Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

lunes, 9 de marzo de 2009

La canción de Bernardette (2da parte del prefacio al libro)


(continuación de 1 – prefacio al libro escrito por el autor mismo)

Fueron momentos, repito, de miedo muy intenso. Pero también de significativa importancia para mí, porque llegue a conocer la maravillosa historia de la niña Bernardette Soubirous y los asombrosos hechos que se referían a las curaciones en Lourdes. Un día en medio de mi angustia hice una promesa. Prometí que si lograba huir de aquella situación desesperante y llegaba a las costas seguras de América, dejaría de lado todo otro compromiso, y cantaría, lo mejor que pudiese un canto a Bernardette.
El libro es el cumplimiento de mi promesa. En nuestros tiempos un poema épico solo puede aspirar al género de la novela. La canción de Bernardette es una novela pero no es una obra de ficción. Al leer los hechos aquí descriptos, el lector escéptico se preguntara con mayor razón que cuando se refiere a narraciones épicas históricas: “Que hay de verdad?” “Que ha sido inventado?” Mi respuesta es la siguiente: todos los hechos importantes que constituyen el corazón de esta obra tuvieron lugar en el mundo real. Considerando que la fecha es bastante cercana - 80 años (1) la historia misma arroja luz sobre los hechos y es confirmada por amigos y enemigos y observadores objetivos a través de testimonios fehacientes. Mi historia no ha cambiado en nada esta parte de la verdad.
Me he permitido, en cambio, cierta libertad creativa solo en aquellas partes donde lo escrito, como obra de arte, exigía ciertos compendios cronológicos o donde hacía falta encender una chispa de la sustancia misma.
Me he permitido cantar el canto a Bernardette, aunque no soy católico sino judío, y he extraído coraje para esta empresa de una promesa inconciente mucho mas antigua que la mía. Ya cuando escribí mis primeros versos prometí que siempre y en todas partes en todo lo que escribiese recordaría y ensalzaría el misterio divino y la sacralidad del hombre – sin tener en cuenta aquel periodo pasado de desprecios, odios e indiferencia en cuanto a los valores ulteriores de la mortalidad de nuestro ser
”.
Franz Werfel
Los Angeles, Mayo 1941

(1) escrito en 1941.

(traducido de Ignatius Insight - tengo el libro en esloveno y sé que lo tengo en español, pero no lo puedo encontrar ;)

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