Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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jueves, 1 de enero de 2026

Maria Madre de Dios y Madre de la Paz – Oraciòn

 




«Madre, que sabes lo que significa estrechar
entre los brazos el cuerpo muerto del Hijo,
de Aquel a quien has dado la vida,
ahorra a todas las madres de esta tierra
la muerte de sus hijos,
los tormentos, la esclavitud,
la destrucción de la guerra,
las persecuciones,
los campos de concentración, las cárceles.
Mantén en ellas el gozo del nacimiento,
del sustento, del desarrollo del hombre y de su vida.
En nombre de esta vida,
en nombre del nacimiento del Señor,
implora con nosotros la paz y la justicia en el mundo.

Madre de la Paz,
en toda la belleza y majestad de tu Maternidad
que la Iglesia exalta y el mundo admira,
te pedimos:
Permanece con nosotros en todo momento.
Haz que este nuevo año sea año de paz
en virtud del nacimiento y la muerte de tu Hijo.

Amén».

(Oraciónconclusiva del Papa Juan Pablo II en la Homilia de la Santa Misa en laSolemnidad de Santa Maria, Madre de Dios y XII Jornada Mundial de la Paz)

viernes, 29 de diciembre de 2023

Solemnidad de Santa Maria, Madre de Dios (XXXVIII Jornada Mundial de la Paz – ultima de Juan Pablo II)

 

"¡Salve, Madre santa!, Virgen Madre del Rey



que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos" 

Antífona de entrada

 

En el primer día del año, la Iglesia se reúne en oración ante el icono de la Madre de Dios, y honra con alegría a aquella que dio al mundo el fruto de su vientre, Jesús, el "Príncipe de la paz" (Is 95)”… ”La Jornada mundial de la paz constituye una invitación a los cristianos y a todos los hombres de buena voluntad a renovar su firme compromiso de construir la paz. Esto supone la acogida de una exigencia moral fundamental, expresada muy bien en las palabras de san Pablo: "No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien" (Rm 12, 21).

Ante las numerosas manifestaciones del mal, que por desgracia hieren a la familia humana, la exigencia prioritaria es promover la paz utilizando medios coherentes, dando importancia al diálogo, a las obras de justicia, y educando para el perdón (cf. Mensaje para la Jornada mundial de la paz de 2005, n. 1).

Vencer el mal con las armas del amor es el modo como cada uno puede contribuir a la paz de todos. A lo largo de esta senda están llamados a caminar tanto los cristianos como los creyentes de las diversas religiones, juntamente con cuantos se reconocen en la ley moral universal.

 Amadísimos hermanos y hermanas, promover la paz en la tierra es nuestra misión común. 

Que la Virgen María nos ayude a realizar las palabras del Señor: 

"Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios" (Mt 5, 9). ¡Feliz año nuevo a todos! ¡Alabado sea Jesucristo!

 

(de la Homilia de Juan Pablo II 1 de enero 2005)

 FELIZ Y BENDECIDO AÑO 2024 A TODOS MIS AMIGOS LECTORES

 Librito de la celebración: Primeras vísperas y Te Deum de acción de gracias con el Papa Francisco  [31 de diciembre de 2023 ]

 

viernes, 25 de enero de 2019

Karol Wojtyla: La Madre de Dios en la vida del sacerdote (1 de 2)


“…el sacerdote llama a Maria su Madre, comprendiendo en esta palabra la relación completa de un hijo adulto. Debe comprender que representa tal Maternidad,  y pronunciar esta palabra con absoluto convencimiento interior.  Esta concordancia interior de la relación del sacerdote con la Madre de Jesucristo, quien a partir del Calvario se convirtió en la Madre de todos los hombres,  se expresa en los siguientes principios:

1.       Puesto que el Único Hijo de Dios es el objeto especifico de la Maternidad de Maria y yo, ser humano, tengo derecho a su Maternidad solamente en cuanto me encuentro en el mismo estado que su Hijo y debo,  por lo tato, hacer todo para encontrarme constantemente en este estado. Como esto es un estado de gracia, debo por lo tanto vivir en gracia y por medio de ella continuar para llegar a ser como el Hijo de Dios. No debo degradar su Maternidad siendo  hijo indigno.

2.      Debo, por lo tanto, de acuerdo al mandato de Jesucristo, hacer de Maria la Madre de la Gracia de Dios en mi,   Madre de mi vida interior sobrenatural. O, si la vida sobrenatural en el hombre necesita de una madre; cuanto lo necesita! Lo conduce a un nuevo principio de existencia, mas allá de la naturaleza. La Naturaleza, sin embargo, es fuerte y quiere ser independiente, quiere ejercer su propio control sobre sus facultades, inclinaciones, deseos. Cede tan solo con resistencia a las nuevas fuerzas de vida que trae consigo la gracia.  Es más, la vida sobrenatural requiere que el hombre permanezca siendo niño. Es difícil para el hombre permanecer en el estado de niño si no siente la madre. Sin una madre, es tan fácil perder la conciencia de ser hijo, y es por ello que El nos dio una Madre. Su propia Madre.

3.       Y ahora basados en este convencimiento de la maternidad de Maria en relación a nosotros, podemos y debemos permitirle estar en todo lo que concierne nuestro sacerdocio.  Cuanto más adultos son los hijos, tanto más fácil será para nosotros vivir con la permanente conciencia de su Maternidad, quizás aun sin palabras. La total actitud interior determinara Su Maternidad en relación a nosotros y nuestra condición de hijos en relación a Ella. Yo deseo las mismas cosas que tu, Madre:

De esta manera debemos  revisar nuestra actitud como sacerdotes hacia Maria como Madre basados en el rico origen de ser hijos de Dios. Debemos basar nuestra actitud en este fundamento.  Se trata de un gran misterio, el hecho de ser nacidos de Dios por medio de la gracia, un misterio incomparablemente mayor que dar a luz, otorgando vida bajo las ordenes de la naturaleza.  Debemos vivir acorde a este misterio.  Después de todo, lo llevamos adentro, aunque su esencia supera nuestras mentes. Y es solamente este misterio de ser hijos de Dios  que coloca la Maternidad de Maria, en el plano apropiado en relación a nosotros.  En el momento que la redención del mundo llegaba a su realización, cuando llegaba a su zenit, Maria, la Madre de Jesus,  estaba parada a los pies de la Cruz junto con un sacerdote.  Jesus le dijo a Su Madre: “Este es tu hijo” y después le dijo al sacerdote: “Esta es Tu Madre”.

Fuente: The Making of the Pope of the Millenium -Kalendarium of teh Life of Karol Wojtyla

(parte del texto de dos conferencias en un retiro para sacerdotes realizado en la Universidad Católica de Lublin (Agosto 24-26, 1954)  sobre el tema: La Madre de Dios en la vida del sacerdote.



miércoles, 22 de diciembre de 2010

Navidad 2010 con Juan Pablo II – (2) María, la Theotokos , Madre de Dios, madre de Jesús


En la Audiencia General del miércoles 27 de noviembre de 1996 el Santo Padre Juan Pablo II nos acerca con sus reflexiones a Maria, la Theotokos, Madre de Dios, madre de Jesús.

“1. La contemplación del misterio del nacimiento del Salvador ha impulsado al pueblo cristiano no sólo a dirigirse a la Virgen santísima como a la Madre de Jesús, sino también a reconocerla como Madre de Dios. Esa verdad fue profundizada y percibida, ya desde los primeros siglos de la era cristiana, como parte integrante del patrimonio de la fe de la Iglesia, hasta el punto de que fue proclamada solemnemente en el año 431 por el concilio de Éfeso.
En la primera comunidad cristiana, mientras crece entre los discípulos la conciencia de que Jesús es el Hijo de Dios, resulta cada vez más claro que María es la Theotokos, la Madre de Dios. Se trata de un título que no aparece explícitamente en los textos evangélicos, aunque en ellos se habla de la "Madre de Jesús" y se afirma que él es Dios (Jn 20, 28, cf. 5, 18; 10, 30. 33). Por lo demás, presentan a María como Madre del Emmanuel, que significa Dios con nosotros (cf. Mt 1, 22­23).”

Juan Pablo II nos relata luego testimonios y origen del uso del titulo Theotokos, "Madre de Dios, creado por los primeros cristianos. En el siglo IV, dice el Papa el término Theotokos ya se usa con frecuencia tanto en Oriente como en Occidente. La piedad y la teología se refieren cada vez más a menudo a ese término, que ya había entrado a formar parte del patrimonio de fe de la Iglesia”. “En el siglo V Nestorio puso en duda la legitimidad del título "Madre de Dios", “tesis que fue condenada por el concilio de . Éfeso, en el año 431”.

Luego considera dificultades y objeciones y nos explica que “la expresión Theotokos, literalmente significa "la que ha engendrado a Dios”, "Madre del Verbo encarnado, que es Dios".
[…]
“La expresión "Madre de Dios" – reitera el Papa - nos dirige al Verbo de Dios, que en la Encarnación asumió la humildad de la condición humana para elevar al hombre a la filiación divina”.

Y este Santo Padre que ya a los diez años de su pontificado nos regaló la Carta Apostólica Mulieris Digitatem sobre la dignidad y la vocación de la mujer, y en su Carta a las Mujeres en 1955 decía “El punto de partida de este diálogo ideal no es otro que dar gracias, en esta Audiencia General vuelve a rendir homenaje a la mujer, pero no tan solo rendirle homenaje sino que - en poquisimas palabras - nos llama a una profunda reflexión sobre nuestra gran responsabilidad : “ese título (“Madre de Dios”) a la luz de la sublime dignidad concedida a la Virgen de Nazaret, proclama también la nobleza de la mujer y su altísima vocación.”
Santa Maria, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

jueves, 1 de enero de 2009

Maria Madre de Dios


Hoy celebramos a Santa Maria Madre de Dios.


…“Así pues, al proclamar a María «Madre de Dios», la Iglesia desea afirmar que ella es la «Madre del Verbo encarnado, que es Dios». Su maternidad, por tanto, no atañe a toda la Trinidad, sino únicamente a la segunda Persona, al Hijo, que, al encarnarse, tomó de ella la naturaleza humana.
La maternidad es una relación entre persona y persona: una madre no es madre sólo del cuerpo o de la criatura física que sale de su seno, sino de la persona que engendra. Por ello, María, al haber engendrado según la naturaleza humana a la persona de Jesús, que es persona divina, es Madre de Dios.
4. Cuando proclama a María «Madre de Dios», la Iglesia profesa con una única expresión su fe en el Hijo y en la Madre. Esta unión aparece ya en el concilio de Éfeso; con la definición de la maternidad divina de María los padres querían poner de relieve su fe en la divinidad de Cristo. A pesar de las objeciones, antiguas y recientes, sobre la oportunidad de reconocer a María ese título, los cristianos de todos los tiempos, interpretando correctamente el significado de esa maternidad, la han convertido en expresión privilegiada de su fe en la divinidad de Cristo y de su amor a la Virgen….


Invito visitar Directorio Franciscano La Virgen Maria, Madre de Dios

Y Maria Madre de Dios de Corazones. Org.