Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 15 de agosto de 2008

Juan Pablo II y Lourdes (2)


El 14 y 15 de agosto de 1983 el Santo Padre Juan Pablo II pudo culminar un proyecto, que según sus propias palabras «tenía en el corazón desde hacía años» La relación entre el santo Padre y Lourdes comienza por una ausencia con motivo del atentado que sufrió en la plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981, el Papa no pudo presidir el Congreso Eucarístico Internacional celebrado en el santuario francés en el mes de julio de ese año.
“Bendito sea Dios, que ha hecho brotar aquí, desde hace 125 años, al mismo tiempo que el pequeño manantial de Massabielle, una fuente viva en la que se renueva la fe, se curan los cuerpos y las almas y se fortalece el sentido de la Iglesia" les decia a los peregrinos reunidos en la Gruta de Massabielle el 14 de agosto.

Venia a Lourdes convencido que existe allí una gracia especial. El mensaje es sobrio y claro – decìa - pero fundamental y fue transmitido de manera particularmente enérgica, pura y transparente por una adolescente de alma límpida y valiente. Los signos sencillos: el viento que evoca el Espíritu de Pentecostés, el agua de la purificación y de la vida, la luz, el signo de la cruz, la oración del Rosario. Se sentía peregrino junto a todos y quería vivenciar una típica jornada de peregrinación celebrando la fiesta de Santa Maria en ese lugar donde hacia “125 años, Bernardita, antes de conocer su nombre ―"Inmaculada Concepción"― quedó prendada de su belleza, de su irradiante felicidad, de su sencillez”. (Angelus)

A los jóvenes reunidos en la Basílica San Pio X les decia: "No ahoguéis vuestra conciencia" "El camino del amor según Jesucristo es un camino difícil, exigente. Tenemos que ser realistas. Los que os hablan solamente de espontaneidad, de facilidad, os engañan. El control progresivo de nuestra vida, aprender a ser como Dios nos quiere, exige ya un esfuerzo paciente, una lucha con nosotros mismos. Sed hombres y mujeres de conciencia. No ahoguéis vuestra conciencia, no lo deforméis, llamad al bien y al mal por su propio nombre. Os encontraréis, de manera inevitable, con las contradicciones de una sociedad cuyos vicios son bien conocidos. Sin apartarnos de la caridad, pero con valentía, nos toca construir, empezando por nosotros mismos, el tipo de sociedad que queremos para el mañana. La fe es un riesgo”.

La segunda peregrinación de Juan Pablo II a Lourdes tuvo lugar los dias 14-15 de agosto de 2004 marcando el comienzo de las celebraciones del 150 aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre de 1854 por S.S. Pío IX , con la bula dogmàtica “Ineffabilis Deus
»He deseado intensamente realizar esta peregrinación a Lourdes para recordar un acontecimiento que sigue dando gloria a la Trinidad una e indivisa. La concepción inmaculada de María es el signo del amor gratuito del Padre, la expresión perfecta de la redención cumplida por el Hijo, el punto de partida de una vida totalmente disponible a la acción del Espíritu».
Homilía de la misa del 15 de agosto de 2004, en la Pradera del Santuario.

En esa oportunidad ofrendó la « Rosa de oro » en honor de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Al arrodillarse “de nuevo en la Gruta de Massabielle siento con emoción que he alcanzado la meta de mi peregrinación”. Decìa. Tan simbólicamente fueron interpretadas sus palabras que el portavoz de la Santa Sede el Dr. Joaquin Navarro-Valls debiò aclarar que el Santo Padre solamente se refería al viaje que tanto había deseado realizar para postrarse ante la Virgen.
Se sentia un peregrino mas y aquejado por la enfermedad de Parkinson identificado con los enfermos queria abrazarlos a todos. Estoy con vosotros – les decia - comparto con vosotros un período vital marcado por el sufrimiento físico"



Cito a continuación textualmente dos párrafos conmovedores del articulo Maria en la parábola de vida de Juan Pablo II escrito por Giuseppe De Carli, Responsable RAI Vaticano para Totus Tuus, mayo 2008.“He vuelto a Lourdes en febrero. Iniciaban las celebraciones de los 150 años de las apariciones de la Virgen a Bernardette Soubirous. En la explanada fui inundado por los recuerdos. La última peregrinación terrenal del Papa Wojtyla el 14 y 15 de agosto de 2004 a la gruta de Massabielle. Un nudo en la garganta. El Papa doblado por el dolor y por el malestar físico se entregaba a Maria. Una suerte de testamento espiritual visible. EL Papa del “Totus Tuus”, el Papa de Fátima que se abandonaba en los brazos de la Virgen de Lourdes.
Se ha reflexionado poco sobre un componente y es el que me ha conmovido: a Lourdes, santuario de los enfermos, tierra de confines suspendida entre el cielo y tierra, ha llegado un Papa, enfermo, incapacitado, en silla de ruedas. “Salvifici dolores”, el dolor que salva. Compartir un destino, participar en la piedad que ha movido durante más de un siglo a millones de enfermos hacia Maria. Una identificación, un proceso de asimilación que hace desvanecer, que corta la respiración. “¿Porqué besa el altar?” pregunto a una italiana, un poco bruscamente. “Porque lo ha besado Juan Pablo II. Y es aquí que durante la Santa Misa de la Asunción había pedido, en polaco, un vaso de agua. Como Jesús en la cruz que a sus verdugos les había pedido el bálsamo de un vaso de agua. No puede habérsele olvidado”. La peregrina me había reconocido y me recriminaba encubiertamente. No, no lo había olvidado”.
Invito visitar el sitio del Santuario de Lourdes

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