Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 26 de enero de 2008

Juan Pablo II y México 1999 despedida

El 26 de enero de 1999 concluía en México el Sinodo de Obispos para America.

Asi como habia tomado contacto con México por primera vez un 26 de enero (1979) otro 26 de enero (de 1999) se despedía en su cuarto adios al México siempre fiel, oportunidad en la cual habia participado en la clausura del Sinodo de Obispos para America (ver blog)

En sus palabras de despedida en 1999 volcaba todo su corazón, y reiteraba su cariño y sus buenos deseos por su querido pueblo mexicano:

Las densas y emotivas jornadas con el Pueblo de Dios que peregrina en tierras mexicanas han dejado en mí profunda huella. Me llevo grabados los rostros de tantas personas encontradas durante estos días. Estoy muy agradecido a todos por su cordial hospitalidad, expresión genuina del alma mexicana

Dios te bendiga, México!, por la fidelidad y amor de tus hijos a la Iglesia. Los hombres y mujeres que componen el rico mosaico de tus diversas y fecundas culturas encuentran en Cristo la fuerza para superar antiguos o recientes antagonismos y sentirse hijos de un mismo Padre.

¡Dios te bendiga, México!, que cuentas con numerosos pueblos indígenas, cuyo progreso y respeto quieres promover. Ellos conservan ricos valores humanos y religiosos y quieren trabajar juntos para construir un futuro mejor...

Dios te bendiga, México!, que te esfuerzas en desterrar para siempre las luchas que dividieron a tus hijos mediante un diálogo fecundo y constructivo. Un diálogo en el que nadie quede excluido…

¡Dios te bendiga, México!, que sigues extrañando a tus hijos emigrantes en busca de pan y trabajo. Ellos han contribuido también a propagar la fe católica en sus nuevos ambientes y a construir una América que, como manifestaron los Obispos en el Sínodo, quiere ser solidaria y fraterna.

¡Dios te bendiga, México!, por la libertad religiosa que vas reconociendo para quienes lo adoran dentro de tus fronteras. Esta libertad, garantía de estabilidad, da pleno sentido a las demás libertades y derechos fundamentales.

¡Dios te bendiga México!, por la Iglesia que está presente en tu suelo….
Y como siempre lo hiciera se despidió también de Ella, Nuestra Señora de Guadalupe.
Para Ella mi última mirada y mi último saludo antes de dejar por cuarta vez esta bendita tierra mexicana. A Ella confío a todos y cada uno de sus hijos mexicanos, cuyo recuerdo llevo en mi corazón.


¡Virgen de Guadalupe, vela sobre México! ¡vela sobre todo el querido Continente americano!
Juan Pablo II - Ceremonia de despedida México 26 de Enero de 1999

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