viernes, 29 de abril de 2016
Esfuerzo evangelizador en la "Iglesia doméstica"
La dignidad del trabajador de campo
sábado, 5 de marzo de 2016
Profesar públicamente la fe
Ser maestros de la verdad
Fidelidad en la unidad
jueves, 7 de enero de 2016
Desde México a todas las familias de Latinoamérica
El ser humano no se agota en la sola dimensión terrestre
VIAJE A LA REPÚBLICA DOMINICANA, MÉXICO Y BAHAMAS
Del discurso del Santo Padre Juan Pablo II a las religiosas de México - Sábado 27 de enero de 1979
jueves, 3 de septiembre de 2015
Virgo fidelis, Virgen fiel
Garantizar la paz
jueves, 14 de mayo de 2015
Primera “peregrinación de fe” de Juan Pablo II, México
viernes, 26 de agosto de 2011
Reliquias del Beato Juan Pablo II en Mexico (2) Oracion por Mexico
Bienaventurado Juan Pablo II, padre, maestro y amigo de los fieles cristianos que te fueron confiados, escucha nuestras plegarias. Te fuiste llamado por el Padre para ser rostro de su Hijo Jesucristo en el umbral del nuevo milenio, con tus palabras cargadas de firme esperanza, nos animaste a ir mar adentro, con la certeza de que Jesús nos acompaña en el camino de la fe.
Contemplaste con toda claridad que el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo Encarnado (...)
Dichoso tú, amado Papa Juan Pablo II, porque has creído, te rogamos que continúes sosteniendo la fe del pueblo de Dios, desde esta Basílica nos has bendecido muchas veces, hoy te rogamos, padre santo, bendícenos de nuevo, bendícenos siempre.
Amén.
sábado, 23 de julio de 2011
Ecclesia in America (2)– Oración de Juan Pablo II
¡Nuestra Señora de Guadalupe,
viernes, 15 de julio de 2011
La capilla de la Virgen de Guadalupe en las grutas vaticanas

El 12 de Mayo de 1992, el Papa Juan Pablo II inauguraba la capilla a Nuestra Señora de Guadalupe, “Estrella de la nueva Evangelización” junto a la tumba del apóstol San Pedro y - hasta hace poco - a unos pasos de la tumba del Beato Juan Pablo II, en la cripta de la Basílica de San Pedro, una ubicación de gran privilegio, sin dudas.
“Con la inauguración de esta capilla, - decía el Papa - que es como una prolongación del Tepeyac en Roma, se hace más palpable la íntima comunión de Latinoamérica con la Iglesia universal”, comunión que el sintió personalmente desde aquel primer encuentro con el pueblo de México - grande e inolvidable - de su primer visita.
El Siglo de Torreón de México en su edición del martes 12 de dic, 2006
contaba en detalle la historia de la Capilla.
La inauguración de la Capilla no fue un hecho aislado. Juan Pablo II, encariñado profundamente con el pueblo mexicano, ya habia visitado Mexico en dos oportunidades y en esta inauguración “enmarcada en los eventos conmemorativos del V Centenario de la llegada del Evangelio al Nuevo Mundo” el Papa invitaba a todos los fieles a unirse espiritualmente a la celebración. “Con toda la profundidad de su simbolismo – decía Juan Pablo II – el santuario mexicano peregrina hoy hasta Roma y planta sus raíces junto a la sede de Pedro, fundamento de unidad de la Iglesia universal.”
Por otra parte la Iglesia se preparaba entonces para el V Centenario de la llegada del Evangelio al Nuevo Mundo y se había anunciado la IV Conferencia general de Obispos para tratar el tema de la evangelización de este “continente de la esperanza”, Conferencia que se inauguraría en Santo Domingo (República Dominicana) el 12 de octubre 1992.
Además en esta perspectiva el Papa había solicitado a la Pontificia comisión para América Latina un Simposio Internacional sobre Historia de la Evangelización en América, que anunció en el Regina Caeli del 10 de mayo 1992, se ralizo entre el 11 y el 14 de mayo de 1992 y fue clausurado por el Papa Juan Pablo II.
En el sitio de la Universidad de Navarra se pueden descargar las actas del Simposio
sábado, 31 de julio de 2010
“¡Yo te alabo, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos”

Recordamos hoy el 8º aniversario de la proclamación de santidad de “ Juan Diego Cuauhtlatoatzin el “embajador-mensajero de Santa María de Guadalupe”
“¿Cómo era Juan Diego? - preguntaba el Santo Padre Juan Pablo II en su homilía de canonización - “¿Por qué Dios se fijó en él? El libro del Eclesiástico, como hemos escuchado, nos enseña que sólo Dios “es poderoso y sólo los humildes le dan gloria” (3, 20). También las palabras de San Pablo proclamadas en esta celebración iluminan este modo divino de actuar la salvación: “Dios ha elegido a los insignificantes y despreciados del mundo; de manera que nadie pueda presumir delante de Dios” (1 Co 1, 28.29).” y recomendaba que “el testimonio de su vida debe seguir impulsando la construcción de la nación mexicana, promover la fraternidad entre todos sus hijos y favorecer cada vez más la reconciliación de México con sus orígenes, sus valores y tradiciones. Esta noble tarea de edificar un México mejor, más justo y solidario, requiere la colaboración de todos. En particular es necesario apoyar hoy a los indígenas en sus legítimas aspiraciones, respetando y defendiendo los auténticos valores de cada grupo étnico.”
“¡México necesita a sus indígenas decía Juan Pablo II - y los indígenas necesitan a México!”
¡Bendito Juan Diego, indio bueno y cristiano
¡Dichoso Juan Diego, hombre fiel y verdadero!
¡Amado Juan Diego, “el águila que habla”! Enséñanos el camino que lleva a la Virgen Morena del Tepeyac, para que Ella nos reciba en lo íntimo de su corazón, pues Ella es la Madre amorosa y compasiva que nos guía hasta el verdadero Dios.
Con estas emotivas palabras y expresando su gran amor al querido pueblo de México, primer lugar de encuentro con el pueblo latinoamericano, Juan Pablo II concluía la ceremonia de canonización del “indio sencillo y humilde que contempló el rostro dulce y sereno de la Virgen del Tepeyac, tan querido por los pueblos de México.”
Invito visitar mis entradas anteriores:
Nuestra Señora de Guadalupe 476 años
Asamblea Especial para America
Ecclesia en America
Juan Pablo II y México 1979
Juan Pablo II y México 1979 Santuario de la Virgen de Guadalupe
Juan Pablo II y México 1979 saludo a la colonia polaca
Juan Pablo II y México 1999 despedida
Juan Pablo II ultimo viaje a México 2002
Bula de Canonización de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin “Exaltavit humiles”
Oracion de Juan Pablo II a la Virgen de Guadalupe
En homenaje a Nuestra Señora de Guadalupe y San Juan Diego (1)
En homenaje a Nuestra Señora de Guadalupe y San Juan Diego (2)
sábado, 12 de diciembre de 2009
En homenaje a Nuestra Señora de Guadalupe y a San Juan Diego (2)
1. “¡Yo te alabo, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien!” (Mt 11, 25).Santa María de Guadalupe en el Nican Mopohua (II)
"Ella lo llamó, para que fuera a su lado. Y cuando llegó a su presencia, mucho le maravilló cómo sobrepasaba toda admirable perfección. Su vestido, como el sol resplandecía, así brillaba.
Y las piedras y rocas sobre las que estaba flechaban su resplandor como de jades preciosos, cual joyeles relucían. Como resplandores de arco iris reverberaba la tierra. Y los mezquites, los nopales y las demás variadas yerbitas que allí se dan, se veían como plumajes de quetzal, como turquesas aparecía su follaje, y su tronco, sus espinas, sus espinitas, relucían como el oro
Delante de ella se inclinó, escuchó su reverenciado aliento, su reverenciada palabra, en extremo afable, muy noble, como que lo atraía, le mostraba amor. Le dijo ella: Escucha, hijo mío, el más pequeño, Juanito, ¿a dónde vas? Y él le respondió: Señora mía, noble señora, mi muchachita, me acercaré allá, a tu reverenciada casa de México Tlatelolco, voy a seguir las cosas divinas, las que nos entregan, nos enseñan los que son imagen del Señor, el Señor Nuestro, nuestros sacerdotes."
Texto tomado de Un Minuto con Maria - Marie de Nazaret

nvito visitar:
12 de diciembre Nuestra Señora de Guadalupe
Proceso de canonización de San Juan Diego
y mis posts:
Juan Pablo II y su último viaje a México
En homenaje a Nuestra Señora de Guadalupe y a San Juan Diego (1)
"Y era sábado, todavía muy de mañana, venía en seguimiento de las cosas divinas y de todo lo que estaba mandado. Y vino a acercarse al cerrito, donde se llama Tepeyácac, ya relucía el alba en la tierra. Allí escuchó: cantaban sobre el cerrito, era como el canto de variadas aves preciosas. Al interrumpir sus voces, como que el cerro les respondía. Muy suaves, placenteros, sus cantos aventajaban a los del pájaro cascabel, del tzinitzcan y otras aves preciosas que cantan. Se detuvo Juan Diego, se dijo: ¿Es acaso merecimiento mío lo que escucho? ¿Tal vez estoy sólo soñando? ¿Acaso sólo me levanto del sueño? ¿Dónde estoy? ¿Dónde me veo? ¿Tal vez allá, donde dejaron dicho los ancianos, nuestros antepasados, nuestros abuelos, en la Tierra florida Xochitlalpan, en la Tierra de nuestro sustento, Tonacatlalpan, tal vez allá en la Tierra celeste, Ilhuicatlalpan?
Hacia allá estaba mirando, hacia lo alto del cerrito, hacia donde sale el sol, hacia allá, de donde venía el precioso canto celeste. Cesó el canto, dejó de escucharse. Ya entonces oyó, era llamado de arriba del cerrito. Le decían: Juanito, Juan Dieguito. Luego ya se atrevió, así ir allá, adonde era llamado. Nada inquietó su corazón, ni con esto se alteró, sino que mucho se alegró, se regocijó. Fue a subir al cerrito, allá va a ver donde lo llamaban. Y cuando llegó a la cumbre del cerrito, contempló a una noble señora, que allí estaba de pie."

Juan Pablo II y su último viaje a México
lunes, 11 de agosto de 2008
Juan Pablo II Por tercera vez en México - 1993

Este viaje apostólico lo había emprendido el 8 de agosto, llegando al día siguiente a Jamaica. A su regreso a Roma, en su Audiencia General del miércoles 18 de agosto de 1993 comentaba ese tramo del viaje, con estas palabras:
“La primera etapa del viaje apostólico fue Kingston, capital de Jamaica. Allí fue muy conmovedora la visita a la casa de los pobres atendida por las religiosas de la madre Teresa de Calcuta. Calurosos fueron los encuentros con los sacerdotes y religiosos en la catedral de la Santísima Trinidad, con los laicos en el auditorio del St. George College y con los representantes de las confesiones protestante y anglicana y de la comunidad judía en la iglesia parroquial de la Santa Cruz.
Mi estancia en Jamaica se concluyó con una solemne concelebración eucarística en el estadio nacional. Recordando los grandes males causados por la práctica de la esclavitud que ofendía la dignidad de la persona humana, imagen de Dios, reafirmé, durante la homilía, los valores fundamentales del matrimonio y la familia cristiana, valores anunciados por el Evangelio y recordados constantemente por el Magisterio de la Iglesia”.
El dia 11 de agosto era recibido en el Aeropuerto Internacional de Mérida, en la península de Yucatán, México. En la ceremonia de bienvenida (Mérida, 11 de agosto de 1993) expresaba que con ese “viaje apostólico –siendo todavía recientes las conmemoraciones del V Centenario de la llegada del Evangelio al Nuevo Mundo– quiero, sobre todo, rendir homenaje a los descendientes de los hombres y mujeres que poblaban el continente americano cuando la Cruz de Cristo fue plantada aquel 12 de octubre de 1492”
En la Santa Misa celebrada para los fieles de la diócesis de Mérida y las poblaciones indígenas les dirigía estas palabras “… Queridos hermanos y hermanas, a vosotros, que habéis sido víctimas de tantas injusticias, se refiere también la exhortación del Apóstol: “¡No os dejéis vencer por el mal, mas venced el mal con el bien!” (Ibíd.). Os repito las palabras que os dirigí en mi mensaje con ocasión del V Centenario de la evangelización de América: “El mundo tiene siempre necesidad del perdón y de la reconciliación entre las personas y entre los pueblos.. Solamente sobre estos fundamentos se podrá construir una sociedad más justa y fraterna…”
Invito visitar la pagina de Especiales Yucatán con detalladísima crónica y comentarios de la visita de Juan Pablo II de 1993
jueves, 31 de julio de 2008
Bula “Exaltavit Humiles” de Juan Pablo II
La Bula de Canonización de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, del Papa Juan Pablo II, conocida como Exaltavit humiles (“Exaltó a los humildes”), por las primeras palabras con que comienza el texto, fue dada en la ciudad de México el 31 de julio de 2002 con ocasión de la celebración de canonización durante el viaje apostólico del Santo Padre a México.Esta escrita en latín y en el sitio del Boletín Guadalupano de la Basílica de Guadalupe
puede verse el facsimil y tambien leerse en español.
El texto comienza diciendo:
Juan Pablo II, Papa, Siervo de los Siervos de Dios para perpetua memoria del acontecimiento.
“Exaltó a los humildes” (Lc 1,52). La mirada de Dios Padre se posó sobre un indígena mexicano, es decir, sobre Juan Diego, a quien enriqueció con el Don de renacer en Cristo, de contemplar el rostro de la Bienaventurada Maria Virgen y de asociarse en la evangelización del Continente Americano”
miércoles, 30 de julio de 2008
Juan Pablo II y su último viaje a México 2002


Juan Diego, el primer indio canonizado, fue hombre de gran sencillez, humilde y generoso. Está unido íntimamente a la Virgen de Guadalupe, cuyo rostro mestizo manifiesta un tierno amor materno hacia todos los mexicanos. El acontecimiento guadalupano constituyó el comienzo de la evangelización en México, un modelo de evangelización perfectamente inculturada, que muestra cómo puede acogerse el mensaje cristiano sin tener que renunciar a la propia cultura.

martes, 29 de enero de 2008
Juan Pablo II y México - Puebla, 28 de enero 1979

Su extenso discurso del 28 de enero constaba de los siguientes capítulos:
I. Maestros de la Verdad, (Verdad sobre Jesucristo, Verdad sobre la misión de la Iglesia, Verdad sobre el hombre
II.Signos y constructores de la unidad (Unidad entre los obispos, Unidad con los sacerdotes, religiosos, pueblo fiel)
III. Defensores y promotores de la dignidad (La dignidad humana. Valor evangélico. La promoción eclesial de la dignidad humana. La enseñanza de la Iglesia sobre la propiedad. La primacía de lo espiritual. Las violaciones de los derechos humanos. Recta concepción cristiana de la liberación. La doctrina social de la Iglesia,
IV Algunas tareas prioritarias, La familia, las vocaciones sacerdotales y religiosas, la juventud
El futuro está en manos de Dios, pero, en cierta manera, ese futuro de un nuevo impulso evangelizador, Dios lo pone también en las vuestras. “Id, pues, enseñad a todas las gentes” (Mt. 28,19)




