Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

domingo, 3 de febrero de 2008

Juan Pablo II en Perú 1985 - Ayacucho

Unanchacuqpa Cuyacuinintam apamuiquichic, allpaichichicpi tarpusqa sonqoiquichicta causarichinampaq.
(Os traigo el amor de nuestro Dios, para que sembrado en vuestra tierra, sea la resurrección de vuestros corazones).

Visita difícil, delicada y arriesgada fue la del 3 de febrero de 1985 a Ayacucho, posiblemente la parte más compleja de su peregrinación apostólica pero “Juan Pablo II no sabía entonces que las emocionantes escenas y demostraciones de cariño que el pueblo peruano le habían hecho vivir alcanzarían una dimensión inmensurable en Ayacucho, un rincón del país tomado por la insania de Sendero Luminoso. La gente lo recibió entre gritos de "Juan Pablo, escucha: Ayacucho es cristiano" y el Papa, conmovido, levantó la voz y con gesticulaciones recias les habló a los terroristas, muchos de ellos escondidos entre la multitud. ” (El Comercio)


Alli, en Ayacucho, en su Llamamiento a los hombres de la lucha armada, pronunció las palabras más comprensivas y las más fuertes de su viaje. El, que habia conocido desde joven las profundas penas y sufrimientos provocados por el odio y el aniquilamiento de la persona y la sociedad, y como postura frente a la violencia y a la destrucción optó por tomar las armas del amor y luchar incansablemente por la libertad, el respeto a la dignidad de la vida y de toda persona y la busqueda de la verdad, fue comprensivo con los sufridos y sufrientes habitantes por un lado, y firme en su mensaje para con aquellos que habian errado el camino y optado por el terror y la violencia.
En su acercamiento al dolor de los habitantes de esas tierras donde “por desgracia como también en otras de este querido país, se oye el clamor angustiado de sus gentes que imploran la paz” expresó no existe otro camino que el que nos muestra Jesús, «Príncipe de la Paz» (Is. 9, 6).

En su discurso citó este párrafo del Pronunciamiento de los Obispos peruanos de septiembre de 1984
«No es casualidad que los brotes de la violencia aparezcan precisamente en las zonas más postergadas y postradas de la comunidad nacional, circunstancia que ha sido aprovechada durante años para sembrar en la mente de los niños y jóvenes la nefasta semilla ideológica del odio, la violencia y la lucha armada como única vía para cambiar la sociedad».
Al respecto exhortó : “no se puede, ni se debe, negar la realidad de hombres y mujeres que sufren a causa de la injusticia, pero dejó bien en claro que “si bien la injusticia y la miseria pueden ser el ambiente propicio para que tomen cuerpo la amargura y el odio, no lo explican por sí solas, no son su verdadera raíz. El odio y la violencia nacen del corazón del hombre, de sus pasiones o convicciones desviadas, del pecado. La raíz del odio es la misma que la del pecado” Se hace necesaria, pues, una auténtica y radical conversión del corazón del hombre… Con una verdadera conversión a Jesucristo. Con una reconciliación capaz de hermanar a cuantos hoy están separados por muros políticos, sociales, económicos e ideológicos.”

Se dirigió tambien con voz firme y términos claros a los “hombres que han puesto su confianza en la lucha armada; a aquellos que se han dejado engañar por falsas ideologías, hasta pensar que el terror y la agresividad, al exacerbar las ya lamentables tensiones sociales y forzar una confrontación suprema, pueden llevar a un mundo mejor” ¡El mal nunca es camino hacia el bien! No podéis destruir la vida de vuestros hermanos; no podéis seguir sembrando el pánico entre madres, esposas e hijas. No podéis seguir intimidando a los ancianos. …. os suplico con dolor en mí corazón, y al mismo tiempo con firmeza y esperanza, que reflexionéis sobre las vías que habéis emprendido………… Os pido, pues, en nombre de Dios:
¡Cambiad de camino! ¡Convertíos a la causa de la reconciliación y de la paz!

Al concluir confió a María, la Madre de la esperanza, todas las necesidades e invitó a orar con Ella recitando el Angelus….para que ilumine a los gobernantes, estimule a las fuerzas vivas del país, pacifique a los violentos, ayude a los que sufren.

El Cardenal Card. Juan Landázuri Ricketts comentó que recordaba con emoción las palabras que Juan Pablo II pronunció en Ayacucho, entonces duramente golpeado por el azote terrorista. Con voz firme y emocionada, y con gesto vibrante, el Papa llamó a la reconciliación en nuestra patria. …. Con el mensaje en Ayacucho el Vicario de Cristo confirmaba la llamada a la reconciliación que venía creciendo en ese tiempo en la Iglesia en el Perú. Se percibía entonces un profundo anhelo de reconciliación, tanto al interior mismo de la comunidad eclesial como fuera de ella. Fue creciendo en esos años el interés por desarrollar una reflexión teológica a partir del misterio de la reconciliación del Señor…. El Sínodo sobre la reconciliación de 1983 fue un decidido impulso para que siguiera en su empeño, así como la exhortación apostólica post-sinodal Reconciliatio et paenitentia, aparecida en diciembre de 1984. El tema de la reconciliación concitaba cada vez más un inmenso interés en el Pueblo de Dios, en el Perú y en otros países de América Latina”.
Invito visitar:
Llamamiento a los hombres de la lucha armada en Ayacucho, Perú (3 de febrero de 1985)
Fotos - sitio de la Iglesia Catolica Peruana:
El interesante comentario sobre la visita en "El Comercio"
El interesante comentario en el blog del profesor Francisco Bobadilla Rodríguez, que no se refiere a la visita en sí, pero invita a analizar la situación del Perú de entonces para quien interese investigar y profundizar.

sábado, 2 de febrero de 2008

Juan Pablo II en Peru 1985 - con los jóvenes


La visita de Juan Pablo II a Peru movilizó al país pero la más multitudinaria de todas sus actividades ocurrió en el Hipódromo de Monterrico el 2 de febrero de 1985 , donde se convocó a un encuentro de jóvenes católicos. En la homilía de la Santa Misa el Peregrino de la Evangelización les decía:

Jóvenes del Perú, sólo en Cristo está la respuesta a las ansias más profundas de vuestro corazón, a la plenitud de todas vuestras aspiraciones; sólo en el Evangelio de las bienaventuranzas encontraréis el sentido de la vida y la luz plena sobre la dignidad y el misterio del hombre (Cfr. Gaudium et Spes, 22). Trazó un programa evangélico de las bienaventuranzas - trascendental para la vida del cristiano y para la trayectoria de todos los hombres. Para los jóvenes y para las jóvenes es sencillamente un programa fascinante, les dijo. Bien se puede decir que quien ha comprendido y se propone practicar las ocho bienaventuranzas propuestas por Jesús, ha comprendido y puede hacer realidad todo el Evangelio...sólo en Cristo está la respuesta a las ansias más profundas de vuestro corazón, a la plenitud de todas vuestras aspiraciones; sólo en el Evangelio de las bienaventuranzas encontraréis el sentido de la vida y la luz plena sobre la dignidad y el misterio del hombre (Cfr. Gaudium et Spes, 22)…
Jóvenes, les dijo, no es éste el momento para indecisiones, ausencias o faltas de compromiso. Es la hora de los audaces, de los que tienen esperanza, de los que aspiran a vivir en plenitud el Evangelio y de los que quieren realizarlo en el mundo actual y en la historia que se avecina.
A ejemplo de la joven Santa Rosa de Lima, empeñad vuestras energías en construir un Perú donde brille la santidad, donde se plasmen las bienaventuranzas del reino.
Construid un Perú más fraterno y reconciliado.
Construid un Perú mucho más justo.
Construid un Perú sin violencia, siempre anticristiana.
Construid un Perú donde reinen la honestidad, la verdad, la paz.
Construid un Perú más humano, donde el misterio de cada hombre se viva a la luz del misterio de Dios.

Juan Pablo II y Perú 1985 - Arequipa


El 2do dia de su visita pastoral al Perú el 2 de febrero de 1985 Juan Pablo II participó en Arequipa de “una fiesta que tenía un doble motivo de alegría: la beatificación de Sor Ana de los Ángeles Monteagudo, y la coronación pontificia de la imagen de la Virgen de Chapi, Madre y Reina de Arequipa, que presidia la celebración.”


El señor Arzobispo de Arequipa, al pedir oficialmente la beatificación de Sor Ana de los Ángeles Monteagudo, trazó en síntesis su biografía e indicó los rasgos de su vida santa, y los méritos y gracias de esta hija elegida del Perú que se proclamaba Beata de la Iglesia. Sor Ana fue religiosa dominica del célebre monasterio de Santa Catalina. Y realizó en su vida el programa dominicano de la luz, de la verdad, del amor y de la vida, concentrado en la conocida frase: «contemplar y transmitir lo contemplado». Se dedicó humildemente a las necesidades de todos, especialmente de los más pobres. En ella estuvieron presentes de una manera especial los difuntos, las almas del Purgatorio que ella llamaba «sus amigas».

Al coronar la imagen de la Madre de Dios de Chapi con la corona pontificia , el santo Padre recordó que esa «ciudad blanca», eminentemente mariana, que nació bajo el amparo de Nuestra Señora, el día de la Asunción de 1540, ha profesado siempre gran devoción a la Madre de Dios. Lo atestiguan los tres hermosos y conocidos santuarios marianos de la ciudad: el de Cayma, el de Characato y especialmente el de Chapi .

Ante la imagen de Nuestra Señora ponía las intenciones de toda la Iglesia, especialmente de la Iglesia en el Perú y en Arequipa: «Oh Madre de Cristo, Santa Madre de Dios, venerada con amor tan entrañable por el Pueblo de Dios en toda la tierra peruana. Madre y Reina de todos los Santos que ha dado esta tierra: Toribio de Mogrovejo, Rosa de Lima, Martín de Porres, Juan Macías, Ana de los Ángeles, proclamada Beata en el día de hoy.
No dejes de llevar a Jesús en tus manos; llévalo a los corazones de todos los que, en esta tierra, tan amorosamente confían en ti.

Llévalo siempre.

Juan Pablo II y Perú 1985 - Llegada


Al besar tierra peruana el 1ro de febrero de 1985 Juan Pablo II quiso manifestar su “estima profunda hacia todos sus habitantes, que desde este momento me acogen con corazón abierto”


El Santo Padre Juan Pablo II fué recibido por el entonces Arzobispo de Lima el Cardenal Juan Landazuri Ricketts, el Nuncio Apostólico en el Perú, Monseñor Mario Tagliaferri y el ex Presidente de la República, Fernando Belaúnde Terry. Era una parte difícil de su viaje apostólico, llegaba a un Peru donde tendria que abordar el tema de la teología de la liberación, aunque venia bien preparado, (ver documentos anteriores y posteriores al respecto) y del terrorismo protagonizado por el grupo maoista Sendero Luminoso, que habia creado una situación cercana a la guerra civil en la región de Ayacucho, que él no obstante no dudó en visitar y en hacer un llamado a la paz en su visita del dia 3 de febrero.
El Cardenal Landazuru recordó más tarde “Entre los hechos que más han marcado a la Iglesia en el Perú en los últimos tiempos se deben destacar las visitas del Papa Juan Pablo II. Nunca antes habían pisado tierra peruana los pies del Vicario de Cristo…. Tengo un vívido recuerdo de cuando el Santo Padre, después de bajar del avión que lo trajo hasta el Callao, en un gesto suyo característico, besó por vez primera el suelo que lo acogía. Fueron días muy intensos los que vivimos entonces”

La homilía de la Santa Misa en la Plaza de Armas de Cuzco ese mismo dia 1ro de febrero el Santo Padre se centró en el pasaje evangélico
Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros (Cf.. Io. 15, 1-17).
proclamado en la Plaza de una ciudad que hacia 450 años habia escuchado por primera vez las enseñanzas del Evangelio. Era un mensaje pleno de simbolismo, invitando a una “opción libre e irrevocable de fidelidad y amor total a Jesucristo”. Era una invitación a “buscar su gracia vivificante”, a “vivir el carisma más grande, que es la caridad (Cf.. 1 Cor. 13, 13)” , a la unidad eclesial. A los sacerdotes, religiosos y seminaristas les pedia que renovaran el optimismo, que siguieran siendo amigos de Jesús, que ejercieran con generosidad su ministerio recordando que la misión propia de la Iglesia es «revelar a Cristo al mundo, ayudar a todo hombre para que se encuentre a sí mismo en El» (IOANNIS PAULI PP. II Redemptor Hominis, 11, a ser fieles a la oración diaria, a no ceder ante el intento de secularizar la vida religiosa ni embarcarla en proyectos socio-políticos que le deben ser ajenos, ni a olvidar la responsabilidad de testimoniar la vigencia del proyecto íntegramente cristiano ante la sociedad y el mundo de hoy. Sed fieles a vuestra misión y al carisma de vuestros fundadores, en obediencia a la Iglesia.

Tambien a los laicos los invitaba a acoger la voz de Cristo en este encuentro : «La gloría de mi Padre está en que deis mucho fruto y seáis mis discípulos» (Io. 15, 8). Invitaba a todas las fuerzas vivas de la Iglesia en Perú, a renovar su entrega a Cristo, y por El a trabajar sin desmayo en la elevación del hombre y en su liberación del pecado y de la injusticia.
Injertados en El, alimentados por su savia, guiados por la Madre de la esperanza, dad al hombre de hοy, sacerdotes, almas consagradas, laicos cristianos, un testimonio fecundo del amor del Padre. Contáis en ello con mí aliento y mí cordial Bendición, fué su saludo al concluir la homilía y comenzar su peregrinación por tierra peruana.

Invito visitar:

viernes, 1 de febrero de 2008

Juan Pablo II y Ecuador 1985 - despedida

Hay llegadas y hay partidas. Juan Pablo II dejaba Ecuador el 1ro de febrero de 1985. Habia llegado hacia cuatro dias como “peregrino del Evangelio…. ilusionado por encontrarme con los amados hijos del Ecuador”
y se despedía
“dando gracias a Dios por haberle concedido encontrar una Iglesia viva y por haber compartido con tantos de sus miembros unas jornadas intensas, de cercanía mutua, de vivencia religiosa, de esperanza… En mí recorrido por los diversos lugares que he tenido la dicha de visitar, he hallado siempre el calor humano, y el afecto que brotan del sentirse unidos por fuertes vínculos de fe. Llevo conmigo el imborrable recuerdo de un pueblo religioso que, en torno a sus Pastores y en unión con el Sucesor de Pedro, está decidido a testimoniar en la realidad concreta de la sociedad ecuatoriana el mensaje salvador de Cristo, mensaje de paz, de justicia, de amor”….
“Al despedirme de vosotros, deseo asegurares que, aunque separados por las distancias, continuaremos unidos en la fe común, en el amor a la Iglesia, en la fidelidad a Cristo..
Quiera Dios que vuestro país, que se gloría de haber dado a la Iglesia preclaros hijos en el camino de la santidad, pueda también contribuir eficazmente al fortalecimiento de los vínculos de amistad, de paz, de justicia, de elevación humana entre los miembros de la gran familia de Latinoamérica.
¡Que Dios bendiga al Ecuador y a todos sus hijos

Juan Pablo II y Ecuador - Beatificación Mercedes de Jesús Molina y Ayala

«la fe, la esperanza y la caridad»... «Pero la mayor de todas ellas es la caridad» (1Cor. 13, 13)
«Aunque conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque poseyera plenitud de fe como para trasladar montañas... si no tengo caridad nada me aprovecha» (Ibíd.. 13, 2).

El 1ro de febrero de 1985 el Ecuador ya se despedía del Santo Padre Juan Pablo II, pero para las Religiosas Marianitas faltaba el broche de oro de tan ansiada visita. El mismo Obispo de Roma y Sucesor de Pedro presidiría la ceremonia de beatificación y elevación al honor de los altares de la Madre Mercedes de Jesús Molina y Ayala, “la Rosa del Guayas”, fundadora. de las Religiosas Marianitas, que hoy cuentan ya con seis provincias y sus correspondientes casas de formación, postulantado, noviciado y juniorado.
Mons. Leonidas Proaño Villalba Obispo de Riobamba, fue quien presentó una síntesis biográfica de Mercedes, y pidió al Santo Padre la proclame Beata de la Iglesia.
La Beata Mercedes de Jesús Molina, que supo hacerse humilde no obstante su adinerado origen, recibia no lejos de su aldea natal de Baba, el reconocimiento de sus virtudes. En ella se venera una cristiana ejemplar, que puso en la balanza los placeres que ofrecía el mundo y la entrega que exigía el Evangelio, educadora y misionera, fundadora de la primera congregación religiosa ecuatoriana. En su misión fue primero madre y maestra de huérfanas en Guayaquil; más tarde, intrépida y amorosa misionera entre los indios jíbaros de Gualaquiza; de nuevo como educadora y protectora de la niñez abandonada en Cuenca. Todo era una preparación providencial en la que se iba templando su carisma de fundadora que finalmente recibe la aprobación del Obispo de Riobamba el lunes de Pascua de 1873, cuando nace oficialmente la congregación de las Religiosas de Mariana de Jesús, las marianitas. El nombre de “Marianitas”, proviene de Marianita de Jesús, la Santa Quiteña, que se distinguió por su seguimiento radical a Jesucristo y el amor Misericordioso para con los pobres.
La Beata Mercedes nos enseña que en los pobres está Cristo pobre, que en todos los que sufren se refleja el rostro amoroso y paciente de Jesús.
Por intercesión de de la Beata Mercedes de Jesús Juan Pablo II pedia al Padre bueno, al finalizar su homilía, que irradie su bondad, especialmente en los más pobres y necesitados, para que todos juntos en el banquete de la reconciliación y de la comunión fraterna podamos de veras cantar, como en este día: «Gustad y ved qué bueno es el Señor».
Invito visitar: Marianitas del Ecuador

Juan Pablo II – Viaje a la India 1986 – Madre Teresa


El 1 de febrero de 1986 los pies del Santo Padre peregrino se posaban en tierra de la India. Habia partido de Roma el dia anterior para un viaje de 10 dias y comenzaba su extensa gira de Pastor volando de un punto a otro a lo ancho del vasto subcontinente visitando Calcuta, Ranchi, Shillong, Madras, Goa, Mangalore, Trichur, Cochin, Ernakulam, Verapoly, Kottayam, Trivandrum, Vasai, Puna, Goregaon y Bombay.
El dia de su llegada en el lugar donde habia sido cremado Mahatma Gandhi en 1948, predicó sobre las bienaventuranzas. Estuvo en el Estado de de Asma en el lejano nordeste, generalmente vedado a los extranjeros, y ofició misa mientras los campesinos locales permanecían literalmente acorralados para ser mantenidos bajo control. En Madras rezó en el sitio donde, según la tradición, está la tumba del apostol Tomás.
El servicio a los pobres y a los abandonados fue una constante en sus alocuciones en Shillong, Madras, Goa, Mangalore y por supuesto en Calcuta. Allí se encontró con la imagen viviente del servicio cristiano en la India a los pobres, la Madre Teresa, quien, con el correr de los años rescató de la marginación alrededor de 50.000 enfermos de la India hospedándolos en su “Casa del corazón puro” . La amistad entre Juan Pablo II y la pequeña y delgada religiosa nacida en Albania era profunda e intuitiva: se entendían “sin muchas palabras” expreso en una oportunidad uno de los allegados a Juan Pablo II. Para el papa la Madre Teresa era un ser hecho mensaje para el siglo XX y una confirmación viva que la Ley del Don esculpida en la naturaleza humana puede ser vivida de manera tal que le brinde una profunda felicidad. Nadie se sentía mas feliz que la propia Madre Teresa que vivia una vida de ascetismo casi inimaginable, rodeada de sufrimiento. Dondequiera se encontraran (generalmente era en Roma) la religiosa hablaba del progreso de su comunidad: las Misioneras de la Caridad: “He abierto una casa en Rusia” o “He abierto una casa en China”. Que esta comunidad de mujeres religiosas que vivia la forma mas dura de compromiso progresase era sencillamente impactante. Mas impresionante aun era la vida cotidiana de las Misioneras de la Caridad y la serenidad con que enfrentaban esa vida tan dura. Juan Pablo II decidió que Roma debía ofrecer algo de ese testimonio. Como mas tarde recordaba, al regresar de la India, venia decidido a abrir un hospicio al cuidado de las hermanas de la Madre Teresa, dentro del Vaticano.
El trabajo de la comunidad de la Madre Teresa en la India, donde los cristianos son una escasa minoria, les concedia cierta autoridad en la sociedad india que aún el más nacionalista debia respetar. La realidad de la Madre Teresa y las Misioneras de la Caridad en las villas marginadas de Calcuta habla tambien de una verdad acerca de particularidades y universalidades aplicables fuera de la India. La Madre Teresa no era una persona agraciada en términos de apariencia física pero era un ejemplo de modelo universal por ser una cristiana radicalmente comprometida. Ella y sus hermanas encarnaban dos bondades universales: compasión y un profundo respeto por la dignidad humana de los pobres entre los pobres a la luz de la “particularidad” del catolicismo. Ella representaba además la refutación viva de la postura tan extendida en el mundo moderno que un compromiso particular llega a estrechar el horizonte.

Traducido del original en ingles: Weigel, George: Witness to Hope – Biography of John Paul II (Harper Perennial, 2005)