Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

sábado, 29 de marzo de 2025

20 años de la partida de Juan Pablo II – Polonia se prepara: su paroquia en Wadowice

 


El 2 de abril de 2025 se cumplirán veinte años desde que el mundo se detuvo… por un momento. El fallecimiento de Juan Pablo II, figura que dejó una huella permanente en la historia de la Iglesia e influyó en el destino del mundo,  fue un acontecimiento que unió a millones de personas en oración y reflexión. Wadowice, su ciudad natal, se convertirá en un lugar de memoria colectiva y de reflexión sobre su vida y el legado que dejó.

La parroquia Juan Pablo II  de la Presentación de la Bienaventurada Virgen María y el Municipio de Wadowice invitan a  residentes y peregrinos a conmemorar juntos este acontecimiento.

 

Programa de eventos:

30 de marzo de 2025

11:50 – Transmisión en directo desde la plaza del mercado de Wadowice en el marco del programa "Entre la Tierra y el Cielo".

2 de abril de 2025

11:45 – Colocación de ofrendas florales ante el Monumento Papal y  en la Basílica

20:00 – Santa Misa en la Basílica de Wadowice, seguida de una vigilia de oración bajo la ventana de la casa familiar de Karol Wojtyla

21:37 – Estreno del documental “21:37” en el Centro Cultural de Wadowice

 

Además,   partir del 28 de marzo al 9 de abril se presentará en la plaza del mercado de Wadowice  la exposición "TE BUSCABA Y AHORA HAS VENIDO A MÍ",  preparada por el Centro Cultural de Wadowice,  en colaboración con la Oficina Municipal de Wadowice.

La exposición consta de fotografías cedidas gratuitamente por una de las mayores agencias de prensa, la Agence France-Presse, que presentan un momento extraordinario… el tiempo del “paso de Juan Pablo II a la casa del Padre”.

Además,  el día 2 de abril a las 21:37 horas. En el cine Wadowice Kino Centrum    se estrenará la película  "21.37",  una historia sobre los increíbles acontecimientos que tuvieron lugar en Polonia después de la muerte de Juan Pablo II. Lo que vivimos después del 2 de abril de 2005 fue grandioso, único y místico: el tiempo se detuvo…

 

Fuente: Wadowice, aquí comenzó todo 

A 20 años de la partida de Juan Pablo II - Amar hasta el extremo



El Papa Juan Pablo II concluía su Audiencia del 12 de enero de 2005 con esta emotiva suplica-oración atribuida a “Simeòn, Catholicós de Seleucia-Ctesifonte, en Persia,  que él dirigía a Cristo antes de morir mártir, juntamente con muchos compañeros, el 17 de abril del año 341, durante la persecución del rey Sapor II”

"Señor, dame esta corona: tú sabes cuánto la he deseado, porque te he amado con toda mi alma y con toda mi vida. Seré feliz al verte y tú me darás el descanso. (...) Quiero perseverar heroicamente en mi vocación, cumplir con fortaleza la misión que me ha sido encomendada y ser un ejemplo para todo el pueblo de Oriente. (...) Recibiré la vida donde ya no habrá penas, ni preocupaciones ni angustias, ni perseguidores ni perseguidos, ni opresores ni oprimidos, ni tiranos ni víctimas; allá ya no sufriré amenazas de reyes, ni terrores de prefectos; nadie me llevará a los tribunales ni me infundirá temor; nadie me arrastrará ni me asustará. Las heridas de mis pies cicatrizarán gracias a ti, oh camino de todos los peregrinos; el cansancio de mis miembros hallarán descanso en ti, Cristo, crisma de nuestra unción. En ti, cáliz de nuestra salvación, desaparecerá la tristeza de mi corazón; en ti, nuestra consolación y nuestra alegría, se enjugarán las lágrimas de mis ojos" (A. Hamman, Preghiere dei primi cristiani, Milán 1955, pp. 80-81).

Después de esta Audiencia seguiría la Audiencia del 19 de enero introduciendo la Semana de oración por la unidad de los cristianos que había comenzado el día anterior

y la Audiencia del 26 de enero de 2005 acerca del salmo 114 “Acción de gracias” "Amo al Señor, porque escucha mi voz suplicante; porque inclina su oído hacia mí el día que lo invoco" (vv. 1-2), que terminaba con esta expresión: Digamos también nosotros a nuestra alma:  "Recobra tu calma". Nuestra calma es Cristo, nuestro Dios" (Orígenes-Jerónimo, 74 Omelie sul libro dei Salmi, Milán 1993, pp. 409. 412-413).

Su última Audiencia General,  la siguiente del 23 de febrero , fue una breve exhortación sobre el sentido del itinerario cuaresmal y lo hizo en conexión televisiva desde su biblioteca privada.

Y finalmente la Audiencia especial en la Plaza San Pedro del 30 de marzo de 2005, durante la cual se leyeron saludos del Santo Padre y luego se rezo un padrenuestro concluyendo el encuentro con la bendición apostólica. Fue su despedida

viernes, 28 de marzo de 2025

El Via Crucis de Karol Wojtyla

 


Vuelvo a publicar el post del 12 de marzo del 2008, con un único cambio el enlace, pues en este enlace del sitio de los franciscanos se encuentran los dos textos completos, tanto del Via Crucis de Karol Wojtyla, como la presentación de Mons. Piero Marini.

 En 1976 Karol Wojtyla fue llamado por el Santo Padre Pablo VI a predicar los ejercicios espirituales de Cuaresma para el Papa y la Curia Romana en la capilla Matilde,actualmente capilla "Redemptoris Mater" del Vaticano. En el breve tiempo que tenia para preparar los 22 sermones o conferencias se “internó” en Zakopane, centro de esqui que el conocía tan bien, y alli entre el 20 y el 25 de febrero inmerso en la capilla dedicó las mañanas a escribir, permitiéndose también algún respiro para deslizarse con su esquies por las laderas de los montes Tatra en Zakopane, que él conocía tan bien.

El 1 de marzo partió para Roma y en el Colegio Polaco le dio el toque final a las meditaciones. Los ejercicios espirituales se realizaron entre el 7 y el 13 de marzo de 1976.

Estos ejercicios espirituales fueron recopilados y publicados en forma de libro y causaron una fuerte impresión entre los intelectuales de Cracovia. Hubo quienes llegaron a expresar que lo veian a Karol Wojtyla como futuro Papa. En español fueron publicados por BAC (1978) con el emblemático título “Signo de Contradicción” (Signo de Contradicción (cf. Lc 2,)

 

Entre las meditaciones estaba incluido el Via Crucis  "uno de los ejercicios de piedad predilectos del Santo Padre: una predilección que hunde sus raíces en la tradiciòn familiar, en la práctica de la parroquia donde Karol Wojtyla fue bautizado y en las opciones pastorales de aquella Polonia en cuyo cuerpo - su tierra -herido, dividido y despojado por potencias extranjeras se ha prolongado el misterio de la pasión de Cristo"  Juan Pablo II desde que Dios, en su designio providencial, lo llamó a la cátedra de Pedro (16 de octubre de 1978) nunca faltó al "Via Crucis" del Coliseo la tarde del Viernes santo (excepto el último en 2005) sentía en él con gran intensidad una profunda relación que une Jerusalén, la ciudad donde Jesús cargado con la Cruz recorrió el último tramo del camino de su vida, con Cracovia, su antigua sede episcopal, cuya catedral se yergue en la colina Wawel, durante muchos siglos corazón de la monarquía y de la Iglesia, prácticamente un emblema de la Polonia gloriosa y arrasada. Y también con Roma, sede del Sucesor de Pedro, a quien Jesús confió la misión de confirmar a los hermanos en la fe (cf. Lc 22, 31), de apacentar sus corderos y sus ovejas (cf. Jn 21, 15-17) y a quien dirigió la última y perentoria invitación: «tú sígueme» (Jn 21, 22)”…. “Al celebrarse el 25º aniversario de servicio pastoral de Juan Pablo II las meditaciones del Via Crucis fueron aquellas originales que entonces ya habian sido publicadas en forma de libro. El Santo Padre habia querido tomar aquel Via Crucis, sacándolo por decir así del retiro de la Capilla Matilde para celebrarlo en una inmensa platea, en la auténtica Statio Urbis et Orbis del Coliseo-Foros imperiales-Palatino en la noche del Viernes Santo. Una decisión meditada e iniciativa feliz que, en otras cosas, permite constatar cómo el Magisterio de Juan Pablo II, «tan grande, tan rico, tan oportuno», está ya en muchos puntos «sintéticamente presente en Signo de Contradicción».  (Mons. Piero Marini)



jueves, 27 de marzo de 2025

Juan Pablo II, el Papa de la soberanía ucraniana – Arzobispo de Kiev-Galicia, Sviatoslav Shevchuk

 


San Juan Pablo II jugó un gran papel en la creación de la identidad nacional ucraniana y la libertad espiritual de nuestra nación, fue el Papa de la soberanía ucraniana – de esta manera, la vida y los logros del Papa polaco para los ucranianos fueron resumidos el 26 de marzo en Poznań por el Arzobispo Mayor de Kiev-Galicia, Sviatoslav Shevchuk, quien participo en una conferencia interdisciplinaria de dos días "Juan Pablo II: Leyendo la historia, creando la historia", organizada en la Universidad Adam Mickiewicz, que se desarrolló en el formato de varios paneles dedicados a diversas dimensiones del ministerio del Papa polaco.

El líder de la Iglesia greco-católica ucraniana ( IGCU ) participó en varias reuniones de debate. Durante el panel de la mañana, dijo, entre otras cosas, que para él y sus compatriotas "Juan Pablo II no es solo una figura histórica, sino que su carisma y su mensaje son una realidad cotidiana y un llamado a la verdadera libertad en el futuro, una libertad que debemos defender al precio de nuestra propia sangre". 

 

El orador recordó el momento de la elección del cardenal. Karol Wojtyła como Papa después de escuchar las noticias en la televisión soviética cuando era niño. “Para los ucranianos, ese momento marcó el comienzo de cambios importantes”, dijo el arzobispo. Añadió que "Juan Pablo II fue el Papa de la soberanía ucraniana" y señaló que fue él quien "empezó a hablarnos en ucraniano en un momento en el que se nos negaba el derecho a hablar este idioma".

 

“Te saludo, Ucrania, testigo valiente y tenaz de adhesión a los valores de la fe. ¡Cuánto has sufrido para reivindicar, en momentos difíciles, la libertad de profesarla!” expreso Juan Pablo II en sudiscurso (en ucraniano) al llegar a Kiev el sábado 23 de junio de 2001.  

El Obispo Shevchuk destacó el significado especial del viaje del Santo Padre aUcrania en 2001, que marcó un punto de inflexión en la historia de la nación de este país, que entonces celebraba el décimo aniversario de su independencia. El orador recordó las palabras de Juan Pablo II a la juventud ucraniana: “No tengan miedo de ser una nación libre. Os realizaréis plenamente y contribuiréis a la construcción de un mundo más solidario y justo… vuestro pueblo está viviendo una transición difícil y compleja del régimen totalitario, que lo oprimió durante tantos años, a una sociedad finalmente libre y democrática. Pero la libertad exige conciencias fuertes, responsables y maduras. La libertad es exigente y, en cierto sentido, cuesta más que la esclavitud.”

Palabras que "siguen siendo relevantes hoy, cuando los jóvenes de Ucrania siguen defendiendo su libertad en los momentos difíciles de la guerra", señaló el jefe de la UGCC.

 

Luego destacó que Juan Pablo II fue también el Papa de la solidaridad y de la reconciliación: polaco-ucraniana y europea. "Probablemente fue el primero en decir a los europeos que Europa no es solo un concepto geográfico o económico" y en este contexto el panelista de Ucrania señaló que "a veces la palabra 'Europa' se asocia solo con la Unión Europea", mientras que "Kiev, Ucrania, nuestra cultura son parte de la cultura europea".

El arzobispo Shevchuk también intervino en la segunda reunión del panel con la participación de varios cientos de estudiantes, intelectuales y representantes del gobierno. En su discurso se centró en la importancia de Juan Pablo II como el "Papa de los jóvenes".

Destacó que el Santo Padre siempre ha prestado atención al papel de los jóvenes en la configuración del mundo futuro y ha creído en su capacidad para cambiar la realidad. “Para él los jóvenes eran más importantes que los encuentros con presidentes o con personas mayores”, afirmó con convicción el jerarca greco-católico ucraniano.

 

Al finalizar la mesa redonda, el arzobispo Szewczuk dijo a los jóvenes presentes en el aula universitaria: «Si Su Santidad Juan Pablo II estuviera entre nosotros hoy, les diría a los estudiantes y jóvenes: 'No tengan miedo. No tengan miedo de abrir la puerta a Cristo y no tengan miedo de cruzar el umbral de la esperanza. El mensaje de Juan Pablo II es un mensaje de esperanza. No tengan miedo, construyan su futuro'».

 

A la reunión en la Universidad de Poznań asistieron, presencialmente o a distancia, destacados historiadores, teólogos, filósofos, sociólogos y representantes de las humanidades y las ciencias sociales, entre ellos: el prof. Norman Davis, Hans-Gert Pöttering, George Weigel, prof. Hanna Suchocka, profesora. Krzysztof Zanussi y el ex presidente de la República de Polonia Lech Wałęsa. A las conferencias asistió el arzobispo mayor de la Metrópoli de Poznań, Mons. Stanisław Gądecki..

 

George Weigel comenta en su libro The end and the beginning (Doubleday, 2010) que Karol Wojtyla de alguna manera fue una excepción dentro del clero polaco, un patriota con profunda simpatía con las aspiraciones nacionales de Ucrania, sentimiento que no era compartido por el resto del clero.       

 

Fuente: Ekai 

Invito leer un articulo en Aceprensa  Ucrania, un viaje de alta tensión para Juan Pablo II – Diego Contreras, Ignacio Aréchaga

También en Aciprensa  Iglesia dedicada a San Juan Pablo II es el “oasis” de los refugiados en Ucrania


martes, 25 de marzo de 2025

El Magnificat de Karol Wojtyla / Juan Pablo II

 


La trayectoria mariana de Karol Wojtyla marcada por el Magnificat de Maria tuvo sus orígenes en su Wadowice natal y se fortaleció en Cracovia.

Fue recién en la primavera de 1939,  despues de haber pasado por la escuela de espiritualidad de Jan Tyranowski y antes de ingresar al seminario, que volcó en palabras de poeta su amor a Ella, su Madre, en “Magnificat” que comienza así:

“Adora, alma mía, la gloria de tu Señor,
el Padre de la gran Poesía - tan lleno de bondad.

Él fortificó mi juventud con ritmo admirado,
mi canto, en yunque de roble, ha forjado.

Resuena, alma mía, con la gloria de tu Señor,
Hacedor del Saber Angelical - benévolo Hacedor.
- - -
Apuro hasta los bordes la copa de vino, con gratitud,
en Tu fiesta celestial -cual un siervo orante-,
porque embelesaste extrañamente mi juventud,
porque de un tronco de tilo tallaste una forma rozagante.

¡Tú eres el Maravilloso, el Escultor de santos tallados!
- Por mi camino hay muchos abedules y robles numerosos.
- Soy como un surco soleado, un campo sembrado,
como una arista joven y brusca de los Tatras rocosos. ”

El soneto permaneció desconocido durante muchos años; en español fue publicado en Madrid por la Fundación Universitaria CEU, en traducción del profesor Bogdan Piotrowski,  presentado y leído en Madrid durante la VII edición del Congreso Católicos y Vida Pública en noviembre de 2005.

Un Magnificat siempre vivo y presente en todos los senderos de la vida de Karol Wojtyla: cuando niño de rodillas ante Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, ante Ella en Kalwaria Zebrzydowska, el Santuario más importante de Cracovia; siempre presente en su corazón Nuestra Señora de Jasna Gora.


Maria, aquella que “nos acerca a Cristo: que nos dirige hacia el, si vivimos su misterio en Cristo” (Don y Misterio) contemplada como «signo de consuelo y de esperanza», que “correspondió plenamente con su «sí» a la voluntad divina” y “elevada al cielo, nos indica el camino hacia Dios” siempre invitándolo a seguir la preciosa estela de aquel “testamento espiritual”.


“En el Magníficat María celebra la obra admirable de Dios, inspirándose en la tradición del Antiguo Testamento, celebra con el cántico del Magníficat las maravillas que Dios realizó en ella”, decía el Santo Padre en la Audiencia general del 6 de noviembre de 1996.

El 28 de marzo de 1987 nos regaló la Encíclica Redemptoris Mater sobre la Bienaventurada Virgen Maria en la Vida de la Iglesia peregrina con 15 referencias al Magnificat.

En la Audiencia del 15 de febrero de 2006 el Santo Padre Benedicto XVI en relación directa al “largo itinerario que comenzó, hace exactamente cinco años, en la primavera del año 2001, mi amado predecesor el inolvidable Papa Juan Pablo II” (serie de catequesis sobre salmos y cánticos que comenzaba con la Audiencia del 28 de marzo de 2001) se refirió en preciosas palabras al “Cántico con el que se concluye idealmente toda celebración de las Vísperas: el Magníficat (cf. Lc 1, 46-55)”, que había sido cantado por el coro de la Capilla sextina, y en la Audiencia explicó “la estructura íntima de ese canto orante”

«Magníficat anima mea Dominum!» (Lc 1, 46)

 

Invito visitar:
Homilía de Juan Pablo II Clausura del XX Congreso Mariológico-Mariano Internacional
Cantico de la Virgen Maria «Magníficat» (Lc 1, 46-55)
Redemptoris Mater


 

 

viernes, 21 de marzo de 2025

La fe supone la razón

 


Según el pensamiento de santo Tomás, la razón humana, por decirlo así, "respira", o sea, se mueve en un horizonte amplio, abierto, donde puede expresar lo mejor de sí. En cambio, cuando el hombre se reduce a pensar solamente en objetos materiales y experimentables y se cierra a los grandes interrogantes sobre la vida, sobre sí mismo y sobre Dios, se empobrece. La relación entre fe y razón constituye un serio desafío para la cultura actualmente dominante en el mundo occidental y, precisamente por eso, el amado Juan Pablo II quiso dedicarle una encíclica, titulada justamente Fides et ratio, Fe y razón. También volví  a  abordar  recientemente  este tema en el discurso que pronuncié  en  la Universidad de Ratisbona.

En realidad, el desarrollo moderno de las ciencias produce innumerables efectos positivos, como todos podemos ver; es preciso reconocerlos siempre. Pero, al mismo tiempo, es necesario admitir que la tendencia a considerar verdadero solamente lo que se puede experimentar constituye una limitación de la razón humana y produce una terrible esquizofrenia, ya declarada, por lo que conviven racionalismo y materialismo, hipertecnología e instintividad desenfrenada.

Por tanto, urge redescubrir de modo nuevo la racionalidad humana abierta a la luz del Logos divino y a su perfecta revelación, que es Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre. Cuando es auténtica, la fe cristiana no mortifica la libertad y la razón humana; y entonces, ¿por qué la fe y la razón deben tener miedo una de la otra, si encontrándose y dialogando pueden expresarse perfectamente? La fe supone la razón y la perfecciona, y la razón, iluminada por la fe, encuentra la fuerza para elevarse al conocimiento de Dios y de las realidades espirituales. La razón humana no pierde nada abriéndose a los contenidos de la fe; más aún, esos contenidos requieren su adhesión libre y consciente.

 (Ángelus de Benedicto XVI,  28 de enero de 2007)

Comprender para creer


 El hombre no ha sido creado para vivir solo. Nace y crece en una familia para insertarse más tarde con su trabajo en la sociedad. Desde el nacimiento, pues, está inmerso en varias tradiciones, de las cuales recibe no sólo el lenguaje y la formación cultural, sino también muchas verdades en las que, casi instintivamente, cree. De todos modos el crecimiento y la maduración personal implican que estas mismas verdades puedan ser puestas en duda y discutidas por medio de la peculiar actividad crítica del pensamiento. Esto no quita que, tras este paso, las mismas verdades sean « recuperadas » sobre la base de la experiencia llevada que se ha tenido o en virtud de un razonamiento sucesivo. A pesar de ello, en la vida de un hombre las verdades simplemente creídas son mucho más numerosas que las adquiridas mediante la constatación personal. En efecto, ¿quién sería capaz de discutir críticamente los innumerables resultados de las ciencias sobre las que se basa la vida moderna? ¿quién podría controlar por su cuenta el flujo de informaciones que día a día se reciben de todas las partes del mundo y que se aceptan en línea de máxima como verdaderas? Finalmente, ¿quién podría reconstruir los procesos de experiencia y de pensamiento por los cuales se han acumulado los tesoros de la sabiduría y de religiosidad de la humanidad? El hombre, ser que busca la verdad, es pues también aquél que vive de creencias.

Cada uno, al creer, confía en los conocimientos adquiridos por otras personas. En ello se puede percibir una tensión significativa: por una parte el conocimiento a través de una creencia parece una forma imperfecta de conocimiento, que debe perfeccionarse progresivamente mediante la evidencia lograda personalmente; por otra, la creencia con frecuencia resulta más rica desde el punto de vista humano que la simple evidencia, porque incluye una relación interpersonal y pone en juego no sólo las posibilidades cognoscitivas, sino también la capacidad más radical de confiar en otras personas, entrando así en una relación más estable e íntima con ellas.

Se ha de destacar que las verdades buscadas en esta relación interpersonal no pertenecen primariamente al orden fáctico o filosófico. Lo que se pretende, más que nada, es la verdad misma de la persona: lo que ella es y lo que manifiesta de su propio interior. En efecto, la perfección del hombre no está en la mera adquisición del conocimiento abstracto de la verdad, sino que consiste también en una relación viva de entrega y fidelidad hacia el otro. En esta fidelidad que sabe darse, el hombre encuentra plena certeza y seguridad. Al mismo tiempo, el conocimiento por creencia, que se funda sobre la confianza interpersonal, está en relación con la verdad: el hombre, creyendo, confía en la verdad que el otro le manifiesta.

¡Cuántos ejemplos se podrían poner para ilustrar este dato! Pienso ante todo en el testimonio de los mártires. El mártir, en efecto, es el testigo más auténtico de la verdad sobre la existencia. Él sabe que ha hallado en el encuentro con Jesucristo la verdad sobre su vida y nada ni nadie podrá arrebatarle jamás esta certeza. Ni el sufrimiento ni la muerte violenta lo harán apartar de la adhesión a la verdad que ha descubierto en su encuentro con Cristo. Por eso el testimonio de los mártires atrae, es aceptado, escuchado y seguido hasta en nuestros días. Ésta es la razón por la cual nos fiamos de su palabra: se percibe en ellos la evidencia de un amor que no tiene necesidad de largas argumentaciones para convencer, desde el momento en que habla a cada uno de lo que él ya percibe en su interior como verdadero y buscado desde tanto tiempo. En definitiva, el mártir suscita en nosotros una gran confianza, porque dice lo que nosotros ya sentimos y hace evidente lo que también quisiéramos tener la fuerza de expresar.