Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

domingo, 4 de noviembre de 2007

San Carlos Borromeo, santo patrono de Karol Wojtyla

Hoy, 4 de noviembre, domingo XXXI del tiempo ordinario Ciclo C, la Iglesia en su Santoral recuerda la figura de San Carlos Borromeo, obispo y confesor, arzobispo y Cardenal. Fue el santo patrono de Karol Wojtyla / Juan Pablo II

De la Audiencia General de Juan Pablo II el 4 de noviembre de 1981
San Carlos Borromeo, concluyó esta vida el año 1584, a la edad de 46 años, después de haber prestado un heroico servicio pastoral a las víctimas de la peste que habla afligido a Milán. Su cuerpo descansa en la cripta de la catedral de Milán. Participó activamente en el Concilio Tridentino desde Roma y la Iglesia le debe una radical renovación del clero, a la cual contribuyó la institución de los seminarios, cuyo origen se remonta al Concilio de Trento … y muchas obras, entre ella la institución de las cofradías, de las pías asociaciones, de los oblatos-laicos, que prefiguraban ya a la Acción Católica, los colegios, los hospitales para pobres, y finalmente la fundación de la Universidad de Brera en 1572…….su vida podría sintetizarse en tres expresiones magníficas: fue un Pastor santo, un maestro iluminado, un prudente y sagaz legislador….

….En el bautismo recibí el nombre de San Carlos. Me ha sido otorgado vivir en los tiempos del Concilio Vaticano II, el cual, como antes el Concilio Tridentino, ha tratado de mostrar el sentido de la renovación de la Iglesia según las necesidades de nuestro tiempo. Pude participar en este Concilio desde el primer día hasta el último. Me fue dado también —como mi Patrono— pertenecer al Colegio Cardenalicio. Traté de imitarle, introduciendo en la vida de la archidiócesis de Cracovia las enseñanzas del Concilio Vaticano II…

…Hoy, día de San Carlos, medito la gran importancia que tiene el bautismo, en el que recibí precisamente su nombre. Con el bautismo, según las palabras de San Pablo, somos sumergidos en la muerte de Cristo para recibir de este modo la participación en su resurrección….
…..Mediante el bautismo, cada uno de nosotros recibe la participación sacramental en esa Vida que —merecida a través de la cruz— se ha revelado en la resurrección de nuestro Señor y Redentor. Al mismo tiempo, arraigándonos con todo nuestro ser humano en el misterio de Cristo, somos consagrados por primera vez en El al Padre. Se realiza en nosotros el primero y fundamental acto de consagración, mediante el cual, el Padre acepta al hombre como su hijo adoptivo: el hombre se entrega a Dios, para que en esta filiación adoptiva realice su voluntad y se convierta de manera cada vez más madura en parte de su Reino. El sacramento del bautismo comienza en nosotros ese "sacerdocio real", mediante el cual participamos en la misión de Cristo mismo, Sacerdote, Profeta y Rey….

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