Metz
es la ciudad de Robert Schuman y las raíces de Europa. Allí vivió, ejerció como abogado y comenzó su trayectoria
política. El estadista, considerado uno de los padres fundadores de la
integración europea, forma parte todavía del paisaje de la ciudad y de la
región. Su nombre está presente en instituciones y espacios públicos y, de
manera especialmente visible en estos días, en el Centro de Congresos Robert
Schuman, donde León XIV participo en encuentros dedicados a la paz, la unidad y
el diálogo interreligioso. Fue un encuentro de diferentes religiones, un cardenal, un gran rabino, el
rector de la mezquita de Paris, un pastor protestante, un metropolita ortodoxo
un responsable budista leyendo un texto que habían escrito juntos. El Papa Leon recordó las palabras del Papa
Francisco en la encíclica Fratelli tutti, donde el diálogo entre personas de distintas
religiones es presentado como un camino hacia la amistad y la paz. También evocó a san Juan Pablo II y al
filósofo Paul Ricœur para describir el diálogo como una exigencia de la
condición humana y como un verdadero arte del encuentro.
La elección del lugar no parece casual. La arquitectura del centro de congresos remite a una ciudad abierta a los intercambios, mientras que la memoria de Schuman recuerda el proyecto europeo nacido de una voluntad de superar las rivalidades que habían llevado al continente a dos guerras mundiales. Desde Metz, la Europa de hoy aparece así entre dos tiempos: la memoria de las heridas y la tarea siempre inacabada de construir la unidad. (VaticanNews)
En un articulo titulado Esfuerzos creativospara la negociación y la ilusión del rearme Andrea Tornielli escribe :
En
su discurso en Metz sobre las raíces de una Europa para la paz y la unidad,
volvió a hablar sin rodeos sobre el frenesí del rearme que ha invadido a
numerosos países, incluidos los europeos, con el plan «Rearmar Europa» y el
compromiso de la OTAN de aumentar el gasto militar al 5% del PIB. El Sucesor de
Pedro se hizo eco de la expresión utilizada por Benedicto XV respecto a la
Primera Guerra Mundial, hablando de una «nueva matanza inútil» que también se
está produciendo en Europa. Subrayó la necesidad de participar, mostrando
«valentía en la negociación y estando dispuestos a sacrificar algunas
posiciones por el bien común de la paz». En el clima belicista que caracteriza
nuestra época, la palabra misma «negociación» termina considerándose
inapropiada, y el conflicto armado, hasta sus últimas consecuencias, se
presenta como inevitable. Por supuesto, el Papa León XIV quiso precisar que la
búsqueda de la paz no debe confundirse con lo que él denominó «irenismo
ingenuo», al tiempo que recordaba —en palabras de Robert Schuman— que la paz
mundial no puede salvaguardarse sin esfuerzos creativos proporcionales a los
peligros que la amenazan. Pero inmediatamente añadió que «debemos protegernos
de la ilusión del rearme». Por lo tanto, es muy difícil atribuir el enorme
aumento del gasto militar a estos «esfuerzos creativos».
(..) Citó también un pasaje de su Mensajepara la Jornada Mundial de la Paz, en el que escribió: «No es casual que los reiterados llamamientos al aumento del gasto militar y las decisiones resultantes sean presentados por muchos gobiernos con la justificación del peligro que representan para otros».
(…)
Ahora
en Metz, León añadió: «Promover la paz es una tarea activa. Hoy debemos
preguntarnos si realmente estamos realizando "esfuerzos creativos"
para promover la paz mundial, o si simplemente estamos intentando "detener
la hemorragia de la guerra" y prepararnos mejor para las que suponemos que
están por venir». Es una pregunta sin respuesta, pero no difícil de contestar
si consideramos la impotencia de la diplomacia internacional y europea ante un
conflicto. La Europa a la que aspiraba Schuman es un continente basado en el
derecho internacional, donde se prefiere el diálogo a la confrontación armada,
aunando recursos para garantizar que cualquier guerra no solo sea impensable,
sino materialmente imposible.
El último llamamiento del Papa, «vox clamantis in deserto», está en consonancia con las enseñanzas que han caracterizado su pontificado desde sus inicios, así como con las de sus predecesores inmediatos. El 26 de junio de 2025, al recibir a los participantes de ROACO, León XIV dijo «¿Cómo se puede creer, después de siglos de historia, que las acciones bélicas traen la paz y no se vuelven en contra de quienes las emprendieron?... ¿Cómo se puede seguir traicionando el deseo de paz del pueblo con falsa propaganda de rearme, en la vana ilusión de que la supremacía resuelve los problemas en lugar de alimentar el odio y la venganza? (…) El 11 de octubre del mismo año, al presidir la Vigilia Mariana por la Paz en la Plaza de San Pedro, dijo: «A los poderosos del mundo, a quienes guían los destinos de los pueblos: ¡tengan la audacia de desarmarse!». Una vez más, durante su visita a laUniversidad La Sapienza de Roma la mañana del 14 de mayo de 2026, el Papa afirmó: «Durante el último año, el aumento del gasto militar en el mundo, y particularmente en Europa, ha sido enorme: no llamemos "defensa" a un rearme que incrementa las tensiones y la inseguridad, merma las inversiones en educación y sanidad, traiciona la confianza en la diplomacia y enriquece a élites indiferentes al bien común».
Metz resulto, de alguna manera, una remembranza del acto Europeo de Juan Pablo II en Santiago de Compostela Santiago de Compostela
«Yo, Obispo de Roma
y Pastor de la Iglesia universal, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de
amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus
raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y
benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad
espiritual, en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las
genuinas libertades.
Y tambien de los recuerdos de la paz y el espíritu de Asis, una llama encendida por Juan Pablo II, que continuo ardiendo con el Papa Benedcto XVI y con el Papa Francisco.
Invito leer: Metz: Encuentro interreligoso escrito por Sebastián Sansón Ferrari Vatican News



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