Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

sábado, 14 de abril de 2012

Juan Pablo II en la Argentina - Consagración de Argentina a la Virgen de Luján (Argentina 25)



1.¡Dios te salve, María, llena de gracia, 
Madre del Redentor!

Ante tu imagen de la Pura y Limpia Concepción, 
Virgen de Luján, Patrona de Argentina,
 
me postro en este día aquí, en Buenos Aires,
 
con todos los hijos de esta patria querida,
 
cuyas miradas y cuyos corazones convergen hacia Ti;
 
con todos los jóvenes de Latinoamérica
 
que agradecen tus desvelos maternales,
 
prodigados sin cesar en la evangelización del continente
 
en su pasado, presente y futuro;
 
con todos los jóvenes del mundo,
 
congregados espiritualmente aquí,
 
por un compromiso de fe y de amor;
 
para ser testigos de Cristo tu Hijo
 
en el tercer milenio de la historia cristiana,
 
iluminados por tu ejemplo, joven Virgen de Nazaret,
 
que abriste las puertas de la historia al Redentor del hombre,
 
con tu fe en la Palabra, con tu cooperación maternal.

2. ¡Dichosa tú porque has creído!
En el día del triunfo de Jesús, 
que hace su entrada en Jerusalén manso y humilde,
 
aclamado como Rey por los sencillos,
 
te aclamamos también a Ti,
 
que sobresales entre los humildes y pobres del Señor;
 
son éstos los que confían contigo en sus promesas,
 
y esperan de E1 la salvación.
 
Te invocamos como Virgen fiel y Madre amorosa,
 
Virgen del Calvario y de la Pascua,
 
modelo de la fe y de la caridad de la Iglesia,
 
unida siempre, como Tú,
 
en la cruz y en la gloria, a su Señor.

3. ¡Madre de Cristo y Madre de la Iglesia!
Te acogemos en nuestro corazón, 
como herencia preciosa que Jesús nos confió desde la cruz.
 
Y en cuanto discípulos de tu Hijo,
 
nos confiamos sin reservas a tu solicitud
 
porque eres la Madre del Redentor y Madre de los redimidos.
Te encomiendo y te consagro, Virgen de Luján, 
la patria argentina, pacificada y reconciliada,
 
las esperanzas y anhelos de este pueblo,
 
la Iglesia con sus Pastores y sus fieles,
 
las familias para que crezcan en santidad,
los jóvenes para que encuentren la plenitud de su vocación,
 
humana y cristiana,
 
en una sociedad que cultive sin desfallecimiento
los valores del espíritu.
 
Te encomiendo a todos los que sufren,
 
a los pobres, a los enfermos, a los marginados;
 
a los que la violencia separó para siempre de nuestra compañía,
 
pero permanecen presentes ante el Señor de la historia
 
y son hijos tuyos, Virgen de Luján, Madre de la Vida.
 
Haz que Argentina entera sea fiel al Evangelio,
 
y abra de par en par su corazón
 
a Cristo, el Redentor del hombre,
 
la Esperanza de la humanidad.

4. ¡Dios te salve, Virgen de la Esperanza!
Te encomiendo a todos los jóvenes del mundo, 
esperanza de la Iglesia y de sus Pastores;
 
evangelizadores del tercer milenio,
 
testigos de la fe y del amor de Cristo
 
en nuestra sociedad y entre la juventud.
 
Haz que, con la ayuda de la gracia,
 
sean capaces de responder, como Tú,
 
a las promesas de Cristo,
 
con una entrega generosa y una colaboración fiel.
 
Haz que, como Tú, sepan interpretar los anhelos de la humanidad;
 
para que sean presencia saladora en nuestro mundo
 
Aquel que, por tu amor de Madre, es para siempre
 
el Emmanuel, el Dios con nosotros,
 
y por la victoria de su cruz y de su resurrección
 
está ya para siempre con nosotros,
 
hasta el final de los tiempos.
 
Amén.

Novena completa a la Divina Misericordia (noveno día – sábado después de Pascua)


Sábado

 (Como decía en la Introducción esta es la Novena completa que rezamos en mi parroquia; quien lo desee puede saltear el texto y rezar solamente la Coronilla de la Divina Misericordia) 


Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren mi Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: “Padre, aleja de mi este cáliz, si es tu voluntad”. Para ellas la última tabla de salvación consiste en recurrir a mi misericordia.

Jesús misericordiosísimo, que eres la compasión misma, te traigo a las almas tibias a la morada de tu piadosísimo Corazón. Que estas almas heladas que se parecen a cadáveres y te llenan de gran repugnancia se calienten con el fuego de tu amor puro. Oh Jesús compasivísimo, ejercita la omnipotencia de tu misericordia y atráelas al mismo ardor de tu amor y concédeles el amor santo, porque tú lo puedes todo.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas tibias, que, sin embargo, están encerradas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de la misericordia, te suplico por la amarga pasión de tu Hijo y y por su agonía de tres horas en la cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de tu misericordia. Amén.

viernes, 13 de abril de 2012

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (24) Domingo de Ramos, Clausura de la JMJ 1987 y despedida - hace 25 años


Ayer 12 de abril recordamos su partida….ya no volvería, pero se quedaba con nosotros, en nuestros corazones para siempre.

Sin quitarle importancia a las visitas realizadas durante la febril actividad de la semana,  aquel Domingo de Ramos de 1987 (y la anoche anterior – la noche de la Vigilia de los Jóvenes)  el pueblo de Dios de la Argentina pudo vivenciar el regalo con el que culminaba su visita:  una multitud de jóvenes fervientes y entusiastas de la Argentina y del mundo (alrededor de  un millón) 


participando de una ceremonia  que era presidida por la gran cruz , aquella que había encabezado todas las ceremonias del Año Santo de la Redención y que el Domingo de Resurrección el Santo Padre entregara “a un grupo de jóvenes, diciéndoles: “Queridísimos jóvenes, al final del Año Santo os confío el signo mismo de este Año Jubilar. ¡La cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como señal del amor de nuestro Señor Jesucristo a la humanidad, y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado está la salvación y la redención”.  

La JMJ 1987 fue honrada con otro privilegio: presente también estaba la autentica imagen de nuestra Madre de Lujan, traída en procesión por los jóvenes desde Lujan para la clausura de la Jornada Mundial de la Juventud.  Además era la primera vez en la historia moderna del papado que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma,  fue verdaderamente un Domingo de Ramos muy especial.

En su homilía el Papa recordaba los comienzos de las JMJ: “En el Año Santo de la Redención 1983-1984, multitud de jóvenes de distintos países y continentes acudieron en peregrinación a Roma, el Domingo de Ramos, para celebrar aquel Jubileo conmigo. Fue una jornada maravillosa e inolvidable, que volvimos a revivir el año siguiente, con ocasión del Año Internacional de la Juventud. Desde entonces el Domingo de Ramos ha sido proclamado como Jornada de la Juventud para la Iglesia, en todo el mundo. Este año la vivimos juntos aquí, en Buenos Aires…”


En una homilía,  que sin dudas,  debe leerse completa terminaba diciéndonos:
“Dejaos abrazar por el misterio del Hijo del hombre, por el misterio de Cristo muerto y resucitado. ¡Dejaos abrazar por el misterio pascual!
Dejad que este misterio penetre, hasta el fondo, en vuestras vidas, en vuestra conciencia, en vuestra sensibilidad, en vuestros corazones, de modo que dé el verdadero sentido a toda vuestra conducta.
El misterio pascual es misterio salvífico, creador. Sólo desde el misterio de Cristo puede entenderse plenamente al hombre; sólo desde Cristo muerto y resucitado puede el hombre comprender su vocación divina y alcanzar su destino último y definitivo.
Dejad, pues, que el misterio pascual actúe en vosotros. Para el hombre, y especialmente para el joven, es esencial conocerse a sí mismo, saber cuál es su valor, su verdadero valor, cuál es el significado de su existencia, de su vida, saber cuál es su vocación. Sólo así puede definir el sentido de su propia vida.
Sólo acogiendo el misterio pascual en vuestras vidas podréis “responder a cualquiera que os pida razón de la esperanza que está en vosotros” (1P 3, 15). Sólo acogiendo a Cristo, muerto y resucitado, podréis responder a los grandes y nobles anhelos de vuestro corazón.
¡Jóvenes: Cristo, la Iglesia, el mundo esperan el testimonio de vuestras vidas, fundadas en la verdad que Cristo nos ha revelado!
¡Jóvenes: El Papa os agradece vuestro testimonio, y os anima a que seáis siempre testigos del amor de Dios, sembradores de esperanza y constructores de paz!
“Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6, 68).
Aquel que se entregó a Sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte de cruz, El solo tiene palabras de vida eterna.
Acoged sus palabras. Aprendedlas. Edificad vuestras vidas teniendo siempre presentes las palabras y la vida de Cristo. Más aún: aprended a ser Cristo mismo, identificados con El en todo.”
Al terminar la misa, el Papa «envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco representantes de los cinco continentes. Luego Su Santidad rezo el Ángelus 
con los fieles y dirigiéndose a la imagen de la Virgen de Luján  pronunció el  Acto de consagración a Nuestra Señora ante Ella. 


Terminada la ceremonia del Domingo de Ramos y finalizada la JMJ 1987 el Santo Padre Juan Pablo II se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina. Luego tuvo un encuentro con el mundo de la cultura argentina en el Teatro Colón

Ya en el aeropuerto de Ezeiza pronuncio un breve discurso de despedida y partió….. 



no sin antes decirnos: “Podéis estar seguros de que os llevo a todos muy dentro de mi corazón”  impartiéndonos la su Bendición Apostólica.

¡Hasta siempre, Argentina!  
fueron sus últimas palabras.


Invito leer una breve reseña de  las dos visitas apostólicas del Beato Juan Pablo II a la Argentina en AICA 

En el sitio de la Conferencia Episcopal Argentina el “comunicado-agradecimiento” Iglesia en la Argentina Levántate! emitido después de la visita del Santo Padre. (mayo 1987) h

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (23) Vigilia JMJ 1987 Buenos Aires hace 25 años


Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene
y hemos creído en él
” (1Jn 4, 16)
  lema de la JMJ 1987 Buenos Aires  tomado de la primera Carta del Apóstol San Juan.

Ya se acercaba la gran ceremonia de la Clausura de  la Jornada Mundial de la Juventud en Buenos Aires, pero aun faltaba la gran fiesta de los jóvenes, esa inmensa alegría que significaba para el Papa encontrarse con los jóvenes, la Vigilia previa ala Clausura,  que es cuando el Papa verdaderamente dialogaba de corazón a corazón con los jóvenes,  como si lo hiciese con cada uno de ellos frente a frente y  les abría su corazón para que ellos abrieran el suyo al mundo.


Anteayer, 11 de abril se cumplían 25 años de aquella Vigilia en la avenida  9 de Julio, la noche del sábado 11 de abril cuando el Santo Padre Juan Pablo II mantuvo su encuentro multitudinario con los jóvenes del mundo. En su discurso el Papa pidió conversión, fidelidad, generosidad y esperanza, en fin “una civilización de amor”,  y dijo  “que el problema de la humanidad que más le preocupa es pensar que los hombres aun no conocen a Cristo ni la verdad del amor de Dios.”
Era una noche fría, aunque el calor y la alegría  de los jóvenes reconfortaban al Papa;  el cardenal Pironio sonriente le acerco un  “poncho” …como no iba a ponérselo! 

Era el abrigo que simbólicamente representaba el calor de todos  los presentes y el de todos aquellos que hubiesen querido estar allí….Nunca se había visto tal cantidad de jóvenes en las calles de Buenos Aires….   Hubo cantos, rezos, meditación guitarras, mate y  un breve descanso para aguardar el mensaje del Vicario de Cristo en aquella Vigilia inolvidable.
Dándole la bienvenida a todos los jóvenes del mundo expresaba el Papa “¡Qué alegría poder reunirme con vosotros esta tarde, al término de un día tan intenso  y casi al final de mi visita pastoral a Uruguay, Chile y Argentina, que culmina mañana, Domingo de Ramos, con la celebración de la Jornada mundial de la Juventud! Este encuentro de la víspera nos introduce en el clima propio de esa Jornada, que es un clima de fe en el amor que Dios nos tiene.”  .
“Pensad que el Señor cuenta con vuestra vida de fe – manifestada en obras y palabras – …… Os invito ahora a cada uno personalmente, a que dirijáis una confiada y sincera petición a Dios, como aquel ciego de Jericó que dijo a Jesús: “Señor que vea” (Lc 18, 41). ¡Que vea yo, Señor, cuál es tu voluntad para mí en cada momento, y sobre todo que vea en qué consiste ese designio de amor para toda mi vida, que es mi vocación. Y dame generosidad para decirte que sí y serte fiel, en el camino que quieras indicarme: como sacerdote, como religioso o religiosa, o como laico que sea sal y luz en mi trabajo, en mi familia, en todo el mundo.”
II “Levántate y anda”  (Mt 4, 16)   era el segundo tema y recordaba palabras de la .  (Celebración de la Palabra en Santo Domingo, III, n. 2, 12 de octubre de 1984). Desde tu fidelidad a Cristo, resiste a quienes quieren ahogar tu vocación de esperanza” En estas palabras, he querido expresar también por qué es América Latina el “continente de la esperanza”: por la fidelidad a Cristo, que este continente expresa en la gran mayoría de sus habitantes, por su fidelidad a la única esperanza, que es la cruz de Cristo.    Salve, oh cruz, nuestra única esperanza (Hymnus ad Vespras Hebdomadae Sanctae).   Una esperanza que es única y universal.”
El mundo necesita, hoy más que nunca, vuestra alegría y vuestro servicio, vuestra vida limpia y vuestro trabajo, vuestra fortaleza y vuestra entrega, para construir una nueva sociedad, más justa, más fraterna, más humana y más cristiana: la nueva civilización del amor, que se despliega en servicio a todos los hombres. Construiréis así la civilización de la vida y de la verdad, de la libertad y la justicia, del amor, la reconciliación y la paz”.
“Os consta cuánto me preocupa la paz del mundo y cómo he realizado con vosotros mismos, en distintas ocasiones, un itinerario evangélico de la paz. Sabéis bien que la paz es un don de Dios – ¡Jesucristo es “nuestra paz”! –, que hemos de pedir con insistencia.   Pero, además debemos construirla entre todos, y esto exige, también, de cada uno de nosotros, una profunda conversión interior. Por eso, queridos jóvenes, hoy quiero comprometeros de nuevo a ser «operadores de paz », por los caminos de la justicia, la libertad y el amor .”

Novena completa a la Divina Misericordia (octavo día – viernes después de Pascua)



Viernes
 (Como decía en la Introducción esta es la Novena completa que rezamos en mi parroquia; quien lo desee puede saltear el texto y rezar solamente la Coronilla de la Divina Misericordia) 



Hoy tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Que los torrentes de mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a mi justicia. Está en tu poder llevarles alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas en su nombre. Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con mi justicia.

Jesus misericordiosísimo, tú mismo has dicho que deseas la misericordia, he aquí yo que llevo a la morada de tu compasívisimo Corazón a las almas del purgatorio, almas que te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adeudada a tu justicia. Que los torrentes de sangre y agua que brotaron de tu Corazón apaguen el fuego del purgatorio para que también allí sea glorificado el poder de tu misericordia.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están encerradas en el compasivisimo Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa pasión de Jesús, tu Hijo, y por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue inundada, muestra tu misericordia a las almas que están bajo tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de Jesús, tu amadísimo Hijo, ya que creemos que tu bondad y tu compasión no tienen límites. Amén.

jueves, 12 de abril de 2012

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (22) hace 25 años encuentro con los empresarios


A los empresarios argentinos, representantes del mundo de la empresa, de las finanzas, de la economía, de la industria y del comercio el Santo Padre Juan Pablo II -  ni bien comenzado su discurso les recordó que era “justo que deis gracias a Dios por la fertilidad de vuestros campos, por la abundancia de vuestros ganados y de tantas otras riquezas naturales, o fruto de las manos del hombre y. sobre todo, por el espíritu emprendedor y la capacidad de trabajo con que El os ha dotado, para que, junto a tantos hombres y mujeres que contribuyen a sacar adelante vuestras empresas y proyectos, sirváis al bien común en el vasto y complejo campo de la producción de bienes y servicios.” 
Les recordó también que en los “ momentos de dificultad, se pone a prueba vuestro espíritu empresarial. Se precisan mayor esfuerzo y creatividad, más sacrificio y tenacidad, para no cejar en la búsqueda de vías de superación de esas situaciones, poniendo todos los medios legítimos a vuestro alcance, y movilizando todas las instancias oportunas.”
Aclaro, sin embargo, que “la misión de la Iglesia y del Papa no es dar soluciones técnicas a los problemas socio-económicos. Pero sí forma parte de su misión iluminar las conciencias de los hombres, para que sus actividades sean realmente humanas, para oponerse a cualquier degradación de la persona, para evitar que el hombre sea considerado o se considere a sí mismo solamente como un instrumento de producción.”
Les recordó también la  Encíclica Laborem exercens, 13) y en ese contexto decía “debéis contribuir a que se multipliquen las inversiones productivas y los puestos de trabajo, a que se promuevan formas adecuadas de participación de los trabajadores en la gestión y en las utilidades de la empresa, y a que se abran cauces que permitan un mayor acceso de todos a la propiedad, como base de una sociedad justa y solidaria, agregando conceptos ya expresados a otros grupos de empresarios .
En síntesis – decía – “la ley fundamental de toda actividad económica es el servicio del hombre, de todos los hombres y de todo el hombre, en su plena integridad, material, intelectual, moral, espiritual y religiosa. Por consiguiente, las ganancias no tienen como único objetivo el incremento del capital, sino que han de destinarse también, con sentido social, a la mejora del salario, a los servicios sociales, a la capacitación técnica, a la investigación y a la promoción cultural, por el sendero de la justicia distributiva.”
“Vosotros, hombres de negocios, en su mayoría cristianos, debéis ser los artífices de una sociedad más justa, pacífica y fraterna. Sed hombres y mujeres de ideas dinámicas, de iniciativas geniales, de sacrificios generosos, de firme y segura esperanza. Sed solidarios entre vosotros y sedlo también con los demás sectores de la comunidad, que comparten vuestros problemas, vuestros sacrificios y vuestras esperanzas; y sedlo en bien de vuestra querida patria.”

“Y si hubiera alguien que ha perdido toda esperanza en la edificación de esa sociedad más justa que todos anhelamos, digámosle con fuerza y amor, que existe, sí, el sistema para la solución de los no fáciles problemas que afectan al hombre: es el reencuentro con Dios, el Creador que sigue trabajando con su Providencia en la gran empresa del mundo, a la que ha querido asociaros también a vosotros, como sus colaboradores.”
“Así, por duras que sean las dificultades, por estériles que parecieran vuestros esfuerzos, seguid siempre adelante, aceptando el desafío de los tiempos; y más allá de la confianza puesta en vuestra capacidad y en vuestras fuerzas, recordad la consigna del Señor: “Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura” (Mt 6, 33).”

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (21) penúltimo día en la Argentina – hace 25 años


Fue un día tan agitado y movido como los anteriores   (aunque se iba acumulando el fervor de las multitudes y del Santo Padre mismo, que se sentía tan bien recibido)  
 Ese sábado 11 de abril a las 8 am  el Papa  ya partía hacia Rosario,  a 204 kilómetros de Buenos Aires, donde celebró la Santa Misa en el Parque de la Independencia, allí al lado del rio Paraná y al Monumento a nuestra bandera con los   “ los colores del cielo: el color del manto sagrado de la Inmaculada Concepción”. La homilía papal tocaba un tema sensible, comprometedor, urgente:   «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo».   Le escuchamos decir varias veces Vosotros sois la sal de la tierra.....

Vosotros sois la sal de la tierra, ... vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5, 13-14). Jesús describe la misión de sus discípulos empleando la metáfora de la sal y de la luz. Sus palabras van dirigidas a los discípulos de todos los tiempos, pero en esta hora adquieren suma importancia para los laicos, que desarrollan su vocación especifica en el ámbito de las realidades temporales, adonde son llamados y enviados por Cristo para que “contribuyan a la santificación del mundo como desde dentro, a modo de fermento” (Lumen gentium, 31).”  Y nos proponía como oración y reflexión “un tema de singular importancia en nuestros días: la vocación y la función propia de los laicos en la Iglesia y en el mundo. “tema que trataría ese mismo año el Sínodo de Obispos en octubre.      “En presencia de la imagen coronada de la Virgen del Rosario” el Papa nos exhortaba a ser  “fieles a nuestra vocación cristiana” y a “trabajar por la extensión del reino de Dios…… para gloria de Dios y para el servicio del hombre!” 
Un hombre fiel, enraizado en el Concilio Vaticano II como lo era él,  no podía dejar de recordarnos que “El Concilio Vaticano II se ocupó también de esta vocación específica, a saber, de los cristianos laicos extendidos por todo el orbe para ser sal de la tierra y luz del mundo; además nos indicó en qué consiste esa vocación y cómo deben comportarse para que su conducta sea “digna de la vocación cristiana”.  “¡El amor se demuestra en el hecho de difundir el verdadero bien, con el fin de transformar el mundo según el espíritu salvífico del Evangelio y preparar su plena realización en el reino futuro! No sois llamados para vivir en la segregación, en el aislamiento……La llamada de Dios no mira al apartamiento, sino a que seáis luz y sal allí mismo donde os encontráis. Cristo quiere que seáis “luz del mundo”
La visita a Rosario fue breve…después del almuerzo voló a Buenos Aires pero ya al subir a la aeronave solicito al piloto que desviara la ruta, para pasar, en vuelo rasante sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján.   Cuando sobrevolaban la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.  

Desde el Aeroparque su comitiva se dirigió directamente al Estadio Luna Park para tener un encuentro con varios miles de empresarios.