Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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sábado, 16 de noviembre de 2013

24 de noviembre 2013 Clausura del Año de la Fe





El 11 de octubre del año pasado el Papa Benedicto XVI anunciaba  “Hoy, con gran alegría, a los 50 años de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II, damos inicio al Año de la fe.”, Año de la fe que había sido convocado un año antes también un 11 de octubre mediante la CartaApostólica Porta Fidei del Papa Benedicto XVI y cuya clausura se anunciaba para el 24 de noviembre de 2013,  solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.

“El Año de la fe que hoy inauguramos – decía entonces el Papa Benedicto XVI - está vinculado coherentemente con todo el camino de la Iglesia en los últimos 50 años: desde el Concilio, mediante el magisterio del siervo de Dios Pablo VI, que convocó un «Año de la fe» en 1967, hasta el Gran Jubileo del 2000, con el que el beato Juan Pablo II propuso de nuevo a toda la humanidad a Jesucristo como único Salvador, ayer, hoy y siempre. Estos dos Pontífices, Pablo VI y Juan Pablo II, convergieron profunda y plenamente en poner a Cristo como centro del cosmos y de la historia, y en el anhelo apostólico de anunciarlo al mundo. Jesús es el centro de la fe cristiana. El cristiano cree en Dios por medio de Jesucristo, que ha revelado su rostro. Él es el cumplimiento de las Escrituras y su intérprete definitivo. Jesucristo no es solamente el objeto de la fe, sino, como dice la carta a los Hebreos, «el que inició y completa nuestra fe» (12,2).”

El Concilio Vaticano II comenzó el 11 de octubre de 1962, dia que se celebraba la fiesta de María Santísima, Madre de Dios. El Papa Benedicto le confiaba a  “ella  el Año de la fe….para que  “La Virgen María brille siempre como estrella en el camino de la nueva evangelización. Que ella nos ayude a poner en práctica la exhortación del apóstol Pablo: «La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente… Todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él» (Col 3,16-17).”

Pocos meses de iniciado el Año de la Fe hemos sido testigos de algo inesperado: la renuncia del Papa Benedicto XVI que estremeció al mundo.  Y sin embargo, la Providencia, nos ha regalado otro Papa, un Papa argentino que ahora clausurará este Año de la Fe. Que la Virgen Maria lo guarde y lo proteja al Papa Francisco y que este Año de la Fe que fuera convocado por el Papa Benedicto XVI bajo la guía de nuestro nuevo Pastor fortalezca y ayude a toda la Iglesia  a “redescubrir el camino de la fe parailuminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado delencuentro con Cristo”

Estaré de vacaciones pero invito a no dejar de ver la clausura en el sitio mismo del Año de la Fe  con enlace a Radio Televisión Vaticana.     


martes, 29 de octubre de 2013

El Papa Francisco a las familias: “Los Sacramentos no son un adorno en la vida”



“Queridas familias, el Señor conoce nuestras dificultades: ¡las conoce! Y conoce los pesos de nuestra vida. Pero el Señor sabe también que dentro de nosotros hay un profundo anhelo de encontrar la alegría del consuelo. ¿Recuerdan? Jesús dijo: “Su alegría llegue a plenitud” (Jn 15,11). Jesús quiere que nuestra alegría sea plena. Se lo dijo a los apóstoles y nos lo repite a nosotros hoy. Esto es lo primero que quería compartir con ustedes esta tarde, y son unas palabras de Jesús: Vengan a mí, familias de todo el mundo –dice Jesús–, y yo les aliviaré, para que su alegría llegue a plenitud. Y estas palabras de Jesús llévenlas a casa, llévenlas en el corazón, compártanlas en familia. Nos invita a ir a Él para darnos, para dar a todos la alegría.
2. Las siguientes palabras, las tomo del rito del Matrimonio. Quien se casa dice en el Sacramento: “Prometo serte siempre fiel, en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida”. Los esposos en ese momento no saben lo que sucederá, no saben la prosperidad o adversidad que les espera. Se ponen en marcha, como Abrahán; se ponen en camino juntos. ¡Y esto es el matrimonio! Ponerse en marcha, caminar juntos, mano con mano, confiando en la gran mano del Señor. ¡Mano con mano, siempre y para toda la vida! Y sin dejarse llevar por esta cultura de la provisionalidad, que nos hace trizas la vida.
Con esta confianza en la fidelidad de Dios se afronta todo, sin miedo, con responsabilidad. Los esposos cristianos no son ingenuos, conocen los problemas y peligros de la vida. Pero no tienen miedo a asumir su responsabilidad, ante Dios y ante la sociedad. Sin huir, sin aislarse, sin renunciar a la misión de formar una familia y traer al mundo hijos. –Pero, Padre, hoy es difícil… -Ciertamente es difícil. Por eso se necesita la gracia, la gracia que nos da el Sacramento. Los Sacramentos no son un adorno en la vida. “Pero qué hermoso matrimonio, qué bonita ceremonia, qué gran fiesta!”. Eso no es el Sacramento; no es ésa la gracia del Sacramento. Eso es un adorno. Y la gracia no es para decorar la vida, es para darnos fuerza en la vida, para darnos valor, para poder caminar adelante. Sin aislarse, siempre juntos. Los cristianos se casan mediante el Sacramento porque saben que lo necesitan. Les hace falta para estar unidos entre sí y para cumplir su misión como padres: “En la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad”. Así dicen los esposos en el Sacramento y en la celebración de su Matrimonio rezan juntos y con la comunidad. ¿Por qué? ¿Porque así se suele hacer? No. Lo hacen porque tienen necesidad, para el largo viaje que han de hacer juntos: un largo viaje que no es a tramos, ¡dura toda la vida! Y necesitan la ayuda de Jesús, para caminar juntos con confianza, para quererse el uno al otro día a día, y perdonarse cada día. Y esto es importante. Saber perdonarse en las familias, porque todos tenemos defectos, ¡todos! A veces hacemos cosas que no son buenas y hacen daño a los demás. Tener el valor de pedir perdón cuando nos equivocamos en la familia… Hace unas semanas dije en esta plaza que para sacar adelante una familia es necesario usar tres palabras. Quisiera repetirlo. Tres palabras: permiso, gracias, perdón. ¡Tres palabras clave! Pedimos permiso para ser respetuosos en la familia. “¿Puedo hacer esto? ¿Te gustaría que hiciese eso?”. Con el lenguaje de pedir permiso. ¡Digamos gracias, gracias por el amor! Pero dime, ¿cuántas veces al día dices gracias a tu mujer, y tú a tu marido? ¡Cuántos días pasan sin pronunciar esta palabra: Gracias! Y la última: perdón: Todos nos equivocamos y a veces alguno se ofende en la familia y en el matrimonio, y algunas veces –digo yo- vuelan los platos, se dicen palabras fuertes, per escuchen este consejo: no acaben la jornada sin hacer las paces. ¡La paz se renueva cada día en la familia! “¡Perdóname!”. Y así se empieza de nuevo. Permiso, gracias, perdón. ¿Lo decimos juntos? (Responden: Sí). ¡Permiso, gracias, perdón! Usemos estas tres palabras en la familia. ¡Perdonarse cada día!”


sábado, 26 de octubre de 2013

Roma “la capital de la familia”

 “Hay una coincidencia que me resulta particularmente significativa: el 13 de marzo de 2012 la corte suprema de justicia de la República Argentina dictó un fallo inicuo pretendiendo legalizar el aborto. Exactamente un año después, el 13 de marzo de 2013, el Colegio Cardenalicio eleva a la Sede de Pedro al cardenal primado de la Argentina. Es como una caricia del Espíritu Santo.” Jorge  Scala a Zenit 


Este fin de semana Roma se convierte en la ”capital de la familia” , aunque en realidad podríamos llamar este encuentro “la semana de la familia”, pues la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para la familia  comenzó el miércoles pasado con una solemne Eucaristía celebrada en la Basílica de San Pedro, presidida por el arzobispo de Sydney, cardenal George Pell, seguida posteriormente por el inicio de la Asamblea misma presidida por el presidente del Consejo Pontificio monseñor Vincenzo Paglia, quien inauguró los trabajos de la Plenaria "Visiones, desafíos, perspectivas y programa de trabajo del Pontificio Consejo para la Familia" con su presentación titulada “Nuevos horizontes antropológicos y pastoral familiar” (puede leerse completa en el sitio del Dicasterio), divida en tres apartados:

I.                   Por una pastoral familiar renovada
II.                Hacia una pastoral familiar para las situaciones difíciles
III.             Algunas directivas del Dicasterio

“El Presidente del Dicasterio exhortó a que la familia vuelva a estar en el centro del interés de la política, de la cultura y de la economía. Recordó que el objetivo del Papa Francisco al convocar el sínodo extraordinario para la familia va en este sentido. «La Iglesia -siguió diciendo tiene el deber de comunicar la buena noticia de la familia», que a pesar de los ataques es "indestructible", pues está basada en la naturaleza humana. Por último, destacó la necesidad de replantearse la pastoral matrimonial y familiar para poder responder a las exigencias «del hombre contemporáneo globalizado». En este sentido, destacó la situación de los divorciados vueltos a casar y la complejidad de los procesos de nulidad matrimonial.”
En esta Asamblea plenaria que tiene lugar en Roma del 23 al 25 de octubre, cuya cumbre es la Jornada de la Familia con el lema “Familia, vive la alegría de la fe” (26 y 27 de octubre) parte integrante del Año de la fe y la peregrinación de las familias a la tumba de San Pedro, también fue presentado el volumen en español e italiano que contiene 35 textos del cardenal Jorge Mario Bergoglio – Papa Francisco sobre los temas de la familia y de la vida, escritos entre 1999 y 2013, que fue editado con ayuda de la Universidad Católica Argentina de Buenos Aires. 

En el anuncio de la Asamblea decía Mons. Paglia “Queremos promover una gran fiesta de la familia alrededor del Papa Francisco. Roma quiere y debe convertirse en la “capital” de la familia italiana y mundial. Ser una familia es bello; construir una familia es bello: es lo que queremos gritar al mundo” pero “ si no es bueno que el hombre esté solo, tampoco está bien que la familia esté sola. La familia tiene que volver a ser el centro de la cultura, de la política, de la economía, delas finanzas y de la vida de pueblos y naciones. La familia debe ocupar cada vez más el centro de la atención y la preocupación de la Iglesia después del Concilio. El Papa Francisco, con la celebración del sínodo nos recuerda esta urgencia antes de que sea demasiado tarde. Todas las diócesis del mundo están invitadas a sintonizarse en su longitud de onda para reflexionar, replantearse y dar un nuevo empuje a la pastoral familiar”.

Ayer viernes el Papa Francisco se dirigió en un discurso a los participantes de la Asamblea Plenaria en la Sala Clementina.  En su discurso subrayaba la importancia de la familia y citaba la ExhortaciónApostólica Familiaris consortio del Papa Papa Juan Pablo II  y la Carta de los derechos de la familia delPontifico Consejo para la Familia. 

A las palabras de Juan Pablo II “la familia no es la suma de personas que la constituyen, sino una «comunidad de personas» el Papa Francisco agregaba:  “y una comunidad es más que la suma de personas. Es el lugar donde se aprende a amar, el centro natural de la vida humana. Está hecha de rostros, de personas que aman, dialogan, se sacrifican el uno por el otro y defienden la vida, sobre todo la de los más frágiles y más débiles. Podría decirse, sin exagerar, que la familia es el motor del mundo y de la historia. Cada uno de nosotros construye su propia personalidad en familia, creciendo con la madre  y el padre, los hermanos y hermanas, respirando el calor de hogar. La familia es el lugar donde se recibe el nombre, es el lugar de los afectos, el espacio de la intimidad, donde se aprende el arte del dialogo y de la comunicación interpersonal. En la familia la persona toma conciencia de su propia dignidad, especialmente si la educación es cristiana, reconoce la dignidad de cada persona y en modo particular de la enferma, la débil, la marginada. Todo esto es comunidad-familia, que pide ser reconocida como tal, mas aun hoy, cuando prevalece la tutela de los derechos individuales. Y debemos defender el derecho de esta comunidad: la familia. Por eso han hecho bien en resaltar particularmente la Carta de los derechos de la familia, presentada hace treinta años, el 22 de octubre de 1983. 

El encuentro de las familias con el Papa podrá seguirse en vivo por Internet a través de Radio Televisión Vaticana. La ceremonia de hoy comienza a las 16.30 hora de Roma. Allí mismo también podrá participarse de la Misa en la Plaza San Pedro de mañana domingo 27 de octubre 2013 seguida del Ángelus.  


jueves, 17 de octubre de 2013

Los 100 metros de la carrera de la fe en el Año de la fe

 “El deporte necesita una catarsis contra las degeneraciones para que vuelva a ser un fenómeno cultural significativo y punto de referencia educativo, valorizando el espíritu creativo de la persona humana” (Card.Gianfranco Ravasi) 



El próximo domingo 20 de octubre la Plaza San Pedro será testigo de una jornada de fiesta original y se convertirá en una “una inesperada pista de atletismo”. Allí tendrá lugar la “carrera de la fe”.  
Cada participante (niños, jóvenes de las parroquias y escuelas de Roma y personalidades de los diferentes campos e instituciones) recorrerá una distancia de 100 metros.  En ese clima de fiesta en la plaza,  donde arderá también la llama olímpica, habrá un palco desde donde se saludará y animará a los participantes con entrevistas, documentales y lectura de textos sobre el deporte, según informa el Consejo Pontificio para la Cultura, organizador de esta Jornada dentro del marco del Año de la fe “para relanzar los valores educativos, culturales y espirituales en la práctica deportiva.” “Y el lunes 21 de octubre en la Casina Pío IV de la Ciudad del Vaticano, sede de la Pontificia Academia de las Ciencias, se celebrará una Jornada de diálogo y de testimonios sobre el tema “Creyentes en el mundo del deporte”, organizado por el Consejo pontificio para la cultura, en colaboración con la Oficina nacional para la pastoral del tiempo libre, el turismo y el deporte de la Conferencia Episcopal Italiana y el Centro Deportivo Italiano. La iniciativa está dirigida a las asociaciones deportivas católicas, a los responsables de las Conferencias episcopales nacionales para la Pastoral del deporte, a los agentes del mundo deportivo y a los responsables de los organismos internacionales y nacionales deportivos.”(RadioVaticana)  

La jornada de fiesta del domingo se inspira en los textos bíblicos que hablan de la “carrera de la fe”, especialmente en San Pablo,  tal como lo explicaba el Papa Juan Pablo II  en su homilía con ocasión del Jubileo de los deportistas el domingo 29 de octubre del año 2000 en el estadio olímpico de Roma, subrayando la importancia de los valores en el deporte: 
“Con esta celebración el mundo del deporte se une, como un grandioso coro, para expresar con la oración, el canto, el juego y el movimiento un himno de alabanza y acción de gracias al Señor. Es la ocasión propicia para dar gracias a Dios por el don del deporte, con el que el hombre ejercita su cuerpo, su inteligencia y su voluntad, reconociendo que estas capacidades son dones de su Creador.

Gran importancia cobra hoy la práctica del deporte, porque puede favorecer en los jóvenes la afirmación de valores importantes como la lealtad, la perseverancia, la amistad, la comunión y la solidaridad. Precisamente por eso, durante estos últimos años ha ido desarrollándose cada vez más como uno de los fenómenos típicos de la modernidad, casi como un "signo de los tiempos" capaz de interpretar nuevas exigencias y nuevas expectativas de la humanidad.”

Que esta Jornada durante el Año de la Fe también sea un  homenaje al “atleta de Dios” como lo llamaba en tan acertadas palabras Franco Bucarelli, periodista de la RAI, en la edición julio-agosto 2007 de Totus Tuus, quien concluía su artículo con esas palabras tan llenas de ternura y admiración:  “yo que he sido gran admirador y devoto amigo quiero imaginarlo, en el momento más solemne de su vida, otra vez niño en los prados de Wadowice quien al silbato de clausura del partido con la Vida, se retira del campo silenciosamente y sobre el muro de la Eternidad cuelga sus botines en el gancho de la Historia”

jueves, 10 de octubre de 2013

Jornada Mariana - Año de la fe



El próximo fin de semana 12 y 13 de octubre tendrá lugar en la Plaza San Pedro la Jornada Mariana   que se realiza dentro del marco del Año de laFe

La Jornada comenzará el sábado 12 de octubre  con la peregrinación a la tumba del apóstol San Pedro, momentos de oración y meditación y continuará el domingo 13 de octubre con la celebración eucarística presidida por el Papa Francisco.  En este enlace se encuentran las indicaciones para el sábado  y en este para el domingo, por lo que se refiere a los concelebrantes. 


El domingo 13 de octubre será una verdadera "fiesta de Fátima" recordándonos la última aparición de la Virgen María a los tres pastorcitos Luca dos Santos, Francisco y Jacinta Marto el 13 de octubre de 1917, el día del "milagro del sol" o la "danza del sol".


El Papa Francisco será el tercer Papa que consagra el mundo al Inmaculado Corazón de Maria: primero fue Pio XII;  el Beato Juan Pablo II lo hizo en dos oportunidades: en 1984 y durante el Jubileo del año 2000 también ante la imagen original de Nuestra Señora, pero  esta será la primera vez que esta imagen original no estará en su "casa" de Fátima para un aniversario tan importante,  sino en la Plaza San Pedro. 

El pedido inicial, según la entrevista realizada por Zenital rector del Santuario Nuestra Señora de Fátima, fue realizado ya por antecesor del Papa Francisco, Benedicto XVI.  En la misma entrevista el Rector del santuario nos recuerda que el Papa Francisco, casi al inicio de su pontificado le pidió al entonces cardenal patriarca de Lisboa José Policarpo, que consagrara su ministerio petrino a nuestra Señora de Fátima. 

En el sitio de Vatican News  se encuentra el  librito con los textos dela celebración de la ceremonia de oración que comenzará con la entronización de la imagen original de Nuestra Señora deFátima venerada en la capilla de las Apariciones de Fátima, que es traída a Roma por expreso deseo del Santo Padre, quien hará la consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María, uno de los acontecimientos más importantes del Año de la Fe. (en Fátima en su lugar será colocada la primera Imagen de la Virgen Peregrina, entronizada en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario desde el 8 de noviembre de 2003). La ceremonia concluirá con la bendición del Santo Padre y el Salve Regina cantado por coro y fieles. 

En este enlace ya se encuentra el calendario para la Jornada Mariana.

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jueves, 20 de junio de 2013

Celebración del Evangelio de la Vida en el Año de la Fe.

(me disculpo por la ausencia, tuve problemas con la CPU)




(este post lo publico aqui y tambien en mi otro blog Francisco nuestro Papa)

El pasado fin de semana 15 y 16 de junio tuvo lugar la celebración del Evangelio de la Vida, una de las jornadas centrales del Año de la Fe.

El sábado Mons. Carlos Simón Vásquez, Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia ofreció una catequesis en español en la Basilica de San Antonio de Padua en Via Merulana. Luego se celebro la Santa Misa presidida por Mons. Josè Rodriguez Carballo, Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Por la tarde tuvo lugar una peregrinación desde el Castel Sant’Angelo hasta la Plaza San Pedro, que concluyo con la recitación del Credo en varias lenguas.

El Domingo 16 de junio el Santo Padre Francisco celebro la Santa Misa en la Plaza San Pedro. En su homilía nos recordaba que:

“Esta celebración tiene un nombre muy bello : el Evangelio de la Vida. Con esta Eucaristía, en el Año de la fe, queremos dar gracias al Señor por el don de la vida en todas sus diversas manifestaciones, y queremos al mismo tiempo anunciar el Evangelio de la Vida. A partir de la Palabra de Dios que hemos escuchado, quisiera proponeros tres puntos sencillos de meditación para nuestra fe: en primer lugar, la Biblia nos revela al Dios vivo, al Dios que es Vida y fuente de la vida; en segundo lugar, Jesucristo da vida, y el Espíritu Santo nos mantiene en la vida; tercero, seguir el camino de Dios lleva a la vida, mientras que seguir a los ídolos conduce a la muerte.”

“El Evangelio de la vida está en el centro del mensaje de Jesús. Acogido con amor cada día por la Iglesia, es anunciado con intrépida fidelidad como buena noticia a los hombres de todas las épocas y culturas.” comenzaba la Encíclica Evangelium Vitae del Beato Juan Pablo II firmada el 25 de marzo de 1995, que se haría pública unos días más tarde, según el mismo anunciaba en el Ángelus del Domingo 26 de marzo expresando “Esta encíclica, fruto de una amplia consulta al Episcopado, es una meditación sobre la vida, considerada en la plenitud de sus dimensiones naturales y sobrenaturales; una meditación rebosante de gratitud al Señor, Dios de la vida, y que va acompañada por un fuerte llamamiento a los cristianos y a todos los hombres de buena voluntad, para que juntos nos pongamos generosamente al servicio de este bien fundamental, proclamando ante el mundo el evangelio de la vida.”

sábado, 26 de enero de 2013

Los grandes eventos del Año de la Fe con Benedicto XVI



Ayer 25 de enero,  el día de la memoria de la conversión de San Pablo Apóstol el Santo Padre Benedicto XVI presidió,  en la Basílica de San Pablo Extramuros en Roma,  las tradicionales Vísperas Ecuménicas,  como conclusión de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.  

Con esta celebración ecuménica de ayer por la tarde que forma parte de los grandes eventos del Año de la Fe iniciaba la serie de grandes eventos que tendrán lugar este año 2013.  El Año de la Fe concluirá el 24 de noviembre próximo.

La comunión en la misma fe es la base del ecumenismo decía el Santo Padre Benedicto XVI en su homilía.  La unidad, en realidad, es un don de Dios inseparable de la fe;  lo expresa de manera eficaz san Pablo: «Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo.  Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.» (Ef 4,4-6)

La homilía del Santo Padre por ahora solo está en versión italiana en el sitio de la Santa Sede,  pero seguramente en los próximos días podrá encontrarse aquí   en español o dentro de las homilías del Santo Padre en este sitio. 

miércoles, 2 de enero de 2013

El Año de la fe: Las reflexiones del Santo Padre Benedicto XVI para el Año de la Fe.



El Año de la fe va de la mano del Concilio Vaticano II y del Santo Padre Benedicto XVI, quien con la experiencia de haber participado personalmente del Concilio nos va guiando en sus reflexiones de audiencia en audiencia.   
Tal como entonces – decía el Santo Padre Benedicto XVI en su audiencia “inaugural” del año de la Fe “Lo importante hoy, precisamente como era el deseo de los padres conciliares, es que se vea —de nuevo, con claridad— que Dios está presente, nos cuida, nos responde.”
El día de aquella primera audiencia en vísperas de la celebración de los cincuenta años de la apertura del Concilio Vaticano II y el inicio del Año de la Fe, decía el Santo Padre Benedicto XVI:

 “Con esta Catequesis quiero comenzar a reflexionar —con algunos pensamientos breves— sobre el gran acontecimiento de Iglesia que fue el Concilio, acontecimiento del que fui testigo directo. El Concilio, por decirlo así, se nos presenta como un gran fresco, pintado en la gran multiplicidad y variedad de elementos, bajo la guía del Espíritu Santo. Y como ante un gran cuadro, de ese momento de gracia incluso hoy seguimos captando su extraordinaria riqueza, redescubriendo en él pasajes, fragmentos y teselas.
El beato Juan Pablo II, en el umbral del tercer milenio, escribió: «Siento más que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia que la Iglesia ha recibido en el siglo XX. Con el Concilio se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza» (Novo millennio ineunte, 57). Pienso que esta imagen es elocuente. Los documentos del concilio Vaticano II, a los que es necesario volver, liberándolos de una masa de publicaciones que a menudo en lugar de darlos a conocer los han ocultado, son, incluso para nuestro tiempo, una brújula que permite a la barca de la Iglesia avanzar mar adentro, en medio de tempestades o de ondas serenas y tranquilas, para navegar segura y llegar a la meta.”

Hasta ahora el Santo Padre Benedicto XVI nos ha regalado  nueve reflexiones:

Audiencia general 24 de octubre 2012: El Año de la fe. ¿Qué es la fe? 
Audiencia general  31 de octubre 2012 El Año de la fe. La fe de la Iglesia 
AudienciaGeneral 7 de noviembre 2012:    El Año de la fe. El deseo de Dios 
AudienciaGeneral 14 de noviembre 2012: El Año de la fe. Los caminos que conducen al conocimiento de Dios  
Audiencia general 21 de noviembre 2012: El Año de la fe. La razonabilidad de la fe en Dios   
Audienciageneral 28 de noviembre 2012: El Año de la fe. ¿Cómo hablar de Dios? 
Audienciageneral 5 de diciembre de 2012: El Año de la fe. Dios revela su «designio de benevolencia»  Audiencia general 12 de diciembre 2012 : El Año de la fe. Las etapas de la Revelación 

Para seguir las demás audiencias invito visitar el sitio de la Santa Sede Papa Benedicto XVI Audiencias generales. 

jueves, 11 de octubre de 2012

Evangelización, nueva evangelización y colegialidad a partir del Concilio Vaticano II (9) Benedicto XVI y el Año de la Fe



 “Con gran alegría, a los 50 años de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II” el Santo Padre Benedicto XVI da por iniciado el Año de la fe.  Después de saludar a los presentes le daba una bienvenida particular, saludándolos con “particular afecto” a quienes habían tenido la gracia de vivir en primera persona aquel momento memorable y justamente para rememorar el Concilio expresaba en su homilía “que la celebración se ha enriquecido con algunos signos específicos: la procesión de entrada, que ha querido recordar la que de modo memorable hicieron los Padres conciliares cuando ingresaron solemnemente en esta Basílica; la entronización del Evangeliario, copia del que se utilizó durante el Concilio; y la entrega de los siete mensajes finales del Concilio y del Catecismo de la Iglesia Católica, que haré al final, antes de la bendición. Estos signos no son meros recordatorios, sino que nos ofrecen también la perspectiva para ir más allá de la conmemoración. Nos invitan a entrar más profundamente en el movimiento espiritual que ha caracterizado el Vaticano II, para hacerlo nuestro y realizarlo en su verdadero sentido. Y este sentido ha sido y sigue siendo la fe en Cristo, la fe apostólica, animada por el impulso interior de comunicar a Cristo a todos y a cada uno de los hombres durante la peregrinación de la Iglesia por los caminos de la historia.”

Leyendo entre líneas creo que el Santo Padre ha querido subrayar una vez más que ha llegado la hora de los laicos invitándonos a vivir el Concilio en nuestras casas, en nuestras parroquias y en nuestro medio,  hacerlo nuestro compartiendo nuestra fe y nuestra esperanza y no olvidarnos de proclamar desde los tejados la buena nueva de que"tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo el quecrea en él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn 3, 16). 

“El Año de la fe que hoy inauguramos – proseguía el Santo Padre Benedicto XVI- está vinculado coherentemente con todo el camino de la Iglesia en los últimos 50 años: desde el Concilio, mediante el magisterio del siervo de Dios Pablo VI, que convocó un «Año de la fe» en 1967, hasta el Gran Jubileo del 2000, con el que el beato Juan Pablo II propuso de nuevo a toda la humanidad a Jesucristo como único Salvador, ayer, hoy y siempre. Estos dos Pontífices, Pablo VI y Juan Pablo II, convergieron profunda y plenamente en poner a Cristo como centro del cosmos y de la historia, y en el anhelo apostólico de anunciarlo al mundo. Jesús es el centro de la fe cristiana. El cristiano cree en Dios por medio de Jesucristo, que ha revelado su rostro. Él es el cumplimiento de las Escrituras y su intérprete definitivo. Jesucristo no es solamente el objeto de la fe, sino, como dice la carta a los Hebreos, «el que inició y completa nuestra fe» (12,2).
Invito leer la magnífica síntesis del Santo Padre Benedicto XVI de “aquel día esplendido del 11 de octubre de 1962” 

Tal como ya informara en este blog la Universidad Católica Argentina invita a vivir esta fiesta de la Iglesia participando de la la celebración que tendrá lugar en su sede de Puerto Madre esta tarde a las a18.45 (Salón Juan Pablo II, Alicia Moreau de Justo 1680,2do piso. 


miércoles, 10 de octubre de 2012

Evangelización, nueva evangelización y colegialidad a partir del Concilio Vaticano II (8) Benedicto XVI y el Año de la Fe




El 11 de octubre de 2011  el Santo Padre Benedicto XVI daba a conocer su Carta Apostólica en forma de Motu Proprio PORTA FIDEI, con la que se convoca el Año de la Fe, un año que llama a la renovación, a la conversión y a la caridad.  Allí el Santo Padre confirmaba que el 11 de octubre también se recuerdan “los veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica,   promulgado por mi Predecesor, el beato Papa Juan Pablo II,[3] con la intención de ilustrar a todos los fieles la fuerza y belleza de la fe. Este documento, auténtico fruto del Concilio Vaticano II, fue querido por el Sínodo Extraordinario de los Obispos de 1985 como instrumento al servicio de la catequesis[4], realizándose mediante la colaboración de todo el Episcopado de la Iglesia católica”
"He pensado que iniciar el Año de la fe coincidiendo con el cincuentenario de la apertura del Concilio Vaticano II puede ser una ocasión propicia para comprender que los textos dejados en herencia por los Padres conciliares, según las palabras del beato Juan Pablo II, «no pierden su valor ni su esplendor. Es necesario leerlos de manera apropiada y que sean conocidos y asimilados como textos cualificados y normativos del Magisterio, dentro de la Tradición de la Iglesia. […] Siento más que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX. Con el Concilio se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza»[9].
  “Deseamos que este Año suscite en todo creyente la aspiración a confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza”. En ella el Santo Padre subraya especialmente la caridad  “El Año de la fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad. San Pablo nos recuerda: «Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de ellas es la caridad» (1 Co 13, 13)”  “La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino.”.

El 12 de diciembre de 2011 en la solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe en la Santa Misa por América Latina el PapaBenedicto decía:  “Cuando la Iglesia se preparaba para recordar el quinto centenario de la plantatio de la Cruz de Cristo en la buena tierra del continente americano, el beato Juan Pablo II formuló en su suelo el programa de una evangelización nueva, nueva «en su ardor, en sus métodos, en su expresión» (cf. Discurso a la Asamblea del CELAM, 9 marzo 1983, III: AAS 75, 1983, 778). Desde mi responsabilidad de confirmar en la fe, también yo deseo animar el afán apostólico que actualmente impulsa y pretende la «misión continental» promovida en Aparecida, para que «la fe cristiana arraigue más profundamente en el corazón de las personas y los pueblos latinoamericanos como acontecimiento fundante y encuentro vivificante con Cristo» (V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento conclusivo, 13).

En el Instrumentum Laboris  del 19 de junio 2012  para la XIII Asamblea General Ordinaria “La Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana” comenzada el 7 de octubre pasado y que durara hasta el próximo 28 de octubre,   leemos “Si el plan de una nueva promoción de la acción evangelizadora de la Iglesia tiene sus últimas expresiones en las decisiones del Papa Benedicto XVI que hemos apenas evocado, los orígenes de dicho programa son más profundos y fundados: este plan ha animado el magisterio y el ministerio apostólico del Papa Pablo VI y del Papa Juan Pablo II. Más aún, el origen de todo este programa se encuentra en el Concilio Vaticano II” . Este Instrumentum Laboris se compone  de un Prefacio una Introducción, cuatro capítulos y una Conclusión. Allí se  “reafirma que “nueva evangelización significa dar razón de nuestra fe, comunicando el Logos de la esperanza al mundo que aspira a la salvación”.

La Presentación del Año dela Fe tuvo lugar el 21 de junio de este año  por parte de Mons. Rino Fisichella, presidente del Pontifico Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelizacion.  Mons. Fisichella, señaló que “Benedicto XVI en su Carta Apostólica “Porta fidei”, ha escrito que desde el inicio de su ministerio como Sucesor de Pedro ha tenido como máxima exigencia “redescubrir el camino de la fe para iluminar y poner cada vez en mayor evidencia la alegría y el renovado entusiasmo del encuentro con Cristo”. Es a la luz de este pensamiento que se ha convocado el año de la Fe, que coincide con el 50 aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II y el 20 aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica.  “La fe” y “la nueva evangelización”, son precisamente los pilares y los grandes desafíos que serán puestos a debate durante la XIIIª Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos.”Durante la intervención de MOns. Fischitella fue presentado el logo y el himno del evento e inaugurado el sito del Nuevo Año de la Fe, sitio con abundantes enlaces y detalles completos de los eventos que tendrán lugar durante el Año de la Fe. 

Evangelización, nueva evangelización y colegialidad a partir del Concilio Vaticano II (7) Benedicto XVI y el Año de la Fe



Estamos viviendo las vísperas de una gracia de la cual creo que aún no somos conscientes: el comienzo del Año de la Fe,  tan directamente ligado a la nueva evangelización,   que el Santo Padre Benedicto XVI anunciaba con estas palabras en la  Santa Misa para la Nueva Evangelización elDomingo 16 de octubre de 2011:  

“Precisamente para dar renovado impulso a la misión de toda la Iglesia de conducir a los hombres fuera del desierto —en el que a menudo se encuentran— hacia el lugar de la vida, la amistad con Cristo que nos da su vida en plenitud, quiero anunciar en esta celebración eucarística que he decidido convocar un «Año de la fe» que ilustraré con una carta apostólica especial. Este «Año de la fe» comenzará el 11 de octubre de 2012, en el 50º aniversario de la apertura del concilio Vaticano II, y terminará el 24 de noviembre de 2013, solemnidad de Cristo Rey del Universo. Será un momento de gracia y de compromiso por una conversión a Dios cada vez más plena, para reforzar nuestra fe en él y para anunciarlo con alegría al hombre de nuestro tiempo.”

El Santo Padre Benedicto XVI “heredo” de Juan Pablo II el afán apostólico por la nueva evangelización,  que a su vez se había inspirado en Pablo VI y en el Concilio Vaticano II.

El entonces cardenal Joseph Ratzinger  había hablado sobre  estructura y métodos de una nuevaevangelización y contenidos esenciales con ocasión del Jubileo de loscatequistas en el año 2000.   “Nueva evangelización no puede querer decir atraer inmediatamente con nuevos métodos, más refinados, a las grandes mesas que se han alejado de la Iglesia. No; no es esta la promesa de la nueva evangelización. Nueva evangelización significa no contentarse con el hecho de que del grano de mostaza haya crecido el gran árbol de la Iglesia universal, ni pensar que basta el hecho de que en sus ramas pueden anidar aves de todo tipo, sino actuar de nuevo valientemente, con la humildad del granito, dejando que Dios decida cuándo y cómo crecerá (cf. Mc 4, 26-29).”

De esta manera se vivenciaba ya en vida de Juan Pablo II esa  colegialidad vital para la Iglesia  que tanto pregonó el mismo Beato Juan Pablo II.   Benedicto  XVI no dudo en recordarlo en diversas oportunidades durante su propio pontificado reiterando  la necesidad y premura de una nueva evangelización.  

El 21 de septiembre de 2010 el Santo Padre Benedicto XVI instituyó el  Consejo para la promoción de la NuevaEvangelización, mediante el Motu Propio UBICUMQUE ET SEMPER.    Allí explicaba la relación del Concilio con la nueva evangelización, y como el Papa Pablo VI “observaba con clarividencia  que el compromiso de la evangelización «se está volviendo cada vez más necesario, a causa de las situaciones de descristianización frecuentes en nuestros días..”  Agregaba además Benedicto XVI “El venerable siervo de Dios Juan Pablo II puso esta ardua tarea como uno de los ejes en su vasto magisterio, sintetizando en el concepto de «nueva evangelización», que él profundizó sistemáticamente en numerosas intervenciones…”

En la lineamenta para el Sinodo de Obispos publicada el 2 de febrero de 2011 (XIII Asamblea General Ordinaria), además de las debidas instrucciones a los Obispos acerca de “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”   podemos encontrar abundantes enlaces a documentos papales de Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. 

domingo, 5 de agosto de 2012

Todos somos tierra de Misión


Accidental (o providencialmente?) di con el escrito del Arzobispo de New York, el cardenal Dolan.  Debo admitir que me asombró, me impresionó por lo sincero, humilde y realista.  Una realidad fuerte, palpable, una realidad que sacude y que se vive a diario en cualquier gran ciudad del mundo (también aquí en Buenos Aires).

Su reflexión  comienza citando los problemas de la Arquidiócesis de Filadelfia (que son muchos) brindándole su firme apoyo al valiente arzobispo Charles Chaput. A continuación comenta  el cardenal Dolan que el Arzobispo Chaput acaba de expresar que la Arquidiócesis de Filadelfia….ahora en realidad es tierra de misión.

Y lo que sigue es una traducción mía,  de parte de lo escrito por el cardenal Dolan quien comienza admitiendo: 

"Si, debí leerlo dos veces!
Uganda un territorio de misión? Seguro...
Perú territorio de misión? Si....
Alaska territorio de  misión? OK..
pero Filadelfia? Vamos, esa arquidiócesis de alguna manera fue modelo de estructura católica robusta, intacta, de absoluta unión. Una población católica extraordinaria con cardinales que antes habían sido obispos, abundantes vocaciones, cerca de millón y medio de católicos orgullosos de serlo y firmes en la fe, estamos?

Que debemos entender entonces por territorio de misión? Que nos está queriendo decir el arzobispo Chaput?

No! Me temo que tiene razón..
Y saben que? Nuestra querida  Arquidiocesis de New York también es un territorio de misión! 
Es verdad que, gracias a Dios, no necesitamos capear el tsunami de los problemas que actualmente tiene Filadelfia.   Nuestras cuentas ajustadas, en cuanto a las finanzas solventes.  Nuestra población católica de hecho en crecimiento, y estamos lejos de prever despidos,  cierre de parroquias, escuelas y servicios.  Pero también nosotros somos un territorio de misión. Toda diócesis lo es. Y todo católico comprometido es  misionero.  Ese es el punto central de lo que el Beato Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI llaman Nueva Evangelización.
Yo fui educado – como la mayoría de ustedes – pensando que las misiones estaban “allá lejos” y es verdad no debemos olvidar nuestro sagrado deber para con las misiones extranjeras.

Recuerdo que cuando las maravillosas hermanas de la Misericordia de Drogheda, Irlanda,  llegaron a mi parroquia del Santo Niño en Ballwin, Missouri hace cincuenta años, sonreímos cuando ellas humildemente se llamaban “misioneras”.
No podía ser, nos sonreímos: hemos sido católicos durante generaciones, tenemos parroquia y escuela; la Iglesia católica es fuerte, orgullosa de serlo, creciendo y manteniéndose firme!  No somos África! No somos territorio de misión!

Si somos. Sí que lo somos! Las hermanas tenían razón! El Arzobispo Chaput también.  El Beato Juan Pablo II y el papa Benedicto XVI  han acertado.   Quizás nos hemos engreído un poco. Consideramos nuestra fe católica un hecho.   Como dice el Arzobispo Chaput el problema grave es la obnubilación que se “ha introducido en nuestra vida eclesial, y el cinismo y resentimiento que naturalmente le sigue…. Estos problemas matan el amor cristiano….terminan por ahogar la verdadera vida de la fe”.

Tal como comentara mi amigo Greg Erlandson enOur Sunday Visitor,  la llamada a la reflexión del Arzobispo fue adoptada por el Presidente de la Universidad Católica de América, John Garvey en su reciente discurso a nosotros los Obispos.  Lo que tenemos dijo el Sr. Garvey parafraseando al Sr. Erlandson, es una crisis de fe de toda la sociedad. “Cada vez una mayor cantidad de residentes del mundo occidental (usted y yo) simplemente se van alejando de su fe, lo que significa que lo que ocurre en Filadelfia es solo un microcosmos de una erosión mucho más alarmante.”

Lo he deprimido? Sinceramente espero que no.
Lo he despertado presentándole un desafío?  Confío que sí.
Porque adivinen lo que viene: Nos unimos a los apóstoles el Domingo de Pentecostés abrazando la Nueva Evangelización.
Ya no debemos dar por sentada nuestra fe católica.
Nada de descansar sobre laureles pensando acerca de lo que la iglesia ha logrado en el pasado!
Reemplacemos cinismo por confianza.
El apretón de  manos  por un juntar las manos…. .
Opacidad por atreverse. . .
Esperar que la gente vuelva reemplazarlo por salir a buscarlos….
En vez de asumir que la gente conoce la riqueza de la fe católica pensar de una manera más realista que no la conoce…
Sentir que la Iglesia es una “gran corporación” reemplazarlo por un fino y delicado cuidado por una Iglesia tan pequeña y frágil como un pequeño grano de mostaza del que Jesús nos hablo…... .
Y en vez de guardarnos nuestra fe tan solo para nosotros hacerla brillar ante los demás!
De esto se trata la Nueva Evangelizacion.
La Arquidiócesis de New York es territorio de misión!
Toda la Iglesia lo es! Nuestras parroquias! La cultura! El mundo!
Tú y  yo somos misioneros!"
- o -

Despertemos todos, que todos somos tierra de misión. En mi parroquia, en la suya....notamos menos gente en Misa... los párrocos comentan que cada vez hay menos casamientos, menos niños en catequesis… pero no, no nos dejemos abatir por esta dura realidad, aceptemos que estamos necesitados de una nueva evangelización, todos y cada  uno, sigamos las huellas de los primeros apóstoles,  salgamos a predicar con el ejemplo, con nuestras vidas, con la Palabra, no solo la nuestra.
Despertemos! Unámonos a los católicos del mundo,  a aquellos que ya han tomado conciencia.  Se acerca el Año de la fe (ll de oct ubre 2012 al 24 de noviembre 2013), una oportunidad preciosa para aceptar la invitación del Santo Padre Benedicto XVI:  “No podemos dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta (cf. Mt 5, 13-16). Como la samaritana, también el hombre actual puede sentir de nuevo la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente (cf. Jn 4, 14). Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus 
discípulos (cf. Jn 6, 51)” .....La renovación de la Iglesia pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes: con su misma existencia en el mundo, los cristianos están llamados efectivamente a hacer resplandecer la Palabra de verdad que el Señor Jesús nos dejó…… «Caritas Christi urget nos» (2 Co 5, 14): es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar. Hoy como ayer, él nos envía por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra (cf. Mt 28, 19). Con su amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación: en todo tiempo, convoca a la Iglesia y le confía el anuncio del Evangelio, con un mandato que es siempre nuevo. Por eso, también hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe.
 ..(Benedicto XVI Porta Fidei)