Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Recordando a Juan Pablo II (2005) Cardenal José Saraiva Martins

 


El Papa que miraba lejos


Sucedía con frecuencia que Juan Pablo II fuera grabado por las cámaras mientras, en medio de la multitud, parecía mirar lejos. Era como si frente a sus ojos hubiera siempre un horizonte que escrutar, en el que aparecía y contemplaba a quien estaba delante de él. Sí, porque creo que más que nadie sabía mirar todo y envolver a todos con una mirada de fe profunda, vivida y hasta palpable, a través de su persona.


Con la muerte de Juan Pablo ha desaparecido uno de los pontífices más grandes de la historia de la Iglesia. El suyo no ha sido sólo uno de los pontificados más largos, sino también uno de los más intensos y fecundos, un verdadero don de Dios a la Iglesia entre el segundo y el tercer milenio. Retumban aún en los oídos del corazón aquellas palabras pronunciadas por el nuevo Papa «llegado de un país lejano», recién subido al trono de Pedro, en aquel memorable 22 de octubre de 1978: «No tengáis miedo. Abrid las puertas a Cristo, a su salvadora potestad».


Estas palabras, realmente proféticas, con las que el recién elegido Pontífice se presentó a la Iglesia y al mundo, contienen ya en sí todo el vasto programa de su pontificado, cuyo eje fue Cristo redentor del hombre, como reza el título de su primera encíclica.
Un pontificado extraordinariamente rico. Preciosa herencia de su magisterio doctrinal y pastoral, del que la Iglesia, en el futuro, ya no podrá prescindir en el ejercicio de su misión entre los hombres de nuestro tiempo.


Del pontificado del Papa polaco hay que subrayar algunos aspectos, por su gran importancia y rabiosa actualidad.


Ante todo su acción pastoral, incansable y extremadamente eficaz, a todos los niveles de la vida de la Iglesia y de la sociedad actual. Sus numerosos viajes apostólicos son una de sus expresiones más elocuentes. Juan Pablo II comenzó un modo nuevo de ser Papa: viajando, poniéndose en camino por los senderos del mundo, para mirar a los ojos, por decir así, la realidad de las distintas Iglesias locales en los distintos Continentes y para anunciar el Evangelio a todos los hombres y a todos los pueblos. Juan Pablo II fue de este modo el primer y mayor misionero en los más de 26 años que ha durado su pontificado. Se trata de una visión del ministerio petrino en perfecta sintonía con las exigencias de los tiempos.


Otra característica del pontificado del papa Wojtyla fue su constante y paternal cercanía al hombre de hoy. En su encíclica Redemptor hominis afirmaba que «el hombre es el camino de la Iglesia». Esta afirmación, de enorme relevancia pastoral, no la olvidó nunca el Papa. Estuvo siempre cerca del hombre, de sus problemas, defendiendo siempre, con gran valentía, la dignidad de la persona, sus legítimas aspiraciones, sus derechos fundamentales y, por lo mismo, sagrados, inmutables. Con razón decía don Giussani, en el veinticinco aniversario de pontificado: «En Juan Pablo II, en su figura, el cristianismo define la condición humana, es el camino para la realización de la felicidad del hombre». Gracias a Karol Wojtyla el mundo se ha dado cuenta de que el cristianismo quiere ser realmente la realización de lo humano. También en su último libro el Papa escribía aquel estribillo que corresponde al genio del cristianismo: «Gloria Dei vivens homo», la gloria de Dios es el hombre vivo.


El Pontífice nos recordaba a menudo que toda ofensa al hombre es siempre una grave ofensa a Dios, que lo creó a su imagen y semejanza. No habría que olvidar, sin embargo, que precisamente por esta tenaz defensa del hombre, Juan Pablo II fue también centro de ataques y malignidades. Será para siempre un testigo valeroso y creíble de la dignidad humana.


Juan Pablo II, además, pasará a la historia como el Papa de la paz entre los hombres y entre los pueblos. Sus mensajes anuales con motivo de la Jornada mundial de la paz son también lecciones magistrales sobre ese precioso don que Cristo, el Príncipe de la paz vino a traer al mundo. Y sus frecuentes y apasionados llamamientos a la paz fundada en la verdad, la libertad, la justicia, el amor, el perdón y la reconciliación, son otras fuertes llamadas a la obligación de todos los hombres, creyentes o no, de ser verdaderos y convencidos constructores de paz.


Otro aspecto fundamental que caracteriza el pontificado del Papa desaparecido es el de la santidad. El papa Wojtyla ha creado él sólo más santos y beatos que todos sus predecesores juntos desde 1588, año en que se creó el dicasterio de las Causas de los santos. La santidad pertenece al DNA de la Iglesia de Cristo. Es uno de sus elementos constituyentes. Y en la Novo millennio ineunte dice que el objetivo de toda la actividad pastoral de la Iglesia es suscitar en los fieles el anhelo de la santidad (NMI, 37).

En fin, Juan Pablo II pasará a la historia también como el Papa de los jóvenes. Desde el comienzo de su pontificado se creó un verdadero feeling entre él y los jóvenes. Los jóvenes han amado al Papa, y el Papa ha amado a los jóvenes, viendo justamente en ellos el futuro de la Iglesia y de la sociedad. Especialmente significativo fue la invitación que les hizo: «Jóvenes, no tengáis miedo de ser los santos del tercer milenio».

 (Fuente:  30Giorni, 2005) 


martes, 6 de septiembre de 2022

Recordando a Juan Pablo II (2005) Cardenal Gabriel Zubeir Wako

 


Aquel viaje a Sudán

Mi recuerdo más afectuoso del papa Juan Pablo II es el que, con emoción y alegría, me traslada a aquellas nueve horas transcurridas con él en Jartum en aquel 10 de febrero de 1993 cuando el Pontífice vino por primera vez a nuestra tierra sudanesa. Recuerdo su llegada al aeropuerto, cuando tras bajar del avión se arrodilló para besar nuestra tierra diciendo luego: «La paz sea con vosotros».

¡Nadie podía dejar de asombrarse por este gesto de amor realizado por el Santo Padre! Quienes conocen la situación de Sudán saben lo que pudo significar su llegada y aquel gesto en una tierra martirizada por la guerra civil. El declaró abiertamente frente a los diplomáticos y los hombres de gobierno que había venido en señal de paz y para ver a sus hijos violentados por la injusticia y perseguidos. No escondió su satisfacción de poder celebrar la eucaristía, por primera vez públicamente, en un país islámico fundamentalista.

El Papa, con su breve visita, nos ayudó mucho. Una visita de nueve horas para proclamar a Jesucristo «nuestra paz» y para darnos a todos una esperanza siempre nueva. Diez años después de aquella visita, en 2003, el Santo Padre me llamó al Colegio cardenalicio. «Usted», me dijo, «viene del amado continente africano, sea siempre gracia y bendición para la Iglesia de Jartum y para todo el pueblo sudanés»; con conmoción le dije que mi deseo mayor era seguir y perseverar en la fidelidad el ejemplo de mi predecesor y fundador de la Iglesia sudanesa: san Daniel Comboni

 

-0-

 

 

Palabras de Juan Pablo II en la Audiencia del 17 de febrero de 1993, a su regreso del viaje apostólico a Benim, Uganda y Sudán:   

 Josefina Bakhita. Junto a los santos mártires ugandeses y a las beatas Anwarite y Victoria, la Providencia divina pone, en el camino del Evangelio entre las jóvenes Iglesias de África, una beata sudanesa. Vendida de joven en el mercado de los esclavos, rescatada luego y liberada, halla el camino para seguir a Cristo entre las religiosas de santa Magdalena de Canosa, en tierra véneta, donde recibe el bautismo y emite los votos religiosos. Dios ha revelado la santidad de esta humilde hija de África en un momento especial. Después de la beatificación, acaecida en Roma en mayo de 1992, ha nacido la idea de honrar a la nueva beata también en su país de origen. Ésta es su patria: ella debe hacer brillar entre los suyos la luz divina que ilumina la vida, difícil y llena de sufrimientos, de sus compatriotas.

En Sudán, país en su mayoría musulmán, los cristianos pertenecen a la población negra autóctona, concentrada sobre todo en el sur. En la archidiócesis de Jartum, la capital, el número de los católicos ha aumentado a causa de los prófugos procedentes del sur, donde desde hace muchos años continúa la guerra y donde hasta la ayuda humanitaria ha llegado a menudo con dificultad. La evangelización del Sudán está vinculada desde hace más de un siglo, de modo especial, a la actividad de los padres Blancos, de Daniel Comboni, y de su congregación misionera, así como a la de otras comunidades.

Durante la celebración eucarística, la Iglesia en Sudán, con la participación de una gran multitud de cristianos de todo el país, ha acogido a Bakhita, su hija declarada beata, que ha regresado, en el misterio de la comunión de los santos, al pueblo del que en otro tiempo había salido.

Confiamos en que dichos acontecimientos contribuyan al acercamiento de musulmanes y cristianos de Sudán para el bien de toda África y para la causa de la paz en el mundo contemporáneo.

---

 

 

Alguna información mas reciente de la sufrida Sudan, patria de  Santa Josefina Bakhita 

Unmisionero en Sudan 

MariaConcepcion Lopez, misionera en Sudan

Entrevistaa Yudith Pereira  

Alocucióndel Santo Padre Pablo VI a los misioneros expulsados de Sudán

Informacioncatólica de África

 

Recordando a Juan Pablo II (2005) Cardenal Jorge Mario Bergoglio

 La presencia de Maria en la vida del Papa por el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires


Si no me equivoco fue en el año 1985. Una tarde fui a rezar el Santo Rosario que dirigía el Santo Padre. Él estaba delante de todos, de rodillas. El grupo era numeroso. Veía al Santo Padre de espaldas y, poco a poco, fui entrando en oración.

 No estaba solo: rezaba en medio del pueblo de Dios al cual yo y todos los que estábamos allá pertenecíamos, conducidos por nuestro Pastor.

En medio de la oración me distraje mirando la figura del Papa: su piedad, su unción era un testimonio. Y el tiempo se me desdibujó; y comencé a imaginarme al joven sacerdote, al seminarista, al poeta, al obrero, al niño de Wadowice… en la misma posición en que estaba ahora: rezando Ave María tras Ave María.Y el testimonio me golpeó.

Sentí que ese hombre, elegido para guiar a la Iglesia, recapitulaba un camino recorrido junto a su Madre del cielo, un camino comenzado desde su niñez. Y caí en la cuenta de la densidad que tenían las palabras de la Madre de Guadalupe a san Juan Diego: «No temas. ¿Acaso no soy tu Madre?».

Comprendí la presencia de María en la vida del Papa.El testimonio no se perdió en un recuerdo. Desde ese día rezo cotidianamente los 15 misterios del Rosario.

 (Fuente:  30Giorni, 2005) 

lunes, 5 de septiembre de 2022

Madre Teresa – el ángel de Calcuta

 

Hoy la Iglesia recuerda a esa santa mujer, la Madre Teresa de Calcutta, que no desaprovechaba momento -  ni siquiera en la Basílica -  para hablar con su santo amigo Juan Pablo II

 


 

Fue a comienzos de los 50 que,  atendiendo a los pobres en las calles de Calcutta,  se encontró con muchos abandonados a su suerte. Los recogía para trasladarlos a hospitales donde,  a menudo,  no eran aceptados por encontrarlos ya “fuera de cualquier posibilidad de ayuda” y los hospitales no tenían suficientes camas para acomodar pacientes con pocas posibilidades de sobrevivir. 

 

Después de innumerables y desesperados intentos finalmente en 1952 la Madre Teresa abrió su primer “Nirmal Hriday” – un hogar para enfermos abandonados y moribundos en el area de Kalighat de Calcutta.. La Madre Teresa quería que aquellos que se estaban muriendo en las calles, aquellos”no queridos” por los hospitales o por sus propias familias, tuvieran una chance de recuperarse o morir con dignidad, y fueran amados y cuidados por las Hermanas.

 

Hoy en India hay 180 Hogares que cuidan a los mas pobres entre los pobres, o sea los abandonados, los destituidos y a hombres y mujeres físicamente disminuidos.

(De la pagina de las Misioneras de la Caridad) 

viernes, 2 de septiembre de 2022

Beatificación de Juan Pablo I, el Papa de la sonrisa

 

Juan Pablo II comenzaba su primer Audiencia General hablando de su predecesor Juan Pablo I diciendo: “ Cuando el miércoles 27 de septiembre el Santo Padre Juan Pablo I habló a los participantes en la audiencia general, a nadie se le podía ocurrir que aquella era la última vez. Su muerte después de 33 días de pontificado, ha sorprendido al mundo y lo ha invadido de profunda pena. Él, que suscitó en la Iglesia un gozo tan grande e inundó el corazón de los hombres de tanta esperanza, consumó y llevó a término su misión en un tiempo muy breve. En su muerte se ha hecho realidad la palabra tan repetida del Evangelio: “...habéis de estar preparados, porque a la hora que menos penséis vendrá el Hijo del hombre” (Mt 24, 44). Juan Pablo I estaba siempre en vela. La llamada del Señor no le ha cogido de sorpresa. Ha respondido a ésta con la misma alegría y trepidación con que había aceptado la elección a la Sede de Pedro el 26 de agosto.” Recordaba que Juan Pablo I había hablado de las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad y decia : “Esta virtud, que fue su última enseñanza, es aquí en la tierra la virtud más grande, como nos enseña San Pablo (cf. 1 Cor 13, 13); es la virtud que va más allá de la vida y de la muerte. Porque cuando termina el tiempo de la fe y de la esperanza, el Amor permanece. Juan Pablo I pasó ya por el tiempo de la fe, la esperanza y la caridad, que se manifestó tan magníficamente en esta tierra y cuya plenitud se revela sólo en la eternidad. Hoy debemos hablar de otra virtud, porque he visto en los apuntes del Pontífice fallecido que tenía intención de hablar no sólo de las tres virtudes teologales fe, esperanza y caridad, sino también de las cuatro virtudes llamadas cardinales. Juan Pablo I quería hablar de las “7 lámparas” de la vida cristiana, como las llamaba el Papa Juan XXIII.”


-          0 -

La celebración litúrgica con rito de beatificación del Papa Juan Pablo I tendrá lugar  el domingo 4 de septiembre de 2022  en la Plaza de San Pedro a las  10.30 horas  y será presidida por Su Santidad el Papa Francisco. La petición de beatificación será leída por el obispo Mons. Renato Marangoni, lo acompañará el Postulador de la Causa, card. Beniamino Stella, y la Vicepostuladora, Dra. Stefania Falasca. Durante la beatificación, la Postulación entregará al Papa un relicario con una reliquia del nuevo beato.

Esta noche sabado 3 de septiembre de 2022 a las 18.30  tendrá lugar la Vigilia de Oración en la Basílica de San Giovanni in Laterano presidida por el Card. Angelo de Donatis, Vicario General de Su Santidad para la diócesis de Roma. La Vigilia de preparación a la beatificación tendrá lugar en la Basílica que alberga la Cátedra del Obispo de Roma, de la que Juan Pablo I tomó posesión el 23 de septiembre de 1978. 

La Misa de acción de gracias por la beatificación de Juan Pablo I está fijada para  el domingo 11 de septiembre de 2022  y tendra lugar a las 16.00 horas en la plaza de Canale d'Agordo, lugar de nacimiento del nuevo beato, con la participación de los obispos y las respectivas comunidades de las diócesis en las que el nuevo beato ha desarrollado su ministerio sacerdotal y episcopal: el patriarcado de Venecia, la diócesis de Vittorio Veneto, la diócesis de Belluno-Feltre. Presidirá la celebración Mons. Francesco Moraglia, Patriarca y Metropolitano de la provincia eclesiástica de Venecia. Para información al respecto, la referencia es la  página web de la diócesis .

.--o--

 

(breve reseña del contenido del libro del Padre Jacek Skrobisz)  

 

 


Su repentina muerte suscitó muchas especulaciones y conjeturas. El mismo Papa durante su breve pontificado comenzó a introducir muchos cambios importantes en las estructuras de la Iglesia. El Padre Jacek Skrobisz, autor de la biografía de Albino Luciani "Humildad. La historia de vida de Juan Pablo I” confronta varias teorías e indica cuál fue la fuerza real del Papa Juan Pablo I. También plantea una pregunta importante: ¿se hubieran atrevido  los cardenales a elegir a alguien de Europa del Este sin este breve pontificado? 

 

El futuro Papa nació en una habitación muy pobre en su casa.  María Fiocco, prima de Luciani y al mismo tiempo partera, preocupada por las complicaciones del parto y la muy mala salud del recién nacido, decidió bautizarlo. No había tiempo de llamar a un sacerdote y mucho menos ir hasta la iglesia. Tres días después, el párroco local en el templo reconoció la validez del bautismo con agua y completó el rito del sacramento. Con el nacimiento de Albino, los problemas de mantenimiento de la familia no desaparecieron. Y no se trataba de construir una nueva casa o comprar equipo. La familia de Forno di Canale, más un niño recién nacido, carecía de pan . En 1913, el padre del futuro Papa vuelve a viajar al extranjero, esta vez a Argentina. En ese momento el y su esposa se preguntaron seriamente sobre emigrar.

 

El estallido de la guerra puso fin a los planes de emigración.  Giovanni Luciani encontró trabajo en Francia, luego en Suiza, y finalmente en 1925, después de años de vagar por el mundo, fue empleado en un pequeño cuadro eléctrico en Canale d'Forno. Sin embargo, antes de eso, como recuerda Nina, la hermana menor de Albino, en la casa a menudo faltaba comida. En los años 1917-1918, luego del paso del ejército alemán, el hambre era algo cotidiano en la casa Luciani . Albino recordaba bien ese período. A veces iba a casa de sus abuelos para comer aunque fuera una sola comida. Una vez, él y su media hermana Pia decidieron pedir comida en la carretera principal. Cuando el pequeño Albino le pidió a su madre una bolsa en la que pudieran poner las cosas pedidas, ella lloró .Solo encontraron media papa ese día. Como Papa, Juan Pablo I recordó  esos días difíciles durante una audiencia con los fieles de la diócesis de Belluno-Feltre el 3 de septiembre de 1978. Luego dijo: “ Les puedo asegurar que en el año de la invasión de 1917 y también después de eso, yo tenía mucha hambre; por lo tanto, puedo comprender muy bien  los problemas de los que tienen hambre ” .

 

El 3 de septiembre de 1978, tras su elección como Papa, recibió en el Vaticano a una delegación del seminario y del mundo del trabajo, recordando una vez más que los trabajadores deben ser escuchados, especialmente cuando se habla de problemas sociales. Él mismo quería hacer algo al respecto, pero -como él mismo evaluó sus acciones- no hizo mucho. Este pequeño, sin embargo, fue una señal significativa para el mundo del trabajo. Más de una vez trató de ayudar a los necesitados. Un día incluso vendió souvenirs personales para este fin, y destinó el dinero a los pobres .

 

El 17 de marzo de 1978, Aldo Moro, de sesenta y dos años, presidente del partido Demócrata Cristiano, dos veces primer ministro de Italia, fue secuestrado, y luego asesinado despues de cincuenta y cinco dias por los terroristas de las Brigadas Rojas.  El 9 de mayo, tras una llamada telefónica anónima a la policía romana, fue encontrado muerto, con múltiples heridas de bala en el pecho. Así terminó el bastante largo período de espera por la liberación del político. Luciani hizo dos declaraciones oficiales sobre esta trágica muerte. Por primera vez en el semanario Gazettino. Recordó que tuvo pocas oportunidades de conocer personalmente al difunto. La muerte de este conocido político, sin embargo, animó a una reflexión más profunda y a mirar en nuestro propio corazón, para responder a la pregunta sobre nuestra propia responsabilidad con la sociedad, la familia y la educación de los jóvenes. Unos días después, el patriarca hizo un llamamiento audaz a sus diócesis. Todos parecen conmovidos por esta muerte -escribió- también se buscan causas sociales. Se apunta a la protección insuficiente de personas importantes en el estado, a las cárceles donde los condenados aprenden el terrorismo. Estos factores existen, por supuesto, pero no son razones fundamentales. Luciani enumeró valientemente lo que constituye el cuestionamiento de los valores morales y el relativismo de la vida hoyRecordó ser pastor de almas, por lo que habló de la destrucción de la familia por el divorcio, los efectos negativos de la anticoncepción y el aborto. Estas son las cosas que hacen desaparecer el sentido del pecado. Parece que sólo existe el pecado en la dimensión social, mientras que individualmente, todo está permitido.En un estilo muy emotivo, Luciani afirmó además que un Dios que puede prohibir algo no existe en la conciencia del mundo moderno, por lo que es cada vez mayor el número de jóvenes que viven sin matrimonios religiosos y civiles, la plaga de la prostitución, la homosexualidad ostentosa. , el número de publicaciones pornográficas, consumo de drogas . Todo ello respaldado por los poderosos recursos y beneficios de este tipo de práctica. No será posible librarse del terrorismo si, junto a razones sociales, no se eliminan las actividades antirreligiosas. No hay que olvidar que Venecia, en momentos difíciles de su historia, acudió al Señor para el perdón de los pecados y prometiendo arreglar la vida y la moral. Si hubiera pronunciado palabras similares hoy como obispo, habría sido inmediatamente atacado por atraso, incomprensión e intolerancia. Al ver los peligros de las ideas revolucionarias, Luciani llamó a todas las personas a ser responsables. Recordó que no es suficiente observar pasivamente y lamentarse de ver suceder el mal. Instó especialmente a la valentía de nombrar las cosas. Por un lado, hay que condenar el mal, y por otro lado, no hay que desanimarse de hacer el bien.

Librito de la celebración: Santa Misa y beatificación del Siervo de Dios el Sumo Pontífice Juan Pablo I [4 de septiembre de 2022]

Homilia de Juan Pablo II en la Santa Misa celebrada el Domingo 26 de agosto de 1979 en Canale d'Agordo, pueblo natal de Albino Luciani, Juan Pablo I 

Textos y documentos delPontificado de Juan Pablo I

Invito leer:

Salvatore Cernuzio –Papa Luciani 


Testimonio de la sobrina del Papa Luciani


Andrea Tornelli: Papa Luciani: La homilía sobre el sacerdote "siervo que se desvive" por su gente   


Alessandro Di Bussolo : La beatificación de Juan Pablo I: De Canale d’Agordo a Roma


Los seis "queremos". El Magisterio de Juan Pablo I a la luz de los documentos de archivo

 

Juan Pablo II y Mijail Gorbachov

 


La pregunta irónica de Stalin: "¿Cuántas divisiones tiene el Papa?" se suponía que debía dar testimonio de su actitud irrespetuosa hacia el Sucesor de San Pedro, pero, 36 años después de la muerte del dictador soviético, sucedió algo impensable: el 1 de diciembre de 1989, Juan Pablo II recibió en el Vaticano a Mijaíl Gorbachov, reformador y padre de la "perestroika". Así, Gorbachov se convirtió en el primer líder soviético en realizar una visita oficial al Vaticano. En los años siguientes, Gorbachov,  Juan Pablo II mantuvieron contactos casi amistosos entre sí. El exlíder soviético era un visitante frecuente del Vaticano. Gorbachov, el último líder de la Unión Soviética, murió la noche del 30 al 31 de agosto pasado en Moscú.

¡Un líder soviético en los apartamentos papales y la amabilidad del Papa, que vio en Gorbachov, a un hombre providencial en la obra de liberar a Europa del yugo del comunismo! Joaquín Navarro-Valls, el entonces vocero del Vaticano , informó que el líder soviético le dijo a su esposa: "Raiso Maksimovna, me honra presentarte la máxima autoridad moral en la tierra". Y agregó con una sonrisa: "¡Es eslavo, como nosotros!".

Aunque hubo antecedentes similares: el 30 de enero de 1967 el Vaticano recibió la visita del presidente del Presidium del Soviet Supremo de la URSS, Nikolai Podgorny, pero en una visita no oficial y el cargo que ocupaba el entonces invitado de Pablo VI. era puramente honorario, aunque Podgorny era formalmente el jefe de estado (el Consejo Supremo era como un presidente "colectivo"), pero a diferencia de Gorbachov, no tenía poder real que en ese momento estaba en manos del jefe del partido comunista, Leonid Brezhnev.  También debe recordarse que tanto Pablo VI como Juan Pablo II recibieron en el Vaticano varias veces al ministro de Asuntos Exteriores de la URSS, Andrei Gromyka (en los años 1966-85); el primer representante soviético de alto rango detrás de la Puerta de Bronce fue el yerno de Nikita Khrushchev, Alexei Ajubey, editor en jefe del diario Izvestia, quien fue recibido en el Vaticano el 7 de marzo de 1963 por Juan XXIII.


El encuentro de Juan Pablo II con Gorbachov, fue oficial, por lo que fue más que una audiencia privada;  sin embargo, no tuvo la dimensión de una visita de Estado, ya que la entonces URSS y la Santa Sede aún no mantenían relaciones diplomáticas. Y por lo tanto no hubo saludo oficial, y "en la brisa romana, la hoz, el martillo y la tiara no volaban juntos".

 

La falta de un sobre protocolario no perjudicó la trascendencia histórica del encuentro. Durante 70 años, los sacerdotes católicos y los creyentes en la Unión Soviética fueron oprimidos y perseguidos. El supremo representante de la ideología atea militante mostró respeto por el Papa, quien incansablemente condenó al comunismo como producto del mal. Es más: Gorbachov estrechó la mano del jefe de la Iglesia, quien apoyó abiertamente a "Solidaridad" contra las autoridades comunistas de Varsovia y fue uno de los "sepultureros" del Bloque del Este.

No fue casualidad que fuera en diciembre de 1989 cuando esta conversación tuvo lugar en la biblioteca privada del Papa. Ya se sabía que el orden político de la posguerra se había "desviado". Tres semanas antes, el Muro de Berlín había caído, el bloque socialista comenzaba a desmoronarse y Gorbachov estaba en un gran problema por la independencia de algunas naciones de la Unión Soviética bajo su gobierno. Además de estos problemas del jefe del Kremlin, también hubo demandas de la "división del papa": los 13,5 millones de católicos en la URSS. Para esta minoría, la Santa Sede exige desde hace tiempo libertad religiosa a las autoridades soviéticas. 

El primer progreso se hizo después de que Gorbachov llegara al poder en 1985. En marzo y julio de 1989, Juan Pablo II pudo nombrar obispos católicos en las (todavía) repúblicas soviéticas de Lituania y Bielorrusia. Tras una conversación de 75 minutos, Gorbachov anunció que próximamente su país promulgaría una ley de libertad religiosa. Un año después entró en vigor y la URSS colapsó después de otros 12 meses.

En los años siguientes, Gorbaczow y Juan Pablo II mantuvieron contactos casi amistosos entre sí. El exlíder soviético se convirtió en un visitante frecuente del Vaticano. Por otra parte, Juan Pablo II no logró cumplir su gran sueño, mencionado por el jefe del Kremlin durante aquella histórica visita, a saber, no poder ir a la URSS gobernada por él. Más tarde, tras el colapso de la URSS en 1991, el Santo Padre visitó la mayoría de las antiguas repúblicas soviéticas, que entonces eran estados libres e independientes. Pero la visita a Moscú nunca sucedió.

(Fuente: Ekai)

jueves, 1 de septiembre de 2022

Juan Pablo II el Papa que hizo temblar al Kremlin – Luigi Accattoli (2 de 2)

 


Mostrar la «unidad espiritual de la Europa cristiana» significa vencer la cortina de hierro y el muro comunista, pero por el momento seria una utopía impuesta sí, pero por proyección de voluntad más que por programa operativo. Será la historia –  a menudo acaricia la idea – la que hará un programa, por ahora es un deseo a larga data.  Como programa operativo por ahora existe el dialogo con el régimen y así lo presenta Juan Pablo hablándoles a los obispos,  con la observación que «con el episcopado polaco se encuentra hoy un Papa polaco»

«el auténtico diálogo debe respetar las convicciones de los creyentes, asegurar todos los derechos de los ciudadanos y las condiciones normales para la actividad de la Iglesia como comunidad religiosa, a la que pertenece la gran mayoría de los polacos. Nos damos cuenta que este diálogo no puede ser fácil, porque se desarrolla entre dos concepciones del mundo diametralmente opuestas, pero debe ser posible y eficaz si lo exige el bien del hombre y de la nación». (Czestochowa, 5 de junio) 

La pregunta sobre el sentido histórico de la propia elección al Papado se haría presente durante los nueve días. Y es en Oswiecim,  conocida para todos como Auschwitz,  que se revela finalmente a los ojos del mundo la providencialidad de aquella elección. El palco de la Misa se alza sobre la plataforma que se encuentra a la mitad de la ferrovía que atraviesa el campo principal, donde  los recién llegados eran seleccionados y enviados en doble fila hacia las cámaras de gas o a las barracas de trabajos forzados.

Alli Juan Pablo recuerda a la multitud de haber crecido en el entorno de aquella tierra devenida en el «Golgota del mundo contemporáneo »: Wadowice se encuentra a a treinta kilómetros de aquel palco.  La larga lista de los pueblos que allí encontrarán el martirio,  se detiene ante la lápida con la inscripción en lengua hebraica y pronuncia sobre la Shoa palabras que hasta ahora ningún Papa se había atrevido a pronunciar.

 El es consciente de su misión  por haber sido coterráneo de tanto martirio. Se presenta como 

 «el Papa que ha venido a la sede de san Pedro de la diócesis donde se encuentra el campo de Oswiecim»  

Y además:. 

Cristo quiere que yo, Sucesor de Pedro, dé testimonio ante el mundo de lo que constituye la grandeza del hombre de nuestros tiempos y de su miseria. De lo que constituye su derrota y su victoria.(Auschwitz 7 de junio) 

 El mundo escuchándolo intuye que el nuevo Papa  ayudara en esa gran y difícil  tarea muy difícil de comprender Auschwitz o solo recordarlo.Hablándoles a los operarios de Nowa Huta Juan Pablo pronuncia las palabras que le darán el primer empujón a la  vida  de Solidarnosc:

 «la Iglesia no tiene miedo del mundo del trabajo»,  «no tiene miedo del sistema basado en el trabajo» y «no se puede disociar la cruz del trabajo human   

«Cristo no aprobará jamás que el hombre sea considerado —o que se considere a sí mismo— únicamente como instrumento de producción»

 En aquel momento aquellas palabras no llamaron la atención a los observadores internacionales pero él era consciente de la importancia que conllevaban, sabía que contrastaban directamente con la pretensión del régimen de basarse en el trabajo y tener a los trabajadores de su lado. Tanto que Juan Pablo siente, por primera vez, la necesidad de tranquilizar a las autoridades comunistas, con estas palabras improvisadas:

«Nadie puede asombrarse que yo hable aquí en Polonia de la dignidad del trabajador, de lo cual ya he hablado en México y quizás de modo más severo ,utilizando palabras más duras. La Iglesia por el bien del hombre desea llegar a una común comprensión  de las cosas, con todo sistema de trabajo. Tan  solo le pide al sistema que le permita hablar de Cristo al hombre y de  amar al hombre acorde a la medida de su propia dignidad» (Nowa Huta 9 junio)

 El viaje termina en Cracovia, su ciudad. Aquí, el ultimo día, el Papa será testigo de la multitud más grande y mas cálida del viaje. En la penúltima y las dos tardes precedentes, los jóvenes, en nombre de toda la población, le ofrecerán interminables serenatas bajo la ventana del Arzobispado. El  se sube sobre una mesa para mirar hacia afuera y verlos a todos. Le acercan un micrófono, pero la instalación es improvisada y solo lo oyen los más cercanos. Habla con gestos. Reza el Ángelus, y dice que va a cenar. Luego vuelve y dice que va a adormir pero allí abajo nadie se mueve.

La tarde del sábado la serenata continuara durante gran parte de la noche con una multitud silenciosa bajo aquella ventana, aun después que el Papa se ha retirado. De allí la gente irá directamente a la explanada de Blonie, a orillas del Vistola, donde tendrá lugar la celebración final. Las calles fluyen como ríos durante toda la noche. Más de un millón de personas  confirman las autoridades polacas. Los observadores agregan que se trata de la multitud mas numerosa  reunida bajo el sol para escuchar a una sola persona, no solo en la historia reciente de Polonia, sino en todos los países europeos.

A aquella multitud  tan singular Juan Pablo le repite su lema pontifical:

 «No tengais miedo. Hace falta abrir las fronteras. No existe imperialismo en la Iglesia, sino solo servicio». 

Después aquella marea humana se dispone a cubrir los 12 kilómetros del recorrido había el aeropuerto para el adiós.Saludando a la patria en el aeropuerto de Cracovia, Juan Pablo pronuncia algunas palabras decisivas para que se entienda  la novedad del mensaje que vino a traer dependiendo de la respuesta que reciba pero ciertamente no podrá ser aceptación de lo existente:

 «Es necesario tener la valentía de caminar en la dirección en la que nadie ha caminado hasta ahora, Nuestro tiempo tiene necesidad de un testimonio que exprese abiertamente la voluntad de acercar entre sí las naciones y regímenes, como condición indispensable para la paz en el mundo.» (Cracovia 10 de junio)

 (Luigi Accattoli: GIOVANNI PAOLO La prima biografia completa, San Paolo, Milano, 2006)