian Franco Svidercoschi ,La esfera de los libros, 2008)

El Papa Pablo VI nunca había viajado a Polonia como pontífice, pero Giovanni Battista Montini había cumplido en Varsovia un breve periodo en la Nunciatura después de haber ingresado muy joven a la Secretaria de Estado Vaticano.  Luego sucedió al Papa Juan XXIII y continúo con el Concilio Vaticano II iniciado por el Papa Juan,  de quien había sido asistente en la preparación del Concilio.  Si bien tuvo intenciones de regresar a Polonia,  cuando ya era Papa,  las autoridades de entonces no se lo permitieron.  Y fue Montini cuando ya Papa Pablo VI quien nombro cardenal a Karol Wojtyla  en 1967, quien iba ganando cierta admiración por parte del Santo Padre debido a su activa y entusiasta participación en el Concilio,  que se habría intensificado en 1976 cuando lo llamo para que predicara los ejercicios espirituales de Cuaresma para el Pontífice y la Curia dándolo a conocer públicamente.



El autor Cándido Pozo comentaba de la participación de Karol Wojtyla en el Concilio “ …  La insistencia en su deuda personal con el Concilio y en su trayectoria de Pastor preocupado por responder a ella, ya como Arzobispo de Cracovia y, por tanto, mucho antes de su elección al Sumo Pontificado, me llamaron poderosamente la atención.

Comprometido de alguna manera con Wojtyla y con Polonia el Papa Pablo VI en octubre de 1971 (como novedad) oficio personalmente el rito de beatificación del mártir polaco de Auschwitz, Maximiliano Maria Kolbe en una Santa Misa concelebrada con el Cardenal Wyszynski y obispos polacos (Karol Wojtyla presente).

En algún momento Juan Pablo II expreso que Pablo VI había comprendido como pocos la situación de la Iglesia en Polonia y en los países del este. 

Al recordar los 25 años de su fallecimiento Juan Pablo II en la Audiencia Generaldel  25 de junio de 2003  expreso:   Al sucederle en la Cátedra de Pedro, me he esforzado por proseguir la acción pastoral que había iniciado, inspirándome en él como en un padre y maestro”…confianza mutua inspiradora.

El Cardenal Stanisław Ryłko en  su conferencia en la  Universidad Católicade San Antonio Murcia, 16 de abril de 2010 Juan Pablo II: el Papa llamado a introducir a la Iglesia al tercer milenio recordaba:

«El periodista y ensayista francés André Frossard describía así el día de la inauguración de su pontificado: «Aquel día de octubre en que apareció por primera vez sobre la escalinata de San Pedro con un enorme crucifijo puesto ante sí, sosteniéndolo con ambas manos como una espada, al resonar en la plaza sus primeras palabras “¡No tengáis miedo!”, en ese mismo momento todos entendieron que algo se había movido en el cielo y que, después del hombre de buena voluntad que había abierto el Concilio (Juan XXIII), después del grande del espíritu que lo había cerrado (Pablo VI), después de un intermedio dulce y fugitivo como un vuelo de paloma (Juan Pablo I), Dios nos enviaba un testigo. Se sabía que venía de Polonia. Yo tenía la impresión más bien de que había dejado las redes a la orilla de algún lago y que, tras las huellas del apóstol Pedro, había llegado directamente de Galilea. Nunca me había sentido tan cercano al Evangelio. Porque, sin duda alguna, aquel “¡No tengáis miedo!” estaba dirigido a un mundo donde el hombre tiene miedo del hombre, miedo de la vida como de la muerte y quizá más de la vida que de la muerte, miedo de las locas energías que tiene presas, miedo de todo, de nada y a veces de su miedo mismo»    

Con maestría y con palabras de una densidad espiritual poco común, Frossard resalta en este pasaje la dimensión más profunda de la personalidad de Karol Wojtyla, gran testigo de la fe en tiempos que se ven inundados de secularización y de modelos de vida sin Dios; en un mundo en que los hombres viven como si Dios no existiese – testigo hasta derramar la propia sangre, en aquel inaudito atentado del 13 de mayo de 1981 en la plaza San Pedro. Gran testigo de esperanza en medio de una humanidad que busca desesperadamente razones para vivir.

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Y el post Como se elige al Papa  

sábado, 12 de abril de 2014

Encuentro internacional sobre las JMJ Rio 2013 – Cracovia 2016 (2 de 2)


Al inaugurar el Encuentro internacional sobre las JMJ en Sassone, Ciampino que finaliza mañana Domingo de Ramos, engarzando con la Celebración diocesana de la XXIX JMJ en la Basílica de San Pedro,   El Cardenal Stanislaw Rylko, Presidente del Pontificio Consejo para los laicos,  definió a las JMJ una “provocación de la creatividad y fantasía misionera”, un “gran signo de esperanza”, un “don inmenso”.
Comenta Isabella Piro de Radio Vaticana haciendo referencia a citas del Cardenal Rylko.

El encuentro de Ciampino es una retrospectiva de la JMJ de Rio de Janeiro 2013, pero mira hacia delante, al encuentro mundial de los jóvenes que se realizará en Cracovia en 2016. “Las JMJ – dice el Card Rylko – se han convertido en parte integrante de la pastoral juvenil a nivel mundial” reafirmado por  “la importancia del proyecto pastoral del cual son portadores en la Iglesia”.  Haciendo de esta manera un balance de la JMJ “carioca” - la primera para el Papa Francisco – primer pontífice latinoamericano, el cardenal Rylko la define como “revolucionaria” capaz de “un impulso misionero de una fuerza extraordinaria para toda la Iglesia y para las generaciones jóvenes”,  “una semilla gigantesca de la Palabra de Dios”, sobre todo en los corazones de los jóvenes. Y ahora – subraya -  esta “gran aventura de la fe” continúa camino a Cracovia 2016, donde la JMJ tendrá lugar a 25 años de aquella extraordinaria experiencia de Czestochowa en 1991”.
Durante este tiempo, sin embargo, ha recordado el cardenal Rylko, Polonia ha cambiado, también la Iglesia local, el mundo de los jóvenes y se plantean  por lo tanto nuevos desafíos pastorales que claman por “respuestas entusiastas”. “En particular – evidenció Rylko – la nueva generación de jóvenes necesita una nueva generación de operadores pastorales,  testimonios convincentes y auténticos de Cristo y de su Evangelio.    Dos son pues los aspectos fundamentales de la JMJ de Cracovia a ratificar en la JMJ de Cracovia: el tema de la misericordia, inspirado en un versículo de las Bienaventuranzas y escogido por el Papa Francisco como lema del encuentro, y la figura de Juan Pablo II, que antes de aquella fecha será declarado santo.  Los jóvenes de todo el mundo que se reunirán en Cracovia “rendirán gracias por la canonización de este gran Pontifice, protagonista indiscutible de encuentros históricos, incansable peregrino del Evangelio,  gran profeta de nuestros tiempos, fundador de las JMJ”, que “confiaba en los jóvenes y veía en ellos sus aliados indispensables en el proyecto de la nueva evangelización”.
Por lo tanto en 2016 en Cracovia “Juan Pablo II volverá a estar entre sus jóvenes como Santo Patrono, un Amigo del cielo en quien confiar”. “Con gozo y gratitud” concluye el Cardenal Rylko, la Iglesia polaca espera ansiosa este gran encuentro, consciente a su vez del  “fuerte sentido de responsabilidad por la expectativa del mundo entero”.  En el programa en curso hasta el domingo con la participación de 250 delegados provenientes de 90 países de cinco continentes y representados por 45 movimientos eclesiales, nueve comunidades y asociaciones juveniles de esperaba con gran curiosidad el “social movie” “Bota Fé – pone fe en tu vida” sobre la JMJ de Rio 2013.  El domingo finalmente todos participaran de la Santa Misa de Ramos presidida por el Papa Francisco en la Plaza San Pedro a las 9.30. La celebración coincide con la 29ª. JMJ diocesana y la solemne entrega de la Cruz de la JMJ y el icono mariano de la Salus Populi Romani por parte de los jóvenes brasileños a los jóvenes polacos que la llevaran en peregrinación hacia Cracovia.


viernes, 6 de diciembre de 2013

Anunciar a Cristo en la era digital


Con motivo de la 26ª Asamblea Plenaria del PontificoConsejo para los Laicos - “Anunciar a Cristo en la era digital” que tiene lugar en Roma (5-7 diciembre 2013)  Stefano Leszczynski  (Radiogiornale Vaticana) ha entrevistado al cardenal Stanislaw Rylko, presidente del dicasterio.

Rylko: Al afrontar el gran desafío de la nueva evangelización, la Iglesia debe tener en cuenta los nuevos escenarios socioculturales del mundo globalizado entre los cuales el vertiginoso desarrollo de los medios digitales de comunicación ocupa un lugar de particular relevancia. Es un fenómeno que no pude limitarse solo a las nuevas tecnologías de comunicación. Se trata sobre todo de una tendencia muy fuerte, de una verdadera y precisa “cultura digital”, de la cual son protagonistas indiscutibles las generaciones jóvenes, los así llamados “nativos digitales”.  Es un mundo muy complejo que suscita tanto interés, porque abre ante nosotros horizontes completamente nuevos y oportunidades inéditas. Según el Papa Francisco,    esto puede convertirse en un instrumento precioso para construir un mundo más fraterno y más solidario. Pero, lamentablemente no escasean los riesgos, que no deben ser minimizados.  Pienso por ejemplo, en el peligro de convertirnos en esclavos del mundo virtual, incapaces de establecer relaciones autenticas con las personas que tenemos a nuestro alrededor; por otra parte no debemos olvidarnos de los contenidos destructivos que transitan por la red, como la pornografía o la incitación a la violencia y los comportamientos perversos. Cuántos suicidios de adolescentes ocurren a causa del cyber bullismo en la red! La red, por lo tanto tiene rostros muy diversos y requiere  una gran capacidad de discernimiento.  El mundo digital es un desafío que sobre todo nosotros los cristianos debemos encarar con valentía. El Papa Francisco nos pide: “Es importante saber dialogar entrando con discernimiento también en los ámbitos creados por las nuevas tecnologías, en las redes sociales, para hacer emerger una presencia, una presencia que escucha, dialoga y alienta….”  La red puede convertirse en un medio poderoso para el anuncio del Evangelio en un ámbito planetario. Para la Iglesia, se ha abierto aquí un gran campo de misión, se presenta un gran aeropago donde nuestra presencia como cristianos no puede faltar.

Pregunta: Porque la inquietud de dedicar la 25ª Asamblea plenaria del Pontificio Consejo para los Laicos a este tema?


Rylko: Nuestro Consejo, en cuanto dicasterio para los laicos, se siente directamente responsable en afrontar esta temática.  Porque son precisamente ellos – los laicos – los verdaderos protagonistas de esta “revolución digital”.  El gran desafío de agrupar está comprendido en la pregunta: como vivir como ciudadanos en este nuevo mundo digital, sin perder la propia identidad cristiana, y ser verdadera “sal de la tierra” y “luz del mundo”? La respuesta no es sencilla. Pienso, que ante todo hace falta conocer esta realidad bien a fondo, ser conscientes de sus luces y de sus sombras, rechazando  prejuicios y temores excesivos. Y como segundo paso se presenta un profundo proceso educativo de los cristianos al grado de generar la madurez necesaria para discernir entre las verdaderas oportunidades y los riesgos con los cuales nos enfrentamos en este ambiente. Seguramente, aquí se abre un vasto campo para la acción pastoral de la Iglesia. Debemos por lo tanto defendernos como cristianos de las visiones catastróficas y apocalípticas del mundo digital. Según el Papa Francisco esto puede llevar a una peligrosa parálisis de la inteligencia y de la voluntad. La “conversión misionera”, a la cual invita el Papa a toda la Iglesia, consiste también en reconocer los caminos de esperanza dentro de este mundo nuevo, donde aún queda mucho por descubrir.  En síntesis, comprender, discernir y actuar en consecuencia: este es el camino que nuestra Asamblea plenaria desea proponer a los fieles laicos en este campo tan decisorio para el futuro de la humanidad.

Pregunta: Cuanto se puede confiar en el mensaje evangélico que viaja por Internet a menudo sin mediación y sin posibilidad de verificación?

Rylko:  Al formular esta pregunta, usted en cierta forma ya nos ha dado la respuesta…. El anuncio evangélico necesita de una mediación personal y de autenticas verificaciones que no siempre encontramos en la red.  Evaluar el éxito  de una iniciativa evangelizadora, considerando el número de “contactos”, de “amistades en Facebook”, de “followers”, sería un error verdaderamente catastrofal.  Por otro lado es verdad que la red puede convertirse en un instrumento de transmisión del Evangelio en un radio muy amplio.  En estos momentos ya la mayoría de las diócesis, de las parroquias, de las asociaciones y de movimientos tienen un sitio propio en Internet. Y el mismo Papa Francisco nos urge en este sentido, cuando nos pide:  que seamos capaces de llevar a Cristo también en este campo, o mejor dicho de llevar al encuentro de Cristo.  De caminar con el peregrino existencial, pero como caminaba Jesús con aquellos de Emaus, ganando corazones invitándoles a encontrar a su Señor. No debemos olvidar, sin embargo que el encuentro con Cristo es un encuentro personal y aun hoy continua siendo fundamental el anuncio del Evangelio “de persona a persona”. Los medios tecnológicos, por más importantes que sean, no son suficientes, porque ante Dios cuentan sobre todo las personas…. Sería un gravísimo error querer delegar la tarea misionera tan solo a los medios tecnológicos, aunque fuesen potentes, como la red. Cristo  confía su mandato misionero a cada uno de nosotros personalmente y este es un deber importante y fundamental, que no podemos evadir.

Pregunta: Internet es un lugar a menudo lleno de oportunidades pero también de peligros ocultos.   Como sensibilizar y concienciar a aquellos laicos que se encuentran fuera de las redes de los movimientos organizados de la Iglesia?

Rylko: Tal como hemos dicho, en la red no faltan peligros e insidias y por eso es necesaria una amplia campaña de sensibilización y de educación. Y que quede claro, educar no significa espantar con perspectivas terroríficas y desalentar el uso de Internet. Es necesario en cambio educar – ya sea en la escuela o en la familia – a la utilización correcta de esta herramienta: explicar cómo y cuándo utilizarla, ayudar – sobre todo a las generaciones jóvenes – a elegir  bien. Hace falta hacer todo lo posible  para que este medio se convierta en un instrumento de crecimiento personal – también en la fe! Y no un factor destructivo de las personas.  Y aquí se abre un espacio amplio para la acción educativa de las comunidades eclesiales, de asociaciones, de movimientos…. Como decíamos merecen una atención particular los jóvenes – los “nativos digitales”  que son los más expuestos a los influjos devastadores de la red, sobre todo en cuanto se refiere a la dependencia compulsiva de Internet (hay quienes permanecen delante de la pantalla más de 5 horas al dia). Se de una interesante campaña dedicada precisamente a los jóvenes basada en el slogan: “Desconéctate de la red para conectarte a la vida”.  Hoy necesitamos contar con un área especial de pastoral en la red, o mejor dicho de una pastoral del pueblo de la red.

Pregunta: En definitiva, cual puede ser el rol de los laicos en cuanto a administrar de manera virtuosa la transmisión de la fe en la era digital?


Rylko: Creo que hoy esta es una de las prioridades del apostolado de los laicos: son ellos los verdaderos ciudadanos del mundo digital y no pocos de ellos son verdaderos expertos en la materia. Lo importante es que aprendan a habitar este mundo sin perder su propia identidad cristiana y sin renunciar a tener viva aquella “fantasía misionera” de buscar siempre caminos nuevos para testimoniar la belleza de ser discípulos de Cristo. El beato Juan Pablo II nos alentaba: “No tengáis miedo de las nuevas tecnologías! Están entre las cosas maravillosas – “Inter mirifica” – que Dios ha puesto a disposición para descubrir, usar, hacer conocer la verdad, también la verdad sobre nuestra dignidad y sobre nuestro destino de hijos suyos, heredados de su Reino eterno. No tengáis miedo de la oposición del mundo! Jesús nos ha asegurado “Yo he vencido al mundo!”

domingo, 3 de octubre de 2010

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (11)

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (11)
10 de 10 “capitulos” (ùltimo) de la ponencia de Mons. Stanislaw Rylko / Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos
“Dos Iglesias unidas en estos veinticinco años en la persona y en la vida de un gran Pastor, Juan Pablo II. Durante el tradicional encuentro con los párrocos romanos al inicio de la Cuaresma de este año 2003, después de haber terminado de leer el discurso oficial, el Papa saliéndose de protocolo trazó su balance personal de estos años: «Cuarenta y cinco años de episcopado: bastante!....De estos cuarenta y cinco años, 20 en Cracovia, primero como Auxiliar, después como Vicario Capitular, y mas tarde como Arzobispo Metropolitano y Cardenal: pero 25 años en Roma! Estos números muestran con evidencia que me he convertido en mas romano que “cracoviense”! Pero todo es obra de la Providencia» Más romano que “cracoviense”! Pero la experiencia de Cracovia continúa muy presente en su corazón, porque enseguida agrega: «Este encuentro de fe hoy me recuerda tantos otros encuentros con los sacerdotes en mi primera diócesis de Cracovia […]. Aun hoy puedo decir que sigo vivenciando ese capital recogido en Cracovia […]: riqueza de experiencias, pero también de reflexiones, de todo aquello que me ha dado el ministerio sacerdotal y después el episcopal.» Este testimonio del Papa en su espontaneidad nos revela el modo en que el vive su misión como Obispo de Roma. La Iglesia de Cracovia, que el Señor Karol Wojtyla ha debido dejar por voluntad propia hace veinticinco años continúa acompañándolo con su permanente oración. El último acto importante de este itinerario ocurrió cuando Juan Pablo II quiso presidir personalmente en Cracovia la dedicación del Santuario de Jesús Misericordioso y la consagración de la humanidad a la Divina Misericordia, por inspiración de una humilde religiosa – santa Faustina Kowalska. El ha querido encender un gran faro de de esperanza para la Iglesia y para todos los hombres. Otro gesto profético de este Papa. Así Juan Pablo II confió a su Iglesia de Cracovia una nueva misión: don y deber….don y misterio…”

viernes, 6 de agosto de 2010

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (10)

Foto: la iglesias “gemelas” en Piazza del Popolo: Santa Maria dei Miracoli y Santa Maria in Montesanto.


Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (10)
9 de 10 “capítulos” de la ponencia de Mons. Stanislaw Rylko / Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos

Desde los primeros dias de pontificado Juan Pablo II atiende su nueva diócesis con gran atención y solicitud pastoral. La experiencia de Cracovia le es de gran ayuda. Por eso durante el primer encuentro con la diócesis de Roma dijo: «Mientras escuchaba el discurso [del Cardenal Vicario], iba constatando con gozo que los problemas más esenciales me resultan familiares. Forman parte de toda mi experiencia precedente. Veinte años de servicio episcopal y casi quince de dirección pastoral de una de las diócesis más antiguas de Polonia, la archidiócesis de Cracovia, hacen que estos problemas revivan en mis recuerdos, obligándome a confrontarlos entre sí, sin dejar de tener en cuenta —como es obvio— la diferencia de situaciones. Sé muy bien lo que significa la evangelización y la actividad pastoral en una ciudad en cuyo centro histórico es rico en iglesias que se van despoblando, mientras van surgiendo al mismo tiempo barrios y suburbios nuevos a los que es necesario atender, luchando incluso por conseguir iglesias nuevas, parroquias nuevas»
Son palabras de un Pastor experto, que conoce los problemas porque los ha vivido en primera persona. «¡Respecto de la parroquia – continuaba - , qué razón tan profunda encuentro para decir que el obispo se siente más a gusto "en la parroquia"! La visita a las parroquias —células fundamentales de la organización de la Iglesia y, a la vez, de la comunidad del Pueblo de Dios— ¡cuánto me gustaba! Espero poder continuarlas aquí para conocer vuestros problemas y los de las parroquias.» Y asi continuando con estas visitas ya el domingo 3 de diciembre de 1978, se dirigía a la parroquia de San Francesco Saverio alla Garbatella, que conocía de los tiempos de sus estudios en Roma, porque allí había prestado servicio pastoral con otros sacerdotes estudiantes del Colegio belga. A 25 años de aquella fecha Juan Pablo II no se ha alejado de este empeño pastoral: hoy son ya trescientas las parroquias romanas que ha visitado. Y Roma siente a este Papa muy cercano, un Pastor entre su gente.
Enriquecido con la experiencia del Sínodo pastoral de Cracovia, el Papa también ha querido proponer a la Iglesia de Roma el método “sinodal” como camino de formación cristiana y de despertar misionero de la comunidad eclesial. Es asi como explicaba las razones de esta elección, dando el anuncio oficial del Sínodo: «El Sínodo pastoral romano quiere ser un servicio a la misión de la Iglesia que está en esta ciudad, la cual – a causa del ministerio petrino confiado a su obispo – lleva a cabo un deber particular con relación a toda la Iglesia católica. Sobre todo tiene el objetivo de ayudar a revivir en profundidad el Concilio Vaticano II y a poner en practica sus directivas, enriqueciendo la fe y contribuyendo a renovar la sociedad de hoy» Siete años mas tarde, al concluir los trabajos de aquel importante itinerario pastoral que preparó a la Iglesia de Roma para la celebración del Gran Jubileo, Juan Pablo II sintetizaba así los frutos: «Largo ha sido el camino del Sínodo romano […] largo debía ser, para constituir un entrenamiento adecuado competente en la eclesiologia de comunión del Concilio Vaticano II y para permitir una reflexión común de todo el pueblo de Dios que se encuentra en Roma en la misión que atiende esta Iglesia a fines del segundo milenio de la era cristiana, misión que se resume toda en el gran desafío de la “nueva evangelización”.

jueves, 11 de marzo de 2010

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (9)



Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (9)

Electo a la Sede de Pedro, Juan Pablo II supo entablar rápidamente relaciones muy personales con la Iglesia de Roma

Así se presentó a los romanos y a todo el mundo católico: «A la Sede de Pedro en Roma sube hoy un Obispo que no es romano. Un Obispo que es hijo de Polonia. Pero desde este momento, también él se hace romano. Si, ¡romano! También porque es hijo de una nación cuya historia, desde sus primeros albores, y cuyas milenarias tradiciones están marcadas por un vínculo vivo, fuerte, jamás interrumpido, sentido y siempre vivido, con la Sede de Pedro; una nación que ha permanecido siempre fiel a esta Sede de Roma. ¡Oh, el designio de la Divina Providencia es inescrutable!» (22)


Durante la toma de posesión de su catedral romana exclamaba: «Me detengo en el umbral de este templo y os pido que me acojáis en el nombre del Señor. Os ruego que me acojáis como habéis acogido a mis predecesores […] como nuevo Obispo de Roma, deseo dar comienzo a mi ministerio para con el Pueblo de Dios de esta Ciudad y de esta diócesis, que por la misión de Pedro ha llegado a ser la primera en la gran familia de la Iglesia, en la familia de las diócesis hermanas»
Este Papa se siente verdaderamente civis romanis y nos explica los motivos hablando del nacimiento de Roma.«Esta fecha, […] no marca únicamente el comienzo de una sucesión de generaciones humanas que han habitado en esta ciudad, y a la vez en esta península; la fundación de Roma constituye también un comienzo para pueblos y naciones lejanas, que sienten un vínculo y una particular unidad con la tradición cultural latina, en sus contenidos más profundos. También yo, aunque venido aquí de la lejana Polonia, me siento ligado por mi genealogía espiritual a la fundación de Roma, así como toda la nación de la que provengo»

Cuando habla de Roma Juan Pablo II a menudo usa dos palabras : vocación y misión. Para él Roma es bajo muchos aspectos una ciudad mensaje. Al Papa polaco le merece una elevadísima opinión la vocación de esta ciudad, que al inicio de su pontificado celebraba asi: «¡Gloria a los mártires y confesores! ¡Gloria a Roma santa! ¡Gloria a los Apóstoles del Señor! ¡Gloria a las catacumbas y a las basílicas de la Ciudad Eterna!» (23)

Palabras reconfirmadas plenamente en el Gran Jubileo del año 2000 que según el Papa « manifiesta así, una vez más, la particular vocación que la divina Providencia ha reservado a Roma: ser el punto de referencia para la comunión y la unidad de toda la Iglesia y para la renovación espiritual de toda la humanidad.».

El “genio” de Roma en el pensamiento de este Pontífice no reside solamente en su glorioso pasado, sino también en un presente de constante redescubrimiento y revalorización.”


miércoles, 3 de febrero de 2010

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (8)


Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (8)
7 de 10 “capítulos” de la ponencia de Mons. Stanislaw Rylko / Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos

“Unos días antes del Conclave - estando en Roma - Karol Wojtyla escribió su última poesía firmada con su nombre propio titulada Estanislao. Como si lo hubiese presentido a pocos días de sus elecciones se “despide” de su amada Iglesia de Cracovia. Dice entre otros, la poesía:

Deseo describir mi Iglesia –
Mi Iglesia
[,,,]
Que siempre me ha sobrevivido…
Mi Iglesia: raíz por la que me ahondo,
en el pasado y en el futuro en simultáneo
Sacramento de mi existencia en Dios que es Padre.

Deseo describir mi Iglesia –
Mi Iglesia tan unida con mi tierra

[,,,]
Deseo describir mi Iglesia
En la figura de un hombre
Al que llamaron Estanislao
Un nombre que fue escrito en las crónicas mas antiguas por la espada del rey Boleslao
El trazó ese nombre sobre el pavimento
De allí vertían ríos de sangre.

Deseo describir mi Iglesia con el nombre
Por quien mi nacion fue bautizada por segunda vez
Un bautismo de sangre, para ser sometida luego a las pruebas mas diversas

[,,,]

Si la Palabra no logra convertir, sera la Sangre la que convierta –
No hubo tiempo para el obispo de pensar
¡aparta de mi este caliz!

Es un testimonio emocionante de la profunda relación de Karol Wojtyla con la Iglesia de Cracovia y con su patrono, san Estanislao. Los últimos versos, releídos a la luz del atentado en la Plaza San Pedro el 13 de mayo de 1981, suenan a profecía: “Si la Palabra no logra convertir, será la Sangre la que convierta»” Después de su elección, el Papa le regalo el manuscrito de la poesía a su sucesor, el cardenal Franciszek Macharski, que lo conserva con veneración.

Tal como no fue fácil para Karol Wojtyla dejar Cracovia, tampoco fue fácil para la Iglesia de Cracovia despedirse de un Pastor tan amado. El alejamiento siempre genera dolor, después nostalgia. Pero para la Iglesia de Cracovia despedirse de su Arzobispo significó al mismo tiempo saludarlo gozosamente como Obispo de Roma y Pastor de la iglesia universal. Y significo a su vez experimentar con estupor que en los designios divinos, había sido elegida para forjar al futuro Papa Juan Pablo II durante todos aquellos años. Significó también acercarse a la vivencia que había hecho exclamar a los discípulos de Emaus: : ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? (Lc 24,32)

sábado, 30 de enero de 2010

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (7)


Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (7)
6 de 10 “capitulos” de la ponencia de Mons. Stanislaw Rylko / Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos

“Habíamos ya dicho que en el ministerio episcopal de Karol Wojtyla la figura de San Estanislao no solo significo un modelo sino también un programa pastoral. Pero que programa? Para el obispo Estanislao, el hilo conductor del trabajo pastoral fue la reforma de la Iglesia querida por Gregorio VII y lo pago con su vida derramando su propia sangre. Después de 900 años fue el Concilio Vaticano II que orientó la tarea pastoral de Karol Wojtyla. El fue un obispo del Concilio, en el sentido más pleno de la palabra. Participo en todas las sesiones del Vaticano II y colaboró, de manera directa, sobre todo en la compilación del famoso Esquema XIII, la futura Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo Gaudium et Spes. Consideraba cada desspedida para tomar parte en las sesiones conciliares como una verdadera peregrinación de la tumba de San Estanislao a la tumba de San Pedro. La unión entre Cracovia y Roma era palpable. Después del Concilio el Arzobispo de Cracovia, con el libro «A las fuentes de la Renovación. Estudio sobre la aplicación del Concilio Vaticano II» quería darle a su Iglesia una clave de lectura de los documentos conciliares y una guía para su implementación. En las conclusiones se lee: “Al encarar este estudio el autor de alguna manera quería retribuir lo recibido en el Concilio Vaticano II. Pero retribuir significa en este caso actuar”
Para conmemorar el IX centenario de la llamada de San Estanislao al obispado de Cracovia, Karol Wojtyla convocó un sínodo pastoral para la Arquidiócesis, dedicado por entero a la aplicación del Concilio Vaticano II, tarea que debía durar siete años, desde 1972 a 1979. Al anunciar aquel importante acontecimiento eclesial escribía: «Con estos trabajos queremos realizar una profunda aplicación del Concilio, deseamos asumir el Concilio Vaticano II, acoger sus contenidos, acoger su doctrina, acoger su orientación pastoral. Acoger todo esto significa tomar posesión, adoptarlo como propio, lo cual nuevamente nos recuerda aquella relación esencial en la cual toda Iglesia particular, toda diócesis tiene con la Iglesia universal» Y de esta manera explicaba la estrechísima relación del acontecimiento con el aniversario de San Estanislao. «Hemos querido unir este esfuerzo histórico de la Iglesia de Cracovia en este tiempo postconciliar con el aniversario de San Estanislao, con el IX Centenario de su servicio pastoral en la cátedra de Cracovia. Tal como el, acorde a su tiempo, se esforzó por conducir la fe de nuestros progenitores a su madurez, así también a nosotros el Concilio Vaticano II nos ha dado las indicaciones y dirigido la llamada a conducir nuestra fe a aquella madurez que requiere nuestro propio tiempo» En la vida de la iglesia de Cracovia inició asi un periodo de estudio y de oración muy intenso, que junto a sacerdotes y religiosos, involucró exhaustivamente todos los estratos de la sociedad. La experiencia de este Sínodo, de una formulación tan nueva, produjo frutos extraordinariamente ricos, que siguen nutriendo hoy a la Iglesia Cracovia. La Divina Providencia ha querido que fuese precisamente Karol Wojtyla quien concluyera solemnemente los trabajos y promulgare los documentos en la Catedral de Wawel, el 8 de junio de 1979, ya siendo Papa, durante su primera visita pastoral a Polonia. Con gran emoción expresó en aquella ocasión: « Se realiza hoy un ardiente deseo de mi corazón. El Señor Jesús, que me llamó estando yo en esta sede de San Estanislao, en vísperas de su IX centenario, me permite participar en la clausura del Sínodo de la archidiócesis de Kraków» Cuan inescrutables son los designios
del Señor!

martes, 15 de diciembre de 2009

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (6)

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (6)
5 de 10 “capitulos” de la ponencia de Mons. Stanislaw Rylko / Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos

5. En los años difíciles del régimen comunista ateo, en la cuna de la memoria viva de san Estanislao, el Arzobispo de Cracovia Karol Wojtyla, fue un valiente defensor de los derechos fundamentales de la persona humana. Podríamos citar cantidades de ejemplos. Me limitaré, sin embargo, a algunos de los mas significativos. Una de las prioridades de su compromiso a favor del hombre fue la batalla por la defensa del derecho a la vida contra la ley del aborto. «Entre todas las heridas de la Iglesia y del pueblo católico en Polonia – escribió en 1974 – esta es sin lugar a dudas una de las mas dolorosas. Se trata de la interrupción del embarazo mediante el asesinato de niños no nacidos en el vientre de la madre. Una herida a la cual se agrega el temor por el futuro de toda una Nación, que en los últimos años debido a la violación del quinto mandamiento de Dios ha perdido millones de hijos e hijas. Una herida a la cual se une a su vez una profunda preocupación por las almas y por las conciencias cristianas expuestas no solo al peligro de terribles pecados, sino también al riesgo de la perdida de la sensibilidad moral» Acompañando el compromiso de Karol Wojtyla a favor de la vida siempre iba aquel a favor del matrimonio y la familia, de los cuales al entonas Arzobispo de Cracovia, Pastor atento a las necesidades de los esposos y padres, fue defensor intransigente.
Al régimen que trataba de sofocar la acción pastoral de la Iglesia, negándole permiso para construir iglesias en los nuevos barrios que iban surgiendo y para la construcción de iglesias en general, Karol Wojtyla recordaba intrépidamente: «En nuestra realidad social esta es una prueba concreta del respeto a los derechos civiles, a la libertad religiosa y al derecho constitucional de la Iglesia a cumplir su misión esencial» Un caso emblemático fue el barrio industrial de Nowa Huta proyectado como modelo de una ciudad socialista sin iglesias, donde fueron los mismos obreros que se rebelaron reclamando su derecho a la libertad religiosa.
Otro campo de batalla estratégico de Karol Wojtyla en tiempos del comunismo fue la juventud. Frente a los obstáculos impuestos a la enseñanza de la religión, el Arzobispo de Cracovia escribía a los jóvenes: «Recordad que la participación en las catequesis es la expresión de una libertad fundamental del hombre cristiano, la libertad religiosa y la libertad de conciencia son derechos básicos de la persona humana en la sociedad y en el Estado. Participando de las catequesis y de la vida religiosa en vuestras parroquias y en vuestras comunidades juveniles, ustedes contribuyen a la consolidación de este derecho en la vida de toda nuestra sociedad.»
Cuando el régimen ateo vuelve a eliminar las expresiones publicas del culto religioso, el Arzobispo de Cracovia reclama con fuerza el derecho al culto publico de la Eucaristía en Cracovia, afirmando: «Hace años que venimos pidiendo que la procesión de Corpus Christi, de antigua tradición, pueda llegar hasta la Plaza del Mercado de Cracovia. Lo exige el respeto a esta tradición y lo exige el respeto a los derechos de los creyentes que forman parte de los derechos del hombre reconocidos universalmente y reconocidos también en nuestra Constitución.» Lamentablemente este permiso nunca llego durante su permanencia en Cracovia. Pero hoy es oportuno volver a escuchar las palabras que el pronuncio durante el ultimo Corpus Christi celebrado en 1978 entre su gente y que, después de 25 años cobran asombrosa actualidad. Decía entonces:«Nosotros miramos por lo tanto a la causa de la paz a través de la causa del hombre y sostenemos que – si en el mundo no madura el sentido profundo del valor del hombre, si no madura la convicción que jamás debe ser privado de sus derechos, derechos innatos e inalienables, que no se lo debe limitar, atropellar, encarcelar por sus convicciones, que no se deben llevar a cabo actos de terrorismo que hacen temblar al mundo – si todo ello no madura desde la base a la cima, la causa de la paz se halla en peligro»
Otra fuerte batalla encarada por Karol Wojtyla, fue la de la formación académica del clero. Después de la clausura de la Facultad de Teología de la Universidad Jaguellonica en 1954, se instituyo una Facultad pontifica autónoma que sin embargo no fue reconocida, sino obstaculizada por el Estado. El Arzobispo no perdía ocasión de recordar a las autoridades que «la clausura de la Facultad de Teología de la Universidad Jaguellonica en Cracovia fue una dolorosa injusticia para la Iglesia y para la comunidad católica. Y al mismo una dolorosa injusticia para historia y la cultura polaca» En la Polonia de aquellos años todos – desde intelectuales, hombres de ciencia, personas de gran cultura hasta los obreros y la gente de los barrios populares – veían y reconocían en el Obispo un defensor inclaudicable de sus derechos fundamentales.
Todo lo dicho ayudara para que sea mas fácil entender las palabras que Juan Pablo II escribe en su primera encíclica programática Redemptor hominis: «[El] hombre es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión, él es el camino primero y fundamental de la Iglesia, camino trazado por Cristo mismo, vía que inmutablemente conduce a través del misterio de la Encarnación y de la Redención.»

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (5)

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (post 5)

4. En ese mismo contexto (ver anterior) fue escrita la vida de la Iglesia de Cracovia, una de las mas antiguas de Polonia, con una historia mas que milenaria a sus espaldas. Su patrono, San Estanislao obispo y mártir es figura de una enorme importancia no solo para Cracovia sino para toda Polonia. Obispo de Cracovia entre 1072 y 1079 fue un introductor audaz de la reforma de la Iglesia propuesta por Gregorio VII, tomando partido – según la tradición - a favor de su gente contra las violencias del rey Boleslao es asesinado cruelmente por él en 1079 cuando celebraba la Misa.
Después del aberrante delito, que condeno al Rey al exilio, comenzó a difundirse con prontitud el culto a su Obispo. Primer santo polaco, fue elevado a los altares en 1250 y tanto en Asís (*) como Polonia celebra este año (**) el 750 aniversario de su canonización.

San Estanislo, obispo y martir es una figura clave para comprender el ministerio pastoral de Karol Wojtyla en la Iglesia de Cracovia. Además de empeñarse en hacer fortalecer el culto al Santo con peregrinaciones desde todas las parroquias de la arquidiócesis a su tumba en la Catedral de Wawel, en los duros tiempos del comunismo las procesiones tradicionales que todos los años partían de la Catedral al lugar del martirio en Skalka, eran preclaro testimonio masivo de fe por parte de la Iglesia Cracovia. Para Karol Wojtyla, Arzobispo de Cracovia, San Estanislao fue ejemplo excelso de buen pastor que da la vida por su rebaño (Jn 10,11); su vida un verdadero programa pastoral en pos de sus huellas. Cito aquí lo que el escribió en 1977 delineando el papel del Santo en la historia de la nación polaca. «San Estanislao se ha convertido en patrono de orden moral y de orden social en nuestra Patria. Como Obispo y Pastor anunciaba a nuestros antecesores la fe en Dios, y mediante el Bautismo, la Confirmación, la Penitencia y la Eucaristía infundía en ellos la potencia salvifica de la muerte y la resurrección de Jesucristo. Enseñaba el orden moral: en la familia basada en el sacramento del Matrimonio. Enseñaba el orden moral del Estado: reclamando también al soberano el respeto de la Ley inmutable de Dios en sus decisiones. Precisamente por eso toda la tradición nacional ha venerado a san Estanislao, reconociendo así que el orden moral constituye el fundamento de la vida humana en la sociedad. San Estanislao también defendió aquella libertad que es derecho fundamental de toda persona humana, y que ningún Estado puede privar sin violar el orden moral y social» En la Polonia oprimida por el comunismo, cada una de estas palabras poseía un peso y significado especial.


(*) donde fue canonizado
(**) notese que la conferencia presentada en el 2003

viernes, 9 de octubre de 2009

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (4)

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (4)
3 de 10 “capitulos” de la
ponencia de Mons. Stanislaw Rylko / Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos

“3. Antigua capital, ciudad-testimonio del gran pasado de Polonia, Cracovia conserva los monumentos mas preciados de su historia y de su cultura. Sobresale el castillo real situado sobre la colina de Wawel, a orillas del Vistula, desde donde se abarca el panorama de toda la ciudad.. Y dentro del predio del complejo de Wawel, la Catedral real que custodia el tesoro mas preciado: la Confesión (a) con las reliquias de san Estanislao, obispo y mártir, patrono de Cracovia y de toda Polonia. La Catedral es el lugar de la coronación y sepultura de la mayor parte de los reyes polacos y hospeda un panteón que custodia los restos mortales de héroes nacionales y grandes poetas polacos. Allí mismo en esa Catedral, en la cripta de San Leonardo, Karol Wojtyla celebró su primera Misa en 1946.
En los numerosos ateneos de Cracovia conviven cultura y ciencia, el pionero entre ellos es la Universidad Jaguelonica, la más antigua de Polonia, fundada en 1364. Fue allí donde el joven Wojtyla inicio sus estudios de literatura polaca en 1938 para proseguirlos después (descubierta ya su vocación sacerdotal – en la Facultad de Teología fundada por Bonifacio IX en 1397, también ésta la más antigua de Polonia. (Y aquí acoto un dato interesante: el ejercicio de docencia obtenido por Karol Wojtyla fue el ultimo nombramiento otorgado antes del cierre de la Facultad por parte del régimen comunista en 1954). El Papa siempre ha considerado la Universidad Jaguellonica como su Alma Mater y contininuo cultivando la amistad con muchos de los profesores de diferentes facultades.
Imponente centro de arte en todas sus expresiones, Cracovia hospeda numerosos museos, teatros y muchísimas iglesias – valiosos exponentes de arquitectura sacra – las mas antiguas datan de los siglos X al XI. Por algo Cracovia ha sido llamada ya en tiempos remotos la “Roma polaca”, apelativo significativo que habla de la importancia religiosa de esta ciudad a lo largo de la historia de la nación polaca. Los historiadores identifican al siglo XV como un periodo en el cual las relaciones entre la antigua capital de Polonia y Roma fueron particularmente intensas (4) Numerosos los lugares de culto, entre los que prevalecía la tumba de san Estanislao; antigua meta de peregrinación también desde mas allá de los limites de Polonia; descubrimiento de la vocación misionera de Polonia hacia los pueblos de Europa oriental; activa participación de profesores de la Universidad en los trabajos conciliares de la época: Un siglo de oro para toda la vida espiritual que ha dado a la Iglesia santos y beatos como San Juan de Kety, san Casimiro y muchos otros.
Es en este contexto cultural y espiritual – descrito a grandes rasgos – que ha vivido el futuro Juan Pablo II.”

4 Cfr. T. Ulewicz, Kraków - polski Rzym (Jak, kiedy, dlaczego), in: “Klejnoty i sekrety Krakowa”, Kraków 1994, pp. 63-75.

(a) El Altar de la confesión es el altar principal de la Basílica, llamado así porque invita a los fieles a confesar, o profesar la propia fe en Cristo, verdadero Dios y hombre.


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sábado, 5 de septiembre de 2009

Cracovia y Roma: dos Iglesias hermanas (3)

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas

Dejar la Iglesia de Cracovia no fue tarea fácil para Karol Wojtyla. Cada mensaje de despedida de su gente emanaba una carga emotiva extraordinaria. Decía, entre otros, : «Os escribo estas palabras hijos e hijas de la queridísima Polonia, en un momento excepcional e inesperado […] dejo la Iglesia de Cracovia, la catedral episcopal de San Estanislao, para asumir la Cátedra de San Pedro en Roma. En esta circunstancia no puedo menos que pensar en vosotros y dirigirme a vosotros, con quienes he estado tan estrechamente unido durante 20 años de ministerio episcopal y antes en mis tareas pastorales y aquellas de profesor, antes aun durante los difíciles años de ocupación durante la guerra, la experiencia del trabajo físico y en fin toda mi vida desde mi nacimiento. Creedme que al venir a Roma para el conclave no traía otro deseo que un pronto regreso, para estar entre vosotros en la queridísima arquidiócesis de mi Patria […] Todo lo llevo en mi corazón y en cierta manera tengo conmigo toda la amada Iglesia de Cracovia, una parte tan singular de la Iglesia de Cristo en Polonia y parte singular de la historia de nuestra Patria. […]. Todo esta conmigo en la cátedra de Pedro, todo aquello constituye un estrato de mi alma que no puedo abandonar»
Y durante su primer visita como Pontífice a Cracovia pronuncia nuevamente palabras que tocan el corazón para expresar la gratitud que siente hacia aquella ciudad de importancia vital en su vida.«Mi corazón estuvo, y no cesa de estar, unido a vosotros, a esta ciudad, a nuestro patrimonio de esta “Roma polaca”. Aquí en esta tierra, he nacido, aquí en Cracovia, he pasado la mayor parte de mi vida, a partir de 1938 cuando me inscribí en la Universidad Jaguellonica. Aquí he vivido la gracia de la vocación sacerdotal. En la catedral de Wawel he sido consagrado obispo y a partir de enero de 1964 heredado el gran patrimonio de Obispo de Cracovia. Desde los años mas tiernos de mi vida Cracovia ha sido para mi una particular síntesis de todo aquello que es polaco y cristiano, me ha hablado siempre del gran pasado histórico de mi Patria y siempre representado para mi, en modo sublime, el espíritu de su historia.»