Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 26 de enero de 2008

Juan Pablo II y México 1979


El 26 de enero de 1979 Juan Pablo II besaba por primera vez con honda emoción esa bendita tierra y descubría México, mientras los mexicanos se descubrian a si mismos y quedaban marcados para siempre. Lo esperaba un México siempre fiel antes que el los identificase con ese nombre. Era la primer visita de las cinco realizadas (1979, 1990, 1993, 1999, 2002), y dejaría sus huellas aún en aquellos que no profesaban el catolicismo.

A las voces que lo invitaban a la prudencia, el Santo Padre decidió aceptar la invitación de los obispos a participar de la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y analizar in situ los dramáticos problemas que habian aflorado con el complicado tema de la teologia de la liberación. Era tambien su prueba de fuego, visitando un pais anticlerical, como podrian luego negarle la visita como papa a su propio pais Polonia?
La extraordinaria respuesta de los mexicanos explotó ni bien llegado. Un mar de gente por las calles al son de las palabras que hicieron historia luego en todos los paises de habla hispana Juan Pablo II te quiere todo el mundo. Juan Pablo II feliz, se embriagó de ese cariño hasta hablar y dialogar con la gente en una lengua que no era la suya, pero que el habia adoptado con cariño desde su juventud adentrándose en los escritos de san Juan de la Cruz.

Era el comienzo de la visita de un papa que después fue llamado tercermundista, integralista, pero como aclara su fiel secretario, ahora Cardenal Stanislaw Dziwisz, en su libro Una Vida con Karol, Juan Pablo II jamás se dejó llevar o condicionar por las críticas sino que se abandonaba a la oración y alimentándose de los Evangelios sabia cual era el camino a tomar para conducir la Iglesia. Imitaba a Cristo y buscaba ser buen pastor de su grey. Era un hombre libre, interiormente libre y eso le brindaba gran tranquilidad.

En su primera homilía en la catedral metropolitana de Mexico, el 26 de enero de 1979 invitó a los mexicanos a buscar el rostro del Señor, a aceptar el misterio, a ser coherentes y vivir de acuerdo con lo que se cree, a ser constantes, a ser un México siempre fiel, a vivir en la Iglesia, pertenecer a la Iglesia, y a hacerlo cada dia con mayor fervor e intensidad, pidiendo a la Virgen fiel, la Madre de Guadalupe, ayuda con su intercesión para contraer ese compromiso de por vida.
Ese mismo dia también tuvo lugar su encuentro con el cuerpo diplomático exhortando a cada uno de sus miembros, y por medio de ellos a todos los responsables de las naciones que representaban, a eliminar el miedo y la desconfianza, y a sustituirlos por la confianza mutua, por la vigilancia acogedora, y por la colaboración fraterna.

Todas las homilías y discursos de la visita de Juan Pablo II a México en Enero 1979

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