Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

miércoles, 12 de agosto de 2009

La fortaleza hoy


...“las manifestaciones de la virtud de la fortaleza, virtud cardinal, son abundantes.
Algunas son muy conocidas y gozan de cierta fama. Otras son más ignoradas, aunque exigen mayor virtud aún….. ejemplos poco conocidos en general, pero que atestiguan una virtud grande, a veces incluso heroica.
Pienso por ejemplo en una mujer, madre de familia ya numerosa, a la que muchos “aconsejan” que elimine la vida nueva concebida en su seno y se someta a una “operación” para interrumpir la maternidad; y ella responde con firmeza: “¡no!”. Ciertamente que cae en la cuenta de toda la dificultad que este “no” comporta: dificultad para ella, para su marido, para toda la familia; y sin embargo, responde: “no”. La nueva vida humana iniciada en ella es un valor demasiado grande, demasiado “sacro”, para que pueda ceder ante semejantes presiones.
Otro ejemplo: Un hombre al que se promete la libertad y hasta una buena carrera, a condición de que reniegue de sus principios o apruebe algo contra su honradez hacia los demás. Y también éste contesta “no”, incluso a pesar de las amenazas de una parte y los halagos de otra. ¡He aquí un hombre valiente!
Muchas, muchísimas son las manifestaciones de fortaleza, heroica con frecuencia, de las que no se escribe en los periódicos y poco se sabe.
Sólo la conciencia humana las conoce... y ¡Dios lo sabe!

martes, 11 de agosto de 2009

Santa Clara discípula de San Francisco - estilo evangélico “revolucionario”

El 11 de agosto de 1253 concluía su peregrinación terrena santa Clara de Asís, discípula de san Francisco y fundadora de las Hermanas Pobres o Clarisas. Habia “nacido en torno a los años 1193-1194, en el seno de la noble familia de Favarone de Offreduccio y recibió, sobre todo de su madre Ortolana, una sólida educación cristiana. “Iluminada por la gracia divina, se dejó atraer por la nueva forma de vida evangélica iniciada por san Francisco y sus compañeros, y decidió, a su vez, emprender un seguimiento más radical de Cristo. Dejó su casa paterna en la noche entre el domingo de Ramos y el Lunes santo de 1211 (ó 1212) y, por consejo del mismo santo, se dirigió a la iglesita de la Porciúncula, cuna de la experiencia franciscana, donde, ante el altar de Santa María, se desprendió de todas sus riquezas, para vestir el hábito pobre de penitencia en forma de cruz […] La comunidad reunida en San Damián, guiada por santa Clara, eligió vivir según la forma del santo Evangelio en una dimensión contemplativa claustral, que se distinguía como un "vivir comunitariamente en unidad de espíritus" (Regla de santa Clara, Prólogo, 5), según un "modo de santa unidad" (ib., 16)” con un carisma que se caracteriza, en primer lugar, por ser una llamada a vivir según la perfección del santo Evangelio, con una clara referencia a Cristo, como único y verdadero programa de vida”. (del Mensaje de Juan Pablo II en el 750 aniversario de la muerte de Santa Clara)
“Habiendo comprendido esta íntima realidad espiritual, san Francisco y santa Clara no dudaron en subir hasta la cumbre de la santidad. La santidad no es una especie de itinerario ascético extraordinario, que sólo algunos "genios" pudieran alcanzar; por el contrario, como recordé en la reciente carta apostólica Novo millennio ineunte, es el "alto grado" de la vida cristiana ordinaria (cf. n. 31). Santidad significa hacer algo hermoso por Dios todos los días, pero también reconocer lo que él ha hecho y sigue haciendo en nosotros y por nosotros. Sed santos, amadísimos jóvenes, porque lo que entristece al mundo es la falta de santidad. Los santos en quienes os inspiráis siguen ejerciendo una atracción extraordinaria, porque dedicaron sin cesar su existencia a Cristo. Y, sin quererlo, dieron origen a un estilo evangélico "revolucionario", que aún hoy continúa atrayendo a tantos jóvenes y personas de todas las edades.”
Invito visitar:
la riqisima pagina web del Directorio Franciscano
y

Ser justo


“…Ser justo significa dar a cada uno cuanto le es debido. Esto se refiere a los bienes temporales de naturaleza material. El ejemplo mejor puede ser aquí la retribución del trabajo y el llamado derecho al fruto del propio trabajo y de la tierra propia. Pero al hombre se le debe también reputación, respeto, consideración, la fama que se ha merecido…”

lunes, 10 de agosto de 2009

¿Qué es el sacerdote? ¿Qué es el sacerdocio? Testimonio de Juan Pablo II


…“El sacerdocio es una vocación.

Nadie se arroga esta dignidad, sino sólo el llamado por Dios. Lo pone muy bien de manifiesto el autor de la carta a los Hebreos cuando afirma que la vocación divina al sacerdocio no se refiere sólo a los sacerdotes del Antiguo Testamento sino, ante todo, a Cristo mismo, el Hijo consustancial con el Padre, instituido sacerdote según el rito de Melquisedec, único sacerdote para siempre de la nueva y eterna alianza. En esta vocación del Hijo al sacerdocio se expresa una dimensión del misterio trinitario.
Al mismo tiempo, el sacerdocio de Cristo constituye una consecuencia de la Encarnación. Al nacer de María, el Hijo eterno y unigénito de Dios entra en el orden de la creación. Se convierte en sacerdote, el único sacerdote y, por esta razón, quienes tienen el sacerdocio sacramental en la Iglesia de la nueva alianza, participan en su único sacerdocio.
El sacerdocio es un don. Dice la Biblia: "Nadie se arroga tal dignidad, sino el llamado por Dios" (Hb 5, 4).

El sacerdocio es punto clave de toda la vida y misión de la Iglesia.
El sacerdocio es un misterio, que supera al hombre. Ante esta realidad es necesario repetir con san Pablo: "Son insondables sus designios e inescrutables los caminos de Dios"
(cf. Rin 11, 33)”.


El 1ro de noviembre de 1995 Juan Pablo II comenzaba el quincuagésimo año de su sacerdocio y continuando sus meditaciones en un festival durante el cual se escucharon diversos testimonios acerca del sacerdocio, a treinta años de la promulgacion del decreto del Concilio Vaticano II Presbyterorum Ordinis Juan Pablo II resumia brevemente el origen de su propia vocacion:

“Pensando en la historia de mi vocación, debo confesar que fue una vocación adulta, aunque, en cierto sentido, anunciada en el período de mi adolescencia. Después del examen final en el instituto de Wadowice, en 1938 comencé a estudiar filología polaca en la Universidad Jaguelónica de Cracovia, lo cual respondía a mis intereses y predilecciones de entonces. Pero esos estudios fueron interrumpidos por la segunda guerra mundial, en septiembre de 1939. Desde septiembre de 1940 comencé a trabajar, primero en una cantera de piedra y después en la fábrica Solvay. Precisamente en esa difícil situación maduró en mí la vocación sacerdotal. Maduró entre los sufrimientos de mi nación; maduró en el trabajo físico, entre los obreros; inauguró también gracias a la dirección espiritual de varios sacerdotes, especialmente de mi confesor. En octubre de 1942 me presenté en el seminario mayor de Cracovia y fui admitido. Desde ese momento, aunque seguí trabajando como obrero en la fábrica Solvay, me convertí en estudiante clandestino de la facultad de teología en la Universidad Jaguelónica, y en alumno del seminario mayor de Cracovia. Recibí la ordenación sacerdotal el 1 de noviembre de 1946 de manos del cardenal Adam Stefan Sapieha, en su capilla privada.
4. El sacerdote es el hombre de la Eucaristía. En el arco de casi cincuenta años de sacerdocio, la celebración de la Eucaristía sigue siendo para mí el momento más importante y más sagrado. Tengo plena conciencia de celebrar en el altar in persona Christi. Jamás en el curso de estos años, he dejado la celebración del santísimo sacrificio. Si esto sucedió alguna vez, fue sólo por motivos independientes de mi voluntad. La santa misa es de modo absoluto el centro de mi vida y de toda mi jornada. Ella se encuentra en el centro de la teología del sacerdocio, una teología que he aprendido no tanto de los libros de texto, cuanto de modelos vivos de santos sacerdotes. Ante todo, del santo párroco de Ars, Juan María Vianney. Todavía hoy me acuerdo de la biografía escrita por el padre Trochu, que literalmente me conmovió. Nombro al párroco de Ars, pero no es el único modelo de sacerdote que me ha impresionado. Ha habido muchos otros santos sacerdotes a los que he admirado, habiéndolos conocido tanto a través de sus hagiografías como personalmente, porque son contemporáneos. Los miraba y aprendía de ellos el significado del sacerdocio, como vocación y ministerio.
5. El sacerdote es hombre de oración. "Os alimento con lo que yo mismo vivo", decía san Anselmo. Las verdades anunciadas deben descubrirse y hacerse propias en la intimidad de la oración y de la meditación. Nuestro ministerio de la palabra consiste en manifestar lo que primero ha sido preparado en la oración.
Sin embargo, no es ésta la única dimensión de la oración sacerdotal


domingo, 9 de agosto de 2009

Eminente hija de Israel e hija fiel de la Iglesia


«Nuestro amor al prójimo es la medida de nuestro amor a Dios. Para los cristianos, y no sólo para ellos, nadie es extranjero.. El amor de Cristo no conoce fronteras».
«Si no puedo compartir el destino de mis hermanos y hermanas, mi vida, en cierto sentido, queda destruida
».

Santa Teresa Benedicta de la Cruz

Aunque comprendo la preocupación de los europeos y reconozco que es un tema harto complejo me apena enormemente ser testigo presencial o virtual de la situación tan inhumana con que a veces son recibidos, rechazados o soportados tantos inmigrantes ilegales o no, llegados a un país que habían soñado no les negaría una vida digna. Quizás no esperaban un paraíso pero si un lugar donde pudiesen vivir sin padecer miserias y hambrunas y vislumbrar un futuro más promisorio y por eso arriesgaron todo. Si bien es otro el entorno y la situación, después de tantos años aquellas reflexiones de Santa Teresa Benedicta de la Cruz no han perdido actualidad

La Iglesia recuerda hoy a esta "eminente hija de Israel e hija fiel de la Iglesia" pero recordarla no es suficiente como dice Waltraud Herbstrith en su libro “El verdadero rostro de Edith Stein” (Ediciones Encuentro, Madrid) “deberìamos dejarnos impregnar por la forma de ser y de actuar de los “homenajeados”

«¿Quien eres Tú, dulce luz que me colma
Y de mi corazón la oscuridad alumbra?
Tú me guías como mano materna
Y si Tú me abandonaras
No sabría ya dar un paso más.
Tú eres el espacio
Que abarca mi ser y lo cobija.
Apartada de Ti, me hundiría en el abismo
De la nada, del que Tú al ser me alzas.
Tú, más cercano a mí que yo misma
Y más íntimo que mi propia intimidad,
Y siempre inaprensible e incomprensible,
Escapando a todo nombre.
¡Espíritu Santo, Amor eterno!»

Invito visitar mis post anteriores:
Edith Stein Teresa Benedicta de la Cruz

sábado, 8 de agosto de 2009

La capilla en la calle Franciszkanska 3, Cracovia


En mi primer viaje-descubrimiento a Cracovia no había podido entrar a esa capilla sencilla pero de tanto significado. En 2006 fue diferente. Iba mas esperanzada, pero con ciertas dudas si tendría el privilegio. Es una capilla privada! Y lo intente!
El Palacio Arzobispal era todo movimiento, preparativos, voces, sonidos… días muy especiales, vísperas de la llegada del Santo Padre Benedicto XVI a Polonia. Entré al patio, seguí las voces que provenían del costado izquierdo del edificio (resultó ser la cocina). Me asomé y salió una monjita. No nos pudimos entender pero ella intuyo lo que quería. Me hizo ademán que esperase y salió presurosamente. Pronto llego una religiosa que hablaba italiano. Le pedi si era posible visitar la capilla y ella - sin preguntar mucho - amablemente me invito a seguirla. Cruzamos una parte del patio interior, entramos al pasillo, subimos unos escalones o escalera? (estaba tan emocionada que no se como subí) me abrió la puerta y se quedo esperándome - discreta - a la entrada. En la capilla habia religiosas rezando.
La capilla del Palacio de los Arzobispos tiene un significado del todo especial para mi. En ella fui ordenado sacerdote….la capilla está tan cerca que bastan dos pasos para llegar a ella, es un privilegio de todo obispo, pero al mismo tiempo es para èl un gran deber. La capilla está cercana para que en la vida del obispo – la predicación, las decisiones, la pastoral – todo comience a los pies de Cristo, oculto en el Santísimo Sacramento. He sido testigo presencial de la costumbre del arzobispo de Cracovia, el príncipe Adam Sapieha, a este respecto. El cardenal primado Wyszynski, en la homilía fúnebre en Wawel, hablò asi: «Entre tantas características de su vida, hay una que me ha hecho reflexionar. Durante las asambleas de la Conferencia Episcopal, al término de una jornada de trabajo, a veces fatigosa, todos se apresuraban hacia sus casas bastante agotados, sin embargo, este hombre incansable iba a su fría capilla y permanecía allí ante Dios en la oscuridad de la noche. Cuanto tiempo? No lo se…el cardenal tenia que cerrar con broche de oro la fatiga del trabajo de todo el día .... Fue verdaderamente un hombre de oración»
He procurado imitar aquel ejemplo inigualable. En la capilla privada no solamente rezaba, sino que me sentaba allí y escribía. Allí escribí mis libros, entre ellos la monografía "Persona y acto". Estoy convencido que la capilla es un lugar del que proviene una especial inspiración. Es un enorme privilegio poder vivir y trabajar al amparo de esta Presencia. Una Presencia que atrae como un poderoso imán”.
(Juan Pablo II ¡Levantaos! ¡Vamos! (130-132) Editorial Sudamericana, Buenos Aires

Y allí estaba yo entrando en esa Capilla privada del Palacio de los Arzobispos, donde Karol Wojtyla había sido ordenado sacerdote. Todavía siento la misma emoción de entonces cuando recuerdo esos momentos. Camine lentamente por el centro hacia el altar, me arrodillé para besar ese lugar sagrado donde Karol Wojtyla no solo rezaba, sino que se sentaba, escribía, se inspiraba…. No podía creer lo que estaba viviendo. Era verdad? Sentía que estaba tocando el cielo con mis manos….Me quede un rato arrodillada rezando, volví a besar el suelo y me levante. Cuando me di vuelta solo recuerdo la sonrisa de la monjita que me esperaba a la puerta. Pero no me pidan mas detalles porque no recuerdo como sali. Solo se que es una de las tantas vivencias-tesoro que he tenido el privilegio de vivir estos ultimos años y que no hay palabras que las puedan explicar adecuadamente.

viernes, 7 de agosto de 2009

La vocación (2) «Sígueme» Juan Pablo II a los jóvenes


“La Iglesia halla el «sígueme» de Cristo al comienzo de toda llamada al servicio en el sacerdocio ministerial, que en la Iglesia católica de rito latino está unida simultáneamente a la responsable y libre elección del celibato. La Iglesia encuentra el mismo «sígueme» de Cristo al comienzo de la vocación religiosa en la que, mediante la profesión de los consejos evangélicos (castidad, pobreza y obediencia), un hombre o una mujer reconocen como suyo el programa de vida que el mismo Cristo realizó en la tierra por el reino de Dios. Al emitir los votos religiosos, estas personas se comprometen a dar un testimonio concreto del amor de Dios por encima de cualquier cosa y, a la vez, de aquella llamada a la unión con Dios en la eternidad que se dirige a todos. No obstante esto, es necesario que algunos den un testimonio excepcional de tal llamada ante los demás”. […]
“el «sígueme» de Cristo, precisamente en este sentido excepcional y carismático, se hace sentir la mayoría de las veces ya en la época de la juventud; y, a veces, se advierte incluso en la niñez”.
[…]
“…si tal llamada llega a tu corazón, ¡no la acalles! Deja que se desarrolle hasta la madurez de una vocación. Colabora con esa llamada a través de la oración y la fidelidad a los mandamientos. «La mies es mucha». Hay una gran necesidad de que muchos oigan la llamada de Cristo: «Sígueme». Hay una gran necesidad de que a muchos llegue la llamada de Cristo: «Sígueme». Hay una enorme necesidad de sacerdotes según el corazón de Dios. La Iglesia y el mundo actual tienen urgente necesidad de un testimonio de vida entregada sin reserva a Dios, del testimonio de este amor esponsal de Cristo, que de modo particular haga presente el Reino de Dios entre los hombres y lo acerque al mundo.”